No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

domingo, 6 de marzo de 2016

RAVENLOFT: LA RUPTURA DE LA URDIMBRE (IV)

Después de pasar casi todo un día en las dependencias del Templo de Chauntea en la ciudad, los aventureros fueron liberados por los Dragones Púrpuras, volviendo a la posada para prepararse y seguir la ruta indicada en el mapa conseguido por Lady Berenice en las estancias de Mhair bajo el falso templo de Mystra, preparados para salir cuando antes. Mientras se preparaban, Balduin tuvo un encuentro extraño en la posada, ya que vio a Akriel, la doncella a la que habían prestado su ayuda enfrentándose a Radaga, aunque resultó ser una confusión... aunque poco clara.



Finalmente, los aventureros se adentraron de nuevo en el Templo de Mystra, consiguiendo de los Dragones Púrpuras la opción de utilizar el catamarán con el que Mhair transportaba a los prisioneros al otro lado del Draco, dirigiéndose hacia allí, siguiendo el mapa en dirección al Refugio Perdido, una vieja fortaleza cormyta, abandonada un siglo atrás después de que su territorio fuera ganado por el Gran Pantano, y donde según el mapa, dirigían desde el Tempo de Mystra a las víctimas de la Gnosis Estrellada. En el camino, Lady Berenice observó en las ruinas de un santuario abandonado la presencia de dos llamativos gnomos que parecían estar preparando el desayuno. Tras un breve debate, los aventureros se reunieron con los gnomos en las ruinas, descubriendo que se trataba de dos pequeños comerciantes que habían perdido parte de sus mercancías en manos de unos siniestros bandidos que habían tomado una tumba cercana que ellos utilizaban como almacén y que también aparecía en el mapa de Mhair. A pesar de la desconfianza de Clavis, decidieron ayudar a los gnomos, que les acompañaron hasta la tumba, un viejo túmulo vigilado por una criatura que identificaron como un Acechador Sombrío, una criatura de la oscuridad. Después de ordenar a los gnomos que permanecieran en el exterior, los aventureros se lanzaron a tomar la tumba, acabando con el Acechador (y descubriendo por las malas que explotaban al morir). Después de acabar con el primer Acechador, entraron en la oscura tumba, encontrándose con un difícil camino, siendo atacados desde troneras escondidas por arqueros armados con flechas envenenadas. 

Tras conseguir deslizarse en el interior de la tumba y encontrar una puerta secreta, pudieron enfrentarse a los ocupantes de la tumba, media docena de Acechadores Sombríos liderados por dos Drañas, unas criaturas medio araña-medio elfo oscuro, que defendieron la tumba de ala incursión de los aventureros. Finalmente, y tras un duro combate, consiguieron eliminar a las criaturas que habían tomado el interior de la tumba, sólo para descubrir que habían sido utilizados, pues los gnomos, durante su lucha, habían recuperado sus pertenencias y habían salido huyendo de allí a toda prisa. Balduin descubrió un rastro que se alejaba de la tumba en dirección a Whelun, pero finalmente decidieron no perder tiempo en ir tras ellos, y pasar la noche en la tumba, pues aún les esperaba un largo camino hasta el Gran Pantano y el Refugio Perdido...