No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

BLACKMORE´S NIGHT: HARK THE HERALD ANGELS SING/COME ALL YE FEITHFUL

Así como el que no quiere la cosa, la Navidad ya está aquí, y se nos junta con los Miércoles Musicales... Obviamente, no tenía más remedio que dejar por aquí algo de música navideña, aunque con el estilo que caracteriza al Iconocronos...
Por eso, os traigo realmente dos canciones, dos clásicos de los villancicos, Hark de Herald Angels Sing y Come All Ye Faithful, en versión de Blackmore´s Night, canciones con la que abren su disco de villancicos Winter Carols. El primero de ellos, apareció por primera vez en 1739 en la colección Hymns and Sacred Poems, obra de Charles Wesley, y se terminaría convirtiendo en uno de los más importantes himnos anglicanos. Por otro lado, Come All Ye Faithful es la versión en inglés de un clásico de los villancicos, Adeste Fideles, un himno atribuido a John Francis Wade en el siglo XIII, y que sería adaptado al inglés por el sacerdote Frederick Oakeley en el siglo XIX.
Y nada más, aquí os los dejo. ¡A disfrutar de forma navideña!


martes, 20 de diciembre de 2011

LA TORRE OSCURA VI: CANCIÓN DE SUSANNAH


Después de la batalla con los Lobos en el Calla Bryn Sturgis, el Ka-Tet formado por Roland, Eddie, Jake , Acho y Susannah, y al que se ha unido el padre Donald Callahan, aquel personaje de El Misterio de Salem´s Lot que terminó recabando en la saga de La Torre Oscura, tiene mucho en qué pensar, mucho que hacer. Y es que una de sus integrantes, Susannah, ha sido dominada por lo que en principio parece una nueva personalidad, Mía, que en la Alta Lengua de Gilead quiere decir “madre”. Y Susannah/Mía, tras robar la Trece Negra del Arco Iris de Maerlyn, ha cruzado la Puerta Ignota, en dirección hacia algún dónde… hacia algún cuando.

                Y por supuesto, su Ka-Tet debe seguirla, salvarla… porque Susannah debe formar parte del grupo que llegue a la Torre Oscura, y además, deben salvar la Rosa que se encuentra en Nueva York, acechada por la siniestra Corporación Sombra, una empresa subsidiaria de North-Central Positronics. Con ayuda de los manni (unos hombres semejantes a nuestros amish, expertos en el exotránsito y en el viaje entre los mundos), Roland y los suyos deben volver a abrir la Puerta Ignota, no una, sino dos veces, pues son dos las misiones que tienen que cumplir. Pero el Ka tiene planes diferentes de los de Roland, y como ya sabéis, Todo Sirve al Ka.


                Así, en Canción de Susannah, nos encontramos a los protagonistas separados, amenazados, y con el Ka-Tet a punto de romperse. Susannah ha viajado a Nueva York en el año 1999, y con ella (y en ella) ha ido Mía, hija de nadie, madre de uno, y su siniestro embarazo, el sombrío hijo que se gesta en el cuerpo de Susannah. Tras ella, llegan Jake, el Padre Callahan, y por supuesto Acho, que tienen la imposible misión de rescatar a Susannah y recuperar la Trece Negra. Y mientras tanto, Roland y Eddie son enviados por los vientos del Ka a Maine, donde deben conseguir convencer a Calvin Torre, el actual guardián del solar donde se encuentra la Rosa de que deje en sus manos el lugar más sagrado de la existencia, de todos los mundos. Y allí, en Maine en 1977, un encuentro inesperado espera a Eddie y a Roland, el que probablemente sea el encuentro más importante de sus vidas.

                En Canción de Susannah, Stephen King conecta el acelerador de la historia de La Torre Oscura, y tras el remanso (relativo, muy relativo) que supusieron Mago y Cristal y Lobos del Calla, en este volumen los hechos se precipitan, y vemos que la batalla por la Torre Oscura, y por lo tanto de la existencia, se acerca, tan deprisa que puede pillarnos por sorpresa. El tomo se hace corto, siendo uno de los que más rápido se leen de los que conforman esta colección de libros. La división del Ka-Tet permite que King desarrolle varias tramas simultáneamente, aunque eso le obliga a “aparcar” un poco a Callahan, Jake y Acho, pues la mayor parte del libro se centra en la dualidad entre Susannah y Mía, y en Eddie y Roland, donde King da una nueva vuelta de tuerca a su trama al romper las barreras entre el escritor  y los escrito, convirtiéndose a sí mismo en uno de los personajes de la novela, y dándose un papel en el desarrollo de la búsqueda de Roland, de la búsqueda de la Torre Oscura, a la que debe llegar antes de que los Haces se rompan (Oh, Discordia). Gran parte del peso activo y narrativo recae en el genial personaje de Susannah, que crece en este tomo hasta convertirse en el que probablemente sea el mejor de los personajes creados por King para esta epopeya, y el futuro de la Torre Oscura, de Roland, del Ka-Tet y de la propia creación, recae sobre el hijo nonato de Susannah, de Mía.


                En esta ocasión, como en las anteriores, Canción de Susannah incluye una interesante serie de ilustraciones dibujadas por Darrel Hart, donde hay un retrato del propio King.

                En resumen, uno de los mejores libros de La Torre Oscura… y eso es decir mucho. Oh, Discordia.

¡Commala-ven-kass!

¡El Niño a nacer va!

Entona tu canto, cántalo bien,

El niño al caer está.

Commala-ven-kass,

Lo peor al caer está.

La Torre se tambalea;

El Niño a nacer va.

lunes, 19 de diciembre de 2011

CANCIÓN DE HIELO Y FUEGO: TIEMPO DE IRA (III)

                Los hombres de Gregor Clegane atacaron a Oweyn y a Uther en las afueras de Septo de Piedra, y aunque ambos intentaron huir, fueron a caer casi de inmediato en garras de una de las compañías contratadas por los Lannister: la Compañía Audaz, dirigida por Vargo Hoat, al que llamaban la Cabra. La Cabra les dio la opción de rendirse o de morir, y ambos eligieron rendirse. Los hombres de la Compañía Audaz les noquearon, y cuando despertaron, se encontraban con otros prisioneros hechos por Vargo y sus hombres, siendo allí interrogados para saber cual era su nombre y posición. Vargo se sintió satisfecho al saber que tenía en sus manos a Uther Aesirk, heredero de Puertoescarcha, por el que probablemente conseguiría un buen rescate, pero cuando supo que Oweyn era simplemente un escudero, ordenó matarlo. Uther se opuso, diciendo que su familia pagaría el rescate que correspondiera a Oweyn, y Vargo quiso saber cuanto era eso. Como Uther comenzó a dar vueltas, la Cabra cortó por lo sano y amputó con su daga el pulgar izquierdo de Oweyn, lo que hizo que de inmediato Uther ofreciera cincuenta dragones de oro, cifra que sorprendió agradablemente a Hoat, ya que estaba muy por encima de lo que cualquier escudero valdría… y muy por encima de lo que simplemente muchos caballeros valdrían.

                La Compañía Audaz y sus prisioneros pusieron rumbo al gran castillo de Harrenhal, el gran castillo en la Tierra de los Ríos, que Lady Whent había ofrecido para que los partidarios de Joffrey y partidarios de Renly pudieran intercambiar prisioneros. El camino fue duro, ya que a Vargo y a sus hombres les gustaba maltratar a sus prisioneros, dejando en algunas ocasiones que creyeran que podían huir sólo para perseguirles y cazarles, y en otros casos, como hicieron con Uther, arrojándole a un foso de combate contra un lobo, al que el heredero de Puertoescarcha pudo matar. Además, descubrieron que una gran manada de lobos acechaba en el Tridente: varios de los exploradores de la Compañía Audaz aparecieron muertos y devorados, y una de las noches, el propio Oweyn pudo ver una gran hembra de huargo que se acercaba al campamento al frente de lo que parecía ser una numerosa manada, pero tras olisquear el aire, la hembra finalmente se marchó, seguida por la manada.  Finalmente, la Compañía Audaz llegó a Harrenhal, encontrándose con la sorpresa de que el propio Rey Renly Baratheon se encontraba allí, junto a Lady Whent y el Lord Consejero Varys. Renly recibió a Hoat y sus prisioneros en una de las grandes salas de Harrenhal, exigiendo saber de inmediato cuál había sido el destino de Loras Tyrell, el Caballero de las Flores y Lord Comandante de la Guardia Arco Iris. Vargo Hoat explicó que Sir Loras había sido hecho prisionero por Gregor Clegane y entregado al Rey Joffrey, de modo que cualquier negociación sobre la libertad del Caballero de las Flores se realizaría directamente entre Roca Casterly y Altojardín. Renly se mostró decepcionado, pero ordenó a Hoat que comunicara su voluntad de tratar directamente la libertad del Caballero de las Flores. Hoat aceptó llevar el mensaje a la Roca, y luego, ordenó a Varys negociar el precio por aquello prisioneros, lo que decepcionó a la Cabra, ya que pensaba tratar individualmente los precios, no como “pack”. Los rehenes de Hoat fueron liberados, y Uther y Oweyn, llevados a habitaciones dentro de la gigantesca mole de Harrenhal, donde pudieron comer, descansar, lavarse y ponerse ropas limpias. Lord Renly invitó a cenar a los liberados, una cena sencilla que se dio en uno de los salones “pequeños” del castillo, y en la que reconoció como norteños a Uther y Oweyn, norteños que además habían servido a su Mano, Lord Eddard Stark.

                Renly les comunicará que un par de semanas atrás se produjo su matrimonio con Lady Sansa, que ya es reina de Poniente, y que Lord Eddard había derrotado a Stannis Baratheon en el Aguasnegras, obligándole a replegarse a Rocadragón, lo que había permitido a Renly ponerse directamente al frente de un ejército para hacer frente a los Lannister. Además, Renly consideraba que Harrenhal era el lugar adecuado para poder dirigir la lucha de Poniente contra los Lannister, contra los salvajes que habían cruzado el Muro y contra los Hombres del Hierro que habían asaltado el Norte. Ya que los personajes desconocían este hecho, Renly les pudo contar lo ocurrido con el ataque de los Greyjoy, que ya habían tomado Ciudadela de Torrhen, luchaban en Bosquespeso, y habían arrasado Torreblanca. Renly le dijo a Oweyn que se decía que la propia Lady Eld había abierto las puertas de la ciudad a los Hombres del Hierro, aunque quizá fuera sólo un rumor. Oweyn afirmó que quizá su madre no estuviera en sus cabales, y aquella opción fuera posible. Finalmente, Renly les invitó a ir al día siguiente con él y sus hombres a revisar algunas fortalezas cercanas a Harrenhal, quería verificar el estado de las defensas de aquella zona de los Ríos, y además, comprobar los daños causados por la manada de lobos.

                Al día siguiente, Oweyn y Uther marcharon junto a Renly y sus hombres, dirigidos por Brienne de Tarth. Además de revisar las fortalezas, Renly parecía enfocar aquel día como una fiesta campestre: comida, sidra, música… Renly escuchó las “aventuras” de Uther y Oweyn, y señaló lo apropiado de que Oweyn se convirtiera ya en caballero. Uther estuvo de acuerdo, pues ya barajaba esa posibilidad desde tiempo atrás, y a Renly le pareció divertido hacer el nombramiento aquel mismo día. Brienne protestó, los nombramientos de caballero requerían una ceremonia, unos testigos, un septon… pero Renly consideraba que todo aquello no era necesario, tiempo atrás, para ser caballero sólo hacía falta que otro caballero te nombrara. Renly envió a Brienne a buscar al resto de los participantes del grupo, mientras hablaba con Oweyn y Uther… y entonces, Oweyn vio como las sombras parecían moverse detrás del Rey Renly. Este se giró al ver la extrañeza en el rostro del escudero, y en ese momento, la sombra, armada con un cuchillo de sombras, cortó el cuello de Renly, para luego desaparecer. Uther intentó salvar la vida del Rey, pero fue imposible. Renly Baratheon murió allí, en las colinas cercanas a Harrenhal. De pronto, escucharon los gritos enloquecidos de Brienne de Tarth, que había visto desde lejos el cadáver de Renly, y les acusaba de haberlo matado. Sabiendo que probablemente todos creyeran que eso era lo que había ocurrido, Oweyn y Uther decidieron huir.

                Las noticias procedentes del Norte sobre el ataque de los Hombres del Hierro alteraron profundamente Varamar, y Robb envió cuervos a Desembarco del Rey para solicitar permiso a su padre para abandonar la tierra de los Ríos (incluyendo las negociaciones con lo Frey, a los que Robb se negó a recibir más), y volver al Norte, para asegurarse de que Foso Cailin no caía en manos de los Hombres del Hierro. Mientras, Robb comenzó a preparar el viaje junto a sus lugartenientes (Ulryk Aesirk, Maege Mormont, Roose Bolton, los Glover y los Manderley, y Erwyn Aesirk, el más cercano a su edad), pero la orden de Lord Stark fue negativa. Robb debía permanecer en Varamar y colaborar con los ejércitos de Renly, que se dirigían hacia Harrenhal, para retomar Aguasdulces y expulsar a los Lannister de los Ríos. Empujado por Erwyn, Robb decidió desobedecer la orden, y de inmediato, se dirigieron hacia el norte, abandonando Varamar. Sin embargo, en el camino, se encontraron con Walder Ríos, que dirigía un pequeño ejército, enviado desde los Gemelos. Ya que Robb había roto su pacto con ellos al abandonar los Ríos, parecían haber decidido ponerse del lado de los Lannister. El ejército de Robb consiguió romper las líneas de los Frey y capturar al propio Walder Ríos, al que se llevarían como rehén.

                El pequeño ejército de Robb se internó en los pantanos del Cuello, donde fueron localizados por los lacustres enviados por Lord Howland Reed para guiarles en aquellos siniestros pantanos, y llevarles a la Atalaya de Aguasgrises. La presencia de los lacustes facilitó el camino de Robb, Erwyn y los demás, que fueron acogidos por el Señor de Aguasgrises en su pequeña fortaleza, que las leyendas decían que se movía entre los pantanos, aunque Erwyn pudo ver que lo que realmente se movían eran los caminos que conducían a ella, por los cambios de las aguas del pantano. Lord Reed recibió al Joven Lobo y sus acompañantes, dispuesto a facilitar su llegada a Foso Cailin, ya que prefería por vecinos a los Norteños que a los Hombres del Hierro, a los que dirige Asha Greyjoy. Además, Howland Reed les dio finalmente los detalles de lo ocurrido en Torreblanca, como Lady Eld había abierto las puertas de Torreblanca a los Hombres del Hierro, que habían demostrado un salvajismo que no habían mostrado en ningún otro sitio. Torreblanca había ardido, todos los hijos y familiares de Lord Eld habían sido ejecutados, y Lady Eld se había ahorcado entre los restos. Howland confesó que su hijo, Jojen, que tenía el don del Verdevidente, había soñado con la caída de Torreblanca y había dicho que “una Sombra navegaba junto a los Hombres del Hierro, un hombre de Negro que sostenía un Corazón  Negro que incitaba a la locura”. Erwyn quiso ver a Jojen, pero Howland le dijo que su hijo, junto a su hija Meera, se habían dirigido algún tiempo atrás a Invernalia para atender al joven señor, Bran Stark, pero que Jojen también había soñado con su llegada, y había dejado algo para él. Howland Reed le dio a Erwyn una pequeña nota, en la que sólo había dos palabras “Oh, Discordia”.

                A la mañana siguiente, el pequeño ejército de Robb inició una carrera contrarreloj hacia Foso Cailin, cabalgando hasta la extenuación, hasta que finalmente, alcanzaron la fortaleza, donde los hombres enviados días antes por Robb habían comenzado a reconstruir las murallas. Los Hombres del Hierro se acercaban a Foso Cailin… y llegó un cuervo blanco, enviado por la Ciudadela. El Verano había acabado, el Otoño llegaba.

                Mientras tanto, en el Nido de Águilas, Fusk Aesirk se encontraba con una extraña e increíble sorpresa. Su esposa, Rayra Bolton, parecía haber escapado de su celda, escalando por las paredes del Nido hasta llegar a la de su esposo. Como arrastrada por una extraña obsesión, Lady Rayra hizo el amor con Fusk allí mismo, y luego, mientras se volvía a vestir, le entregó un puñal de acero valyrio que había escondido entre sus ropas. Después, hizo venir al guardia, al que Fusk mató para luego comenzar a buscar una salida de la fortaleza. En esos momentos, Rhoynar se encontraba con Tyrion Lannister, tratando de averiguar como iba el Gnomo a intentar que se hiciera frente a los Salvajes del Norte. Tyrion haría que “Yohn Bronce” pidiera una tregua en la guerra, y él mismo enviaría carta a su padre para intentar conseguir hombres para reforzar a la Guardia de la Noche. Poniéndolo en duda, y consiguiendo que Tyrion se planteara arrojarlo por la Puerta de la Luna Rhoynar volvió a la habitación en la que Brynden aún agonizaba. Rhoynar trató de identificar de nuevo la enfermedad de Brynden, pero nunca había visto nada así. Tyrion acudió para ver si había avances, y en ese momento, el Pez Negro murió, vomitando sangre negra. Tyrion ordenó a Rhoynar que preparase el cuerpo de Brynden Tully para ser entregado a las Hermanas Silenciosas, y el Maestre comenzó a estudiar el cadáver, en el momento en que oyó ruidos en el pasillo. Salió y se encontró con Fusk y Rayra… aunque había algo raro en ella. Entraron en la habitación, y estaban comenzando a hablar de preparar un plan de fuga cuando el cuerpo de Brynden Tully se alzó, y sus tripas cayeron al suelo por el corte que Rhoynar le había realizado para estudiarle. Rhoynar y Rayra consiguieron escapar por la puerta, pero el espectro atrapó a Fusk, al que mordió, mientras que Fusk trataba de apuñalarle con el acero valyrio. Rayra intentó ayudarle, pero sería Rhoynar, reconociendo la naturaleza espectral del redivivo Brynden, quien tomaría una antorcha del pasillo y se la arrojaría al espectro, incendiando las ropas de cama. Fusk y Rayra arrojaron a Brynden al fuego, viendo como se consumía el espectro. Y en ese momento, ruidos de batalla parecieron llegar desde fuera. Fusk y Rayra siguieron buscando un sitio al que huir, pero Rhoynar buscó a Tyrion, al que encontró preparándose para escapar a través de un pasadizo junto a Bronn, una de las salvajes y el pequeño Robert Arryn. Al parecer, un maestre vestido de negro había revelado las artimañas de Tyrion a las gentes del Valle, y ahora luchaban por tomar el Nido de las Águilas. Rhoynar le contó lo que había ocurrido con el cuerpo de Brynden, y Tyrion admitió que esa mañana habían encontrado a dos enfermos más… pero que no podía hacer nada mientras las gentes del Valle intentaran cortarle el cuello. Tyrion se marchó a través del pasadizo, y Rhoynar, tras encontrar a Fusk y Rayra, les siguió. Pronto, Fusk, Rayra (que no era Rayra, sino Blaise), y Rhoynar, alcanzaron al grupo de Tyrion, llevando a cabo un difícil viaje a través del interior de la montaña que les llevaría prácticamente veinticuatro horas, hasta salir finalmente cerca de la base de la montaña, donde los hombres del Valle habían montado su campamento. Rhoynar vio salir a Gwyddion de una tienda de seda negra. El maestre convenció a los demás para explorar la tienda del maestre negro, y encontró allí, escondida bajo el suelo en un rincón, una caja de madera de arciano, con rostros tallados en cada lado de la caja con savia roja. Rhoynar abrió un poco la caja, viendo una esfera negra en su interior, y escucharon un sonido de campanillas que les hizo llorar, como si un cuchillo les trasladara el cerebro. Blaise se volvió a convertir en Rayra, y Rhoynar decidió cerrar la caja. Rayra les dijo que debían huir de inmediato, algo se acercaba. La seda de la tienda dejó de moverse, la madera del interior se cubrió de una fina capa de escarcha… Bronn rompió uno de los laterales, de la tienda, siguiendo las instrucciones de Rhoynar, y escaparon de la tienda de Gwyddion antes de que este volviera.

                Un grito terrible les siguió, cuando Gwyddion descubrió lo que le habían robado.

                Rhoynar, Fusk, Rayra, Tyrion, Bronn, Robert Arryn y la salvaje Tara se alejaron del Nido de Águilas, y Bronn encontró un refugio rocoso donde pudieron pasar la noche. Lo que había dentro de la caja parecía llamarles, y finalmente, Rhoynar decidió abrir la caja. Dentro había una esfera de cristal macizo de treinta centímetros de diámetro, negra, y con vetas oscuras que parecían bailar en su interior. Las campanillas volvieron a taladrar sus mentes, mientras cada uno de ellos tenía visiones de sus más oscuros deseos, retorcidos y llevados a la oscuridad, en los que eran causas de grandes males. Poco a poco, todos fueron liberándose del trance inducido por el orbe, con abundantes hemorragias nasales, salvo Rayra, que no pudo evitar tocar el cristal, conectado con lo que había en su interior, y comenzando a hablar. “Un rey muere, una sombra se alza, el camino de las buenas intenciones nos lleva al desastre final. Oh, Discordia. La Sombra del Norte despierta, Azor Ahai aún está pedido, ¿quién dará fuego a su espada? Oh, Discordia. Ya viene la Sombra, ya viene la Nada, ya viene la Noche ante la que la Guardia nos guarda, ¡oh, Discordia! Perdido el guerrero, perdida la espada,  perdido el camino, la Sombra se alza, se alza, se alza .Oh, Discordia. Guerra en la mano, pestilencia en el alma, hambruna en sus pasos, el Otro se alza. Oh, Discordia. Oh, Discordia. Oh, Discordia…”. Rayra cayó al suelo, con una gran hemorragia, y sus palabras, parecieron detenerse en el aire, como un oscuro y dañino presagio…

viernes, 16 de diciembre de 2011

BATMAN DE GRANT MORRISON (V): CRISIS FINAL Y EXTREMAUNCIÓN

                Hace ya unos meses, el 17 de Febrero, más exactamente, realicé para el Iconocronos un análisis completo de Crisis Final, así que, aunque la historia de Batman RIP continúa directamente en Crisis Final, no voy a volver a analizar por completo la saga, pero si la participación del Murciélago en ella, para poder seguir la pista de Batman y de lo que Morrison tenía previsto para él.

                Como vimos al final del último artículo, tras Batman RIP y mientras está investigando la influencia del demonio Barbatos en su pasado y trata de deshacer el daño causado a la reputación de los Wayne con las difamaciones vomitadas por el Doctor Hurt, acusando a Thomas y Martha Wayne de mil y una salvajadas, Batman es reclamado por Superman, su compañero de la Liga de la Justicia para investigar el asesinato de un dios. De un Nuevo Dios, en concreto. Alguien ha matado a Orión, y la Liga de la Justicia debe investigarlo. La muerte de un Nuevo Dios hace que los Guardianes decidan aislar la Tierra, y los propios Alpha Lanterns son enviados a dirigir la investigación. Batman determina que Orión ha sido asesinado de un disparo, y una prospección arqueológica en el lugar demuestra que una bala especial estuvo allí… cincuenta años atrás. Alguien disparó una bala hacia atrás en el tiempo, una bala que mató a Orión y luego se detuvo, cincuenta años en el pasado. Esencia de bala, el ideal de una bala materializado, por así decirlo, forjada en radión, un material “teotóxico”, capaz de matar a los dioses. La Alpha Lantern Kraken acusa del asesinato a Hal Jordan, pero Batman descubre que se trata de una farsa, y que la propia Alpha Lantern Kraken ha sido poseída por uno de los dioses de Apokolips, la Abuela Bondad. Sin embargo, no puede transmitir esta información a sus aliados, pues la Alpha Lantern Kraken le noquea.


                Todo esto podemos verlo en la propia serie Crisis Final, pero lo que ocurre cuando Batman es capturado, ya se desarrolla en los números de la minisaga Extremaunción, dentro de la franquicia del propio Murciélago. Así, sabemos que, basándose en la mente de Bruce Wayne, y dado que es invulnerable a la Ecuación Antivida, dos de los sirvientes de Darkseid, el Doctor Simiesco y Mokkari, tratan de crear una nueva raza de “clones” de Batman para crear un ejército perfecto. Para ello, Simiesco y Mokkari conectan a Bruce a una criatura llamada Lump, que afecta y retuerce los pensamientos de Batman, intentando rendirle, lo que Morrison aprovecha para hacer un repaso muy interesante al pasado de Batman, y a algunas alternativa que podrían haber ocurrido. Pero la mente de Batman es demasiado fuerte, y finalmente, Lump, se vuelve contra sus propios amos, que se ven obligados a huir, liberándose así Batman, tras más de veinte días de estar encerrado bajo el dominio de Darkseid. Mientras él estaba encerrado, Darkseid prácticamente ha conseguido sus objetivos, y la realidad se desmorona alrededor del dios caído y de la Antivida. Batman deambula por los túneles del refugio de Darkseid, situado bajo las ruinas de Blüdhaven, y encuentra su equipo, su cinturón… y en él, la Bala, la bala con la que Darkseid disparó a Orión a través del tiempo. Batman, armado con una pistola (un arma que siempre ha despreciado, desde que mataron a sus padres con una), y con una sola bala, se planta ante Darkseid, y dispara. Darkseid es herido por Batman (un mortal hiere a un Dios, no lo olvidemos), pero no puede evitar ser alcanzado por la Sanción Omega de Darkseid, que le lanza hacia atrás en el tiempo, mientras Darkseid prepara una Caja de los Ancestros, cargada con un Hiperadaptador, una criatura que se alimenta de la propia energía Omega generada por Batman al viajar a lo largo del tiempo…

                Superman, que llega en ese momento, en el momento de la desaparición de Batman, emerge con  un cadáver, el cadáver de Bruce Wayne envuelto en el traje de Batman. Darkseid es derrotado por Superman y los Flashes, y la Tierra se salva… pero Batman, para todos, continúa muerto. ¿La verdad? Ha viajado hasta la prehistoria, donde se ha encontrado con el anciano Anthro, a quien ha mostrado la señal de la resistencia a la Antivida (una versión esquemática del propio emblema del murciélago).

                Pero para todos, Batman ha muerto. Y hay un hueco que llenar.

jueves, 15 de diciembre de 2011

TORCHWOOD: TEMPORADAS 1 Y 2

                Desde hace ya un par de añitos, prácticamente cada vez que teníamos una sesión de Brainstorming por Messenger, mi compañero de fatigas marveltópicas, Cano, hablaba de una serie de televisión, Torchwood, un spin-off de una serie de ciencia ficción clásica, Doctor Who. Hace poco, y cuando terminé The Event, decidí que había llegado el momento de hacerle un poco de caso a Cano, y ver Torchwood. Bueno, realmente, me planteé incluso ver Doctor Who, pero es muuuuy larga, y no sabía muy bien por donde pillarla, así que sin más, me puse a ver directamente Torchwood… y he terminado ya las dos primeras temporadas (trece capítulos de unos cuarenta y cinco minutos cada una).

                Y la verdad es que me alegro de haberlo hecho. Torchwood mola.

                El argumento es bastante sencillo (bueno, sencillo si eres un friki que está acostumbrado a que le aparezcan Tierras Paralelas  y paradojas temporales como el que baja a por el pan). Hay una brecha dimensional que atraviesa Cardiff (en Gales), y por esa brecha se cuelan cosas procedentes de otros mundos, alienígenas, extraños artefactos…  Y Torchwood es el nombre de la agencia que se encarga de controlar lo que ocurre con esa brecha. Hasta ahí, como veis, no es nada del otro mundo. Y realmente, la serie podría haberse quedado en una especie de Expediente X con malos efectos especiales. Pero gracias al elenco de actores y a los personajes protagonistas, los que conforman Torchwood, la serie adquiere un tono muy personal, y consigue una entidad propia.

                Gwen Cooper, interpretada por Eve Myles es la recién llegada, el fichaje nuevo a través de cuyos ojos descubrimos y vemos Torchwood, una agente de policía de gran eficacia, y que poco después de llegar a la agencia, se encuentra inmersa en un profundo debate interno entre su absorbente (y secreto) trabajo y su vida personal, especialmente su relación con Rhys, su novio de toda la vida. Owen Harper, a quien pone rostro Burn Gorman, es el médico de Torchwood. Borde, arrogante, con una personalidad comparable con su ego, y segundo al mando de la agencia, es el protagonista de la mayor parte de los conflictos internos dentro de Torchwood. Toshiko Sato, interpretada por Naoko Mori, es la especialista en informática de la agencia, inteligente, despierta… y con un profundo complejo de inferioridad respecto a sus compañeros y prácticamente respecto a todo el mundo. Y Ianto Jones, Gareth David-Lloyd, es el ayudante de Torchwood, el Jarvis de los Vengadores, el Alfred de Batman, el encargado de las instalaciones de la agencia, desde darle de comer al pteranodon a preparar el café.


                Pero el gran personaje de Torchwood es, sin duda, su líder, el Capitán Jack Harkness, magistralmente interpretado por John Barrowman. Jack Harkness, personaje que consigue en Torchwood su serie propia después de pasar por Doctor Who es el auténtico protagonista de la serie. Líder de Torchwood, enseguida averiguamos que viaja en el tiempo, que viene del futuro, que es inmortal, que tiene una vida sexual de lo más liberal… y que es el personaje más atractivo y carismático en todos los sentidos de la serie… y quizá de toda la televisión actual. Es Jack (y Barrowman) quien, gracias a su fuerte personalidad, convierte Torchwood en algo más que una serie pasable. Al menos en lo que a las dos primeras temporadas se refiere, y salvo por el hecho de la importancia que se le da en la serie a las vidas sexuales de los integrantes de Torchwood (sexo, sexo gay, sexo lésbico, sexo con extraterrestres…), los argumentos son más bien básicos (aunque hay grandes momentos), pero son lo bastante complejos como para interesar, y que finalmente, cojamos cariño a los personajes, hasta el punto de que… bueno, digamos que el final de la segunda temporada es de los de lagrimita.

                Así que nada, chicos, no voy a contar mucho más por aquello de no hacer spoiler, por si alguno se motiva, pero de verdad que es una serie a la que merece la pena echar un ojo. Jack Harkness rules!

miércoles, 14 de diciembre de 2011

ROB THOMAS: THIS IS HOW A HEART BREAKS

Hoy, dedicamos el Miércoles Musical a Rob Thomas, que durante mucho tiempo fue la voz de Matchbox Twenty, y que finalmente, en el año 2005, decidió sacar un disco en solitario, del que This is how a Heart Breaks es el segundo single... y un pedazo de temazo.

Aquí os lo dejo, ¡que os guste!

martes, 13 de diciembre de 2011

LA GUERRA DEL CAOS: LOS MUERTOS VIVIENTES Y DIOSES UNIDOS

Hace un par de meses hice una reseña sobre uno de los últimos “mini-crossovers” que Marvel ha tenido en los últimos meses, La Guerra del Caos. Bueno, ya por entonces comenté que la opinión que tenía sobre este trabajo de Pak y Pham era más bien pobre, aunque me quedaban por leer las miniseries relacionadas. Y de eso es de lo que vamos a hablar hoy, de los dos tomos que completaban todo el entorno de La Guerra del Caos: Los Muertos Vivientes y Dioses Unidos, los tomos en los que Panini ha recogido un buen número de series limitadas y números unitarios que se desarrollan en el entorno del asalto de Amatsu-Mikaboshi, el Señor del Caos, a nuestra realidad. Y la verdad es que, a pesar de que tienen resultados dispares, el resultado general es bastante bajito. ¿Comenzamos?


                Durante La Guerra del Caos vimos que Mikaboshi atacaba los diferentes reinos infernales, resucitando bajo su control a muchos de sus antiguos pobladores… pero no a todos. Muchos han sido los resucitados que han vuelto de entre los muertos, pero libres del poder de Mikaboshi. En ellos se centra el tomo Los Muertos Vivientes, que reúne la limited Dead Avengers, el one-shot Alpha Flight  y la limited Chaos War: X-Men. Y la verdad es que el primero de ellos es el mejor de todos, los de este tomo y los de Dioses Unidos. Probablemente, de hecho, sea lo mejor de toda la Guerra del Caos. En esta serie de tres números, Fred van Lente y Tom Grummett nos traen de vuelta a un exótico grupo de vengadores resucitados: La Visión, el Capitán Marvel, Grito de Muerte, Chaqueta Amarilla II, el Espadachín y el Doctor Druida. A lo largo de estos tres números, este peculiar equipo, liderado por el Capitán Marvel, tiene que hacer frente a un villano clásico de la historia de los Vengadores, siempre relacionado con la muerte, el Segador, que junto a su amante Nekra, tratan de acabar con la vida de los Vengadores actuales, atrapados en coma por el sueño provocado por el Rey del Caos, así como de un grupo de humanos que no se ha dormido. La verdad es que la historia que van Lente consigue trazar, acompañada de un dibujo de Tom Grummett de lo más nítido, claro y consecuente, es bastante entretenida, coherente… y heroica, con grandes momentos de los que deberían guardarse en la memoria. Por otro lado, Jim McCann y un poco eficiente Reilly Brown hacen tándem para, en un solo número, traer de vuelta a Alpha Flight a este lado del mundo de los vivos. Y bueno, realmente este cómic es sólo eso, una excusa (no demasiado buena) para devolver a la vida a los miembros de Alpha Flight que murieron tan… de aquella manera en los Nuevos Vengadores de Bendis frente al Colectivo. Y si su muerte no fue muy gloriosa (casi murieron entre viñetas, recordemos), su regreso tampoco lo es, así que creo que no merece demasiado la pena más que nos detengamos en ello. Alpha Flight está de vuelta… ¡yuju! Total, la colección ya se ha cerrado en Estados Unidos…


                Y por último, en Los Muertos Vivientes encontramos el que, por equipo creativo, debería ser el gran proyecto de este crossover: ni más ni menos que Louise Simonson y Chris Claremont en los guiones, con el genial Doug Braithwaite en los lápices. Y si bien el dibujo de Braithwaite es tan bueno como siempre, es cierto que Simonson y Claremont no se muestran demasiado lúcidos. Ave de Trueno, Banshee, Moira McTaggert, varios de los duplicados de Madrox y Sophie y Esme de las Cucos, se encuentran de nuevo con vida, y deben hacer frente a una entidad cuervo procedente de los Reinos del Caos (y que nos recuerda vagamente algo que ya se esbozó con no demasiada claridad en tiempos de Joe Kelly)… Y la historia, no llega, señores. Por triste que parezca, con guionistas del calado de Simonson y Claremont… no llega. ¿Pasamos al siguiente?


                Dioses Unidos trae tres one-shot, y una serie limitada, protagonizada por Thor. Aunque no es el orden del cómic, empezaremos primero por esta miniserie, Guerra del Caos: Thor, con guiones de J.M DeMatteis y dibujo de un tal Brian Ching (que no me suena de nada). A priori, la historia debería ser buena, nos encontramos con Thor implicado en la Guerra del Caos y una trama que DeMatteis trata de desarrollar alrededor del concepto de la Fe. La cuestión es que DeMatteis lo hace de una forma un poco… burda. Torpe, por decirlo de alguna manera. Y ñoña, muy ñoña, en la que el protagonismo cae más sobre Donald Blake que sobre Thor… y que tiene un argumento propio de película de Navidad, falta Santa Claus. El primero de los one-shot que trae Dioses Unidos, es Chaos War: Chaos King, con guiones de Brandon Montclare (sea este quien sea) y dibujos de Michael Kaluta, historia que cuenta con el propio Amatsu-Mikaboshi como protagonista, y que se divide a su vez en tres partes: el asalto de Mikaboshi a los dioses de Zenn-La, un encuentro en la Tierra con el Hombre Imposible, y un surrealista enfrentamiento con los señores de los infiernos, Satanás incluido. Y las tres historias son malas como para arrancarse los ojos.


                En Ares, Michael Avon Oeming y Stephen Segovia nos traen la que probablemente sea la mejor de las historias de este volumen, aunque sólo sea por el inmenso respeto y conocimiento que Avon Oeming tiene sobre el protagonista, al que ya trató en la serie limitada que protagonizó el Dios de la Guerra antes de convertirse en parte de los Poderosos Vengadores. Ares, muerto en manos de El Vigía durante Asedio, tiene que hacer frente ahora de nuevo a Mikaboshi, con el que ya tiene una larga historia. Realmente, al ser un one-shot, la historia que nos cuentan es breve, y con numerosos saltos al pasado, pero es bastante entretenida y se deja leer muy bien. El último de los one-shot, Escuadrón de Dioses, es ya el desatino completo. Marc Sumerak y Dan Panosian retoman el escuadrón que apareció en las páginas de Hércules durante Invasión Secreta, y en una historia sin pies ni cabeza, Hellstorm, Sersi, Venus, Estela Plateada y el Dios Pantera de Wakanda tratan de cerrar el portal al Yomi, el reino de los muertos japoneses… Y bueno, es que no hay mucho más, la historia abruma por lo sencillo. Y el dibujo… en fin, me ha recordado por qué Panosian ha estado tantos años alejado de lo que viene siendo la primera línea de cómics (creo que no había visto nada de él desde… unos números de X-Force de puente entre Liefeld y Capullo…).

                ¿En resumen? Pues que ninguno de estos crossovers que Marvel ha organizado entre Asedio y Miedo Encarnado parece haber funcionado demasiado bien. Tierra de Sombras (la mejor parada de las tres), La Guerra de Muerte y La Guerra del Caos han demostrado ser historias poco trabajadas, o mal llevadas, eso ya cada uno tendrá su opinión, y que sin duda, se podrían haber llevado mejor o de otra manera… o de ninguna, porque sigo pensando lo mismo. ¿Para esto era necesario utilizar a Galactus?

lunes, 12 de diciembre de 2011

CANCIÓN DE HIELO Y FUEGO: TIEMPO DE IRA (II)

                Tras la ejecución de la pequeña Myrcella en manos de Renly Baratheon y la pérdida de Aguasdulces, que había caído en manos del Matarreyes, los personajes habían decidido dividirse.  Mientras Uther y Oweyn se unían a las fuerzas de Altojardín, dirigidas por Loras Tyrell en dirección a Septo de Piedra, Fusk y el Maestre Rhoynar partirían hacia el Valle de Arryn, y Erwyn y Percy, hacia Varamar, donde se había refugiado Robb Stark, acompañado de los supervivientes de Aguasdulces.

                El camino de Fusk, Rhoynar, Erwyn y Percy transcurría por la misma vía durante un tiempo, hacia el norte, hasta que los primeros cruzaran la Puerta de la Sangre para entrar en el Valle de Arryn y los segundos comenzasen a seguir la cuenca del Forca Azul, en dirección a Varamar. Durante el camino, Fusk habló con su reciente esposa, Rayra Bolton, exponiéndole que ya que estaban casados, le gustaría que el matrimonio discurriera de la mejor manera posible. Fusk le contó que tenía una hija, Anisa, que vivía en Puertoescarcha, y Rayra aceptó que se criase con ellos (al fin y al cabo, si la propia Catelyn Stark había convivido con el bastardo de Lord Stark…), y cuando Fusk le preguntó a Rayra por su vida anterior, ella sonrió y dijo que su vida había comenzado el día de su boda, y que había sido virgen hasta su noche de bodas. Recordando su encuentro anterior en los bosques cercanos a Desembarco de Rey, Fusk sonrió, pero Rayra argumentó que aquella, Blaise, era otra persona.

                Fusk, Rhoynar y Rayra, acompañados de varios hombres del Norte, se dirigieron hacia el Este, hacia el Valle de Arryn, y durante el camino, aprovechando un momento en el que Fusk y varios de sus hombres se habían internado en los bosques en busca de caza, Rayra continuó sus intentos de seducir al Maestre Rhoynar, que trató de resistirse, pero con escaso éxito, aunque la llegada de Fusk y sus hombres impidió que la situación continuara. Rhoynar y Fusk se sorprendieron al internarse en el Valle por la ausencia de viajeros, los caminos estaban tranquilos, y no había ni siquiera bandidos. En una posada, averiguaron que el Valle estaba controlado en esos momentos por un Lord Protector, ya que lady Lysa Arryn había sufrido un terrible accidente, precipitándose al vacío desde uno de los balcones del Nido de Águilas. Robert Arryn era aún muy joven, así que el gobierno había recaído en manos de un Lord Protector, Ser Yohn Bronce. Sin embargo, según fueron adentrándose en el camino del Nido de Águilas, al llegar a la Puerta de Piedra, se dieron cuenta de que realmente había muy pocos caballeros o soldados, y muchos salvajes del Valle, que eran los que realmente parecían manejar la situación. Uno de ellos, Scholo, se presentó como su guía, y les ayudó a realizar el escarpado paseo que subía hasta el Nido de Águilas, subidos a mulas y acompañados de niños salvajes que guiaban a las mulas en los tramos más complicados. Fusk y Rhoynar sufrieron bastante en el viaje, mareados, vomitando y agarrotados por el miedo a la altura, provocando la hilaridad de sus guías, hasta que finalmente llegaron al Cielo, desde donde Scholo decidió que sería mejor que subieran en el montacargas que utilizaban para subir las provisiones. La subida por la escarpada ladera en una gran cesta fue una pesadilla, pero finalmente, Scholo, Fusk, Rayra y Rhoynar llegaban al Nido de Águilas… Para ser rodeados y amenazados por salvajes del Valle. Scholo les desarmó, y una vez desprovistos de armas y armaduras, fueron conducidos al salón del trono del Valle de Arryn. Un cadáver, el de Yohn Bronce, ocupaba el trono que había sido de Jon Arryn. Los salvajes les acercaron a la Puerta de la Luna, la trampilla que se abría al vacío, que permanecía cerrada, mientras el auténtico Lord Protector del Valle de Arryn aparecía desde las sombras de detrás del trono, diciendo “Nunca me gustaron las sillas altas”.

                Tyrion Lannister hizo su aparición, y tras él, una mujer salvaje, llevando a Robert Arryn en brazos, y Bronn, su guardaespaldas. Al parecer, Tyrion se había hecho con el dominio del Valle utilizando a los salvajes, a los que había prometido aquellas tierras tras su estancia como prisionero de Lysa Arryn. El propio Tyrion había arrojado a Lysa por la Puerta de la Luna, y ahora gobernaba el Valle, aunque utilizaba para ello el nombre del fallecido Yohn Bronce. Tras una breve conversación con Rhoynar y Fusk, y mientras decidía qué hacer con ellos, les encerró en las celdas del Nido. A mitad de la noche, Rhoynar fue despertado por Bronn, que le acompañó a una estancia donde le esperaba Tyrion, junto a un hombre enfermo. Según Tyrion aquel hombre era Brynden Tully, el Pez Negro. Se había opuesto al alzamiento de Tyrion, pero Bronn le había derrotado y le habían arrojado a las mazmorras. Ahora, se encontraba enfermo, muy enfermo, y Tyrion se negaba a permitir que el Pez Negro muriera bajo su protección. Rhoynar estudió a Brynden Tully. Tenía hinchados el cuello, las axilas y las ingles; el vientre blando; ardía de fiebre, y la sangre parecía acumularse, negra, en sus piernas y alrededor de sus ojos. Rhoynar jamás había visto algo así. Pidió a Tyrion sus materiales, y realizó varias pruebas, drenando una pus negra de las zonas hinchadas de Brynden Tully, pero jamás había visto algo parecido. Rhoynar acudió, poco antes de amanecer, a las estancias de Lord Tyrion, que se encontraba dormido, protegido por dos de sus salvajes. Tyrion prometió a Rhoynar conseguirle lo necesario para tratar a Brynden Tully, y en ese momento, el cielo se llenó de cuervos. Rhoynar se acercó a las ventanas y vio una gran bandada de cuervos, uno de los cuales se dirigió hacia el Nido.  Los cuervos llevaban un mensaje para todo Poniente.

                Guardiaoriente del Mar había caído. Mance Rayder había cruzado el Muro.

                Mientras tanto, Erwyn y Percy viajaban en solitario hacia Varamar. La zona del Forca Azul parecía aún tranquila, muchas pequeñas aldeas y granjas funcionaban con normalidad, aunque ya comenzaban a moverse los primeros movilizados, que huían hacia Desembarco del Rey, temerosos de la guerra entre los Lannister y los Stark. Según se iban acercando a Varamar, sin embargo, la situación cambiaba, y pronto se encontraron con las patrullas de vigilancia del Joven Lobo, Robb Stark. De hecho, Erwyn reconoció al líder, Arnulf Ríos, uno de los soldados de Aguasdulces a los que conocía de su estancia allí al servicio de Edmure Tully. Arnulf les acogió en su campamento, y les habló de que él estaba de patrulla cuando los Lannister habían tomado Aguasdulces, lo que probablemente le había salvado la vida. Les informó de que Lord Ulryk Aesirk seguía con vida y a salvo, y se encontraba en Varamar junto al Joven Lobo. También les contó que Catelyn Stark había llegado a Aguasdulces unas semanas antes del ataque de los Lannister, y que allí, había recibido a un emisario de su esposo, Lord Eddard, un maestre vestido de negro (al que de inmediato Erwyn y Percy identificaron como Gwyddion, el Maestre Negro de Torreblanca, que tantos quebraderos de cabeza le había dado a Oweyn Eld). Catelyn había expulsado al mensajero de Aguasdulces, y había enviados varios cuervos a Invernalia, pero Arnulf desconocía si había habido una respuesta.

                A la mañana siguiente, Erwyn y Percy continuaron hacia Varamar, y se encontraron, apenas a una hora de distancia de la fortaleza, una aldea completamente arrasada. Percy encontró restos que apuntaban a un ataque Lannister, que habían masacrado a toda la población. Los hombres habían muerto intentando defenderse, las mujeres habían sido violadas y asesinadas, y los niños, reunidos en el septo, al que luego habían prendido fuego. Y allí, en las ruinas del Septo, fueron atacados por seis caballeros sin escudos ni emblemas, uno de los cuales esgrimía una espada ardiente. Erwyn consiguió matar a uno de los atacantes, pero Percy recibió varias heridas antes de que un hombre pusiera fin a la pelea, con un grito a los atacantes para que mirasen los escudos de Erwyn y Percy. Percy reconoció de inmediato a aquel hombre: Lord Beric Dondarrion, al que conocían como “El Señor del Relámpago”, y que se suponía había muerto en manos de Gregor Clegane… varias veces. El hombre de la espada llameante era su aliado, Thoros de Myr, y explicó que cuando les vieron, habían pensado que eran hombres del Perro, Sandor Clegane, que habían vuelto para terminar la masacre que habían cometido en aquel lugar. Lord Beric Dondarrion les invitaría a cenar y a descansar para pedirles disculpas por lo ocurrido, y durante la cena, averiguarían que, según Beric, efectivamente Gregor Clegane le había matado… pero Thoros de Myr y su dios, R´hllor, le habían devuelto a la vida. Erwyn también se mostró sorprendido porque el Joven Lobo no había podido defender una aldea tan cercana a Varamar, pero Beric les contó que el Joven Lobo apenas tenía hombres suficientes para defender Varamar, y que estaba pendiente de la ayuda de los Frey, que, como siempre, estaban intentando sacar la mayor tajada posible de lo que ocurría. Además, había escuadras de desertores norteños sembrando tanto miedo como los Lannister en la Tierra de los Ríos.  Tras la cena, Thoros de Myr realizó una ceremonia en nombre de R´hllor, y el sacerdote comenzó a ver imágenes en el fuego. “El León avanza hacia el sur, las flores se agostan al fuego. El Lobo sacrifica al menor de sus cachorros, el Hombre de Negro cabalga riendo y con el Corazón Negro en las manos, extendiendo la Sombra. La Puerta está llamado a la Vieja Sangre…  la habéis perdido, pero sin la Vieja Sangre la Puerta no se abrirá. El cielo se llena de cuervos. Alas negras, noticias negras. Si Azor Ahai regresa, quizá no quede un mundo que salvar”. Erwyn y Percy pasaron la noche con los hombres de Dondarrion, que les pidió que no le hablaran de él al Joven Lobo. De momento, preferían seguir estando al margen, y se iban a dirigir hacia el sur, donde los Lannister se hacían fuertes. Cuando despertaron, los hombres de Dondarrion habían desaparecido, y ellos terminaron el camino hacia Varamar, donde finalmente les condujeron hasta Lord Ulryk Aesirk. Lord Ulryk habló con ellos, preguntándoles por el resto de su familia, y luego les llevó ante el Joven Lobo. Robb Stark estaba con uno de los Frey, Ser Waldon Frey, y con su lobo, Viento Gris, que olfateó el aire cuando entraron Erwyn y Percy, para luego dormirse de nuevo. Robb saludó a los recién llegados, y se mostró extrañado porque su padre no hubiera enviado un ejército hacia Varamar, para permitirle descender hacia el sur y colaborar con los Tyrell en la toma de Aguasdulces. Waldon Frey parecía satisfecho: con los hombres del Norte que habían sobrevivido, y los ejércitos de los Frey, bastaría para reconquistar Aguasdulces.

                Robb se despidió de Erwyn y Percy, que continuaron hablando con Ulryk, quien finalmente, les contó como había sido la caída de Aguasdulces, como Lord Stefron Eld parecía haber enloquecido al ver a un hombre vestido de negro entre los Lannister y había liderado el ataque, como Catelyn Tully había desaparecido, como Umber y Karstark habían muerto para permitirles huir… Y ahora, los Frey estaban negociando con el Joven Lobo, con cada vez mayores exigencias. Erwyn sugirió que quizá había llegado el momento de abandonar los Ríos y volver al Norte, para defenderlo, utilizando Foso Cailin como bastión. Eso dejaría a los Frey en primera línea, bien para que lucharan contra los Lannister o para que los dejaran pasar, pero se verían obligados a decidirse. Además, Erwyn argumentaba que aquella no era su tierra, que debían volver al Norte. Ulryk escuchó, y aunque defendió que aquella era la tierra en la que Lord Umber y Lord Karstark habían muerto, le aconsejó a Erwyn que hablara con Robb. Sin embargo, antes de que pudiera reunirse con el Joven Lobo, llegaron cuervos con noticias desde el Norte. Los Hombres del Hierro se habían movilizado. Ciudadela de Torrhen y Torreblanca ya habían caído, Bosquespeso estaba siendo asediado… La propia Lady Eld había abierto las puertas de Torreblanca a los Hombres del Hierro, que habían convertido la ciudad en un cementerio ardiente.

                Erwyn estaba ahora más decidido. Había que volver al Norte.

                Mientras tanto, Uther y Oweyn viajaban hacia Occidente junto al ejército de Altojardín, una gran columna de soldados que pronto comenzó a encontrarse con refugiados que venían de las tierras de los Ríos. Algunos de ellos se mostraron hostiles a los propios norteños, enfrentándose a Uther, al que contaron como habían sido hombres del Norte, Lobos, no Leones, los que habían destruido su aldea. Los hombres de los Ríos temían ahora tanto a los Lobos como a los Leones. Uther trató de argumentar que ellos buscaban la paz, pero los refugiados le acusaron de ser como el resto de los caballeros: la paz que buscaban era la paz de la tumba. Los hombres se retiraron, pero a la mañana siguiente, se encontraron con un problema. Un gran grupo de refugiados se negaba a apartarse del camino para dejar pasar al ejército, y Loras Tyrell parecía dispuesto a masacrarlos. Uther intervino, y terminó convenciendo a Loras para que apartara al ejército del camino, permitiendo pasar a los refugiados.

                Finalmente, llegaron a Septo de Piedra, donde el ejército tuvo que montar un gran campamento. Ya que no todos los hombres del ejército cabían en Septo de Piedra, se montó un gran campamento en el exterior, donde se reunieron los señores menores, incluyendo a Uther y Oweyn. Mientras Oweyn se ocupaba de montar el pabellón junto a varios habitantes de Septo de Piedra que se habían visto obligados a actuar como criados, Uther se reunía con los líderes en una casa en el interior del poblado, ocupada por Loras Tyrell. Allí, el Caballero de las Flores y otros generales del ejército, revisaban la situación. Ser Alex Fossoway, jefe de exploradores de Altojardín, les informaba de que al parecer, Gregor Clegane había retirado a sus hombres de Septo de Piedra, huyendo hacia el nacimiento del Aguasnegras, en territorio de los Lannister. Loras supuso que los Lannister se habían acobardado por la presencia del poder de Altojardín, habían conseguido una victoria sin siquiera desenvainar sus espadas. Loras hizo un brindis, pero Uther se opuso, ya que consideraba que era demasiado pronto para celebrar nada, lo que despertó la hilaridad y la ira del Caballero de las Flores. Tras un enfrentamiento verbal, Loras humilló a Uther, que tardó varias horas en poder volver a su pabellón, y lo hizo enfurecido. Esa noche, como había dicho, Loras Tyrell organizó una gran fiesta, enviando bebida y comida a los pabellones, y varios aldeanos que sabían tocar música para animar la fiesta. Llegaron las vivanderas, comenzó la fiesta… Uther se negó a participar, observándolo todo con acritud, pero Oweyn se dejó llevar por la alegría reinante, y bebió de más.

                Todo cambió cuando, de forma simultánea, pasada la medianoche, todos los “músicos” comenzaron a tocar al mismo tiempo “Las Lluvias de Castamere”. Los criados alzaron cuchillos al grito de “¡Escucha mi rugido!”, y Uther lo comprendió todo. Los habitantes de Septo de Piedra habían sido reemplazados por soldados Lannister, habían caído en una trampa. Los criados que habían montado las tiendas las habían llenado de aceite, y ahora les prendieron fuego. Septo de Piedra parecía arder, mientras los hombres de Gregor Clegane arrasaban los pabellones y entraban en la ciudad. Uther consiguió salir de la carpa antes de que se derrumbara, pero ésta al caer, hirió a Oweyn. El caos cundió, y los dos se separaron….

sábado, 10 de diciembre de 2011

SKETCHES EXPOCOMIC 2011

Últimamente, los sábados no hay posts, pero hoy voy a hacer una excepción, para compartir con vosotros los dibujitos que obtuve de este último Expocómic. No son muchos (sólo tanteo el lado oscuro de los Cazadores de Dibujos), pero desde luego... son buenos.

Bueno, el jueves día 1, tras un madrugón (relativo), conseguí ser el quinto para David López, que cómo siempre, resultó de lo más eficiente. Es una gozada ver trabajar, diréctamente con los rotuladores que utiliza, además de que los resultados son siempre muy buenos, y sabe dedicar a cada dibujo el tiempo adecuado para que casi nadie se quede sin dibujo... si él puede evitarlo, claro. Pensando un poco en que debía estar harto de hacer a Ojo de Halcón y a Batman, y como ahora está trabajando en Nuevos Mutantes... pues le pedí eso, que me hiciera alguno de los personajes de Nuevos Mutantes, y aquí os dejo a Magma, en versión de David López.


El viernes, tras otro madrugón (relativo de nuevo, comparado con mucha de la gente que andaba por allí, soy como el oso perezoso), me hice con el cuarto número para Jesús Merino. Ahí tenía dudas, ya que a priori, quería pedirle un Mister Terrific, que es mi personaje preferido de la JSA que está dibujando ahora. Pero el día anterior, echando un ojo a los originales, vi con Darthni unas páginas que ha debido realizar para Superman... y me quedé completamente loco. Así que terminé pidiéndole un Superman Cyborg... y este fue el grandioso resultado.



Por último, el sábado (que pasé bastante de madrugar, para que vamos a engañarnos), me hice con un cuarto número para Agustin Padilla. En España no han salido aún muchos de los trabajos de este dibujante, pero el año pasado ya le estuve viendo en Expocómic, y me hizo un Joker absolutamente genial. Así que este año, en que Padilla era de los "fijos" que queria conseguir, le pedí un Espantapájaros, sabedor de que con la manera de trabajar las sombras que había tenido ya con el Joker que le pedí, me iba a hacer algo grandioso. Y aunque en principio no se acordaba de como era el Espantapájaros (lo buscó enseguida en internet con el móvil para tener referencias... es lo bueno de la tecnología a día de hoy), en cuanto se situó y comenzó a dibujar... Bueno, es que lo de este hombre es simplemente acojonante. Mirad, mirad...


Un grande entre los grandes esta llamado a ser Padilla, tiempo al tiempo...

Y nada, por mi parte nada más, aquí os los dejo... ¡que disfrutéis!

viernes, 9 de diciembre de 2011

TIZIANO FERRO: LA DIFERENCIA ENTRE TÚ Y YO

Hoy es Viernes, y en principio no tocaría música... pero, ¡oh, sorpresa! ¡Tiziano Ferro saca disco nuevo! Bueno, aún faltan unos meses, saldrá a la venta en Febrero, pero como adelanto y para ir abriendo boca, tenemos el nuevo vídeo con el primer single, La Diferencia entre Tú y Yo. Y bueno, pues aquí os lo dejo, para que lo disfrutéis como yo.