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martes, 6 de diciembre de 2016

CALAVERAS Y GRILLETES: SAQUEADORES DEL MAR FEBRIL (I)

A bordo del Promesa de Hombre y decididos a convertirse en Capitanes Libres, los aventureros continuaron su camino hacia la Costa Serpentina, dejando atrás los arrecifes de la Cala de la Resaca, y manteniendo a Azotes prisionero en la sentina. En su búsqueda de los Embozos del Destartalado, se encontraron con un barco a la deriva, y decidieron averiguar qué pasaba. Con Sandara Quinn al timón, pusieron rumbo al navío, descubriendo que era un barco llamado "El Pelícano", que Balon creyó recordar como un barco "casi legal" que solía atracar de vez en cuando en Puerto Peligro, dirigido por el capitán Georgeus Hawkwood. El navío estaba abandonado, y pudieron abordarlo fácilmente. Mientras Vanderlay vigilaba, Balon y Evania exploraban el castillo de popa y Kio y Sarah bajaban a las cubiertas inferiores, encontrándose con que el barco estaba desierto, y aquí y allá había restos de algo que parecía ácido, e incluso algún resto humano. Mientras tanto, Balon y Evania encontraron los camarotes del capitán y los oficiales. En el camarote del capitán encontraron una joya grotesca, un cráneo de pez con dos aguamarinas de gran tamaño engarzadas en los ojos, y que desprendía magia, aunque Evania no podía identificarla, y en el de los oficiales, encontraron el diario de a bordo, para sorpresa de ambos, escritos por un tal Echidna Amiano, como el compañero al que habían perdido en las garras de los lacedones de la Cala de la Resaca. Leyendo el documento, Balon y Evania descubrieron que Echidna y su padre formaban parte de la tripulación del Pelícano, y que junto al capitán Hawkwood habían conseguido negociar con unos sirénidos en Colmillo de Dahak, donde habían obtenido aquel grotesco cráneo de pez. Como si una maldición hubiera caído sobre el barco a partir de ese momento, sus tripulantes habían comenzado a desaparecer, y otros a enfermar y morir, hasta que finalmente y cerca de la Costa Serpentina, el padre de los Amiano había puesto a su hijo enfermo en una balsa para alejarle del barco, mientras hablaba de lo que parecía ser una relación familiar entre los Amiano y algo llamado el Árbol del Dolor. Algo pasaba en el barco, y serían Sarah y Kio quienes se encontrarían cara a cara con ello al ser atacados en la sentina por dos cienos de cristal que les siguieron a cubierta, salpicándolo todo de ácido. Tras descubrir que eran inmunes a las bombas de fuego de Balon, se enfrentaron a ellos con armas físicas, aunque Sarah recibió algunas heridas por salpicaduras de ácido. los demás salieron indemnes, utilizando armas a distancia, y atacando incluso Vanderlay desde el Promesa de Hombre. Con los cienos muertos, terminaron de explorar el Pelícano, y pese a la oposición de Evania y las dudas de Sarah, Kio y Balon decidieron llevarse con ellos el extraño cráneo. Sandara lo examinó, sin encontrar en él nada particular, así que decidieron mantenerlo custodiado mientras se dirigían a los Embozos, pendientes de quizá encontrar también la solución al misterio de Echidna.

Selissa, una joven naga acuática que iba a almorzar y se llevó un susto... 


Descubrieron los Embozos del Destartalado en la boca de un río, oculta por un estuario, y allí fueron atendidos por su propietario, Merluza el Destartalado, que tras negociar con Vanderlay, acordó realizar los cambios en el barco por un precio de 3000 piezas de oro, en un plazo de siete días. Aceptaron el precio, y entonces, Kio preguntó si habían encontrado a un joven en una balsa unos días antes. Sorprendido, Merluza asintió, llevándoles junto a él, un muchacho mayor que el Echidna al que ellos habían conocido, y que despertaría de su coma cuando ello llegaron a la habitación. Después de tranquilizare, descubrirían que tenía amnesia, no recordando nada desde que el Pelícano había abandonado Puerto Sangreverde, en las tierras empapadas. Sería Tripas de Pez quien resolvería la situación, contándoles que el muchacho al que ellos habían conocido como Echidna Amiano, era en realidad la hermana menor de este, Lucero Amiano. Sorprendidos por la revelación, decidieron darle un tiempo a Echidna para que asumiera todo lo ocurrido, mientras Vanderlay comenzaba a reclutar gente para la tripulación del barco, acudiendo a ver a Echidna para ofrecerle unirse a ellos en sus viajes. 

Al día siguiente, mientras el Promesa de Hombre era remozado, Balon se adentró en la selva en busca de componentes para sus pociones y venenos, mientras Vanderlay trataba de extender las historias del grupo, y Kio (al que pronto se uniría Echidna), continuaba su labor de reclutamiento. Sarah y Evania serían invitados por los trabajadores a una partida de bolos en los muelles, donde se encontrarían de pronto tratando de repeler el ataque de una joven naga acuática desplazada por la sequía, cuyo veneno pondría en serios aprietos a Trufa y Sarah, aunque conseguirían retenerla el tiempo suficiente como para que Vanderlay, Echidna y Kio llegaran, acabando el ninja con la naga que ya había sido herida por sus compañeros. Merluza no dudó en reducir el precio de la reforma en 500 piezas de oro, y los aventureros en deducir que su estancia en los Embozos también podía ser interesante...