No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

martes, 12 de enero de 2016

ESTACIÓN ONCE

Imaginad un mundo que ha dejado de ser este.

No más Internet. No más coches, no más aviones, no más aire acondicionado, ni calefacción, ni telepizza, no más fábricas, ni teléfonos, no hay televisión ni netflix, no hay partidos de fútbol, no hay Gran Hermano, no hay aspirina, ni dentistas, ni agua corriente, ni electricidad. Olvidaos de todas las comodidades, de todos los avances, de todo lo que hace que nuestra vida sea más larga, más segura, más cómoda...



El planteamiento no es nuevo, ni la mecánica con la que se alcanza, aunque aquí no hay zombies: el fin del mundo llega de la mano de una enfermedad, la llamada Gripe de Georgia, que acaba con todo en cuestión de días. La gente enferma y muere en cuestión de horas, se contagia por contacto o por vía aérea, y con la muerte de la mayor parte de la humanidad, desaparece también la civilización. Ese es el mundo que nos trae Emily St.John Mandel en Estación Once, una novela sobre un futuro (muy cercano) apocalíptico, en el que la humanidad se ha reducido casi al mínimo, las ciudades han quedado abandonadas, y los humanos se reparten entre una serie de pequeños agrupamientos en torno a restaurantes de carretera, moteles o aeropuertos. Pero bajo la premisa de que la supervivencia no es suficiente, nos encontramos con la Sinfonía Viajera, un grupo de actores y músicos que recorre un pequeño espacio en torno al lago Michigan, y que llevan música y obras de teatro de Shakespeare a esos lugares donde la humanidad se empeña en sobrevivir.  A través de la Sinfonía Viajera, y de la joven Kirsten, vemos este mundo que se sostiene a duras penas... y ese pequeño mundo tiembla aún más cuando hace su aparición un autodenominado profeta, que señala el virus que acabó con la civilización como la voluntad de Dios para exaltar a sus elegidos, que por supuesto son el profeta y su grupo. El conflicto entre el Profeta y la Sinfonía sirve de punto de acción para el libro pero...

Pero la verdad, es que es lo menos importante. Cuando lo leáis, veréis que realmente el conflicto se reduce a una persecución un poco tonta. Pero es que realmente, este fin del mundo, no es ni siquiera lo más importante del libro, porque lo que Estación Once nos trae no es una historia sobre el fin del mundo, es una historia sobre como cambia el mundo, y lo hace siguiendo una línea de personajes a los que podemos ver a través de fragmentos de lo que han vivido entre los veinte años que han pasado entre la Gripe de Georgia y el encuentro de la Sinfonía Viajera con el Profeta. Siguiendo la estela de un actor de teatro, Arthur Leander, convertido en auténtico protagonista de la novela más allá de su propia muerte, la autora nos habla de los hombres y mujeres cercanos a él, siendo su última actuación en la misma noche en que se desató la Gripe de Georgia. Kirsten, una de las niñas que participaba en el montaje teatral; Clark, viejo amigo del actor; Miranda, su primera esposa; Elizabeth, su segunda esposa; Tyler, su hijo; Jeevan, uno de los asistentes a aquella última noche en el teatro... Y todo esto, con un curioso cómic de fondo, la Estación Once, una estación espacial dirigida por el misterioso Doctor Once, atrapados en un crepúsculo eterno en un mundo tomado por las aguas...

La verdad es que ha sido una novela de lo más interesante. No era lo que esperaba, pero en esta ocasión esto no ha sido malo, y la verdad es que en algunos momentos, a través de la narración familiar de la escritora, de lo cotidiano de todo lo que cuenta, ha conseguido hacerme sentir muy agobiado en muchos momentos, no por la trama, sino por la inquietud de que la historia es completamente verosímil... y no hay nada que asegure que el mundo que nos trae Estación Once no pueda llegar mañana.

Y si eso ocurre, sin duda, la supervivencia no es suficiente.

domingo, 10 de enero de 2016

RAVENLOFT: TELARAÑA DE ILUSIÓN (II)

Después de conseguir de Jahed y los suyos la ubicación del viejo palacio del príncipe Rashad en las junglas de Sri-Raji, los aventureros partieron hacia allí, cruzando la densa selva durante varios días hasta que finalmente las grandes cúpulas y estatuas del palacio se alzaron ante ellos. El lugar parecía abandonado, varias de sus cúpulas se habían derrumbado, y había zonas que, al menos desde el exterior, parecían inaccesibles. La vegetación se la selva se había extendido al exterior y todo parecía repleto de enredaderas, lianas y helechos. Finalmente, atravesaron las arcadas que daban acceso a la puerta principal, entrando en la vieja sala de ceremonias del palacio. La amplia sala estaba repleta de enredaderas y telarañas, lo que despertó las sospechas de los aventureros, que mientras exploraban la sala, fueron efectivamente atacados por un grupo de monstruosas arañas de fase, que salían y entraban del plano etéreo para atacarles, consiguiendo atrapar a Ronna y Clavis, que además sufrió los efectos del veneno de la araña. Lady Sombra, Balduin y Ailyn fueron más duros de roer para los arácnidos, y aunque acabaron cubiertos de babas y excrecencias de araña, consiguieron acabar con las arañas de fase. Sombra relacionó a las arañas con otras criaturas del plano aéreo, los terribles xilo, por lo que aumentaron sus precauciones en el resto de la búsqueda. Después de explorar la sala, se dirigieron a una sala cercana y a medio derruir, donde un elemental aéreo les emboscó, golpeando a Lady Sombra. El techo de la sala se desmoronó, y decidieron retroceder, en espera de un posible ataque del elemental, que sin embargo, pareció dispersarse después del derrumbe de la habitación.



Subieron al nivel superior del templo, desactivando la ladrona elfa una serie de trampas que encontraron, y la habilidad de Clavis de detectar la magia les salvó de una emboscada preparada por dos Rakshasha, servidores de Arijani, el señor de Sri Raji. Finalmente, consiguieron cambiar las tornas, y fueron los aventureros quienes consiguieron herir a los Rakshasha, que sólo podían ser heridos por armas punzantes. Mientras Balduin y Ronna se enfrentaban a uno de ellos, Ailyn se encaró con el segundo, apoyados por los hechizos de Clavis y las flechas de Lady Sombra. Los sortilegios de Clavis fueron determinantes, cegando a los Rakshasha, hasta que finalmente estos cayeron derrotados, aunque en el combate, uno de ellos consiguió hechizar a Ailyn para que atacase a Clavis y Ronna. Finalmente, con los Rakshasha muertos, pudieron explorar la habitación, encontrando varios objetos mágicos, y un acceso a las estancias inferiores del palacio. El resto de las salas de ese nivel resultaron ser habitaciones, y también el refugio de una pareja de xilos, uno de los cuales consiguió sorprender a Clavis, aunque Sombra conseguiría acabar con él disparándole por la espalda. Aunque la ladrona consiguió desactivar alguna trampa más, ella y el paladín terminarían cayendo en una trampa mágica que les apartaría de sus compañeros mediante un muro de piedra, mientras que el estrecho espacio que ocupaban se llenaba de gas venenoso. Aguantando la respiración, derribaron la puerta, siendo de nuevo emboscados por un xilo, mientras fuera, Ronna utilizaba uno de los martillos de Clavis para derribar el muro. Lo consiguieron finalmente, sufriendo daño por el aire ácido, pero para cuando llegaron a sus compañeros, estos ya se habían desecho del xilo.

En su búsqueda del arma prometida por Jahed, se dirigieron finalmente a la escalera del refugio de los Rakshasa, accediendo a un túnel inferior, a través del que alcanzaron una sala de sacrificios prácticamente derruida y que se había convertido en el refugio de un anquilosaurio que trató de escapar de ellos pero que fue ejecutado por Ronna, y a una sala de celdas. En ella, mientras el techo se derrumbaba sobre ellos, fueron atacados por una grupo de sombras, que consiguieron herir a Ailyn, drenando su fuerza, pero que serían expulsadas por Clavis. El sacerdote y la ladrona consiguieron encontrar varios pergaminos en la zona, uno de ellos lo que parecía ser parte de un ritual, y otro, las viejas notas de alguno de los prisioneros, que hablaban de unos muros de cristal que impedían el acceso a determinadas zonas del templo, y de las sombras que merodeaban en aquel lugar. Finalmente, agotados y heridos, decidieron atrincherarse en una de las celdas, dispuestos a hacer guardia y recuperarse para seguir con su exploración al día siguiente...

domingo, 3 de enero de 2016

RAVENLOFT: TELARAÑA DE ILUSIÓN (I)

Con la luz blanca del enfrentamiento entre el hechicero Daglan Daegon y el elfo al que tanto tiempo llevaba enfrentándose aún brillando en sus ojos, Bastian, Lady Sombra, Clavis, Balduin, Ronna y Ailyn se encontraron en una tierra completamente distinta, a la que esta vez no les habían arrastrado las Brumas, sino la luz. Estaban en una jungla tropical, y no tardaron en darse cuenta de que era un lugar peligroso. Una mujer apareció ante ellos llevando en brazos un fardo envuelto en ropas, y al instante se dieron cuenta de que huía de un hombre tigre, que la alcanzó de inmediato. Sin una pausa, fueron atacados por el hombre tigre y dos tigres, que hirieron gravemente a Bastian y Clavis que tuvieron que ser atendidos por Balduin mientras Ronna y Sombra, que habían trepado a la copa de los árboles para buscar un lugar al que poder dirigirse, bajaban a toda velocidad para hacerles frente. Finalmente, consiguieron acabar con el hombre tigre y sus seguidores, y buscar un refugio en la agobiante jungla, para al día siguiente, dirigirse a la extraña ciudad que habían atisbado desde los árboles, llevando con ellos el objeto que la mujer, que había muerto con el cuello roto por el ataque del hombre tigre, había llevado, una figura de cerámica en forma de tigre, de la que recibían fuertes emanaciones mágicas, y que el paladín enano descubrió que realmente era una estatua de plata cubierta de cerámica. 



Al día siguiente llegaron a la ciudad, que más tarde descubrirían, se llamaba Parkat, y era la urbe más importante de la isla de Sri Raji. Allí, sin embargo, se encontraron con que la gente les rehuía, y al utilizar un hechizo para comprenderlos, Clavis descubrió que temían que las "Hermanas Oscuras" fueran a por ellos. Al parecer, ese grupo atacaba a todos los extranjeros que llegaban a Sri Raji, y también a los lugareños que se relacionaban con ellos. Finalmente, una mujer les citó a la puesta del sol en una fuente, y ellos se escondieron en un almacén abandonado, esperando nerviosos a que llegara el momento. Finalmente, acudieron a la cita y la mujer les llevó a la casa de un mercader, donde conocieron a una peculiar niña enmascarada. Cuando la niña se quitó la máscara, se dieron cuenta de que era rubia y sus ojos eran azules, lo que la señalaba también como extranjera. La niña se llamaba Minja y hablaba su idioma, venía, como ellos, del os Reinos Olvidados. Minja les contó que estaban en Sri Raji, el dominio del Lord Arijani. Arijani, sumo sacerdote de la Diosa de la Muerte, Kali, velaba por todos los habitantes del dominio, y lideraba a las Hermanas Oscuras. A pesar de aceptar el dominio de Arijani, Minja y su familia ayudaban a algunos de los extranjeros que llegaban a la isla a través de las nieblas, y les aconsejó dirigirse a la Gran Universidad, en la ciudad de Tvashti, donde tendrían respuestas a sus preguntas. A través del padre de Minja, consiguieron hacer varias compras en la ciudad (pociones curativas y un arma mágica para Ronna), y finalmente, acompañados por Minja para hacer de traductora, salieron de su refugio para dirigirse hacia Tvashti... pero no habían sido todo lo sigilosos que pensaban, y las Hermanas Oscuras les esperaban, tendiéndoles una emboscada en una de las plazas cercanas. Allí, tuvieron que enfrentarse a varias guerreras, una hechicera y una sacerdotisa a las que no parecía importarles demasiado la gente que quedaba atrapada en el fuego cruzado. Aunque sufrieron daño, Lady Sombra consiguió evitar que Minja fuera herida, y escapó del lugar para descubrir que las Hermanas Oscuras iban a recibir refuerzos en breve. Avisó a sus compañeros a tiempo de huir del lugar cubiertos por una niebla convocada por Clavis y dejando detrás de ellos varias Hermanas muertas. Un extraño hombre con tatuajes de tigre apareció en su ayuda para sacarles de allí y guiarles hasta un lugar seguro.

Allí se encontraron con lo que parecía ser una especie de concilio de Hombres Tigre, presididos por un formidable hombre pelirrojo que se hacía llamar Jahed. Sin muchas vueltas, Jahed les dijo que contaba con ellos para acabar con el tirano Lord Arijani, señor de los Rakshasa, al que sólo un extranjero podía matar con una ballesta mágica, La Condenación de Ravana... que ellos llevaban encima, convertida en la figura de un tigre de plata. A cambio, Jahed afirmó poder devolverles a su hogar. El hombre tigre les informó de que Arijani tenía su refugio en el Templo de Kali, en la ciudad abandonada de Bashur, en el templo de Mahakala. Además, informaron a los personajes de la existencia de un olvidado templo en el interior de la jungla, donde Rashad, el antiguo señor de Sri Raji había vivido, y que se decía que custodiaba un arma de gran poder. Decididos a acabar con oscuro Arijani y regresar a sus hogares, optaron por dirigirse en primer lugar al perdido palacio de Rashad..

miércoles, 30 de diciembre de 2015

EL TRÍPTICO DE ASCLEPIA III: UN MAL NECESARIO

Con este volumen, llega a su final la trilogía El Tríptico de Asclepia, de Ian Tregillis, acabando este trabajo que mezcla ucronía, magia y ficción dieselpunk a partes iguales. En los libros anteriores, habíamos visto el enfrentamiento entre los magos ingleses y los superhombres alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. En medio de este conflicto había estado Raybould Marsh, un militar inglés que descubre la existencia de los superhombres alemanes, producto de las investigaciones de una suerte de científico loco, el doctor von Westarp. En los dos polos opuestos del conflicto, habíamos visto a William Beauclerk, un brujo renuente consciente del extraordinario poder de las criaturas metafísicas conocidad como "los Eidolones"; y Gretel, la manipuladora pupila de von Westarp con el poder de ver el futuro. 



La interacción entre unos y otros había creado una Segunda Guerra Mundial diferente a la que nosotros recordamos, mucho más breve, y en la que los rusos, ayudados por los Eidolones, habían acabado con Alemania, absorbiendo prácticamente toda Europa Occidental en el proceso. Veinte años después el conflicto había continuado, esta vez con los brujos ingleses haciendo frente a los superhombres rusos desarrollados según los estudios de von Westarp, y con un complejo panorama político. Las manipulaciones de Gretel, los oscuros deseos de los Eidolones, el sentido de culpa de Will, la destrozada vida de Marsh y su familia... Todos estos puntos se desarrollan a lo largo de la guerra fría entre rusos y británicos, llevando al mundo a un final apocalíptico... 

Y así, en el día después del apocalipsis, comienza Un Mal Necesario... o quizá no lo hace en ese momento, porque después de que Will, Gretel y Marsh asintieran al fin del mundo, el viejo Marsh viaja al pasado, a 1940, al momento en el que Asclepia estaba formándose para enfrentarse a los superhumanos de Alemania, antes de que Inglaterra dejase su defensa en manos de los Eidolones, condenando así el futuro del mundo. Y son precisamente las previsiones de Gretel sobre un futuro diferente las que marcan los hitos de este último libro, con un mundo en el que Gretel, William, el viejo Marsh y su versión más joven luchan contra el propio futuro para construir un mundo en el que los Eidolones no acaben con la humanidad, y para ello, tanto los brujos como los superhombres tienen que ser exterminados. 

Con Un Mal Necesario, Tregillis cierra una historia trepidante, que mezcla acción, ciencia ficción y realpolitik para construir una interesante ucronía, donde cada giro de los acontecimientos o de los bien definidos personajes, parece conducir hacia un final aún peor que los anteriores, y donde evidentemente, no hay un final feliz, probablemente para nadie. 

Una trilogía fácil y rápida de leer, muy entretenida y recomendable. 

lunes, 21 de diciembre de 2015

LOS GATOS GUERREROS; LOS CUATRO CLANES IV: ANTES DE LA TORMENTA

Con la traición de Garra de Tigre, el Clan del Trueno quedaba más herido que nunca en su propio corazón. Estrella Azul, la líder del Clan, a pesar de contar con el apoyo de su nuevo lugarteniente, Corazón de Fuego, ha quedado herida en lo más íntimo de su ser por la traición de su antiguo segundo, y el resto de los clanes no están demasiados dispuestos a mostrarse amables con el Clan del Trueno. El Clan del Viento no les perdona que dieran cobijo a Cola Rota, aun tienes enfrentamientos con el Clan del Río debido a la tensión provocada por el idilio de Látigo Gris y Corriente Plateada; y el Clan de las Sombras se encuentra debilitado por la enfermedad, que parece estar cebándose en sus líderes más allá del Sendero Atronador...



Con este panorama Corazón de Fuego debe hacer frente no solo a los problemas del exterior sino también a los del interior, mientras trata de ocultar la debilidad de Estrella Azul, tiene que hacer frente a su añoranza por Látigo Gris, a la presencia de los afectos de Garra de Tigre dentro del clan, y los nuevos sentimientos que le surgen hacia Tormenta de Arena... y al comportamiento de su propio sobrino, Nimbo, caprichoso y rebelde, y con una relación con los Dos Patas que sorprende al propio Corazón de Fuego...

Con estas premisas, el grupo de escritoras que escriben como "Erin Hunter", arrancan una nueva novela de los Cuatro Clanes, intensa en sí misma, con nuevas perdidas y llegadas al Clan del Trueno, y que sirve de puente entre las tres anteriores y las que quedan por venir, donde se va gestando el enfrentamiento entre el Clan del Trueno dirigido por Corazón de Fuego y el asesino Garra de Tigre...

¡¡¡Que me traigan ya el quinto que lo tengo encargadoooo!!!

RAVENLOFT: FIESTA DE GOBLYNS (V)

Después de ver cómo el Dominio de Daglan se formaba ante sus propios ojos, con la hechicera Radaga al frente, habiendo recuperado la Corona de Almádenas, se dieron cuenta de que las nubes en el cielo, a pesar de la ausencia de viento, avanzaban raudas hacia el Oeste. Pensando en que algo debía estar pasando allí, emprendieron el camino, preparados para enfrentarse a cualquier cosa que pudieran encontrarse. Tras un largo día y una larga noche, finalmente llegaron a una población, la capital del pequeño dominio de Radaga, Hemlock. El poblado estaba rodeado por una muralla hecha de esqueletos vivientes, y cerca de una iglesia abandonada, se estaba formando un torbellino de nubes que llegaban a tocar tierra en un círculo de montículos cercanos. Clavis y Balduin se acercaron a la muralla, y los esqueletos se prepararon para atacar, así que retrocedieron, Sin embargo, cuando un grupo de goblyns procedentes del interior de la población y enarbolando una cabeza humana, lo esqueletos permitieron que salieran, apartándose. Derrotando a los goblyns, los personajes se disfrazaron con sus ropas y volvieron a la ciudad, con Bastian al frente portando la cabeza decapitada, y de ese modo, pudieron adentrarse en Hemlock. Una vez dentro de la población, no dudaron en dirigirse hacia la iglesia. Allí tuvieron que enfrentarse a un numeroso grupo de muertos vivientes, y se adentraron en lo que parecía ser el corazón del dominio de Radaga. 



Después de que Lady Sombra descubriera las trampas envenenadas situadas en la puerta, pudieron adentrarse en la iglesia, enfrentándose de nuevo a varias criaturas no muertas, desde zombis a esqueletos gigantes, liberando en su exploración a un guerrero elfo, Honnock Cann, procedente del reino en el que la Corona había sido forjada, aunque para Honnock, era la Corona de Almas, obra del malvado hechicero Daglan Daegon, que había depositado un gran poder en la Corona, para finalmente, quedar atrapado dentro de esta; y les explicó que Radaga no debía ser asesinada con la corona puesta, pues eso permitiría a Daglan liberarse y tomar su cuerpo, encarnándose de nuevo en Ravenloft. Siguieron explorando la iglesia, derrotando a extrañas criaturas, hasta que tras una batalla en la nave principal de la iglesia, donde derrotaron a varios goblyns, una entidad y un espectro, consiguieron interrumpir el hechizo que le permitía a Radaga continuar animando muertos vivientes, y encontraron también el camino que llevaba hacia el refugio de la sacerdotisa, una cripta en el exterior de la iglesia. 

Hacia allí se dirigieron, dispuestos a acabar finalmente con Radaga, que estaba allí, protegida por vario esqueletos de fuego y dos esqueletos gigantes. Los hechizos de Bastian y Clavis, y la resistencia de Ailyn, Ronna y Balduin, permitieron a Lady Sombra utilizar una nueva adquisición, una capa de araña, para trepar por las paredes y acercarse a Radaga lo suficiente como para arrebatarle a la sacerdotisa la Corona. Ronna pudo acabar finalmente de nuevo con la no-vida de Radaga, no antes de que Sombra y Ailyn fueran malditos por los sacrílegos poderes que mantenían a la sacerdotisa, y en ese momento, la maldad de Daglan se liberó de la Corona, tratando de hacerse con el cuerpo de Radaga. Clavis bendijo el cuerpo de Radaga, evitando a Daglan que lo tomara, pero la forma espectral del nigromante se hizo con la Corona y se enfrentó a Lady Sombra, dándole las gracia por haber matado a su nieta de generaciones, lo que le había permitido liberarse, lo que era el objetivo de los poderes de Ravenloft, un nuevo dominio para Daglan Daegon. Todos se preparaban para, a pesar de estar en malas condiciones, hacer frente al nuevo señor, cuando una blanca luz estalló, viendo junto a Daglan la silueta de un elfo, que al parecer, había estado atrapado en la Corona junto al nigromante, 

La luz blanca arrastró a Bastian, Ronna, Ailyn, Sombra, Clavis y Balduin, y cuando recuperaron la visión, se encontraban en una jungla, con el aire cargado de humedad, y rugido escuchándose procedentes de la densa vegetación...

miércoles, 16 de diciembre de 2015

EL TRÍPTICO DE ASCLEPIA II: LA GUERRA MÁS FRÍA

La ucronía que no parecía tal iniciada por Ian Tregillis en Semillas Amargas, continúa en la segunda parte de su "Tríptico de Asclepia", del que ahora vamos a hablar por aquí.



En Semillas Amargas, pudimos ver cómo durante la Segunda Guerra Mundial, el Doctor von Westarp desarrolló un artilugio dieselpunk que funciona con fuerza de voluntad, y que le había permitido crear a una especie de equipo de "X-Men" a la alemana: la invisible Heike; las gemelas sin nombre capaces de comunicarse estuvieran donde estuvieran; el piroquinético Reinhardt, o los hermanos Gretel y Klaus, ella precognitiva, él capaz de hacerse intangible. La aparición de este cuerpo desequilibró tanto la guerra que los ingleses no tuvieron más remedio que acudir a una defensa especial: los brujos, capaces de manipular a los eidolon, unas criaturas todopoderosas en la práctica, y ajenas a nuestro mundo, a nuestras percepciones... y a todo lo que conocemos como moral. 

Por eso había surgido Asclepia, una organización dentro del MI6 para luchar contra las creaciones de los nazis, y dentro de la que se encontraban dos de los protagonistas de la novela: el jefe militar Raybould Marsh y uno de los brujos, Sir William Beauclerk. En Semillas Amargas asistimos al desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, donde pudimos ver las maquinaciones de Gretel para llevar a cabo sus misteriosos objetivos, y nos habíamos sorprendido al encontrarnos con un final para la Guerra que no es el nuestro, y es que la Unión Soviética, con el camino allanado por los Eidolon manejados por los brujos ingleses, habían derrotado a los Alemanes en 1941, haciéndose en el camino con los secretos de Von Westarp y parte de su equipo, incluidos Gretel y Klaus. 

Al principio de La Guerra Más Fría, nos encontramos con que han pasado más de veinte años desde el final de la Primera Guerra Mundial, con la URSS y Gran Bretaña enfrentadas a ambos lados del Canal de la Mancha, protagonistas de una nueva versión de la Guerra Fría en la que nada tuvo que ver EE.UU, sumidos en una profunda crisis económica desde 1929. Asclepia había tenido efectos devastadores para los personajes que habíamos conocido en el libro anterior, y que aquí vuelven, veinte años después y con sus vidas completamente cambiadas, algunos habiendo encontrado la paz, otros con sus vidas destrozadas... pero el juego no había acabado para ellos. Los desarrollos científicos rusos en el campo de Arzamás-16 anunciaba un nuevo conflicto, y la vidente Gretel, decide que ha llegado la hora de volver a poner las piezas de su juego en movimiento. Su hermano Klaus, Marsh y William se ven arrastrados por las maquinaciones de Gretel,en las que las relaciones internacionales entre la URSS y Gran Bretaña se tensan cada vez más, mientras se descubren nuevos sucios secretos que Inglaterra ha mantenido vivos para mantener al margen a la URSS, Y tras todo esto, se encuentran los macabros Eidolon, que tienen su propio objetivo, y que no es otro que la extinción de toda la humanidad...

De nuevo en esta novela Ian Tregillis nos cuenta una historia trepidante, llena de acción y giros argumentales con unos personajes muy bien llevados  y con las líneas del bien y el mal completamente difuminadas y en la que muchas veces los "buenos" son mucho peores que los "malos"...

domingo, 13 de diciembre de 2015

RAVENLOFT: FIESTA DE GOBLYNS (IV)

Decididos a acabar con la amenaza de Radaga, y a pesar de que se encontraban muy desgastados por su exploración de las catacumbas en las que se encontraba la Corona de Almádenas, volvieron a adentrarse en el refugio de la sacerdotisa. Allí, se enfrentaron a los esqueletos gigantes, pero también a Radaga, que hizo su aparición ocupando el tórax de uno nuevo esqueleto gigantesco. Aprovechando en primera instancia su posibilidad de atacar a distancia, y luego concentrando sus ataques en Radaga y su montura, Finalmente, Ronna consiguió acabar con el esqueleto que protegía a la sacerdotisa, y tras recibir numerosas heridas, una flecha de Lady Sombra acabó con la vida se Radaga. De inmediato, la caverna se hundió, lo que provocó que estuvieran a punto de perder a Ronna y Bastian, pero finalmente, consiguieron salir con vida de las cavernas de Radaga y abandonar la hondonada de los huesos, en dirección a Armonía, donde descansaron y se recuperaron de todo lo que había acontecido, antes de volver a salir en dirección a Skald, donde esperaban encontrarse con Akriel. En el camino, debatieron largamente sobre qué iban a hacer con la Corona, ya que Bastian y Clavis habían percibido una fuerte magia oscura en la corona, y dudaban de los objetivos de Akriel con ella.



A su llegada a Skald, acudieron a la Vieja Posada Kartakana, donde efectivamente, se reunieron enseguida con Akriel (posteriormente, Clavis descubriría que Akriel disponía de una habitación en la posada). Lady Sombra tanteó las intenciones de Akriel, haciéndola creer que no habían encontrado la verdadera corona, pero tras ver como Akriel se derrumbaba, admitieron que la habían conseguido. Akriel entregó a los personajes su pago, y les pidió un nuevo favor: que llevaran la Corona de Almádenas al Doctor Dominiani, su amado, en el dominio de Gundarak. Según Akriel, Dominiani disponía de los conocimientos adecuados para destruir la Corona, y con ella, el poder de su poderoso pretendiente, Reginald, sobre ella. A pesar de las dudas de Ailyn sobre todo lo que estaba ocurriendo, aceptaron la petición de Akriel, poniéndose en camino hacia Gundarak. El viaje fue sorprendentemente tranquilo, salvo un incidente con un jabalí y tres lobos, y finalmente, llegaron a la fortaleza del Doctor Dominiani, donde fueron recibidos por sus silenciosos sirvientes, unos monjes ataviados de gris. La siniestra fortaleza de Dominiani arrancó las dudas de los aventureros, al igual que la impresión de que el doctor intentaba en todo momento dejarles encerrados, aunque Lady Sombra se plantó, consiguiendo que el Doctor se disculpara por su costumbre. Dominiani solicitó escuchar cómo habían recuperado la Corona, aunque Clavis narró una historia completamente ficticia que el Doctor aceptó. Dominiani les confesó que se dedicaba a tratar a enfermos con problemas mentales, y que antaño, sus padres habían servido como militares bajo el servicio de Lord Gundar, pero él había preferido dedicarse a salvar las mentes. Llevados al tema de la Corona, Dominiani admitió tener los suficientes conocimientos mágicos como para destruir la Corona, aunque tardaría semanas en reunir lo necesario para dispersar el poder maligno de la Corona de Almádenas. Clavis y Bastian se ofrecieron para ayudar a Dominiani, pero este rechazó su ayuda, argumentando que temía por su seguridad si interferían. Poco después, se retiraron a dormir, y aunque hicieron guardias, la noche pasó tranquila. Al amanecer, encontraron una nota de Dominiani, informándoles que debía salir para tratar a un paciente. Les dejaba también una carta privada para Akriel, y el pago por sus servicios, dos mil monedas de oro en monedas de platino. Sin embargo, decidieron no dejar la Corona allí, y tras tomar el estuche con la carta para Akriel, abandonaron el castillo de Dominiani, decididos a volver con Akriel y entregar entonces a ambos la Corona, ya que seguían sin confiar en Dominiani

Así que emprendieron un nuevo viaje hacia Armonía, pero esta vez, apenas se alejaron medio día del castillo, pues pronto las Brumas les encontraron... y se vieron en otro lugar completamente distinto, en un terreno cocido por el sol, bajo una gran tormenta, y el cielo, los relámpagos trazaban la momificada faz de Radaga, cuya voz, llevada por los truenos, les dio la bienvenida a Daglan, el hogar de la estirpe de Daegon... y les dio las gracias por devolverla la Corona, que enseguida, Lady Sombra comprobó que habían perdido en algún momento de su viaje por las Brumas... Solo entonces, recordaron en tercer verso de la profecía de Hyskosa que les había llevado a Kartakass...

En la casa de Daegon, el gran brujo nació; de la vida, la no vida, de los vivos se burló. 

martes, 1 de diciembre de 2015

LOS GATOS GUERREROS, LOS CUATRO CLANES 3: EL BOSQUE DE LOS SECRETOS

Seguimos en el Iconocronos con esta espectacular saga, que cada vez tiene más gatos, y más drama, y más tensión, y más acción... ¡y es que todo es genial!

La historia continúa justo donde la dejó el libro anterior, pocos días después del asalto de los renegados de Estrella Rota al refugio del Clan del Trueno. Y retomando algunas de las historias del primer tomo, nos encontramos a nuestro protagonista, Corazón de Fuego, cada vez más preocupado y desconfiando del lugarteniente del Clan, Garra de Tigre, de quien sigue sospechando, más aún después de su actuación durante el enfrentamiento entre los cuatro clanes que habíamos visto en Fuego y Hielo. 



A la relación cada vez más tensa que Corazón de Fuego mantiene con Garra de Tigre, se unen los problemas que le genera la relación entre su mejor amigo, Látigo Gris y una de las gatas del Clan del Río, Corriente Plateada; y la presencia de Pequeño Nimbo, el hijo de la hermana de Corazón de Fuego como adoptado en el clan, hacen que cada vez la presencia de Corazón de Fuego en el clan sea más complicada. Además, una serie de extraños sueños en los que aparece la desaparecida curandera, Jaspeada, y que parecen tener que ver tanto con el futuro como con un misterioso pasado, que tiene que ver con la líder del Clan, Estrella Azul, y sus cachorros, fallecidos tiempo atrás.

El tercer volumen de Los Gatos Guerreros nos trae más de lo que ya habíamos visto en los libros anteriores. una historia juvenil y entretenida, que tiene mucho de todo lo bueno que se puede esperar de un libro. Corazón de Fuego y los suyos se están haciendo un gran espacio en la estanteria de mis personajes favoritos.