No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

martes, 12 de abril de 2011

OJO DE HALCON Y PAJARO BURLON: FANTASMAS.


Ojo de Halcón y Pájaro Burlón. Probablemente la pareja de Vengadores más importante y  relevante de  la historia del equipo donde  se reúnen los héroes más poderosos del Universo Marvel…con el permiso, por supuesto, de La Visión y  la Bruja Escarlata. Pero hace muchos, muchos años, esta pareja se rompería. Tras  atravesar una fuerte crisis provocada por el hecho de que Pájaro Burlón (o Burlona), como era cariñosamente conocida,  había dejado morir a Lincoln Slade, un antiguo héroe conocido como “El Jinete Fantasma”, que la había obligado a amarle y había abusado de ella; la propia Pájaro Burlón moriría en el reino de Mefisto, poniendo fin a una de las más intensas historias de amor más intensas del Universo Marvel.
             Ojo de Halcón trataría de continuar su vida, seguiría adelante, e incluso trataría de rehacer su vida sentimental, manteniendo sonados romances con la peligrosa Piedra Lunar o, de mano del incomprendido Chuck Austen, con la propia Avispa. Pero entonces,  llegaría Vengadores: Desunidos, y  Ojo de Halcón sería una de las víctimas de la locura de  la Bruja Escarlata. Moriría durante esta saga, aunque por poco tiempo, pues la propia Wanda lo traería de vuelta a la vida en Dinastía de M. Y querrían los hados, bajo la forma de los guiones de Brian Michael Bendis en Invasion Secreta, se descubriera que Pájaro Burlón había sido una de las heroínas sustituidas por los skrulls, y que la verdadera Bobbi Morse había estado prisionera de los extraterrestres todo ese tiempo. 


            Los dos vengadores se encontrarían de  nuevo durante la miniserie Nuevos Vengadores: Reunión, de mano de Jim McCann y con dibujos del canarión David López. McCann redefinía la situación de Pájaro Burlón en el Universo Marvel, trazando una historia de espías el más puro estilo Bond, serie que sirve de preludio para el tomo que hoy nos ocupa; Ojo de Halcón y Pájaro Burlón: Fantasmas.  
            Bajo el sello de La Edad Heroica, McCann y López volvieron a retomar los personajes de Clint Barton y Bobbie Morse en lo  que debería haber sido una serie abierta, aunque las bajas ventas la terminaron convirtiendo en la miniserie que Panini  ha recopilado en tomo  y ha publicado este mes. La idea de lanzamiento es muy sencilla: mientras Ojo de  Halcón y Burlona tratan de rehacer (o mejor dicho, recolocar) su relación, dos enemigos procedentes del pasado de la pareja se reúnen para ajustar cuentas con los dos vengadores. La historia avanza a velocidad de vértigo, mientras McCann centra de nuevo su historia en Pájaro Burlón, tendiendo puentes entre la actual historia de Bobbie y su pasado, ahondando  en sus temas familiares y sentimentales, para combinarlo todo en un cocktail  genial y lleno de acción y buenos giros argumentales.
            Para completar la historia y hacerla completamente redonda, es David López quien vuelve a estar a los lápices,  alcanzando esta vez un auténtico estado de gracia en unas planchas que son una auténtica delicia. El canario, al que ver dibujar directamente con rotuladores es una maravilla, como demostró a todos los que pudimos  verle en el pasado Expocomic,  equilibra perfectamente la ilustración y la narración, dotando a sus personajes de un carisma especial (dibuja  al Clint Barton  más atractivo que se ha visto en la historia del comic) y de una dinámica  narrativa que le convierte en un dibujante preparado para convertirse en uno de los  hot artists del momento, muy por encima de algunos de los dibujantes que  hoy en día se ocupan de las colecciones señeras  de las editoriales. A la cabeza me viene el trabajo de Frazier Irving en Batman y Robin, y como podría haber resuelto esa historia López…
            En resumen, un auténtico must have, estoy deseando que llegue la continuación, la serie limitada Widowmaker, en la que a Burlona y Clit se une una vieja pareja de este, la espía más famosa de Marvel, la Viuda Negra. Y  para cerrar, dejo por aquí el dibujito que López nos hizo de Harley Quinn en Expocomic, a modo de cierre.


lunes, 11 de abril de 2011

MAREA ALTA

            Han pasado casi ochenta años desde la diablerie de Vykos en manos de Mihail Pahlevitch y la muerte de Jurgen en manos de Hardestadt. Cada uno de los personajes ha tenido su historia, ha vivido su no-vida, pero finalmente, en 1314, el Príncipe de Alba Iulia, Antoine Henri decidió reunir a sus antiguos compañeros tras recibir de la Matriarca de Constantinopla, Natalya Svyatoslav, un libro en el que se hablaba del dios-demonio Kupala, atado según el libro a las tierras de Transilvania, y del que Antoine sospechaba que podía ser el culpable del extraño y salvaje tiempo que estaban viviendo en Transilvania en los últimos años, con extrañas tormentas y ventiscas que habían provocado la pérdida de numerosas cosechas y una extensa hambruna por la región.
            Bruno el Caitiff y Pier Francesco Orsini se reunieron en Alba Iulia con Antoine, y tras ponerse al día de lo que habían vivido en esos años de separación, Antoine les mostró el libro, que hablaba de cómo el dios-demonio Kupala podía provocar tormentas y contaminar desde su interior toda la tierra de Transilvania. Tras escuchar las teorías de Antoine, y aunque Pier Francesco se mostraba un tanto incrédulo, recibieron la sorprendente visita del profeta Malkavian Octavio, que un siglo atrás se encontrara con ellos en Budapest. Octavio les avisó de que el primero de los Ocho Signos que auguraban la Gehena se había cumplido, un triple signo formado por la Pérdida de una Tierra Sagrada (el Reino Latino de Jerusalén había sido destruido finalmente en 1291, cuando los Mamelucos tomaron San Juan de Acre), el Fin de una Poderosa Orden (los Templarios, desmantelados y acusados de herejía y blasfemia entre 1309 y 1314) y la Caída de un Poderoso Mago. Como ya había dicho, Octavio veía a los personajes en cada uno de los signos, y les avisó sobre una guerra que estaba por venir y que enfrentaría a los Cainitas unos contra otros. Además, les dijo que aquello que no podía ser evitado, debía ser cambiado.
            No fue la única extraña visita que recibieron, pues a la noche siguiente, el arquitecto Nosferatu Zelios llegaba acompañando a un mensajero de Symeon syn Draconov. Symeon solicitaba el cumplimiento de una vieja promesa que se había realizado a su Chiquillo cuando los personajes estaban intentando construir el castillo del Paso de Tihuta. Para ello, pedía a la Cuadrilla que sirviera de escolta al delegado Tremere para Francia y Europa Occidental, Goratrix, antiguo enemigo de Myca Vykos y que había sido llamado a Ceoris para ser juzgado por su responsabilidad en la destrucción de los Templarios. Zelios, tras escuchar al mensajero, les explicó que había descubierto que, marcando determinadas runas en sus castillos, estaba creando una prisión para el dios-demonio Kupala. Necesitaba tallarlas en Alba Iulia y el resto de las ciudades del Siebenburgen, pero luego necesitaría dos contrapesos, uno en el castillo del Tzimisce Vintila Basarab, y un segundo, en un lugar que no podía ser sino Ceoris.
            Con todo esto en su cabeza, el grupo se puso en marcha hacia Timisoara, donde encontraron a los enviados de Symeon, dos Assamitas, que entregaron a Goratrix a los personajes. El Usurpador trató de justificar sus actuaciones, trató de conseguir la piedad del resto de los personajes, justificando sus acciones, y pidió a los personajes que le ayudaran a resistir la llamada de su Sire y Señor. Sin embargo, Pier Francesco impuso su opinión, y se convirtieron en los carceleros de Goratrix, guiados por el propio Usurpador, a pesar de las advertencias de este de que conocer el camino hasta Ceoris les supondría la muerte.
            Sin embargo, el camino no sería fácil. El tiempo era cada vez más destructivo, y fueron asaltados en un bosque por un ejército de szlacha y un vozhd al que Pier Francesco conseguiría dar muerte. Finalmente, llegarían a la aldea de Alceditz, donde los hombres de Antoine, agotados por las penurias del viaje, pidieron a su Príncipe que les diera una noche de descanso. Este accedió y consiguieron habitaciones en una posada dentro de la aldea. Allí, para su sorpresa, se encontraron con una peculiar compañía: un tenso grupo de caballeros teutónicos que parecía estar protegiendo algo en una de las habitaciones del interior. Goratrix trató de convencer a Bruno de que le ayudara a conseguir lo que escondían, pues aquellos caballeros teutónicos debían ser templarios huidos, transportando parte de su legendario tesoro: el Santo Grial. Sin embargo, Bruno se negó, advirtiendo a Goratrix que sería llevado a Ceoris a pesar de todo.
            Sin embargo, llevado por la curiosidad, Antoine consiguió leer los pensamientos de algunos de los caballeros, averiguando que efectivamente eran templarios escondidos, y que transportaban algo de gran valor. Mientras Antoine actuaba utilizando Presencia para atraer la atención de los Caballeros, Pier Francesco utilizaba Dominación y Obtenebración para colarse dentro de la habitación que los Templarios vigilaban, robándoles la caja que protegían, obligando a uno de los Caballeros a autoculparse de haber vendido la reliquia, deshaciéndose así de los Caballeros, mientras su chiquilla, Sherazina, se dirigía con el cofre que habían obtenido hacia Ferrara, donde Pier Francesco se había trasladado después de que los mongoles tomaran Transilvania. Al anochecer siguiente, los Tremere se encontraban en Alceditz, ya que habían llegado para recoger a Goratrix. El magus trató de derrotar a Antoine y Bruno para tratar de escapar, pero fue reducido por estos, que lo entregaron a los Tremere… en el mismo momento en el que el propio Antediluviano Tremere hacía su aparición, una manifestación espectral que provocó el pánico en Pier Francesco, que se vio obligado a salir huyendo, aunque no pudo abandonar la posada, pues se deshizo antes en una masa de carne hirviente. Mientras, Tremere violó las mentes de Antoine y Bruno, antes de destruir también sus cuerpos.
            Sin embargo, esto no era más que una ilusión provocada por el propio Tremere para dejar claro lo que podría ocurrir. Tremere obligó a Goratrix a seguirle a Ceoris, mientras dejaba a Etrius para negociar con los personajes el pago por haber llegado hasta allí a Goratrix… no sin antes devolver a Bruno su vieja personalidad, la de Raquel bar-Seraph, acabando con la mascarada que había mantenido durante los últimos años. Como pago, solicitaron a Etrius la grabación de las marcas de Zelios en Ceoris, a lo que Etrius se comprometió siempre que no comprometiera el resto de las defensas mágicas de Ceoris.
            Antoine, Pier Francesco y Raquel regresaron a Alba Iulia, donde les esperaba un mensaje del maestro arquitecto Zelios, pidiéndoles que se dirigieran al norte de Alba Iulia, al castillo de Vintila Basarab, para completar la red geomántica que mantendría atado a Kupala. Los tres Cainitas alcanzaron el castillo del abuelo de Sherazina, pero no encontraron allí a Vintila, sino a su enloquecido nieto y Chiquillo, Dragomir Basarab, que había diablerizado a su Sire. Finalmente, Antoine pudo grabar las runas de Zelios en el castillo, cerrando la red que ataba a Kupala, lo que hizo que el clima volviera a la normalidad, y devolvió la cordura a Dragomir.
            Finalizada la situación que les había llevado a Transilvania, Pier Francesco volvió a Ferrara, donde Sherazina le esperaba, y donde pudo averiguar por fin qué encerraba el cofre que habían tomado de los Templarios: unas tablillas de hueso con unos extraños símbolos tallados, símbolos que nadie parecía ser capaz de reconocer…

domingo, 10 de abril de 2011

LOS CÁTAROS I: EL ORIGEN DE LA HEREJÍA

            Corrían los últimos años del siglo XII y los primeros del siglo XIII cuando los Cátaros recorrían el sur de Francia. A día de hoy, hay múltiples teorías de cual es el origen de estos autoproclamados “Hombres Buenos”, “Puros”, como se denominaban a sí mismos (del griego, katharós). Y cuando hablamos de cátaros, hablamos de hombres de fe, religiosos cuyo dogma era básicamente el cristiano, pero con algunas diferencias que les enfrentaban directamente con la Iglesia Católica (también del griego, katholikós, que quiere decir “Universal”). Muchos relacionan el Catarismo con la Herejía Bogomila, que había tenido origen en Bulgaria en el siglo IX, con la que el Catarismo comparte varios principios; aunque podríamos remontarnos más atrás en la historia y enraizar tanto a cátaros como a bogomilos con cultos más antiguos, como el mazdeísmo, el maniqueísmo o el paulicianismo. La relación entre cátaros y bogomilos parece confirmada por la presencia a finales del siglo XII de uno de los obispos bogomilos búlgaros, un hombre llamado Nicetas, en el Concilio de los Cátaros organizado en la localidad pirenaica de San Félix de Caraman en el 1169, concilio en el que la religión cátara se organizó en cuatro obispados: Tolosa, Albí, Carcasona y Agen, cuatro de las ciudades principales del Languedoc, donde el Catarismo tuvo su foco.
            No podemos olvidar que nos encontramos en una época en la que el sur de Francia, especialmente el Languedoc, era la región más civilizada de Europa. Como ya comenté en el post sobre Leonor de Aquitania, hablamos de un momento en el que el dominio del Rey de Francia se extendía poco más allá de las tierras casi bárbaras de París y Île-de-France, pero en el sur continuaban existiendo las grandes ciudades y rutas comerciales establecidas en tiempos de Roma, eran tierras ricas, regadas por el Loira y el Garona, en las que los trovadores viajaban de castillo en castillo, ofreciendo historias y canciones a los diferentes señores. Y en estas tierras, los Cátaros extendían su fe.


            La principal diferencia de los Cátaros con la Iglesia Católica era el tinte maniqueísta que teñía las creencias de los primeros. Los Cátaros creían en la existencia de un Dios bueno y todopoderoso, del que Jesús era Hijo, aunque negaban que Jesús hubiera sido crucificado ni hubiera muerto, pues no había materia en el Hijo de Dios, ya que la materia, y todo lo creado de esta, no pertenecía a Dios, sino a un Demiurgo malvado, un creador al que identificaban con el Dios del Antiguo Testamento, Demiurgo identificado también con Lucifer, que había atrapado las Almas Puras en su corrupta Materia. Los Cátaros negaban el Antiguo Testamento, y del nuevo sólo aceptaban el Evangelio de Juan, además de sus propios textos religiosos. Puesto que convenían en que todo lo material era pertenencia del mal, de Lucifer, los fieles cátaros terminaban rechazando los dominios de lo material, es decir, no querían riquezas, ni tierras ni posesiones terrenales. Pero los propios cátaros asumían que el hombre era débil, y que sólo las más fuertes de las almas podían rechazar todo lo material, así que eran muy pocos los que se convertían en Puros, los Buenos Hombres, que recibían el llamado consolament (del latín, consolamentum, una imposición de manos por parte de uno de los Hombres Buenos que convertía al otro en un igual, en un Hombre Bueno). De hecho, muchos fueron los hombres y mujeres que recibían el consolament en su lecho de muerte, cuando ya estaban seguros de que no iban a caer en las tentaciones de la materia; y muchos también los que tras recibir el consolament optaban por otro de los principales rituales Cátaros, la Endura, un tipo de suicidio ritual en el que el cátaro se dejaba morir de hambre, se cortaba las venas, o tras un baño caliente, se tendía sobre la nieve o el hielo, causándose así fuertes pulmonías que solían acabar con su vida. Además, negaban el bautismo (por la implicación del agua, un elemento material) y la Eucaristía;  y creían en la reencarnación como parte de la evolución del alma.
            Pero lo más importante de todo, predicaban con el ejemplo. Eran hombres verdaderamente pobres, que vivían de las limosnas que les daban los campesinos y los señores a los que atendían, al contrario de lo que ocurría con la Iglesia Católica, que predicaba la pobreza pero atesoraba grandes cantidades de dinero, ostentaba la posesión de importantes tierras y recaudaba cuantiosos impuestos para mantener a los altos representantes eclesiásticos, totalmente desvinculados de los párrocos de las pequeñas zonas rurales, hombres incultos y sin preparación, que muchas veces caían en la Herejía sin ser siquiera conscientes de ello.
            No es de extrañar que pronto la Iglesia Católica reparara en que los Cátaros se habían convertido en una espina clavada en su talón. Dos españoles estuvieron entre los primeros en darse cuenta de ello, pues predicaron en la región. Se trataban de Diego de Acevedo y su estudiante, Domingo de Osma, que aprendería mucho de las formas de predicación de los cátaros para cuando más tarde fundara su Orden de los Pobres Predicadores, más conocidos como “Dominicos”. Pero quien pronto repararía en el verdadero peligro que los Cátaros representaban para la Iglesia sería Inocencio III, un hombre de procedencia noble, de la familia italiana de los Segni, gran especialista en Derecho canónico, que estudió en Bolonia, y que ascendía al Solio de Pedro con sólo treinta y siete años, un hombre extraordinariamente joven y enérgico, que era precisamente lo que la Iglesia, debilitada por décadas de enfrentamiento con el Imperio y por la división entre güelfos (partidarios del Papado) y gibelinos (partidarios del Emperador) tanto en Italia como en el Sacro Imperio. Inocencio III pretendía una unión absoluta de toda la Cristiandad bajo el dominio del Papa, y la existencia de la Herejía Cátara creciendo en el sur de Francia, y consiguiendo cada vez el apoyo de más y más nobles de la región, en detrimento de las arcas eclesiásticas, suponía un auténtico problema para ellos. Pero además, y para terminar de enredar las cosas, los Condes de Tolosa, la ciudad más importante de la región, eran vasallos del Rey de Francia , pero también del Rey de Aragón, Pedro II el Batallador, el que sería el gran héroe de las Navas de Tolosa (las de aquí de España, nada que ver con la Tolosa del sur de Francia). Muchos de los señores que dominaban las tierras pirenaicas en las que se extendía la herejía, como los Trencavel, señores de las ciudades de Carcasona y Beziers, eran sólo vasallos de los aragoneses, y no querían saber nada de las ambiciones del Rey de Francia. Que en aquellos momentos, no era ni más ni menos que Felipe II Augusto, aquel que ya apareciera por aquí en el post sobre Leonor de Aquitania, amigo, amante y luego enemigo jurado de Ricardo Corazón de León y uno de los más grandes genios de la política de aquel momento.


            Inocencio III, en su empeño por acabar con la Herejía Cátara, comenzó a mandar predicadores al Languedoc, pero obtuvo mucho menos éxito del planeado. Sus hombres eran objeto de burla y escarnio, y aunque exigió al Conde Raimundo VI de Tolosa con la Excomunión si no acababa con la presencia de los Puros en sus tierras, Raimundo ignoró las peticiones papales, aunque tampoco dio apoyo explícito a los cátaros, tratando de mantenerse a flote entre dos aguas. Todo estallaría cuando el legado papal, Pedro de Castelnau, tras amenazar a Raimundo VI fuera asesinado cerca de la localidad de Saint-Gilles por uno de los escuderos del Conde de Tolosa. Nunca se ha visto clara la implicación del Conde en este hecho, y lo más posible es que fuera una iniciativa propia del mismo escudero, sin conocimiento de su señor. Pero este acto sirvió como detonante y excusa para que Inocencia III encontrara la forma de hacer frente a los Cátaros.
            No hacía mucho que la Cuarta Cruzada se había desviado de su curso y había atacado Constantinopla. Inocencio III había excomulgado a os participantes en un principio, pero su temperamento se aplacó cuando la propia Nueva Roma había caído en manos de los latinos, que ahora rendían homenaje a su Iglesia, la Iglesia Católica.
            ¿Y si la Cruzada era la solución? ¿Una Cruzada contra cristianos… en tierras cristianas…?

viernes, 8 de abril de 2011

ADVENIMIENTO

Pues con la publicación este mes del especial Advenimiento: Final, llegamos finalmente no sólo al fin (que reiterativo) de una saga, sino al de toda una etapa, la que comenzara alrededor de cinco años atrás cuando la Bruja Escarlata dejó reducida a apenas un par de cientos la población mutante del mundo. Eso traería diferentes sagas e historias dentro de la franquicia mutante, y entre todos estos hechos, destacaría el nacimiento de Hope, la primera mutante reconocida por Cerebra desde el Día-M y que llevaría al enfrentamiento de los X-Men, los Merodeadores de Siniestro y la Iglesia de la Humanidad que se resolvería en Complejo de Mesías. Allí, Cíclope entregaría a Hope a Cable para que la salvara de la persecución a la que estaba sometida, y se crearía el grupo de operaciones especiales organizado por el mismo Cíclope, X-Force. En Cable asistiríamos al periplo temporal de Cable y Hope perseguidos por Bishop, mientras que en X-Force, Kyle y Yost nos traerían de vuelta a un buen número de enemigos de los mutantes, desde Bolivar Trask a Cameron Hodge, todos ellos dirigidos por la amalgama de Nimrod y Molde Maestro conocida como Bastión.
            Todas estas líneas argumentales han coincidido ahora en Advenimiento, y cuidadín, chicos, que ahora empiezan los SPOILERS. Después del ataque sufrido a los mutantes de manos de Selene en Necrosha, Hope y Cable regresan por fin a nuestra época, y Bastión decide lanzar su ataque definitivo sobre la que puede ser la nueva Mesías Mutante, y ya de paso, decide exterminar a todo lo que queda de la raza mutante.
            Y es que Advenimiento es precisamente eso, la lucha definitiva entre lo que queda de los mutantes y el exterminio completo, donde Hope representa, para Cíclope y los suyos, la posibilidad del mañana que Bastión pretende negarles. Y es que, aunque la creación de la Isla de Utopía ha supuesto para la Patrulla-X la creación de su propio estado y la posibilidad de reunir a todos los mutantes bajo una misma bandera, también es presenta una posibilidad para sus enemigos: si alguien quiere destruir a los mutantes, sólo tiene que atacar Utopía. Así que ese es el plan de Bastión. Aislar a los mutantes, apartarles del resto del mundo, y luego, masacrarlos. La forma de hacerlo no es muy original, la vimos no hace mucho en la película “Los Simpson”, y Stephen King ha creado una novela con el mismo argumento, La Cúpula: una esfera de energía rodea Utopía y parte de San Francisco, impidiendo entrar y salir de allí a nadie, permitiendo a los Centinelas Nimrod que Bastión convoca del futuro hacer frente a la Patrulla-X; hasta que Cíclope se ve obligado a enviar en un viaje sin retorno a X-Force al futuro para detener la amenaza en el mismo lugar en el que se origina.       
            El equipo liderado por Lobezno triunfa en el futuro, gracias a Cifra, y es la propia Hope quien detiene a Bastión, utilizando para ello poderes que desconocía hasta ese momento… y que parecen estar relacionados con la Fuerza Fénix. Hope sobrevive, los mutantes viven para ver otro día, pero no todos. Como ya conté en un post anterior, Rondador muere, y también cae Ariel. Cable se sacrifica para que X-Force pueda volver al presente. Karma pierde una pierna, e Infernal las dos manos. Y la revelación de la existencia de X-Force provoca la ruptura definitiva entre Cíclope y la Bestia, que abandonará la Patrulla. Y todo esto, ocurre sin saber si realmente Cíclope tiene razón, si Hope es realmente la Mesías que los mutantes esperaban… hasta que la Fuerza Fénix parece activarse, y Cerebra revela la presencia de cinco mutantes nuevos.
            Ese es el punto en el que a día de hoy nos encontramos. Con Steve Rogers al frente de la seguridad de Estados Unidos, el aislamiento de la Patrulla-X deja de existir, los mutantes, tras Advenimiento, se sumergen de lleno en el mundo de La Edad Heroica. A nivel de colecciones, mientras en España X-Factor pasa a formato tomo y continúa en manos de Peter David, lo que es sello de garantía, X-Force cierra… sólo para cambiar de alineación y manos y convertirse en Uncanny X-Force, cambiando de alineación, dirigida por Lobezno y formada por Mariposa Mental, Masacre, Fantomex y Arcángel, sin conocimiento siquiera de Cíclope. Una nueva serie aparece, X-Men, recuperando el título de la que fuera la segunda colección de los Hombres-X a principios de los 90, tras la reestructuración provocada por la Saga de la Isla Muir, y que más adelante se convertiría en New X-Men (en tiempos de Morrison) y X-Men Legado (en época posterior a Complejo de Mesías). X-Men se convertirá en la colección más relacionada con el Universo Marvel en general, y se habla de apariciones estelares, entre otros, del propio Spiderman; y hace que sean cuatro las colecciones sobre la Patrulla-X en el mercado (Uncanny X-Men, X-Men: Legacy, Astonishing X-Men y X-Men).
            A nivel general, Advenimiento ha supuesto un cierre adecuado para una etapa que en general ha mantenido una media bastante más que correcta, y ha funcionado tanto a nivel de historia como de dibujo, lo que hace que sea una lectura bastante agradable. Y sobre todo, como siempre que se cierra un ciclo, es el preludio de otro que se acerca a nosotros a pasos agigantados. Y el mundo de las posibilidades, es infinito.
            Esperemos que tienda hacia lo positivo…

jueves, 7 de abril de 2011

CAZADOR: LA VENGANZA Y MOMIA: LA RESURRECCIÓN

Como ya hemos visto en semanas anteriores, la primera generación de juegos de White Wolf fue la formada por Vampiro, Hombre Lobo, Mago, Wraith y Changeling, y Estirpe de Oriente precedió lo que sería la segunda generación, formada por dos libros de los que hablaré hoy de forma conjunta, ya que prácticamente lo hago de oídas, ya que jugar a uno de ellos va contra mis principios (ahora lo entenderéis) y el otro… pues simplemente no he tenido ocasión de dirigirlo ni de jugarlo, aunque en su día leí ambos manuales. Se trata de Cazador: La Venganza y Momia: La Resurrección.

            Y sí, como podéis suponer, el juego al que me niego a jugar es el primero, Cazador. ¿Qué es eso de ir cazando vampiros como si fueran corderos? Nada, nada, que no. Me opongo.
            Realmente, Cazador arranca directamente del final de Wraith, ya que todo comienza cuando el Inframundo estalla en pedazos y diferentes portales se abren de forma espontánea a nuestro mundo. Por esos portales se introducen en nuestro mundo centenares de criaturas, espíritus y fragmentos de espíritus que se apoderan en muchos casos de cadáveres recién muertos, como una especie de zombies (aunque sin andar como zombies y sin comer cerebros, ya que se mezclan perfectamente entre los humanos). Al mismo tiempo que esto ocurre, diversos humanos comienzan a adquirir extraños poderes que les permiten distinguir a estos no-muertos del resto de la humanidad, así como hacerles daño o defenderse de ellos. Como una cosa lleva a la otra, pronto estos Cazadores se encuentran enfrentándose no sólo a esos zombies de diseño, sino a Vampiros, Hombres Lobo, Magos, etc. Al igual que en otros juegos, los Cazadores tienen diferentes poderes, y diferentes tendencias, desde los más violentos, que buscan su destrucción, a los más pacifistas, que buscan la redención de estas criaturas.

            Mientras tanto, en Momia: La Resurrección, descubrimos que parte de los espíritus que escapan o se ven arrastrados del Inframundo son los de las antiguas y poderosas momias, elegidas de Osiris, que consigue detener la gran tormenta provocada por la destrucción de Estigia, evitando así que la gran tormenta arrase el Amenti (el mundo de los muertos para la mitología egipcia). Pero aún así, muchas de las momias que habían servido al Señor de los Muertos, se vieron arrastradas por la tormenta, con sus espíritus rotos en pedazos. Esos fragmentos de espíritus, se vincularon con las almas de humanos moribundos, rotos, desesperados… apareciendo así una nueva generación de Momias, cuya misión es luchar contra la Corrupción representada por el dios Apofis y sus seguidores, muchos de ellos, Cainitas del Clan de los Seguidores de Set.
            Al igual que en el resto de los juegos, el jugador puede elegir entre diferentes tipos de momias: los Kher-Minu, artesanos y hechiceros; los Khri-Khabi, Portadores de Pergaminos, especialistas en magia escrita; los Mesektet, capaces de dominar el cielo y la tormenta; los Sakhmu, especialistas en el contacto con los reinos espirituales; los Sefekhi, guerreros desatados y salvaje; y los Udja-sen, los Desgarrados, solitarios y reticentes.
            Tanto Cazador como Momia formaron parte de la dinámica que White Wolf mantuvo en los último años, creando grupo de módulos, agrupándolos por temáticas relacionadas. Así, Cazador, vio la luz dentro de El Año de la Venganza, en el que los diferentes suplementos que salieron de todos los juegos estaban orientados a explicarnos cómo son los adversarios de los protagonistas de los juegos clásicos; mientras que Momia forma parte de El Año del Escarabajo, en el que los suplementos de los juegos de rol se centraron en el estudio y análisis del Oriente Medio, con suplementos como El Velo de la Noche para Vampiro: Edad Oscura o El Cairo Nocturno para Vampiro: La Mascarada.
            En fin, dos juegos basados en dos conceptos muy diferentes, y con los que he tenido poca experiencia… todavía…
            ¿No dicen que nunca es tarde si la dicha es buena…?

miércoles, 6 de abril de 2011

RICKY MARTIN: LO MEJOR DE MI VIDA ERES TÚ

Continúan los Miércoles Musicales en el Iconocronos, y para hoy, me apetecía poner un vídeo de Ricky Martin, el último single que ha sacado de su disco Música+Alma+Sexo, una canción llamada Lo mejor de mi vida eres tú y que me genera buen rollo cada vez que la oigo.

            Así que nada, aquí os dejo con el que probablemente sea el portorriqueño más famoso del mundo… aunque quizá por poco tiempo, si termina nacionalizándose español, como ha planteado en alguna ocasión.

            Ea, que lo disfrutéis.

martes, 5 de abril de 2011

LA SAGA DE GERALT DE RIVIA: EL ÚLTIMO DESEO.

           
En estos últimos días he terminado de leer el primero de los volúmenes de La Saga  de Geralt de Rivia, El ÚltimoDeseo, como primer acercamiento en mucho tiempo a la literatura épica en muchos años, y de momento, parece que ha sido un acercamiento positivo.
            En este libro, el escritor polaco Andrzej Sapkowski nos introduce en la vida del brujo Geralt de Rivia, un cazador de monstruos que se desenvuelve en un mundo con  el  clásico corte medieval de este tipo de novelas, aunque con un tinte bastante más sombrío de lo habitual. Un mundo en el que la humanidad ha ido arrebatando palmo a palmo la tierra a los monstruos que la habitaban: mantícoras, estirges, dragones… Incluso los Elfos se han apartado a los más apartados rincones, lejos de los poblados siempre en expansión de los humanos.
            En El Último Deseo, Sapkowski, a través de una serie de historias prácticamente independientes, nos presenta al protagonista de la saga, el circunspecto Geralt de Rivia y a su peculiar y  no mucho más simpática amante,  la hechicera Yennefer de Vengerberg, y para ello, recurre con acierto al mejor de los recursos: los cuentos clásicos. A lo largo de El Último Deseo,  nos encontramos con revisiones oscuras y descarnadas de historias como Blancanieves, la Bella y la Bestia o la lámpara de Aladino, versiones de estas historias que nos permiten ver cómo es y quién es el protagonista de las novelas, el brujo Geralt de Rivia.                                                                                                                    
            Realmente, el personaje no es innovador,  no deja de ser un antihéroe más, en la línea de Elric de Melniboné en las novelas de Michael Moorcock, o del hit de la literatura fantástica, el  drow Drizzt Do´Urden; el hombre marcado por su destino,  cargado de un halo fatídico. Pero hay algo en la forma de escribir del autor polaco que  engancha y empuja  a seguir leyendo,  quizá algo de origen morboso por la rudeza de sus historias o la inmensa cantidad de matices que es capaz de dibujar en sus sombras.
            Ya estoy  leyendo el segundo libro La Espada del Destino, así que…  ya  os contaré.    
                                                                                                 

lunes, 4 de abril de 2011

LA MUERTE DEL SUEÑO (II)

            En su viaje a Brasov, donde esperaban reunirse con sus compañeros y con Vykos, Pier Francesco y Mihail se encontraron en el camino con el Nosferatu Malachite, que se dirigía también al monasterio Obertus, siguiendo con su teoría de que Nikita de Sredetz tenía algo que ver con el Dracón, y podría ayudarle a encontrar al único superviviente de los fundadores del Sueño. Malachite se unió a ambos en su viaje, y juntos llegaron a Brasov, donde fueron recibidos por Myca Vykos e Ilias, que les informaron que habían llegado justo a tiempo, pues al día siguiente, partirían hacia Oradea para transmitirle a Symeon las noticias de lo ocurrido en Ezerelis.
            Juntos, partirían hacia Oradea, en las puertas de la gran llanura de Panonia, y allí fueron recibidos por Symeon syn Draconov, líder de la Orden Obertus. Tras entrevistarse con ellos, especialmente con Mihail, al que Symeon recibió en privado, y escuchar las explicaciones de Pier Francesco, que trató de justificar ante Symeon de por qué Jurgen había atacado el monasterio de Ezerelis y por qué aún lo seguía ocupando. Symeon no quedó satisfecho con las explicaciones, por lo que exigiría una reparación a lord Jurgen, pero eso sería a través de los canales y embajadores adecuados. Mientras tanto, encomendó a los personajes, junto a Vykos, una misión que podía cambiar su ánimo para favorecer a Jurgen y los suyos: dos de los chiquillos de Noritz el Corruptor, que llevaban décadas enfrentados, habían comenzado un proceso de paz, pero el chiquillo de uno de ellos, el Martillo de los Tremere, Ioan Brancoveanu, tenía sus propios motivos para estar enfrentado a su “tío” de sangre, y Symeon estaba interesado en poner fin a ese conflicto. Además, si Noritz conseguía reunir a su progenie, probablemente volviera a plantar cara a Rustovitch, lo que favorecería a lord Jurgen.
            De ese modo, mientras Rosamund volvía al norte para transmitir a Jurgen el mensaje se Symeon, los jugadores se dirigieron hacia Alba Iulia, el principiado de Antoine Henri, desde donde Vykos entró en contacto con Ioan Brancoveanu. Mientras, en Brasov, Anthos ayudó a Ilias a realizar un ritual en el que descubrirían la procedencia de la tierra del sepulcro de Nikita de Sredetz, ritual que casi acabaría con la existencia del Malkavian, que se vería atrapado en una tierra de volcanes y lava, hasta que consiguió escapar del hechizo en el que se había visto atrapado pese a los intentos de Ilias de liberarle.
            Los Gangrel aliados con Ioan Brancoveanu serían los encargados de guiar a los personajes desde Alba Iulia hasta el Martillo de los Tremere, siendo dirigida la escolta por la Gangrel Lukina y haciendo una aparición especial Sidgurd (un viejo personaje de uno de los jugadores). Las tierras de Ioan Brancoveanu eran el dominio Tzimisce más cercano a Ceoris, la fortaleza de los Tremere, y era una tierra donde se podía respirar el enfrentamiento entre la hechicería koldúnica de los Tzimisce  y la Taumaturgia de los Usurpadores. Se encontrarían finalmente con Brancoveanu, que aceptaría reconciliarse con su “tío”, pero además, conocerían a la poderosa hechicera koldun Danika Ruthven, perteneciente a los linajes bogatyr de los Tzimisce, que impactó especialmente a Anthos, que pasaría semanas conversando con ella y con Ilias sobre los viejos dioses de la tierra a los que los koldun todavía adoraban. Además, Pier Francesco incluso les ayudaría a rechazar uno de los numerosos ataques de Gárgolas procedentes de Ceoris.
            Desde el dominio de Ioan, y pudiendo dedicar ya su tiempo a investigar a Nikita de Sredetz, los personajes se dirigieron hacia Sofía (Sredetz), donde fueron recibidos por el Príncipe Bela Rusenko, un Capadocio que enseguida dejó el cuidado y la tutela de los personajes en manos de su chiquillo Ladislav, y que les permitió asentarse en el antiguo palacio donde había vivido el Arzobispo de Nod. Allí, descubrieron que cualquier resto de la Herejía Cainita había desaparecido de Sofía poco después de la conversión de Nikita en Arzobispo, pero que el actual Príncipe apenas había tenido relación con él, por lo que Vykos envió una carta al antiguo Príncipe, el Lasombra Basilio, que había vuelto a sus tierras natales en Iberia. Mientras, Antoine descubrió que la casa había sido completamente limpiada de emociones y recuerdos que pudiera captar a través de Auspex, y tras analizar la correspondencia oficial de Nikita, descubrieron que esta se interrumpía cuando se convertía en Arzobispo de Nod. Nadie parecía recordar al Arzobispo, nadie había tenido una profunda relación con él. Y mientras se encontraban en Sofía, llegó la celebración de una de las fiestas paganas del Verano, el Afrodisiaco, que el propio Ilias dirigiría. Mihail sería convocado y seducido por Vykos, y descubriría las pesadillas que atormentaban al chiquillo de Symeon, pesadillas provocadas por el recuerdo del momento en el que había sido violado por el Patriarca Miguel, después de que su propio Sire, Symeon, modificase su carne, y el Malkavian Gregorio Dimities sus recuerdos, para hacerle idéntico al Dracón, aunque Miguel siempre había sabido que aquel era Vykos, y le había convertido en custodio del Sueño.
            Finalmente, Basilio respondería a su carta, aludiendo a que apenas había conocido a Nikita, que había llegado a Sofía procedente de Varna, donde había ocupado un lugar menor de la Herejía (ni Sofía ni Varna se correspondían con el paisaje que Ilias y Anthos habían visto en su ritual koldún), y les reveló la existencia de un lugar secreto en el palacio, un recoveco en el que Nikita escondía su correspondencia personal. Efectivamente, lo encontraron, y allí, unos libros escritos de puño y letra del Arzobispo… pero en caracteres koldúnicos que ni siquiera Ilias entendía. Por ello, desde Sofía, partieron hacia Moldavia, donde se reunirían con un antiguo aliado de Vykos, Velya el Vivisector, un experto koldun que se comprometería a traducir para Vykos y los personajes aquellos textos. Mientras, se dirigieron hacia Sarmizegetusa, la residencia el principal de los bogatyr, lord Damek Ruthven, donde se encontraba la biblioteca genealógica de los Tzimisce. Obtendrían el permiso de lord Damek para investigar en los viejos archivos, sólo para descubrir que no había mención de Nikita de Sredetz en ningún sitio, y que los archivos sobre el Dracón habían desaparecido, lo que provocó la ira de Damek Ruthven. Pero además, Mihail, siguiendo una voz que también parecía llamar a Ilias, encontró el corazón de la fortaleza de Sarmizegetusa y el verdadero tesoro que allí se guardaba: el Antediluviano Tzimisce estaba allí, con la forma de un árbol hecho de carne y sangre.
            Tras marcharse de Sarmizegetusa, y por consejo de Malachite, acudieron a Oradea, donde se reunirían con un aliado del Nosferatu, el Capadocio Marcus Musa Giovanni, especialista en hablar con los muertos. Allí, descubrirían que Nikita de Sredetz era realmente un descendiente de Drzveka, una chiquilla del Dracón… y que estaba muerto, aunque no recordaba cómo ni por qué había muerto, lo que según el Nigromante, significaba una muerte extremadamente violenta. De inmediato, los personajes marcharon hacia Brasov, pues si Nikita estaba muerto… ¿a quien tenían encerrado en Brasov?
            La respuesta la tendrían en un monasterio Obertus cercano a Brasov, donde les esperaba una carta de Velya: los textos que le habían llevado eran obra del propio Príncipe de la Sangre, el primogénito de Tzimisce: el Dracón. Sabiendo que probablemente tendrían que hacer frente al Dracón a su llegada a Brasov, pues los conjuros de Ilias no bastarían para atar al Príncipe de la Sangre, Mihail vio como Ilias se comía una baya que había guardado del árbol-Tzimisce de Sarmizegetusa. A la noche siguiente, llegarían al Monasterio Obertus de Brasov. Estaba desierto, las ligaduras de Ilias rotas, y la celda donde había estado Nikita/el Dracón, vacía. El amanecer les alcanzaría en el monasterio, y cuando despertaron, se encontraron con que el Dracón estaba allí… y también el Antediluviano Tzimisce, ocupando el cuerpo de Ilias.
            El Dracón les explicó que había sustituido al Arzobispo de Nod para vengar la destrucción de Constantinopla y acabar con la Herejía desde su interior, pero luego esperaba morir en manos de Jurgen o de Vykos, y ambos le habían fallado. El Sueño iba a vivir, pero sus creadores debían morir. Los Sueños cambiaban, mutaban y se adaptaban. Y ahora él, debía morir; pero Tzimisce no estaba dispuesto a que la muerte de su Chiquillo favorito fuera tan sencilla. A través del cuerpo de Ilias, Tzimisce absorbió dentro de sí mismo al Dracón y a Vykos, y se disponía a hacer lo mismo con Mihail, aunque este se resistió, y con la ayuda de Antoine Henri, consiguió apartarse del Antediluviano, que sin embargo, absorbió al propio Antoine, testigo de excepción, dentro de la esencia del Antediluviano, de cómo Tzimisce asimilaba al Dracón y luego, “violaba” a Vykos, sembrando en él su esencia. El Toreador fue expulsado de aquel maremágnum de carne, que se convirtió en cenizas, liberando también a Vykos.
            Y en ese momento, mientras Anthos trataba de curar a su aliado Toreador, Mihail aprovechó las circunstancias y diablerizó a Vykos, absorbiendo parte de los recuerdos del chiquillo de Symeon… y algo más, algo que le recordaba al momento en que había estado ante el Árbol/Tzimisce.
            Tratando de asumir todo lo que habían visto y vivido, Anthos, Pier Francesco y Antoine volvieron a Magdeburgo para informar a Jurgen de todo lo que había ocurrido, a tiempo de asistir a la boda entre Jurgen y Rosamund d´Islington… boda que fue interrumpida por el propio Hardestadt, acompañado de dos de sus chiquillos, Rosenkratz el Viejo y Balthazar, y del Sacerdote Ceniciento Gotzon. Hardestard reclamó las tierras de su Chiquillo, y también su sangre, pues había fracasado en sus misiones, y allí mismo, acabó con la vida de lord Jurgen, reclamando todos sus juramentos, pactos y vasallajes.
            Y mientras, en Brasov, Mihail descubriría que, de Vykos, había absorbido la semilla de Tzimisce, y nueve meses después, su carne se abriría para parir una nueva encarnación de Tzimisce, pero no era más que un bebé deforme, no muerto y monstruoso. La concepción había fallado, y el Antediluviano Tzimisce aún debería esperar para renacer. Pero mientras, Mihail viajaría de nuevo a Sarmizegetusa, dejando a aquel bebé malformado de nuevo en las manos de Damek Ruthven y aquellos que se habían consagrado al cuidado de Tzimisce.
            Para ellos, la Guerra de los Príncipes había acabado.

sábado, 2 de abril de 2011

EL IMPERIO DE LOS KANES

            Durante las partidas de las Crónicas de Transilvania, uno de los jugadores, que pasa por aquí de vez en cuando como Svestrof, no para de decir, a modo de siniestra profecía “Verás tú cuando vengan los Mongoles” o “Que vienen los Mongoles”. A día de hoy, cuando escuchamos esa palabra “Mongoles” o “Mogoles”, nos viene a la mente a todos la imagen de fieros guerreros a caballo, y es muy posible que a la mente de muchos acuda un nombre: Genghis Khan. ¿Quiénes eran los Mongoles y por qué se convirtieron en el pueblo guerrero más importante de la historia? Eso es lo que veremos hoy en el Iconocronos.


           
            Todo comenzó con el nacimiento de un niño, que recibiría el nombre de Temujin, alrededor del año 1162 en Burjan Jaldun, miembro de una de las más poderosas familias mogolas, el clan Borjigin, uno de cuyos miembros, su abuelo Qabul, había recibido de los propios chinos el título de kan, debido a sus éxitos y arrojo al atacar el Reino Medio. Dicen que, cuando nació, Temujin agarraba un coágulo de sangre en su mano con fuerza, y que los videntes predijeron que ese niño derramaría una gran cantidad de sangre. Desde luego, un simple coágulo no haría justicia a lo que estaría por venir. Sin embargo, pese a su nacimiento privilegiado, Temujin creció prácticamente en la indigencia, ya que la muerte de su padre Yesugei envenenado por los tártaros supuso la retirada del apoyo de mucho de los clanes a la familia de Temujin, que se convirtió en una suerte de proscrito, junto a su familia, aunque su magnetismo personal le granjearía las simpatías de importantes personajes del momento, como el joven noble Jamuga (que sería anda, hermano de sangre de Temujin) o el kan Torghul, que le daría su primer puesto en el ejército mongol. Y junto a Torghul, y siguiendo las órdenes de los Yurchen de China, Temujin haría frente a las fuerzas tártaras que habían acabado con su padre, y a quienes los chinos habían utilizado para hacer frente a Qabul Kan, pero que ahora se habían convertido en una amenaza para el Celeste Imperio. Los mongoles triunfarían, quedando los tártaros subordinados a ellos y a China, pero tanto Torghul como Jamuga se sentirían pronto amenazados por el poder de Temujin.
            No estaban equivocados, pues poco después, Torghul y Jamuga serían derrotados por Temujin, que junto a su general preferido, Subidei, comenzaría una campaña de expansión y conquista de las tierras que rodeaban sus propios dominios. En 1206, se convirtió en rey de los mongoles, tras celebrar un kuriltai (reunión de los nobles) en Karakorum, tomando el nombre de Genghis Khan y el título de Gran Khan (Khagan). Durante los siguientes años, Genghis Khan continuó luchando para dominar a las tribus mongolas que le rodeaban y para la imposición de su ley, la Yassa. Y en cuanto tuvo bajo su mando a la totalidad de los guerreros mogoles, Genghis Khan dirigió el que había sido el sueño de los habitantes de las estepas asiáticas durante siglos: la conquista de China. Conquistó uno de los reinos chinos, Xixia, y llegó a la propia capital imperial, Pekín, aunque tendría que retirarse, pues el Imperio Chino era un enemigo demasiado formidable y que supondría un gran desgaste para los recientes ejércitos del Gran Khan, pero los mongoles no se olvidarían de China, aunque volverían su atención a occidente, donde tuvo que apagar algunas rebeliones en el Altai, para luego expandirse por las tierras del llamado Kanato de Kara-Kitai, donde los gobernantes turcos habían sido sustituidos por mongoles enemigos de Genghis Khan, pero fueron derrotados por otro de los hombres de confianza de Genghis, el general Jebe, que incorporó Kara-Kitai a los dominios del Gran Khan.
            La conquista de Kara-Kitai supuso el primer contacto entre los mongoles y un estado musulman, el Imperio Corasmio, en el actual Uzbekistán, un reino gobernado por el shah Mohamed II, y de gran importancia comercial, pues en él se encontraban las ciudades de Bujará y Samarcanda. Genghis Khan avanzó sobre Corasmia junto a sus generales, y en el año 1223, conseguía el control completo de la región tras derrotar al príncipe heredero Jalal al´Din. En los años siguientes, el Gran Khan llegaría a Rusia y el Cáucaso, pero finalmente, tendría que volver a Oriente, hacia la provincia Xia de China, donde finalmente moriría.
            Todas las operaciones de los Mongoles se detuvieron, mientras sus líderes se reunían de nuevo en Karakorum, donde sería elegido un nuevo Gran Khan, el hijo de Genghis Khan, Ogodei. Este continuaría la política expansionista de su padre, y la llevaría a un nuevo nivel. Aunque continuaría luchando en Oriente, Ogodei centraría su expansión el occidente. Acabaría con los restos de los corasmios, y dominó por completo Persia, acabando. Uno de sus generales, Batu-Khan, se introdujo en Rusia, llegando a eliminar al 50% de la población  y reduciendo los principados de la Rodina al vasallaje. Y en 1241, tras derrotar a polacos y alemanes y Liegnitz, y a los húngaros en Mohi, Europa se abría ante ellos. En ese momento, Ogodei moriría, y los ejércitos mongoles se retirarían de nuevo hasta la elección de un nuevo Gran Khan en Karakorum, pero en su camino devastarían gran parte de Hungría, Polonia, Lituania, Croacia y Bulgaria.
            El nuevo Khagan sería un nieto de Genghis, Mongke, aunque el más activo de sus generales sería su propio hermano, Hulagu, que desde su base en Persia, acabaría con el Califato Abbasida de Bagdad (que llevaba años siendo un gobierno títere de los turcos selyucidas, aunque se considera como último califa de Bagdad a al-Musta´sim, derrocado precisamente por Hulagu), y se dirigiría por Siria, Palestina y el Reino Latino de Jerusalén hacia Egipto, aunque de nuevo, la muerte Mongke y la necesidad de que todos los líderes mongoles se reunieran en el kuriltai detuvo la expansión de los Mongoles, siendo derrotado el general Kitbuqa, preferido de Hulagu, por los ejércitos mamelucos de Egipto, dirigidos por el sultán Qutuz y el general Baybars en una de las batallas decisivas para el curso de la historia: Ayn Yalut, en el año 1260.


            A la muerte de Mongke, el Imperio Mongol comenzaría a resentirse, y de hecho, prácticamente se dividiría en una serie de kanatos independientes. Kubilai Khan, nieto de Genghis, se dedicaría a luchar contra el Imperio Chino, y conseguiría derrotarles, poniendo finalmente el Reino Medio bajo el dominio de los Mongoles, imponiendo una nueva dinastía al frente de China, la Dinastía Yuan. Sería a Kubilai Khan a quien los Polo conocerían en su legendario viaje a Oriente. La mayoría de las tierras que habían pertenecido a Persia quedaron bajo el control del llamado “Iljanato”, y durante siglos, Rusia seguiría prestando homenaje a la llamada Horda de Oro.


            La muerte de Mongke Kan y la subida al trono chino de Kubilai Kan serían el punto y final a la historia de un Imperio que se había extendido desde Corea hasta Polonia, el Imperio más grande y que más tierras había acumulado en la historia. Sólo la muerte de sus dirigentes en determinados momentos hizo que la expansión de los Mongoles se detuviera, y nadie sabe qué podría haber pasado si Kitbuqa hubiera derrotado a Qutuz y Baybars en Ayn Yalut, o si en lugar de replegarse tras la muerte de Ogodei, hubieran continuado expandiéndose a través de la llanura húngara hacia el corazón de Europa.
            Una posibilidad interesante…

viernes, 1 de abril de 2011

ESTIRPE DE ORIENTE

            Siguiendo con el repaso que estamos haciendo a los juegos de rol que formaron parte del Mundo de Tinieblas, ha llegado el momento de hablar de uno de los más llamativos por su exotismo… y por sus muchas peculiaridades. Me refiero, por supuesto, a Estirpe de Oriente.

            Tras habernos traído a prácticamente todas las criaturas fantásticas de los mitos occidentales en Vampiro, Hombre Lobo, Mago, Wraith y Changeling, y dentro de una serie de suplementos que llevaron el nombre de “El Año del Loto”, White Wolf se lanzó a explorar el mundo de los seres sobrenaturales orientales, y en Estirpe de Oriente, comenzaron, al igual que habían hecho con “los occidentales”, por los Vampiros… aunque eran unos vampiros muy peculiares.

            La mitología de los vampiros de Oriente es totalmente diferente, allí no se ha oído hablar de Caín, de los Antediluvianos o de la Maldición de la Sangre. Los Vampiros no son Abrazados, sino que tienen más que ver con espíritus que vuelven a los cuerpos de los que deberían haberse alejado para trascender a lo que espera más allá de la muerte. Los Kuei-jin (o Catayanos, como se los conoce en Occidente), dicen descender de una serie de dioses de la oscuridad, que les dan los dones suficientes a sus P´o (el lado oscuro, el demonio interior) para escapar del Mundo Yomi (el reino de las sombras, el mundo de los muertos, vaya) y regresar a sus cuerpos que dejan de estar muertos. Estos vampiros revividos necesitan alimentarse del chi, una energía que se concentra en muchos puntos del universo, pero que es fácil de encontrar en la sangre de los mortales (de ahí que muchos jóvenes vampiros orientales se alimenten de sangre, al igual que sus primos occidentales), aunque muchos antiguos (especialmente los grandes maestros, llamados Boddhisatvas) pueden recolectar el chi del propio aire.

            En el mundo de los Kuei-Jin, no existen “clanes”, como en Occidente, sino Dharmas, que comparten ideologías y habilidades, aunque de forma menos organizada que los vampiros de Occidente. Así, el jugador puede elegir entre los Dragones Asesinos (o Arco Iris que Ríe), son guerreros salvajes y caníbales; las Flores de Hueso (o Canciones de la Sombra) se relacionan con los muertos y con otras criaturas sobrenaturales, teniendo en el estudio su mayor placer; las Grulla Resplandecientes (o Guardianes del Hielo Resplandeciente) son líderes, orgullosos y organizados; los Mil Susurros (o Juncos Huecos) son aislacionistas obsesionados con la evolución y el avance del Dharma; y los Tigres-Diablo (o Vampiros del Viento Abrasador), impulsivos y ansiosos.

            En Estirpe de Oriente, podemos ver como los vampiros orientales, además de hacer frente a las tensiones existentes entre ellos mismos, los Dharmas, y las criaturas monstruosas conocidas como los Diez Mil Demonios, tienen que hacer frente a los Vampiros Occidentales, los Cainitas, ya que muchos antiguos Ravnos se encuentran en la India, colindando con el dominio de los Kuei-Jin, y además, los antiguos Catayanos han decidido dar el Gran Salto a Occidente, comenzando una lucha con los Cainitas por el control de la zona occidental de Estados Unidos, con grandes conflictos en Los Ángeles o San Francisco.

            Realmente, lo cierto es que tampoco puedo contar mucho más de Estirpe de Oriente, ya que de todos los juegos de Mundo de Tinieblas es el que menos interesante me pareció en su día… y me sigue pareciendo, de modo que no he jugado jamás a este juego. Aún así, es un juego muy adecuado para aquellos enamorados de la cultura oriental.