No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

viernes, 20 de febrero de 2026

OFRENDAS DE VERANO

 


    La verdad es que cuando más o menos en enero del año pasado leí el libro/ensayo de Grady Hendrix sobre la literatura de terror contemporánea, su Paperbacks from Hell, al margen de que me pareció un libro muy interesante sobre libros que probablemente no pudiera leer nunca, no esperaba que se fuera a convertir en un catálogo de futuras publicaciones y que se iban a recuperar algunos de los títulos que el autor comentaba. Y ese es el caso de Ofrendas de Verano, que tal y como explica el autor Stephen Graham Jones en el prólogo, es una novela de terror antes de que existiera el concepto de "novelas de terror". Única obra de este género del autor Robert Marasco, Ofrendas de Verano se publicó en 1973, y contaría con una adaptación al cine en la que habría nombres del peso de Oliver Reed o Bette Davis, que aquí en España se tradujo como Pesadilla Infernal (toma ya), y que aún no he visto pero que veré. 

    ¿Y qué nos encontramos en Ofrendas de Verano, una de las novelas favoritas de Stephen King y que según parece le influyó a la hora de escribir, ni más ni menos que, el Resplandor? Pues Ofrendas de Verano es una historia extraordinariamente bien escrita, una historia de terror psicológico que me ha recordado muchísimo a Otra vuelta de tuerca o La Guarida (más a la primera que a la segunda), sin estridencias, sin grandes golpes sobre la mesa. Es una novela que va deslizando el horror poco a poco, sutilmente. Aquí no hay paredes que sangran, ni pelotas que caigan rodando por una escalera, ni pianos que suenan a medianoche. Es más, más allá de la percepción puntual de algunos personajes, no hay ni siquiera elementos sobrenaturales en la mayor parte de la novela. Y es precisamente ahí donde está la parte más inquietante del libro, en la normalidad con la que los protagonistas van sumergiéndose en un horror de cocción lenta y que se basa en el aislamiento y la desconfianza. Y todo ello planteado como una especia de novela sobre la lucha de clases, donde una familia de clase media se ve seducida por una casa muy por encima de sus posibilidades, y como en ansia de mantener esa opción de vida, va resquebrajando su propia estructura familiar. 

    Ofrendas de Verano nos cuenta la historia de una pequeña familia setentera: Marian, la madre y ama de casa que hace trabajos eventuales para conseguir pagarse sus caprichos; Ben, el cabeza de familia, profesor de literatura inglesa; su hijo David... un niño, y la tía Elizabeth, una mujer de setenta y cuatro años, fuerte, independiente y que lucha contra la etiqueta de anciana. El núcleo familiar vive en Queens, en un apartamento de clase media/baja, y en su búsqueda de una ruta de escape durante un asfixiante verano, dan con una casa que se alquila en la misma costa, con piscina... y que tiene un precio más que interesante. Y solo hay una cosa un poco extraña. Mientras los dueños de la casa están ausente, tendrán que ocuparse de preparar la comida, tres veces al día, a la anciana Señora Allardyce, que no se muestra en público, pero que vive en una habitación del ala oeste. 

    Y según avanza la historia, vamos viendo como es precisamente la casa la que se convierte en la protagonista absoluta del libro, un personaje omnipresente que fagocita las historias y las vidas de aquellos que viven en ella, creando una atmósfera que es al mismo tiempo, lujosa y opresiva. Las lámparas, mantelerías, cuadros o cuberterías que Marian va descubriendo, se convierten en las chucherías que la casa les entrega para que no piensen demasiado en la maleza que cierra el camino de acceso, en el envejecimiento de aquellos que allí viven, o en por qué de pronto todos los relojes de la casa parecen empezar a funcionar al mismo tiempo, mientras la Señora Allardyce permanece distante, inaccesible, convirtiéndose en el foco de la obsesión de Marian, y como poco a poco, se va a ir viendo obligada a elegir entra la vida que tiene y el sueño que anhela. 

    No tengo la impresión de que Ofrendas de Verano vaya a ser un libro que le vuele la cabeza a nadie, pero sin duda es una lectura interesante, un terror sutil y elegante, que trae la decadencia del gótico al corazón de los Estados Unidos de los años 70, que ataca al corazón de los valores que estamos acostumbrados a ver en toda la producción estadounidense (la familia nuclear), y que se convierte en una obra de gran calidad literaria en un género que normalmente no se considera de primer orden. 

jueves, 22 de enero de 2026

UNA PELÍCULA DE TERROR

 


    No sé muy bien cómo afrontar el comentario de este libro, la verdad, y creo que precisamente por eso me he venido a comentarlo. Entre los objetivos de este blog no hay una periodicidad ni me veo obligado a comentar todo lo que leo, así que me he centrado normalmente en los libros que más me han llamado la atención, que más me han gustado, etc. Pero me haya gustado o no, tengo la sensación de que Una película de terror es un libro a comentar. 

    Es mi primer acercamiento a Paul Tremblay, no había leído nada de él, aunque he visto que es el escritor de la novela La cabaña del fin del mundo, que Night Shyamalan llevó al cine, y me he apuntado otra de las obras de su bibliografía, Una cabeza llena de demonios, porque me ha llamado la atención su argumento. Pero claro... Es que este libro me ha dejado con el cuerpo un poco raro. Voy a ver si soy capaz de explicarme.

    Como su nombre indica, Una película de terror es un libro sobre una película de terror que a su vez, se tituló Una película de terror. En el mundo del libro, esta película es una película maldita, una peli que se rodó en los años 90, pero que no llegó a estrenarse, y solo han quedado su guion, en algunos blogs, y tres escenas que se subieron a YouTube, lo que ha valido para que exista una legión de fans del proyecto... y a que una compañía decida hacer una nueva versión de Una película de terror. Y sobre el planteamiento de este nuevo rodaje, uno de los actores de la primera versión, el controvertido Chico Flaco, es contratado como asesor de producción, y comienza a desgranar la historia de cómo se rodó Una película de terror.

    La novela está construida en torno a tres (o cuatro) tiempos y dos narrativas diferentes. Por un lado, tenemos los recuerdos del actor que hacía de Chico Flaco del momento de la grabación, de lo que pasó después, y de cómo se está trabajando la nueva versión. Y por otro lado, vamos avanzando en el guion original del a película, lo que nos lleva a irnos adentrando poco a poco en la historia que esta contaba. Hasta aquí todo bien, el planteamiento y el formato me parecen originales...

    Pero luego quizá han entrado las expectativas. Yo no sé por qué, en mi cabeza me había hecho mi propia película, en la que Una película de terror iba a ser una historia de terror con una película maldita de por medio o algo así, pero me he encontrado con algo mucho más oscuro, un terror psicológico que en algún momento llega a ser desesperante, y que en algún momento me ha recordado historias como La vecina de al lado, de Jack Ketchum, y su visión sobre la humanidad más inhumana, la tortura y el dolor.  Creo que Una película de terror nos cuenta la caída en la oscuridad, el nacimiento de un monstruo, o su revelación, porque quizá hay monstruos dentro de todos y cada uno. Y ha sido una lectura muy desconcertante, que he terminado con cierto esfuerzo, porque desde muy pronto me ha pegado un buen pellizco en el estómago. 

En fin... supongo que ya he dejado esto aquí... Y voy a seguir pensando en qué me ha parecido...

sábado, 17 de enero de 2026

AMARILLA




    Pues vamos a empezar el año 2026 con una novela que en principio no tenía previsto leer, no estaba en mi lista de libros, aunque es cierto que en su momento, me llamó la atención, porque además, cuando lo publicaron, acababa  de terminar de leer Babel, que me había gustado mucho, así que sí que le tuve un ojo puesto encima un tiempo. Pero luego pasa lo que pasa, los libros van viniendo uno detrás de otro, y los que no tienes un interés mayor, pues parece que van quedando olvidados... y se olvidan. Además, es verdad que en los últimos tiempos, he leído y escuchado opiniones no del todo positivas sobre otros trabajos de la autora, como Catábasis, pero sobre todo, La Guerra de la Amapola, así que tampoco me había esforzado mucho más (a pesar de lo que he dicho antes de Babel, que de verdad me encantó) en encontrarlo... 
     Hasta que el otro día, una amiga directamente me lo dejó para leerlo porque consideró que podía gustarme... así que lo he adelantado a las otras lecturas... y me ha gustado lo suficiente como para pasar por aquí a hablar de él. 
    Para hablar de Amarilla, hay que hablar obligatoriamente de su autora. Rebecca F (ni idea de a qué corresponde) Kuang nació en Cantón, en China, pero emigró junto a su familia a Estados Unidos cuando tenía cuatro años, así que ha crecido en Texas y forma parte de la población chinoestadounidense del país, parte de la llamada diáspora china (que es uno de los temas de la obra, y cuyos detalles no conozco así que no puedo hablar mucho de ello). Estudió historia, y con apenas diecinueve años empezó a escribir La Guerra de la Amapola, una trilogía de fantasía épica con trasfondo en la historia de China. 
    Y dentro de la trayectoria de R.F Kuang, Amarilla es una especie de rara avis, pues sus otras obras caen dentro del mundo de la fantasía, esta novela (que es además bastante más corta que las otras novelas de la escritora, que tienden a ser bastante enormes) es un thriller basado en el mundo editorial estadounidense (la propia autora define su obra como una historia de terror), y en el que el tema principal a tratar es la percepción de las minorías por parte del público mayoritario, con especial peso en la comunidad asiática de Estados Unidos (indudablemente centrándose en la china, pero también aparecen vietnamitas, coreanos, etc... y cómo parece que todo el mundo termina uniéndolos en una gran masa). 
    Amarilla nos va a contar la historia de June Hallaway, una joven escritora wasp (blanca, anglosajona por lo menos, lo de protestante... ni idea, la religión no forma parte de la novela), que por azares de la vida, y de una forma bastante sucia, de pronto se convierte en una escritora superventas con una novela basada en un poco conocido episodio protagonizado por soldados chinos en la Primera Guerra Mundial... solo que ella no es la autora de la historia. Con esa idea de partida, Kuang empieza a llevarnos en un relato en primera persona desde la mente de June (o Juniper Song, el nombre que toma para su novela), y que se adentra en el muchas veces confuso mundo de la identidad, la creatividad, la apropiación cultural, el racismo (y el racismo inverso), los prejuicios... pero también en un viaje hacia la soledad del escritor, la salud mental, la depresión... 
    Y es un viaje fantástico. Terrible. Desconcertante. Agotador. Porque Kuang no deja de tirarte a la cara ideas que hacen que por un lado veas todo lo mal que lo está haciendo su protagonista, y al mismo tiempo, los argumentos que hacen que puedas entender su propio punto de vista, el por qué hace las cosas que hace... No es una novela fácil, es una de esas historias sin buenos ni malos, donde parece que todo el mundo hace cosas terribles por los motivos correctos, o de pronto, todo lo contrario, buenas acciones por motivos completamente equivocados. Y que se adentra en el farragoso mundo de las redes sociales, la presión de Twitter, la política de la cancelación... 
    Es decir, que hay un poco de todo, y un mucho de muchas cosas que me han parecido muy interesantes, y de las que me encantaría decir que me ha quedado del todo claro el concepto de apropiación cultural y de qué es apropiado publicar y qué no... pero me temo que en ese sentido... es todo muy complicado. 
    Lo que tengo claro es que ha sido una lectura que me ha encantado.