EL ICONOCRONOS
jueves, 12 de marzo de 2026
HYPERION
viernes, 20 de febrero de 2026
OFRENDAS DE VERANO
La verdad es que cuando más o menos en enero del año pasado leí el libro/ensayo de Grady Hendrix sobre la literatura de terror contemporánea, su Paperbacks from Hell, al margen de que me pareció un libro muy interesante sobre libros que probablemente no pudiera leer nunca, no esperaba que se fuera a convertir en un catálogo de futuras publicaciones y que se iban a recuperar algunos de los títulos que el autor comentaba. Y ese es el caso de Ofrendas de Verano, que tal y como explica el autor Stephen Graham Jones en el prólogo, es una novela de terror antes de que existiera el concepto de "novelas de terror". Única obra de este género del autor Robert Marasco, Ofrendas de Verano se publicó en 1973, y contaría con una adaptación al cine en la que habría nombres del peso de Oliver Reed o Bette Davis, que aquí en España se tradujo como Pesadilla Infernal (toma ya), y que aún no he visto pero que veré.
¿Y qué nos encontramos en Ofrendas de Verano, una de las novelas favoritas de Stephen King y que según parece le influyó a la hora de escribir, ni más ni menos que, el Resplandor? Pues Ofrendas de Verano es una historia extraordinariamente bien escrita, una historia de terror psicológico que me ha recordado muchísimo a Otra vuelta de tuerca o La Guarida (más a la primera que a la segunda), sin estridencias, sin grandes golpes sobre la mesa. Es una novela que va deslizando el horror poco a poco, sutilmente. Aquí no hay paredes que sangran, ni pelotas que caigan rodando por una escalera, ni pianos que suenan a medianoche. Es más, más allá de la percepción puntual de algunos personajes, no hay ni siquiera elementos sobrenaturales en la mayor parte de la novela. Y es precisamente ahí donde está la parte más inquietante del libro, en la normalidad con la que los protagonistas van sumergiéndose en un horror de cocción lenta y que se basa en el aislamiento y la desconfianza. Y todo ello planteado como una especia de novela sobre la lucha de clases, donde una familia de clase media se ve seducida por una casa muy por encima de sus posibilidades, y como en ansia de mantener esa opción de vida, va resquebrajando su propia estructura familiar.
Ofrendas de Verano nos cuenta la historia de una pequeña familia setentera: Marian, la madre y ama de casa que hace trabajos eventuales para conseguir pagarse sus caprichos; Ben, el cabeza de familia, profesor de literatura inglesa; su hijo David... un niño, y la tía Elizabeth, una mujer de setenta y cuatro años, fuerte, independiente y que lucha contra la etiqueta de anciana. El núcleo familiar vive en Queens, en un apartamento de clase media/baja, y en su búsqueda de una ruta de escape durante un asfixiante verano, dan con una casa que se alquila en la misma costa, con piscina... y que tiene un precio más que interesante. Y solo hay una cosa un poco extraña. Mientras los dueños de la casa están ausente, tendrán que ocuparse de preparar la comida, tres veces al día, a la anciana Señora Allardyce, que no se muestra en público, pero que vive en una habitación del ala oeste.
Y según avanza la historia, vamos viendo como es precisamente la casa la que se convierte en la protagonista absoluta del libro, un personaje omnipresente que fagocita las historias y las vidas de aquellos que viven en ella, creando una atmósfera que es al mismo tiempo, lujosa y opresiva. Las lámparas, mantelerías, cuadros o cuberterías que Marian va descubriendo, se convierten en las chucherías que la casa les entrega para que no piensen demasiado en la maleza que cierra el camino de acceso, en el envejecimiento de aquellos que allí viven, o en por qué de pronto todos los relojes de la casa parecen empezar a funcionar al mismo tiempo, mientras la Señora Allardyce permanece distante, inaccesible, convirtiéndose en el foco de la obsesión de Marian, y como poco a poco, se va a ir viendo obligada a elegir entra la vida que tiene y el sueño que anhela.
No tengo la impresión de que Ofrendas de Verano vaya a ser un libro que le vuele la cabeza a nadie, pero sin duda es una lectura interesante, un terror sutil y elegante, que trae la decadencia del gótico al corazón de los Estados Unidos de los años 70, que ataca al corazón de los valores que estamos acostumbrados a ver en toda la producción estadounidense (la familia nuclear), y que se convierte en una obra de gran calidad literaria en un género que normalmente no se considera de primer orden.
jueves, 22 de enero de 2026
UNA PELÍCULA DE TERROR
No sé muy bien cómo afrontar el comentario de este libro, la verdad, y creo que precisamente por eso me he venido a comentarlo. Entre los objetivos de este blog no hay una periodicidad ni me veo obligado a comentar todo lo que leo, así que me he centrado normalmente en los libros que más me han llamado la atención, que más me han gustado, etc. Pero me haya gustado o no, tengo la sensación de que Una película de terror es un libro a comentar.
Es mi primer acercamiento a Paul Tremblay, no había leído nada de él, aunque he visto que es el escritor de la novela La cabaña del fin del mundo, que Night Shyamalan llevó al cine, y me he apuntado otra de las obras de su bibliografía, Una cabeza llena de demonios, porque me ha llamado la atención su argumento. Pero claro... Es que este libro me ha dejado con el cuerpo un poco raro. Voy a ver si soy capaz de explicarme.
Como su nombre indica, Una película de terror es un libro sobre una película de terror que a su vez, se tituló Una película de terror. En el mundo del libro, esta película es una película maldita, una peli que se rodó en los años 90, pero que no llegó a estrenarse, y solo han quedado su guion, en algunos blogs, y tres escenas que se subieron a YouTube, lo que ha valido para que exista una legión de fans del proyecto... y a que una compañía decida hacer una nueva versión de Una película de terror. Y sobre el planteamiento de este nuevo rodaje, uno de los actores de la primera versión, el controvertido Chico Flaco, es contratado como asesor de producción, y comienza a desgranar la historia de cómo se rodó Una película de terror.
La novela está construida en torno a tres (o cuatro) tiempos y dos narrativas diferentes. Por un lado, tenemos los recuerdos del actor que hacía de Chico Flaco del momento de la grabación, de lo que pasó después, y de cómo se está trabajando la nueva versión. Y por otro lado, vamos avanzando en el guion original del a película, lo que nos lleva a irnos adentrando poco a poco en la historia que esta contaba. Hasta aquí todo bien, el planteamiento y el formato me parecen originales...
Pero luego quizá han entrado las expectativas. Yo no sé por qué, en mi cabeza me había hecho mi propia película, en la que Una película de terror iba a ser una historia de terror con una película maldita de por medio o algo así, pero me he encontrado con algo mucho más oscuro, un terror psicológico que en algún momento llega a ser desesperante, y que en algún momento me ha recordado historias como La vecina de al lado, de Jack Ketchum, y su visión sobre la humanidad más inhumana, la tortura y el dolor. Creo que Una película de terror nos cuenta la caída en la oscuridad, el nacimiento de un monstruo, o su revelación, porque quizá hay monstruos dentro de todos y cada uno. Y ha sido una lectura muy desconcertante, que he terminado con cierto esfuerzo, porque desde muy pronto me ha pegado un buen pellizco en el estómago.
En fin... supongo que ya he dejado esto aquí... Y voy a seguir pensando en qué me ha parecido...
sábado, 17 de enero de 2026
AMARILLA
martes, 23 de diciembre de 2025
DOCTOR SUEÑO
En estas empresas extrañas en las que nos metemos los lectores, una de las más curiosas que me he encontrado últimamente es la Lectura Conjunta: un grupo de personas queda en leer un libro, se establecen metas y tiempos, y cuando se alcanzan esas metas, el libro se va comentando en tiempo real (no como en un Club de Lectura, en el que lees el libro del tirón y luego se comenta el libro completo). Y en uno de estos grupos de Lectura Conjunta, nos hemos propuesto la (inconseguible) tarea de leer a Stephen King, en orden cronológico y todo lo que podamos. Teniendo en cuenta que este señor empezó a escribir en los años 70, y que saca dos/tres libros por año... pues veremos hasta donde llegamos, pero en fin. Y sí, Doctor Sueño no es de los primeros libros de King, pero como hace unos meses leímos El Resplandor, pensamos que era mejor leer directamente después su continuación.
Y hasta aquí los preliminares, así que podemos pasar a la acción.
Stephen King (del que no hace falta hablar) publicó El Resplandor en 1977, y en ella, acompañábamos a la familia formada por Jack Torrance, su esposa Wendy y su hijo Dan, a un invierno en un hotel de montaña en Colorado. Tratando de rehacer su vida tras un episodio un tanto turbio de Jack, que mantiene una tormentosa relación con el alcohol, Jack consigue un trabajo de guardés en el hotel Overlook, y a partir de ahí, King construyó una historia de terror que se centraba en el alcohol, el aislamiento, las relaciones familiares, los fantasmas (reales y figurados) del hotel, y en uno de sus recursos habituales, los poderes psíquicos del joven Dan, que dan título al libro, pues lo llaman El Resplandor. El libro fue un éxito de ventas, y al igual que Carrie, que había sido llevada al cine por Brian DePalma, tuvo su propia versión en cines, con Stanley Kubrick al frente, en una versión que fue controvertida por los cambios que el director realizó sobre el texto de King, pero que ha pasado a la historia del cine, especialmente por la radiante interpretación de Jack Nicholson en el papel de un Torrance completamente pasadísimo de vueltas. Y oye, el libro está bien, interesante, ofrece algunas perspectivas que estaban ausentes de la película... Todo bien.
Y entonces, en 2013, King publicó una continuación para una historia que todos dábamos por finalizada... pero que estábamos muy equivocados. Y es que si bien podría pensarse que Doctor Sueño iba a ser una historia poco interesante, un alargamiento que nadie había pedido de una historia que ya no daba más de sí, ha resultado ser un libro de lo más interesante y (esto en mi opinión), incluso mejor que su primera parte. Bueno, quizá simplemente es que Doctor Sueño me ha parecido menos repetitiva porque no tengo la película tan interiorizada como El Resplandor, pero lo cierto es que he disfrutado de esta lectura más que de la anterior.
Doctor Sueño recupera al joven Dan Torrance, y aunque comienza aún con él como niño, poco tiempo después de los acontecimientos del Overlook, vamos a irle acompañando hacia su madurez, hacia su vida adulta, y le vamos a ver vivir episodios tan oscuros y turbios como aquellos que vivió su padre, incluyendo de nuevo una relación enfermiza con el alcohol, y sus episodios con el Resplandor, sus poderes mentales. Dan (al que su familia llamaba Doc) va a luchar contra su enfermedad, y terminará encontrando un uso... vamos a decir piadoso para sus poderes, estableciendo una vida más o menos normal... pero en la que se va a cruzar con una niña, Abra, cuyo Resplandor parece hacer que el de Dan parezca una velita. El libro se cuenta en tiempos largos (desde los 80 hasta la primera década del siglo XXI), por lo que al igual que vamos a ver madurar a Dan, vamos a ver crecer a Abra... Y también vamos a conocer a el Nudo Verdadero, un grupo de nómadas inmortales, una especie de vampiros dirigidos por una mujer llamada Rose la Chistera, que se alimentan de lo que ellos llaman vapor, pero que no deja de ser el mismo Resplandor, lo que va a llevar a un inevitable enfrentamiento entre el Nudo Verdadero, Dan y Abra.
Voy a decir ya qué es lo que menos me ha gustado, porque todo lo demás me ha parecido prácticamente perfecto, y es que aunque hay una sensación de amenaza latente continua, cuando terminas el libro tienes la impresión de que los buenos van siempre un paso por delante. Por lo demás... Los personajes están perfectamente trazados, los villanos son interesantes, e incluso entiendes lo que son y cómo actúan, y eso, por supuesto, los convierte en grandes villanos, porque tienen una razón de ser, no son malos de Ja Ja Ja, te quemo los muebles con cerillas. El ritmo se te lleva por delante, no es una novela construida a través de cliffhangers como puede ser... pues El Código DaVinci, por ejemplo, pero hay un momento después de... no sé, veinte o treinta páginas... en el que te das cuenta de que estás dentro de la historia y no puedes dejar de leer.
Y bueno, tiene momentos auténticamente espeluznantes. Suca. Impresionante.
Un librazo, de verdad.
sábado, 15 de noviembre de 2025
LOS DIABLOS
De los actuales nombres de la fantasía, probablemente al que tenga más abandonado (sin contar a Brandon Sanderson, que directamente no me gusta), es seguramente a Joe Abercrombie... teniendo en cuenta que me acabo de dar cuenta de que a lo tonto, este es el séptimo suyo que leo... así que igual no es que le tenga abandonado si no que no es de los que más me impresiona. Pero con la lectura de Los Diablos, creo que podemos pasar a no es de los que más me impresionaba. Y es que, avanzo ya, este libro me ha parecido de los más divertidos, dinámicos y adictivos que he leído últimamente, y se pondría como libro del año seguramente si no hubiera leído hace poco La Ciudad de las Últimas Oportunidades, que Tchaikovsky, es mucho Tchaikovsky.
Abercrombie, conocido como Lord Grimdark, probablemente sea el escritor más conocido de este subgénero de la fantasía, y yo lo había leído en su trilogía La Primera Ley y en la Trilogía del Mar Quebrado (lo que Abercrombie entiende por novela juvenil...), y si bien estas novelas me han gustado en general, creo que en esta novela ha dado un pasito más hacia algo que me parece muy interesante... y es que parece que ha escrito este libro pensando en mí, de verdad. En lugar de crear un mundo ficticio, Abercrombie hace su versión de Doce del Patíbulo en una Europa medieval en la que muchas cosas son iguales que en nuestra historia... pero muchas otras han cambiado. La Iglesia sigue siendo una fuerza motriz extremadamente importante, pero en lugar de adorar a Cristo, su figura redentora es una Salvadora, y las jerarquías de la iglesia están dominadas por mujeres, con una Papisa y un montón de cardenales mujeres... y que está separada de la Iglesia Oriental (como ocurría también en nuestra historia, aunque por otro tema) por un enfoque teológico y simbólico, aunque comparten básicamente toda su filosofía. A lo largo de la novela vamos a ir viendo cuales son los motivos de esas diferencias históricas, pero en este mundo, la capital del imperio que aquí llamábamos bizantino, es Troya, en lugar de Bizancio/Constantinopla, pero hay una Ciudad Santa (que podemos entender que es Roma... pero tampoco pondría la mano en el fuego...), y lugares tan reconocibles como León, Córdoba o Borgoña. Y en lugar de luchar contra el Islam, las Cruzadas han tenido lugar contra los Elfos, considerados salvajes y caníbales.
Y será en este mundo donde conozcamos al Hermano Díaz, un sacerdote leonés que acude a la Ciudad Santa para obtener un cargo eclesiástico, para encontrarse al frente de una capilla secreta formada por monstruos, criaturas mágicas y apartadas de la iglesia. Así veremos a un sorprendidísimo Díaz, que más o menos es poco más que un chupatintas, convertido en responsable de una congregación que incluye a un orgulloso nigromante, una veleidosa bandolera, una sigilosa elfa, un vampiro, una mujer lobo y un experto guerrero cruzado. Y juntos, tendrán que escoltar a una jovenzuela ladrona perseguida por las mafias de la Ciudad Santa, que resulta no ser otra que la desparecida princesa Alexia, heredera del Trono Serpentino de Troya. Así que nos vamos a encontrar con una novela de viajes fantásticos, en la que el grupo tendrá que llegar hasta la ciudad de Troya, enfrentando a los rivales de Alexia por el trono a través de mil y una aventuras de todo tipo, que les llevarán a enfrentarse a traiciones, hechiceros, monstruos, piratas, emboscadas, guerras... y a sus propias relaciones, secretos y tensiones propias, a sus secretos y a sus miedos. Y es que mientras los personajes viajan a Troya, vamos a ir conociendo a estos Diablos que dan título al libro, y que van ir dando cada uno de ellos un paso tras otro para retorcer sus propios clichés y convertirse todos en personajes a recordar, desde los ya mencionados Díaz y Alexia, a sus acompañantes, Baltasar, Baptiste, Solete, el barón Rikard, y Jakob, cada uno con su voz, sus miedos, sus sueños... Y todos y cada uno de ellos personajazos por derecho propio que se van ganando la atención y el cariño del lector, que termina sintiéndose como uno más de estos Diablos, conociendo sus ideas, riendo con sus bromas, y participando de su camaradería (o falta de ella).
Y por supuesto, más allá del humor negro y las escenas de acción, Abercrombie nos habla de la redención, de la esperanza, de la injusticia, del amor, de la atracción, de la ambición... Es decir, Abercrombie construye una historia grim dark sobre la humanidad.
Y es una gran historia.
sábado, 25 de octubre de 2025
LOS JUEGOS DE NÉMESIS
sábado, 23 de agosto de 2025
LA CIUDAD DE LAS ÚLTIMAS OPORTUNIDADES
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| Ilmar, un sitio peculiar. |
viernes, 25 de julio de 2025
SUPERMAN (2025)
Creo que no engaño a nadie (ni
sorprendo a nadie) al decir que, sin duda, Superman, de James Gunn, y
con David Corenswet en el papel de protagonista, era la película más esperada
de 2025, y una vez estrenada, está siendo una de las películas más comentadas,
para bien y para mal, de lo que llevamos de año, y de hecho, dudo mucho que la
también recién estrenada Cuatro Fantásticos: Primeros Pasos, llegue al
mismo nivel de repercusión. Y como siempre que hay un fenómeno de este tipo,
aparecen defensores y detractores, con opiniones más o menos fundamentadas
(aunque creo que en estos casos tampoco hay que fundamentarse mucho, no me
gusta es una opinión legítima, sin tener que explicar por qué, porque hay
veces que no sabes por qué no te gustan las cosas, a mi me pasa con las
lentejas). Pero a mí si me ha gustado, y desde mi torre de sabiduría y en un
ejercicio de ego, pues voy a explicar por qué, por si a alguien le interesa.
Superman.
Sin subtítulos. Así ha llegado la película
los cines. Iba a ser Superman: Legacy, pero finalmente, Gunn decidió
prescindir de añadidos, y creo que ha sido un acierto. Solo Superman,
porque en un ejercicio de nostalgia revolucionaria, Gunn recupera al héroe de
la Edad de Plata, el Superman que es un icono, aquel cuyo símbolo es el segundo
más reconocido del mundo, solo por detrás de la bandera de la Cruz Roja. Frente
a exposiciones anteriores (no voy a meterle más caña a El Hombre de Acero de
Snyder, porque se desmonta sola, no necesita de ayuda), Gunn (y Corenswet) nos
traen un Superman que es, básicamente, un buen tío. Un héroe que prefiere no
matar si puede evitarlo. Un héroe que pone su foco en salvar gente y evitar
muertes, y lo hace a pesar de que el monstruo sigue en pie, porque su
foco siempre, va a ser SALVAR VIDAS. Pero es que es lo que hace Superman. Es lo
que ha hecho siempre, es por lo que se ha convertido en un icono. Es porque
Superman es el héroe confiable, el que baja el gatito del árbol, salva al perro,
salva a la ardilla, salva a los niños que quedan atrapados en la mina, salva el
autobús del colegio que cae al pantano, salva a la chica que salta de un
edificio desesperada porque su terapeuta no llega, salva al obrero que cae en
una máquina de prensado de coches. Superman va a salvarnos. Siempre. Y por
supuesto, salva la Tierra. Y se enfrenta a Lex Luthor. A Brainiac. A Bizarro. Al
Juguetero. A Metallo. A Zod. Todo lo que hace Superman, siempre, es para SALVAR
VIDAS. No es un ejercicio de ego para demostrar quien es más fuerte, él no
necesita psicofantes que vayan diciendo “oh, Superman es el mejor, Superman es
el más guay, Superman es el más cool”, porque lo que hace, no lo hace por él.
Lo hace porque sabe que alguien tiene que hacer lo que él hace.
Alguien tiene que ser bueno.
Y hoy, es aún más necesario. Porque si
cuando Superman se convirtió en el HÉROE, había muchos héroes similares. Flash
era un buen tipo, y los demás, Aquaman, Wonder Woman, etc; eran todos buenas personas,
héroes que se resistían a matar y cuya prioridad era salvar vidas. Pero hoy los
tiempos han cambiado, hoy, los buenos no están de moda. En su momento, Lobezno
fue una revolución en el mundo del cómic, porque era un outsider, era un
héroe que tenía un lado salvaje, que se movía en terrenos de gris que
resultaban incómodos para su propio equipo, que en más de una ocasión estuvieron
a punto de poner a Lobezno de patitas en la calle. Incluso algunos compañeros
(recuerdo una viñeta del Ángel, dibujado por Cockrum) dejaron el equipo para
no estar con Lobezno, porque era demasiado peligroso. En ese momento,
Lobezno era el outsider. Hoy, Lobezno es la norma. Y Superman es el rebelde.
“El resto de los héroes no lo respetan”. “Es demasiado bueno, es inocente”.
“Es tonto”
Claro. Porque hoy, hemos
transformado “bueno” en “tonto”. Porque en la sociedad que hemos creado,
creemos que “bueno” es “tonto”. Y entonces, un héroe que es intrínsecamente
bueno… vaya, es un héroe tonto. Y eso, creo, habla más de nosotros que del
personaje, y no nos deja en buen lugar.
Superman NO es tonto. No lo es, no
lo ha sido nunca, y nunca lo va a ser. Superman es UN BUEN TÍO. Superman es una
buena persona, y como es una buena persona, se puede permitir tener amigos, se
puede permitir trabajar en grupo, se puede permitir aliarse con los mejores Superhéroes
del mundo, y confiar en ellos para derrotar a un monstruo mientras él SALVA
GENTE. No necesita ser él el que dé el golpe de gracia al monstruo, porque lo
que hace, no lo hace por él, por su ego, no es el jugador de fútbol que si no le
ponen el balón en los pies para ser él el que marca el gol, se enfada con su
equipo. Ese no es Superman. Superman debería ser un modelo a imitar, y no un
bufón, y si lo ves así, no es un problema de Superman, es un problema de
nuestra sociedad, en la que ensalzamos los grises, los comportamientos turbios,
los héroes que no lo son. Superman no es un héroe atormentado (ese es Batman). Es
más, cuando Superman ha dejado de ser BUENO, no ha funcionado. O perdón, cuando
han funcionado, lo han hecho situando a Superman precisamente en el otro lado
del espectro moral. Y es que cuando Superman nunca ha conseguido mantener el
equilibrio moral. No funciona con él. En 2011, dentro del proyecto Nuevas 52
que arrasó el Universo DC, se creó un nuevo Superman, más moderno, más
hosco, más malencarado, más acorde con los tiempos… que no funcionó. A pesar de
estar en manos de nombres tan potentes de la industria del cómic como Grant
Morrison y George Pérez, no funcionó, y no fue solo por el caos editorial de
las Nuevas 52, es que la gente no conectó con ese Superman un tanto antipático.
Y de hecho, unos pocos años después, DC comenzó a echar marcha atrás, y terminó
recuperando al Superman más clásico, que había estado ese tiempo en una
dimensión alternativa (son cosas que pasan en los cómics) y que ahora regresaba
junto a Lois Lane, y con un hijo, Jon, que, con el paso del tiempo, además se
ha convertido en un icono gay del universo DC.
¿Sabéis cuándo sí funciona Superman malo?
Cuando es malo de verdad. En Injustice, por ejemplo, la serie basada en
un videojuego, y cuyo cómic comenzó como una serie limitada que vender a los
jugadores y de la que nadie esperaba nada… Pero que se convirtió en un éxito
que duró cerca de seis años (puestos a sumar cuentas, casi más que ese nuevo
Superman de las Nuevas 52), un mundo en el que después de que el Joker
mate a Lois Lane, Superman se convierte en un tirano, provocando una especie de
Guerra Civil entre los superhéroes. Y por supuesto, funciona cuando Superman NO
ES Superman. Lo tenemos con Patriota en The Boys, lo tenemos con
Omni-Man en Invencible. Ahí puedes hacer experimentos, porque esos
personajes, aunque basados en Superman, no son Superman, y no tienen que
representar lo que representa Superman.
Y Superman no es un dios.
No necesita serlo, no es SuperGod.
La película, por supuesto, no es
perfecta. No existen las películas perfectas. Y Superman no es perfecto.
Intenta serlo, pero no lo es. ¿No consigue nada? Bueno. Se entrega para salvar
a Krypto. Recupera al hijo de Metamorfo. Vence a la Ingeniera, y de forma más
expeditiva, a Bizarro/Ultraman. ¿Tiene ayuda? ¿Por qué no iba a tenerla? Superman
es un héroe de equipo. Ha inspirado a equipos enteros. Ha formado parte de la
Sociedad de la Justicia y de la Liga de la Justicia. La Legión de Superhéroes
del siglo XXXI se funda inspirada en Superman (en el Superman clásico, sería imposible
que determinados supermanes inspirasen nada a nadie). Pues claro que tiene
ayuda. Una selección curiosa, la de Mister Terrific, Metamorfo, Hawkgirl y Guy
Gardner. Pero que hacen lo que tienen que hacer, que es ponerse del lado de
Superman, porque con este Superman, sabes que ese lado es el correcto. Y si
cuentas con la ayuda de los mejores del mundo, ¿por qué diablos vas luchar tú solo? ¿Por qué vas a dejarlos fuera
del combate? ¿Por qué no vas a contar con un perro que vuela y tiene
superfuerza? Están disponibles. Lo eficaz es COLABORAR. Y es fácil ver que son
los mejores del mundo porque ninguno de ellos se deja una puñetera Caja Madre
encima de un coche para que se la lleven los Parademonios…
Se dicen más cosas, claro. Que el
guion es una copia de Superman, la película de Richard Donner y que
encarnó el mejor Superman que existirá nunca, Christopher Reeve. Bueno, yo no
lo veo así, pero puede ser. Supongo que entonces tendremos que asumir que El
Hombre de Acero fusila Superman II, ya que el argumento es el mismo,
el enfrentamiento entre Superman y los renegados kryptonianos de Zod, ¿no? Y
que a su vez, ambas fusilan ochenta y cinco años de cómics. Porque lo que no
puede ser es utilizar la ley del embudo, si Gunn ha fusilado algo, otros han
fusilado más. Y con peor criterio.
En fin, no quiero hacer esto mucho
más largo, porque creo que ya he expresado lo que quería expresar. La película
no es perfecta. Puede tener fallos. No hay nada que le guste a todo el mundo,
ni siquiera el chocolate. Puedes no entenderlo, pero es así. Pero si hay algo
que esta película ha conseguido, es traer de vuelta a Superman.
Al auténtico.
Al verdadero.
Al único.
Al héroe.
Y con él, creerás que un hombre
puede volar.
lunes, 21 de julio de 2025
THE EXPANSE (1 A 4)
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| Aquí empieza todo... |
Tras el pseudónimo de James S.A Corey, se encuentran dos escritores, Daniel Abraham y Ty Franck, autores del que ha sido uno de los fenómenos literarios de la ciencia ficción de la década de 2010. Y es que estos dos autores, que venían de colaborar con George R.R Martin en su Canción de Hielo y Fuego, han escrito las nueve novelas que forman la saga llamada globalmente The Expanse, nombre que se dio a la serie televisiva que adaptó varios de estos libros (hasta su cancelación en la quinta temporada), y que está disponible cuando escribo esto en Amazon Prime. Aunque comencé a leer estos libros hace varios años, por las cosas de la vida lo dejé en el quinto libro... y hace relativamente poco he vuelto a leer las novelas desde la primera, y las he metido en mi programación de libros (sí, ya he tenido que hacerme una programación de libros) hasta la novena, para leerme las nueve novelas. Así que en este post de hoy, voy a hablar de las cuatro primeras, aunque sea de una forma un poco somera, y cuando vaya leyendo las siguientes, iré hablando de ellas de una en una. Así que... allá vamos.
La primera de las novelas, el primer cañonazo, por así decirlo, es El Despertar del Leviatán, en la que se nos presenta todo el mundo que a partir de aquí se va a desarrollar. Nos encontramos en algún momento de un futuro lo suficientemente cercano como para resultar familiar, y lo suficientemente lejano como para que la humanidad se haya lanzado al espacio y haya establecido colonias en la Luna, Marte y el Cinturón de Asteroides. Desde el principio vemos que hay diferencias políticas entre los bandos: la Tierra y la Luna están unidas bajo el control de las Naciones Unidas, Marte funciona como una república de corte militar, y el Cinturón de Asteroides... bueno, funciona poco más o menos como los bajos fondos del Sistema Solar. Y aquí vamos a conocer a los dos protagonistas de esta primera novela, el detective Joseph Miller, afincado en Eros; y un terrestre, James Holden, que trabaja en una nave que recoge hielo en el Cinturón, la Canterbury. Y mientras que a Miller se le encomienda la búsqueda de una mujer desaparecida, una terrestre llamada Julie Mao, al más puro estilo de novela negra detectivesca, Holden se va a ver metido (junto a parte de la tripulación de la Canterbury) en un conflicto militar que termina poniendo a Holden al frente de su propia nave, una nave militar marciana a la que llamarán Rocinante, y en la que le acompañarán la técnico cinturioniana Naomi Nagata, el piloto marciano Alex Kamal, y el técnico Amos Burton. Sin entran en spoilers del libro, el camino de Miller y el de Holden y su tripulación terminan cruzándose, pues la desaparición de Julie Mao y el conflicto militar que Holden denuncia ante todo el Sistema Solar, y tras todo esto, se encuentran con una forma de vida extraterrestre que denominan Protomolécula (y que resulta bastante creíble como forma de vida extraterrestre, muy lejos de hombrecitos grises o peluches cósmicos).
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| Con La Guerra de Calibán, nos ponemos guerreros. |
![]() |
| Sin miedo a crecer. |
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| Aquí acabamos, de momento. |







