No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

EL TRÍPTICO DE ASCLEPIA III: UN MAL NECESARIO

Con este volumen, llega a su final la trilogía El Tríptico de Asclepia, de Ian Tregillis, acabando este trabajo que mezcla ucronía, magia y ficción dieselpunk a partes iguales. En los libros anteriores, habíamos visto el enfrentamiento entre los magos ingleses y los superhombres alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. En medio de este conflicto había estado Raybould Marsh, un militar inglés que descubre la existencia de los superhombres alemanes, producto de las investigaciones de una suerte de científico loco, el doctor von Westarp. En los dos polos opuestos del conflicto, habíamos visto a William Beauclerk, un brujo renuente consciente del extraordinario poder de las criaturas metafísicas conocidad como "los Eidolones"; y Gretel, la manipuladora pupila de von Westarp con el poder de ver el futuro. 



La interacción entre unos y otros había creado una Segunda Guerra Mundial diferente a la que nosotros recordamos, mucho más breve, y en la que los rusos, ayudados por los Eidolones, habían acabado con Alemania, absorbiendo prácticamente toda Europa Occidental en el proceso. Veinte años después el conflicto había continuado, esta vez con los brujos ingleses haciendo frente a los superhombres rusos desarrollados según los estudios de von Westarp, y con un complejo panorama político. Las manipulaciones de Gretel, los oscuros deseos de los Eidolones, el sentido de culpa de Will, la destrozada vida de Marsh y su familia... Todos estos puntos se desarrollan a lo largo de la guerra fría entre rusos y británicos, llevando al mundo a un final apocalíptico... 

Y así, en el día después del apocalipsis, comienza Un Mal Necesario... o quizá no lo hace en ese momento, porque después de que Will, Gretel y Marsh asintieran al fin del mundo, el viejo Marsh viaja al pasado, a 1940, al momento en el que Asclepia estaba formándose para enfrentarse a los superhumanos de Alemania, antes de que Inglaterra dejase su defensa en manos de los Eidolones, condenando así el futuro del mundo. Y son precisamente las previsiones de Gretel sobre un futuro diferente las que marcan los hitos de este último libro, con un mundo en el que Gretel, William, el viejo Marsh y su versión más joven luchan contra el propio futuro para construir un mundo en el que los Eidolones no acaben con la humanidad, y para ello, tanto los brujos como los superhombres tienen que ser exterminados. 

Con Un Mal Necesario, Tregillis cierra una historia trepidante, que mezcla acción, ciencia ficción y realpolitik para construir una interesante ucronía, donde cada giro de los acontecimientos o de los bien definidos personajes, parece conducir hacia un final aún peor que los anteriores, y donde evidentemente, no hay un final feliz, probablemente para nadie. 

Una trilogía fácil y rápida de leer, muy entretenida y recomendable. 

lunes, 21 de diciembre de 2015

LOS GATOS GUERREROS; LOS CUATRO CLANES IV: ANTES DE LA TORMENTA

Con la traición de Garra de Tigre, el Clan del Trueno quedaba más herido que nunca en su propio corazón. Estrella Azul, la líder del Clan, a pesar de contar con el apoyo de su nuevo lugarteniente, Corazón de Fuego, ha quedado herida en lo más íntimo de su ser por la traición de su antiguo segundo, y el resto de los clanes no están demasiados dispuestos a mostrarse amables con el Clan del Trueno. El Clan del Viento no les perdona que dieran cobijo a Cola Rota, aun tienes enfrentamientos con el Clan del Río debido a la tensión provocada por el idilio de Látigo Gris y Corriente Plateada; y el Clan de las Sombras se encuentra debilitado por la enfermedad, que parece estar cebándose en sus líderes más allá del Sendero Atronador...



Con este panorama Corazón de Fuego debe hacer frente no solo a los problemas del exterior sino también a los del interior, mientras trata de ocultar la debilidad de Estrella Azul, tiene que hacer frente a su añoranza por Látigo Gris, a la presencia de los afectos de Garra de Tigre dentro del clan, y los nuevos sentimientos que le surgen hacia Tormenta de Arena... y al comportamiento de su propio sobrino, Nimbo, caprichoso y rebelde, y con una relación con los Dos Patas que sorprende al propio Corazón de Fuego...

Con estas premisas, el grupo de escritoras que escriben como "Erin Hunter", arrancan una nueva novela de los Cuatro Clanes, intensa en sí misma, con nuevas perdidas y llegadas al Clan del Trueno, y que sirve de puente entre las tres anteriores y las que quedan por venir, donde se va gestando el enfrentamiento entre el Clan del Trueno dirigido por Corazón de Fuego y el asesino Garra de Tigre...

¡¡¡Que me traigan ya el quinto que lo tengo encargadoooo!!!

RAVENLOFT: FIESTA DE GOBLYNS (V)

Después de ver cómo el Dominio de Daglan se formaba ante sus propios ojos, con la hechicera Radaga al frente, habiendo recuperado la Corona de Almádenas, se dieron cuenta de que las nubes en el cielo, a pesar de la ausencia de viento, avanzaban raudas hacia el Oeste. Pensando en que algo debía estar pasando allí, emprendieron el camino, preparados para enfrentarse a cualquier cosa que pudieran encontrarse. Tras un largo día y una larga noche, finalmente llegaron a una población, la capital del pequeño dominio de Radaga, Hemlock. El poblado estaba rodeado por una muralla hecha de esqueletos vivientes, y cerca de una iglesia abandonada, se estaba formando un torbellino de nubes que llegaban a tocar tierra en un círculo de montículos cercanos. Clavis y Balduin se acercaron a la muralla, y los esqueletos se prepararon para atacar, así que retrocedieron, Sin embargo, cuando un grupo de goblyns procedentes del interior de la población y enarbolando una cabeza humana, lo esqueletos permitieron que salieran, apartándose. Derrotando a los goblyns, los personajes se disfrazaron con sus ropas y volvieron a la ciudad, con Bastian al frente portando la cabeza decapitada, y de ese modo, pudieron adentrarse en Hemlock. Una vez dentro de la población, no dudaron en dirigirse hacia la iglesia. Allí tuvieron que enfrentarse a un numeroso grupo de muertos vivientes, y se adentraron en lo que parecía ser el corazón del dominio de Radaga. 



Después de que Lady Sombra descubriera las trampas envenenadas situadas en la puerta, pudieron adentrarse en la iglesia, enfrentándose de nuevo a varias criaturas no muertas, desde zombis a esqueletos gigantes, liberando en su exploración a un guerrero elfo, Honnock Cann, procedente del reino en el que la Corona había sido forjada, aunque para Honnock, era la Corona de Almas, obra del malvado hechicero Daglan Daegon, que había depositado un gran poder en la Corona, para finalmente, quedar atrapado dentro de esta; y les explicó que Radaga no debía ser asesinada con la corona puesta, pues eso permitiría a Daglan liberarse y tomar su cuerpo, encarnándose de nuevo en Ravenloft. Siguieron explorando la iglesia, derrotando a extrañas criaturas, hasta que tras una batalla en la nave principal de la iglesia, donde derrotaron a varios goblyns, una entidad y un espectro, consiguieron interrumpir el hechizo que le permitía a Radaga continuar animando muertos vivientes, y encontraron también el camino que llevaba hacia el refugio de la sacerdotisa, una cripta en el exterior de la iglesia. 

Hacia allí se dirigieron, dispuestos a acabar finalmente con Radaga, que estaba allí, protegida por vario esqueletos de fuego y dos esqueletos gigantes. Los hechizos de Bastian y Clavis, y la resistencia de Ailyn, Ronna y Balduin, permitieron a Lady Sombra utilizar una nueva adquisición, una capa de araña, para trepar por las paredes y acercarse a Radaga lo suficiente como para arrebatarle a la sacerdotisa la Corona. Ronna pudo acabar finalmente de nuevo con la no-vida de Radaga, no antes de que Sombra y Ailyn fueran malditos por los sacrílegos poderes que mantenían a la sacerdotisa, y en ese momento, la maldad de Daglan se liberó de la Corona, tratando de hacerse con el cuerpo de Radaga. Clavis bendijo el cuerpo de Radaga, evitando a Daglan que lo tomara, pero la forma espectral del nigromante se hizo con la Corona y se enfrentó a Lady Sombra, dándole las gracia por haber matado a su nieta de generaciones, lo que le había permitido liberarse, lo que era el objetivo de los poderes de Ravenloft, un nuevo dominio para Daglan Daegon. Todos se preparaban para, a pesar de estar en malas condiciones, hacer frente al nuevo señor, cuando una blanca luz estalló, viendo junto a Daglan la silueta de un elfo, que al parecer, había estado atrapado en la Corona junto al nigromante, 

La luz blanca arrastró a Bastian, Ronna, Ailyn, Sombra, Clavis y Balduin, y cuando recuperaron la visión, se encontraban en una jungla, con el aire cargado de humedad, y rugido escuchándose procedentes de la densa vegetación...

miércoles, 16 de diciembre de 2015

EL TRÍPTICO DE ASCLEPIA II: LA GUERRA MÁS FRÍA

La ucronía que no parecía tal iniciada por Ian Tregillis en Semillas Amargas, continúa en la segunda parte de su "Tríptico de Asclepia", del que ahora vamos a hablar por aquí.



En Semillas Amargas, pudimos ver cómo durante la Segunda Guerra Mundial, el Doctor von Westarp desarrolló un artilugio dieselpunk que funciona con fuerza de voluntad, y que le había permitido crear a una especie de equipo de "X-Men" a la alemana: la invisible Heike; las gemelas sin nombre capaces de comunicarse estuvieran donde estuvieran; el piroquinético Reinhardt, o los hermanos Gretel y Klaus, ella precognitiva, él capaz de hacerse intangible. La aparición de este cuerpo desequilibró tanto la guerra que los ingleses no tuvieron más remedio que acudir a una defensa especial: los brujos, capaces de manipular a los eidolon, unas criaturas todopoderosas en la práctica, y ajenas a nuestro mundo, a nuestras percepciones... y a todo lo que conocemos como moral. 

Por eso había surgido Asclepia, una organización dentro del MI6 para luchar contra las creaciones de los nazis, y dentro de la que se encontraban dos de los protagonistas de la novela: el jefe militar Raybould Marsh y uno de los brujos, Sir William Beauclerk. En Semillas Amargas asistimos al desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, donde pudimos ver las maquinaciones de Gretel para llevar a cabo sus misteriosos objetivos, y nos habíamos sorprendido al encontrarnos con un final para la Guerra que no es el nuestro, y es que la Unión Soviética, con el camino allanado por los Eidolon manejados por los brujos ingleses, habían derrotado a los Alemanes en 1941, haciéndose en el camino con los secretos de Von Westarp y parte de su equipo, incluidos Gretel y Klaus. 

Al principio de La Guerra Más Fría, nos encontramos con que han pasado más de veinte años desde el final de la Primera Guerra Mundial, con la URSS y Gran Bretaña enfrentadas a ambos lados del Canal de la Mancha, protagonistas de una nueva versión de la Guerra Fría en la que nada tuvo que ver EE.UU, sumidos en una profunda crisis económica desde 1929. Asclepia había tenido efectos devastadores para los personajes que habíamos conocido en el libro anterior, y que aquí vuelven, veinte años después y con sus vidas completamente cambiadas, algunos habiendo encontrado la paz, otros con sus vidas destrozadas... pero el juego no había acabado para ellos. Los desarrollos científicos rusos en el campo de Arzamás-16 anunciaba un nuevo conflicto, y la vidente Gretel, decide que ha llegado la hora de volver a poner las piezas de su juego en movimiento. Su hermano Klaus, Marsh y William se ven arrastrados por las maquinaciones de Gretel,en las que las relaciones internacionales entre la URSS y Gran Bretaña se tensan cada vez más, mientras se descubren nuevos sucios secretos que Inglaterra ha mantenido vivos para mantener al margen a la URSS, Y tras todo esto, se encuentran los macabros Eidolon, que tienen su propio objetivo, y que no es otro que la extinción de toda la humanidad...

De nuevo en esta novela Ian Tregillis nos cuenta una historia trepidante, llena de acción y giros argumentales con unos personajes muy bien llevados  y con las líneas del bien y el mal completamente difuminadas y en la que muchas veces los "buenos" son mucho peores que los "malos"...

domingo, 13 de diciembre de 2015

RAVENLOFT: FIESTA DE GOBLYNS (IV)

Decididos a acabar con la amenaza de Radaga, y a pesar de que se encontraban muy desgastados por su exploración de las catacumbas en las que se encontraba la Corona de Almádenas, volvieron a adentrarse en el refugio de la sacerdotisa. Allí, se enfrentaron a los esqueletos gigantes, pero también a Radaga, que hizo su aparición ocupando el tórax de uno nuevo esqueleto gigantesco. Aprovechando en primera instancia su posibilidad de atacar a distancia, y luego concentrando sus ataques en Radaga y su montura, Finalmente, Ronna consiguió acabar con el esqueleto que protegía a la sacerdotisa, y tras recibir numerosas heridas, una flecha de Lady Sombra acabó con la vida se Radaga. De inmediato, la caverna se hundió, lo que provocó que estuvieran a punto de perder a Ronna y Bastian, pero finalmente, consiguieron salir con vida de las cavernas de Radaga y abandonar la hondonada de los huesos, en dirección a Armonía, donde descansaron y se recuperaron de todo lo que había acontecido, antes de volver a salir en dirección a Skald, donde esperaban encontrarse con Akriel. En el camino, debatieron largamente sobre qué iban a hacer con la Corona, ya que Bastian y Clavis habían percibido una fuerte magia oscura en la corona, y dudaban de los objetivos de Akriel con ella.



A su llegada a Skald, acudieron a la Vieja Posada Kartakana, donde efectivamente, se reunieron enseguida con Akriel (posteriormente, Clavis descubriría que Akriel disponía de una habitación en la posada). Lady Sombra tanteó las intenciones de Akriel, haciéndola creer que no habían encontrado la verdadera corona, pero tras ver como Akriel se derrumbaba, admitieron que la habían conseguido. Akriel entregó a los personajes su pago, y les pidió un nuevo favor: que llevaran la Corona de Almádenas al Doctor Dominiani, su amado, en el dominio de Gundarak. Según Akriel, Dominiani disponía de los conocimientos adecuados para destruir la Corona, y con ella, el poder de su poderoso pretendiente, Reginald, sobre ella. A pesar de las dudas de Ailyn sobre todo lo que estaba ocurriendo, aceptaron la petición de Akriel, poniéndose en camino hacia Gundarak. El viaje fue sorprendentemente tranquilo, salvo un incidente con un jabalí y tres lobos, y finalmente, llegaron a la fortaleza del Doctor Dominiani, donde fueron recibidos por sus silenciosos sirvientes, unos monjes ataviados de gris. La siniestra fortaleza de Dominiani arrancó las dudas de los aventureros, al igual que la impresión de que el doctor intentaba en todo momento dejarles encerrados, aunque Lady Sombra se plantó, consiguiendo que el Doctor se disculpara por su costumbre. Dominiani solicitó escuchar cómo habían recuperado la Corona, aunque Clavis narró una historia completamente ficticia que el Doctor aceptó. Dominiani les confesó que se dedicaba a tratar a enfermos con problemas mentales, y que antaño, sus padres habían servido como militares bajo el servicio de Lord Gundar, pero él había preferido dedicarse a salvar las mentes. Llevados al tema de la Corona, Dominiani admitió tener los suficientes conocimientos mágicos como para destruir la Corona, aunque tardaría semanas en reunir lo necesario para dispersar el poder maligno de la Corona de Almádenas. Clavis y Bastian se ofrecieron para ayudar a Dominiani, pero este rechazó su ayuda, argumentando que temía por su seguridad si interferían. Poco después, se retiraron a dormir, y aunque hicieron guardias, la noche pasó tranquila. Al amanecer, encontraron una nota de Dominiani, informándoles que debía salir para tratar a un paciente. Les dejaba también una carta privada para Akriel, y el pago por sus servicios, dos mil monedas de oro en monedas de platino. Sin embargo, decidieron no dejar la Corona allí, y tras tomar el estuche con la carta para Akriel, abandonaron el castillo de Dominiani, decididos a volver con Akriel y entregar entonces a ambos la Corona, ya que seguían sin confiar en Dominiani

Así que emprendieron un nuevo viaje hacia Armonía, pero esta vez, apenas se alejaron medio día del castillo, pues pronto las Brumas les encontraron... y se vieron en otro lugar completamente distinto, en un terreno cocido por el sol, bajo una gran tormenta, y el cielo, los relámpagos trazaban la momificada faz de Radaga, cuya voz, llevada por los truenos, les dio la bienvenida a Daglan, el hogar de la estirpe de Daegon... y les dio las gracias por devolverla la Corona, que enseguida, Lady Sombra comprobó que habían perdido en algún momento de su viaje por las Brumas... Solo entonces, recordaron en tercer verso de la profecía de Hyskosa que les había llevado a Kartakass...

En la casa de Daegon, el gran brujo nació; de la vida, la no vida, de los vivos se burló. 

martes, 1 de diciembre de 2015

LOS GATOS GUERREROS, LOS CUATRO CLANES 3: EL BOSQUE DE LOS SECRETOS

Seguimos en el Iconocronos con esta espectacular saga, que cada vez tiene más gatos, y más drama, y más tensión, y más acción... ¡y es que todo es genial!

La historia continúa justo donde la dejó el libro anterior, pocos días después del asalto de los renegados de Estrella Rota al refugio del Clan del Trueno. Y retomando algunas de las historias del primer tomo, nos encontramos a nuestro protagonista, Corazón de Fuego, cada vez más preocupado y desconfiando del lugarteniente del Clan, Garra de Tigre, de quien sigue sospechando, más aún después de su actuación durante el enfrentamiento entre los cuatro clanes que habíamos visto en Fuego y Hielo. 



A la relación cada vez más tensa que Corazón de Fuego mantiene con Garra de Tigre, se unen los problemas que le genera la relación entre su mejor amigo, Látigo Gris y una de las gatas del Clan del Río, Corriente Plateada; y la presencia de Pequeño Nimbo, el hijo de la hermana de Corazón de Fuego como adoptado en el clan, hacen que cada vez la presencia de Corazón de Fuego en el clan sea más complicada. Además, una serie de extraños sueños en los que aparece la desaparecida curandera, Jaspeada, y que parecen tener que ver tanto con el futuro como con un misterioso pasado, que tiene que ver con la líder del Clan, Estrella Azul, y sus cachorros, fallecidos tiempo atrás.

El tercer volumen de Los Gatos Guerreros nos trae más de lo que ya habíamos visto en los libros anteriores. una historia juvenil y entretenida, que tiene mucho de todo lo bueno que se puede esperar de un libro. Corazón de Fuego y los suyos se están haciendo un gran espacio en la estanteria de mis personajes favoritos.

domingo, 29 de noviembre de 2015

RAVENLOFT: FIESTA DE GOBLYNS (III)

Tras una noche complicada y tensa, los personajes pudieron recuperarse de sus heridas, y prepararse para seguir explorando el cañón en busca de la Corona de Almadenas y de Radaga, la sacerdotisa que parecía dominar aquella región. Se dirigieron hacia el zigurat coronado por la imagen de un cuervo, protegido por varias docenas de esqueletos, así que bordearon el zigurat para terminar de explorar el cañón, encontrando dos grietas que se adentraban en dos caminos en el interior de la tierra. Entre ambas grietas, había una esqueleto tensado en el suelo. A pesar de las advertencias de Ailyn, Balduin decidió examinar el esqueleto, tocándolo y disparando una maldición que cayó sobre él, provocándole fuertes dolores y la práctica inutilidad de un brazo. Finalmente, tras meditarlo, decidieron adentrarse en la grieta occidental, donde tras explorar una pequeña parte, encontraron una estatua de una especie de mujer momificada, que sostenía un cráneo y un bastón. Examinando el cráneo, Lady Sombra encontró una ranura que le permitió abrirlo. Dentro había un pequeño murciélago, que empezó a volar hasta que la elfa acabó con él de un flechazo, y una pequeña llave. Descendieron una amplia grieta en el suelo, encontrando un pequeño camino que Sombra y Clavis cruzaron arrastrándose, abriéndose a una nueva cámara. Al activar un mecanismo en forma de costilla, Lady Sombra disparó una trampa que llenó el pasillo de arena, bloqueando esa salida, y separándoles en dos grupos. Aunque Balduin trató de excavar para alcanzar a sus compañeros, fue imposible. Lady Sombra y Clavis continuaron explorando aquella cueva, y Balduin, Bastian, Ronna y Aislyn de dirigieron a la otra grieta, contando con que en algún momento, pudieran encontrar a sus amigos en las catacumbas. 



Lady Sombra y Clavis se encontraron con un entorno inquietante, lleno de brumas, y en el que tuvieron que cruzar varios abismos cuyos puentes eran gigantescas costillas, mientras los espíritus atrapados en el interior de la mazmorra trataban de atraerles con ellos. Se encontraron con una corona, pero al cogerla, Lady Sombra disparó una trampa que hizo que el suelo se hundiera bajo sus pies al tiempo que la habitación se derrumbaba. A duras penas consiguieron escapar trepando por un pilar, pero al examinar la corona, se dieron cuenta de que era falsa, sólo un pedazo de latón chapado en oro que apenas costaría cincuenta monedas de oro, y que desde luego, no era la corona mágica que debían recuperar para Akriel. Tras superar varios desafíos, consiguieron acceder a una sala donde un esqueleto hechizado convocó para ellos una puerta que les llevó a la sala donde descansaba, sobre la cabeza de un esqueleto suspendido en un círculo de metal sobre un pozo lleno de bruma, la verdadera corona de Almádenas. Lady Sombra consiguió llegar al esqueleto cruzando las cadenas, y tomó la corona, pero el esqueleto activó un mecanismo que arrojó a Sombra y a la corona al pozo, mientras de las puertas de la sala aparecían varios esqueletos a los que Clavis tuvo que hacer frente. En el fondo del pozo, Lady Sombra encontró una criatura muerta viviente de la que consiguió escapar trepando por la cuerda que había preparado anteriormente. Finalmente, Lady Sombra y Clavis consiguieron escapar de la sala, llevando con ellos la Corona y saliendo al exterior de la catacumba...

Mientras tanto, el resto del grupo se encontraba también con las trampas de Radaga, ya que la niebla mágica consiguió hacer desaparecer las armas mágicas de Ailyn y Ronna, ya que Bastian y Balduin consiguieron escapar a tiempo de la niebla. Ronna y Ailyn tuvieron posibilidad de descubrir las oscuras artes de Radaga encontrándose con una joven cuya fuerza vital era absorbida por una piedra de sacrificios, mientras las anteriores víctimas de la sacerdotisa se alzaban y las atacaban. La joven terminó muriendo en brazos de Ronna, pero finalmente, los cuatro encontraron el refugio de Radaga, una gigantesca caverna protegida por dos esqueletos gigantes, en cuyo centro había un foso del que aparecía un esqueleto absolutamente colosal, dentro del cual parecía atisbarse una construcción. Los personajes se prepararon para enfrentarse a los esqueletos gigantescos, que despertaron cuando estos entraron en la sala. Sin embargo, a pesar de que pusieron toda la carne en el asador, sufrieron graves heridas, y el propio Balduin quedó inconsciente y pendiente de los cuidados de Ailyn. Finalmente, Ronna ordenó que se retiraran, pues si seguían allí, morirían sin duda. Los esqueletos volvieron a su lugar en cuanto abandonaron la sala, y corrieron hacia la entrada de la mazmorra, donde atendieron sus heridas y descansaron un poco... reuniéndose con Clavis y Lady Sombra, Tras un concienzudo debate, pues algunos eran partidarios de marcharse de allí ya que tenían la Corona, encabezados por Ailyn, y otros defendían su responsabilidad de acabar con la sacerdotisa que había lanzado tanto mal en aquel lugar, encabezados por el magullado Balduin. Finalmente, estos últimos se impusieron... y se prepararon para volver a enfrentarse con Radaga y sus criaturas... 

miércoles, 25 de noviembre de 2015

CANCIONES CON HISTORIA: LOREENA MCKENNIT, GREENSLEEVES.

Hoy os traigo una canción que más que contar una historia, forma parte de la historia. Y que me encanta. Y si, repito muy pronto, que de Loreena McKennit puse canción hace un par de semanas, pero es que es la versión que más me gusta, así que... ¿para qué vamos a estar dando vueltas?

Se trata de Greensleeves, una pequeña joya de la historia de la música que ha llegado a nuestras manos desde el siglo XVI, compuesta (se supone) por Enrique VIII para Ana Bolena, antes de contraer matrimonio.  Evidentemente, sólo con esto, yo ya empiezo a salivar... ¡pero es que encima es un temazo!

Que lo disfrutéis


domingo, 22 de noviembre de 2015

RAVENLOFT: FIESTA DE GOBLYNS (II)

Recién llegados a Skald, los personajes comenzaron a buscar alojamiento para esperar la llegada de Akriel a la Gran Posada Kartakana, la gran construcción que se erguía en una isla bajo las cascadas que formaban en Sonsonete. Consiguieron encontrar una alternativa económica a la gran construcción, pero Lady Sombra decidió dirigirse directamente a la posada y tomar allí una habitación por su cuenta. Mientras ella disfrutaba del lujo de la Gran Posada Kartakana, descubriendo un extraño puente que parecía unir la posada con el interior de las cataratas. sus compañeros recorrieron la ciudad, y exploraron las ruinas de la vieja fortaleza, que había sido la residencia del Meistersinger de Skald y que ahora estaban completamente abandonadas. Finalmente, Akriel se reunió con ellos en una de las salas privadas de la Gran Posada Kartakana, una sala que mostraba rastros de una vieja pelea, con marcas de garras en algunos lugares de los muebles. Ignorando esas señales, Akriel les contó que finalmente había podido encontrar el rastro de la Corona de Almádenas. Al parecer, las noticias que la joven tenía, situaban la Corona en "el cañón donde yacen los huesos", al este de Armonía, casi en la frontera entre el dominio de Kartakass y el dominio de Bluetspur. Akriel les pagó la cuarta parte de su recompensa, tal y como había prometido (dinero que Balduin aprovechó para hacerse con un escudo mágico que pintó con el símbolo de Clanggedon), Finalmente, partieron de Skald en dirección a Armonía, y desde allí, hacia el Este, hacia el supuesto paradero de la Corona de Almádenas. 



Unos días después, comenzaron a adentrarse en unas tierras extrañas, como cocidas por el sol, un cañón que se adentraba en unas ásperas colinas, y donde aquí y allá podían verse cráneos clavados en estacas. Un sonido retumbante llenaba el cañón, y cuervos gigantes volaban sobre ellos. Finalmente, la aparición de un grupo de esqueletos reanimados, les hizo decidir que iban por buen camino, así que tras destruirlos, se adentraron en el cañón. Una vez allí, tres caminos se abrían ante ellos, y se dirigieron al oeste, donde un árbol que parecía ser lo único vivo, se erguía. Sorprendidos, vieron que el árbol era lo que producía el sonido que retumbaba en todo el cañón, pero en ese momento, la tensión hizo que Lady Sombra atacara a los cuervos, y una bandada de ellos descendió, tratando de picotearles y desgarrarles. La sorpresa fue cuando una trampilla se abrió bajo el árbol, e hizo su aparición un grupo de ocho criaturas humanoides, armadas con arcos y espadas largas, que se apresuraron a atacar a los recién llegados. Con Balduin tratando de proteger lo más posible a Bastian, y utilizando varios hechizos de protección, consiguieron imponerse a los cuervos y las criaturas. El árbol se silenció, y aunque se plantearon destruirlo, desistieron y exploraron el segundo de los caminos, una angosta garganta, al fondo de la cual parecía verse lo que era una gigantesca caja torácica dentro de la que había gente. Sombra escaló para tratar de obtener perspectiva de la garganta, pero aunque descubrió la presencia de unas criaturas en lo alto de la caja, Sombra atrajo la atención de uno de los guardianes del cañón, un gigantesco esqueleto montado un lagarto no menos monumental, que se apresuró a atacarle. Sombra lo evitó y bajó del promontorio, mientras Balduin y Ronna trepaban para hacer frente a la criatura. Mientras el paladín y la guerrera trataban de contenerlo, Bastian y Sombra le atacaban desde abajo. Los ataques del esqueleto gigante y el lagarto hirieron de gravedad a Ronna, que tuvo que ser curada por Balduin, y aunque destruyeron la montura, finalmente el esqueleto se lanzó por el terraplén para atacar a Bastian. Balduin saltó  sobre el gigante, derribándole, pero no pudo evitar que uno de sus lances alcanzara plenamente a Bastian, hiriéndole de muerte. Balduin tuvo que curarle, y serían finalmente las flechas de Ronna y Sombra, dirigidas al cráneo del monstruo quienes lo tumbarían.

Extenuados y malheridos, se plantearon escapar de allí, pero Sombra y Balduin insistieron: allí había gente, quizá inocente, y quizá heridos. Con Bastian y Ronna dándoles cobertura, la ladrona y el paladín se acercaron a la caja torácica, descubriendo que efectivamente, en su interior había gente, algunos muertos y en diversos estados de putrefacción. Sombra se dio cuenta de que les avisaban de que no se acercaran, no les pedían ayuda, y Bastian descubrió un hechizo de silencio sobre el área. Sombra y Balduin evitaron la emboscada de un grupo de criaturas (los goblyns), y les mataron antes de finalmente, enfrentarse a los carceleros de aquellos encerrados en la caja torácica, un grupo de zombies que consiguió herir a Balduin, y dos zombies yuyu, uno de los cuales consiguió alcanzar a Sombra con sus lanzas. Finalmente, el paladín consiguió destruir a los dos zombies yuyu, reduciendo a polvo al resto de los zombies, y Sombra y Balduin ayudaron finalmente salir de su prisión a unas quince personas que estaban prisioneras. Los cuatro aventureros ayudaron a los prisioneros, orientándoles hacia Armonía y cediéndoles el carro y algunas de sus provisiones, y finalmente, decidieron que necesitaban descansar y recuperarse antes de seguir explorando el cañón. Después de buscar un lugar seguro, decidieron encerrarse en el foso del que habían aparecido los primeros goblyns, bajo el roble. De la conversación con los prisioneros, descubrieron que aquellos eran los prisioneros de una tal Radaga, señora de los Muertos...