No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

domingo, 29 de enero de 2017

CALAVERAS Y GRILLETES: SAQUEADORES DEL MAR FEBRIL (V)

Después de aceptar el encargo del emporio del Cristantemo de Hierro, el Capitán Shen, Sarah, Balon y Evania volvieron al Maldición de Besmara y le contaron lo ocurrido a Echidna y Vanderlay. Durante la tarde, Vanderlay consiguió averiguar cual era la localización del Flor de Minata y cómo moverse en los puertos de Cho-Tzu, y se dirigieron hacia allí a la caída de la noche, encontrándose una gran taberna flotante de aspecto decadente. Mientras Echidna aprovechaba la situación para disfrutar de los encantos de una de las prostitutas del lugar, y Balon, Sarah y Kio Shen probaban con escaso éxito los brebajes locales, bajo la mirada de Evania, Vanderlay conseguía atraer la atención de los presentes, deleitándoles con sus canciones, su música y sus historias de piratas. De una y de otra forma, consiguieron alguna información sobre la enigmática dueña del Flor de Minata, y finalmente, Balon convenció a un cervecero de que les permitiera cruzar su barco para llegar a su destino. El Capitán, Sarah, Echidna, Evania y Trufa cruzaron la estrecha pasarela que les llevaría al Flor de Minata, evitando una trampa mágica de peligroso aspecto, mientras Balon y Vanderlay permanecían en el barco del cervecero, cubriéndoles las espaldas a sus compañeros. 

La anciana propietaria del Flor de Minata recogió la caja que le entregó Shen, y le entregó otra caja con su respuesta, pero mientras esto ocurría, Balon y Vanderlay escucharon un ruido extraño, y fueron a investigar. Se encontraron con uno de los guardias del barco cervecero muerto de un flechazo, y se dieron cuenta de que el barco taberna estaba en completo silencio. Entonces, empezó la emboscada, y varios ninjas atacaron a los aventureros con sus arcos. Balon hizo estallar la pasarela que unía el barco taberna y el del cervecero, mientras Vanderlay se refugiaba tras un hechizo de invisibilidad para evitar ataques y ayudar a sus compañeros. Shen, Sarah, Echidna y Trufa volvieron al barco cervecero, mientras Evania utilizaba sus hechizos desde el Flor de Minata, Serían Balon, Echidna y Shen, apoyados por Vanderlay quienes se enzarzarían en un combate a distancia con los asaltantes, y Balon caería al borde de la muerte, asaltado por uno de los asesinos que había trepado al barco invisible. Después de que Vanderlay le curara, el Capitán Shen también fue herido de gravedad por los arqueros, siendo protegido por Sarah y aunque Echidna consiguió curarle, las cosas parecían ponerse serias para los aventureros, especialmente después de que Vanderlay fuera consciente de que en breve sus atacantes recibirían refuerzos. Decidieron escapar por el agua, y Sarah cubrió su retirada, escapando en última instancia y dejando atrás, entre los barcos del puerto, a sus perseguidores. Tras una larga noche, consiguieron volver al Maldición de Besmara, donde pudieron descansar y curarse, y Kio Shen y Balon espiaron el contenido de la caja, encontrándose un mapa lacrado y una perla blanca, a pesar de la magia de adivinación que Evania y Echidna habían detectado en el cordel que cerraba la caja. 

Al día siguiente, mientras Shen, Balon, Evania y Sarah acudían al Crisantemo de Hierro, los más jóvenes de la tripulación, Echidna y Vanderlay decidieron quedarse en el puerto, ultimando los detalles del viaje y extendiendo historias sobre sus aventuras por el puerto. Lo Fiang y Lowen Fen recibieron a los piratas en sus salones, sinceramente preocupados por lo que había ocurrido en el puerto. Shen les entregó la caja enviada por la anciana, y Lowen Fen les pagó 1500 monedas de oro, un 50% más de lo acordado, por la confianza que creía haber tenido de ellos. Además, hizo llamar al sabio Shingen Kai, tal y como había prometido. El anciano Shingen llegó a la sede comercial, y percibió de inmediato el mal alrededor de los aventureros. Shingen acudió junto a los aventureros al Maldición de Besmara, y tras un breve examen del Cráneo de la Esperanza Cruel, les dio por muertos, afirmando que lo único que podía salvarles era confiar en la protección de un dios, y hacerlo cuanto antes. Balon propuso que acudieran a Trono de Besmara, donde se encontraba el santuario de la diosa, y Sandara Quinn se ofreció a guiarles. Mientras, en el puerto, Echidna y Vanderlay se encontraron con una hermosa joven tien que se presentó como Ray Fen, y les entregó una caja para que se la llevaran a Kio Shen, a cambio de un generoso pago. Así lo hicieron los jóvenes, volviendo al Maldicion de Besmara, donde se encontraron que todo estaba preparado para partir. Echidna entregó la caja a Kio Shen, que, extrañado, se retiró a su camarote para averiguar que llevaba la caja. Era simplemente un crisantemo muerto, un extraño regalo de Kai Fen. 

Adiós, Sandara... hasta pronto.


En su viaje a Trono de Besmara cayeron en una emboscada organizada por un grupo de Sahuagin a los que derrotaron sin demasiados problemas, y finalmente, la sacerdotisa Sandara Quinn se dirigió hacia el Templo en soledad, dejándoles en Reina Bes, la mayor ciudad de la isla, donde Vanderlay aprovechó para difundir las historias sobre sus viajes, y Balon compraba materiales para realizar pociones para sus compañeros. Tras dos días de espera, Sandara volvió, sin el Cráneo de la Esperanza Cruel. La suma sacerdotisa Laharra había aceptado custodiar el poderoso y malvado artefacto, pero el precio era que la propia Sandara debía quedarse en Trono de Besmara, abandonando la tripulación. Balon y Echidna mostraron cierta preocupación por el futuro de la sacerdotisa, mientras el Capitán Shen se ponía a su disposición si en el futuro necesitaba su ayuda. El joven Vanderlay quedó absolutamente desolado y se despidió de ella entre lágrimas. Triste, Sandara se despidió de él regalándole una de sus posesiones más preciadas, su Sombrero de Tres Picos de Besmara; y después brindó por ellos: Que la suerte, la riqueza y la fortuna acompañaran a aquellos que rompieran la Roca de las Mareas. 

Finalmente, inspirados por las palabras de la sacerdotisa, las mismas que el capitán Merrill Palo Firme les dirigiera en la botadura del Maldición de Besmara, decidieron dirigirse hacia la Roca de las Mareas, donde parecía que su suerte les esperaba. 

domingo, 22 de enero de 2017

CALAVERAS Y GRILLETES: SAQUEADORES DEL MAR FEBRIL (IV)

Aún recuperándose del encuentro con los sirénidos y el wyvern en Colmillo de Dahak, el Maldición de Besmara comenzó a dirigirse hacia Bahía Shenchu. Sin embargo, unas horas antes del anochecer, Vanderlay, el capitán Shen y Echidna vislumbraron una columna de humo en el horizonte. La certeza de Balon de que no había islas en esa dirección, les llevó a pensar que pudiera tratarse de un barco que estuviera ardiendo, así que el capitán ordenó poner el barco a toda vela en esa dirección. Para su sorpresa, avistaron lo que parecía ser un encuentro entre un barco patrullero chelio, el Melena de Fuego, y un barco pirata, el Vorstrang. Dispuesto a ayudar a los piratas frente a los militares del Imperio de Chelliax, se acercaron para conseguir una posición favorable desde la que acercarse al clíper chelio, aunque las corrientes y los vientos no les fueron demasiado favorables, de modo que los de Chelliax fueron capaces de situarse en formación defensiva, y finalmente, tuvieron que embestir el Melena de Fuego, dándose cuenta de que los chelios habían cogido prisioneros a varios piratas y habían prendido fuego al otro barco con el resto encerrados en la bodega. 

Los oficiales del Maldición de Besmara se prepararon para abordar el Melena de Fuego, utilizando Evania sus hechizos para despejar parte de la cubierta de los chelios. Sarah, Echidna, Vanderlay y el capitán Shen cruzaron al otro lado, pero Trufa y Balon cayeron al agua. Mientras Sarah y Echidna repelían el ataque de los oficiales chelios de a bordo, Vanderlay les daba apoyo desde un hechizo de invisibilidad, y Shen llegó al timón del clíper, asesinando a la capitana, pero los soldados chelios siguieron luchando, poniendo en serio peligro a Echidna y Sarah, mientras Evania rescataba a Trufa y Balon utilizaba una poción para escalar por la cubierta del Melena de Fuego y llegar al Vorstrang para liberar a los prisioneros antes de que el barco se hundiera. Finalmente los piratas consiguieron acabar con los soldados chelios. Después de tomar prisioneros al resto de la tripulación del Melena de Fuego, liberaron a los prisioneros que habían tomado para vender como esclavos y rescataron a Balon y el resto de los supervivientes del Vorstrang, entregándoles el mando del Melena de Fuego y dejando al resto de la tripulación chelia a su discreción. Mientras se alejaban, escucharon los gritos de los marineros chelios que tenían que enfrentarse a la justicia pirata. 

El martirio, destino de muchos de los cautivos en Chelliax


Dos días después llegaban finalmente a la ciudad de Cho-Tzu, en Bahía Shenchu, encontrándose con una exótica ciudad construida en torno a un puerto triangular, uno de cuyos lados estaba formado por una auténtica ciudad flotante. Después de atracar y que Vanderlay acordara un precio con las autoridades portuarias, decidieron bajar del barco y disfrutar de su primera noche en tierra desde que fueran capturados por Harrigan en Puerto Peligro. Echidna, Vanderlay, Sarah, Balon y Evania buscaron una taberna, y Echidna se llevó la calavera de la Esperanza Cruel, esperando que alguien se la robara. Sin embargo, lo que consiguieron fue crear un ambiente de malestar en la taberna, y finalmente Evania y Vanderlay se marcharon de la taberna, organizando su propia fiesta en la cubierta del Maldición de Besmara, junto a Rosie, Sandara, Tam Tate y el resto de la tripulación. Mientras esto ocurría, Shen estaba recorriendo el puerto, y se encontró con que alguien le seguía, sorprendiéndose al encontrarse con un viejo amigo de la infancia, Lo Fiang, que estaba en Cho-Tzu trabajando para un emporio comercial tien, el Crisantemo de Hierro. Lo Fiang conminó a Kio Shen a reunirse con él al día siguiente antes de continuar con sus deberes, y Kio Shen acudió a la taberna encontrándose con una adormilada Sarah (Balon la había adormecido por algún extraño motivo), Balon y Echidna. Shen y Sarah pasaron la noche en una cara posada que les había sido recomendada por Lo Fiang, mientras Balon y Echidna, cada uno por su cuenta, continuaban la fiesta durante el resto de la noche.

A la mañana siguiente, el capitán Shen acudió junto a Evania, Balon y Sarah al encuentro de Lo Fiang, mientras que Echidna, disconforme con la idea de alcanzar algún acuerdo con los comerciantes, decidió permanecer en el barco, y Vanderlay acudía al puerto para negociar la venta de parte del botín que llevaban, consiguiendo así la paga de los tripulantes, comprando víveres y agua, y volviendo al barco junto a Echidna con los beneficios de la venta de lo conseguido en el puerto. Mientras, el resto eran guiados por Lo Fiang a la sede del Crisantemo de Hierro, un magnífico palacio de estilo tien, donde se encontraron con el director de la sede en persona, Lowen Fen, antiguo padrino de Kio Shen. Bajo la tutela de Lowen Fen se les sirvió vino de arroz y té caliente, mientras el director preguntaba a Kio Shen por los años desde que había desaparecido de Tien. Lowen Fen sorprendió a los presentes al utilizar su magia de adivinación, descubriendo la maldición del Cráneo de la Esperanza Cruel. Lowen Fen se ofreció a presentarles a un sabio anciano que podría ayudarles, como un favor por la familiaridad con Shen. Sin embargo, Balon, dándose cuenta de que allí pasaba algo más, le preguntó a Lowen Fen qué iba a pedirles a cambio. Efectivamente, el director del Crisantemo de Hierro les solicitó que llevaran un mensaje de carácter político a un barco situado en la ciudad flotante, el Flor de Minata. Lo Fiang les explicó parte de la complejidad política de Cho-Tzu, y ofreció mil piezas de oro a los aventureros por llevar aquel mensaje. Finalmente aceptaron, y antes de retirarse, Lowen Fen le reveló a Kio Shen que su hija, Ray, la antigua prometida de Kio Shen, también estaba allí, ahora prometida a Lo Fiang...


lunes, 16 de enero de 2017

CALAVERAS Y GRILLETES: SAQUEADORES DEL MAR FEBRIL (III)

Después de asaltar el Viento Fiel, el Maldición de Besmara continuó su camino hacia el norte para bordear la costa de Motaku en dirección a Colmillo de Dahak, donde esperaban resolver el enigma de la calavera enjoyada que habían obtenido del saqueo del Pelícano. Sólo un par de noches después del asalto al Viento Fiel, mientras Evania y Vanderlay hacían guardia, se encontraron con uno visitantes inesperados a bordo del Maldición: un trío de sahuagin, criaturas a medio camino entre los hombres y los tiburones. Mientras Trufa se enfrentaba a los sahuagin, Evania retrocedía, y Vanderlay daba la alarma, despertando al resto de la tripulación antes de dejarse caer a la cubierta, utilizando su Caída de Pluma, y ayudando a Trufa a acabar con los incursores, a los que rechazaron sin demasiadas dificultades. El amanecer estaba ya cerca, así que Sarah puso a la tripulación a trabajar, mientras Evania y Vanderlay se retiraban a descansar. El capitán Shen volvió a su camarote para prepararse, y se dio cuenta de que el cráneo de la Esperanza Cruel había vuelto a su mesa. Iba a retirarlo, pero...

Seis horas después, cuando Tripas de Pez distribuía la comida, Sarah se dio cuenta de que Shen no había aparecido en todo el día, así que fue a buscarle, y le encontró de pie, mirando fijamente el cráneo enjoyado. Mientras, revisando las armas de asedio, Balon descubría que varias cuerdas se encontraban al borde de la rotura, como si hubieran envejecido más deprisa de lo que esperaba. Sarah trató de despertar al capitán, y se encontró mirando un rostro cadavérico que gritaba, superpuesto al del Capitán, que cayó al suelo desmadejado. Shen despertó en ese momento, sin ser consciente de lo que había pasado ni del transcurrir del tiempo, y Sarah reunió a los oficiales para tratar el tema junto al capitán. Además, revisaron el cofre que había contenido el cráneo: el cofre seguía en su lugar, con todos los cerrojos echados... pero vacío. Finalmente, y con pocas esperanzas de deshacerse de él, según habían leído en los diarios del Pelícano, Vanderlay arrojó el Cráneo de la Esperanza Cruel al mar. 

Comenzaron a bordear la gran isla de Motaku, decidiendo que no iban a atacar los pueblos costeros, y un accidente a bordo que le costó la vida a uno de los marineros, fue el aviso de que la calavera enjoyada había vuelto al camarote del capitán. Avistaron un barco, y decidieron seguirlo, ya que parecía un mercante, pero el piloto del otro barco fue más ágil que Sandara, y eludió la persecución, de modo que los piratas perdieron esa posibilidad de botín. Sin terminar de decidir qué hacer con el cráneo, mientras Echidna proponía llevarlo a una gran ciudad (la isla de Shenchu se encontraba cerca de su ruta, y allí estaba la ciudad de Cho-Tzu) donde intentar deshacerse de ella. Los oficiales decidieron continuar hacia Colmillo de Dahak, y en el transcurso del viaje, el capitán Shen comenzó una relación más o menos apasionada con la contramaestre Sarah Lack, que de nuevo fue testigo de los efectos de la calavera sobre el Capitán, ya que la calavera volvió a aparecer en el dormitorio, y vio como Shen flotaba a varios palmos de la hamaca, con el rostro cadavérico vuelto hacia él, y tras él podía ver una espesa jungla. Lo que fuera que hablase a través de Shen le dijo "vengo", y el capitán cayó de nuevo a la hamaca, envuelto en sudor frío. Sarah y Shen relevaron a Echidna y Balon en la guardia, decididos a no contar lo ocurrido a sus compañeros.

A pocos días de llegar a Colmillo de Dahak, una fuerte tormenta sacudió el Maldición de Besmara. Sorprendido, Echidna vio como uno de los relámpagos que caían formaba en el horizonte un símbolo que le aterrorizó: el Árbol del Dolor. Una gigantesca ola sacudió el barco, y el desconcertado oráculo fue barrido de la cubierta, aunque consiguió aferrarse a una de las barandas. Vanderlay la ayudó a subir antes de que la madera se deshiciera en sus manos, pero antes de que la tormenta se disipara, aún pudieron percibir una aterradora presencia... la de un gigantesco dragón que volaba entre las nubes en dirección a la isla.

Un Wyvern de Aashaq, una de las amenazas de la jungla de Colmillo de Dahak...


Finalmente, llegaron al Colmillo de Dahak, a una estrecha playa en la que los marineros del Pelícano se habían encontrado con los sirénidos, aunque ellos no disponían de ninguna manera de contactar con ellos. Los aventureros crearon un pequeño campamento cerca de la jungla, temerosos de lo que podían encontrarse en una isla que era notoriamente dominada por la sacerdotisa dragón Aashaq y sus acólitos draconianos. Convertida en delfín, Evania exploró las aguas cercanas a la cala, encontrando varias grietas que parecían convertirse en túneles y acceder al interior de la isla, pero finalmente no se atrevió a seguirlas, por lo que decidieron pasar la noche en el campamento. Con la puesta del sol, vieron a unas criaturas que pasaban cerca de la playa, y pensando que podrían ser sirénidos, Balon llamó su atención. Dos de las criaturas respondieron a su llamada, pero resultaron ser gatos acuáticos, unas criaturas salvajes que no dudaron en atacar a Balon y Sarah, aunque los aventureros consiguieron acabar con ellos. Mientras, Evania y Vanderlay descubrían que alguien los observaba, un sirénido, al que Evania pidió ayuda, aunque la criatura desapareció de inmediato. Al día siguiente, Evania exploró aún más las grietas, descubrió que eran caminos para los sirénidos al interior de la isla, por lo que finalmente decidieron utilizar una caballa para enviar un mensaje a los sirénidos para pedirles parlamento. Al anochecer, varios sirénidos acudieron a la playa, y su líder aceptó hablar con los aventureros. De los sirénidos descubrieron que estos habían robado el cráneo del tesoro de Aashaq, y después habían descubierto por las malas la maldición que parecía pesar sobre ella. Descubrieron así que el capitán del Pelícano buscaba específicamente esa calavera, y los sirénidos les exortaron a abandonar la isla. Ellos habían sacrificado el tesoro obtenido de los humanos a Dahak, esa había sido la única forma de deshacerse del cráneo, sin obtener ganancia alguna, los sirénidos dijeron que al igual que lo habían obtenido robando, probablemente deberían desprenderse de él a través de un robo. Finalmente, el líder de los sirénidos les exhortó a que se marcharan, y para asegurarse de ello, uno de los sirénidos llamó la atención de uno de los wyvern cazadores de Aashaq, que se lanzó en persecución de la barcaza de los aventureros. Evania alzó una profunda niebla que les escudó de los ojos del wyvern, que aún así consiguió alcanzarles, hiriendo a Sarah y Evania, aunque finalmente Balon consiguió deshacerse de él temporalmente con una bomba gélida, de modo que alcanzaron el Maldición de Besmara y pudieron alejarse de Colmillo de Dahak... Ahora sí, en dirección a Cho-Tzu. 

domingo, 18 de diciembre de 2016

CALAVERAS Y GRILLETES: SAQUEADORES DEL MAR FEBRIL (II)

Después de su encuentro con la naga en las aguas del río junto al que se habían construido los Embozos del Destartalado, los aventureros permanecieron alerta, por si alguna otra amenaza llegaba desde la selva. Mientras Kio, Echidna, Evania y Sarah deambulaban por los Embozos, Vanderlay se convertía en el centro de atención en la taberna, narrando sus historias de lo ocurrido durante su viaje con Harrigan y el Promesa de Hombre, y Balon atendía a Osolechuza Esquilavenados, tratando de acercarse a él. Sin embargo, nada les preparó para lo que ocurrió al día siguiente, cuando un enjambre de avispas gigantes brotó de la jungla, atacando los Embozos. Varios trabajadores fueron heridos por los gigantescos insectos, y los aventureros trataron de contener algunas de ellas mientras los trabajadores buscaban refugio. Echidna consiguió encaramarse a una de ellas, mientras Balon, Evania y Trufa, Kio y Sarah se enfrentaban con ellas, y Vanderlay les apoyaba con sus canciones y efectos. Sufrieron varias heridas, especialmente Balon, pero finalmente consiguieron acabar con ellas y retirarse a un lugar seguro mientras las avispas se dispersaban. 

El Viento Fiel, primer barco asaltado por los aventureros.


Pero sin tregua, las campanas de los Embozos tocaron a alarma, y todos se dieron cuenta de que un galeón chelio, el Estrícido, había entrado en el estuario, y varios hombres habían desembarcado. Se prepararon para combatir de nuevo, pero se dieron cuenta de que los hombres formaban a la defensiva, y de que no eran soldados de Chelliax. Finalmente, se acercaron a ellos, descubriendo que se trataba de un confuso grupo de piratas al mando del capitán Merrill Palo Firme, que había llegado para embozar el galeón, y que estaba tan sorprendido como ellos al no haber visto la bandera que avisaba de que no debía acercarse pues ya había un barco. Merrill reconoció el Promesa de Hombre, y felicitó a los aventureros por haber golpeado así a Barnabas Harrigan, ofreciéndose a ser el padrino de su nuevo barco. Merrill se retiró de la bahía, volviendo a alta mar, mientras, después de que Balon preparara varias pociones de restablecimiento para él y sus compañeros, afectados por el veneno de las avispas, los aventureros se dirigieron hacia la torre de vigilancia. La alcanzaron sin dificultades después de que Evania tranquilizara a un pequeño grupo de jabalíes, y allí descubrieron al vigía, el anciano Lyle, muerto por la picadura de una avispa en el cuello, y encontraron a su mascota, un loro llamado Matarratas, que se encariñó de Vanderlay. Volvieron al poblado, donde asistieron a la ceremonia por la muerte de Lyle, y prosiguieron sus labores de reclutamiento y narración de sus aventuras, mientras Balon se encontraba con la hostilidad de Osolechuza y descubría con sobresalto que Azotes había muerto en la sentina por los picotazos de una avispa gigante a la que tuvo que enfrentarse el alquimista, antes de huir a la cubierta del barco, donde se encontró con que el cráneo enjoyado que habían encontrado en el Pelícano, estaba en el camarote del capitán. Inquieto, Balon lo devolvió a su lugar, lo que hizo que finalmente, decidieran marchar hacia Dahak a averiguar todo lo posible sobre ese objeto en cuanto el barco estuviera preparado.

Y sería al día siguiente cuando por fin se celebraría la inauguración del barco, bautizado como "Maldición de Besmara", al habitual brindis de "que la suerte acompañe a aquellos que rompan la Roca de las Mareas", recordando Vanderlay que la Roca de las Mareas era una pequeña fortaleza al sur de Motaku, dominada por la familia Smythee y que según las tradiciones, daba suerte a aquellos capitanes que la tomaban. Con el Maldición de Besmara preparado para partir, los aventureros embarcaron y pusieron rumbo al norte, hacia Dahak.

Pero en el camino, Echidna avistó un barco, y el capitán Shen dio la orden de poner el barco a toda vela, persiguiendo al otro navío. La persecución duró cuatro días, hasta que finalmente lo alcanzaron, reconociéndolo como el Viento Fiel, un barco mercante al que consiguieron asaltar con Sandara al timón. Mientras Evania convocaba criaturas y Balon manejaba las balistas, y después de recibir el golpe directo de un ataque de la catapulta del Viento Fiel, el resto de los piratas se preparo para el abordaje. El capitán Shen, Sarah, Vanderlay y Echidna consiguieron trabar sus arpeos con el Viento Fiel, abordando el barco, aunque Sarah cayó al agua. Cuando el Capitán, Vanderlay y Echidna se prepararon para luchar, se encontraron con la capitana del navío dispuesta a rendirse. Los piratas tomaron para ellos todo el cargamento de manufacturas, y expoliaron el Viento Fiel, llevándose la catapulta y el espolón, y dando a los marineros la opción de unirse a ellos, aunque no tomaron rehenes, y dejaron libre el Viento Fiel y a su tripulación después de obtener su botín y continuar su camino...

martes, 6 de diciembre de 2016

CALAVERAS Y GRILLETES: SAQUEADORES DEL MAR FEBRIL (I)

A bordo del Promesa de Hombre y decididos a convertirse en Capitanes Libres, los aventureros continuaron su camino hacia la Costa Serpentina, dejando atrás los arrecifes de la Cala de la Resaca, y manteniendo a Azotes prisionero en la sentina. En su búsqueda de los Embozos del Destartalado, se encontraron con un barco a la deriva, y decidieron averiguar qué pasaba. Con Sandara Quinn al timón, pusieron rumbo al navío, descubriendo que era un barco llamado "El Pelícano", que Balon creyó recordar como un barco "casi legal" que solía atracar de vez en cuando en Puerto Peligro, dirigido por el capitán Georgeus Hawkwood. El navío estaba abandonado, y pudieron abordarlo fácilmente. Mientras Vanderlay vigilaba, Balon y Evania exploraban el castillo de popa y Kio y Sarah bajaban a las cubiertas inferiores, encontrándose con que el barco estaba desierto, y aquí y allá había restos de algo que parecía ácido, e incluso algún resto humano. Mientras tanto, Balon y Evania encontraron los camarotes del capitán y los oficiales. En el camarote del capitán encontraron una joya grotesca, un cráneo de pez con dos aguamarinas de gran tamaño engarzadas en los ojos, y que desprendía magia, aunque Evania no podía identificarla, y en el de los oficiales, encontraron el diario de a bordo, para sorpresa de ambos, escritos por un tal Echidna Amiano, como el compañero al que habían perdido en las garras de los lacedones de la Cala de la Resaca. Leyendo el documento, Balon y Evania descubrieron que Echidna y su padre formaban parte de la tripulación del Pelícano, y que junto al capitán Hawkwood habían conseguido negociar con unos sirénidos en Colmillo de Dahak, donde habían obtenido aquel grotesco cráneo de pez. Como si una maldición hubiera caído sobre el barco a partir de ese momento, sus tripulantes habían comenzado a desaparecer, y otros a enfermar y morir, hasta que finalmente y cerca de la Costa Serpentina, el padre de los Amiano había puesto a su hijo enfermo en una balsa para alejarle del barco, mientras hablaba de lo que parecía ser una relación familiar entre los Amiano y algo llamado el Árbol del Dolor. Algo pasaba en el barco, y serían Sarah y Kio quienes se encontrarían cara a cara con ello al ser atacados en la sentina por dos cienos de cristal que les siguieron a cubierta, salpicándolo todo de ácido. Tras descubrir que eran inmunes a las bombas de fuego de Balon, se enfrentaron a ellos con armas físicas, aunque Sarah recibió algunas heridas por salpicaduras de ácido. los demás salieron indemnes, utilizando armas a distancia, y atacando incluso Vanderlay desde el Promesa de Hombre. Con los cienos muertos, terminaron de explorar el Pelícano, y pese a la oposición de Evania y las dudas de Sarah, Kio y Balon decidieron llevarse con ellos el extraño cráneo. Sandara lo examinó, sin encontrar en él nada particular, así que decidieron mantenerlo custodiado mientras se dirigían a los Embozos, pendientes de quizá encontrar también la solución al misterio de Echidna.

Selissa, una joven naga acuática que iba a almorzar y se llevó un susto... 


Descubrieron los Embozos del Destartalado en la boca de un río, oculta por un estuario, y allí fueron atendidos por su propietario, Merluza el Destartalado, que tras negociar con Vanderlay, acordó realizar los cambios en el barco por un precio de 3000 piezas de oro, en un plazo de siete días. Aceptaron el precio, y entonces, Kio preguntó si habían encontrado a un joven en una balsa unos días antes. Sorprendido, Merluza asintió, llevándoles junto a él, un muchacho mayor que el Echidna al que ellos habían conocido, y que despertaría de su coma cuando ello llegaron a la habitación. Después de tranquilizare, descubrirían que tenía amnesia, no recordando nada desde que el Pelícano había abandonado Puerto Sangreverde, en las tierras empapadas. Sería Tripas de Pez quien resolvería la situación, contándoles que el muchacho al que ellos habían conocido como Echidna Amiano, era en realidad la hermana menor de este, Lucero Amiano. Sorprendidos por la revelación, decidieron darle un tiempo a Echidna para que asumiera todo lo ocurrido, mientras Vanderlay comenzaba a reclutar gente para la tripulación del barco, acudiendo a ver a Echidna para ofrecerle unirse a ellos en sus viajes. 

Al día siguiente, mientras el Promesa de Hombre era remozado, Balon se adentró en la selva en busca de componentes para sus pociones y venenos, mientras Vanderlay trataba de extender las historias del grupo, y Kio (al que pronto se uniría Echidna), continuaba su labor de reclutamiento. Sarah y Evania serían invitados por los trabajadores a una partida de bolos en los muelles, donde se encontrarían de pronto tratando de repeler el ataque de una joven naga acuática desplazada por la sequía, cuyo veneno pondría en serios aprietos a Trufa y Sarah, aunque conseguirían retenerla el tiempo suficiente como para que Vanderlay, Echidna y Kio llegaran, acabando el ninja con la naga que ya había sido herida por sus compañeros. Merluza no dudó en reducir el precio de la reforma en 500 piezas de oro, y los aventureros en deducir que su estancia en los Embozos también podía ser interesante... 

jueves, 1 de diciembre de 2016

LAS CORTES DE LA TORMENTA: LOS LUGARES

¡¡Hola!!

Hacemos un breve paréntesis en el espíritu rolero con el que se ha quedado este blog para hablar de una gran noticia: el regreso de las Cortes de la Tormenta. Para los que no lo sepáis, si queda alguien que no lo haya oído ya, Las Cortes de la Tormenta es la primera parte de una trilogía escrita por el autor de este blog, o sea, yo. La Crónica del Dios Muerto será una saga de fantasía histórica (no vamos a decir ni fantasía épica, ni fantasía oscura, si el término no existe, me lo invento). Hace algo más de dos años, encontré una editorial que publicó esta novela, pero mi tránsito con ella ha sido... bueno, vamos a decir poco positivo, y tomé la determinación de encargarme yo mismo de publicar la trilogía. Así que ahora está disponible una nueva edición de la novela, con portada nueva (que esta vez sí tiene que ver con el libro) y nueva maquetación (muy muy molona), y en la que han tenido mucho que ver Marco Pérez, el ilustrador Pedro García y el maquetador, Miguel Pedrajas. 

Nueva portada y nueva maquetación.

Y hoy, a través del Iconocronos, me apetecía compartir con vosotros algunas imágenes de lugares de nuestro mundo que han tenido algo que ver con el Mundo, el entorno en el que transcurre La Saga del Dios Muerto. Otro día os pongo las caras de los "actores" para la serie... :)

Mont Saint Michel, a medio camino entre Morduigh y Shalmael.

El Monte Athos, una inspiración para Término.


Peña de Francia, en Salamanca, otra imagen para Término.

El Castillo de Coca, en Segovia, uno de los castillos del Sur de Llyr.

La Sainte Chapelle parisina, ¿la Catedral? ¿Algún otro templo de los Diez?




Más imágenes, más noticias y más curiosidades, en los próximos días...


domingo, 20 de noviembre de 2016

CALAVERAS Y GRILLETES: MOTÍN EN EL AMARGURA (VII)

Aprovechando la marea baja, los aventureros cruzaron la sala llena de fango, buscando restos de la criatura con tentáculos que les había atacado antes pero sin encontrarlos, de modo que decidieron continuar por la única galería que aún no habían recorrido. Balon fue el primero, mientras los demás se retrasaban debido a que Sarah tuvo algunos problemas a la hora de nadar, por lo que bloqueó la galería. Volviendo a encontrarse la galería inundada, Balon llegó a una sala amplia y profunda, en la que pudo ver a Sandara Quinn y Tam Tate prisioneros, engrilletados en la roca del techo, mientras algo se movía en las profundidades bajo el alquimista. Sus compañeros llegaron enseguida, y mientras Kio, Vanderlay, Sarah y Trufa trepaban para liberar a los prisioneros, Balon, Evania y Echidna se enfrentaban en el agua a lo que allí les amenazaba, aunque aquellas aguas eran turbias y apenas podían ver a lo que se enfrentaban. Tras evitar una maraña de algas y golpear varias veces a una criatura gigantesca que apenas veían bajo el agua, Balon, Echidna y los delfines de Evania consiguieron acabar con la criatura gigantesca, que cayó hacia las profundidades de la estancia, mientras recibían ataques de alguien que desde el fondo les arrojaba un arpón. Kio se zambulló para ayudar a sus compañeros, pero fue atrapado por las corrientes que le llevaron bajo el agua, donde pudo ver por fin a la criatura que les atacaba, una reina grindylow. Vanderlay, Sarah y Trufa consiguieron liberar a Tam y Sandara, y Evania comenzó a alejarse de vuelta a la galería. Echidna siguió a Kio a las profundidades, aunque el ninja trataba de mantenerse invisible ante los ataques de la reina grindylow.  Pero Echidna fue sorprendida por el ataque de un lacedón, que permanecía encadenado al fondo de la cueva. Ante los atónitos ojos de Kio, las garras y los colmillos del lacedón atravesaron la armadura de hielo de Echidna, causando una muerte sangrienta a la muchacha que se hacía pasar por un chico. Mientras Vanderlay y Sarah se llevaban a los cautivos siguiendo a Evania, Kio evitó a los lacedones y consiguió acabar con la vida de la reina grindylow, arrebatándole su arpón y sus posesiones, y saliendo de allí, dejando atrás el cadáver de Echidna. 

Movidos por el miedo y la tristeza de la pérdida, abandonaron las cavernas, saliendo al exterior, a Cala Resaca, donde Sandara utilizó la magia de Besmara para convertir su sombrero en una barcaza con la que navegaron hacia la playa donde los aventureros atracaron. Por el camino, Tam y Sandara les contaron cómo habían sido atrapados por los grindylows en el Promesa de Hombre durante la tormenta, y como después estos habían decidido utilizarles como cebo para atraer más humanos a los que devorar. Mientras descansaban y se recuperaban en la playa, Tam les confió el plan de Plugg y Azotes para acabar con ellos, probablemente en cuanto volvieran al barco, así que decidieron descansar y prepararse, planeando sus movimientos para el día siguiente. Después de discutir sus planes y de que Sandara utilizara sus poderes curativos para curarles, se dirigieron hacia el Promesa del Hombre, encontrándose con que Plugg les había preparado una bienvenida poco cálida. En cuanto se acercaron al barco, varios piratas les dispararon con sus ballestas. Vanderlay, Balon y Sarah saltaron al agua, mientras Sandara, Tam, Kio y Evania continuaban en la barca, ocultos por una niebla convocada por la sacerdotisa. Evania convocó varias águilas que atacaron a los marineros y a Plugg, dándoles un respiro, mientras sus compañeros alcanzaban, a nado o en la barca el Promesa de Hombre, intentando trepar a la cubierta, aunque era complicado sin arpeos ni útiles de abordaje. Balon alcanzó la cubierta con una de sus bombas, y Kio fue el primero en llegar arriba, utilizando sus shuriken para acabar con varios de los piratas. Sobre la cubierta, Plugg, Azotes, Cogward y Osolechuza les plantaron cara, fracasando Kio en su ataque sobre Plugg y recibiendo el empujón hidráulico del sable de este. Mientras Vanderlay trataba de alcanzar el barco por el otro lado, Balon, Sarah, Trufa y Sandara se iban encontrando en la cubierta, enzarzándose con sus enemigos. Finalmente, Balon consiguió dejar malherido a Plugg con una de sus bombas arrojada a bocajarro, aprovechando el momento Kio para acabar con la vida del antiguo contramaestre del Amargura; al tiempo que Trufa reventaba a Carmesí Cogward. Al ver lo ocurrido, Azotes se rindió y siguiendo las órdenes de los aventureros, ordenó a Osolechuza que se detuviera. Vanderlay se apresuró a buscar a Kroop y a Rosie, encontrándolos encadenados en la bodega, y liberándolos. Finalmente, los aventureros se encontraron siendo los propietarios (más o menos) de su propio barco. Arrojaron a Azotes a la sentina, y exploraron el barco, apropiándose de las pocas propiedades de Plugg y los suyos que allí había, haciéndose con el tesoro de Plugg. Decidieron seguir los planes originales de este, y dirigirse hacia los Embozos de Destartalado, en la Costa Serpentina, donde podrían cambiar el aspecto del Promesa de Hombre, y donde además, podrían encontrar tripulación, pues con nueve tripulantes, el barco era prácticamente ingobernable. 

Una nueva historia se abre para el Promesa de Hombre...


Kio Shen se convirtió en el nuevo capitán del Promesa de Hombre, ocupando el lugar que había sido de Plugg, y Sarah sería su segunda, la contramaestre del barco. Vanderlay sería el intendente, controlando el botín y el equipo del barco, mientras Balon, como condestable, tomaba a su cargo el mantenimiento y manejo de las armas de asalto de a bordo. Sandara se encargaría de pilotar la nave, Rosie sería la maestra de armas, Kroop el cocinero, y Evania se encargaría del mantenimiento tanto de la nave como de sus tripulantes... 

Una nueva etapa se abría ante ellos: la de convertirse en Capitanes Libres de los Grilletes. 

PROXIMAMENTE, EN SAQUEADORES DEL MAR FEBRIL...

Los aventureros han conseguido hacerse con su propio barco, pero aún tienen que hacerse con un lugar entre los Capitanes Libres de Los Grilletes. ¿Lo conseguirán, o serán olvidados y aplastados como pececillos en un mar de tiburones? Un viejo tesoro, una fortaleza que trae suerte, las aguas del Mar Febril... ¿y qué es el Árbol del Dolor y que tiene que ver con la familia de Lucero y Echidna? 

¡En los próximos episodios!

domingo, 6 de noviembre de 2016

CALAVERAS Y GRILLETES: MOTÍN EN EL AMARGURA (VI)

Utilizando como refugio los restos de la empalizada y después de apagar el fuego provocado por Balon en la cabaña, los aventureros decidieron refugiarse allí para pasar la noche, después de que al alquimista se asegurara de que no había más amenazas en el árbol ni alrededor de él. Realizaron varias guardias, y al amanecer, Echidna y el orangután Trufa despertaron sintiéndose enfermos a causa de los mordiscos recibidos de las putas del barco del día anterior. Balon les realizó algunas curas, pero continuaron febriles mientras se dirigían al suroeste, hacia el lugar donde Kio había visto a los grindylows con el sombrero de Sandara Quinn. Al acercarse, Kio se adelantó, descubriendo una pequeña cala, de aguas profundas y que se abría a una cueva cuyas aguas estaban muy agitadas. Kio, Balon, Echidna y Sarah saltaron al agua, y allí fueron atacados por un grupo de pequeñas estirges que trataban de hacerse con su sangre. No les costó mucho alejar de ellos a los parásitos, y finalmente Vanderlay, Evania y Trufa se unieron a ellos, aunque Evania sufrió una caída poco acertada.

Lacedones, una de las trampas de los grindylows.


Una vez en la cala, se dirigieron al interior de la cueva inundada, aunque Sarah y Evania tuvieron problemas a la hora de nadar en aquellas aguas tan revueltas, hasta el punto de que la mediana se vio arrastrada por las corrientes y tuvieron que rescatarla entre Balon y Echidna cuando estaba a punto de perecer ahogada. Una vez que consiguieron reagruparse, comenzaron a explorar el interior de las cavernas, encontrándose enseguida con un puñado de grindylows que les asaltaron golpeando y retirándose a las profundidades de la sala. Pusieron en serios aprietos a Evania y Sarah, aunque finalmente consiguieron reagruparse sobre un islote y rechazarlos. Finalmente, continuaron adentrándose en la cueva, siguiendo un estrecho pasillo que les condujo a una sala en la que en cuanto Kio entró, el agua se volvió negra. Asustados por el efecto, se mantuvieron pegados a las paredes de una sala con los muros llenos de calaveras y huesos llenos de gusanos, a los que Vanderlay se encaramó para mantenerse lejos del agua. Y lo hizo con acierto, porque Sarah sufrió un violento ataque procedente del agua, que laceró sus piernas con gravedad. Echidna consiguió sacarla de la sala, volviendo al pasillo en el que aún permanecían Evania y Balon. Mientras se retiraban, Vanderlay, que cerraba el grupo, fue atacado por unos tentáculos, de los que recibió un golpe. Huyendo de aquella habitación, buscaron otro camino, encontrándose con una peligrosa trampa, una reja con púas que cayó sobre ellos, arrastrando a una gravemente herida Evania al fondo de la cueva.

Echidna consiguió llegar a ella y estabilizarla in extremis, aunque luego tuvieron que esforzarse mucho para sacarla de debajo de la reja y evitar que se ahogara.  Balon, Echidna y Trufa intentaron levantar la reja, mientras que Kio intentaba desactivar el mecanismo y Sarah y Vanderlay vigilaban no sufrir nuevas emboscadas. Vanderlay trató de llegar abajo para lanzar un hechizo de curación, pero no consiguió concentrarse y finalmente, Balon tuvo que utilizar sus pociones de fuerza y de crecimiento de gigante para finalmente arrancar la reja y sacar a Evania del fondo. Mientras la marea comenzaba a retirarse, consiguieron curar a Evania, y tuvieron un fuerte debate sobre qué hacer. Mientras Echidna y Evania querían regresar al barco, el resto de sus compañeros votaron por seguir en busca de Sandara y de Tam Tate. Tras un nuevo enfrentamiento con un grupo de grindylows, recuperaron el sombrero de la sacerdotisa de Besmara, y continuaron adentrándose en la cueva. Mientras exploraban una reja temiendo una nueva trampa, Echidna y Kio fueron heridos por las garras de dos lacedones atrapados bajo una reja, aunque Vanderlay y Balon consiguieron sacarlos antes de que fuera demasiado tarde, para encontrarse con que el camino les llevaba de nuevo a la sala en la que el agua se había vuelto negra.. Aunque ahora no había agua y solo quedaba una sala llena de fango... 

domingo, 30 de octubre de 2016

CALAVERAS Y GRILLETES: MOTÍN EN EL AMARGURA (V)

Con el sol ya en el cielo, los aventureros dirigieron la barca en la que se encontraban hacia la isla, dejando a la tripulación del Promesa de Hombre tratando de arreglar el barco. Buscando un lugar donde fondear, encontraron una pequeña población en la costa norte de la isla, aunque al no encontrar un lugar discreto donde desembarcar, decidieron continuar explorando, encontrando una playa en una bahía al sureste. Mientras se acercaban, Evania  divisó una figura humana de pie en la playa, y al acercarse, pudieron ver que era un esqueleto sujeto a un palo, atado con tendones, y con numerosas muescas y heridas en todos los huesos. Con cuidado, fondearon la barca y exploraron la playa, divisando dos caminos, uno que se dirigía al norte a través de la jungla, y otro que se adentraba en esta hacia el oeste. Además, al sur de la playa, parecía haber unas tierras de cultivo. Finalmente, tras acabar con unos cangrejos gigantes que pusieron en aprietos serios al equipo, consiguiendo incluso herir de gravedad a Echidna, decidieron seguir el camino del norte, siguiendo las indicaciones de un pájaro al que Evania había convencido para que les diera la dirección donde poder encontrar agua dulce. 

El ankheg, gran amigo de Balon.


Según avanzaban hacia el norte, se fueron adentrando en una espesa jungla que terminó convirtiéndose en un pantano, donde fueron atacados por una plaga de mosquitos de la que consiguieron escapar, para dar con un claro, donde había una tienda de seda apoyada en un árbol bastante frondoso, un claro inundado por un olor pútrido. Mientras Echidna se concentraba en detectar rastros de magia y descubría rastros de nigromancia, Kio se acercó de forma sigilosa, sólo para darse cuenta de que los habitantes de la tienda ya les habían sentido. Tres mujeres ghoul aparecieron por sorpresa desde la tienda, enzarzándose en combate con Kio, Echidna y Trufa; mientras los demás trataban de ayudarles desde la distancia. Finalmente, acabaron con ellas, examinando el tocador, encontrándose con ropas y elementos de gran riqueza, impropios de un lugar como aquel. Continuando hacia el norte, se encontraron con arenas movedizas, y varios de ellos trataron de cruzarlas usando los pilotes de un viejo puente. Mientras Vanderlay cruzaba usando los árboles, Kio y Evania cruzaron por los restos del puente. Evania se cayó y Kio fue arrojado a las arenas por una rana gigante, mientras otra trataba de acabar con la druida mediana. Consiguieron acabar con las ranas, y llegar al otro lado con bastantes esfuerzos, para encontrar finalmente la aldea, que estaba abandonada, según Vanderlay, desde al menos cincuenta años atrás, y sin rastros de agua potable. Tras recorrer la población, y pese a las dudas de Echidna, se dirigieron hacia un promontorio situado al este, donde encontraron las ruinas de una atalaya y una almenara. Desde arriba, obtuvieron una panorámica de la isla, viendo las tierras de cultivo del sur, y una empalizada que se encontraba en las colinas del oeste, a la que se llegaba por el otro camino de la playa. Pensando que quizá allí encontraran agua dulce, volvieron a la playa bordeando la costa, volviendo de noche al lugar en el que habían atracado. Allí se dirigieron hacia las tierras de labranza, en las que Kio y Balon se adentraron, seguidos de cerca por Evania. En el interior, Kio golpeó accidentalmente una cabeza clavada a un palo, provocando que una plaga de reznos les atacara, provocando el caos. Kio trató de huir, adentrándose en las tierras. Balon encendió una antorcha, y comenzó a escapar, prendiendo fuego a las hierbas, pero fue atrapado por una criatura que le atacó desde un túnel subterráneo, dejándole al borde de la muerte. Su grito alarmó a sus compañeros, que se adentraron en el campo ardiente en su busca, en un mar de confusión. Kio, Evania y Echidna consiguieron terminar dando con los restos de su amigo, mientras Vanderlay vigilaba desde el exterior, confuso por los gritos contradictorios que llegaban del interior. Kio consiguió sacar a Balon de las fauces de su atacante, que les atacó con ácido. Finalmente, consiguieron escapar del sembrado, dejando que la criatura muriera (o no) entre las llamas.

Cansados y heridos, continuaron hacia la empalizada, habiendo perdido ya cualquier discreción que pudiera quedarles. Siendo ya noche cerrada, encontraron la empalizada, entrando Vanderlay y Echidna a explorar, y dando por fin con un manantial de agua dulce. Mientras Vanderlay avisaba a sus compañeros, Echidna buscaba magia en la parte interior de la empalizada, siendo atacada por dos ahogadores de las enredaderas mientras estaba concentrada. Sus compañeros consiguieron evitar que se la llevaran, aunque Kio quedó también herido, y aunque finalmente acabaron con los ahogadores, el ninja y la oráculo se quedarían fuera. Vanderlay, Evania y Balon entraron en la parte interior de la empalizada, donde había un cadáver ahorcado, colgando de una cadena. Exploraron la habitación, encontrando algunos objetos, y cuando Balon se acercó al cadáver, este trató de alcanzarle, aunque el alquimista consiguió evitarlo. Las moscas que cubrían al ahorcado  llenaron la habitación, y escaparon de la sala con algunas nuevas heridas, para reunirse en el exterior con Kio y Echidna. Mientras estaban dentro, Kio había encontrado un catalejo orientado hacia una cala en el sur de la isla... y allí, vio a dos grindylows jugando en el agua... y uno de ellos tenía el sombrero de Sandara Quinn... 

lunes, 24 de octubre de 2016

CALAVERAS Y GRILLETES: MOTÍN EN EL AMARGURA (IV)

Tras avistar un barco en el horizonte, de inmediato el Amargura se dispuso a perseguirlo, descubriendo que se trataba de un mercante rahadoumita llamado "Promesa de Hombre". Ryaris Krine, la condestable, distribuyó por la cubierta del barco a los miembros de la tripulación del Amargura, situando a los aventureros sobre el castillo de popa, dándoles como misión tomar el control del timón del Promesa de Hombre y asegurarse de que no huyera nadie del barco. También les ordenaron que no hicieran daño serio al barco, ya que el Capitán Harrigan lo quería como botín. Con los nervios agarrados al estómago, se prepararon para su primer abordaje, preparando los arpeos y sus armas, para asaltar el Promesa de Hombre. 

Los misteriosos asaltantes del Promesa de Hombre... Los Grindylows...


Finalmente, y después de recibir algunos disparos de ballesta que alcanzaron a Evania, se pusieron al alcance de las armas de abordaje del Amargura, y Echidna y Sarah fueron los primeros en lanzar sus arpeos hacia el otro barco, mientras en retaguardia, Vanderlay comenzaba a recitar con voz tan potente que fue capaz de imponerse al ruido del barco y a la niebla convocada por la maga del Amargura, Quisquillosa Cuartodepenique, en una letanía que envalentonó a sus compañeros. Balon comenzó a lanzar bombas de fuego hacia el otro barco, mientras Echidna y Sarah llegaban las primeras a la cubierta del Promesa del Hombre. Uno de los virotes de los defensores se hundió con brusquedad en el pecho de Sarah, mientras Evania enviaba a Trufa al Promesa, seguido de Balon. Echidna, Trufa y Balon consiguieron asegurar la cubierta mientras Kio se unía a ellos, siendo Vanderlay y Evania los últimos en cruzar al otro lado, después de que la druida convocara a varias águilas para entorpecer a los defensores del Promesa de Hombre, varios soldados rahadoumitas armados con ballestas y espadas cortas. En una grieta de la niebla, pudieron ver como un marinero rahadoumita amenazaba la espalda del propio capitán Harrigan, y Sarah saltó desde el castillo para interponerse, salvando al capitán y recibiendo una herida mortal. Mientras Echidna acudía en su ayuda, sus compañeros aseguraron la cubierta de popa, de donde una explosión que hizo temblar el barco, arrojó al Vanderlay, que de pronto se vio nadando entre tiburones. Con ayuda de Echidna, el bardo no tardó en subir de nuevo a cubierta, mientras sus compañeros se enfrentaban a un grupo de rahadoumitas que trataban de escapar en uno de los esquifes. Sarah fue herida de nuevo, y Trufa la cubrió mientras sus compañeros acudían en su rescate. Aunque no consiguieron impedir que uno de los rahadoumitas botara el esquife, dejando atrás a sus compañeros, Balon evitó que escapara con una bomba ígnea. Y mientras Echidna arrastraba a la moribunda Sarah a salvo, después de ver una breve aparición de Harrigan con un corazón en la mano, sus compañeros tuvieron que hacer frente a otro grupo de rahadoumitas, liderados por una oficial armada con una pica mágica, que estuvo a punto de arrojar de la cubierta a Evania, aunque Vanderlay la neutralizó con uno de sus hechizos. Finalmente, acabaron con los soldados, y Kio terminó con la vida de la oficial. La niebla comenzó a dispersarse, y los marineros del Amargura se dieron cuenta de que habían triunfado. Harrigan empezó el grito de victoria, y los demás, aventureros incluidos, lo siguieron. 

Mientras se desarrollaba la celebración a bordo del Amargura, Harrigan convocó a todos sus hombres, repartiendo el botín (y entregando un amuleto mágico a Sarah, como agradecimiento por su intervención), y les explicó que iba a designar una tripulación de presa para el Promesa de Hombre, que llevaría el barco a Puerto Peligro para reclamar un rescate por él. Los rahadoumitas supervivientes se unirían a la tripulación del Amargura, y el Señor Plugg quedaría al mando del Promesa de Hombre. El propio Plugg elegiría una tripulación de presa, que él lideraría junto a Azotes. Evidentemente, Plugg eligió a buena parte de sus seguidores, además de Tripas de Pez Kroop, Rosie la Malhablada, Sandara Quinn... y los personajes. Destinados ahora al Promesa de Hombre, los aventureros quedaban bajo el mando de Plugg, que se mostró un líder mucho más bronco aún que el Capitán Harrigan, reduciendo el tiempo libre y el ron a sus marineros, y dando a los personajes y sus aliados los trabajos más duros. En los primeros días, descubrirían que Plugg se alejaba del camino a Puerto Peligro, y Kroop y Tam Tates sospechaban que Plugg había puesto rumbo a la Bahía Serpentina, a un dique seco donde remozar el barco, del que probablemente se nombrara capitán, traicionado así a Harrigan. Mientras la tensión crecía en el barco, llegó una tormenta que les tuvo a todos trabajando a destajo... y tras la cual, Sandara Quinn y Tam Tate habían desaparecido. Plugg pensaba que se habrían caído durante la tormenta, pero Sarah encontró una muesca extraña en la cubierta. Cuando los demás descansaban, Evania, Vanderlay, Echidna y Kio salieron a explorar y buscar algún rastro que explicara la desaparición de Sandara y Tam, ya que creían que se podía tratar de un golpe de alguien de dentro del barco. Y mientras exploraban bajo la lluvia, fueron atacados por media docena de criaturas semejantes a goblins, pero con tentáculos en lugar de piernas, que hirieron a Kio y Echidna, aunque finalmente cayeron derrotados ante los aventureros.  Sin saber muy bien que estaba pasando, se deshicieron de los cadáveres y volvieron a sus habitaciones, para al día siguiente, encontrarse con que el Promesa de Hombre había encallado en un arrecife, cercano a una isla. 

Revisando el barco, Kio se encontró con una brecha de importancia en la cubierta principal, y con que el bidón del agua dulce roto y vacío. Plugg ordenó a los aventureros que fueran a la isla y consiguieran agua potable, y les dio 24 horas para regresar...