No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

domingo, 14 de agosto de 2016

RAVENLOFT: LAS RAÍCES DEL MAL, CAPÍTULO FINAL.

A toda prisa y espoleados por los eventos que habían ocurrido el día anterior en el Castillo Ravenloft, con la muerte del Rey Barov y el secuestro de la Reina Kristiana, los aventureros siguieron los ojos de la Filacteria de Azalin y se dirigieron hacia Vallaki, En el camino, en el paso de Svalich, se encontraron con una Conjunción que les hizo ser atacados por varias entidades, una banshee, huecuvas, ghouls y momias. La magia de Balduin les permitió adelantarse, dejando atrás a tan peligrosos enemigos, para ir a caer a las dudosas manos del propio Inajira, que se presentó ante ellos como un aliado. Inajira les explicó que él era un intermediario entre poderes, y que Strahd le había engañado muchos siglos atrás, reteniendo su Libro de Mantenimiento, donde se recogían los contenidos de todos sus contratos, y sin los que no podía volver a su hogar, en el plano de Gehenna. Inajira les ofreció su ayuda a cambio de que recuperaran para él su Libro de Mantenimiento, a cambio de lo que les devolvería a la Reina Kristiana, Aunque los personajes se opusieron en principio, ya que realmente él se había llevado a la Reina, Inajira se mostró como un poderoso aliado, especialmente cuando Strahd hizo su aparición. Mientras los aventureros se oponían a Strahd, sus nuevos aliados Barovianos, Thormurray y Anebroun, se enfrentaban a Inajira, hasta que este fue expulsado de allí por una palabra de mando de Strahd. El Lord Vampiro les pidió una tregua, pues les necesitaba como aliados. Strahd les mostró su deseo de volver a Ravenloft, donde era un auténtico señor todopoderoso, y para ello, debía ayudarles a debilitar la Gran Conjunción. Para ello, Strahd les indicó que debían encontrar a Azalin, escondido en Vallaki, y convencerle para que volviera a enviarles atrás en el tiempo, para evitar que él llevara a cabo su pacto con Inajira. Según Strahd, aquello podría tener dos posibles consecuencias: o bien desharía la Gran Conjunción, o incluso cambiaría toda su historia, al evitar que él creara Ravenloft. Para ayudarles, le entregó a Anebroun un pergamino con un hechizo que escondería la Filacteria de Azalin de los ojos del cadáver, para que pudieran presionar al archiliche. Además, les confió la palabra de mando que hacía desaparecer a Inajira, pero que sólo se podía utilizar una vez. 

Cerrando un extraño pacto con Strahd, regresaron a Vallaki, donde siguiendo los ojos de la Filacteria, encontraron el refugio de Azalin en un mausoleo del cementerio de la iglesia en la que Balduin había estado poco antes. Anebroun les convenció de realizar el hechizo de Strahd, y ante sus sorprendidos ojos, la maga desapareció, llevándose con ella la Filacteria. A pesar de desconfiar de ella, siguieron adelante. Berenice consiguió abrir las puertas, y se adentraron en el refugio de Azalin, bajo el cementerio. Allí tuvieron que hacer frente a algunos muertos vivientes, varias trampas y un acertijo que les llevó a rememorar todas las profecías que habían vivido en Ravenloft, teniendo que hacer frente a Zombies, Momias, Hombres Lobo, Fantasmas y Vampiros. Finalmente, se enfrentaron al propio Azalin, que acabó con Thormurray, aunque no tardarían en descubrir que era un falso Azalin, solo una ilusión. Tuvieron varios encuentros con más ilusiones y trampas del Archiliche, hasta que finalmente dieron con el verdadero Azalin, que de nuevo, quiso hacer un pacto con ellos. A cambio de la Filacteria, les entregaría el Amuleto de los Raven y el Icono de Ravenloft. Sin embargo, ellos ya no disponían de la Filacteria, y además, necesitaban que Azalin les enviara al pasado, así que le forzaron a hacerlo utilizando su verdadero nombre, que habían descubierto en el Castillo Avernus, en Darkon. Al llamarle "Firan zal´Honan", Azalin tuvo que someterse, y accedió a enviarles al pasado, para darles posteriormente los dos símbolos de Ravenloft, y recuperar su Filacteria. 






Tras descansar, se sometieron a la magia de Azalin, que les envió atrás en el tiempo, hacia el momento en el que Strahd había firmado su pacto con Inajira. Allí aparecieron, ocupando el cuerpo de varios soldados de Strahd en su lucha contra sus enemigos, en los momentos previos a una batalla. Y sobre la tienda de Stahd, pendían las nubes de tormenta de Inajira. Se dirigieron hacia allí, y aunque trataron de convencer a lsos guardias de que les dejaran entrar, finalmente tuvieron que hacerlo por la fuerza. Mientras Berenice, Kenzi, Balduin y Ronna morían en el exterior, Ezekiel y Ailyn consiguieron entrar en la tienda, encontrándose con el momento en el que Strahd se disponía a firmar en el Libro de Mantenimiento de Inajira. Ailyn pronunció la palabra de poder que Strahd les había confiado en el futuro, haciendo que el demonio desapareciera y que Strahd volviera sus iras contra ellos. Ezekiel fue asesinado mientras trataba de tranquilizar a los hombres del Conde,  y finalmente, Ailyn fue ejecutada por el propio Strahd, de modo que todos volvieron a su tiempo, dejando parte de su fuerza vital en el pasado. 

De vuelta a su tiempo, se encontraron con un agotado Azalin, que les entregó el Medallón de los Raven y el Icono de Ravenloft, incapaz de defenderse, por lo que Kenzi lo destruyó antes de volver al exterior, encontrándose con que la Gran Conjunción se había asentado. Decididos a averiguar qué se había torcido, cabalgaron a toda prisa hacia el Castillo Ravenloft, donde bajaron hasta las criptas para buscar el Libro de Mantenimiento de Inajira. Allí, en la cámara inferior de los sepulcros de los señores de Barovia, se encontraron con un Strahd sonriente, ya que ellos habían asentado la Gran Conjunción, cumpliendo finalmente todas las profecías de Hyskosa. La Gran Conjunción no podría ya deshacerse, y les ofreció la Filacteria de Azalin, que tenía su discípula Anebroun, a cambio de los objetos que habían conseguido de Azalin. Se negaron a entregárselos, aunque la magia de Anebroun estuvo a punto de hacer que Berenice se los entregara. Sus compañeros lo evitaron, y aunque Strahd despareció, Kenzi disparó a Anebroun, que malherida se teleportó a salvo, dejando a los aventureros en las profundidades del castillo. Decididos a encontrar el libro, siguieron el instinto de Balduin, que les llevó hacia una de las bóvedas, donde quizá guiados por los dioses, encontraron la caja en la que se encontraba el Libro de Mantenimiento. Berenice le entregó el Icono y el Medallón a Balduin, que utilizó el medallón para abrir la caja y tomar el libro. Pero al salir de la bóveda, se encontraron con que Strahd les esperaba, junto a un ejército de criaturas sobrenaturales. Después de que Ezekiel muriera tras el ataque de varias entidades, y ante la vista de una muerte segura, Balduin cedió y ante la sorpresa de sus compañeros, entregó el Medallón de los Raven a Strahd, que a su vez, lo hizo llegar a Anebroun. Y después, ordenó que los mataran a todos. 

Berenice utilizó sus poderes para escalar por las paredes alejándose de la batalla, mientras Balduin caía ante las entidades, y Ronna y Ailyn trataban de hacer frente al resto de las criaturas de Strahd. Kenzi disparó a Anebroun, acabando con ella, lo que permitió que Berenice recogiera del cuerpo muerto de la maga el Medallón y la Filacteria. Berenice utilizó el amuleto de los Raven, que bañó en luz solar a Strahd y sus aliados, haciéndoles retroceder y dañándoles,  en el momento en el que Inajira hizo su aparición, llevando con él a Kristiana. Sin distinguir ya entre amigos y enemigos, Kenzi atacó a Inajira, y la Reina Kristiana les indicó que debían tocar el Libro con el Medallón. Kenzi recuperó el Libro y el Icono del cadáver de Balduin y corrió junto a Berenice. Así, unieron el Libro de Mantenimiento de Inajira al Medallón de los Raven, destruyendo el Libro. Strahd comenzó a retirarse para organizar una nueva defensa contra Inajira, que furioso, atacó a Kenzi, Ailyn y Ronna. El pistolero consiguió liberar a la Reina Kristiana, que utilizó sus poderes para devolverle la vida a Balduin, mientras Berenice veía como de la Filacteria escapaba el alma de Azalin, que animó a uno de los cuerpos muertos de las bóvedas. Azalin llamó a Strahd en contra de los aventureros, ya que estos aún podían destruir la Gran Conjunción, pero Inajira se volvió contra ellos: si él no podía volver a casa, nadie lo haría. Así, mientras Inajira se enfrentaba a Stahd y Azalin, Kenzi, Ailyn, Ronna, Balduin y Kristiana salieron de la sala, con el cuerpo de Ezekiel, al que la Reina también consiguió devolver la vida. 

Mientras el castillo amenazaba con colapsarse, Berenice consiguió llegar hasta el Altar de Ravenloft, y corrió para poner sobre él el Amuleto de los Raven y la Filacteria de Azalin, los símbolos del bien más resplandeciente y el mal más aterrador, y su poderosa magia desatada provocó que las Nieblas regresaran, invadiendo el castillo y llevándose a todas las criaturas malignas a su encierro en el Semiplano del Terror. Los ruidos de lucha desaparecieron mientras los aventureros encontraban a su compañera Berenice arrodillada junto al altar, con la Filacteria reducida a cenizas y el Medallón aún resplandeciente. Se vovió al escuchar llegar a sus compañeros, y cuando vio vivo a Balduin, corrió a abrazarlo, pues lo consideraba perdido Jirones de niebla aún les rodeaban en la Barovia terrenal, cuando Strahd hizo su aparición, llamando a su amada Tatyanna, y la reina Kristiana estuvo a punto de responder, y lo habría hecho de no haberla detenido los aventureros, mientras las brumas se llevaban a Stradh de vuelta a Ravenloft...

Finalmente, habían conseguido detener la Gran Conjunción, el mal contenido en Ravenloft volvió a su prisión, retirándose de todo el Multiverso, y las Nieblas llegaron para recoger a los aventureros y llevares... quizá a su mundo... quizá a otra aventura... 

domingo, 31 de julio de 2016

RAVENLOFT: LAS RAÍCES DEL MAL (II)

Después de recibir los consejos y las visiones de Madame Yvonna, y tras pasar la noche bajo la protección de los vistani, partieron al amanecer hacia Vallaki, la población más cercana al Castillo Ravenloft. Vallaki era poco más que una aldea situada al pie del gran pico en el que se alzaba el Castillo, y las puertas de la aldea estaban cerradas. Los guardias parecían asustados por las consecuencias que estaba teniendo la Gran Conjunción, pero finalmente Ezekiel consiguió convencerles para que les dejaran entrar, aunque cerraron rápidamente las puertas tras ellos. Los aventureros acudieron a la posada, el Agua Azul, donde tampoco fueron recibidos con los brazos abiertos, ya que despertaban bastante suspicacias. Al entrar, Ailyn vio una niña que les observaba, pero la muchacha se limitó a correr cuando vio que la bárbara la observaba. Mientras Ailyn custodiaba el cadáver de Ronna, temiendo que las fuerzas libres de Ravenloft pudieran alzarla como una no-muerta, Balduin recorrió el pueblo, encontrando una vieja iglesia en ruinas, dedicada a los dioses de la vida, donde encontró a un anciano sacerdote, que no le dio mucha información más allá de que el pueblo estaba aterrado por lo que estaba pasando y que todos estaban bajo la protección de la Reina Kristiana. Mientras intentaban descansar, Ezekiel creyó ver un ghoul observándole a través de una ventana, así que el vidente salió junto a Kenzi, Ailyn y Berenice a buscar al no muerto, aunque no lo encontraron. Finalmente, se reunieron con Balduin y decidieron comenzar su viaje hacia el Castillo Ravenloft. Tras cruzar las puertas que cerraban el camino, se encontraron con un carruaje negro sin conductor. La mayoría se mostraron cautos, pero Balduin y Berenice decidieron subirse al pescante, con lo que el carruaje se puso en marcha. Finalmente, el resto decidieron subir al carruaje, y este comenzó un viaje de vértigo hacia arriba, a través del estrecho camino hacia el Castillo, un camino que estuvo a punto de costarle la vida a Kenzi que estuvo a punto de despeñarse cuando la puerta del carruaje se abrió al pasar por desfiladero. Finalmente, tras varias horas, y rodeados de lluvia y niebla, llegaron al Castillo Ravenloft.



Ante el Castillo el carruaje volvió hacia la oscuridad, y ateridos y empapados, llamaron la atención de los guardias del castillo, que se encontraban a salvo tras un foso y un puente levadizo recogido. Tras esperar un rato, consiguieron convencer a los centinelas para que les permitieran entrar, llevándoles ante la presencia del Rey Barov y la Reina Kristiana. En aquellos pasillos, Ailyn encontró una sobrecogedora figura en un mural que representaba una batalla en una montaña, la figura de un hombre gigantesco con cabeza de chacal que parecía luchar del lado de Barovia. Ezekiel vio a una niña que les observaba y escapó después, pero cuando iba a seguirla, Ailyn y Kenzi repararon en su ausencia y le llamaron para que continuara con ellos. Finalmente, llegaron ante los Reyes, encontrándose con una sorpresa: el Rey Barov era idéntico a Strahd, y la reina Kristiana les recordaba poderosamente a Tatyanna. Dominando su sorpresa, consiguieron mostrarse diplomáticos ante los reyes. Además de Barov y Kristiana, allí estaban dos sacerdotes de la fe de Kristiana, una docena de guardias y la maga que protegía a Barov, la anciana Anebroun. Ante la petición de los aventureros, Kristiana utilizó su poder divino para devolverle la vida a Ronna, y uno de sus sacerdotes curó la lengua de Balduin, que de inmediato expuso ante Kristiana y Barov todo lo que les había ocurrido desde que cayeran en manos de Azalin. Kristiana les explicó que los dioses estaban furiosos con ellos por haber derramado el mal de Ravenloft sobre el multiverso, pero les daban una oportunidad, y en las visiones de Kristiana, la Filacteria de Azalin era la herramienta con la que podían conseguirlo. Anebroun les pidió la Filacteria para poder destruirla, pero Kristiana se negó, argumentando que los aventureros tendrían que custodiarla. Kristiana y Barov llevaron a los aventureros a la capilla de donde siglos atrás habían robado el Medallón de los Raven y el Icono de Ravenloft, y allí, la Reina oró a los dioses, que le dieron una respuesta. Los aventureros deberían devolver a la capilla el Medallón de los Raven y la Filacteria de Azalin, el bien y el mal más puros, para deshacer la Gran Conjunción. Agradecida por la visión, Kristiana comenzó una vigilia en la que participaron Barov y sus sacerdotes, junto a Balduin y Ezekiel, mientras Kenzi, Ronna y Ailyn descansaban en la capilla y Berenice salía de allí, con la intención de seguir a Anebroun, aunque la presencia de un guardia la persuadió de no hacerlo. 

Y repentinamente, la capilla del castillo fue atacada por un poderoso demonio, una criatura con cuerpo humano y cabeza de chacal, pero cuya sombra se extendía por toda la sala sala, llenándola de sombras y fuego. El demonio tomó al rey Barov, llamándole Strahd, y acabó de un solo golpe con su vida. Ronna y Kenzi trataron de atacarle, pero las balas del pistolero se detuvieron en el aire antes de tocarle, y el mandoble de Ronna se consumió cuando le rozó. El demonio se dio cuenta de que Barov no era Strahd, y trató de alcanzar a Kristiana, a la que Ronna trataba de sacar de la sala, mientras Ailyn, Kenzi y Ezekiel eran dominados por el miedo. El demonio atacó a Balduin, hiriéndole con su espada llameante y su látigo, mientras convocaba a dos criaturas demoniacas, que cerraron el paso a Ronna. El demonio atrapó a Kristiana con su látigo y desapareció junto a ella, y mientras sus criaturas atacaban a Ronna, Berenice hizo su aparición, tratando de atacarles con sus flechas. Pero cuando su maestro demoníaco hubo desaparecido, ellos le siguieron, y mientras se recuperaban de lo ocurrido, antes de que llegara el resto de la guardia, Strahd hizo su aparición, llamando al demonio por su nombre, Inajira, y partiendo tras él en busca de la Reina Kristiana. Ezekiel reconoció el nombre de Inajira de la profecía de Hyskosa, y allí, en la Capilla de Ravenloft, decidieron partir en busca de Azalin para recuperar el Medallón y el Icono. Uno de los sacerdotes de Kristiana, Thormurray, se unió a ellos, y después de volver a pedirles la Filacteria, también lo hizo Anebroun. Al amanecer, Balduin sacó la Filacteria de Azalin del saco donde la guardaban, y vieron que sus ojos se iluminaban cuando señalaba hacia Vallaki...

lunes, 25 de julio de 2016

RAVENLOFT: DESDE LAS SOMBRAS (IV)/LAS RAÍCES DEL MAL (I)

Después de escapar del Castillo Avernus, los aventureros se dirigieron a toda velocidad hacia Il Akun. En la ciudad, capital de imperio de Azalin, y sorteando las complicaciones "legales" que ponía la burocracia darkoniana consiguieron pasajes en un barco que se dirigiría a toda velocidad hacia el poblado de Manantial de Nevuchar, en el otro extremo del dominio, esperando así cumplir con los plazos que el fantasma de Hyskosa les había dado para destruir la Filacteria de Azalin. Tras un viaje tenso, consiguieron llegar en dos días y medio a Manantial de Nevuchar, una población de elfos que vivían prácticamente al borde de las Brumas. Balduin intentó encontrar algún sacerdote o druida que pudiera sanar su cuerpo y, sobre todo, su alma, pero entre los habitantes de Manantial de Nevuchar no había servidores de lo sagrado. Kenzi consiguió averiguar que el Sagrario de Nevuchar era un viejo lugar sagrado, un gran árbol en una isla en el río, en el mismo borde de las Brumas. Hacia allí se dirigieron en una barca, con Balduin llevando la Filacteria, y allí, se encontraron con que Azalin les esperaba, junto a su montura, un pequeño dragón negro, y su familiar, el pequeño demonio Skeever. Azalin liberó su magia sobre los aventureros, y solo la habilidad de Berenice consiguió evitar la muerte de Ezekiel en manos del archiliche. Mientras sus compañeros trataban de cubrirle, Balduin corrió hacia el árbol, seguido de Berenice y Ezekiel, tratando de descubrir como se podría destruir la Filacteria. Berenice y Kenzi habían herido a Azalin, permitiendo que Ronna se enzarzara en un combate con el cadáver viviente. Kenzi acabó con la vida del dragón negro, mientras que Berenice hacía lo mismo con el familiar de Azalin, y Balduin arrojaba la Filacteria a las brumas. En ese momento, Ronna alcanzó a Azalin y mató al Archiliche, que quedó reducido a un montón de huesos y andrajos, mientras las Nieblas cubrían la isla y a los personajes....



Cuando las Brumas se retiraron, ya no estaban en Ravenloft. Se encontraban en algún tipo de pinar, a la sombra de unas grandes montañas y bajo una gigantesca luna pálida, y a su alrededor, se alzaban los muertos vivientes. Y allí estaba la Filacteria de Azalin, resplandeciendo. Balduin la recogió, y aunque Ezekiel consiguió destruir a muchos de los cadáveres animados, tuvieron que retroceder cuando hicieron su aparición varias Sombras que les drenaban la fuerza y la vida. En su huida, Balduin dejó atrás la Filacteria, pero las criaturas de sombra les siguieron. Mientras Ezekiel, Berenice y Balduin trataban de entretener y detener a las Sombras, Kenzi y Ronna corrieron de vuelta a la Filacteria, y desde allí vieron como se alzaba uno de los cuerpos que acababan de matar, animado por una luz idéntica a la que emitía la Filacteria. Azalin volvía, y el Archiliche les mostró que él había manipulado al fantasma de Hyskosa para que llevaran su Filacteria más allá de las brumas. Con ello, el cadáver había escapado de Ravenloft, desencadenando la Gran Conjunción sobre el Multiverso: el mal de Ravenloft se extendía como una enfermedad por todos los mundos, Azalin se lo agradeció a los aventureros, antes de comenzar a retirarse jurando venganza contra Strahd, y lanzando una última orden: acabad con ellos. De pronto, Kenzi se dio cuenta de que Ronna se preparaba para atacarle, y es que aunque ninguno lo sabía, la guerrera había caído bajo el dominio de Azalin en la Sala de la Adivinación del Castillo Avernus, mientras escrutaba la bola de cristal. Kenzi fue más rápido, y consiguió disparar dos veces, una en el pecho y otra en la cabeza. Ronna cayó muerta a sus pies ante la mirada atónita de sus compañeros, Ezekiel intentó hacer algo con ella, pero fue imposible. Había muerto. 

Y en ese momento, por si no habían tenido suficiente, apareció Strahd. El propio Strahd von Zarovich, liberado de Ravenloft por la Gran Conjunción, que acudía para reclamar la Filacteria de Azalin, con la intención de volver a dominar al Archiliche, que había sido su esclavo en el pasado. Agotados por todo lo que había ocurrido y amedrentados por el aura de terror que emanaba de Strahd, los aventureros permitieron que se acercara a la Filacteria, pero los hechizos que la impregnaban le rechazaron, y se marchó maldiciendo a los aventureros. Finalmente, y después de que Balduin descubriera que los ojos de la Filacteria parecían brillar cuando miraban en la dirección por la que había desaparecido Azalin, Kenzi voló por encima del pinar que les rodeaba, viendo el humo de una hoguera más adelante, una población y un gran castillo, y por fin, identificó donde se encontraban. Aquello era Barovia, y aquel era el Castillo Ravenloft, pero no el que se encontraba en el Semiplano del Pavor, sino su reflejo en el plano material. Después de recoger el cadáver de Ronna, se dirigieron hacia el fuego, llegando al amanecer a un campamento Vistani, donde una de ellas, Arabelle, les dijo que les esperaban y les dio un té reconstituyente, prometiéndoles que protegerían el cuerpo de Ronna mientras ellos visitaban a su vidente, Madame Yvonna. Los aventureros tuvieron una prueba de la habilidad de los Vistani, que rechazaron a varios zombies con unas hierbas que les concedían invisibilidad ante los muertos vivientes. Y luego, se reunieron con Yvonna en el interior del carro.

Allí, la Vistani utilizó la bola de cristal y las cartas de tarokka para escudriñar su pasado y su futuro. Estaban vinculados a las seis profecías de Hyskosa sobre la Gran Conjunción, y al parecer esta se había desatado... y no lo había hecho al mismo tiempo. Y es que al parecer, las acciones de Azalin habían precipitado el cumplimiento del sexto verso de la profecía antes que el quinto, lo que quizá les daba una opción de evitar que la Gran Conjunción se asentara. En su lectura, Yvonna pareció ver que el gran rival de los aventureros era Azalin, insistió en que encontraran la magia que se perdió y no lo hizo (que los personajes interpretaron como el Icono y el Medallón que habían robado del Castillo de Ravenloft en el pasado), les planteo la posibilidad de que recibirían ayuda de una criatura de la oscuridad, y les indicó que buscaran la ayuda de la Reina Kristiana de Barovia, una poderosa sacerdotisa del Bien, que podría ayudarles en su búsqueda, e incluso resucitar a su amiga. Tras abandonar el carruaje de Madame Yvonna, encontrándose con que habían pasado muchas más horas de las que creían, y tras comprar a los vistani dos unidades de sus hierbas para ocultarse de los no muertos, se dirigieron hacia Vallaki, desde donde podrían llegar finalmente al que parecía haberse convertido en su destino...

El Castillo Ravenloft.

RAVENLOFT: DESDE LAS SOMBRAS (IV)/LAS RAÍCES DEL MAL (I)

Después de escapar del Castillo Avernus, los aventureros se dirigieron a toda velocidad hacia Il Akun. En la ciudad, capital de imperio de Azalin, y sorteando las complicaciones "legales" que ponía la burocracia darkoniana consiguieron pasajes en un barco que se dirigiría a toda velocidad hacia el poblado de Manantial de Nevuchar, en el otro extremo del dominio, esperando así cumplir con los plazos que el fantasma de Hyskosa les había dado para destruir la Filacteria de Azalin. Tras un viaje tenso, consiguieron llegar en dos días y medio a Manantial de Nevuchar, una población de elfos que vivían prácticamente al borde de las Brumas. Balduin intentó encontrar algún sacerdote o druida que pudiera sanar su cuerpo y, sobre todo, su alma, pero entre los habitantes de Manantial de Nevuchar no había servidores de lo sagrado. Kenzi consiguió averiguar que el Sagrario de Nevuchar era un viejo lugar sagrado, un gran árbol en una isla en el río, en el mismo borde de las Brumas. Hacia allí se dirigieron en una barca, con Balduin llevando la Filacteria, y allí, se encontraron con que Azalin les esperaba, junto a su montura, un pequeño dragón negro, y su familiar, el pequeño demonio Skeever. Azalin liberó su magia sobre los aventureros, y solo la habilidad de Berenice consiguió evitar la muerte de Ezekiel en manos del archiliche. Mientras sus compañeros trataban de cubrirle, Balduin corrió hacia el árbol, seguido de Berenice y Ezekiel, tratando de descubrir como se podría destruir la Filacteria. Berenice y Kenzi habían herido a Azalin, permitiendo que Ronna se enzarzara en un combate con el cadáver viviente. Kenzi acabó con la vida del dragón negro, mientras que Berenice hacía lo mismo con el familiar de Azalin, y Balduin arrojaba la Filacteria a las brumas. En ese momento, Ronna alcanzó a Azalin y mató al Archiliche, que quedó reducido a un montón de huesos y andrajos, mientras las Nieblas cubrían la isla y a los personajes....



Cuando las Brumas se retiraron, ya no estaban en Ravenloft. Se encontraban en algún tipo de pinar, a la sombra de unas grandes montañas y bajo una gigantesca luna pálida, y a su alrededor, se alzaban los muertos vivientes. Y allí estaba la Filacteria de Azalin, resplandeciendo. Balduin la recogió, y aunque Ezekiel consiguió destruir a muchos de los cadáveres animados, tuvieron que retroceder cuando hicieron su aparición varias Sombras que les drenaban la fuerza y la vida. En su huida, Balduin dejó atrás la Filacteria, pero las criaturas de sombra les siguieron. Mientras Ezekiel, Berenice y Balduin trataban de entretener y detener a las Sombras, Kenzi y Ronna corrieron de vuelta a la Filacteria, y desde allí vieron como se alzaba uno de los cuerpos que acababan de matar, animado por una luz idéntica a la que emitía la Filacteria. Azalin volvía, y el Archiliche les mostró que él había manipulado al fantasma de Hyskosa para que llevaran su Filacteria más allá de las brumas. Con ello, el cadáver había escapado de Ravenloft, desencadenando la Gran Conjunción sobre el Multiverso: el mal de Ravenloft se extendía como una enfermedad por todos los mundos, Azalin se lo agradeció a los aventureros, antes de comenzar a retirarse jurando venganza contra Strahd, y lanzando una última orden: acabad con ellos. De pronto, Kenzi se dio cuenta de que Ronna se preparaba para atacarle, y es que aunque ninguno lo sabía, la guerrera había caído bajo el dominio de Azalin en la Sala de la Adivinación del Castillo Avernus, mientras escrutaba la bola de cristal. Kenzi fue más rápido, y consiguió disparar dos veces, una en el pecho y otra en la cabeza. Ronna cayó muerta a sus pies ante la mirada atónita de sus compañeros, Ezekiel intentó hacer algo con ella, pero fue imposible. Había muerto. 

Y en ese momento, por si no habían tenido suficiente, apareció Strahd. El propio Strahd von Zarovich, liberado de Ravenloft por la Gran Conjunción, que acudía para reclamar la Filacteria de Azalin, con la intención de volver a dominar al Archiliche, que había sido su esclavo en el pasado. Agotados por todo lo que había ocurrido y amedrentados por el aura de terror que emanaba de Strahd, los aventureros permitieron que se acercara a la Filacteria, pero los hechizos que la impregnaban le rechazaron, y se marchó maldiciendo a los aventureros. Finalmente, y después de que Balduin descubriera que los ojos de la Filacteria parecían brillar cuando miraban en la dirección por la que había desaparecido Azalin, Kenzi voló por encima del pinar que les rodeaba, viendo el humo de una hoguera más adelante, una población y un gran castillo, y por fin, identificó donde se encontraban. Aquello era Barovia, y aquel era el Castillo Ravenloft, pero no el que se encontraba en el Semiplano del Pavor, sino su reflejo en el plano material. Después de recoger el cadáver de Ronna, se dirigieron hacia el fuego, llegando al amanecer a un campamento Vistani, donde una de ellas, Arabelle, les dijo que les esperaban y les dio un té reconstituyente, prometiéndoles que protegerían el cuerpo de Ronna mientras ellos visitaban a su vidente, Madame Yvonna. Los aventureros tuvieron una prueba de la habilidad de los Vistani, que rechazaron a varios zombies con unas hierbas que les concedían invisibilidad ante los muertos vivientes. Y luego, se reunieron con Yvonna en el interior del carro.

Allí, la Vistani utilizó la bola de cristal y las cartas de tarokka para escudriñar su pasado y su futuro. Estaban vinculados a las seis profecías de Hyskosa sobre la Gran Conjunción, y al parecer esta se había desatado... y no lo había hecho al mismo tiempo. Y es que al parecer, las acciones de Azalin habían precipitado el cumplimiento del sexto verso de la profecía antes que el quinto, lo que quizá les daba una opción de evitar que la Gran Conjunción se asentara. En su lectura, Yvonna pareció ver que el gran rival de los aventureros era Azalin, insistió en que encontraran la magia que se perdió y no lo hizo (que los personajes interpretaron como el Icono y el Medallón que habían robado del Castillo de Ravenloft en el pasado), les planteo la posibilidad de que recibirían ayuda de una criatura de la oscuridad, y les indicó que buscaran la ayuda de la Reina Kristiana de Barovia, una poderosa sacerdotisa del Bien, que podría ayudarles en su búsqueda, e incluso resucitar a su amiga. Tras abandonar el carruaje de Madame Yvonna, encontrándose con que habían pasado muchas más horas de las que creían, y tras comprar a los vistani dos unidades de sus hierbas para ocultarse de los no muertos, se dirigieron hacia Vallaki, desde donde podrían llegar finalmente al que parecía haberse convertido en su destino...

El Castillo Ravenloft.

lunes, 18 de julio de 2016

RAVENLOFT: DESDE LAS SOMBRAS (III)

Después de recibir las sombrías predicciones y avisos del fantasma de Hyskosa, los aventureros se encontraron con varias cuestiones a las que hacer frente. Finalmente, mientras Ailyn y Raven conseguían escapar del castillo para buscar monturas con las que dirigirse al Sagrario de Nevuchar, los demás regresaron a las celdas en las que Lady Berenice protegía a los prisioneros de Azalin. Tras una breve conversación, decidieron armar a los prisioneros con las armas que sus custodios, mientras ellos exploraban el castillo para buscar una salida y encontrar la Filacteria de Azalin. Finalmente, Berenice, Ronna, Ezekiel, Kenzi y Balduin decidieron dirigirse hacia las torres del castillo, donde Raven había escuchado lo que parecía ser el grito de una Banshee, suponiendo que tan poderosa criatura debía ser la custodia de la Filacteria. Recorrieron la primera planta de la fortaleza, encontrando el salón del trono de Azalin, y más importante, la gran biblioteca del castillo. Allí, además de infinidad de volúmenes repartidos en estanterías y mesas, había un altar sobre el que flotaba un libro gigantesco, del tamaño de un hombre, y bajo él, una pluma mágica flotaba, escribiendo en las páginas de un libro de tamaño normal. Escrutando los libros, se dieron cuenta de que eran biografías, y que todas concluían en el momento en que las personas sobre las que se escribía entraban en Darkon. Encontraron volúmenes preparados con sus nombres, pero aún estaban en blanco, y el finalmente, consiguieron llamar la atención del bibliotecario, un fantasma llamado Ezelath, que les explicó que todo el mundo perdía su memoria unos meses después de entrar en Darkon. Esa memoria era lo que se recogía en los libros, mientras el libro gigantesco recogía los nombres y fechas de la vida de la gente de Darkon. Buscaron a Azalin, pero no había ningún libro con ese nombre, así que Ezekiel acudió al Libro de los Nombres, y buscó el primer registro. Así, descubrieron el verdadero nombre de Azalin, Firan Zal´honan, Aza´lan de Knurl. Con esos datos, Ezelath les facilitó el volumen de la vida de Firan Zal´honan, descubriendo así la vida del ahora convertido en Rey Liche, que había ejecutado a su propio hijo, Inrik, y se había entregado a los poderes oscuros, convirtiéndose en un cadáver viviente. 



Con el conocimiento del verdadero nombre de Azalin, continuaron explorando el castillo, y un accidente de Ezekiel en una sala con el suelo de cristal que le hizo caer hasta la sala inferior, hizo que despertaran a varios fantasmas y espectros, que les persiguieron por varias estancias. Mientras esperaban a que Ezekiel regresara y pudiera hacer frente a las criaturas no muertas, Balduin trató de mantenerse contra ellos, mientras Berenice, Ronna y Kenzi daban con la Sala de la Adivinación de Azalin (habían pasado ya por las salas de la Conjuración y la Ilusión). Allí, mientras se enfrentaban a los espectro, Ronna pudo dominar la bola de cristal y escrutó la sala de la Filacteria, escuchando los lamentos del Banshee. Finalmente, Ezekiel llegó y ayudó a Balduin y Berenice, pero aún así se encontraban en inferioridad de condiciones cuando los espectros y fantasmas se detuvieron, como si escucharan algo, y desaparecieron. Los aventureros se hicieron fuertes en la Sala de la Adivinación, y allí Ezekiel consiguió dominar la bola de cristal, encontrándose casi frente a frente con Azalin, antes de atraer la atención del Rey Liche. Al final de la noche, durante la guardia de Ronna, una extraña criatura hizo su aparición ante ellos a través del espejo de la sala, Inrik, el hijo de Azalin, convertido en fantasma. Inrik les guió hacia la Torre de la Filacteria, donde descubrieron la Sala de la Vida, presidida por un altar y ocho columnas coronadas por gigantescas esmeraldas de las que brotaba una niebla gris que contenía sombras... al acercarse, vieron que esas sombras eran sus propios cuerpos, y encontraron en la mesa una nota que insinuaba que ellos podían ser clones de los aventureros originales... mientras debatían este hecho, fueron atacados por Willow, la Banshee elfo que servía a Azalin. Balduin consiguió evitar que lanzara su grito mortal, aunque recibió bastante daño hasta que Ronna y Kenzi, con las armas benditas, consiguieron acabar con la Banshee, accediendo así a las escaleras que subían hasta la corona de la torre. Aún llenos de dudas, ascendieron a la torre, donde se encontraba la Filacteria de Azalin, un gran cráneo de dragón chapado en oro, extraordinariamente pesado en cuya boca ardía una llama. Mientras lo examinaban, fueron atacados por el último guardián que Azalin había puesto ante su Filacteria, un demonio de huesos. Tras vencerle, finalmente redujeron de tamaño la Filacteria con su manto mágico, y Balduin lo guardó. 

De vuelta a la Sala de la Vida, se les planteó una duda, ¿qué hacer con sus clones? ¿O eran los originales? Balduin sacó de las nieblas el cuerpo de Ezekiel, que murió de inmediato. El paladín parecía decidido a continuar y acabar con todos, pero sus compañeros se opusieron, en parte porque notaron que en ese momento los Poderes Oscuros parecían haber puesto su atención en Balduin, mientras Kenzi trataba de enfrentarse al horror que suponía la posible muerte de su clon, y Ezekiel rezaba por la posible alma del suyo. Decididos a resolver el dilema, volvieron a la Sala de la Adivinación, donde Balduin consiguió imponer su voluntad a la bola de cristal, averiguando así finalmente que sus cuerpos eran los originales, que no eran clones. 

Pero la curiosidad de Balduin fue más fuerte en ese momento que su raciocinio, y deseó ver a los propios Poderes Oscuros de Ravenloft. Lo consiguió, y Lady Berenice tuvo que noquearle para que dejara de gritar sin voz, aunque no antes de que el enano de destrozara la lengua con sus propios dientes. El Poder Oscuro de Ravenloft había sembrado su semilla en Balduin, que de pronto se vio privado de todas sus habilidades y poderes de Paladín, alejado del Bien y de su Dios. Llevando a Balduin a hombros, decidieron huir del castillo a toda carrera, sorprendiéndose al encontrar que no tenían enemigos, que no quedaba nadie. Berenice sacó del castillo a los prisioneros, que se dirigieron hacia Il Aluk, mientras ellos se reencontraban con Ailyn y Raven, que les esperaban con monturas frescas. Con Balduin aun sacudiéndose, iniciaron una carrera contrarreloj hacia el Este, hacia el Sagrario de Nevuchar... 

Tras ellos, un dragón negro se elevaba de Avernus, con Azalin montado en su lomo...


lunes, 11 de julio de 2016

RAVENLOFT: DESDE LAS SOMBRAS (II)

Utilizando sus macabras habilidades mágicas, Azalin lanzó sobre los aventureros el sortilegio que les llevaría al pasado, donde esperaba conseguir el Amuleto de los Raven. Más de trescientos años en el pasado, los aventureros se encontraron en el Castillo de Ravenloft, en Barovia, durante la celebración de la boda entre Boris von Zarovich y su amada Tatyanna. Las mentes de los aventureros ocuparon los cuerpos de uno de los guardias del castillo, el ama de llaves, un ladrón infiltrado en la celebración, una maga dispuesta a actuar, un joven hechicero, un poderoso barón y un hermosa joven, comenzaron a buscar el camino al santuario familiar de Ravenloft. Mientras, ocupando otros cuerpos, Kenzi, Raven, Ezekiel y Ronna consiguieron encontrar el santuario y obtener el Medallón (además de otro valioso objeto, el Icono de Ravenloft), Berenice, Ailyn y Balduin fueron testigos del momento fundacional del Semiplano del Horror, la transformación de Strahd von Zarovich en un poderoso vampiro. Tratando de evitar la masacre que el vampiro estaba llevando abajo, los aventureros consiguieron llegar a las habitaciones donde Strahd había matado a su hermano Boris antes de salir en persecución de Tatyanna, y Kenzi utilizó a su anfitriona para arrojarse por la ventana, llevándose con él el Medallón y el Icono... haciendo que sus mentes volvieran a sus cuerpos... o al menos, a la parte de ellos que no estaba dominada por Azalin. 



El hechicero cadáver se mostró satisfecho con el resultado de la misión de los aventureros, cuyas cabezas depositó de nuevo en las estanterías antes de teleportarse fuera de la sala, bajo los cuidados de su familiar, el demonio Skeever. El demonio comenzó a gastar crueles bromas a los personajes, cebándose en Ezekiel, aunque consiguieron engañarle para que mostrara cómo dominaba Azalin sus cuerpos, a través de unas criaturas insectoides que el cadáver había colocado en sus cuerpos decapitados, y averiguaron también que en el almacén cercano, guardaba el Ungüento Sanguíneo que podía volver a unir sus cabezas a sus cuerpos. Sin embargo, antes de que el demonio pudiera explicarles algo más o hacerles algún daño, sus travesuras fueron interrumpidas por la naga que Azalin había convocado para que mantuviera la sala libre de alimañas. Skeever huyó y dejó libre el cuerpo de la gnomo Raven, que se apresuró a liberar el cuerpo de Ronna del insecto que la controlaba. Con sus compañeros libres, comenzaron a buscar sus objetos en el montón de cosas que Azalin amontonaba en un rincón, descubriendo que faltaban varias de sus posesiones, como el mandoble de Ronna, las pistolas de Kenzi o el escudo de Balduin. Al abrir Kenzi la puerta que daba al almacén, atrajo la atención de la naga que Azalin había invocado, que les atacó antes de desaparecer brevemente para atacarles después, cuando estaban todos juntos. Berenice y Ailyn consiguieron acabar con la naga, y pronto todos recuperaron sus equipos y sus cabezas. Sería Berenice quien encontrara la salida del laboratorio de Azalin, al que el liche accedía teleportándose: un angosto túnel excavado por alimañas, Tras descansar unos momentos y recuperarse con pociones curativas, y los poderes de Ezekiel y Raven, siguieron a Balduin y Berenice por el túnel, y a duras penas consiguieron llegar al otro lado, donde el paladín se encontró con una gran sala llena de huesos. Nada más salir, Balduin se encontró atrapado en el interior de un esqueleto gigante que atacó a Berenice con un hacha. La Elfa y Kenzi atacaron al esqueleto, dañándole pero alcanzando también al prisionero Balduin, que finalmente, se liberó utilizando sus habilidades de paladín. Berenice, Kenzi y Ailyn acabaron con el esqueleto gigante, y encontraron unas escaleras que ascendían a otro nivel de sótanos, aunque dejaron atrás varias puertas sin explorar tras las que Raven percibía una poderosa magia. 

En el piso superior, encontraron un pequeño distribuidor. Kenzi y Ezekiel dieron con una gigantesca sala llena de zombis, al menos medio millar de ellos, que se volvieron hacia ellos de forma simultánea, pero sin hacer ningún movimiento amenazador más, aunque eso bastó para provocar un intenso miedo en Ezekiel, aunque se limitaron a cerrar la puerta tras ellos. Por otro lado, Raven se infiltró en la puerta sur, dando con unas celdas en las que un grupo de zombies armados mantenían a una treintena de prisioneros. Los aventureros se ocuparon de los zombies guardianes sin demasiadas dificultades, y liberaron a los prisioneros, encontrándose con un problema a la hora de decidir qué hacían con ellos. Finalmente, y al ver que sus compañeros parecían eludir responsabilidad alguna sobre los débiles prisioneros de Azalin, Berenice decidió quedarse con ellos, custodiándolos mientras el resto de los aventureros buscaba una salida del Castillo Avernus. Aunque habían defendido dejar a los prisioneros a su libre albedrío a instancias de Ailyn, Balduin convenció a los diez que habían decidido seguirles para que permanecieran en la celda, prometiéndoles volver después a buscarles, dejando a Berenice ser la barrera entre ellos y los peligros que pudieran aparecer en el Castillo Avernus. 

Siguiendo a Raven, llegaron a la primera planta del castillo, a nivel de suelo, encontrándose en una galería donde Azalin había reunido retratos de los señores de Ravenloft. Desde la galería pudieron acceder a las puertas de salida del castillo, situadas en dos patios, pero se dieron cuenta de que estaban vigiladas. Balduin utilizó sus babuchas de escalada para observar el exterior y el abismo al que se abría el castillo, y Raven voló convertida en cuervo para escrutar las torres, estando a punto de morir al escuchar el eco del grito de un Banshee, que pensaron que quizá pudiera custodiar la filacteria donde se encontraría el alma de Azalin, por lo que ellos podían saber de los liches. Pero sin haber aun digerido lo ocurrido, Ailyn tuvo un sobrecogedor encuentro con un inesperado, desconocido y al mismo tiempo familiar personaje... el fantasma del vistani Hyskosa, que había muerto en las entrañas del Castillo Avernus. Hyskosa les repitió sus antiguas profecías, las seis rimas que anunciaban el fin del mundo tal y como él lo podía contemplar, y que en su día, Balduin, Ailyn, Clavis, Lady Sombra y Koiel descubrieran en la demente dinastía de los Tarascon, en Souragne. 

La luz del sol brillará sobre los muertos, rezumará y caerá volviendo rojos los restos.

El hijo de los soles ha de alzarse siete veces para hacer que el humilde, por toda la eternidad solloce.

El la casa de Daegon el gran brujo nació, de la vida, la no vida, de los no vivos se burló.

El niño sin vida de la inflexible madre habla. Presagia un tiempo, una noche, en la que la oscuridad se desata. 

Los sin cuerpo viajarán al tiempo de antaño, donde felicidad y odio crean leyendas de año en año.

Inajira sus fortunas invertirá, y todo lo que vive horriblemente maldecirá.

Con sus últimos alientos de existencia, además de recordarles las profecías (que parecían haber vivido por completo... la destrucción del los muertos al servicio de los Tarascon en Souragne, el despertar de Ankhepot en Har-Akir, el intento de resurrección de Daglan Daegon a través de su descendiente, la aparición del espectro de Charlotte, y su propio viaje al pasado), Hyskosa les reveló que Azalin podía perseguirles y destruirles a no ser que ellos consiguieran su filacteria, indicándoles que se la llevaran al Sagrario de Nevuchar, donde podrían destruirla al amanecer del tercer día... 

domingo, 12 de junio de 2016

RAVENLOFT: LA NAVE DEL HORROR (VII)/DESDE LAS SOMBRAS (I)

Después de acabar con los muertos vivientes invocados por Meredoth, Berenice increpó a Ezekiel, pidiéndole explicaciones sobre lo que habían visto, y el recién llegado le explicó que parte de sus habilidades venía de la presencia de espíritus a su alrededor. Aunque la respuesta no dejó demasiado satisfecha a la elfa, resultó creíble para todos, así que permitieron que Ezekiel les curara las heridas sufridas en su enfrentamiento con Meredoth y sus secuaces. Berenice y Balduin escucharon unos quejidos provenientes de un pasillo, pero antes de explorarlos, decidieron volver al balcón donde se habían enfrentado con Meredoth y donde Balduin creía haber visto dos puertas ocultas. Utilizando sus artefactos mágicos para trepar, Berenice y Balduin subieron de nuevo, abrieron las puertas y se internaron en los pasillos interiores de la fortaleza de hielo, mientras sus compañeros esperaban abajo. Finalmente, descubrieron un laboratorio, donde fueron atacados por una virulenta niebla venenosa. Berenice retrocedió, pero Balduin decidió continuar hacia delante, y mientras la elfa llamaba la atención de sus amigos y trataba de ayudarles a escalar hasta el balcón, el Paladín enano se encontró haciendo frente a Meredoth en solitario. Escuchando el ruido de la batalla, Berenice dejó a Ronna y Ailyn trepando, antes de volver para ayudar a Balduin a hacer frente al nigromante.

Mientras, Kenzi y Ezekiel decidieron investigar el origen de los quejidos que escuchaban, y descendieron por un empinado pasillo de hielo hasta una sala, en la que encontraron aprisionada a su eventual aliada, la druida gnomo Raven, rodeada de una plaga de esqueletos de animales no muertos. Una vez liberada Raven, Kenzi y Ezekiel la ayudaron a abandonar la habitación, mientras Ailyn llegaba a tiempo de ver como liberaban a la druida, después de desistir en alcanzar el balcón. Con Raven junto a ellos, volvieron a la sala de la batalla, y Raven tomó la forma de un cuervo, volando  toda velocidad hacia los pasillos donde Balduin y Berenice se enfrentaban a Meredoth. El Paladin Enano y la Ladrona Elfa habían aguantado contra el nigromante, y le habían dejado herido, y finalmente, convocando un relámpago, Raven acabó con él, terminando con el dominio de Meredoth sobre Todstein, y vengando finalmente a todas sus víctimas en Graben.

Después de registrar las habitaciones del nigromante y encontrar varios objetos mágicos,volvieron finalmente a la playa, donde el barco de la minotauro Arrin les esperaba para llevarles de vuelta a Graben. El Juez Galavan les recibió, y se quedaron en la isla un par de días, recuperándose y esperando la llegada de las nieblas que les enviaran a otra ubicación... pero finalmente, estas no llegaron. Galavan les sugirió que dejaran Graben y viajaran a Lamordia, el dominio al que pertenecía la isla, pues quizá allí pudieran encontrar nuevas pistas sobre como regresar a su hogar. Ezekiel y Raven decidieron acompañarles, y así, partieron hacia Lamordia, pero una tormenta desvió su barco hacia otro dominio: Darkon. Por lo que pudieron averiguar, Darkon era el dominio del Príncipe Azalin, el reino más grande de Ravenloft, y sorprendentemente, tenía fama de ser un reino excepcionalmente tranquilo y ordenado. Aunque a su llegada a Puerto Martira Ezekiel estuvo a punto de sufrir un accidente, finalmente emprendieron el camino hacia la capital, Il Akur. Sin embargo, pese a que como les habían dicho los caminos parecían seguros, Balduin se encontraba cada vez más inquieto, pues tenía la sensación de conocer aquel lugar, era en el que se habían desarrollado sus visiones sobre un jinete sin cabeza, visiones que al parecer, Ezekiel también había tenido.



Y como esperaban, fueron atacados por el brutal Jinete sin Cabeza. Mientras Raven desde el aire y Berenice desde el suelo trataban de discernir a qué se enfrentaban, Ronna trató de plantar cara al Jinete, y para sorpresa y horror de todos, fue limpiamente decapitada por la guadaña del jinete. Ailyn y Balduin consiguieron hacer frente al Jinete, aguantando diversos ataques, mientras Kenzi y Ezekiel trataban de atacarle desde la distancia, después de descubrir que su magia era inútil contra él. Raven se unió a la batalla, pero Berenice descubrió que algo extraño estaba pasando a su alrededor... y de pronto, un coro de quince cabeza hizo su aparición, y con su canto, les lanzó de vuelta al pasado, donde fueron de nuevo atacados por el Jinete... y un trío de Contempladores. Balduin tuvo un encontronazo con Ezekiel, que en sus visiones había entendido que para continuar debían morir, y pretendía dejarse matar por el Jinete, y a pesar de la defensa de Balduin, tanto Ezekiel como Raven permitieron que el Jinete acabara con sus vidas. Berenice, Kenzi y Ailyn lucharon hasta que, paralizados por los rayos de los Contempladores, cayeron decapitados, y Balduin fue derrotado por lo rayos de muerte de las criaturas. Como Ezekiel había dicho, todos murieron en el camino de Il Akur...

Para despertarse en un extraño lugar, una especie de laboratorio bajo los cuidados de un cadáver viviente, y para descubrir con horror que sus cabezas habían sido separadas de sus cuerpos, animados por la voluntad del cadáver, que se presentó a ellos como Azalin. Mientras sus propios cuerpos les introducían en unas vasijas, Azalin les contó que había sido el segundo señor en llegar a Ravenloft, después de Strahd von Zarovich, el señor del dominio de Barovia. Strahd había mantenido a Azalin prisionero por largo tiempo, y aunque ahora Azalin era el señor de su propio dominio, continuaba ansiando venganza contra Strahd. Su plan incluía enviar las mentes de los aventureros al pasado, al momento de la boda del hermano de Strahd, Sergei von Zarovich con la amada de Strahd, Tatyanna. Aquel había sido el momento en que Strahd había pactado con las Tinieblas, el momento en que Barovia había sido llevada a Ravenloft... y el momento del que Azalin quería tomar el Amuleto de la Familia Raven, un poderoso símbolo sagrado que podía contener la llave de la destrucción de Strahd.  A pesar de sus quejas, Azalin estaba decidido a hacerlo, a enviarles al pasado para que tomaran el lugar de algunos de los presentes en aquella siniestra boda... Y el coste, seria el de su propia vida, pues cada viaje les dejaría más débiles...


RAVENLOFT: LA NAVE DEL HORROR (VI)

Después de conseguir acabar con los Graben, los aventureros regresaron, en muchos casos malheridos, a la posada del Cordero Negro, donde se encontraron con la posada vacía, y el salón ocupado sólo por el Juez Galavan. Este, después de felicitarles por el fin de los Graben, y tras averiguar que habían decidido viajar hasta Todstein para averiguar quien era el tal Meredoth que ordenaba a Ezekiel Graben servirle cadáveres, les presento al que consideraba su hijo adoptivo, un hombre llamado Ezekiel Bright, que al igual que ellos procedía de un reino exterior (Ezekiel afirmó venir de un lugar llamado Palanthas, en el mundo de Krynn, donde servía a los dioses del Bien). Ezekiel tenía habilidades curativas que podrían servir a los aventureros en su viaje a Todstein, y  además, a petición de ellos, les recomendó un barco para viajar hasta la isla, el Ira del Kraken. Tras descansar en el Cordero Negro esa noche, el grupo se dirigió al puerto de Graven, donde encontraron el Ira del Kraken y conocieron a su peculiar capitana, una minotauro llamada Arrin. 



Arrin aceptó llevar a los aventureros a Todstein tras leer una carta que el Juez Galavan la enviaba a través de los personajes. La capitana envió a estos bajo cubierta, y poco después del amanecer, el Ira del Kraken levó anclas y zarpó en dirección oeste, desafiando a la tormenta permanente que envolvía Todstein para dejar allí a los aventureros. Desde la playa helada de la isla, consiguieron encontrar un sendero que ascendía por las colinas para adentrarse en los gélidos pinares, donde finalmente encontraron en un claro dos grandes mausoleos hechos de bloques de nieve compactada. Mientras exploraban la zona, Ronna encontró una pequeña bolsa roja que Kenzi recogió, mostrándoles a todos su contenido, seis muñecos que se parecían a los seis aventureros. Cuando cogieron las tallas, tuvieron extrañas visiones: Ailyn era entregada a un sacrificio ante un mamut por sus propios compañeros de clan, Ronna era apuñalada por su fallecido hermano, Berenice capturada por los Zhentarim y lista para ser ejecutada, Kenzi era torturado bajo el Monasterio Negro en las Tierras Sombrías, Balduin iba a ser asfixiado por su padre en su propia cuna, y Ezekiel se encontró en una torre en Palanthas durante el ataque de la Señora del Dragón Kitiara a la ciudad... y fue Ezekiel quien se dio cuenta de que esa visión que estaba teniendo no había ocurrido. La visión de Ezekiel se rompió, y vio aparecer a un jinete decapitado que portaba una guadaña, y finalmente, despertó justo a tiempo de ver como cuatro gólems de hielo se acercaban a ellos peligrosamente. Ezekiel despertó a Berenice, y juntos, pudieron despertar a sus compañeros a tiempo de hacer frente a los Golem. Estos consiguieron causar algunas heridas a los aventureros, pero estos demostraron ser superiores, acabando con los Golem y pudiendo dedicarse a averiguar la forma de entrar a los mausoleos, consiguiendo Balduin encontrar los dispositivos de apertura. Ailyn intentó abrirlo, recibiendo un pinchazo de una aguja envenenada cuyos efectos disipó Balduin, y finalmente, fue Berenice quien consiguió desactivar la cerradura, entrando así en el interior del mausoleo. 

Dentro, había varias tumbas vacías, y Balduin encontró una puerta secreta que descendía al interior de la ladera helada. Pero mientras bajaban, las escaleras se convirtieron en nieve, y aunque los demás saltaron a tiempo de las escaleras, Ailyn y Ezekiel se hundieron en la nieve. Mientras Balduin y Berenice se preparaban para hacer frente a cualquier otro peligro, Ronna y Kenzi trataron de ayudar a sus compañeros a salir de la nieve, que no tardó en empezar a convertirse de nuevo en piedra. Ezekiel, en última instancia, consiguió agarrarse a Ronna con fuerza suficiente como para salir de la nieve, pero Ailyn quedó atrapada en la piedra, y Balduin tuvo que dedicar varias horas a sacarla de allí antes de poder continuar explorando. Tras las angustiosas horas en las que la bárbara permaneció atrapada, consiguieron aniquilar a un ejército de esqueletos que trataba de bloquearles el camino, adentrándose en una gran sala de hielo, en la que el ruido provocado por las botas de Ezekiel y Ronna hizo que varias columnas de hielo cayeran sobre ellos. Ailyn consiguió encontrar una salida en un lateral, pero se abría a un vertiginoso tobogán. Se lanzaron mientras Berenice reptaba por el techo y Ronna y Ezekiel conseguían llegar hasta ellos, recibiendo una nueva oleada de trozos de hielo. Salieron a una gran sala de cincuenta metros de altura que debía ocupar el corazón de la isla, y en la que se veían restos de batallas, además de un gran balcón situado a treinta metros de altura. Fueron recibidos de forma expeditiva por una bola de fuego, y al recibir el ataque, Berenice pudo ver que una especie de manto fantasmal de almas espectrales protegía al Oráculo, que parecía tan sorprendido como ella. Mientras Berenice y Balduin trepaban hacia el balcón, del que había venido el ataque, el resto buscó refugio abajo, aunque fueron sorprendidos por el ataque de una serie de morghs, que aparecieron rompiendo el hielo del suelo y que les pusieron en grandes aprietos, mientras sobre el balcón, sus compañeros trataban de hacer frente al propio Meledoth. Ezekiel, Ailyn y Ronna se encontraron en grandes dificultades y Balduin tuvo que lanzarse casi literalmente en su ayuda. Enfrentado a Berenice, Meledoth se limitó a desaparecer en el interior de su refugio...Finalmente, derrotaron a los morghs, y comenzaron a plantearse continuar tras el Nigromante... aunque Berenice no dudó en apartarse junto a Ezekiel para interrogarle sobre lo ocurrido...

lunes, 6 de junio de 2016

RAVENLOFT: LA NAVE DEL HORROR (V)

Ajena a todo lo ocurrido en la mansión de los Graben y en la posada, Ailyn despertó en la posada, sintiéndose aún enferma por el viaje. Para ella fue una sorpresa enterarse por la gente de El Cordero Negro de lo que había ocurrido, y sin dudar un instante, salió hacia el cuartel de la guardia, esperando poder ver a sus compañeros. Allí, Ailyn se encontró con que el cuartel estaba cerrado y los guardias la impedían el paso, pero no tardó mucho en ser encontrada por Berenice, que la puso al tanto de todo lo ocurrido durante su enfermedad, incluyendo la muerte de Bastian. Mientras barruntaban un plan con el que ayudar a sus compañeros, dentro, mientras Kenzi se mostraba tenso y enfadado; y Ronna silenciosa y taciturna; Balduin consiguió hablar con uno de los guardias, averiguando que al amanecer acudiría el juez para hablar con ellos. Finalmente, el sueño venció a Balduin y Ronna, mientras Kenzi continuaba vigilante. Balduin tuvo un extraño sueño, en el que se veía cerca de un bosque susurrante. Al adentrarse, escuchó una voz que decía "Para avanzar, primero debéis morir"; y acto seguido, la sombra de un jinete decapitado y armado con una guadaña se alzó sobre él. 



Balduin despertó poco antes del amanecer, y tanto los tres cautivos como Ailyn y Berenice, cada uno desde un punto de vista diferente, pudieron ver la llegada del juez al cuartel. Al entrar en la cárcel, los guardias sacaron de las celdas a los aventureros, que se dispusieron a escuchar al juez, que se presentó como Galavan. Aunque Kenzi no se mostró demasiado colaborador al principio, tuvo que callar cuando Galavan utilizó un hechizo para silenciarle mientras permitía que Balduin fuera quien se explicara. Tras una corta charla con el juez, los aventureros descubrieron que Galavan tenía ciertos conocimientos sobre la verdad tras los Graben, y consiguió que todos entendieran qué era lo que había fallado la noche anterior... y que había acabado con un guardia inocente muerto. Finalmente, Galavan les dio permiso para permanecer en Graven por dos días más, esperando que así pudieran acabar con la progenie de Ezekiel Graben, y condenando a Kenzi a pagar una cantidad de dinero que bastara para asegurar el futuro de la mujer y los hijos del guardia. Después de que Balduin duplicara el importe, pudieron finalmente abandonar la prisión, reuniéndose con Ailyn y Berenice, que les esperaban, antes de dirigirse a la posada, donde descansaron durante algunas horas antes de, con el sol en el cielo, dirigirse hacia la Mansión Graben. 

Una vez allí, y aunque Ailyn hizo más ruido del que podrían considerar deseable, consiguieron encontrar un acceso directo al semisótano de la mansión, donde encontraron los barriles en los que los Graben escondían los cadáveres que robaban del cementerio. Desde allí, exploraron parte de la mansión, haciendo frente a algunos Graben a los que el ruido había despertado, y consiguiendo finalmente encontrar un cuaderno en el que se detallaban las órdenes de Ezekiel Graben a los diferentes capitanes de los barcos que llevaban los cadáveres a Todstein. Descendieron a los sótanos de la mansión, donde, con los Graben ya despiertos, se apresuraron a tratar de encontrar a Ezekiel antes de ser de nuevo rodeados por aquellas criaturas. Así, casi a la carrera y con Berenice bloqueando el pasillo desde el que venían con una de sus telarañas, dieron con una gran habitación subterránea, donde al parecer, colgaba el cuerpo de Bastian. Mientras exploraban la habitación, sufrieron varios ataques mágicos, descubriendo Balduin y Ronna que se trataba de una ilusión, y dando Ailyn con un pasillo oculto tras una cortina por el que varios Graben parecían llegar a toda carrera. Finalmente, Ronna dio con Ezekiel Graben, escondido en un tramo de escalera que ascendía a la torre de la mansión. Ezekien Graben no era humano, sino un espantoso demonio cubierto de espinas que herían a todos aquellos que se acercaban a él, así que fueron las flechas de Lady Berenice y las balas de Kenzi las que consiguieron finalmente acabar con el señor de los Graben, aunque no antes de que varios de sus descendientes entraran en la habitación, poniéndoles en grandes aprietos. Ronna estuvo a punto de morir, y fue salvada in extremis de una muerte cierta, mientras que Ailyn, en su huída, también terminó mordiendo el polvo y terminó siendo asistida por Berenice y Kenzi mientras Balduin defendía su retaguardia. Pero sin el poder de Ezekiel Graben, sus descendientes no tardaron en ver como la magia que les mantenía vivos se extinguía, y desde la torre, Berenice pudo ver como todos los familiares que salían de las casas que rodeaban la Mansión, se convertían en polvo. 

Satisfechos por haber conseguido su objetivo, aunque malheridos, encontraron el tesoro de Ezekiel Graben, así como un cartapacio donde el patriarca de la familia guardaba las cartas recibidas desde Todstein, Al parecer, Ezekiel servía a un tal Meredoth, que residía en la isla de Todstein y que era quien ordenaba a los Graben que le abastecieran de cadáveres... 


domingo, 29 de mayo de 2016

RAVENLOFT: LA NAVE DEL HORROR (IV): CIVIL WAR

De vuelta en la nave maldita del capitán Garvyn, y con la extraña sensación de estar protegidos por una maldición, los aventureros regresaron a la nave. Ailyn estaba exhausta después de estar al borde de la muerte por ahogamiento mientras recuperaban el cadáver de Jacob, de modo que sus compañeros decidieron que no participara en las siguientes búsquedas. Después de dar tiempo a Bastian para que estudiara entre sus hechizos uno que les permitiera respirar bajo el agua, lanzó el hechizo sobre Balduin, Ronna y Berenice, que descendieron en alta mar en busca de los restos de Madelaine. Por suerte, los encontraron sin demasiados problemas, y mientras Balduin la llevaba a un lugar recogido en el interior de la bodega, el fantasma de Madelaine hizo su aparición, explicándole que había sido asesinada por Lucrecia Graben, que la había dejado morir tras el parto de su hija. Madelaine era consciente de haber sido desenterrada por los Graben, y de que la llevaban hacia Todstein, aunque no sabía por qué. Si el rescate de Madelaine no tuvo demasiada dificultad, si fue más complejo el del cuerpo de Charlotte, ya que mientras Balduin, Ronna y Berenice buscaban el cuerpo de la niña, fueron atacados por un banco de tiburones no muertos, que hirieron de forma seria a Balduin, aunque finalmente consiguieron destruirlos y recuperar el cuerpo de Charlotte. 



Con los tres cuerpos a bordo del barco, se dirigieron hacia Graven, y cerca de la isla, la nave volvió a tomar la forma con la que la habían conocido, así que fue el Resistencia el barco que entró en el puerto. La isla de Graven era una pequeña isla, y su principal población, homónima, se distribuía en una estrecha franja de terreno entre la montaña y el mar. Desde el barco, dos lugares llamaron la atención de los personajes: la mansión de lo Graben, que ocupaba todo un extremo de la isla, y un pequeño cementerio cerca de la playa. Desembarcaron en el puerto, y mientras Ronna recorría los comercios en busca de objetos mágicos, sin éxito alguno; Berenice y Bastian se dirigieron al cementerio; y Balduin y Kenzi a la posada. En la Oveja Negra, el paladín y el pistolero se encontraron con un lugar tranquilo en el que descansar y tomar algo, mientras descubrían que los Graben eran bastante respetados en el pueblo, aunque se mantenían apartados de la población, viviendo varias generaciones de Graben en el gran edificio. Mientras Berenice y Bastian exploraban el viejo cementerio, se encontraron con que la bruma subía desde el mar, rodeándoles de forma inquietante. Encontraron las tumbas de Charlotte, Madelaine y Jacob, y ninguna tumba con el apellido Graben. Después de descubrir que el lugar era bastante apartado, decidieron desenterrar la tumba de Charlotte, descubriendo Berenice que realmente, y como esperaban, estaba vacía. En su camino de vuelta a la aldea, se encontraron con una inesperada visita, la del espíritu de Dulcimae, la vistani que habían perdido en Har´Akir. Dulcimae les avisó de que el mal al que se enfrentaban era mayor de lo que esperaban, y les llevaría más lejos de lo que creían. Les aconsejaba que se mantuvieran juntos, y que resistieran... y entonces, desapareció. Tras reunirse con sus compañeros en la posada, y hacer algunas averiguaciones más sobre los Graben, volvieron al barco para recuperar los cuerpos de las tres víctimas de la familia y darles sepultura en el cementerio. Cuando consiguieron devolver los cuerpos a las tumbas, escucharon extraños sonidos procedentes del puerto, y con la maldición rota, pudieron ver cómo el Resistencia y el Capitán Garvyn desaparecían en un rayo de luz, abandonando por fin los mares de Ravenloft. 

Al anochecer, los aventureros decidieron explorar las tierras de los Graben, cruzando el puente que los separaba del resto del pueblo, y dirigiéndose de forma sigilosa a la mansión, descubriendo que estaba formada por varias edificaciones. Mientras exploraban una de las secundarias, Balduin y Bastian fueron descubiertos por uno de los familiares Graben, que a pesar de los intentos de Balduin de convencerle de su inocencia al estar allí, decidió despertar a sus familiares y atacar a los intrusos. Así, Bastian y Balduin descubrieron que los Graben eran algo más (o algo menos) que humanos, mostrando poderosos dientes y garras, y realizando un grave daño a Bastian en su primer ataque. Los Graben comenzaron a aparecer, mientras Balduin y el mago recibían la ayuda de Kenzi y Ronna que corrieron hacia ellos, y de Berenice, que utilizó su capa arácnida para escalar al tejado de la casa y dispararles desde allí. Los Graben eran más duros de lo que parecía, y los disparos de Kenzi hicieron que su presencia fuera conocida en la mansión, por lo que más y más Graben acudían cada vez. Kenzi y Berenice decidieron que debían retirarse, pues estaban mordiendo más de lo que podían abarcar, pero Balduin, Bastian y Ronna continuaban luchando contra los Graben. Finalmente, llegaron a la misma conclusión, y Balduin y Ronna comenzaron a retirarse, seguidos de varios Graben, pero Bastian quedó atrás, y para cuando quisieron volver a recuperarle, uno de los Graben ya se había hecho con él, hundiendo sus dientes en su cuello y sus garras en el pecho del mago, destrozándole ante la atónita mirada de Ronna. Balduin y Ronna trataron de recuperar el cuerpo de Bastian, con Ronna sumida en un frenesí berserker, y aunque consiguieron acabar con el Graben que había matado a Bastian, seguían llegando miembros de la familia de todas las casas, y sin duda, pronto se verían no solo superados en número, sino sin duda aniquilados. Finalmente, Balduin cargó con Ronna y huyó con ella hacia el río, pidiéndola que viviera para vengar a su hermano. Finalmente, Balduin y Ronna se reunieron con sus compañeros, que habían huido a través del puente, que de momento los Graben habían decidido no cruzar. 

Desde la casa Graben y dejando tras ellos el cadáver de Bastian, los aventureros volvieron a la Oveja Negra, donde Ronna comenzó a los Graben de asesinar a su hermano. Un guardia presente puso lo ocurrido en tela de juicio, y llevada por la situación, Ronna le golpeó. El guardia llamó a sus compañeros, y varios guardias hicieron pronto su aparición, mientras Lady Berenice aprovechaba el caos para escabullirse. Los guardias de la aldea les pidieron que fueran con ellos, y tras alguna discusión, finalmente les escoltaron, junto a otros diez guardias, a la Casa de Guardia. Allí, mientras Berenice espiaba lo que ocurría, los guardias quisieron desarmar a los personajes, que se negaron hasta el punto de que Kenzi comenzó a disparar a los guardias, acabando con uno de ellos, y haciendo que Balduin se lanzara contra él para intentar detenerle, aunque incluso desde el suelo continuó disparando el pistolero, hiriendo a un segundo guardia mientras Ronna trataba de convencerles de lo dolorosa que había sido la muerte de su hermano. Finalmente, Balduin consiguió desarmar a Kenzi, y Ronna se detuvo, rindiendo las armas antes de continuar la matanza. Los aventureros fueron encerrados después de que Balduin sanara al guardia herido, mientras Berenice enviaba a una muchacha con la noticia falsa de que estaban atacando la taberna, para intentar distraer a los guardias...