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domingo, 12 de marzo de 2017

CALAVERAS Y GRILLETES: SAQUEADORES DEL MAR FEBRIL (VI)

La Roca de las Mareas resultó ser una fortaleza de aspecto sólido construida en un islote al sur de los Grilletes, en un lugar que, bien controlado, permitiría a sus señores dominar las rutas comerciales del sur, ver llegar los barcos y preparar los abordajes con antelación. O al menos, así había sido en algún momento, pues según vieron los aventureros, la Roca de las Mareas parecía encontrarse en declive. Tras una breve negociación, la señora de la Roca, Lady Agasta Smythee, les invitó a cenar a sus propias estancias, lo que les permitió examinar de primera mano el sólido interior del lugar. Mientras Balon se quedaba como rehén de los hombres de Lady Agasta, el resto de sus compañeros disfrutaron de una sencilla pero completa cena junto a la señora del castillo, que se mostró amable con ellos, aunque sus imprecisiones a la hora de definir por qué estaban allí, terminaron por hacerla sospechar y pedirles que volvieran al barco, aunque no antes de saber que compartían un enemigo en la persona de Barnabas Harrigan.

De vuelta al barco, decidieron asaltar la Roca esa misma noche, y mientras Echidna y Evania se quedaban protegiendo el barco, el capitán Shen, Balon, Sarah y Vanderlay treparon hasta la torre y desde allí, se infiltraron en el interior del castillo. Después de que el capitán Shen asesinara a Lady Agasta mientras dormía, los cuatro piratas consiguieron hacerse con el control de la Roca de las Mareas, acabando con las vidas de los miembros de la guarnición del castillo. Después de explorarlo, descubrieron escasos tesoros en la Roca, algunas pociones y el viejo camisote de hierros del fallecido esposo de Lady Agasta, que quedó en manos de Sarah. Tras dejar atrás un puñado de hombres en el castillo (una cantidad a todas luces insuficiente para considerarlo bien defendido), decidieron poner rumbo a las islas Glerantine, donde esperaban encontrar el Árbol del Dolor del que hablaban los documentos escritos por el padre de Echidna en El Pelícano. 

Tras conseguir escapar de un velero chelio, se encontraron con que habían saltado de la sartén a las brasas cuando se vieron atrapados por un gigantesco cazapiratas chelio en la desembocadura de un río en la isla de Motaku, que habían remontado para conseguir agua dulce. Después de explorar su entorno y estudiar el barco, que llevaba las insignias de la casa Thrune de Cheliax, decidieron tratar de escabullirse de noche, para lo cual tendrían que sabotear el timón del barco. El capitán Shen, Evania y Balon se acercaron en sigilo al Dominador, aunque Shen estuvo a punto de echar a perder la operación, y mientras Balon hacía guardia, Shen y Evania se colaron en el barco. Evania utilizó su magia para bloquear el timón, aunque haciendo bastante ruido, que atrajo la inmediata atención de los tripulantes del barco, encontrándose con el propio comandante Kyan Kain, que a pesar de la invisibilidad que envolvía a Shen y Evania, percibió su presencia, dando la alarma mientras la druida y el ninja escapaban. Nada más escuchar las campanas del Dominador, Sarah, Vanderlay y Echidna pusieron en movimiento el Maldición de Besmara, dirigiéndose hacia la cala y tratando de evitar a los chelios. Evania, Balon y Shen llegaron al barco mientras Echidna maniobraba evitando los disparos de las catapultas de los chelios, y Evania convocaba un viento que les alejara de allí a toda velocidad, evitando así la amenaza del Dominador.

Al día siguiente, mientras continuaban su viaje, se encontraron con lo que parecía ser una víctima propicia: una goleta rahadoumita, hacia la que pusieron rumbo. Sin embargo, los rahadoumitas resultaron ser más duros de roer de lo que en principio podrían haber pensado, y aunque la intención de Echidna era embestir al barco, se encontraron pronto enzarzados en una lucha con catapultas y balistas con ellos, para encontrarse con que los rahadoumitas guardaban una sorpresa desagradable. Y es que la tripulación de la goleta contaba con una mantícora amaestrada, que no dudó en lanzarse sobre la tripulación del Maldición de Besmara. Evania, Vanderlay y Echidna fueron los primeros en ser atacados por la mantícora, y mientras se esforzaban por proteger al piloto para poder llegar a su objetivo, la mantícora se enfrentó también a Shen y Sarah. Mientras el capitán buscaba refugio y Sarah se preparaba para defenderse, Balon trepó al puesto de vigía, en espera de que la bestia se pusiera a su altura para poder atacarla. El alquimista se convirtió en el siguiente objetivo de la mantícora, que lanzó sus púas con mortífera precisión, acabando con la vida de Balon, que murió ante la atónita mirada de sus compañeros. El capitán Shen trepó junto a él e intentó salvarle, pero era demasiado tarde, habían perdido a su compañero. Las águilas convocadas por Evania y los disparos de la ballesta de Sarah y el arco de Vanderlay consiguieron finalmente acabar con la criatura, que cayó al mar habiendo conseguido a sus dueños rahadoumitas el tiempo suficiente como para poder escapar de la persecución del Maldición de Besmara. 

La mantícora, el Daño de Balon.


Esa noche, los piratas de despidieron de su compañero, dándole un funeral de agua y fuego, y mientras la barca en que iban sus restos ardientes se hundía, Evania, Sarah y el capitán Shen vieron en la distancia, contra el sol poniente lo que parecía ser la silueta de un barco, quizá un ballenero que pronto desapareció tras la línea del horizonte... 

Tardaron unos segundos en darse cuenta de que el barco viajaba contra el viento con todo el velamen desplegado...