No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

lunes, 11 de julio de 2016

RAVENLOFT: DESDE LAS SOMBRAS (II)

Utilizando sus macabras habilidades mágicas, Azalin lanzó sobre los aventureros el sortilegio que les llevaría al pasado, donde esperaba conseguir el Amuleto de los Raven. Más de trescientos años en el pasado, los aventureros se encontraron en el Castillo de Ravenloft, en Barovia, durante la celebración de la boda entre Boris von Zarovich y su amada Tatyanna. Las mentes de los aventureros ocuparon los cuerpos de uno de los guardias del castillo, el ama de llaves, un ladrón infiltrado en la celebración, una maga dispuesta a actuar, un joven hechicero, un poderoso barón y un hermosa joven, comenzaron a buscar el camino al santuario familiar de Ravenloft. Mientras, ocupando otros cuerpos, Kenzi, Raven, Ezekiel y Ronna consiguieron encontrar el santuario y obtener el Medallón (además de otro valioso objeto, el Icono de Ravenloft), Berenice, Ailyn y Balduin fueron testigos del momento fundacional del Semiplano del Horror, la transformación de Strahd von Zarovich en un poderoso vampiro. Tratando de evitar la masacre que el vampiro estaba llevando abajo, los aventureros consiguieron llegar a las habitaciones donde Strahd había matado a su hermano Boris antes de salir en persecución de Tatyanna, y Kenzi utilizó a su anfitriona para arrojarse por la ventana, llevándose con él el Medallón y el Icono... haciendo que sus mentes volvieran a sus cuerpos... o al menos, a la parte de ellos que no estaba dominada por Azalin. 



El hechicero cadáver se mostró satisfecho con el resultado de la misión de los aventureros, cuyas cabezas depositó de nuevo en las estanterías antes de teleportarse fuera de la sala, bajo los cuidados de su familiar, el demonio Skeever. El demonio comenzó a gastar crueles bromas a los personajes, cebándose en Ezekiel, aunque consiguieron engañarle para que mostrara cómo dominaba Azalin sus cuerpos, a través de unas criaturas insectoides que el cadáver había colocado en sus cuerpos decapitados, y averiguaron también que en el almacén cercano, guardaba el Ungüento Sanguíneo que podía volver a unir sus cabezas a sus cuerpos. Sin embargo, antes de que el demonio pudiera explicarles algo más o hacerles algún daño, sus travesuras fueron interrumpidas por la naga que Azalin había convocado para que mantuviera la sala libre de alimañas. Skeever huyó y dejó libre el cuerpo de la gnomo Raven, que se apresuró a liberar el cuerpo de Ronna del insecto que la controlaba. Con sus compañeros libres, comenzaron a buscar sus objetos en el montón de cosas que Azalin amontonaba en un rincón, descubriendo que faltaban varias de sus posesiones, como el mandoble de Ronna, las pistolas de Kenzi o el escudo de Balduin. Al abrir Kenzi la puerta que daba al almacén, atrajo la atención de la naga que Azalin había invocado, que les atacó antes de desaparecer brevemente para atacarles después, cuando estaban todos juntos. Berenice y Ailyn consiguieron acabar con la naga, y pronto todos recuperaron sus equipos y sus cabezas. Sería Berenice quien encontrara la salida del laboratorio de Azalin, al que el liche accedía teleportándose: un angosto túnel excavado por alimañas, Tras descansar unos momentos y recuperarse con pociones curativas, y los poderes de Ezekiel y Raven, siguieron a Balduin y Berenice por el túnel, y a duras penas consiguieron llegar al otro lado, donde el paladín se encontró con una gran sala llena de huesos. Nada más salir, Balduin se encontró atrapado en el interior de un esqueleto gigante que atacó a Berenice con un hacha. La Elfa y Kenzi atacaron al esqueleto, dañándole pero alcanzando también al prisionero Balduin, que finalmente, se liberó utilizando sus habilidades de paladín. Berenice, Kenzi y Ailyn acabaron con el esqueleto gigante, y encontraron unas escaleras que ascendían a otro nivel de sótanos, aunque dejaron atrás varias puertas sin explorar tras las que Raven percibía una poderosa magia. 

En el piso superior, encontraron un pequeño distribuidor. Kenzi y Ezekiel dieron con una gigantesca sala llena de zombis, al menos medio millar de ellos, que se volvieron hacia ellos de forma simultánea, pero sin hacer ningún movimiento amenazador más, aunque eso bastó para provocar un intenso miedo en Ezekiel, aunque se limitaron a cerrar la puerta tras ellos. Por otro lado, Raven se infiltró en la puerta sur, dando con unas celdas en las que un grupo de zombies armados mantenían a una treintena de prisioneros. Los aventureros se ocuparon de los zombies guardianes sin demasiadas dificultades, y liberaron a los prisioneros, encontrándose con un problema a la hora de decidir qué hacían con ellos. Finalmente, y al ver que sus compañeros parecían eludir responsabilidad alguna sobre los débiles prisioneros de Azalin, Berenice decidió quedarse con ellos, custodiándolos mientras el resto de los aventureros buscaba una salida del Castillo Avernus. Aunque habían defendido dejar a los prisioneros a su libre albedrío a instancias de Ailyn, Balduin convenció a los diez que habían decidido seguirles para que permanecieran en la celda, prometiéndoles volver después a buscarles, dejando a Berenice ser la barrera entre ellos y los peligros que pudieran aparecer en el Castillo Avernus. 

Siguiendo a Raven, llegaron a la primera planta del castillo, a nivel de suelo, encontrándose en una galería donde Azalin había reunido retratos de los señores de Ravenloft. Desde la galería pudieron acceder a las puertas de salida del castillo, situadas en dos patios, pero se dieron cuenta de que estaban vigiladas. Balduin utilizó sus babuchas de escalada para observar el exterior y el abismo al que se abría el castillo, y Raven voló convertida en cuervo para escrutar las torres, estando a punto de morir al escuchar el eco del grito de un Banshee, que pensaron que quizá pudiera custodiar la filacteria donde se encontraría el alma de Azalin, por lo que ellos podían saber de los liches. Pero sin haber aun digerido lo ocurrido, Ailyn tuvo un sobrecogedor encuentro con un inesperado, desconocido y al mismo tiempo familiar personaje... el fantasma del vistani Hyskosa, que había muerto en las entrañas del Castillo Avernus. Hyskosa les repitió sus antiguas profecías, las seis rimas que anunciaban el fin del mundo tal y como él lo podía contemplar, y que en su día, Balduin, Ailyn, Clavis, Lady Sombra y Koiel descubrieran en la demente dinastía de los Tarascon, en Souragne. 

La luz del sol brillará sobre los muertos, rezumará y caerá volviendo rojos los restos.

El hijo de los soles ha de alzarse siete veces para hacer que el humilde, por toda la eternidad solloce.

El la casa de Daegon el gran brujo nació, de la vida, la no vida, de los no vivos se burló.

El niño sin vida de la inflexible madre habla. Presagia un tiempo, una noche, en la que la oscuridad se desata. 

Los sin cuerpo viajarán al tiempo de antaño, donde felicidad y odio crean leyendas de año en año.

Inajira sus fortunas invertirá, y todo lo que vive horriblemente maldecirá.

Con sus últimos alientos de existencia, además de recordarles las profecías (que parecían haber vivido por completo... la destrucción del los muertos al servicio de los Tarascon en Souragne, el despertar de Ankhepot en Har-Akir, el intento de resurrección de Daglan Daegon a través de su descendiente, la aparición del espectro de Charlotte, y su propio viaje al pasado), Hyskosa les reveló que Azalin podía perseguirles y destruirles a no ser que ellos consiguieran su filacteria, indicándoles que se la llevaran al Sagrario de Nevuchar, donde podrían destruirla al amanecer del tercer día... 

domingo, 12 de junio de 2016

RAVENLOFT: LA NAVE DEL HORROR (VII)/DESDE LAS SOMBRAS (I)

Después de acabar con los muertos vivientes invocados por Meredoth, Berenice increpó a Ezekiel, pidiéndole explicaciones sobre lo que habían visto, y el recién llegado le explicó que parte de sus habilidades venía de la presencia de espíritus a su alrededor. Aunque la respuesta no dejó demasiado satisfecha a la elfa, resultó creíble para todos, así que permitieron que Ezekiel les curara las heridas sufridas en su enfrentamiento con Meredoth y sus secuaces. Berenice y Balduin escucharon unos quejidos provenientes de un pasillo, pero antes de explorarlos, decidieron volver al balcón donde se habían enfrentado con Meredoth y donde Balduin creía haber visto dos puertas ocultas. Utilizando sus artefactos mágicos para trepar, Berenice y Balduin subieron de nuevo, abrieron las puertas y se internaron en los pasillos interiores de la fortaleza de hielo, mientras sus compañeros esperaban abajo. Finalmente, descubrieron un laboratorio, donde fueron atacados por una virulenta niebla venenosa. Berenice retrocedió, pero Balduin decidió continuar hacia delante, y mientras la elfa llamaba la atención de sus amigos y trataba de ayudarles a escalar hasta el balcón, el Paladín enano se encontró haciendo frente a Meredoth en solitario. Escuchando el ruido de la batalla, Berenice dejó a Ronna y Ailyn trepando, antes de volver para ayudar a Balduin a hacer frente al nigromante.

Mientras, Kenzi y Ezekiel decidieron investigar el origen de los quejidos que escuchaban, y descendieron por un empinado pasillo de hielo hasta una sala, en la que encontraron aprisionada a su eventual aliada, la druida gnomo Raven, rodeada de una plaga de esqueletos de animales no muertos. Una vez liberada Raven, Kenzi y Ezekiel la ayudaron a abandonar la habitación, mientras Ailyn llegaba a tiempo de ver como liberaban a la druida, después de desistir en alcanzar el balcón. Con Raven junto a ellos, volvieron a la sala de la batalla, y Raven tomó la forma de un cuervo, volando  toda velocidad hacia los pasillos donde Balduin y Berenice se enfrentaban a Meredoth. El Paladin Enano y la Ladrona Elfa habían aguantado contra el nigromante, y le habían dejado herido, y finalmente, convocando un relámpago, Raven acabó con él, terminando con el dominio de Meredoth sobre Todstein, y vengando finalmente a todas sus víctimas en Graben.

Después de registrar las habitaciones del nigromante y encontrar varios objetos mágicos,volvieron finalmente a la playa, donde el barco de la minotauro Arrin les esperaba para llevarles de vuelta a Graben. El Juez Galavan les recibió, y se quedaron en la isla un par de días, recuperándose y esperando la llegada de las nieblas que les enviaran a otra ubicación... pero finalmente, estas no llegaron. Galavan les sugirió que dejaran Graben y viajaran a Lamordia, el dominio al que pertenecía la isla, pues quizá allí pudieran encontrar nuevas pistas sobre como regresar a su hogar. Ezekiel y Raven decidieron acompañarles, y así, partieron hacia Lamordia, pero una tormenta desvió su barco hacia otro dominio: Darkon. Por lo que pudieron averiguar, Darkon era el dominio del Príncipe Azalin, el reino más grande de Ravenloft, y sorprendentemente, tenía fama de ser un reino excepcionalmente tranquilo y ordenado. Aunque a su llegada a Puerto Martira Ezekiel estuvo a punto de sufrir un accidente, finalmente emprendieron el camino hacia la capital, Il Akur. Sin embargo, pese a que como les habían dicho los caminos parecían seguros, Balduin se encontraba cada vez más inquieto, pues tenía la sensación de conocer aquel lugar, era en el que se habían desarrollado sus visiones sobre un jinete sin cabeza, visiones que al parecer, Ezekiel también había tenido.



Y como esperaban, fueron atacados por el brutal Jinete sin Cabeza. Mientras Raven desde el aire y Berenice desde el suelo trataban de discernir a qué se enfrentaban, Ronna trató de plantar cara al Jinete, y para sorpresa y horror de todos, fue limpiamente decapitada por la guadaña del jinete. Ailyn y Balduin consiguieron hacer frente al Jinete, aguantando diversos ataques, mientras Kenzi y Ezekiel trataban de atacarle desde la distancia, después de descubrir que su magia era inútil contra él. Raven se unió a la batalla, pero Berenice descubrió que algo extraño estaba pasando a su alrededor... y de pronto, un coro de quince cabeza hizo su aparición, y con su canto, les lanzó de vuelta al pasado, donde fueron de nuevo atacados por el Jinete... y un trío de Contempladores. Balduin tuvo un encontronazo con Ezekiel, que en sus visiones había entendido que para continuar debían morir, y pretendía dejarse matar por el Jinete, y a pesar de la defensa de Balduin, tanto Ezekiel como Raven permitieron que el Jinete acabara con sus vidas. Berenice, Kenzi y Ailyn lucharon hasta que, paralizados por los rayos de los Contempladores, cayeron decapitados, y Balduin fue derrotado por lo rayos de muerte de las criaturas. Como Ezekiel había dicho, todos murieron en el camino de Il Akur...

Para despertarse en un extraño lugar, una especie de laboratorio bajo los cuidados de un cadáver viviente, y para descubrir con horror que sus cabezas habían sido separadas de sus cuerpos, animados por la voluntad del cadáver, que se presentó a ellos como Azalin. Mientras sus propios cuerpos les introducían en unas vasijas, Azalin les contó que había sido el segundo señor en llegar a Ravenloft, después de Strahd von Zarovich, el señor del dominio de Barovia. Strahd había mantenido a Azalin prisionero por largo tiempo, y aunque ahora Azalin era el señor de su propio dominio, continuaba ansiando venganza contra Strahd. Su plan incluía enviar las mentes de los aventureros al pasado, al momento de la boda del hermano de Strahd, Sergei von Zarovich con la amada de Strahd, Tatyanna. Aquel había sido el momento en que Strahd había pactado con las Tinieblas, el momento en que Barovia había sido llevada a Ravenloft... y el momento del que Azalin quería tomar el Amuleto de la Familia Raven, un poderoso símbolo sagrado que podía contener la llave de la destrucción de Strahd.  A pesar de sus quejas, Azalin estaba decidido a hacerlo, a enviarles al pasado para que tomaran el lugar de algunos de los presentes en aquella siniestra boda... Y el coste, seria el de su propia vida, pues cada viaje les dejaría más débiles...


RAVENLOFT: LA NAVE DEL HORROR (VI)

Después de conseguir acabar con los Graben, los aventureros regresaron, en muchos casos malheridos, a la posada del Cordero Negro, donde se encontraron con la posada vacía, y el salón ocupado sólo por el Juez Galavan. Este, después de felicitarles por el fin de los Graben, y tras averiguar que habían decidido viajar hasta Todstein para averiguar quien era el tal Meredoth que ordenaba a Ezekiel Graben servirle cadáveres, les presento al que consideraba su hijo adoptivo, un hombre llamado Ezekiel Bright, que al igual que ellos procedía de un reino exterior (Ezekiel afirmó venir de un lugar llamado Palanthas, en el mundo de Krynn, donde servía a los dioses del Bien). Ezekiel tenía habilidades curativas que podrían servir a los aventureros en su viaje a Todstein, y  además, a petición de ellos, les recomendó un barco para viajar hasta la isla, el Ira del Kraken. Tras descansar en el Cordero Negro esa noche, el grupo se dirigió al puerto de Graven, donde encontraron el Ira del Kraken y conocieron a su peculiar capitana, una minotauro llamada Arrin. 



Arrin aceptó llevar a los aventureros a Todstein tras leer una carta que el Juez Galavan la enviaba a través de los personajes. La capitana envió a estos bajo cubierta, y poco después del amanecer, el Ira del Kraken levó anclas y zarpó en dirección oeste, desafiando a la tormenta permanente que envolvía Todstein para dejar allí a los aventureros. Desde la playa helada de la isla, consiguieron encontrar un sendero que ascendía por las colinas para adentrarse en los gélidos pinares, donde finalmente encontraron en un claro dos grandes mausoleos hechos de bloques de nieve compactada. Mientras exploraban la zona, Ronna encontró una pequeña bolsa roja que Kenzi recogió, mostrándoles a todos su contenido, seis muñecos que se parecían a los seis aventureros. Cuando cogieron las tallas, tuvieron extrañas visiones: Ailyn era entregada a un sacrificio ante un mamut por sus propios compañeros de clan, Ronna era apuñalada por su fallecido hermano, Berenice capturada por los Zhentarim y lista para ser ejecutada, Kenzi era torturado bajo el Monasterio Negro en las Tierras Sombrías, Balduin iba a ser asfixiado por su padre en su propia cuna, y Ezekiel se encontró en una torre en Palanthas durante el ataque de la Señora del Dragón Kitiara a la ciudad... y fue Ezekiel quien se dio cuenta de que esa visión que estaba teniendo no había ocurrido. La visión de Ezekiel se rompió, y vio aparecer a un jinete decapitado que portaba una guadaña, y finalmente, despertó justo a tiempo de ver como cuatro gólems de hielo se acercaban a ellos peligrosamente. Ezekiel despertó a Berenice, y juntos, pudieron despertar a sus compañeros a tiempo de hacer frente a los Golem. Estos consiguieron causar algunas heridas a los aventureros, pero estos demostraron ser superiores, acabando con los Golem y pudiendo dedicarse a averiguar la forma de entrar a los mausoleos, consiguiendo Balduin encontrar los dispositivos de apertura. Ailyn intentó abrirlo, recibiendo un pinchazo de una aguja envenenada cuyos efectos disipó Balduin, y finalmente, fue Berenice quien consiguió desactivar la cerradura, entrando así en el interior del mausoleo. 

Dentro, había varias tumbas vacías, y Balduin encontró una puerta secreta que descendía al interior de la ladera helada. Pero mientras bajaban, las escaleras se convirtieron en nieve, y aunque los demás saltaron a tiempo de las escaleras, Ailyn y Ezekiel se hundieron en la nieve. Mientras Balduin y Berenice se preparaban para hacer frente a cualquier otro peligro, Ronna y Kenzi trataron de ayudar a sus compañeros a salir de la nieve, que no tardó en empezar a convertirse de nuevo en piedra. Ezekiel, en última instancia, consiguió agarrarse a Ronna con fuerza suficiente como para salir de la nieve, pero Ailyn quedó atrapada en la piedra, y Balduin tuvo que dedicar varias horas a sacarla de allí antes de poder continuar explorando. Tras las angustiosas horas en las que la bárbara permaneció atrapada, consiguieron aniquilar a un ejército de esqueletos que trataba de bloquearles el camino, adentrándose en una gran sala de hielo, en la que el ruido provocado por las botas de Ezekiel y Ronna hizo que varias columnas de hielo cayeran sobre ellos. Ailyn consiguió encontrar una salida en un lateral, pero se abría a un vertiginoso tobogán. Se lanzaron mientras Berenice reptaba por el techo y Ronna y Ezekiel conseguían llegar hasta ellos, recibiendo una nueva oleada de trozos de hielo. Salieron a una gran sala de cincuenta metros de altura que debía ocupar el corazón de la isla, y en la que se veían restos de batallas, además de un gran balcón situado a treinta metros de altura. Fueron recibidos de forma expeditiva por una bola de fuego, y al recibir el ataque, Berenice pudo ver que una especie de manto fantasmal de almas espectrales protegía al Oráculo, que parecía tan sorprendido como ella. Mientras Berenice y Balduin trepaban hacia el balcón, del que había venido el ataque, el resto buscó refugio abajo, aunque fueron sorprendidos por el ataque de una serie de morghs, que aparecieron rompiendo el hielo del suelo y que les pusieron en grandes aprietos, mientras sobre el balcón, sus compañeros trataban de hacer frente al propio Meledoth. Ezekiel, Ailyn y Ronna se encontraron en grandes dificultades y Balduin tuvo que lanzarse casi literalmente en su ayuda. Enfrentado a Berenice, Meledoth se limitó a desaparecer en el interior de su refugio...Finalmente, derrotaron a los morghs, y comenzaron a plantearse continuar tras el Nigromante... aunque Berenice no dudó en apartarse junto a Ezekiel para interrogarle sobre lo ocurrido...

lunes, 6 de junio de 2016

RAVENLOFT: LA NAVE DEL HORROR (V)

Ajena a todo lo ocurrido en la mansión de los Graben y en la posada, Ailyn despertó en la posada, sintiéndose aún enferma por el viaje. Para ella fue una sorpresa enterarse por la gente de El Cordero Negro de lo que había ocurrido, y sin dudar un instante, salió hacia el cuartel de la guardia, esperando poder ver a sus compañeros. Allí, Ailyn se encontró con que el cuartel estaba cerrado y los guardias la impedían el paso, pero no tardó mucho en ser encontrada por Berenice, que la puso al tanto de todo lo ocurrido durante su enfermedad, incluyendo la muerte de Bastian. Mientras barruntaban un plan con el que ayudar a sus compañeros, dentro, mientras Kenzi se mostraba tenso y enfadado; y Ronna silenciosa y taciturna; Balduin consiguió hablar con uno de los guardias, averiguando que al amanecer acudiría el juez para hablar con ellos. Finalmente, el sueño venció a Balduin y Ronna, mientras Kenzi continuaba vigilante. Balduin tuvo un extraño sueño, en el que se veía cerca de un bosque susurrante. Al adentrarse, escuchó una voz que decía "Para avanzar, primero debéis morir"; y acto seguido, la sombra de un jinete decapitado y armado con una guadaña se alzó sobre él. 



Balduin despertó poco antes del amanecer, y tanto los tres cautivos como Ailyn y Berenice, cada uno desde un punto de vista diferente, pudieron ver la llegada del juez al cuartel. Al entrar en la cárcel, los guardias sacaron de las celdas a los aventureros, que se dispusieron a escuchar al juez, que se presentó como Galavan. Aunque Kenzi no se mostró demasiado colaborador al principio, tuvo que callar cuando Galavan utilizó un hechizo para silenciarle mientras permitía que Balduin fuera quien se explicara. Tras una corta charla con el juez, los aventureros descubrieron que Galavan tenía ciertos conocimientos sobre la verdad tras los Graben, y consiguió que todos entendieran qué era lo que había fallado la noche anterior... y que había acabado con un guardia inocente muerto. Finalmente, Galavan les dio permiso para permanecer en Graven por dos días más, esperando que así pudieran acabar con la progenie de Ezekiel Graben, y condenando a Kenzi a pagar una cantidad de dinero que bastara para asegurar el futuro de la mujer y los hijos del guardia. Después de que Balduin duplicara el importe, pudieron finalmente abandonar la prisión, reuniéndose con Ailyn y Berenice, que les esperaban, antes de dirigirse a la posada, donde descansaron durante algunas horas antes de, con el sol en el cielo, dirigirse hacia la Mansión Graben. 

Una vez allí, y aunque Ailyn hizo más ruido del que podrían considerar deseable, consiguieron encontrar un acceso directo al semisótano de la mansión, donde encontraron los barriles en los que los Graben escondían los cadáveres que robaban del cementerio. Desde allí, exploraron parte de la mansión, haciendo frente a algunos Graben a los que el ruido había despertado, y consiguiendo finalmente encontrar un cuaderno en el que se detallaban las órdenes de Ezekiel Graben a los diferentes capitanes de los barcos que llevaban los cadáveres a Todstein. Descendieron a los sótanos de la mansión, donde, con los Graben ya despiertos, se apresuraron a tratar de encontrar a Ezekiel antes de ser de nuevo rodeados por aquellas criaturas. Así, casi a la carrera y con Berenice bloqueando el pasillo desde el que venían con una de sus telarañas, dieron con una gran habitación subterránea, donde al parecer, colgaba el cuerpo de Bastian. Mientras exploraban la habitación, sufrieron varios ataques mágicos, descubriendo Balduin y Ronna que se trataba de una ilusión, y dando Ailyn con un pasillo oculto tras una cortina por el que varios Graben parecían llegar a toda carrera. Finalmente, Ronna dio con Ezekiel Graben, escondido en un tramo de escalera que ascendía a la torre de la mansión. Ezekien Graben no era humano, sino un espantoso demonio cubierto de espinas que herían a todos aquellos que se acercaban a él, así que fueron las flechas de Lady Berenice y las balas de Kenzi las que consiguieron finalmente acabar con el señor de los Graben, aunque no antes de que varios de sus descendientes entraran en la habitación, poniéndoles en grandes aprietos. Ronna estuvo a punto de morir, y fue salvada in extremis de una muerte cierta, mientras que Ailyn, en su huída, también terminó mordiendo el polvo y terminó siendo asistida por Berenice y Kenzi mientras Balduin defendía su retaguardia. Pero sin el poder de Ezekiel Graben, sus descendientes no tardaron en ver como la magia que les mantenía vivos se extinguía, y desde la torre, Berenice pudo ver como todos los familiares que salían de las casas que rodeaban la Mansión, se convertían en polvo. 

Satisfechos por haber conseguido su objetivo, aunque malheridos, encontraron el tesoro de Ezekiel Graben, así como un cartapacio donde el patriarca de la familia guardaba las cartas recibidas desde Todstein, Al parecer, Ezekiel servía a un tal Meredoth, que residía en la isla de Todstein y que era quien ordenaba a los Graben que le abastecieran de cadáveres... 


domingo, 29 de mayo de 2016

RAVENLOFT: LA NAVE DEL HORROR (IV): CIVIL WAR

De vuelta en la nave maldita del capitán Garvyn, y con la extraña sensación de estar protegidos por una maldición, los aventureros regresaron a la nave. Ailyn estaba exhausta después de estar al borde de la muerte por ahogamiento mientras recuperaban el cadáver de Jacob, de modo que sus compañeros decidieron que no participara en las siguientes búsquedas. Después de dar tiempo a Bastian para que estudiara entre sus hechizos uno que les permitiera respirar bajo el agua, lanzó el hechizo sobre Balduin, Ronna y Berenice, que descendieron en alta mar en busca de los restos de Madelaine. Por suerte, los encontraron sin demasiados problemas, y mientras Balduin la llevaba a un lugar recogido en el interior de la bodega, el fantasma de Madelaine hizo su aparición, explicándole que había sido asesinada por Lucrecia Graben, que la había dejado morir tras el parto de su hija. Madelaine era consciente de haber sido desenterrada por los Graben, y de que la llevaban hacia Todstein, aunque no sabía por qué. Si el rescate de Madelaine no tuvo demasiada dificultad, si fue más complejo el del cuerpo de Charlotte, ya que mientras Balduin, Ronna y Berenice buscaban el cuerpo de la niña, fueron atacados por un banco de tiburones no muertos, que hirieron de forma seria a Balduin, aunque finalmente consiguieron destruirlos y recuperar el cuerpo de Charlotte. 



Con los tres cuerpos a bordo del barco, se dirigieron hacia Graven, y cerca de la isla, la nave volvió a tomar la forma con la que la habían conocido, así que fue el Resistencia el barco que entró en el puerto. La isla de Graven era una pequeña isla, y su principal población, homónima, se distribuía en una estrecha franja de terreno entre la montaña y el mar. Desde el barco, dos lugares llamaron la atención de los personajes: la mansión de lo Graben, que ocupaba todo un extremo de la isla, y un pequeño cementerio cerca de la playa. Desembarcaron en el puerto, y mientras Ronna recorría los comercios en busca de objetos mágicos, sin éxito alguno; Berenice y Bastian se dirigieron al cementerio; y Balduin y Kenzi a la posada. En la Oveja Negra, el paladín y el pistolero se encontraron con un lugar tranquilo en el que descansar y tomar algo, mientras descubrían que los Graben eran bastante respetados en el pueblo, aunque se mantenían apartados de la población, viviendo varias generaciones de Graben en el gran edificio. Mientras Berenice y Bastian exploraban el viejo cementerio, se encontraron con que la bruma subía desde el mar, rodeándoles de forma inquietante. Encontraron las tumbas de Charlotte, Madelaine y Jacob, y ninguna tumba con el apellido Graben. Después de descubrir que el lugar era bastante apartado, decidieron desenterrar la tumba de Charlotte, descubriendo Berenice que realmente, y como esperaban, estaba vacía. En su camino de vuelta a la aldea, se encontraron con una inesperada visita, la del espíritu de Dulcimae, la vistani que habían perdido en Har´Akir. Dulcimae les avisó de que el mal al que se enfrentaban era mayor de lo que esperaban, y les llevaría más lejos de lo que creían. Les aconsejaba que se mantuvieran juntos, y que resistieran... y entonces, desapareció. Tras reunirse con sus compañeros en la posada, y hacer algunas averiguaciones más sobre los Graben, volvieron al barco para recuperar los cuerpos de las tres víctimas de la familia y darles sepultura en el cementerio. Cuando consiguieron devolver los cuerpos a las tumbas, escucharon extraños sonidos procedentes del puerto, y con la maldición rota, pudieron ver cómo el Resistencia y el Capitán Garvyn desaparecían en un rayo de luz, abandonando por fin los mares de Ravenloft. 

Al anochecer, los aventureros decidieron explorar las tierras de los Graben, cruzando el puente que los separaba del resto del pueblo, y dirigiéndose de forma sigilosa a la mansión, descubriendo que estaba formada por varias edificaciones. Mientras exploraban una de las secundarias, Balduin y Bastian fueron descubiertos por uno de los familiares Graben, que a pesar de los intentos de Balduin de convencerle de su inocencia al estar allí, decidió despertar a sus familiares y atacar a los intrusos. Así, Bastian y Balduin descubrieron que los Graben eran algo más (o algo menos) que humanos, mostrando poderosos dientes y garras, y realizando un grave daño a Bastian en su primer ataque. Los Graben comenzaron a aparecer, mientras Balduin y el mago recibían la ayuda de Kenzi y Ronna que corrieron hacia ellos, y de Berenice, que utilizó su capa arácnida para escalar al tejado de la casa y dispararles desde allí. Los Graben eran más duros de lo que parecía, y los disparos de Kenzi hicieron que su presencia fuera conocida en la mansión, por lo que más y más Graben acudían cada vez. Kenzi y Berenice decidieron que debían retirarse, pues estaban mordiendo más de lo que podían abarcar, pero Balduin, Bastian y Ronna continuaban luchando contra los Graben. Finalmente, llegaron a la misma conclusión, y Balduin y Ronna comenzaron a retirarse, seguidos de varios Graben, pero Bastian quedó atrás, y para cuando quisieron volver a recuperarle, uno de los Graben ya se había hecho con él, hundiendo sus dientes en su cuello y sus garras en el pecho del mago, destrozándole ante la atónita mirada de Ronna. Balduin y Ronna trataron de recuperar el cuerpo de Bastian, con Ronna sumida en un frenesí berserker, y aunque consiguieron acabar con el Graben que había matado a Bastian, seguían llegando miembros de la familia de todas las casas, y sin duda, pronto se verían no solo superados en número, sino sin duda aniquilados. Finalmente, Balduin cargó con Ronna y huyó con ella hacia el río, pidiéndola que viviera para vengar a su hermano. Finalmente, Balduin y Ronna se reunieron con sus compañeros, que habían huido a través del puente, que de momento los Graben habían decidido no cruzar. 

Desde la casa Graben y dejando tras ellos el cadáver de Bastian, los aventureros volvieron a la Oveja Negra, donde Ronna comenzó a los Graben de asesinar a su hermano. Un guardia presente puso lo ocurrido en tela de juicio, y llevada por la situación, Ronna le golpeó. El guardia llamó a sus compañeros, y varios guardias hicieron pronto su aparición, mientras Lady Berenice aprovechaba el caos para escabullirse. Los guardias de la aldea les pidieron que fueran con ellos, y tras alguna discusión, finalmente les escoltaron, junto a otros diez guardias, a la Casa de Guardia. Allí, mientras Berenice espiaba lo que ocurría, los guardias quisieron desarmar a los personajes, que se negaron hasta el punto de que Kenzi comenzó a disparar a los guardias, acabando con uno de ellos, y haciendo que Balduin se lanzara contra él para intentar detenerle, aunque incluso desde el suelo continuó disparando el pistolero, hiriendo a un segundo guardia mientras Ronna trataba de convencerles de lo dolorosa que había sido la muerte de su hermano. Finalmente, Balduin consiguió desarmar a Kenzi, y Ronna se detuvo, rindiendo las armas antes de continuar la matanza. Los aventureros fueron encerrados después de que Balduin sanara al guardia herido, mientras Berenice enviaba a una muchacha con la noticia falsa de que estaban atacando la taberna, para intentar distraer a los guardias... 

domingo, 15 de mayo de 2016

RAVENLOFT: LA NAVE DEL HORROR (III)

El Resistencia tuvo que hacer frente al abordaje de las criaturas muertas vivientes que viajaban en el Tortura Eterna. Mientras por todo el Resistencia se sucedían las luchas, Lady Berenice, Ronna, Ailyn, Bastian, Kenzi y Balduin se enfrentaron a un grupo de estas criaturas, que consiguieron paralizar a Ronna, Ailyn y Balduin antes de que Berenice, Bastian y Kenzi consiguieran rechazarles y darles tiempo. Tras deshacerse de sus asaltantes, varios de ellos intentaron asaltar el Tortura Eterna, aunque Ailyn cayó al agua y Bastian tuvo que intentar ayudarla. Kenzi, Berenice y Balduin consiguieron llegar al Tortura Eterna para descubrir que el barco era una ruina flotante, cuyas tablas se hundían con poco peso, lo que llevó a Kenzi y a Balduin a caer hasta la sentina. Finalmente, consiguieron salir de aquella tumba flotante antes de que se alejara del Resistencia. 



Celebraron la victoria con grog a raudales, mientras las brumas seguían envolviendo el barco, Balduin intentó emborrachar al capitán Garvyn, pero se mostró más resistente de lo que el enano esperaba, siendo él el que cayó derrumbado por el alcohol y tuvo que ser llevado a su camarote. Mientras descansaban esa noche, Ronna y Berenice realizaron guardia, y escucharon un grito de "hombre al agua". De inmediato, Berenice saltó al mar mientras Ronna buscaba un cabo que arrojar. La elfa consiguió rescatar al marinero, y desde el agua fue testigo de un profundo cambio en el barco. El elegante Resistencia se transformó en un sombrío barco, lleno de humedad y jirones de vela, cubierto por la oscuridad y con el nombre de Nave del Horror. Sobre la cubierta, Ronna asistió al mismo cambio, viendo sorprendidos también a los marineros más bisoños, pero tristes a los más experimentados. Y en el interior, sus compañeros se encontraron en unos camarotes fríos y húmedos, Kenzi acudió a la cubierta, uniéndose a Ronna mientras Berenice trepaba por el barco para devolver al marinero caído, mientras Ailyn y Bastian se dirigían al camarote del capitán Garvyn en busca de explicaciones. Garvyn les rechazó, mostrando una sorprendente habilidad para manipular la forma del barco, y mientras, Balduin recibía la sorprendente visita de la pequeña Charlotte, a la que siguió a las bodegas, donde desapareció de nuevo. La cubierta se vio sacudida por un nuevo drama cuando un fantasma aullador hizo su aparición, una hermosa mujer joven que gritaba por su hijo perdido. Berenice se deslizó por el casco del barco hasta el ventanal de Garvyn, y aunque en principio también fue rechazada por el capitán, finalmente consiguió convencerle y fue aceptada por el capitán en su camarote. Garvyn aceptó que, como estaban descubriendo Ronna y Kenzi entre los marineros, el barco estaba bajo una maldición que había caído sobre él por su responsabilidad. Cuando Berenice le sugirió al capitán que quizá pudieran ayudarle, Garvyn le entregó un diario de a bordo, y le pidió que volvieran al amanecer. Berenice se reunió junto a sus compañeros, y estudiando el diario, descubrieron que Garvyn había sido durante un tiempo contratado por la familia Graven, de la isla de Graben, para trasladar cadáveres a su mausoleo familiar, en la isla de Todstein. Había algunas incoherencias que el propio Garvyn señalaba, pero la realidad era que, en lugar de llevar varios de aquellos cadáveres a la isla de Todstein, los había arrojado al mar. Aquellos eran los espectros que recorrían el barco: Charlotte, Jacob y Madelaine. Mientras trataban de asimilar todo aquello, Balduin y Kenzi tuvieron un nuevo encuentro con Charlotte, que reconoció ser nativa de Graben, aunque no había oído nunca hablar de los Graven. Charlotte había muerto y sido enterrada en el cementerio familiar, de donde la habían exhumado, lo que hizo que Kenzi y Balduin comenzaran a sospechar de los dichos Graven y sus actividades en Graben y Todstein. 

Tras reunirse la mañana siguiente con el capitán, decidieron recuperar los cuerpos de Charlotte, Madelaine y Jacob del fondo marino, y llevarles de vuelta a Graben, ya que desconfiaban de la isla de Todstein, a la que los tripulantes del Resistencia habían temido como para preferir arrojar los cadáveres al mar en lugar de llevarles hasta la isla. Finalmente, decidieron recuperar primero el cadáver de Jacob, cerca de la costa de Todstein, Garvyn sacó el barco de las brumas, y lo llevó hasta las cercanías de Todstein, un lugar desapacible donde el agua parecía hervir. Berenice, Kenzi, Balduin, Ronna y Ailyn descendieron al buscar los restos de Jacob, utilizando el ancla del barco para llegar rápidamente al fondo del mar. Allí, con Balduin utilizando su escudo como fuente de luz, exploraron el fondo, aguantando la respiración, hasta que Berenice encontró los restos. Balduin y Ronna consiguieron rescatar el cuerpo, y de inmediato empezaron a volver a la superficie, aunque la subida fue dura, y Ailyn estuvo a punto de no conseguirlo. Mientras, arriba, Bastian y el resto de la tripulación del barco tuvieron que hacer frente al asalto de un gigantesco kraken cuyos tentáculos rompían el barco y amenazaban con arrastrarlo al fondo del mar. Para luchar contra él, Bastian recurrió a los poderes oscuros, lanzándole una poderosa maldición... lo que atrajo sobre él la atención de los Poderes Oscuros de Ravenloft, atención de la que Berenice fue testigo, ya que fue la primera en emerger. El kraken rompió el barco, y Berenice logró que el ancla que utilizaban como guía sus compañeros no se perdiera utilizando las redes de su capa. Ronna pudo subir al barco también y sostener el ancla, mientras finalmente Bastian caía al agua. Ailyn comenzó a ahogarse, aunque consiguió rescatar el cuerpo de Jacob para que no fuera arrastrado por las corrientes, y Balduin pudo sanarla en última instancia, en las mismas puertas de la muerte. El barco fue arrastrado por el kraken al fondo del mar, y tuvieron que nadar hacia Todstein, ayudados por los tripulantes que habían conseguido botar algunos botes, o apoyándose en restos del navío. Alcanzaron la isla, un lugar gélido en el que se vieron obligados a acampar en una estrecha playa, y donde no había restos de los cadáveres que el Capitán Garvyn había dejado allí... pero al amanecer, el Nave del Horror llegó hasta ellos, recuperado por su propia maldición y con el indestructible capitán Garvyn al frente...

lunes, 2 de mayo de 2016

RAVENLOFT: LA NAVE DEL HORROR (II)

Siguiendo todas las señales que les llevaban a embarcarse en el Resistencia, los aventureros subieron al barco en Port d´Elhour, averiguando que el barco, a cuyo frente se encontraba el Capitán Garvyn, se dirigía a Lamordia, transportando azúcar, pólvora, algodón y otras mercancías. Dispuestos a trabajar como marineros del Resistencia, se encontraron a bordo con otra extranjera en Ravenloft, una druida gnomo llamada Raven. La druida había llegado a Ravenloft junto a un grupo de guerreros, todos procedentes del bosque de Myth Drannor, donde durante el asalto de un nigromante, habían sido atrapados por las Nieblas que les llevaron a Souragne. Allí, Raven y los suyos habían intentado destruir al señor del dominio, el Lord Antoi Misroi, pero este les había destruido, siendo Raven la única superviviente, y que había embarcado, aún confusa y asustada en el primer barco que salía de Port d´Elhour.



Bastian y Ronna sufrieron el primer día los tormentos del mareo a bordo, especialmente Bastian, mientras sus compañeros cumplían diferentes funciones a bordo, haciéndose a la dura vida en el barco. Raven se escabulló, aún paranoica por lo que estaba viendo en Ravenloft, para comprobar que no había nada extraño en la carga del barco, pero sí que detectó un regusto a magia que se extendía por todo el barco, aunque cuando se dirigió al capitán para pedirle explicaciones, este se justificó explicándole que para que el barco pudiera surcar las Brumas, les hacía falta cierta magia... quizá un tanto oscura. Esa misma noche, mientras ella dormía y Lady Sombra y Kenzi cumplían labores de vigilancia en cubierta, Ailyn tuvo una extraña visita en el camarote que compartía con la Elfa. Llamaron a la puerta, y al abrirla, se encontró con un hombre confundido, una tal Jacob al que Ailyn no reconocía, y que buscaba su camarote. Ailyn se disponía a ayudarle, pero Jacob se esfumó en el oscuro pasillo. Sospechando de lo ocurrido, Ailyn despertó a sus compañeros, y aunque Kenzi y Balduin se mostraron un tanto reticentes, los demás exploraron el barco, sin encontrar nada extraño. 

El día siguiente llegó con una amenazante tormenta, aunque Raven consiguió deshacerla antes de que explotara sobre el Resistencia, continuando con su viaje hacia las Brumas. Al anochecer, mientras se dirigía a ayudar en las cocinas, la druida se encontró con una niña que parecía totalmente fuera de lugar en el barco. Se presentó como Charlotte, y buscaba ayuda para encontrar a su muñeca, Clara. Raven acompañó a Charlotte hasta su camarote, situado en las bodegas del barco. La niña le contó a la gnomo que sus padres la habían embarcado en el Resistencia, y que prefería permanecer en su camarote, pues los marineros le daban miedo. Raven encontró la muñeca de Charlotte, y se marchó de la habitación, aterida de frío. Al volver junto a sus compañeros, el camarote de Charlotte simplemente no existía. De nuevo, y a pesar de la reticencia de Ailyn, tuvieron un encontronazo con el capitán Garvyn, que se negó a reconocer si sabía algo sobre esas presencias en su barco, sobre Jacob y Charlotte, aunque Lady Sombra, que se deslizó por el exterior del barco para vigilar al capitán, le notó notablemente afectado cuando se marcharon del camarote.

Pasaron esa noche vigilantes, pero sin incidencias, y al amanecer, se dieron cuenta de que las Brumas habían llegado, y con ellas, un barco que comenzaba a amenazar el Resistencia, el Tortura Eterna, cargado de muertos vivientes que se disponían a asaltar el Resistencia...

domingo, 17 de abril de 2016

REINOS OLVIDADOS: LA RUPTURA DE LA URDIMBRE (VII)/RAVENLOFT: LA NAVE DEL HORROR (I)

Después de acabar con los guardianes del Corredor del Crepúsculo, decidieron explorar las salas secretas que Clavis había encontrado tras una estatua, y que les llevó a la base de la torre del Refugio Perdido, donde se enfrentaron a una pareja de Shadar Kai y un can del infierno antes de poder acceder a la escalera que conducía al nivel superior. Mientras Ailyn y Balduin custodiaban los accesos, Ronna, Clavis, Bastian y Berenice accedieron al nivel superior de la torre, descubriendo que allí estaban los últimos supervivientes de la tribu del Colmillo Afilado. En la oscuridad de la sala, Ronna fue atacada por una especie de gran cocodrilo, que parecía custodiar a los hombres lagarto, La criatura reptiliana alcanzó a Ronna y Clavis, aunque finalmente entre ellos y Berenice consiguieron acabar con ella, que cayó muerta bajo la cimitarra del sacerdote de Lathander. Con su guardián muerto, los aventureros liberaron a los Hombres Lagarto, prisioneros de los Esclavistas de Shar, que les contaron que el resto de los suyos habían muerto como alimento de la criatura cocodrilo o habían sido enviados a un lugar llamado "El Monasterio", a través de un portal. Con los Hombres Lagarto libres y de vuelta a su hogar, los aventureros decidieron finalmente cruzar el portal oscuro y ver qué había al otro lado. 

Con Berenice como cabeza de puente, Clavis, Bastian y Ronna cruzaron el portal, mientras Ailyn y Balduin custodiaban el refugio. Al otro lado, los aventureros descubrieron una sombría réplica del Refugio Perdido, en un plano sin luz en el que los objetos parecían brillar de una forma extraña y las sombras se arremolinaban por doquier. Sin duda, aquello era el Plano de las Sombras, el dominio de Shar, diosa de la Oscuridad. Explorando el exterior de la fortaleza, Berenice descubrió que se encontraban en una especia de isla rodeada por un río oscuro, con algunas linternas colgadas en los árboles, señalando un camino que conducía a un embarcadero, donde había un barco, el Necreme, con cuatro remeros esqueletos orcos, dirigidos por un Shadar-Kai. Después de reconocer su entorno en sigilo, Berenice regresó a Refugio Sombrío. Allí, mientras, Clavis había localizado una potente fuente de mal, y los aventureros duraban entre seguir el camino de luz hacia el embarcadero o explorar ese lado del Refugio, en el plano de las sombras. Finalmente, optaron por esta última idea, y rehicieron el camino que les había llevado a la torre en el otro lado del portal, accediendo así a la cámara de torturas del carcelero del Refugio, una criatura de las sombras llamada Yegherro, una especie de criatura lupina con seis brazos y cuyos dientes chorreaban veneno. Y allí, ante los ojos atónitos de sus compañeros, Clavis sufrió un ataque mortal por parte de Yegherro. Las garras de la criatura consiguieron penetrar en la armadura del sacerdote de Lathander, despedazándole y hundiendo sus colmillos en su cuello, quitándole la vida. Enfurecidos, Berenice y Ronna se lanzaron sobre Yegherro, y finalmente las flechas de la Elfa acabaron con la malvada criatura.  Perplejos y rotos por lo que había ocurrido, tomaron los restos de Clavis, y cruzaron de nuevo el portal, donde fueron recibidos por Balduin y Ailyn. Allí, mientras fuera amanecía, la luz de Lathander brilló sobre Clavis, al ser su alma reclamada por el dios al que había servido. Junto al Refugio Perdido de Cormyr, prepararon la pira funeraria de Clavis, dejando su medallón en una de las estatuas de la sala del portal, y decidiendo adentrarse de nuevo en el Plano de las Sombras. Al cruzar el portal, entre los mundos, Bastian tuvo una visión de su aliado recién fallecido, convertido en un avatar de Lathander, en el plano de Elíseo en el que este moraba, indicándole que pronto deberian tomar una difícil decisión y que aún no habían concluido su misión en Ravenloft, el semiplano del Pavor....




De nuevo en el Plano de las Sombras, decidieron terminar de explorar la fortaleza, ascendiendo hasta lo que debía haber sido en algún momento un observatorio. Allí, después de hacer frente a dos elementales sombríos, descubrieron que en el exterior, el camino de luz que llevaba al embarcadero continuaba por el propio río, perdiéndose en la distancia y en una gran masa de agua pantanosa. Finalmente, se dirigieron hacia el embarcadero, y aunque planeaban asaltar el Necreme sigilosamente, el ruido de Ronna reveló su presencia, aunque los certeros disparos de Berenice y el ataque mágico de Bastian fueron tan rápidos que el Shadar-Kai no pudo hacer nada, muriendo antes de poder reaccionar. Mientras Bastian se hacía con el medallón de poder mágico que controlaba a los remeros no muertos, Berenice descubría que la barca era un transportador, y que había un superviviente en el fondo de la nave. El hombre se presentó como Kenzi, y era uno de los desaparecidos en Whelun, una de las víctimas de los Sharistas. Kenzi y Berenice tuvieron la extraña sensación de escuchar el ruido de un puerto, incluso gritos que decían "El Resistencia va a zarpar", aunque estaban lejos de cualquier mar que pudieran conocer.  Aprovechando el tiempo para curarse y conocer algo más a su nuevo compañero, comenzaron a seguir el camino de luces, con los remeros muertos impulsando el Necreme... cuando las Brumas surgieron y les rodearon. Sorprendido, Kenzi vio a sus nuevos compañeros prepararse para hacer frente a algo, y cuando las brumas desaparecieron, se encontraban de vuelta en Ravenloft, en una ciudad que Ronna y Bastian ya conocían: Port d´Elhour, en la isla de Souragne. 

Mientras recorrían la ciudad para comprar pociones y vender sus tesoros, explicaron a Kenzi lo que era Ravenloft y lo que hacían allí, así como las profecías de Hyskosa, y mientras, Ronna llamó la atención de una mendiga que le leyó la buenaventura y le indicó que su camino continuaba en el Resistencia. Soprendidos por la coincidencia, buscaron el Resistencia en el puerto, descubriendo que se trataba de un barco que partiría al día siguiente. Garvyn, el capitán del Resistencia, les aceptó como marineros, ya que en ese viaje no llevaban pasajeros, y al anochecer, estaban embarcados y preparados para partir hacia Valachan. Mientras trataban de adaptarse al barco, Bastian tuvo una extraña visión: una mujer vistani atrapada en una celda que le decía "para triunfar, primero debéis morir, esperad al Jinete sin Cabeza..." Justo antes de que al ver unos cascos de caballo y el destello de una guadaña, Bastian despertara... 

domingo, 3 de abril de 2016

REINOS OLVIDADOS: LA RUPTURA DE LA URDIMBRE (VI)

Mientras en el interior del portón del Refugio Perdido Ronna hacía frente a los guardias a los que Berenice había desarmado, fuera el resto de sus compañeros tenía que hacer frente a los que parecían ser los guardianes del lugar. Así, en el patio central, un grupo de Hombres Lagarto Muertos Vivientes hacía su aparición desde el interior de la fortaleza, para hacer frente a Balduin y Bastian, mientras Berenice y Clavis se situaban tras una alta zona de helechos y matorrales. Pero los Hombres Lagarto no estaban solos, su líder, una sacerdotisa de Shar, la "Tejestrellas" Bestra, no tardó en aparecer, enzarzándose en combate personal con Balduin, mientras su seguidores, unas extrañas criaturas sombrías llamadas los Shadar-Kai, armados con cadenas danzarinas que atacaban a sus víctimas. Después de acabar con los guardianes, Ronna se unió a sus compañeros, mientras Bestra convocaba a un grifo para atacar a los aventureros, al que Berenice mató, dejando a Bestra en una situación comprometida, de nuevo enfrentada a Balduin. Los Shadar-Kai fueron cayendo, y finalmente, un hechizo de Clavis consiguió acabar con la Tejestrellas Bestra, de modo que, tras explorar el patio exterior, decidieron adentrarse en la fortaleza por la misma puerta por la que habían aparecido Bestra y los lagartos muertos vivientes. 



En el interior, se encontraron con un edificio que comenzaba a estar ruinoso, con diferentes lugares destruidos, y finalmente, encontraron lo que parecía ser el corazón del edificio, una sala en cuyo centro, pleno de oscuridad, orbitaba un gigantesco orbe del que brotaban zarcillos de oscuridad. Allí, mientras trataban de mantener el equilibrio entre el ruinoso suelo, fueron emboscados por un grupo de Shadar-Kai y sus dos líderes, el Señor de la Estirpe Zhieraven y su aliada, la medio dragona Kerthanna. El aliento ácido de Kerthanna les recibió, mientras las flechas ardientes y la magia del Señor de la Estirpe les ponían en aprietos, ayudados por los múltiples ataques de los Shadar-Kai. Con Balduin tratando de proteger a sus compañeros, y Bastian perdiendo hechizos por la ruptura de la Urdimbre provocada por Zhieraven, Ronna consiguió acabar con los Shadar-Kai, y Berenice terminó matando a la mujer dragón, antes de poder dedicarse a Zhieraven, el más peligroso de los adversarios a los que se habían enfrentado hasta ese momento. 

Clavis y Balduin consiguieron rebasar los zarcillos de oscuridad del orbe negro, enzarzándoe en combate personal con Zhieraven, mientras Ronna quedaba atrapada en los zarcillos de oscuridad, y Berenice trataba de mermarle con sus ataques a distancia. Tanto el paladín como el sacerdote quedaron malheridos, y finalmente, sería el hechizo de esfera flamígera de Bastian la que acabaría con el señor de los Shadar-Kai. Después de que este muriera, Ronna se liberó de la oscuridad, mientras Bastian y Clavis se recuperaban, y Berenice descubría una carta en las ropas de Zhieraven, remitida por una tal Esvele Torregrís en la que le conminaba a establecerse en el Gran Pantano junto a su estirpe en nombre de Shar, Diosa de la Oscuridad. Explorando la sala, Clavis encontró una puerta secreta tras una estatua, accediendo a un pequeño altar dedicado a Shar, y en el que también había una carta, dirigida a un tal Despero por Esvele Torregrís. Esvele incitaba a Despero a establecerse al otro lado de algo llamado El Corredor del Crepúsculo, cuyo acceso estaba en Refugio Perdido y que permitía el acceso a una fortaleza idéntica a esta pero situada en el plano de las sombras...

PAISAJES DEL APOCALIPSIS

Si hay una editorial que se ha hecho con el primer puesto del mercado español en lo que a relatos cortos de terror se refiere, esa es sin duda Valdemar, que con sus elaboradas recopilaciones y cuidadas ediciones, sorprende con cada uno de los tomos que forman sus diferentes colecciones: Gótica, Insomnia, El Club Diógenes... Y es precisamente en Gótica donde se publicó este tomo, una imperecedera colección de relatos que se describe a sí misma con su propio título.



               Y es que Paisajes del Apocalipsis es precisamente eso, una colección de miradas al futuro, o mejor dicho, a un puñado de posibles futuros, todos ellos distópicos, algunos de ellos con un toque de humor, algunos de ellos aterradores, y todos con la punzada de inquietud que trae el "podría ser" que, cada uno en su propio estilo, han compuesto los diferentes autores de cada una de las veintiuna historias que forman este mosaico de lo increíble, lo terrible, o lo posible.

               Lo que el editor John Joseph Adams reunió en la versión original de esta recopilación, fue una muestra del trabajo de los mejores autores contemporáneos del género de la Ciencia-Ficción, voces reconocidas de lo que se ha venido a llamar Ficción Especulativa, maestros de la novela y el relato corto, que nos traen aquí sus personalísimas visiones de los que nos puede traer un mañana más o menos cercanos. Así, George R.R. Martin (Canción de Hielo y Fuego, Muerte de la Luz, El Viaje de Tuf), nos trae en Oscuros, oscuros eran los túneles, una historia de descubrimiento mutuo donde la humanidad se ha separado en dos ramas tan distintas que no se recuerdan la una a la otra, unos aislados en sus colonias lunares, y otros condenados a la vida bajo tierra. Orson Scott Card (El Juego de Ender, Pathfinder, Maestro Cantor) nos muestra un mundo oxidado donde la civilización se basa en el aprovechamiento de lo que se quedó atrás en la historia Chatarra. Olivia E. Butler (Xenogénesis), escribe sobre un mundo en continuo silencio, donde una enfermedad ha hecho que los humanos pierdan prácticamente su posibilidad de expresión verbal en El Sonido de las Palabras; y así, hasta veintiún relatos, cada uno con una nueva sorpresa o una angustiante perspectiva.

               Mención aparte merecen dos de las historias de la recopilación, que no puedo menos que recomendar encarecidamente a cualquier lector. La primera es la aportación de Cory Doctorow (Tocando fondo en el Reino Mágico), el autor canadiense que nos trae Cuando los Admindesis gobernaban la Tierra, una espectacular historia en la que los únicos supervivientes del Apocalipsis son un grupo de empleados de diferentes empresas, administradores de sistemas todos ellos. Y aún mejor si cabe es Inercia, de Nancy Kress (Mendigos en España), con el personaje más encantador de todo el libro, en una historia en la que podemos ver como la civilización resiste dentro de unos guetos donde se aísla a los enfermos, mientras en el resto del mundo se desploma.


               Un libro capaz, sin duda, de hacernos mirar hacia el mañana y sentir un pequeño escalofrío... o varios.