No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

martes, 28 de abril de 2026

EL GRAN CUANDO

 



    El mundo del cómic está lleno de nombres de guionistas y dibujantes que han dejado su marca en la historia del medio por sus aportaciones, por cómo sus obras han influido a lectores y escritores, por cómo han afectado a la cultura, etc. Evidentemente los más importantes son y serán siempre Jerry Siegel y Joe Shuster, los creadores de Superman, porque con ellos empezó todo. Probablemente los siguientes sean Stan Lee y Jack Kirby como creadores del Universo Marvel. Y la tercera posición, sin lugar a dudas, sería para Alan Moore. Este escritor británico, a día de hoy desvinculado (al menos de momento) del mundo del cómic, inició su periplo por la escritura en los comics británicos (incluyendo la mítica revista 2000AD), con obras como Doctor Who, Miracleman o el Capitán Britania, pero alcanzaría el olimpo de los guionistas con su salto a DC, donde publicaría su célebre etapa en La Cosa del Pantano o Batman: La Broma Asesina, pero sobre todo, marcaría el futuro del cómic con Watchmen. 

    Pero como he dicho por ahí arriba, Moore ahora mismo se considera desvinculado del mundo del cómic, pero no de la escritura, y así llega a este blog, como escritor de novela, y con lo que parece ser la primera parte de lo que será la Trilogía del Londres Eterno: El Gran Cuando. La novela está ambientada en el Londres de la postguerra, en 1949, y sigue los pasos de un joven, Dennys Knuckleyard, que trabaja como asistente en una librería. Dennys es un personaje patético, ese arquetipo del perdedor que ya hemos visto en numerosas ocasiones, y en su vida sin mucho sentido, se encuentra con que, mientras busca unos libros de Arthur Machen (que por cierto, me parece una gran elección la alusión a este autor), descubre un libro que no debería existir fuera de las páginas precisamente de los libros de Machen. Es decir, es como si vas a recoger una caja de libros sobre Lovecraft y te encuentras el Necronomicón en la caja, vaya. Así que, por puro azar, Dennys descubre la existencia del Londres Eterno, una especie de Londres alternativo, que es un estallido de completo surrealismo, y que parece estar formado por el ideario de todo el mundo sobre Londres. Dennys se va a ver obligado a tratar de devolver el libro a su lugar de origen, descubriendo así ese universo oscuro y desconcertante, poblado por extraños dioses y criaturas ajenas, con calles capaces de devorarte de mil maneras, y habitantes históricos que han sobrevivido a sus propias muertes de maneras extrañas. 

   Con este concepto, Moore se lanza a una historia que se va haciendo cada vez más cuesta arriba, y que parece irse perdiendo en sí misma hasta quedar completamente deslavazada. Ojo, dejo ya aquí dicho que me parece que está estupendamente escrita, y que el estilo poético y simbólico de Moore, me ha recordado poderosamente a sus propias obras y las de otros escritores de cómic de los ochenta, aquellos que arrancaron el sello Vértigo. Pero dicho esto, y aunque en principio la historia se sustenta mucho precisamente en eso, en lo bien escrita que está, según avanza... no aporta mucho más. La evolución de los personajes es mínima, la dinámica de sus relaciones con el Londres Eterno se repite, y de hecho, la historia termina apartándose del libro para luego enganchar con una historia de crimen organizado y otra sobre un asesino en serie, cuyo único punto de unión es que Dennys tiene muy mala suerte en general. Y la verdad es que empecé El Gran Cuando con bastantes ganas y con mucha curiosidad, Alan Moore no es mi persona favorita del mundo, pero sí me ha parecido siempre un gran escritor, pero me he ido dando de bruces con una absoluta falta de originalidad en prácticamente todo, la mayoría de El Gran Cuando se ha visto antes, en la prosa de Jamie Delano o del propio Moore, la realidad simbólica está en la Patrulla Condenada de Morrison o en Los Últimos Días de Nueva París de China Miéville, incluso hemos visto otros Londres en Neverwhere de Neil Gaiman, todo esto sin rascar demasiado. 

    En fin, que me ha parecido un libro bastante prescindible... lo que me alegra bastante, porque son dos libros que me ahorro comprar cuando vayan saliendo... :)


    

jueves, 12 de marzo de 2026

HYPERION

 



    Hace pocos días, se hizo público el fallecimiento del escritor Dan Simmons, autor de muchas obras tanto de terror como de ciencia-ficción, ganador de numerosos premios... y probablemente uno de mis escritores favoritos. Dentro del grupo de Telegram sobre lectura del que formo parte, nos pareció una buena idea homenajearle a nuestra manera, es decir, haciendo lo que más nos gusta, que es leer, y nos hemos embarcado en una repentina lectura conjunta de la novela que encumbró a Simmons al olimpo de los escritores, que le granjeó premios y nominaciones y que hizo que entrara en la historia del género. 
    
    Sí, he vuelto a leer Hyperion. Sí, van tres o cuatro veces. Hoy en día, con la cantidad de libros que todos tenemos en lista de espera, con la famosa montaña amenazando con derrumbarse sobre nosotros y aplastarnos, parece que releer un libro que ya has leído es poco menos que una pérdida de tiempo y un monstruoso insulto a las Parcas, que afilan sus tijeras acortando nuestro tiempo y mirándonos con desprecio. Y sin embargo, yo no puedo evitar volver una y otra vez cada cierto tiempo a los mismos lugares, a esos espacios en los que no solo es que me sienta cómodo, es que me siento querido. Y al igual que termino siempre volviendo al Silmarillion y a decir que el hogar de mi corazón siempre estará en Beleriand, también, de una forma o de otra, termino volviendo a este libro, y a descubrir página tras página que este es uno de mis lugares felices y que siempre estaré encantado de volver. 

    Y pasado ya el párrafo de sentimentalismos, ¿qué es Hyperion? Este libro es, ni más ni menos, que mi libro de Ciencia-Ficción favorito, el primero de una historia conocida genéricamente como Los Cantos de Hyperion, y que continuaría en la novela La Caída de Hyperion, que por supuesto, aparecerá por aquí en algún momento de nuevo, porque sin mirarlo siquiera, estoy seguro de que ya he hablado de estos libros en este blog. Más allá de esto, Hyperion nos lleva al futuro, a un futuro más o menos lejano en el que la Humanidad se ha extendido a varias docenas de mundos cercanos a nuestro brazo de la Vía Láctea, formando la Hegemonía de la Humanidad. La Tierra (o Vieja Tierra) desapareció hace siglos en un terrible accidente, y hombres y mujeres se han establecido en lugares como Tau Ceti, Lusus, Hebrón, Jardín o Alianza-Maui, mundos con diferentes ecosistemas y culturas, que reflejan parte de lo que fue Vieja Tierra. Apoyando a la Hegemonía se encuentra el TecnoNúcleo, una alianza de Inteligencias Artificiales que colaboran militar y estratégicamente con los humanos. Y en el momento de inicio de la novela, la mayor amenaza al a Hegemonía viene de los éxter... que no están bien definidos, pero que vienen a ser humanos criados en el vacío del espacio. 
    
    El disparador de la historia es una peregrinación sagrada, lo que le da un toque muy especial al libro. Un grupo de viajeros se dirige hacia Hyperion, un mundo lejano, que aún no forma parte de la Red de Mundos, y que guarda un enigmático misterio: Las Tumbas del Tiempo, unas estructuras de origen desconocido que parecen viajar hacia atrás en el tiempo, y que resultan ser el dominio de una criatura conocida como El Alcaudón, conocido por algunos como el Ángel de la Venganza, por otros como El Señor del Dolor, una criatura de cuchillas y púas que sigue sus propios y desconocidos dictámenes. Y mientras los peregrinos acuden a Hyperion, la guerra entre los éxter y la Hegemonía se dirige a un punto de no retorno... y todo lleva allí, al lejano planeta y a las Tumbas del Tiempo. 
    
    Simmons nos introduce en esta historia a través de una mecánica similar a la que ya utilizó Chaucer en los Cuentos de Canterbury: los viajeros intercambian sus historias. En este caso, lo hacen durante su peregrinación a las Tumbas del Tiempo, y en cada una de esas historias, el autor parece recurrir a voces y formas diferentes, haciendo guiños a varios géneros dentro del mundo de la cifi... y de la literatura. A través de las historias del padre Lenar Hoyt, del poeta Martin Silenus, del profesor Sol Weintraub y su hija Rachel, de la detective Brawne Lamia, y del enigmático "cónsul", sin nombre declarado en la mayor parte del libro, Simmons nos habla de religión, de etnografía, de literatura, de horror corporal, de tragedia, de arqueología, de noir detectivesco, de traición y acción, de colonialismo y venganza... A través de cada uno de los capítulos de Hyperion, y mientras nos acercamos a las Tumbas del Tiempo, Simmons nos va golpeando con ideas más grandes que la vida, y lo hace en todo momento utilizando personajes asequibles, reales y bien desarrollados, y construye con todo el libro, con todas y cada una de las palabras que vuelca en él, una canción... un Canto... una elegía de amor hacia la literatura, hacia la poesía, encarnada en la figura de John Keats, el autor británico del Romanticismo que, como buen romántico, tuvo una vida más breve de lo que hubiera sido deseable, y que cristaliza aquí, de manos de Simmons, en una figura omnipresente en la novela, en un hilo que nos lleva de una historia a otra, que da nombre a la ciudad principal del planeta (Keats), al mundo en el que se encuentra (Hyperion)... y a más cosas de las que no puedo hablar porque es desvelar más de lo que estoy dispuesto a hacer. 

    Hyperion es un libro que hay que leer. Un lugar en el que hay que estar. Una experiencia que hay que vivir. 

    Y sobre todo, es una oda al arte no solo de escribir, sino también de leer. 

viernes, 20 de febrero de 2026

OFRENDAS DE VERANO

 


    La verdad es que cuando más o menos en enero del año pasado leí el libro/ensayo de Grady Hendrix sobre la literatura de terror contemporánea, su Paperbacks from Hell, al margen de que me pareció un libro muy interesante sobre libros que probablemente no pudiera leer nunca, no esperaba que se fuera a convertir en un catálogo de futuras publicaciones y que se iban a recuperar algunos de los títulos que el autor comentaba. Y ese es el caso de Ofrendas de Verano, que tal y como explica el autor Stephen Graham Jones en el prólogo, es una novela de terror antes de que existiera el concepto de "novelas de terror". Única obra de este género del autor Robert Marasco, Ofrendas de Verano se publicó en 1973, y contaría con una adaptación al cine en la que habría nombres del peso de Oliver Reed o Bette Davis, que aquí en España se tradujo como Pesadilla Infernal (toma ya), y que aún no he visto pero que veré. 

    ¿Y qué nos encontramos en Ofrendas de Verano, una de las novelas favoritas de Stephen King y que según parece le influyó a la hora de escribir, ni más ni menos que, el Resplandor? Pues Ofrendas de Verano es una historia extraordinariamente bien escrita, una historia de terror psicológico que me ha recordado muchísimo a Otra vuelta de tuerca o La Guarida (más a la primera que a la segunda), sin estridencias, sin grandes golpes sobre la mesa. Es una novela que va deslizando el horror poco a poco, sutilmente. Aquí no hay paredes que sangran, ni pelotas que caigan rodando por una escalera, ni pianos que suenan a medianoche. Es más, más allá de la percepción puntual de algunos personajes, no hay ni siquiera elementos sobrenaturales en la mayor parte de la novela. Y es precisamente ahí donde está la parte más inquietante del libro, en la normalidad con la que los protagonistas van sumergiéndose en un horror de cocción lenta y que se basa en el aislamiento y la desconfianza. Y todo ello planteado como una especia de novela sobre la lucha de clases, donde una familia de clase media se ve seducida por una casa muy por encima de sus posibilidades, y como en ansia de mantener esa opción de vida, va resquebrajando su propia estructura familiar. 

    Ofrendas de Verano nos cuenta la historia de una pequeña familia setentera: Marian, la madre y ama de casa que hace trabajos eventuales para conseguir pagarse sus caprichos; Ben, el cabeza de familia, profesor de literatura inglesa; su hijo David... un niño, y la tía Elizabeth, una mujer de setenta y cuatro años, fuerte, independiente y que lucha contra la etiqueta de anciana. El núcleo familiar vive en Queens, en un apartamento de clase media/baja, y en su búsqueda de una ruta de escape durante un asfixiante verano, dan con una casa que se alquila en la misma costa, con piscina... y que tiene un precio más que interesante. Y solo hay una cosa un poco extraña. Mientras los dueños de la casa están ausente, tendrán que ocuparse de preparar la comida, tres veces al día, a la anciana Señora Allardyce, que no se muestra en público, pero que vive en una habitación del ala oeste. 

    Y según avanza la historia, vamos viendo como es precisamente la casa la que se convierte en la protagonista absoluta del libro, un personaje omnipresente que fagocita las historias y las vidas de aquellos que viven en ella, creando una atmósfera que es al mismo tiempo, lujosa y opresiva. Las lámparas, mantelerías, cuadros o cuberterías que Marian va descubriendo, se convierten en las chucherías que la casa les entrega para que no piensen demasiado en la maleza que cierra el camino de acceso, en el envejecimiento de aquellos que allí viven, o en por qué de pronto todos los relojes de la casa parecen empezar a funcionar al mismo tiempo, mientras la Señora Allardyce permanece distante, inaccesible, convirtiéndose en el foco de la obsesión de Marian, y como poco a poco, se va a ir viendo obligada a elegir entra la vida que tiene y el sueño que anhela. 

    No tengo la impresión de que Ofrendas de Verano vaya a ser un libro que le vuele la cabeza a nadie, pero sin duda es una lectura interesante, un terror sutil y elegante, que trae la decadencia del gótico al corazón de los Estados Unidos de los años 70, que ataca al corazón de los valores que estamos acostumbrados a ver en toda la producción estadounidense (la familia nuclear), y que se convierte en una obra de gran calidad literaria en un género que normalmente no se considera de primer orden. 

jueves, 22 de enero de 2026

UNA PELÍCULA DE TERROR

 


    No sé muy bien cómo afrontar el comentario de este libro, la verdad, y creo que precisamente por eso me he venido a comentarlo. Entre los objetivos de este blog no hay una periodicidad ni me veo obligado a comentar todo lo que leo, así que me he centrado normalmente en los libros que más me han llamado la atención, que más me han gustado, etc. Pero me haya gustado o no, tengo la sensación de que Una película de terror es un libro a comentar. 

    Es mi primer acercamiento a Paul Tremblay, no había leído nada de él, aunque he visto que es el escritor de la novela La cabaña del fin del mundo, que Night Shyamalan llevó al cine, y me he apuntado otra de las obras de su bibliografía, Una cabeza llena de demonios, porque me ha llamado la atención su argumento. Pero claro... Es que este libro me ha dejado con el cuerpo un poco raro. Voy a ver si soy capaz de explicarme.

    Como su nombre indica, Una película de terror es un libro sobre una película de terror que a su vez, se tituló Una película de terror. En el mundo del libro, esta película es una película maldita, una peli que se rodó en los años 90, pero que no llegó a estrenarse, y solo han quedado su guion, en algunos blogs, y tres escenas que se subieron a YouTube, lo que ha valido para que exista una legión de fans del proyecto... y a que una compañía decida hacer una nueva versión de Una película de terror. Y sobre el planteamiento de este nuevo rodaje, uno de los actores de la primera versión, el controvertido Chico Flaco, es contratado como asesor de producción, y comienza a desgranar la historia de cómo se rodó Una película de terror.

    La novela está construida en torno a tres (o cuatro) tiempos y dos narrativas diferentes. Por un lado, tenemos los recuerdos del actor que hacía de Chico Flaco del momento de la grabación, de lo que pasó después, y de cómo se está trabajando la nueva versión. Y por otro lado, vamos avanzando en el guion original del a película, lo que nos lleva a irnos adentrando poco a poco en la historia que esta contaba. Hasta aquí todo bien, el planteamiento y el formato me parecen originales...

    Pero luego quizá han entrado las expectativas. Yo no sé por qué, en mi cabeza me había hecho mi propia película, en la que Una película de terror iba a ser una historia de terror con una película maldita de por medio o algo así, pero me he encontrado con algo mucho más oscuro, un terror psicológico que en algún momento llega a ser desesperante, y que en algún momento me ha recordado historias como La vecina de al lado, de Jack Ketchum, y su visión sobre la humanidad más inhumana, la tortura y el dolor.  Creo que Una película de terror nos cuenta la caída en la oscuridad, el nacimiento de un monstruo, o su revelación, porque quizá hay monstruos dentro de todos y cada uno. Y ha sido una lectura muy desconcertante, que he terminado con cierto esfuerzo, porque desde muy pronto me ha pegado un buen pellizco en el estómago. 

En fin... supongo que ya he dejado esto aquí... Y voy a seguir pensando en qué me ha parecido...

sábado, 17 de enero de 2026

AMARILLA




    Pues vamos a empezar el año 2026 con una novela que en principio no tenía previsto leer, no estaba en mi lista de libros, aunque es cierto que en su momento, me llamó la atención, porque además, cuando lo publicaron, acababa  de terminar de leer Babel, que me había gustado mucho, así que sí que le tuve un ojo puesto encima un tiempo. Pero luego pasa lo que pasa, los libros van viniendo uno detrás de otro, y los que no tienes un interés mayor, pues parece que van quedando olvidados... y se olvidan. Además, es verdad que en los últimos tiempos, he leído y escuchado opiniones no del todo positivas sobre otros trabajos de la autora, como Catábasis, pero sobre todo, La Guerra de la Amapola, así que tampoco me había esforzado mucho más (a pesar de lo que he dicho antes de Babel, que de verdad me encantó) en encontrarlo... 
     Hasta que el otro día, una amiga directamente me lo dejó para leerlo porque consideró que podía gustarme... así que lo he adelantado a las otras lecturas... y me ha gustado lo suficiente como para pasar por aquí a hablar de él. 
    Para hablar de Amarilla, hay que hablar obligatoriamente de su autora. Rebecca F (ni idea de a qué corresponde) Kuang nació en Cantón, en China, pero emigró junto a su familia a Estados Unidos cuando tenía cuatro años, así que ha crecido en Texas y forma parte de la población chinoestadounidense del país, parte de la llamada diáspora china (que es uno de los temas de la obra, y cuyos detalles no conozco así que no puedo hablar mucho de ello). Estudió historia, y con apenas diecinueve años empezó a escribir La Guerra de la Amapola, una trilogía de fantasía épica con trasfondo en la historia de China. 
    Y dentro de la trayectoria de R.F Kuang, Amarilla es una especie de rara avis, pues sus otras obras caen dentro del mundo de la fantasía, esta novela (que es además bastante más corta que las otras novelas de la escritora, que tienden a ser bastante enormes) es un thriller basado en el mundo editorial estadounidense (la propia autora define su obra como una historia de terror), y en el que el tema principal a tratar es la percepción de las minorías por parte del público mayoritario, con especial peso en la comunidad asiática de Estados Unidos (indudablemente centrándose en la china, pero también aparecen vietnamitas, coreanos, etc... y cómo parece que todo el mundo termina uniéndolos en una gran masa). 
    Amarilla nos va a contar la historia de June Hallaway, una joven escritora wasp (blanca, anglosajona por lo menos, lo de protestante... ni idea, la religión no forma parte de la novela), que por azares de la vida, y de una forma bastante sucia, de pronto se convierte en una escritora superventas con una novela basada en un poco conocido episodio protagonizado por soldados chinos en la Primera Guerra Mundial... solo que ella no es la autora de la historia. Con esa idea de partida, Kuang empieza a llevarnos en un relato en primera persona desde la mente de June (o Juniper Song, el nombre que toma para su novela), y que se adentra en el muchas veces confuso mundo de la identidad, la creatividad, la apropiación cultural, el racismo (y el racismo inverso), los prejuicios... pero también en un viaje hacia la soledad del escritor, la salud mental, la depresión... 
    Y es un viaje fantástico. Terrible. Desconcertante. Agotador. Porque Kuang no deja de tirarte a la cara ideas que hacen que por un lado veas todo lo mal que lo está haciendo su protagonista, y al mismo tiempo, los argumentos que hacen que puedas entender su propio punto de vista, el por qué hace las cosas que hace... No es una novela fácil, es una de esas historias sin buenos ni malos, donde parece que todo el mundo hace cosas terribles por los motivos correctos, o de pronto, todo lo contrario, buenas acciones por motivos completamente equivocados. Y que se adentra en el farragoso mundo de las redes sociales, la presión de Twitter, la política de la cancelación... 
    Es decir, que hay un poco de todo, y un mucho de muchas cosas que me han parecido muy interesantes, y de las que me encantaría decir que me ha quedado del todo claro el concepto de apropiación cultural y de qué es apropiado publicar y qué no... pero me temo que en ese sentido... es todo muy complicado. 
    Lo que tengo claro es que ha sido una lectura que me ha encantado. 

 

martes, 23 de diciembre de 2025

DOCTOR SUEÑO

 


    En estas empresas extrañas en las que nos metemos los lectores, una de las más curiosas que me he encontrado últimamente es la Lectura Conjunta: un grupo de personas queda en leer un libro, se establecen metas y tiempos, y cuando se alcanzan esas metas, el libro se va comentando en tiempo real (no como en un Club de Lectura, en el que lees el libro del tirón y luego se comenta el libro completo). Y en uno de estos grupos de Lectura Conjunta, nos hemos propuesto la (inconseguible) tarea de leer a Stephen King, en orden cronológico y todo lo que podamos. Teniendo en cuenta que este señor empezó a escribir en los años 70, y que saca dos/tres libros por año...  pues veremos hasta donde llegamos, pero en fin. Y sí, Doctor Sueño no es de los primeros libros de King, pero como hace unos meses leímos El Resplandor, pensamos que era mejor leer directamente después su continuación. 

    Y hasta aquí los preliminares, así que podemos pasar a la acción. 

    Stephen King (del que no hace falta hablar) publicó El Resplandor en 1977, y en ella, acompañábamos a la familia formada por Jack Torrance, su esposa Wendy y su hijo Dan, a un invierno en un hotel de montaña en Colorado. Tratando de rehacer su vida tras un episodio un tanto turbio de Jack, que mantiene una tormentosa relación con el alcohol, Jack consigue un trabajo de guardés en el hotel Overlook, y a partir de ahí, King construyó una historia de terror que se centraba en el alcohol, el aislamiento, las relaciones familiares, los fantasmas (reales y figurados) del hotel, y en uno de sus recursos habituales, los poderes psíquicos del joven Dan, que dan título al libro, pues lo llaman El Resplandor. El libro fue un éxito de ventas, y al igual que Carrie, que había sido llevada al cine por Brian DePalma, tuvo su propia versión en cines, con Stanley Kubrick al frente, en una versión que fue controvertida por los cambios que el director realizó sobre el texto de King, pero que ha pasado a la historia del cine, especialmente por la radiante interpretación de Jack Nicholson en el papel de un Torrance completamente pasadísimo de vueltas. Y oye, el libro está bien, interesante, ofrece algunas perspectivas que estaban ausentes de la película... Todo bien.

    Y entonces, en 2013, King publicó una continuación para una historia que todos dábamos por finalizada... pero que estábamos muy equivocados. Y es que si bien podría pensarse que Doctor Sueño iba a ser una historia poco interesante, un alargamiento que nadie había pedido de una historia que ya no daba más de sí, ha resultado ser un libro de lo más interesante y (esto en mi opinión), incluso mejor que su primera parte. Bueno, quizá simplemente es que Doctor Sueño me ha parecido menos repetitiva porque no tengo la película tan interiorizada como El Resplandor, pero lo cierto es que he disfrutado de esta lectura más que de la anterior.

    Doctor Sueño recupera al joven Dan Torrance, y aunque comienza aún con él como niño, poco tiempo después de los acontecimientos del Overlook, vamos a irle acompañando hacia su madurez, hacia su vida adulta, y le vamos a ver vivir episodios tan oscuros y turbios como aquellos que vivió su padre, incluyendo de nuevo una relación enfermiza con el alcohol, y sus episodios con el Resplandor, sus poderes mentales. Dan (al que su familia llamaba Doc) va a luchar contra su enfermedad, y terminará encontrando un uso... vamos a decir piadoso para sus poderes, estableciendo una vida más o menos normal... pero en la que se va a cruzar con una niña, Abra, cuyo Resplandor parece hacer que el de Dan parezca una velita. El libro se cuenta en tiempos largos (desde los 80 hasta la primera década del siglo XXI), por lo que al igual que vamos a ver madurar a Dan, vamos a ver crecer a Abra... Y también vamos a conocer a el Nudo Verdadero, un grupo de nómadas inmortales, una especie de vampiros dirigidos por una mujer llamada Rose la Chistera, que se alimentan de lo que ellos llaman vapor, pero que no deja de ser el mismo Resplandor, lo que va a llevar a un inevitable enfrentamiento entre el Nudo Verdadero, Dan y Abra. 

    Voy a decir ya qué es lo que menos me ha gustado, porque todo lo demás me ha parecido prácticamente perfecto, y es que aunque hay una sensación de amenaza latente continua, cuando terminas el libro tienes la impresión de que los buenos van siempre un paso por delante. Por lo demás... Los personajes están perfectamente trazados, los villanos son interesantes, e incluso entiendes lo que son y cómo actúan, y eso, por supuesto, los convierte en grandes villanos, porque tienen una razón de ser, no son malos de Ja Ja Ja, te quemo los muebles con cerillas. El ritmo se te lleva por delante, no es una novela construida a través de cliffhangers como puede ser... pues El Código DaVinci, por ejemplo, pero hay un momento después de... no sé, veinte o treinta páginas... en el que te das cuenta de que estás dentro de la historia y no puedes dejar de leer. 

    Y bueno, tiene momentos auténticamente espeluznantes. Suca. Impresionante. 

    Un librazo, de verdad. 

sábado, 15 de noviembre de 2025

LOS DIABLOS


 

    De los actuales nombres de la fantasía, probablemente al que tenga más abandonado (sin contar a Brandon Sanderson, que directamente no me gusta), es seguramente a Joe Abercrombie... teniendo en cuenta que me acabo de dar cuenta de que a lo tonto, este es el séptimo suyo que leo... así que igual no es que le tenga abandonado si no que no es de los que más me impresiona. Pero con la lectura de Los Diablos, creo que podemos pasar a no es de los que más me impresionaba. Y es que, avanzo ya, este libro me ha parecido de los más divertidos, dinámicos y adictivos que he leído últimamente, y se pondría como libro del año seguramente si no hubiera leído hace poco La Ciudad de las Últimas Oportunidades, que Tchaikovsky, es mucho Tchaikovsky. 

    Abercrombie, conocido como Lord Grimdark, probablemente sea el escritor más conocido de este subgénero de la fantasía, y yo lo había leído en su trilogía La Primera Ley y en la Trilogía del Mar Quebrado (lo que Abercrombie entiende por novela juvenil...), y si bien estas novelas me han gustado en general, creo que en esta novela ha dado un pasito más hacia algo que me parece muy interesante... y es que parece que ha escrito este libro pensando en mí, de verdad. En lugar de crear un mundo ficticio, Abercrombie hace su versión de Doce del Patíbulo en una Europa medieval en la que muchas cosas son iguales que en nuestra historia... pero muchas otras han cambiado. La Iglesia sigue siendo una fuerza motriz extremadamente importante, pero en lugar de adorar a Cristo, su figura redentora es una Salvadora, y las jerarquías de la iglesia están dominadas por mujeres, con una Papisa y un montón de cardenales mujeres... y que está separada de la Iglesia Oriental (como ocurría también en nuestra historia, aunque por otro tema) por un enfoque teológico y simbólico, aunque comparten básicamente toda su filosofía. A lo largo de la novela vamos a ir viendo cuales son los motivos de esas diferencias históricas, pero en este mundo, la capital del imperio que aquí llamábamos bizantino, es Troya, en lugar de Bizancio/Constantinopla, pero hay una Ciudad Santa (que podemos entender que es Roma... pero tampoco pondría la mano en el fuego...), y lugares tan reconocibles como León, Córdoba o Borgoña. Y en lugar de luchar contra el Islam, las Cruzadas han tenido lugar contra los Elfos, considerados salvajes y caníbales. 

    Y será en este mundo donde conozcamos al Hermano Díaz, un sacerdote leonés que acude a la Ciudad Santa para obtener un cargo eclesiástico, para encontrarse al frente de una capilla secreta formada por monstruos, criaturas mágicas y apartadas de la iglesia. Así veremos a un sorprendidísimo Díaz, que más o menos es poco más que un chupatintas, convertido en responsable de una congregación que incluye a un orgulloso nigromante, una veleidosa bandolera, una sigilosa elfa, un vampiro, una mujer lobo y un experto guerrero cruzado. Y juntos, tendrán que escoltar a una jovenzuela ladrona perseguida por las mafias de la Ciudad Santa, que resulta no ser otra que la desparecida princesa Alexia, heredera del Trono Serpentino de Troya. Así que nos vamos a encontrar con una novela de viajes fantásticos, en la que el grupo tendrá que llegar hasta la ciudad de Troya, enfrentando a los rivales de Alexia por el trono a través de mil y una aventuras de todo tipo, que les llevarán a enfrentarse a traiciones, hechiceros, monstruos, piratas, emboscadas, guerras... y a sus propias relaciones, secretos y tensiones propias, a sus secretos y a sus miedos. Y es que mientras los personajes viajan a Troya, vamos a ir conociendo a estos Diablos que dan título al libro, y que van ir dando cada uno de ellos un paso tras otro para retorcer sus propios clichés y convertirse todos en personajes a recordar, desde los ya mencionados Díaz y Alexia, a sus acompañantes, Baltasar, Baptiste, Solete, el barón Rikard, y Jakob, cada uno con su voz, sus miedos, sus sueños... Y todos y cada uno de ellos personajazos por derecho propio que se van ganando la atención y el cariño del lector, que termina sintiéndose como uno más de estos Diablos, conociendo sus ideas, riendo con sus bromas, y participando de su camaradería (o falta de ella). 

    Y por supuesto, más allá del humor negro y las escenas de acción, Abercrombie nos habla de la redención, de la esperanza, de la injusticia, del amor, de la atracción, de la ambición... Es decir, Abercrombie construye una historia grim dark sobre la humanidad. 

    Y es una gran historia. 

sábado, 25 de octubre de 2025

LOS JUEGOS DE NÉMESIS



    Las aventuras y vivencias de los miembros de la tripulación de la Rocinante habían vivido un clímax en las páginas de la novela anterior, La Quema de Cíbola, en la que James Holden, Naomi Nagata, Amos Burton y Alex Kamal habían tenido que hacer frente ni más ni menos que a un planeta situado más allá del portal creado por la Protomolécula más allá de la órbita de Urano. Pero los acontecimientos de Ilo, o Nueva Terra no iban a ser ni mucho menos el final de las aventuras de la tripulación. Los Juegos de Némesis va a comenzar como comienzan muchas cosas, sin pretenderlo, en lo que parecía que iba a ser solo un descanso. Con la Rocinante aún sufriendo los daños por lo ocurrido en Ilo, la tripulación se separa por un tiempo mientras la nave se repara en la estación Tycho, y es que, por primera vez, vamos a encontrarnos con que los narradores de esta novela son los cuatro tripulantes de la Roci, ninguno de los cuales había tenido capítulos propios antes, y a los que habíamos visto normalmente desde los ojos de Holden. 
    
    Pero evidentemente, esto no podían ser solo unas vacaciones. Con Amos en la Tierra tras el fallecimiento de la mujer que le había cuidado en su complicada infancia, Alex en Marte para tener un reencuentro con su exmujer, Naomi acudiendo al encuentro de unos antiguos amigos de su pasado, y Holden ayudando a una conocida periodista a buscar el rastro de unas naves desaparecidas desde Tycho, y en historias que precisamente nos van a permitir conocer más del pasado de cada uno de los personajes (especialmente de Naomi y de Amos), nuestros héroes se van a encontrar de pronto con el surgimiento de una Armada cinturoniana que da un golpe al tablero en el que se estaba jugando la política hasta ese momento y todo lo que habíamos visto en los libros anteriores, y lo va a hacer desde lo más remoto del pasado de Naomi. 

    Por supuesto, los escritores que se encuentran tras el seudónimo de James A. Corey, van a presentar nuevos personajes, como el líder de la Armada Libre, Marco Inaros, su hijo Filip o sus seguidores; la jefa de seguridad de Tycho, Camina Drummer, o Erich, un viejo amigo de la infancia de Amos; pero sobre todo van a aprovechar para recuperar personajes de las historias anteriores, tres mujeres potentes que vuelven a la primera línea: Chrisjen Avasarala, Bobby Draper y Clarisa Mao, en tres escenarios diferentes, y aunque en esta ocasión no tienen voz narrativa, sienta muy bien ver que los autores no van a abandonar a estos personajes... y me encanta tener de vuelta a Avasarala, las cosas como son.

    Al igual que en sus novelas anteriores, y es ya la quinta, los autores van a mostrarnos una novela completamente distinta a las anteriores, en este caso tenemos una historia de terrorismo y desastres, fuertemente inspirada en los atentados del 11S incluso en la secuencia de acontecimientos que todavía podemos recordar y que cambiaron la historia... y la historia del mundo de The Expanse se va a ver obligada a cambiar a partir de este punto... Y tengo muchas ganas de seguir viéndolo.

sábado, 23 de agosto de 2025

LA CIUDAD DE LAS ÚLTIMAS OPORTUNIDADES

 

Ilmar, un sitio peculiar.



Cuando hablamos de autores prolíficos en la literatura de género, además de Stephen King, por supuesto, a todos nos viene a la cabeza en estos días el fenómeno Brandon Sanderson, pero puestos a mirar publicaciones, el autor de la obra que nos ocupa hoy, Adrian Tchaikovsky, no le va demasiado a la zaga, y en España se están publicando sus trabajos desde diversas editoriales. En el caso de La Ciudad de las Últimas Oportunidades, ha llegado de mano de la editorial RedKey, que ya había traído otras dos novelas (en este caso cortas) de este autor, Linaje Ancestral y Criaturas Fabricadas, pero esta es la primera novela que la editorial publica en formato de tapa dura de este autor... y la verdad, es una entrada por la puerta grande .

Tchaikovsky, que se mueve igual de cómodo en la ciencia-ficción y en la fantasía (o a mitad de camino entre ambas), es una de las voces más interesantes del panorama de la literatura actual, y esta novela es una de las pruebas de su buen hacer, de su calidad literaria (y el excelente trabajo de los traductores), y de cómo se puede utilizar la fantasía para hablar de cuestiones tan reales como la política, el imperialismo, la lucha social o la asimilación cultural, temas que van pasando por las páginas de esta novela uno detrás de otro y que el autor nos presenta con un sentido del humor retorcido, una gran elegancia, y un toque de inocencia que hace que muchos de estos temas sean aún más oscuros, al poder contrastarlos con personajes que no están retorcidos por la vida y la existencia. 

Ilmar, conocida como La Ciudad de las Malas Decisiones, o La Ciudad de las Últimas Oportunidades, es el lugar creado por Tchaikovsky para contar su historia (y se convierte en uno de los grandes ejemplos de cómo un lugar puede ser uno de los protagonistas de una novela), una gran urbe con mucha historia a sus espaldas, y que ha sido recientemente dominada por la Nación Paliseña, una civilización imperialista que se ha hecho con el gobierno de Ilmar y de muchas otras naciones, y que piensa seguir haciéndolo, consignando en cada uno de sus territorios un pensamiento único, tanto en economía, como en lenguaje, costumbres o religión. Pero Ilmar no es un lugar cualquiera, y es que esta ciudad linda con un bosque mágico, conocido simplemente como La Foresta, o Forestáncora, que parece tener en su interior un portal hacia otro mundo o mundos, hacia los que los paliseños esperan también dirigirse. Pero la muerte de uno de los altos mandos de los ocupantes de la ciudad, uno de los líderes paliseños, de forma accidental, va a provocar una situación de tensión en Ilmar entre los ocupados y los ocupadores, que nos va a mostrar las diferencias existentes dentro de la propia ciudad (los gremios, los criminales, los trabajadores, los estudiantes) y sus ocupantes. A través de muchos ojos, pues es una novela completamente coral, vamos a ir viendo como las relaciones entre los grupos de la ciudad se van deteriorando, y no tardaremos en oír hablar de revolución y liberación, y Tchaikovsky nos va a saber mostrar con gran habilidad todos los aspectos de lo que supondría un movimiento de revolución de este tipo, y lo veremos desde puntos de vista más idealistas o más realistas. 

A través de las (poco más) de 500 páginas de La Ciudad de las Últimas Oportunidades, Tchaikovsky nos presenta a toda una plétora de personajes de todo tipo (el sacerdote Yasnic, la estudiante Lemya, el erudito Ivarn Ostravar, el hechicero Crines Negras...), todos ellos con los habituales giros de tuerca que este autor sabe dar a sus creaciones, y serán ellos los que nos vayan presentando, capítulo a capítulo, el mundo donde se encuentra Ilmar, que se escapa del tradicional mundo medieval y se aloja más bien en un mundo cercano a nuestro siglo XIX, con una revolución industrial que ha encontrado su motor en los pactos con mundos demoniacos, en lugar de en el carbón, y que se mueve cerca de los misterios de la Forestáncora... y que cuenta con su lado oscuro. Y es que en esta obra, Tchaikovsky roza el terror al presentarnos el que a mí me parece el mejor concepto de la novela, El Reproche, un barrio con una historia y una situación particular que merece la pena descubrir y que a mí me ha recordado muchísimo a algunos de los mejores conceptos de la obra de Robert Chambers. 

En fin, La Ciudad de las Últimas Oportunidades es una obra que merece la pena tener en cuenta, que se puede leer de forma independiente, pero que afortunadamente, parece que va a tener más libros que se ambientarán en el mismo mundo de Ilmar... y en el que yo estoy deseando volver a entrar. 



viernes, 25 de julio de 2025

SUPERMAN (2025)

 

          


  Creo que no engaño a nadie (ni sorprendo a nadie) al decir que, sin duda, Superman, de James Gunn, y con David Corenswet en el papel de protagonista, era la película más esperada de 2025, y una vez estrenada, está siendo una de las películas más comentadas, para bien y para mal, de lo que llevamos de año, y de hecho, dudo mucho que la también recién estrenada Cuatro Fantásticos: Primeros Pasos, llegue al mismo nivel de repercusión. Y como siempre que hay un fenómeno de este tipo, aparecen defensores y detractores, con opiniones más o menos fundamentadas (aunque creo que en estos casos tampoco hay que fundamentarse mucho, no me gusta es una opinión legítima, sin tener que explicar por qué, porque hay veces que no sabes por qué no te gustan las cosas, a mi me pasa con las lentejas). Pero a mí si me ha gustado, y desde mi torre de sabiduría y en un ejercicio de ego, pues voy a explicar por qué, por si a alguien le interesa.

            Superman.

            Sin subtítulos. Así ha llegado la película los cines. Iba a ser Superman: Legacy, pero finalmente, Gunn decidió prescindir de añadidos, y creo que ha sido un acierto. Solo Superman, porque en un ejercicio de nostalgia revolucionaria, Gunn recupera al héroe de la Edad de Plata, el Superman que es un icono, aquel cuyo símbolo es el segundo más reconocido del mundo, solo por detrás de la bandera de la Cruz Roja. Frente a exposiciones anteriores (no voy a meterle más caña a El Hombre de Acero de Snyder, porque se desmonta sola, no necesita de ayuda), Gunn (y Corenswet) nos traen un Superman que es, básicamente, un buen tío. Un héroe que prefiere no matar si puede evitarlo. Un héroe que pone su foco en salvar gente y evitar muertes, y lo hace a pesar de que el monstruo sigue en pie, porque su foco siempre, va a ser SALVAR VIDAS. Pero es que es lo que hace Superman. Es lo que ha hecho siempre, es por lo que se ha convertido en un icono. Es porque Superman es el héroe confiable, el que baja el gatito del árbol, salva al perro, salva a la ardilla, salva a los niños que quedan atrapados en la mina, salva el autobús del colegio que cae al pantano, salva a la chica que salta de un edificio desesperada porque su terapeuta no llega, salva al obrero que cae en una máquina de prensado de coches. Superman va a salvarnos. Siempre. Y por supuesto, salva la Tierra. Y se enfrenta a Lex Luthor. A Brainiac. A Bizarro. Al Juguetero. A Metallo. A Zod. Todo lo que hace Superman, siempre, es para SALVAR VIDAS. No es un ejercicio de ego para demostrar quien es más fuerte, él no necesita psicofantes que vayan diciendo “oh, Superman es el mejor, Superman es el más guay, Superman es el más cool”, porque lo que hace, no lo hace por él. Lo hace porque sabe que alguien tiene que hacer lo que él hace.

            Alguien tiene que ser bueno.

            Y hoy, es aún más necesario. Porque si cuando Superman se convirtió en el HÉROE, había muchos héroes similares. Flash era un buen tipo, y los demás, Aquaman, Wonder Woman, etc; eran todos buenas personas, héroes que se resistían a matar y cuya prioridad era salvar vidas. Pero hoy los tiempos han cambiado, hoy, los buenos no están de moda. En su momento, Lobezno fue una revolución en el mundo del cómic, porque era un outsider, era un héroe que tenía un lado salvaje, que se movía en terrenos de gris que resultaban incómodos para su propio equipo, que en más de una ocasión estuvieron a punto de poner a Lobezno de patitas en la calle. Incluso algunos compañeros (recuerdo una viñeta del Ángel, dibujado por Cockrum) dejaron el equipo para no estar con Lobezno, porque era demasiado peligroso. En ese momento, Lobezno era el outsider. Hoy, Lobezno es la norma. Y Superman es el rebelde. “El resto de los héroes no lo respetan”. “Es demasiado bueno, es inocente”. “Es tonto”

            Claro. Porque hoy, hemos transformado “bueno” en “tonto”. Porque en la sociedad que hemos creado, creemos que “bueno” es “tonto”. Y entonces, un héroe que es intrínsecamente bueno… vaya, es un héroe tonto. Y eso, creo, habla más de nosotros que del personaje, y no nos deja en buen lugar.

            Superman NO es tonto. No lo es, no lo ha sido nunca, y nunca lo va a ser. Superman es UN BUEN TÍO. Superman es una buena persona, y como es una buena persona, se puede permitir tener amigos, se puede permitir trabajar en grupo, se puede permitir aliarse con los mejores Superhéroes del mundo, y confiar en ellos para derrotar a un monstruo mientras él SALVA GENTE. No necesita ser él el que dé el golpe de gracia al monstruo, porque lo que hace, no lo hace por él, por su ego, no es el jugador de fútbol que si no le ponen el balón en los pies para ser él el que marca el gol, se enfada con su equipo. Ese no es Superman. Superman debería ser un modelo a imitar, y no un bufón, y si lo ves así, no es un problema de Superman, es un problema de nuestra sociedad, en la que ensalzamos los grises, los comportamientos turbios, los héroes que no lo son. Superman no es un héroe atormentado (ese es Batman). Es más, cuando Superman ha dejado de ser BUENO, no ha funcionado. O perdón, cuando han funcionado, lo han hecho situando a Superman precisamente en el otro lado del espectro moral. Y es que cuando Superman nunca ha conseguido mantener el equilibrio moral. No funciona con él. En 2011, dentro del proyecto Nuevas 52 que arrasó el Universo DC, se creó un nuevo Superman, más moderno, más hosco, más malencarado, más acorde con los tiempos… que no funcionó. A pesar de estar en manos de nombres tan potentes de la industria del cómic como Grant Morrison y George Pérez, no funcionó, y no fue solo por el caos editorial de las Nuevas 52, es que la gente no conectó con ese Superman un tanto antipático. Y de hecho, unos pocos años después, DC comenzó a echar marcha atrás, y terminó recuperando al Superman más clásico, que había estado ese tiempo en una dimensión alternativa (son cosas que pasan en los cómics) y que ahora regresaba junto a Lois Lane, y con un hijo, Jon, que, con el paso del tiempo, además se ha convertido en un icono gay del universo DC.

            ¿Sabéis cuándo sí funciona Superman malo? Cuando es malo de verdad. En Injustice, por ejemplo, la serie basada en un videojuego, y cuyo cómic comenzó como una serie limitada que vender a los jugadores y de la que nadie esperaba nada… Pero que se convirtió en un éxito que duró cerca de seis años (puestos a sumar cuentas, casi más que ese nuevo Superman de las Nuevas 52), un mundo en el que después de que el Joker mate a Lois Lane, Superman se convierte en un tirano, provocando una especie de Guerra Civil entre los superhéroes. Y por supuesto, funciona cuando Superman NO ES Superman. Lo tenemos con Patriota en The Boys, lo tenemos con Omni-Man en Invencible. Ahí puedes hacer experimentos, porque esos personajes, aunque basados en Superman, no son Superman, y no tienen que representar lo que representa Superman.

            Y Superman no es un dios.

            No necesita serlo, no es SuperGod.

            La película, por supuesto, no es perfecta. No existen las películas perfectas. Y Superman no es perfecto. Intenta serlo, pero no lo es. ¿No consigue nada? Bueno. Se entrega para salvar a Krypto. Recupera al hijo de Metamorfo. Vence a la Ingeniera, y de forma más expeditiva, a Bizarro/Ultraman. ¿Tiene ayuda? ¿Por qué no iba a tenerla? Superman es un héroe de equipo. Ha inspirado a equipos enteros. Ha formado parte de la Sociedad de la Justicia y de la Liga de la Justicia. La Legión de Superhéroes del siglo XXXI se funda inspirada en Superman (en el Superman clásico, sería imposible que determinados supermanes inspirasen nada a nadie). Pues claro que tiene ayuda. Una selección curiosa, la de Mister Terrific, Metamorfo, Hawkgirl y Guy Gardner. Pero que hacen lo que tienen que hacer, que es ponerse del lado de Superman, porque con este Superman, sabes que ese lado es el correcto. Y si cuentas con la ayuda de los mejores del mundo, ¿por qué diablos vas  luchar tú solo? ¿Por qué vas a dejarlos fuera del combate? ¿Por qué no vas a contar con un perro que vuela y tiene superfuerza? Están disponibles. Lo eficaz es COLABORAR. Y es fácil ver que son los mejores del mundo porque ninguno de ellos se deja una puñetera Caja Madre encima de un coche para que se la lleven los Parademonios…

            Se dicen más cosas, claro. Que el guion es una copia de Superman, la película de Richard Donner y que encarnó el mejor Superman que existirá nunca, Christopher Reeve. Bueno, yo no lo veo así, pero puede ser. Supongo que entonces tendremos que asumir que El Hombre de Acero fusila Superman II, ya que el argumento es el mismo, el enfrentamiento entre Superman y los renegados kryptonianos de Zod, ¿no? Y que a su vez, ambas fusilan ochenta y cinco años de cómics. Porque lo que no puede ser es utilizar la ley del embudo, si Gunn ha fusilado algo, otros han fusilado más. Y con peor criterio.

            En fin, no quiero hacer esto mucho más largo, porque creo que ya he expresado lo que quería expresar. La película no es perfecta. Puede tener fallos. No hay nada que le guste a todo el mundo, ni siquiera el chocolate. Puedes no entenderlo, pero es así. Pero si hay algo que esta película ha conseguido, es traer de vuelta a Superman.

            Al auténtico.

            Al verdadero.

            Al único.

            Al héroe.

            Y con él, creerás que un hombre puede volar.

lunes, 21 de julio de 2025

THE EXPANSE (1 A 4)

 

Aquí empieza todo...



    Tras el pseudónimo de James S.A Corey, se encuentran dos escritores, Daniel Abraham y Ty Franck, autores del que ha sido uno de los fenómenos literarios de la ciencia ficción de la década de 2010. Y es que estos dos autores, que venían de colaborar con George R.R Martin en su Canción de Hielo y Fuego, han escrito las nueve novelas que forman la saga llamada globalmente The Expanse, nombre que se dio a la serie televisiva que adaptó varios de estos libros (hasta su cancelación en la quinta temporada), y que está disponible cuando escribo esto en Amazon Prime. Aunque comencé a leer estos libros hace varios años, por las cosas de la vida lo dejé en el quinto libro... y hace relativamente poco he vuelto a leer las novelas desde la primera, y las he metido en mi programación de libros (sí, ya he tenido que hacerme una programación de libros) hasta la novena, para leerme las nueve novelas. Así que en este post de hoy, voy a hablar de las cuatro primeras, aunque sea de una forma un poco somera, y cuando vaya leyendo las siguientes, iré hablando de ellas de una en una. Así que... allá vamos.

    La primera de las novelas, el primer cañonazo, por así decirlo, es El Despertar del Leviatán, en la que se nos presenta todo el mundo que a partir de aquí se va a desarrollar. Nos encontramos en algún momento de un futuro lo suficientemente cercano como para resultar familiar, y lo suficientemente lejano como para que la humanidad se haya lanzado al espacio y haya establecido colonias en la Luna, Marte y el Cinturón de Asteroides. Desde el principio vemos que hay diferencias políticas entre los bandos: la Tierra y la Luna están unidas bajo el control de las Naciones Unidas, Marte funciona como una república de corte militar, y el Cinturón de Asteroides... bueno, funciona poco más o menos como los bajos fondos del Sistema Solar. Y aquí vamos a conocer a los dos protagonistas de esta primera novela, el detective Joseph Miller, afincado en Eros; y un terrestre, James Holden, que trabaja en una nave que recoge hielo en el Cinturón, la Canterbury. Y mientras que a Miller se le encomienda la búsqueda de una mujer desaparecida, una terrestre llamada Julie Mao, al más puro estilo de novela negra detectivesca, Holden se va a ver metido (junto a parte de la tripulación de la Canterbury) en un conflicto militar que termina poniendo a Holden al frente de su propia nave, una nave militar marciana a la que llamarán Rocinante, y en la que le acompañarán la técnico cinturioniana Naomi Nagata, el piloto marciano Alex Kamal, y el técnico Amos Burton. Sin entran en spoilers del libro, el camino de Miller y el de Holden y su tripulación terminan cruzándose, pues la desaparición de Julie Mao y el conflicto militar que Holden denuncia ante todo el Sistema Solar, y tras todo esto, se encuentran con una forma de vida extraterrestre que denominan Protomolécula (y que resulta bastante creíble como forma de vida extraterrestre, muy lejos de hombrecitos grises o peluches cósmicos). 

    

Con La Guerra de Calibán, nos ponemos guerreros.



      En el segundo libro, La Guerra de Calibán, y con un Sistema Solar que ya conoce la Protomolécula (los acontecimientos del libro anterior no son precisamente discretos en su final), vamos a seguir a la Rocinante, y dejando atrás el aire de novela negra de la primera parte, nos vamos a encontrar con una historia que tiene un toque de intriga militar, como una novela de Jack Ryan pero futurista, donde vamos a ver como comienza a forjarse una guerra entre la Tierra y Marte, con un escenario de pesadilla alrededor de Júpiter, Ganímedes. En esta novela conoceremos a nuevos personajes, como la política terrestre Chrisjen Avasarala (personaje que se come la novela cada vez que aparece), la artillera marciana Roberta Draper, o el biólogo Praxidike Meng, que busca a su hija, desaparecida justo antes de la crisis de Ganímedes. 

Sin miedo a crecer.


    Y si en las anteriores novelas habíamos visto que la Protomolécula no se andaba con chiquitas, en La Puerta de Abadón vamos a conocer la amplitud del poder de esta forma de vida, y después de los acontecimientos de La Guerra de Calibán, más allá de la órbita de Urano parece haber aparecido una puerta a un nuevo universo... y las tres potencias del Sistema Solar parecen decididas a hacerse cada una con su control, pero no cuentan con que hay individuos libres que pueden tener sus propias ideas, y los accidentes ocurren... y por supuesto, esto lo vamos a vivir a través de una especie de "viaje de exploración", que recuerda en parte a los viajes de marineros como Colón o Elcano, en el que va a estar metida (por supuesto) la Rocinante, que no solo va a tener que hacer frente a la extraña situación de la Zona Lenta en el interior del portal entre los Universos, sino que va a tener que desafiar a un fantasma del pasado de James Holden que llega dispuesto a cobrarse venganza por sus supuestos pecados. Y así, además de incorporar a los puntos de vista de la novela los de una villana, Melva Koh (nombre falso), tendremos a una teóloga, la doctora Ana Volovodov, con lo que el factor religioso entra a formar parte de las implicaciones de la existencia de la Protomolécula y de otros universos. Y los autores abordan otro tipo de novela, la de grandes catástrofes.

Aquí acabamos, de momento.


    Y bueno, llegamos al final, de momento. En este cuarto libro, comienza al colonización de los mundos más allá de los portales creados por la Protomolécula, y cuando estallan los conflictos en el primero de los planetas colonizados en un nuevo universo entre los primeros colonos cinturonianos y una empresa terrícola que ha obtenido de la ONU el permiso para investigar y explotar este lugar, terrícolas y cinturonianos acuerdan que James Holden es el mediador perfecto, lo que lleva a la Rocinante a ese nuevo universo, y a ese nuevo mundo... que puede ser una gigantesca trampa para todos... pero donde vemos que, como es habitual, quizá el mayor peligro para el ser humano sea otro humano... bueno, en el caso de la Protomolécula, igual esto es mucho decir. Retomando a personajes de otras novelas, como Basia Merton (amigo de Prax en La Guerra de Calibán), o Havelock (compañero de Miller en Eros en El Despertar del Leviatán), además de algunos nuevos (la doctora Elvi Okoye), pero sobre todo, uno de los villanos más absolutamente desquiciantes y despreciables que habían aparecido hasta este momento, el jefe de seguridad de Empresas Carta Real, Adolphus Murtry. 

    En fin, la Ciencia Ficción nunca ha sido lo mío, no es el terreno en el que más cómodo me siento... pero con cada uno de los libros de The Expanse he disfrutado a lo loco. Además de la ágil forma de escribir de James S.A Corey, con capítulos que tardas en leer entre10 y 15 minutos, y la interesante estructura de puntos de vista, tomada sin duda de su tiempo junto a Martin en Canción de Hielo y Fuego, cada uno de los libros parece jugar a un juego y un estilo diferentes (novela negra, espionaje, catástrofes, aventuras...), lo que hace que, teniendo de fondo la trama de la Protomolécula, en cada una de las novelas encontremos cosas distintas, personajes distintos, acción, aventuras, tensión, misterios... 

Una gozada de novelas, de verdad.













martes, 1 de julio de 2025

BATMAN: EL RESTO ES SILENCIO.


       En 2024, la editorial Dolmen decidió actualizar una de las obras seminales de la historia del cómic en español, y así llegó de nuevo a las librerías Batman: El Resto es Silencio, que se había publicado originalmente en 2004, y que 20 años después, devolvía la historia del Caballero Oscuro a la primera plana, actualizando la historia del personaje hasta los últimos años, tanto en el cómic como en el cine.

    Y es que en Batman: El Resto es Silencio, David Hernando,  uno de nuestros nombres más relacionados con el cómic, autor de textos como En Primera Persona: George Pérez o Superman: La Creación de un Superhéroe, tenemos una interesante y detallada historia de Batman, desde su origen en aquel hoy mítico Detective Comics #27, hasta su última encarnación en el cine de mano (y cara y todo lo demás) de Robert Pattinson en The Batman, la película de Matt Reeves que hasta el día de hoy ha sido la última visita del Señor de la Noche a la gran pantalla. Y para hablar de Batman, Hernando no se limita a los cómics, si no que nos lleva de la mano a los seriales cinematográficos, las series de televisión, las películas y los videojuegos protagonizados por Batman. 
    
    Que Batman es un mito es algo que está fuera de toda discusión, claro, y precisamente en ese mito se adentra el autor, con especial atención a la creación del personaje, atribuido desde siempre a Bob Kane, pero además de contarnos los detalles de cómo el personaje llegó a los cómics, Hernando va a realizar una defensa a ultranza de la figura, silenciada durante décadas, de Bill Finger, colaborador fantasma de Kane, y uno de los grandes ultrajados por la historia del cómic, apartado de su propia creación y condenado a vivir rondando la pobreza mientras su creación generaba millones y millones de dólares que Kane focalizaba en su persona. 
    
    En Batman: El Resto es Silencio, pasaremos por momentos icónicos de Batman, desde su creación a las primeras apariciones de personajes tan relevantes como el Joker, Robin, Catwoman o Dos Caras, pasando por la locura de los años cincuenta, la delirante serie televisiva de los 60, la rupturista aparición de las etapas de Dennis O'Neil, Neal Adams, Steve Englehart y Marshall Rogers, la explosión de la Batmanía a causa de la película de Tim Burton en 1989, sagas como La Caída del Murciélago, Tierra de Nadie o Silencio, el giro hacia lo carnavalesco en manos de Schumacher, las series de animación, o las etapas más recientes, como la de Grant Morrison o Tom King al frente del personaje, sin dejar atrás las películas de Nolan o los videojuegos del mundo de Arkham Asylum.

    En fin, que en Batman: El Resto es Silencio, tenemos un detallado e interesante repaso por la vida (y la muerte en algunas ocasiones) del que, a día de hoy y con permiso de Superman, es el héroe más reconocible y más icónico del mundo del cómic, una lectura imprescindible para los aficionados, llena de detalles y de anécdotas, y que seguro que también sirve como punto de aproximación para aquello que quieran aproximarse al Murciélago... Realmente ha sido una gozada de lectura, y me tienta mucho acercarme a otras obras de David Hernando... 
 

jueves, 19 de junio de 2025

ÚLTIMA SALIDA


 

        Obra del neoyorquino Max Gladstone, Última Salida es el penúltimo proyecto que ha traído a España la editorial RedKey Books, y es un libro que llevaba demasiado tiempo en mi lista de pendientes hasta que finalmente he podido dedicarle el tiempo que necesitaba. Gladstone había adquirido cierto renombre por otro título, Así se pierde la guerra del tiempo, escrito a cuatro manos junto a la escritora Amal El-Mohtar, y que fue publicado por Insólita, aunque el que parece ser su trabajo más importante, la saga Bookburners ha sido publicada solo en parte por Planeta, en lo que parece que va a ser una de esas muchas sagas que se van a quedar sin terminar por aquí, al menos de momento. 

        Pero eso aquí no nos preocupa, Última Salida es una historia autoconclusiva, que podemos encajar claramente en el terreno de la fantasía urbana y el road trip, en un viaje de vértigo al corazón mágico de los Estados Unidos. La historia tiene cierto aire a lo It, con acontecimientos que se narran en dos tiempos y un grupo de amigos como protagonistas en ambos, aunque en este caso no se trata de niños, si no de universitarios, que coinciden en un momento llevados por sus intereses en los aspectos más desconcertantes de las matemáticas, y que se lanzan a la carretera llevados por un descubrimiento: la existencia de dimensiones alternativas, lo que llaman alts. Y así, el equipo formado por Sal, Zelda, Ish, Ramón y Sarah, comenzaron a viajar por las carreteras de Estados Unidos y descubrieron la presencia de una entidad malévola llamada La Putrescencia, que amenaza con devorar la realidad tal y como la conocemos. 

        O más bien, todas las realidades. Y en este viaje, mientras hacían frente a la Putrescencia, sufrieron una gran pérdida: Sal, la novia de Zelda y amiga del resto, desapareció en un enfrentamiento con esa Putrescencia, lo que llevó al grupo de amigos a dispersarse y romper su relación. Más o menos todos han rehecho su vida... hasta que Zelda vuelve a llamarlos, y reúne de nuevo al grupo, diez años después. Parece que sal va a volver... pero lo va a hacer como un heraldo de la Putrescencia, y dispuesta a poco menos que devorar el mundo. Con este planteamiento (potentísimo como tal y más aún con la cuidada prosa de Gladstone, aquí pasada por el traductor de la novela, Raúl García Campos, que hace una labor encomiable), Última Salida nos lanza sin reparos a un viaje a través del espacio (los Estados Unidos que conocemos... y los que no conocemos, esos alts distópicos en su mayoría) y el tiempo, pues lo ocurrido ahora y lo ocurrido diez años atrás se va revelando ante nosotros de forma alterna, a través de los hechos y los recuerdos de los personajes. 

        Estos están en su mayoría muy bien tratados, quizá un poco previsibles en algunos momentos (Ish, un personaje muy potente con esa cita que le caracteriza de Hay una serpiente royendo la realidad, aparece como prácticamente marcado para lo que va a hacer en el final de la novela desde que se presenta), y de hecho, los capítulos en los que se nos presentan sus vidas previas a la convocatoria de Zelda, me parecen de los más interesantes del libro, que en ese sentido quizá sí es un poco irregular, en tanto que el primer tercio, con la presentación del mundo, los personajes y parte de la historia (y el adversario, un vaquero con un sombrero blanco que pone los pelos de punta en algunos momentos), me parece bastante más interesante que el resto del libro, cuando ya se lanzan a viajar por los alts. 

          Una de las cosas que más me ha llamado la atención es el sistema de magia que utiliza el libro (sí, es fantasía urbana, y hay magia, la que permite a los protagonistas viajar entre dimensiones y además llevar acabo sus poderes especiales, tienen un toque Patrulla-X, con sus poderes únicos cada uno de ellos, mucho más sutiles que prenderse en llamas, pero interesantes aún así), y que se basa en lo que ellos llaman espín, y que realmente es la incertidumbre sobre lo que puedes encontrarte en una ciudad o una carretera, y cuanto menos conozcas un lugar, más espín generarás, pues mayor incertidumbre habrá. Al final, normalmente no hay dragones al final de una calle de Nueva York... pero si no has estado nunca allí, ¿puedes realmente asegurarlo? Esa incertidumbre es lo que permite a los protagonistas deslizarse por los diferentes alts, algunos de los cuales tienen nombres tan llamativos y a la vez clásicos como Elsinore o la Ciudad de Cristal Verde. 

        En resumen, estamos ante un libro al que merece la pena dedicar el tiempo que requiere, con algunos pasajes especialmente brillantes, cuidado y que presenta un mundo (o varios) atractivo y dinámico, con una amenaza insólita y algunas escenas que obligan a contener el aliento. 

        Volveremos a hablar de Gladstone por aquí... 

sábado, 24 de mayo de 2025

DE PRÍNCIPE DE NADA A LA SAGA DEL EMPERADOR ASPECTO: LA FANTASÍA OSCURA DE R. SCOTT BAKKER



    Pues... lo primero, bienvenidos de vuelta al Iconocronos. Hacía mucho tiempo que no publicaba nada por aquí, y mucho más tiempo desde que no me sentaba a escribir algo específico para esta página. Supongo que es lo que tiene la vida, que si te descuidas un poco, el tiempo que tienes detrás se come al tiempo que te queda por delante, y se hace cada vez más complicado sacar momentos y ganas que dedicar a los aspectos más periféricos de nuestra vida. Pero estos días he estado dándole vueltas a volver al blog, a volver a hablar de libros y de cómics, a hacerlo a mi ritmo, sin prisa, sin agobios, y escribiendo solo sobre aquello que me apetezca escribir, sobre aquello que quiera comentar. 
    ¿Y qué mejor forma que hacerlo que para hablar de una saga que empecé a leer hace años, y que no he terminado hasta esta misma semana? 
    Acababa de empezar el año 2012, el 19 de enero concretamente, cuando hablaba en este blog de la primera parte de la trilogía Príncipe de Nada. Y han pasado más de trece años de ese momento. Trece años, que se dice pronto. Por supuesto, la traba ha sido editorial, ni más ni menos. Príncipe de Nada no fue exactamente un éxito de ventas, y después de esta primera trilogía (que a día de hoy está descatalogada), nadie se decidió a traer su continuación, la tetralogía de El Emperador-Aspecto. Y yo no leo en inglés. Bueno, con esta saga incluso lo he intentado, me leí en inglés el primero de los libros de la tetralogía, The Judging Eye, pero fue un suplicio y creo que no entendí la mitad de lo que leía. Así que he tenido que leerlo en una traducción fanmade. Muy bien hecha, ojo. Pero no voy a empezar esta nueva época mintiendo, no tendría ningún sentido. Me encantaría poder haber leído los libros oficiales de la tetralogía del Emperador-Aspecto, pero ha sido imposible. Y con este preámbulo, empezamos. 

El primer libro de la serie: En el Principio fue la Oscuridad.


    R. Scott Bakker es un escritor canadiense que cursó estudios de filología y filosofía, siendo esto último muy evidente en sus novelas, y cuya limitada producción literaria comprende las siete novelas de la serie del Segundo Apocalipsis (las ya mencionadas trilogía del Príncipe de Nada y la tetralogía del Emperador-Aspecto) y una novela de ciencia-ficción, Neuropath, que por supuesto, tampoco está traducida a nuestro idioma. Estas novelas del Segundo Apocalipsis nos trasladan a un mundo de ficción fantástica, Eärwä, y en concreto, a una región conocida como Los Tres Mares, que aproximadamente podría corresponderse con el entorno del Mar Mediterráneo en la época de las Cruzadas... aunque (y esto es solo una percepción), leyendo las novelas las imágenes que me vienen a la cabeza no son de fantasía medieval, sino con una inspiración más relacionada con el mundo antiguo, con Roma e incluso con tiempos anteriores, como los asirios o los hititas. A lo largo de En el Principio fue la Oscuridad, El Profeta Guerrero y El Pensamiento de las Mil Caras, vamos a asistir a la formación de una Guerra Santa, en la que lo que sería el equivalente a nuestro Papa, desde la ciudad de Sumna (un equivalente a Roma), el Sumo Sacerdote de los Mil Templos, Maithanet, reúne una hueste sagrada para recuperar la Santa Shimeh, la ciudad en la que había nacido el profeta de su religión principal, Inri Sejenus (ya el nombre de Inri recuerda poderosamente a la imagen de Jesucristo), y que en esos momentos estaba dominado por los heréticos fanim (que se corresponderían con los reinos musulmanes de los tiempos de las Cruzadas). Y entre Sumna y Shimeh se encuentra la ciudad de Momemn (Constantinopla), dominada por los emperadores Nansur. Pero el presente de la Guerra Santa, va a estar íntimamente ligado a un pasado misterioso y legendario, pues las leyendas de Eärwä hablan de los tiempos del Apocalipsis, cuando en el lejano norte, desde la oscuridad del dominio de Golgotterath (de nuevo una alusión al Evangelio, similar al Monte Gólgota), los reinos kuniuricos habían tenido que hacer frente al alzamiendo del No-Dios, Mog-Pharau, una entidad apocalíptica y ajena, que había conseguido pervertir a los inmortales no-hombres, creando la raza salvaje de los Sranc, y destruyendo los antiguos imperios antes de ser derrotado por un mago, Seswatha, cuya memoria vive una y otra vez en los sueños de uno de los grupos de hechiceros que viven en Eärwä, el Mandato, los únicos que aún creen en el antiguo Apocalipsis y en la amenaza que, desde Golgotterath, plantean los servidores del No-Dios, el Consulto. 


El Profeta Guerrero, segundo libro. 



    Y es que ya desde el principio, para el protagonista de la historia, el hechicero del Mandato, Drusas Achamian, hay algo extraño y provocador en la forma en la que Maithanet convoca la Guerra Santa, y se une a ella como emisario del Mandato. Hay más escuelas mágicas en los Tres Mares: los Chapiteles Escarlatas, el Colegio Imperial o los cismáticos Cishaurim (llamados también Portadores del Agua), los hechiceros de los fanim, y todas ellas envidian al Mandato, pues son los únicos custodios del saber de la antigua magia, la Gnosis, magia pura, mientras que el resto de las Escuelas utilizan magia anagógica, que requiere símbolos e intermediaros para mostrar su poder, por lo que las envidias entre las Escuelas, y las tensiones entre los señores de la Guerra Santa (incluyendo a Nersei Proyas, Príncipe-Coronado de Corinya, fiel del Colmillo y antiguo discípulo de Achamian) van a ir filtrándose en la Guerra Santa... que además, observa con desconfianza a todos los hechiceros, pues todos y cada uno de ellos son una mácula en la creación, y sus almas han sido condenadas desde el primer uso de la magia. De hecho, existen unos objetos, las Baratijas (o Chorae) cuyo mínimo roce mata al hechicero, convirtiéndolo en sal. A todo este conflicto se suma la aparición de lo que parece ser un heredero de los imperios kuniuricos, un guerrero llamado Anasurimbor Kellhus, que llega a la Guerra Santa de mano de un scylvendio, un guerrero profano llamado Cnaiur urs Skiotha, que en el pasado fue apartado de su tribu después de haber sido seducido de alguna manera por el padre de Kellhus, Anasurimbor Moënghus, a quien ahora Kellhus busca, pues cree que se encuentra entre los Fanim. 
    Así, con Achamian, Cnaiur y Esmenet (una prostituta de Sumna que se une a la Guerra Santa y que había sido amante del hechicero en el pasado) como protagonistas de la historia, acompañaremos a la Guerra Santa a través de su viaje, descubriendo que, como no podía ser de otra manera, el Consulto está más presente de lo que podía esperarse, pues al estilo de los cylon o los skrulls, el Consulto había infiltrado a sus Espías-Piel (capaces de cambiar de rostro) en diferentes puntos de los Tres Mares, dominando la política y los ejércitos... y parece que solo Kellhus es capaz de descubrirlos. 

El Pensamiento de las Mil Caras, fin de la primera trilogía.


    
    Con todos estos mimbres, Bakker lanza una historia de fantasía oscura, desgarradora, desesperante y dura, en la que se habla sin pudor de violaciones, abusos, violencia y destrucción de todo tipo, y con una profunda carga de filosofía y psicología de la fe y las religiones, y en cuyo corazón está el camino que lleva a transformar a un hombre en un dios... y a que todo, absolutamente todo lo que está pasando, sea un plan y una manipulación de una sola persona, el recién llegado Anasurimbor Kellhus, capaz de asumir el papel de Profeta-Guerrero de la Guerra Santa, y que vendría de una antigua raza, los dunyainos, capaces de manipular a los hombres como los hombres manipulan a los niños. En estos tres primeros libros, asistimos a la transformación de Kellhus de un hombre en un dios, a como la Guerra Santa pasa a enarbolar la bandera de su propio profeta, y lo hace a través de batallas que no son menores cuando provocan miles de muertos que cuando se producen en el interior de un alma traicionada. 
    Y tras alcanzar Shimeh y descubrir la verdad sobre la Guerra Santa, tras descubrir la verdad (o parte de ella) sobre Kellhus, sobre Maithanet, sobre Moënghus... La historia quedó inconclusa. 
    Es decir. La historia de la Guerra Santa acaba. Pero no lo hace la historia de los dunyainos, el conflicto con el Consulto, el Segundo Apocalipsis y los protagonistas de la historia. Así que vamos a pasar a comentar la tetralogía del Emperador-Aspecto. 

The Judging Eye, la aventura continúa.


    Cuando comienza la tetralogía del Emperador-Aspecto, han pasado veinte años desde el final de Príncipe de Nada. Anasurimbor Kellhus es el Emperador-Aspecto, señor de los Tres Mares, y la sagrada Esmenet es su esposa. Dominando el poder político, el espiritual e incluso la magia (pues aprendió de Achamian Drusas los misterios de la Gnosis), el Emperador-Aspecto, su esposa y sus hijos, gobiernan con puño de hierro divino los Tres Mares... y Kellhus está dispuesto a una nueva guerra sagrada, una guerra que llevará a los Reyes-Creyentes del sur, ante el mismo Golgotterath para destruir al Consulto y evitar El Segundo Apocalipsis. Además de recuperar a personajes como Kellhus, Esmenet, Achamian Drusas (convertido en un renegado, un Mago sin escuela) o Nersei Proyas, para esta tetralogía Bakker presenta un buen puñado de nuevos personajes, como Mimara (la primera hija de Esmenet, que busca a Achamian para que le enseñe la Gnosis), los hijos de Kellhus y Esmenet (Moënghus, Theliopa, Kayûtas, Inrilatas, Serwa y los gemelos Kelmomas y Samarmas), o el príncipe Sorweel, rehén de un reino destruido por los primeros pasos de la Ordalía del Emperador-Aspecto en su camino hacia el norte. 
    Si la trilogía anterior se había centrado en los Tres Mares, aunque esta tetralogía no deja de lado los Tres Mares (parte de la familia imperial permanece en Momemn, y tendrán que hacer frente a la amenaza de un resurgir de los fanim), abre ante nosotros las inmensidades del Norte, y vamos a acercarnos a los salvajes Sranc, la auténtica horda (cuyos miembros son exáctamente idénticos todos entre sí... y a los poderosos no-hombres) que domina el norte, y a los no menos salvajes Escalpadores, que se dedican a cazarlos. Mientras Achamian busca Ishual, el lugar de origen de los dunyainos, Sorweel hace de nuestros ojos en el camino de la Gran Ordalía y el tiránico dominio del Emperador-Aspecto...

The White-Luck Warrior, uno de los grandes misterios. 


    Pero además, en esta tetralogía vamos a ver cómo los propios dioses reaccionan ante la Gran Ordalía y el Emperador-Aspecto, a quien al parecer, desean muerto. La historia de la Gran Ordalía va a mezclarse con la del Guerrero de la Blanca Suerte, una manifestación de la voluntad de los dioses, y que quizá sea encarnado en el rehén Sorweel... o tal vez no, pues otro asesino, el Narindar, recorre los pasillos y las calles de Momemn, acechando... Por supuesto, en la historia de la Gran Ordalía nada brillante. No hay nada que sea un remanso de calma. De nuevo, nos encontramos con una exploración sin paliativos del lado más oscuro del ser humano, y en estos cuatro libros, vamos a asistir de nuevo a violaciones, necrofilia, canibalismo, incesto, asesinatos y todo tipo de sufrimientos. La fe es fanatismo, y bajo ese fanatismo, cada hombre esconde una bestia, cuya máxima expresión son los propios hijos del Emperador-Aspecto, pues cada uno de ellos manifiesta una parte oscura de la personalidad de su padre. El barbárico Moënghus, la aséptica Theliopa, el orgulloso Kayûtas, el perturbado Inrilatas (encerrado lejos del contacto de todo el mundo), la manipuladora Serwa, el débil Samarmas,  o el más cruel de todos, el pequeño Kelmomas, capaz de todo para ser el único objeto del amor de su madre, un asesino de ocho años con un destino extremadamente oscuro y siniestro. 

The Great Ordeal, la parte más dura del viaje. 


    Y sin dejarnos tomar aliento, sin darnos un respiro, Bakker nos arrastra de un trauma a otro, desde la ciudad no-hombre de Isterebinth a las puertas de Golgotterath, desde las murallas de Momemn al tráfico drama de la Escaldadura. Y todo esto lo hace lanzando pistas de que hay algo que no estamos viendo, algo que asoma, y es que en este mundo de magia, donde los hechiceros cantan cantos gnósticos que crean geometrías perfectas de destrucción, luz y muerte, hay elementos más propios de la ciencia-ficción, pero que queda soterrado, que queda pendiente, que se cierne sobre nosotros incluso en el cuarto y último libro de la saga, The Unholy Consult, un libro que prácticamente se centra en la última batalla entre la Gran Ordalía y el Consulto, la lucha en las torres de Golgotterath y la verdad sobre el Consulto y Mog-Pharau, el No-Dios... Y de nuevo, nos encontramos con que la historia no acaba. 
    Sí, al igual que al final de Príncipe de Nada, asistimos al final de la Gran Ordalía y el asalto a Golgotterath. Pero de nuevo, es un final que no cierra del todo la historia. Es un final que no es tal. Y es que parece ser que Bakker tendría una nueva saga que continuaría esta, la Saga del No-Dios... pero de esta aún no sabemos nada. 

The Unholy Consult... ¿el final?

    El final... No, no es un final, pero en perspectiva, creo que ha merecido la pena. Porque el final no ha sido satisfactorio en absoluto. Pero el camino ha sido un auténtico delirio. No apto para todos los paladares, por supuesto, esta Saga del Segundo Apocalipsis no es fantasía oscura... está más allá de la oscuridad. Como dice el primer libro, Al Principio fue la Oscuridad, pero durante seis libros siguientes, hemos profundizado cada vez más en la oscuridad y la desesperación. Es evidente que Bakker tiene sus fuentes en la historia medieval (las Cruzadas) y en la literatura de fantasía clásica. El mapa de Golgotterath es Mordor, las torres en las que se refugia el Consulto, es Barad-dûr. Los perturbadores no-hombres, sin tener las orejas de punta, son poderosos magos inmortales, son el lado absolutamente sombrío y desquiciado de los elfos de Tolkien, e incluso al igual que, en la Tierra Media, Morgoth crea a los orcos desde los Elfos, en estas novelas, el Consulto crea a los Sranc desde los no-hombres. Y sí, a día de hoy hablamos de grimdark, y disfrutamos de las historias crudas de Abercrombie o Martin (bueno, de este más bien disfrutábamos...). Pero tanto en Abercrombie, como en Martin (como en Erikson o Sapkowski), esa visión oscura de la fantasía está regada de humor, de cinismo. Incluso cuentan con personajes con los que, más o menos, podemos hasta identificarnos. 
    Bakker no nos da reposo. No hay lugar para el descanso. Cada giro es una tragedia. Cada palabra está escrita para asfixiar la esperanza, para hundirnos más y más abajo en un barro existencial cargado del sentido de la filosofía y la religión, donde aspectos tan intrínsecos al ser humano como la fe, son descarnadamente expuestos, cuidadosamente desollados, despellejados para mostrar su aspecto más crudo, para transformar las creencias en una violación del alma... e incluso del cuerpo. 
    La Saga del Segundo Apocalipsis es desesperanzadora. 
    Es una mirada al abismo.
    ...
    Ojalá algún día... 
    Llegue el verdadero fin.