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lunes, 18 de julio de 2016

RAVENLOFT: DESDE LAS SOMBRAS (III)

Después de recibir las sombrías predicciones y avisos del fantasma de Hyskosa, los aventureros se encontraron con varias cuestiones a las que hacer frente. Finalmente, mientras Ailyn y Raven conseguían escapar del castillo para buscar monturas con las que dirigirse al Sagrario de Nevuchar, los demás regresaron a las celdas en las que Lady Berenice protegía a los prisioneros de Azalin. Tras una breve conversación, decidieron armar a los prisioneros con las armas que sus custodios, mientras ellos exploraban el castillo para buscar una salida y encontrar la Filacteria de Azalin. Finalmente, Berenice, Ronna, Ezekiel, Kenzi y Balduin decidieron dirigirse hacia las torres del castillo, donde Raven había escuchado lo que parecía ser el grito de una Banshee, suponiendo que tan poderosa criatura debía ser la custodia de la Filacteria. Recorrieron la primera planta de la fortaleza, encontrando el salón del trono de Azalin, y más importante, la gran biblioteca del castillo. Allí, además de infinidad de volúmenes repartidos en estanterías y mesas, había un altar sobre el que flotaba un libro gigantesco, del tamaño de un hombre, y bajo él, una pluma mágica flotaba, escribiendo en las páginas de un libro de tamaño normal. Escrutando los libros, se dieron cuenta de que eran biografías, y que todas concluían en el momento en que las personas sobre las que se escribía entraban en Darkon. Encontraron volúmenes preparados con sus nombres, pero aún estaban en blanco, y el finalmente, consiguieron llamar la atención del bibliotecario, un fantasma llamado Ezelath, que les explicó que todo el mundo perdía su memoria unos meses después de entrar en Darkon. Esa memoria era lo que se recogía en los libros, mientras el libro gigantesco recogía los nombres y fechas de la vida de la gente de Darkon. Buscaron a Azalin, pero no había ningún libro con ese nombre, así que Ezekiel acudió al Libro de los Nombres, y buscó el primer registro. Así, descubrieron el verdadero nombre de Azalin, Firan Zal´honan, Aza´lan de Knurl. Con esos datos, Ezelath les facilitó el volumen de la vida de Firan Zal´honan, descubriendo así la vida del ahora convertido en Rey Liche, que había ejecutado a su propio hijo, Inrik, y se había entregado a los poderes oscuros, convirtiéndose en un cadáver viviente. 



Con el conocimiento del verdadero nombre de Azalin, continuaron explorando el castillo, y un accidente de Ezekiel en una sala con el suelo de cristal que le hizo caer hasta la sala inferior, hizo que despertaran a varios fantasmas y espectros, que les persiguieron por varias estancias. Mientras esperaban a que Ezekiel regresara y pudiera hacer frente a las criaturas no muertas, Balduin trató de mantenerse contra ellos, mientras Berenice, Ronna y Kenzi daban con la Sala de la Adivinación de Azalin (habían pasado ya por las salas de la Conjuración y la Ilusión). Allí, mientras se enfrentaban a los espectro, Ronna pudo dominar la bola de cristal y escrutó la sala de la Filacteria, escuchando los lamentos del Banshee. Finalmente, Ezekiel llegó y ayudó a Balduin y Berenice, pero aún así se encontraban en inferioridad de condiciones cuando los espectros y fantasmas se detuvieron, como si escucharan algo, y desaparecieron. Los aventureros se hicieron fuertes en la Sala de la Adivinación, y allí Ezekiel consiguió dominar la bola de cristal, encontrándose casi frente a frente con Azalin, antes de atraer la atención del Rey Liche. Al final de la noche, durante la guardia de Ronna, una extraña criatura hizo su aparición ante ellos a través del espejo de la sala, Inrik, el hijo de Azalin, convertido en fantasma. Inrik les guió hacia la Torre de la Filacteria, donde descubrieron la Sala de la Vida, presidida por un altar y ocho columnas coronadas por gigantescas esmeraldas de las que brotaba una niebla gris que contenía sombras... al acercarse, vieron que esas sombras eran sus propios cuerpos, y encontraron en la mesa una nota que insinuaba que ellos podían ser clones de los aventureros originales... mientras debatían este hecho, fueron atacados por Willow, la Banshee elfo que servía a Azalin. Balduin consiguió evitar que lanzara su grito mortal, aunque recibió bastante daño hasta que Ronna y Kenzi, con las armas benditas, consiguieron acabar con la Banshee, accediendo así a las escaleras que subían hasta la corona de la torre. Aún llenos de dudas, ascendieron a la torre, donde se encontraba la Filacteria de Azalin, un gran cráneo de dragón chapado en oro, extraordinariamente pesado en cuya boca ardía una llama. Mientras lo examinaban, fueron atacados por el último guardián que Azalin había puesto ante su Filacteria, un demonio de huesos. Tras vencerle, finalmente redujeron de tamaño la Filacteria con su manto mágico, y Balduin lo guardó. 

De vuelta a la Sala de la Vida, se les planteó una duda, ¿qué hacer con sus clones? ¿O eran los originales? Balduin sacó de las nieblas el cuerpo de Ezekiel, que murió de inmediato. El paladín parecía decidido a continuar y acabar con todos, pero sus compañeros se opusieron, en parte porque notaron que en ese momento los Poderes Oscuros parecían haber puesto su atención en Balduin, mientras Kenzi trataba de enfrentarse al horror que suponía la posible muerte de su clon, y Ezekiel rezaba por la posible alma del suyo. Decididos a resolver el dilema, volvieron a la Sala de la Adivinación, donde Balduin consiguió imponer su voluntad a la bola de cristal, averiguando así finalmente que sus cuerpos eran los originales, que no eran clones. 

Pero la curiosidad de Balduin fue más fuerte en ese momento que su raciocinio, y deseó ver a los propios Poderes Oscuros de Ravenloft. Lo consiguió, y Lady Berenice tuvo que noquearle para que dejara de gritar sin voz, aunque no antes de que el enano de destrozara la lengua con sus propios dientes. El Poder Oscuro de Ravenloft había sembrado su semilla en Balduin, que de pronto se vio privado de todas sus habilidades y poderes de Paladín, alejado del Bien y de su Dios. Llevando a Balduin a hombros, decidieron huir del castillo a toda carrera, sorprendiéndose al encontrar que no tenían enemigos, que no quedaba nadie. Berenice sacó del castillo a los prisioneros, que se dirigieron hacia Il Aluk, mientras ellos se reencontraban con Ailyn y Raven, que les esperaban con monturas frescas. Con Balduin aun sacudiéndose, iniciaron una carrera contrarreloj hacia el Este, hacia el Sagrario de Nevuchar... 

Tras ellos, un dragón negro se elevaba de Avernus, con Azalin montado en su lomo...