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domingo, 2 de octubre de 2016

CALAVERAS Y GRILLETES: MOTÍN EN EL AMARGURA (II)

El amanecer del segundo día a bordo del amargura confirmó que lo que habían vivido no era una pesadilla. La campana de a bordo y las voces del Maestro Azotes les despertaron en su coys de la cubierta inferior; realmente habían sido enrolados en la tripulación del barco pirata a las órdenes del capitán Bárnabas Harrigan. Así que trataron de apresurarse y dirigirse a la cubierta principal para recibir sus órdenes, pero un grupo de cuatro piratas, dirigidos por una de las tripulantes, Aretta, se interpuso en su camino. Al parecer tenían ganas de pelea, y se enfrentaron a los personajes sin sacar armas en las escaleras. Mientras Balon, Sarah y Evania se enfrentaban a ellos de frente, Vanderlay, Kia y Echidna se deslizaban hasta situarse tras ellos, dándose cuenta de que buena parte de la tripulación estaba observando la pelea. Después de asustar a Aretta con los conjuros de fuego de Evania, las amenazas de Balon y un truco fantasmal de Vanderlay, otros dos piratas fueron heridos de seriedad, uno de ellos por un  nuevo conjuro de Evania, y otro cuando Echidna le hundió el cuchillo que había robado el día anterior de la cocina en la pierna. La aparición del Maestro Azotes detuvo la pelea, y aunque Balon, Kia y Vanderlay se esfumaron con la multitud, Azotes centró su atención en Echidna, acusándola de robar en las cocinas. Su sonrisa no auguraba nada bueno para la muchacha, pero los castigos llegarían al anochecer, así que todos se volcaron en sus tareas, salvo Sarah, que como castigo por su sublevación del día anterior fue encerrada en el sudadero, una pequeña caja metálica situada a pleno sol en la borda de babor. Tras algunas horas y pese a la ayuda de Vanderlay, Sarah perdió el sentido y pasó el día desvanecida. Mientras realizaban sus tareas, comenzaron a relacionarse con los otros tripulantes, consiguiendo Kia y Balon acercarse a Grok Cuello Cortado, la semiorca que custodiaba el pañol, y que devolvió a Kia el wakizashi que aún permanecía en el pañol, asustada cuando este comenzó a hablar de que los espíritus de sus antepasados estaban en las espadas. 

Sandara Quinn, Sacerdotisa de Besmara y aliada.


En los días siguientes, continuarían con sus acercamientos, consiguiendo ganarse Vanderlay a la tripulación con sus canciones tras la puesta de sol, consiguiendo la amistad de la mediana Rosie la Bien Hablada, a quien Kia consiguió devolver su violín, Evania buscó a Trufa, cada vez más preocupada al no encontrarlo y al servirse al capitán un simio en una de sus comidas uno de los días, con Echidna tratando de mantener a la tripulación alimentada tras las continuas borracheras de Tripas de Pez, y Sarah volcándose en hacer bien sus trabajos, y consiguiendo derrotar a varios piratas jugando a la Pota, a base de beber el fuerte ron del barco. También se encontraron con la hostilidad de otros tripulantes, como Aretta y Chiste Ictérico, el orco al que Echidna había herido, el gnomo Conchobar, y otros; aunque lo cierto era que Grok, Rosie, Tripas de Pez y Sandara cada vez estaban más a su favor. 

El cuarto día se encontraron con una invasión de ratas gigantes en la sentina, y enviaron a los seis a limpiarla. Consiguieron algunos garrotes, además de que Kia llevaba sus espadas y Evania una daga que había conseguido de la cocina mientras buscaba a Trufa. En la sentina, consiguieron hacer frente a las ratas gigantes, sufriendo Kia y Echidna algunas mordeduras serias, y encontrándose también con los mordiscos de peligrosas arañas de sentina, que consiguieron envenenar a Balon. Finalmente, decidieron aprovechar el momento para explorar la sentina, encontrando varias cajas con una armadura de cuero, tres mazas pesadas y un puñado de monedas de plata. Encontraron también un hacha de mano y una rodela, y se retiraron a las escaleras para repartirse aquel pequeño botín... sorprendidos cuando al final Trufa hizo su aparición, escuálido y débil, entre las cajas de la sentina. Esa noche, mientras Echidna conseguía derrotar en un pulso a Conchobar, Balon conseguía que Grok le devolviera sus equipo de alquimista, y Vanderlay cantaba mientras Rosie tocaba el violín, Sarah se dio cuenta de que Azotes les miraba, siniestro, antes de desaparecer en sus aposentos.