No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

jueves, 15 de noviembre de 2012

nuDC: AQUAMAN 2


Si le preguntas a alguien cual es el miembro de la JLA menos “chulo”, sin duda habría una inmensa mayoría que contestaría que Aquaman. ¿El motivo? Hay muchos. Que lleva una cota de mallas naranja, que su poder es hablar con los peces, que se llama Orin… Y es que en un grupo donde se encuentran Batman, Superman o Green Lantern es muy difícil estar a la altura, y durante mucho tiempo, por mucho que en DC se han empeñado, con cambios de imagen, dándole un trasfondo épico y doloroso, matándolo y resucitándolo o incluso convirtiéndolo en el malo principal de Flashpoint, en el imaginario popular, nos pasa en general como a los personajes de Big Bang Theory. Que pensamos que Aquaman es el ridículo de la JLA.



                Cuando tras Flashpoint el que sea probablemente el principal guionista y arquitecto del Universo DC, Geoff Johns, se hizo cargo de la colección Aquaman, sabía que era a eso a lo que se enfrentaba. Pero todos nos dimos cuenta de que esta vez, DC apostaba fuerte por Arthur Curry y su entorno; no en vano, a los guiones de Geoff Johns se iban a sumar los dibujos de Iván Reis, repitiéndose el tándem que devolvió la gloria a Green Lantern y convirtió la franquicia verde en el centro del Universo DC.
                Con la publicación del segundo tomo de Aquaman por parte de ECC, Johns y Reis, podemos leer los números 5 al 8 de la colección americana, y profundizamos en las ideas que Johns tiene para actualizar el personaje, y desde luego, para que deje de ser “el ridículo de la JLA”. Para ello, Johns ha recurrido a un truco curioso, y es hacer que en el nuevo universo DC, el propio Aquaman sea consciente de que el mundo piensa que es un personaje ridículo, un héroe más bien de segunda fila, un pegote en la JLA. En parte, ese es el motivo por el que Aquaman y su esposa, Mera, a la que Johns da un gran protagonismo, de forma bastante acertada, deciden apartarse “del mundanal ruido” y marcharse a vivir al faro en el que había trabajado el padre de Aquaman.



                En el primer tomo de esta serie, pudimos ver como Aquaman tenía que hacer frente a unos monstruos que habían salido de las fosas abisales, y en este tomo, Johns decide profundizar más en el pasado de Aquaman, y nos plantea el regreso del enemigo más importante del personaje, Manta Negra. Así, descubrimos que Arthur, antes de estar en la Liga de la Justicia, formó parte de un grupo de héroes (que en el nuDC son de nuevo cuño), los Otros, que reaparecen cuando Aquaman comienza a investigar los motivos del hundimiento de Atlantis… al tiempo que los Otros van cayendo asesinados por Manta Negra.
                Y mientras todo esto ocurre, en un capítulo auténticamente genial, Mera se va de compras, buscando comida para perros…


                Evidentemente, nada malo puede salir del tándem Johns/Reis, y la serie pinta bastante bien, aunque es cierto que todavía no se ha puesto al nivel de los grandes trabajos de Johns en JSA o Green Lantern. ¡Esperemos que sea cuestión de tiempo!

miércoles, 14 de noviembre de 2012

LARA FABIAN: CARUSO

Para el miércoles de hoy, he decidido traeros al Iconocronos a la que probablemente sea una de las mejores voces del panorama musical contemporáneo. Se trata, como veis ahí arriba, de Lara Fabian, cantante belga nacionalizada canadiense que saltó a la fama con un tema cantado en inglés (¡toma!) y a la que yo os traigo cantando en italiano uno de los más grandes temas de la historia de la música, Caruso, de Lucio Dalla, dedicada al gran tenor italiano.

Ahí es nada, vaya.

Tomaos un momento... y escuchad.


martes, 13 de noviembre de 2012

nuDC: FLASH 2


Poner 52 colecciones en el mercado de golpe, todas desde el número uno y todas planteando nuevos orígenes, enemigos o trasfondos para los personajes, es desde luego, todo un desafío. Un movimiento editorial tan arriesgado como ha sido el reboot de DC tras Flashpoint nos iba a traer, evidentemente, algunas genialidades, algún producto basura, y entre medias, mucha morralla.




                Además, este movimiento y la asignación de equipos creativos novedosos a la gran mayoría de las colecciones, hace que DC haya vivido su propio “momento Image”, con diferentes dibujantes que han saltado a la palestra como guionistas, como en su día hicieron Jim Lee, Rob Liefeld o Todd McFarlane; y siguiendo la estela que en DC había marcado ya Tony Daniel, autor completo de sagas tan importantes como La Batalla por la Capucha y que ha continuado al frente de una de las colecciones de Batman. A él se ha unido el espectacular David Finch (con unos guiones que parecen ser bastante menos espectaculares que su dibujo), J.H Williams (que sabiamente se ha buscado un guionista con experiencia como apoyo para su Batwoman), y los autores del tomo del que vamos a hablar hoy: el dibujante Francis Manapul y el entintador Dennis Buccellato, que se encargan tanto del guión como del trabajo gráfico en Flash.



                ECC ya nos ha traído el segundo tomo de la colección del velocista escarlata, incluyendo los números del 5 al 8 de la colección, donde nos encontramos con el final de la saga que dio inicio a la colección y el arranque de un nuevo arco. Y la verdad es que lo que este tomo parece ser que nos traerá tiene bastante mejor pinta que lo que hemos ido dejando atrás. Y es que quizá por comparación con los guiones anteriores (recordemos que la colección Flash había quedado tras Crisis Final en manos de Geoff Johns, que se vio acompañado por el impresionante Ethan van Sciver y posteriormente por el propio Manapul), quizá por añoranza de Wally West o quizá porque realmente el equipo que está al frente de la colección no llega todavía a hacer un trabajo más allá de la mera corrección, parece que el primer tomo de Flash supo a poco… y este trae planteamientos más interesantes, la verdad.
                Si en el primer tomo de Flash posterior a Flashpoint nos encontrábamos con la aparición de un nuevo enemigo (o de muchos, según se mire) para el velocista escarlata, la Oclocracia; en este segundo Manapul y Buccellato, además de concluir la trama anterior, deciden traernos dos personajes clásicos: el Capitán Frío y un Gorila Grodd bastante salvaje que se convierte enseguida en la amenaza que está por venir. En el número 1 de Flash habíamos visto un pulso electromagnético que había sacudido las ciudades gemelas de Central City y Keystone, ambas patrulladas por el Velocista, y que debido a este pulso, habían perdido la mayor parte de su tecnología, con todo lo que eso conlleva en una ciudad moderna. Ahora, en el segundo tomo, abordamos las consecuencias de ese pulso, tanto a nivel social (Flash es culpado por buena parte de la población civil de las consecuencias del PEM) como puramente comiquero, y es que, como era previsible, el pulso electromagnético desembocó en una fuga de la prisión de Iron Heights… y en la libertad del Capitán Frío, que por algún motivo ya no necesita de su pistola y convertido en una especie de Hombre de Hielo malvado, culpa a Flash del riesgo de muerte  que sufre su hermana (Lisa Snart, que en el universo DC anterior estaba muy muerta) debido al PEM, decide olvidar sus antiguos principios éticos como “barómetro moral” que había sido de los Villanos, y matar a Flash. O al menos intentarlo.



                Y al mismo tiempo, Barry (he estado a punto de decir Wally… ) descubre que la Fuerza de la Velocidad está provocando auténticos problemas con el Espacio-Tiempo, abriéndose agujeros temporales que amenazan con arrasar la Tierra en algún momento. Para esto, Manapul y Buccellato deciden convertir la Fuerza de la Velocidad en una especie de dimensión alternativa, más normalita que aquella que habíamos visto cuando Johns era el guionista de la colección, pero aún con cierto toque friki/científico que hace que este concepto sea uno de los más interesantes de la serie,
                La lucha con Frío y los problemas con la propia Fuerza de la Velocidad son los dos motores de la historia que se nos cuenta en este tomo, en el que, como he dicho antes, se nos deja ver que pronto tendremos a Gorila Grodd entre nosotros. La lucha con Frío es bastante entretenida, la verdad, y quizá sea el desarrollo de la parte de la historia que transcurre en la Fuerza de la Velocidad (con aparición de un nuevo enemigo para Flash incluida) la que más da la impresión de flojear, no llegando más allá de una historia muy básica, al menos de momento.
                Así que, bueno, nos encontramos ante una colección que, de momento, sin ser nada del otro mundo y estando incluida en este nivel medio que ha traído el nuDC (donde sin duda las auténticas joyas están siendo Batman, Batwoman o La Cosa del Pantano), al menos apunta hacia el entretenimiento, y hay que reconocer que el dibujo de Manapul tiene su puntillo.
                ¡Yo estoy deseando que llegue Grodd!

lunes, 12 de noviembre de 2012

LA CRUZADA DE LOS NIÑOS


                El otro día, como comentario a un post sobre La Cruzada de los Niños, de Neil Gaiman en nuestroscomics, mi amigo Natán pidió más información sobre el momento histórico del que la saga tomó nombre, y claro… ¡para ese tipo de cosas esté el Iconocronos! ¡Para ampliar datos! Así que hoy, en el Iconocronos, ¡hablamos de Historia y de Cruzadas!



                El fenómeno que se ha llamado Cruzada de los Niños es un evento enclavado en el Siglo XIII, en 1212, y vendría a ser uno más de los muchos movimientos religiosos que se desarrollaron en diferentes lugares y de diferentes formas en el primer cuarto del siglo. No voy a lanzarme a explicar toda la historia de las Cruzadas (además ya se ha hablado ellas por aquí en varias ocasiones), pero nunca viene mal un pequeño marco a la hora de profundizar en un elemento concreto de la historia. Desde 1098, se venían sucediendo en Europa los movimientos que se denominaron Cruzadas, cuyo objetivo era conseguir el dominio de Tierra Santa, es decir la Ciudad de Jerusalén y los lugares sagrados de las Escrituras, para los Cristianos. Bueno, más exactamente para los Católicos, ya que los ortodoxos ya tenían cierta presencia en Tierra Santa bajo el dominio turco, aunque eso no impidió a los bizantinos conspirar para conseguir sus objetivos políticos en Oriente Próximo, lo que hizo que, con la victoria de los Cruzados, uno de los perdedores fuera el Imperio Bizantino, que no obtuvo lo esperado de los caballeros occidentales. Podríamos hablar mucho sobre por qué surgieron las Cruzadas, por qué y por qué en ese momento, podríamos hablar de la influencia de los normandos, recientemente incorporados a las monarquías occidentales a través de varios ducados del Norte de Francia y de Sicilia, normandos que no dejan de ser vikingos occidentalizados, y con una tradición secular de religión y guerra, y de como influyeron en esta primera Cruzada… Podríamos hablar de los problemas que sacudían Oriente, las disensiones religiosas y étnicas entre los musulmanes de Siria y Egipto, la rivalidad entre Damasco y Alepo… Fuera como fuese, Jerusalén cayó en manos de los Cruzados en 1099, estableciéndose el Reino Latino de Jerusalén, formado por el Principado de Antioquía, el Condado de Edesa, el Condado de Trípoli y el propio Reino de Jerusalén.
                Los Cruzados se habían encontrado con un mundo musulman disgregado, enfrentado, pero su presencia en Oriente provocó movimientos internos en el seno del mundo islámico, y no tardarían mucho en surgir los primeros brotes de oposición, iniciándose una serie de revueltas y contrarrevueltas que cristalizarían en las siguientes cruzadas. La toma de Edesa por el emir kurdo Imad al-Din Zengi tuvo como respuesta la Segunda Cruzada, donde los reyes tomaron el relevo de los barones, y el histórico Bernardo de Claraval espolearía al Rey Luis VII de Francia y al propio Emperador Federico I Barbarroja a la lucha por Tierra Santa. La Cruzada se saldaría con la muerte del Emperador y el abandono de Luis VII (preocupado por los devaneos de su esposa, Leonor de Aquitania con el Emperador Bizantino y con su propio tío, el Conde de Trípoli).  Cuando en 1189 el gran líder musulmán Salah al-Din (Saladino) derrotó a los Latinos en la batalla de los Cuernos de Hattin, conquistando la propia Jerusalén, occidente había llamado de nuevo a la Cruzada, con Felipe II de Francia y Ricardo I de Inglaterra al frente. De nuevo, la Tercera Cruzada trajo pocos beneficios más allá de agrandar la reputación bélica de Ricardo; y Occidente aún se lamentaría durante muchos años por la pérdida de Jerusalén.
                En 1202 se organizó una nueva Cruzada, pero los venecianos consiguieron manipularla de forma que convirtieron el movimiento en un puñado de matones que arrasaron Zara (la ciudad dálmata, no la tienda) y conquistaron el propio Imperio Bizantino; subvirtiendo todo lo que habían sido las Cruzadas hasta ese momento, provocando incluso la ira de uno de los personajes más importantes del siglo XIII, el Papa Inocencio III, que a pesar de denostar esta manipulación del concepto de Cruzada, se convertiría en el gran instigador de la llamada Cruzada Albigense, cuando llamó a la Guerra Santa a los caballeros europeos contra los herejes cátaros del Midí francés. De hecho, podríamos inscribir tanto a estos herejes cátaros, como a los franciscanos y los dominicos como partícipes de un movimiento de espiritualidad religiosa que se desarrollaría en esta primera parte del Siglo XIII, y del que la propia Cruzada de los Niños formaría parte.



                La cuestión es que la pérdida de Jerusalén provocó una gran crisis espiritual en Europa, si Dios había permitido que los cristianos hubieran perdido su ciudad santa en manos de los Infieles… ¿no era eso una señal de que se había perdido el favor divino? Los ricos y poderosos eran cada vez mirados con peores ojos por el pueblo… y había dos tipos de representantes de la Iglesia, los ricos y poderosos o los simplemente ignorantes. Como he dicho antes, eso llevó a la aparición de las Órdenes Mendicantes, Franciscanos y Dominicos, curiosamente inspirados en los praefecti de la herejía cátara, órdenes que practicaban el voto de pobreza como parte de sus creencias, y de hecho, sobre todo los franciscanos, estuvieron en su día en la cuerda floja de la herejía por sus ataques al clero establecido y a la opulencia de la Iglesia. Pero eso es otra historia.
                Este es el trasfondo en el que, según la historiografía tradicional, un niño, de nombre indeterminado, había recibido unas cartas de puño y letra del propio Jesucristo para entregárselas al rey de Francia, cartas en las que le exhortaba a una nueva cruzada. Esta situación encaja exactamente en la iconografía de la época: un niño, símbolo de inocencia; el rey de Francia, el hombre más “pío” de la cristiandad, y probablemente el más poderoso. Sin embargo, Felipe de Francia se tomó las cartas del crío a risa, de modo que Jesucristo volvió a aparecerse ante el niño, dándole esta vez la instrucción de dirigir él mismo una nueva Cruzada. Según esas visiones, los niños, llevados por su pureza y bondad natural (el siglo XIII no era el mundo de MTV, claro), serían quienes tomaran Jerusalén, con las murallas derribándose ante ellos y los mares abriéndose para permitirles el paso.
                Mientras esto ocurría en Francia, un movimiento parecido se desarrollaba en Alemania. Llevados por las visiones divinas, entre 20000 y 30000 niños siguieron a estos pequeños líderes, convertidos en una especie de enjambre de langostas que iba arrasando ciudades y pueblos de la campiña francesa, mientras se dirigían hacia Niza, en el Sur de Francia. Sin embargo, obviamente, no se trataba de un ejército, no había la menor organización. Miles de niños desertaron, miles murieron de hambre en el camino al carecer de una logística, de unos abastos… Finalmente, 2000 niños y un puñado de adultos consiguieron llegar a Niza, donde pasaron dos semanas rezando durante todo el día en espera de que el mar se abra para permitirles llegar a Jerusalén. El mar no lo hizo, pero dos comerciantes se ofrecieron a transportar a los niños hasta Tierra Santa, pero no se trataba más que de dos pícaros sin escrúpulos, que subieron a los niños a siete barcos. Dos de ellos se hundieron en la costa de Cerdeña, pero cinco de ellos llegaron a Alejandría, en Egipto, donde los niños supervivientes fueron vendidos a los musulmanes como esclavos, acabando con la Cruzada. Según algunas historias, uno de los niños pudo regresar a Francia convertido en sacerdote, y a través de él, es por quien se conoce la historia.
                Y realmente, esta es la versión que ha quedado en el ideario popular.
                Investigaciones más recientes han llegado a la conclusión de que la Cruzada de los Niños como tal no existió, pero sí hubo varios movimientos en Europa que pudieron haber servido como base para este mito; todas ellas imbuidas del mismo espíritu místico y espiritual del que ya hemos hablado antes. En el primero de ellos,  un pastor alemán de nombre Nicolás  condujo a siete mil “iluminados” a través de los Alpes, camino de Génova, donde las aguas se abrirían para ellos. Obviamente no lo hicieron, y la cruzada se desbandó. Algunos se dirigieron a Roma, otros volvieron a casa, y algunos, siguiendo el Ródano, llegaron a Marsella, donde fueron vendidos como esclavos.
                Otra cruzada “pastoril” fue la que siguió a Esteban de Cloyes, en Châteaudun. Esteban era un joven pastor que afirmaba tener unas cartas para el rey de Francia que le había dado Cristo. Esteban y 30000 seguidores consiguieron llegar a la Abadía de Saint-Denis, en París, donde según la tradición se obraron varios milagros. Pero Felipe II tenía otras ocupaciones, y bajo sus órdenes, se disolvió esta muchedumbre, siendo enviados de vuelta a casa. Nunca se habló de ir a Jerusalén.
                Esto, junto a los movimientos mendicantes que llegaron con el siglo XIII y en el que bandas de mendigos se unían a movimientos pre-cruzados, sembró el camino de lo que se llamaría Cruzada de los Niños, probablemente porque a estos hombres del campo se les llamaba “pueri”, término que luego se tradujo directamente como “Niños”. De nuevo, un error de traducción nos ha dado uno de los términos y leyendas más interesantes de la Edad Media.
                Y con esto termino, así que, Natán, espero que te haya gustado.
                ¡Y a todos, claro!

viernes, 9 de noviembre de 2012

KICK-ASS 2


Si hay un escritor de comics gamberro… pero gamberro, gamberro a más no poder, sin duda Mark Millar se lleva la palma. Con mucho. Y una de sus grandes gamberradas fue la serie limitada Kick-Ass, plasmada en los cómics por los geniales lápices de John Romita Jr (mucho más brillante en estas páginas que en las de Vengadores, todo sea dicho), y que fue llevada al cine por Matthew Vaughn, según dicen con bastante éxito (yo no he visto la peli, así que no puedo opinar al respecto).



                Dentro del mainstream superheróico en el que tanto Millar como Romita Jr suelen moverse, como he comentado antes, Kick-Ass es la gamberrada definitiva. La primera miniserie, llevada como he dicho antes al cine, cuenta la historia de Dave Lizewski, un adolescente normal a todas luces… salvo por el hecho de que quiere ser un superhéroe. No tiene poderes ni habilidades especiales, pero sí muy claro el concepto de que quiere ayudar a los demás, y está dispuesto a lo que sea necesario. Así que se enfunda en un uniforme verde que recuerda bastante a una rana, y con dos bastones como armas, sale a las calles para “luchar contra el mal”.
                En fin, a grandes rasgos ese es el  argumento de Kick-Ass, y para suerte de todos… ¡¡Millar y Romita nos han traído un Kick-Ass 2!! Y para abrir boca os diré que es como poco tan divertido como el primero. El que no haya leído la primera parte… que deje de leer aquí, no se vaya a comer algún spoiler.



                Kick-Ass 2 comienza poco después de Kick-Ass. David ha conseguido extender la “moda” de los superhéroes, y hay muchos hombres y mujeres de todo tipo que ahora lucen uniformes y armas y tratan de ayudar en lo que pueden al prójimo. Incluso han conseguido dar golpes a la Mafia… y reunirse en equipos inspirados por los Vengadores, o la Liga de la Justicia. Y mientras la moda heroica continúa adelante, Hit-Girl, la joven que ayudó a Kick-Ass, y entrenada para ser una heroína desde su nacimiento prácticamente (y que cuenta con once tiernos añitos) trata de mantenerse apartada de todo este movimiento, viviendo con su madre y su padrastro, agente de policía.
                Pero claro, todo es demasiado bucólico… y esas cosas no duran. El artífice del cambio sería precisamente el antiguo aliado de Kick-Ass, Red-Mist, que acusa a Kick-Ass de la muerte de su padre. Red-Mist (que cambia su apodo por el efectivo nombre de “el Hijoputa”) decide convertirse en el primer supervillano, y organiza una banda con sus semejantes, gente tan desquiciada como él (o más), que se convierten en el reverso oscuro de los héroes que están proliferando. Para ello, el Hijoputa se hace con los servicios de una mercenaria rusa, Madre Rusia, experta asesina y antigua guardaespaldas de Putin, y juntos, tratan de convertir la vida de Dave en una pesadilla.



                Kick-Ass 2 es un relato oscuro, y muy, muy puñetero, en el que Mark Millar da rienda suelta a toda la mala baba que tiene dentro… y lo hace condenadamente bien, con unos lápices de un John Romita absolutamente pletórico, como llevábamos mucho tiempo sin verle. ¡Una auténtica apuesta segura!

jueves, 8 de noviembre de 2012

EL INVIERNO DEL MUNDO


                Que Ken Follett es uno de los grandes escritores de nuestros días no creo que lo dude nadie. O quizá en vez de “gran escritor” debería decir “superventas”, que al fin y al cabo, lo de ser bueno o malo en literatura, más allá de una cuestión “objetiva” es cuestión de gustos. Y que el tío los tiene cuadrados para lanzarse a escribir una trilogía que sirva como novelización de todo el Siglo XX, tampoco creo que nadie lo dude.



                Ken Follett ha tenido una trayectoria larga en el mundo de la literatura, y es uno de esos nombres que podemos relacionar con la novela histórica o de misterio, siempre en el entorno de los llamados “best-sellers”, que no dejan de ser libros de lectura más o menos ligera y dirigidos a obtener el mayor número de ventas posibles. El Tercer Gemelo, La Clave está en Rebeca o Capricornio Uno  han sido algunas de sus obras, con mayor o menor éxito, hasta que alcanzó la auténtica fama con Los Pilares de la Tierra. Creo que no debe quedar nadie que no sepa de qué va Los Pilares de la Tierra, que probablemente compartirá con las novelas de Noah Gordon el dudoso honor de ser el libro favorito de todos aquellos que no es que no tengan un libro favorito, es que probablemente sea el único que han leído o del que han oído hablar… y oye, algo hay que poner en Facebook.
                En fin, tras el éxito de Los Pilares de la Tierra y su continuación, Un Mundo Sin Fin, Follett se decidió a lanzarse a su actual y monumental trabajo: la trilogía The Century (en España la han dejado tal cual en lugar de traducirla como “El Siglo”), en la que el autor ha anunciado que novelizará todo el Siglo XX. Así, sin tiritas. Evidentemente, no es la primera vez que un escritor ambienta su obra en un lugar y con una continuidad temporal, como es el caso de Los Reyes Malditos de Maurice Druon, siete novelas de obligada lectura ambientadas en el siglo XIV francés, entre la caída de los Templarios y el comienzo de la Guerra de los Cien Años. Pero creo que nadie había acometido una misión como la que se ha impuesto Follett a sí mismo. Y es que narrar todo el Siglo XX… es todo un reto. Lo podemos enfocar como queramos: el Siglo XX ha sido el siglo más intenso de la historia de la humanidad o es que tenemos más documentación y por eso nos parece que han pasado más cosas. Al final, para un novelista, el resultado es el mismo: un desafío de órdago. Cambios políticos, guerras mundiales, nacimientos ideológicos, avances científicos… El 31 de Diciembre del Año 2000, el mundo era muy diferente al 1 de Enero de 1901, tan diferente como si en lugar de cien años hubieran pasado mil. Y ese reto es el que Follett afronta.
                El Invierno del Mundo es la segunda novela de las tres que formarán The Century, continuación más o menos directa de La Caída de los Gigantes, en la que Follett, para arrancar su historia, se centró en los antecedentes y el desarrollo de la Primera Guerra Mundial, y en todo lo que ocurría alrededor de esta en aquellos tiempos (movimientos sociales, sufragismo…). Y en El Invierno del Mundo, donde Follett, tras un salto generacional, arranca en 1933 para continuar contándonos la Guerra Civil Española, la II Guerra Mundial y sus consecuencias, utilizando para ello la misma técnica narrativa que ya había seguido en la primera novela: asistimos a los acontecimientos que se desarrollan en todo el mundo a través de los miembros de cinco familias que se van interrelacionando entre sí y que se convierten en testigos de todo lo que ocurre. Evidentemente, esto permite a Follett darnos una amplia perspectiva a nivel internacional de los eventos que cuenta (poniendo a uno de sus protagonistas en cada uno de los países implicados, por ejemplo), aunque sin llegar a los límites de esa gran crónica novelada que fueron los Episodios Nacionales de Pérez Galdós, en los que las casualidades que se daban para que los protagonistas estuvieran presentes en todos y cada uno de los acontecimientos históricos que Galdós quería contar rozaban lo paranormal, sí que en muchas ocasiones resulta algo forzado.
                En El Invierno del Mundo, como he dicho antes, hay un salto generacional, y aunque los protagonistas de La Caída de los Gigantes aún siguen ahí, son sus hijo quienes pasan al primer plano en esta novela. Maud Fitzherbert, Walter von Ulrich o Ethel Williams, que ya formaban parte del elenco de la primera parte de The Century comparten papel con Lloyd Williams, Boy Fitzherbert o Daisy Peshkov; mientras los escenarios cambian y nos llevan de la finca tradicional de los Fitzherbert en Gales, Ty Gwyn, a la batalla de Belchite o la Alemania en la que el partido Nazi está ascendiendo a toda velocidad. Ellos serán los que vivan el que probablemente haya sido El Invierno del Mundo, su época más oscura, la II Guerra Mundial y los primeros años de la Guerra Fría, y el momento en el que probablemente la historia del mundo se detuvo para contemplar el horror: la herencia de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki.
                Como veis, la novela suena bastante interesante, y lo cierto es que lo bueno de Ken Follett es que es un autor de lectura ágil. A pesar del tamaño de los volúmenes que escribe, que en algunos momentos tiran bastante para atrás, una vez iniciada la lectura, Follett sabe enganchar al lector, siendo capaz de mezclar varias tramas para tenernos continuamente enganchados y esperando a ver qué ocurre con unos personajes y otros.
                En fin, un libro obligatorio para aquellos que se consideran aficionados a la historia, y especialmente aconsejable para aquellos que se deciden por nuestro pasado más cercano, tan cercano que muchas cosas parece que ocurrieron ayer… y al fin y al cabo, son las cosas que han hecho que nuestro hoy sea como es. 

Si alguno se anima (y espero que os animéis muchos), y os apetece leerlo, os dejo el enlace de una página donde podéis encontrarlo sin ningún problema, y desde la que con completa seguridad y comodidad os lo mandarán a casa. Sí, es publicidad... ¡pero de la buena, de la que hay que aprovechar! Así que, pinchad y echad un ojo a El Invierno del Mundo.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

ERA: DIVANO

Hace ya unos años (en 1996) el francés Eric Lévi lanzó al mercado, bajo el acrónimo ERA (Enminential Rythm of the Ancestors) un disco llamado "ERA", como el propio proyecto musical. Con bases de música gregoriana mezcladas con ritmos contemporáneos en un estilo que recordaba bastante al primer trabajo de Enigma, ERA lanzó temas bastante interesantes bajo el emblema "la música de los cátaros". Al margen de que ERA tenía de cátaros lo mismo que yo de shintoista, la música era bastante chula, dentro del campo de esa mezcla entre New Age y música medieval que Enigma estaba promoviendo.

A raíz de una idea para un viaje que en algún momento espero poder llevar a cabo por el sur de Francia y las tierras de los cátaros (¡Esperad! ¿Qué tenéis todavía dudas y no sabéis quienes son estos cátaros de los que estoy hablando? ¡Ea, a leer! El Origen, La Cruzada, El Resurgimiento y El Final), recordé estos trabajos de ERA (insisto... por la publi, no porque realmente haya nada de cátaro en su música), y al ir escuchando, decidí dejaros por aquí uno de los temas de su segundo disco, bautizado con el original nombre de ERA 2. Divano fue uno de los singles de este trabajo... y nada, que aquí os lo dejo, ¡disfrutadlo!


martes, 6 de noviembre de 2012

BATMAN: AÑO UNO


                En el Iconocronos no se ha hablado mucho de animación, la verdad. Algún post sobre la serie de dibujitos de JLU y poco (o nada más). Lo cierto es que en los últimos años Warner Bros Entertainment  ha hecho un trabajo bastante intenso en el campo de la animación, sacando partido a sus personajes más conocidos (Superman y Batman) y potenciando franquicias que se han visto revitalizadas a través del cine, como Green Lantern. Repetidas personas me han animado repetidas veces a ver alguna de las películas o de las series que se están realizando sobre personajes de DC, y lo cierto es que siempre me ha dado bastante pereza. A Oneyros le costó Dios y ayuda convencerme de que viera JLU (que me encantó), y la última vez que intenté ver una de las pelis con Marco, la tecnología no colaboró.



                Esta tarde en un ratito perdido, me he lanzado finalmente, y he elegido hacerlo confiando en un clásico: Batman Año Uno. Y es que si algo es garantía de calidad en el mundo del cómic es precisamente ese título. Basada en la obra homónima de Frank Miller, Batman Año Uno es una peli de animación de poco más de una hora de duración que prácticamente se limita a darle movimiento al genial guion que Miller escribiera para revitalizar la historia de Batman hace ya la friolera de veinticinco años (aquello si fue un reboot en condiciones para un personaje… aixx). Y es que la película mantiene prácticamente en todo los detalles y líneas que Miller dio a esta historia de culto.
                En Batman Año Uno asistimos a dos hechos paralelos que marcarán la historia venidera de la ciudad de Gotham: el regreso de Bruce Wayne dieciocho años después del asesinato de sus padres a su ciudad natal, convertido en una celebridad; y la incorporación del detective James Gordon al cuerpo de policía de Gotham; una ciudad oscura con unas instituciones corruptas, empezando por la propia policía, controlado por el Comisario Gillian Loeb, un hombre mezclado en turbios negocios con la familia de los Falcone. Gordon es, como lo fue en el cómic, el auténtico protagonista de Año Uno, donde aunque asistimos al alzamiento y transformación de Bruce Wayne en Batman, el verdadero peso narrativo y argumental recae en la figura del Detective Gordon, policía íntegro donde los haya (al menos en su vida profesional, su vida personal, es harina de otro costal, y uno de los detalles que más me ha sorprendido que la película de animación mantenga) que se tiene que enfrentar a sus propios compañeros para conseguir que en Gotham se haga justicia.
                La película transcurre con un ritmo pausado, prácticamente calcado de los cómics, con numerosas escenas que son copiadas directamente del papel, personajes a cuyo nacimiento asistimos (Selina Kyle, brutal) y escenas que cortan directamente el aliento (y es que la escena en la que Bruce decide que el Murciélago será su emblema, tomada de Año Uno y que tanta importancia ha tenido en la etapa de Grant Morrison en Batman es directamente BRUTAL, pese a su aparente sencillez, simplemente por el peso que entraña). La peli está producida por Bruce Timm, genio absoluto de la animación, así nada que decir sobre la calidad de los dibus, que por supuesto, es excelente.
                En fin, una estupenda elección para acercarse a la historia del Murciélago… y que sólo dura una hora. 

lunes, 5 de noviembre de 2012

PESADILLA ANTES DE NAVIDAD


                Supongo que este post debería comenzar con un emoticono de vergüenza, porque muchos de vosotros miraréis al cielo escandalizados diciendo “¿Un post sobre Pesadilla antes de Navidad a estas alturas? ¿Pero qué está pasando aquí? “. Y sí, lo que pasa es lo que os estáis imaginando. Glub. Hasta este viernes pasado no había visto esta película. Sí, lo sé, no merezco vivir. Pero bueno, ya la he visto, y más vale tarde que nunca.



                Lo cierto es que probablemente de no haber sido por la escapada al Parque Warner que he comentado en los días pasados, no me hubiera interesado por este musical, y la culpa la tuvo la banda sonora del día, protagonizada por la canción “Esto es Halloween”, que dejé por aquí el lunes pasado, y que mirad por donde, me ha hecho ver finalmente la peli.
                Y me ha encantado.
                Tim Burton, siempre peculiar en sus trabajos, creó en Pesadilla Antes de Navidad un musical animado de lo más interesante en todos sus aspectos. El diseño gráfico, tanto de personajes como de entornos es fascinante, y Halloween Town se ha convertido en un lugar que se ha ganado un puesto privilegiado dentro de “mis lugares favoritos del cine”, quizá sólo por debajo de Rivendel en El Señor de los Anillos y por supuesto, Tara en Lo que el Viento se Llevó. Y por supuesto, dentro de este mundo de imagen, el gran privilegiado es el protagonista de la cinta, el “Rey de Halloween”, Jack Skellington. Si estático es un personaje llamativo, en movimiento es auténticamente hipnótico.
                El argumento es bastante sencillito, la verdad. Jack Skellington es el “Rey de Halloween”, y vive, con otros muchos monstruos en Halloween Town, la ciudad donde se prepara y organiza esta celebración para todo el mundo, una ciudad tenebrosa con unos habitantes al mismo tiempo siniestros y curiosamente tiernos. Sin embargo, Jack no es feliz, busca algo que no acierta a encontrar, y mientras deambula en su busca, se topa por puro azar con la puerta a Christmas Town, el equivalente navideño a Halloween Town. Santa Claus (Santa Clavos, me partía…), elfos, regalos, luces de colores, árboles de Navidad… Jack queda fascinado por todo esto y decide que la Navidad es lo que le faltaba, así que de forma autónoma decide que ese año, Halloween Town se encargará de la Navidad… aunque por supuesto, los habitantes de esta curiosa ciudad lo harán a su manera, con el propio Jack ocupando el lugar de Santa Claus, a pesar de la oposición de la tierna (excesivamente tierna a veces) Sally, la enamorada de Jack y una especie de “monstruo de Frankenstein” femenino, hecha a base de trozos de cadáveres y que ha tenido un “mal pálpito” en cuanto Jack ha empezado a hablar de la Navidad.
                Y claro, Sally tiene razón, y las cosas se tuercen. Obviamente, porque si no la película hubiera sido muy aburrida… que no lo es. A pesar de su sencillez, Pesadilla Antes de Navidad tiene algo mágico, algo que “encanta”. Y buena parte de la responsabilidad es de un factor de gran importancia en cualquier película de este tipo. La banda sonora. Y es que no se nos puede olvidar que Pesadilla Antes de Navidad es un musical. Canciones divertidas y con unas traducciones bastante curradas que te encuentras cantando casi antes de darte cuenta. “Los niños tiran nieve en vez de calaveras”… es una auténtica genialidad.
                En fin, una gozada de película. ¡¡La he disfrutado mucho!! 

jueves, 1 de noviembre de 2012

NEIL GAIMAN: LEYENDAS DEL ABISMO (II)


                En un post anterior, estuvimos hablando de Leyendas del Abismo, el primero de una serie de tomos que recopilaran para ECC viejas historias del creador de The Sandman. Hablamos ya de la  primera de las historias que contiene el volumen, Orquídea Negra, y ha llegado el momento de hablar de la segunda: La Cruzada de los Niños.



                Y aquí hay que entrar en antecedentes de varios temas. El primero, por supuesto, el editorial. Y es que la Cruzada de los Niños surgió con espíritu de ser el primer crossover que diera unidad a la línea Vértigo dentro de las publicaciones de DC. Neil Gaiman y Chris Bachalo se encargarían del primer número, mientras que para el segundo, se contaría también con Alyssa Kwitney y Jamie Delano a los guiones, y los lápices serían para Peter Snejberg. La idea era que esta serie limitada diera cohesión a la línea Vértigo, y por ello, está protagonizada por personajes que vienen de diferentes puntos de este universo. Así, los protagonistas son Edwin Paine y Charles Rowland, los “Detectives Muertos” que aparecieran en las páginas de The Sandman; pero también aparecerán el propio Tim Hunter (Los Libros de la Magia), Suzy (Orquídea Negra), Maxine Baker (la hija de Buddy Baker, Animal Man), Tefé Holland (la hija de Alec Holland y Abigail Arcane), y Dorothy Spinner (personaje relacionado con La Patrulla Condenada). Además de en los tomos que incluye Leyendas del Abismo (La Cruzada de los Niños  1 y 2), la seria tendría resonancia en los primeros anuales de Orquídea Negra, Animal Man, La Cosa del Pantano, La Patrulla Condenada y Los Libros de la Magia.
                Por otro lado, todos tenemos cerca el recuerdo de otra saga llamada La Cruzada de los Niños, una serie limitada obra de Allan Heinberg y Jimmy Cheung, protagonizada por los Jóvenes Vengadores y en la que se ahondaba en las consecuencias y las raíces de Dinastía de M y la Bruja Escarlata. Y es que el evento histórico conocido como La Cruzada de los Niños  es uno de los que más repercusión ha tenido en la ideografía popular. Hace años, yo mismo escribí un relato con este título. ¿Qué fue la Cruzada de los Niños? Gaiman lo explica a su (genial) manera dentro de la historia que nos narra, pero nosotros vamos a dar un paso más. La Cruzada de los Niños fue uno de los mayores desastres de la historia de la Edad Media, especialmente desde el punto de vista de la historiografía más tradicional. En ella se cuenta que en el siglo XII, varios niños comenzaron a predicar una cruzada pacífica en Francia y el Sacro Imperio, con la intención de recuperar Tierra Santa de manos de los Infieles (Jerusalén se había perdido en 1187, cuando Saladino había derrotado al Reino Latino de Jerusalén en la batalla de los Cuernos de Hattin). Unos treinta mil niños se habrían puesto en movimiento, sólo para ser engañados por unos mercaderes, que los conducirían a Marsella, donde serían vendidos a egipcios y tunecinos. Los últimos acercamientos históricos a este movimiento difieren un poco de este concepto clásico, pero realmente, es este el que da juego y al que Gaiman se refiere en la obra que nos ocupa.
                Así, Gaiman, Kwitney y Delano se embarcaron junto a un Chris Bachalo que aún sabía dibujar y un genial Peter Snejberg en una historia que toma elementos de la historia medieval, de narraciones tan populares como El Flautista de Hamelin y Peter Pan, y otra menos conocidas pero no menos importantes (hay alusiones por doquier a la Torre Oscura del poema de Robert Browning, que también inspiraría la saga La Torre Oscura, de Stephen King). Todo comienza con la desaparición de todos los niños de un tranquilo pueblo inglés, y los intentos de la hermana de uno de los desaparecidos de encontrar a su hermano, lo que la lleva a contratar los servicios de la única agencia de detectives a su alcance: Paine and Rowland. Y es que estos dos fantasmas, que aún se encuentran en nuestro mundo como los Detectives Muertos, se verán pronto implicados en la desaparición de dichos niños, no solo de la localidad inglesa, si no de diversos puntos del mundo, encontrándose con una respuesta “extradimensional”, la existencia del llamado Reino Libre, gobernado por niños, dirigido a los niños, y alimentado por niños. El consejo del Reino Libre ha decidido salvar a todos los niños del mundo, y para ello, deben conseguir llevar allí a niños de gran poder: Tim Hunter, Tefé Holland y los otros mencionados antes. Sin embargo, la idea de un gran reino mágico infantil no es tan bonita como parece, y hay sombríos intereses detrás, lo que complica la búsqueda de Rowland y Paine…             
                Quizá La Cruzada de los Niños se quedó en menos de lo que se esperaba, pero vuelve a ser una prueba de lo bien que Gaiman domina las narraciones infantiles y el genial manejo que hace de los niños como personajes protagonistas de unas historias de fantasía que terminan siendo totalmente coherentes… así como de la capacidad que tiene de convertir lo que parecen ser simples cuentos infantiles en historias de un sutil horror. Lo hizo con Coraline, lo hizo con Rowland y Paine en The Sandman, lo hizo en El día en que cambié a mi padre por dos peces de colores… Y lo hizo en La Cruzada de los Niños.
                Una lectura que, quizá es simplemente entretenida (a falta de leer el resto de los anuales que formaron parte de esta historia, bastante prescindibles, pues la narración se entiende perfectamente solo con los dos títulos impulsados por Gaiman), pero que por dibujo y trasfondo, adquiere cierta categoría de mayor solidez, tanto narrativa como visual.  Y un buen complemento a la genialidad de Orquídea Negra, para hacer de este tomo un tomo redondo.