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domingo, 12 de junio de 2016

RAVENLOFT: LA NAVE DEL HORROR (VI)

Después de conseguir acabar con los Graben, los aventureros regresaron, en muchos casos malheridos, a la posada del Cordero Negro, donde se encontraron con la posada vacía, y el salón ocupado sólo por el Juez Galavan. Este, después de felicitarles por el fin de los Graben, y tras averiguar que habían decidido viajar hasta Todstein para averiguar quien era el tal Meredoth que ordenaba a Ezekiel Graben servirle cadáveres, les presento al que consideraba su hijo adoptivo, un hombre llamado Ezekiel Bright, que al igual que ellos procedía de un reino exterior (Ezekiel afirmó venir de un lugar llamado Palanthas, en el mundo de Krynn, donde servía a los dioses del Bien). Ezekiel tenía habilidades curativas que podrían servir a los aventureros en su viaje a Todstein, y  además, a petición de ellos, les recomendó un barco para viajar hasta la isla, el Ira del Kraken. Tras descansar en el Cordero Negro esa noche, el grupo se dirigió al puerto de Graven, donde encontraron el Ira del Kraken y conocieron a su peculiar capitana, una minotauro llamada Arrin. 



Arrin aceptó llevar a los aventureros a Todstein tras leer una carta que el Juez Galavan la enviaba a través de los personajes. La capitana envió a estos bajo cubierta, y poco después del amanecer, el Ira del Kraken levó anclas y zarpó en dirección oeste, desafiando a la tormenta permanente que envolvía Todstein para dejar allí a los aventureros. Desde la playa helada de la isla, consiguieron encontrar un sendero que ascendía por las colinas para adentrarse en los gélidos pinares, donde finalmente encontraron en un claro dos grandes mausoleos hechos de bloques de nieve compactada. Mientras exploraban la zona, Ronna encontró una pequeña bolsa roja que Kenzi recogió, mostrándoles a todos su contenido, seis muñecos que se parecían a los seis aventureros. Cuando cogieron las tallas, tuvieron extrañas visiones: Ailyn era entregada a un sacrificio ante un mamut por sus propios compañeros de clan, Ronna era apuñalada por su fallecido hermano, Berenice capturada por los Zhentarim y lista para ser ejecutada, Kenzi era torturado bajo el Monasterio Negro en las Tierras Sombrías, Balduin iba a ser asfixiado por su padre en su propia cuna, y Ezekiel se encontró en una torre en Palanthas durante el ataque de la Señora del Dragón Kitiara a la ciudad... y fue Ezekiel quien se dio cuenta de que esa visión que estaba teniendo no había ocurrido. La visión de Ezekiel se rompió, y vio aparecer a un jinete decapitado que portaba una guadaña, y finalmente, despertó justo a tiempo de ver como cuatro gólems de hielo se acercaban a ellos peligrosamente. Ezekiel despertó a Berenice, y juntos, pudieron despertar a sus compañeros a tiempo de hacer frente a los Golem. Estos consiguieron causar algunas heridas a los aventureros, pero estos demostraron ser superiores, acabando con los Golem y pudiendo dedicarse a averiguar la forma de entrar a los mausoleos, consiguiendo Balduin encontrar los dispositivos de apertura. Ailyn intentó abrirlo, recibiendo un pinchazo de una aguja envenenada cuyos efectos disipó Balduin, y finalmente, fue Berenice quien consiguió desactivar la cerradura, entrando así en el interior del mausoleo. 

Dentro, había varias tumbas vacías, y Balduin encontró una puerta secreta que descendía al interior de la ladera helada. Pero mientras bajaban, las escaleras se convirtieron en nieve, y aunque los demás saltaron a tiempo de las escaleras, Ailyn y Ezekiel se hundieron en la nieve. Mientras Balduin y Berenice se preparaban para hacer frente a cualquier otro peligro, Ronna y Kenzi trataron de ayudar a sus compañeros a salir de la nieve, que no tardó en empezar a convertirse de nuevo en piedra. Ezekiel, en última instancia, consiguió agarrarse a Ronna con fuerza suficiente como para salir de la nieve, pero Ailyn quedó atrapada en la piedra, y Balduin tuvo que dedicar varias horas a sacarla de allí antes de poder continuar explorando. Tras las angustiosas horas en las que la bárbara permaneció atrapada, consiguieron aniquilar a un ejército de esqueletos que trataba de bloquearles el camino, adentrándose en una gran sala de hielo, en la que el ruido provocado por las botas de Ezekiel y Ronna hizo que varias columnas de hielo cayeran sobre ellos. Ailyn consiguió encontrar una salida en un lateral, pero se abría a un vertiginoso tobogán. Se lanzaron mientras Berenice reptaba por el techo y Ronna y Ezekiel conseguían llegar hasta ellos, recibiendo una nueva oleada de trozos de hielo. Salieron a una gran sala de cincuenta metros de altura que debía ocupar el corazón de la isla, y en la que se veían restos de batallas, además de un gran balcón situado a treinta metros de altura. Fueron recibidos de forma expeditiva por una bola de fuego, y al recibir el ataque, Berenice pudo ver que una especie de manto fantasmal de almas espectrales protegía al Oráculo, que parecía tan sorprendido como ella. Mientras Berenice y Balduin trepaban hacia el balcón, del que había venido el ataque, el resto buscó refugio abajo, aunque fueron sorprendidos por el ataque de una serie de morghs, que aparecieron rompiendo el hielo del suelo y que les pusieron en grandes aprietos, mientras sobre el balcón, sus compañeros trataban de hacer frente al propio Meledoth. Ezekiel, Ailyn y Ronna se encontraron en grandes dificultades y Balduin tuvo que lanzarse casi literalmente en su ayuda. Enfrentado a Berenice, Meledoth se limitó a desaparecer en el interior de su refugio...Finalmente, derrotaron a los morghs, y comenzaron a plantearse continuar tras el Nigromante... aunque Berenice no dudó en apartarse junto a Ezekiel para interrogarle sobre lo ocurrido...