No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

ROB THOMAS: THIS IS HOW A HEART BREAKS

Hoy, dedicamos el Miércoles Musical a Rob Thomas, que durante mucho tiempo fue la voz de Matchbox Twenty, y que finalmente, en el año 2005, decidió sacar un disco en solitario, del que This is how a Heart Breaks es el segundo single... y un pedazo de temazo.

Aquí os lo dejo, ¡que os guste!

martes, 13 de diciembre de 2011

LA GUERRA DEL CAOS: LOS MUERTOS VIVIENTES Y DIOSES UNIDOS

Hace un par de meses hice una reseña sobre uno de los últimos “mini-crossovers” que Marvel ha tenido en los últimos meses, La Guerra del Caos. Bueno, ya por entonces comenté que la opinión que tenía sobre este trabajo de Pak y Pham era más bien pobre, aunque me quedaban por leer las miniseries relacionadas. Y de eso es de lo que vamos a hablar hoy, de los dos tomos que completaban todo el entorno de La Guerra del Caos: Los Muertos Vivientes y Dioses Unidos, los tomos en los que Panini ha recogido un buen número de series limitadas y números unitarios que se desarrollan en el entorno del asalto de Amatsu-Mikaboshi, el Señor del Caos, a nuestra realidad. Y la verdad es que, a pesar de que tienen resultados dispares, el resultado general es bastante bajito. ¿Comenzamos?


                Durante La Guerra del Caos vimos que Mikaboshi atacaba los diferentes reinos infernales, resucitando bajo su control a muchos de sus antiguos pobladores… pero no a todos. Muchos han sido los resucitados que han vuelto de entre los muertos, pero libres del poder de Mikaboshi. En ellos se centra el tomo Los Muertos Vivientes, que reúne la limited Dead Avengers, el one-shot Alpha Flight  y la limited Chaos War: X-Men. Y la verdad es que el primero de ellos es el mejor de todos, los de este tomo y los de Dioses Unidos. Probablemente, de hecho, sea lo mejor de toda la Guerra del Caos. En esta serie de tres números, Fred van Lente y Tom Grummett nos traen de vuelta a un exótico grupo de vengadores resucitados: La Visión, el Capitán Marvel, Grito de Muerte, Chaqueta Amarilla II, el Espadachín y el Doctor Druida. A lo largo de estos tres números, este peculiar equipo, liderado por el Capitán Marvel, tiene que hacer frente a un villano clásico de la historia de los Vengadores, siempre relacionado con la muerte, el Segador, que junto a su amante Nekra, tratan de acabar con la vida de los Vengadores actuales, atrapados en coma por el sueño provocado por el Rey del Caos, así como de un grupo de humanos que no se ha dormido. La verdad es que la historia que van Lente consigue trazar, acompañada de un dibujo de Tom Grummett de lo más nítido, claro y consecuente, es bastante entretenida, coherente… y heroica, con grandes momentos de los que deberían guardarse en la memoria. Por otro lado, Jim McCann y un poco eficiente Reilly Brown hacen tándem para, en un solo número, traer de vuelta a Alpha Flight a este lado del mundo de los vivos. Y bueno, realmente este cómic es sólo eso, una excusa (no demasiado buena) para devolver a la vida a los miembros de Alpha Flight que murieron tan… de aquella manera en los Nuevos Vengadores de Bendis frente al Colectivo. Y si su muerte no fue muy gloriosa (casi murieron entre viñetas, recordemos), su regreso tampoco lo es, así que creo que no merece demasiado la pena más que nos detengamos en ello. Alpha Flight está de vuelta… ¡yuju! Total, la colección ya se ha cerrado en Estados Unidos…


                Y por último, en Los Muertos Vivientes encontramos el que, por equipo creativo, debería ser el gran proyecto de este crossover: ni más ni menos que Louise Simonson y Chris Claremont en los guiones, con el genial Doug Braithwaite en los lápices. Y si bien el dibujo de Braithwaite es tan bueno como siempre, es cierto que Simonson y Claremont no se muestran demasiado lúcidos. Ave de Trueno, Banshee, Moira McTaggert, varios de los duplicados de Madrox y Sophie y Esme de las Cucos, se encuentran de nuevo con vida, y deben hacer frente a una entidad cuervo procedente de los Reinos del Caos (y que nos recuerda vagamente algo que ya se esbozó con no demasiada claridad en tiempos de Joe Kelly)… Y la historia, no llega, señores. Por triste que parezca, con guionistas del calado de Simonson y Claremont… no llega. ¿Pasamos al siguiente?


                Dioses Unidos trae tres one-shot, y una serie limitada, protagonizada por Thor. Aunque no es el orden del cómic, empezaremos primero por esta miniserie, Guerra del Caos: Thor, con guiones de J.M DeMatteis y dibujo de un tal Brian Ching (que no me suena de nada). A priori, la historia debería ser buena, nos encontramos con Thor implicado en la Guerra del Caos y una trama que DeMatteis trata de desarrollar alrededor del concepto de la Fe. La cuestión es que DeMatteis lo hace de una forma un poco… burda. Torpe, por decirlo de alguna manera. Y ñoña, muy ñoña, en la que el protagonismo cae más sobre Donald Blake que sobre Thor… y que tiene un argumento propio de película de Navidad, falta Santa Claus. El primero de los one-shot que trae Dioses Unidos, es Chaos War: Chaos King, con guiones de Brandon Montclare (sea este quien sea) y dibujos de Michael Kaluta, historia que cuenta con el propio Amatsu-Mikaboshi como protagonista, y que se divide a su vez en tres partes: el asalto de Mikaboshi a los dioses de Zenn-La, un encuentro en la Tierra con el Hombre Imposible, y un surrealista enfrentamiento con los señores de los infiernos, Satanás incluido. Y las tres historias son malas como para arrancarse los ojos.


                En Ares, Michael Avon Oeming y Stephen Segovia nos traen la que probablemente sea la mejor de las historias de este volumen, aunque sólo sea por el inmenso respeto y conocimiento que Avon Oeming tiene sobre el protagonista, al que ya trató en la serie limitada que protagonizó el Dios de la Guerra antes de convertirse en parte de los Poderosos Vengadores. Ares, muerto en manos de El Vigía durante Asedio, tiene que hacer frente ahora de nuevo a Mikaboshi, con el que ya tiene una larga historia. Realmente, al ser un one-shot, la historia que nos cuentan es breve, y con numerosos saltos al pasado, pero es bastante entretenida y se deja leer muy bien. El último de los one-shot, Escuadrón de Dioses, es ya el desatino completo. Marc Sumerak y Dan Panosian retoman el escuadrón que apareció en las páginas de Hércules durante Invasión Secreta, y en una historia sin pies ni cabeza, Hellstorm, Sersi, Venus, Estela Plateada y el Dios Pantera de Wakanda tratan de cerrar el portal al Yomi, el reino de los muertos japoneses… Y bueno, es que no hay mucho más, la historia abruma por lo sencillo. Y el dibujo… en fin, me ha recordado por qué Panosian ha estado tantos años alejado de lo que viene siendo la primera línea de cómics (creo que no había visto nada de él desde… unos números de X-Force de puente entre Liefeld y Capullo…).

                ¿En resumen? Pues que ninguno de estos crossovers que Marvel ha organizado entre Asedio y Miedo Encarnado parece haber funcionado demasiado bien. Tierra de Sombras (la mejor parada de las tres), La Guerra de Muerte y La Guerra del Caos han demostrado ser historias poco trabajadas, o mal llevadas, eso ya cada uno tendrá su opinión, y que sin duda, se podrían haber llevado mejor o de otra manera… o de ninguna, porque sigo pensando lo mismo. ¿Para esto era necesario utilizar a Galactus?

lunes, 12 de diciembre de 2011

CANCIÓN DE HIELO Y FUEGO: TIEMPO DE IRA (II)

                Tras la ejecución de la pequeña Myrcella en manos de Renly Baratheon y la pérdida de Aguasdulces, que había caído en manos del Matarreyes, los personajes habían decidido dividirse.  Mientras Uther y Oweyn se unían a las fuerzas de Altojardín, dirigidas por Loras Tyrell en dirección a Septo de Piedra, Fusk y el Maestre Rhoynar partirían hacia el Valle de Arryn, y Erwyn y Percy, hacia Varamar, donde se había refugiado Robb Stark, acompañado de los supervivientes de Aguasdulces.

                El camino de Fusk, Rhoynar, Erwyn y Percy transcurría por la misma vía durante un tiempo, hacia el norte, hasta que los primeros cruzaran la Puerta de la Sangre para entrar en el Valle de Arryn y los segundos comenzasen a seguir la cuenca del Forca Azul, en dirección a Varamar. Durante el camino, Fusk habló con su reciente esposa, Rayra Bolton, exponiéndole que ya que estaban casados, le gustaría que el matrimonio discurriera de la mejor manera posible. Fusk le contó que tenía una hija, Anisa, que vivía en Puertoescarcha, y Rayra aceptó que se criase con ellos (al fin y al cabo, si la propia Catelyn Stark había convivido con el bastardo de Lord Stark…), y cuando Fusk le preguntó a Rayra por su vida anterior, ella sonrió y dijo que su vida había comenzado el día de su boda, y que había sido virgen hasta su noche de bodas. Recordando su encuentro anterior en los bosques cercanos a Desembarco de Rey, Fusk sonrió, pero Rayra argumentó que aquella, Blaise, era otra persona.

                Fusk, Rhoynar y Rayra, acompañados de varios hombres del Norte, se dirigieron hacia el Este, hacia el Valle de Arryn, y durante el camino, aprovechando un momento en el que Fusk y varios de sus hombres se habían internado en los bosques en busca de caza, Rayra continuó sus intentos de seducir al Maestre Rhoynar, que trató de resistirse, pero con escaso éxito, aunque la llegada de Fusk y sus hombres impidió que la situación continuara. Rhoynar y Fusk se sorprendieron al internarse en el Valle por la ausencia de viajeros, los caminos estaban tranquilos, y no había ni siquiera bandidos. En una posada, averiguaron que el Valle estaba controlado en esos momentos por un Lord Protector, ya que lady Lysa Arryn había sufrido un terrible accidente, precipitándose al vacío desde uno de los balcones del Nido de Águilas. Robert Arryn era aún muy joven, así que el gobierno había recaído en manos de un Lord Protector, Ser Yohn Bronce. Sin embargo, según fueron adentrándose en el camino del Nido de Águilas, al llegar a la Puerta de Piedra, se dieron cuenta de que realmente había muy pocos caballeros o soldados, y muchos salvajes del Valle, que eran los que realmente parecían manejar la situación. Uno de ellos, Scholo, se presentó como su guía, y les ayudó a realizar el escarpado paseo que subía hasta el Nido de Águilas, subidos a mulas y acompañados de niños salvajes que guiaban a las mulas en los tramos más complicados. Fusk y Rhoynar sufrieron bastante en el viaje, mareados, vomitando y agarrotados por el miedo a la altura, provocando la hilaridad de sus guías, hasta que finalmente llegaron al Cielo, desde donde Scholo decidió que sería mejor que subieran en el montacargas que utilizaban para subir las provisiones. La subida por la escarpada ladera en una gran cesta fue una pesadilla, pero finalmente, Scholo, Fusk, Rayra y Rhoynar llegaban al Nido de Águilas… Para ser rodeados y amenazados por salvajes del Valle. Scholo les desarmó, y una vez desprovistos de armas y armaduras, fueron conducidos al salón del trono del Valle de Arryn. Un cadáver, el de Yohn Bronce, ocupaba el trono que había sido de Jon Arryn. Los salvajes les acercaron a la Puerta de la Luna, la trampilla que se abría al vacío, que permanecía cerrada, mientras el auténtico Lord Protector del Valle de Arryn aparecía desde las sombras de detrás del trono, diciendo “Nunca me gustaron las sillas altas”.

                Tyrion Lannister hizo su aparición, y tras él, una mujer salvaje, llevando a Robert Arryn en brazos, y Bronn, su guardaespaldas. Al parecer, Tyrion se había hecho con el dominio del Valle utilizando a los salvajes, a los que había prometido aquellas tierras tras su estancia como prisionero de Lysa Arryn. El propio Tyrion había arrojado a Lysa por la Puerta de la Luna, y ahora gobernaba el Valle, aunque utilizaba para ello el nombre del fallecido Yohn Bronce. Tras una breve conversación con Rhoynar y Fusk, y mientras decidía qué hacer con ellos, les encerró en las celdas del Nido. A mitad de la noche, Rhoynar fue despertado por Bronn, que le acompañó a una estancia donde le esperaba Tyrion, junto a un hombre enfermo. Según Tyrion aquel hombre era Brynden Tully, el Pez Negro. Se había opuesto al alzamiento de Tyrion, pero Bronn le había derrotado y le habían arrojado a las mazmorras. Ahora, se encontraba enfermo, muy enfermo, y Tyrion se negaba a permitir que el Pez Negro muriera bajo su protección. Rhoynar estudió a Brynden Tully. Tenía hinchados el cuello, las axilas y las ingles; el vientre blando; ardía de fiebre, y la sangre parecía acumularse, negra, en sus piernas y alrededor de sus ojos. Rhoynar jamás había visto algo así. Pidió a Tyrion sus materiales, y realizó varias pruebas, drenando una pus negra de las zonas hinchadas de Brynden Tully, pero jamás había visto algo parecido. Rhoynar acudió, poco antes de amanecer, a las estancias de Lord Tyrion, que se encontraba dormido, protegido por dos de sus salvajes. Tyrion prometió a Rhoynar conseguirle lo necesario para tratar a Brynden Tully, y en ese momento, el cielo se llenó de cuervos. Rhoynar se acercó a las ventanas y vio una gran bandada de cuervos, uno de los cuales se dirigió hacia el Nido.  Los cuervos llevaban un mensaje para todo Poniente.

                Guardiaoriente del Mar había caído. Mance Rayder había cruzado el Muro.

                Mientras tanto, Erwyn y Percy viajaban en solitario hacia Varamar. La zona del Forca Azul parecía aún tranquila, muchas pequeñas aldeas y granjas funcionaban con normalidad, aunque ya comenzaban a moverse los primeros movilizados, que huían hacia Desembarco del Rey, temerosos de la guerra entre los Lannister y los Stark. Según se iban acercando a Varamar, sin embargo, la situación cambiaba, y pronto se encontraron con las patrullas de vigilancia del Joven Lobo, Robb Stark. De hecho, Erwyn reconoció al líder, Arnulf Ríos, uno de los soldados de Aguasdulces a los que conocía de su estancia allí al servicio de Edmure Tully. Arnulf les acogió en su campamento, y les habló de que él estaba de patrulla cuando los Lannister habían tomado Aguasdulces, lo que probablemente le había salvado la vida. Les informó de que Lord Ulryk Aesirk seguía con vida y a salvo, y se encontraba en Varamar junto al Joven Lobo. También les contó que Catelyn Stark había llegado a Aguasdulces unas semanas antes del ataque de los Lannister, y que allí, había recibido a un emisario de su esposo, Lord Eddard, un maestre vestido de negro (al que de inmediato Erwyn y Percy identificaron como Gwyddion, el Maestre Negro de Torreblanca, que tantos quebraderos de cabeza le había dado a Oweyn Eld). Catelyn había expulsado al mensajero de Aguasdulces, y había enviados varios cuervos a Invernalia, pero Arnulf desconocía si había habido una respuesta.

                A la mañana siguiente, Erwyn y Percy continuaron hacia Varamar, y se encontraron, apenas a una hora de distancia de la fortaleza, una aldea completamente arrasada. Percy encontró restos que apuntaban a un ataque Lannister, que habían masacrado a toda la población. Los hombres habían muerto intentando defenderse, las mujeres habían sido violadas y asesinadas, y los niños, reunidos en el septo, al que luego habían prendido fuego. Y allí, en las ruinas del Septo, fueron atacados por seis caballeros sin escudos ni emblemas, uno de los cuales esgrimía una espada ardiente. Erwyn consiguió matar a uno de los atacantes, pero Percy recibió varias heridas antes de que un hombre pusiera fin a la pelea, con un grito a los atacantes para que mirasen los escudos de Erwyn y Percy. Percy reconoció de inmediato a aquel hombre: Lord Beric Dondarrion, al que conocían como “El Señor del Relámpago”, y que se suponía había muerto en manos de Gregor Clegane… varias veces. El hombre de la espada llameante era su aliado, Thoros de Myr, y explicó que cuando les vieron, habían pensado que eran hombres del Perro, Sandor Clegane, que habían vuelto para terminar la masacre que habían cometido en aquel lugar. Lord Beric Dondarrion les invitaría a cenar y a descansar para pedirles disculpas por lo ocurrido, y durante la cena, averiguarían que, según Beric, efectivamente Gregor Clegane le había matado… pero Thoros de Myr y su dios, R´hllor, le habían devuelto a la vida. Erwyn también se mostró sorprendido porque el Joven Lobo no había podido defender una aldea tan cercana a Varamar, pero Beric les contó que el Joven Lobo apenas tenía hombres suficientes para defender Varamar, y que estaba pendiente de la ayuda de los Frey, que, como siempre, estaban intentando sacar la mayor tajada posible de lo que ocurría. Además, había escuadras de desertores norteños sembrando tanto miedo como los Lannister en la Tierra de los Ríos.  Tras la cena, Thoros de Myr realizó una ceremonia en nombre de R´hllor, y el sacerdote comenzó a ver imágenes en el fuego. “El León avanza hacia el sur, las flores se agostan al fuego. El Lobo sacrifica al menor de sus cachorros, el Hombre de Negro cabalga riendo y con el Corazón Negro en las manos, extendiendo la Sombra. La Puerta está llamado a la Vieja Sangre…  la habéis perdido, pero sin la Vieja Sangre la Puerta no se abrirá. El cielo se llena de cuervos. Alas negras, noticias negras. Si Azor Ahai regresa, quizá no quede un mundo que salvar”. Erwyn y Percy pasaron la noche con los hombres de Dondarrion, que les pidió que no le hablaran de él al Joven Lobo. De momento, preferían seguir estando al margen, y se iban a dirigir hacia el sur, donde los Lannister se hacían fuertes. Cuando despertaron, los hombres de Dondarrion habían desaparecido, y ellos terminaron el camino hacia Varamar, donde finalmente les condujeron hasta Lord Ulryk Aesirk. Lord Ulryk habló con ellos, preguntándoles por el resto de su familia, y luego les llevó ante el Joven Lobo. Robb Stark estaba con uno de los Frey, Ser Waldon Frey, y con su lobo, Viento Gris, que olfateó el aire cuando entraron Erwyn y Percy, para luego dormirse de nuevo. Robb saludó a los recién llegados, y se mostró extrañado porque su padre no hubiera enviado un ejército hacia Varamar, para permitirle descender hacia el sur y colaborar con los Tyrell en la toma de Aguasdulces. Waldon Frey parecía satisfecho: con los hombres del Norte que habían sobrevivido, y los ejércitos de los Frey, bastaría para reconquistar Aguasdulces.

                Robb se despidió de Erwyn y Percy, que continuaron hablando con Ulryk, quien finalmente, les contó como había sido la caída de Aguasdulces, como Lord Stefron Eld parecía haber enloquecido al ver a un hombre vestido de negro entre los Lannister y había liderado el ataque, como Catelyn Tully había desaparecido, como Umber y Karstark habían muerto para permitirles huir… Y ahora, los Frey estaban negociando con el Joven Lobo, con cada vez mayores exigencias. Erwyn sugirió que quizá había llegado el momento de abandonar los Ríos y volver al Norte, para defenderlo, utilizando Foso Cailin como bastión. Eso dejaría a los Frey en primera línea, bien para que lucharan contra los Lannister o para que los dejaran pasar, pero se verían obligados a decidirse. Además, Erwyn argumentaba que aquella no era su tierra, que debían volver al Norte. Ulryk escuchó, y aunque defendió que aquella era la tierra en la que Lord Umber y Lord Karstark habían muerto, le aconsejó a Erwyn que hablara con Robb. Sin embargo, antes de que pudiera reunirse con el Joven Lobo, llegaron cuervos con noticias desde el Norte. Los Hombres del Hierro se habían movilizado. Ciudadela de Torrhen y Torreblanca ya habían caído, Bosquespeso estaba siendo asediado… La propia Lady Eld había abierto las puertas de Torreblanca a los Hombres del Hierro, que habían convertido la ciudad en un cementerio ardiente.

                Erwyn estaba ahora más decidido. Había que volver al Norte.

                Mientras tanto, Uther y Oweyn viajaban hacia Occidente junto al ejército de Altojardín, una gran columna de soldados que pronto comenzó a encontrarse con refugiados que venían de las tierras de los Ríos. Algunos de ellos se mostraron hostiles a los propios norteños, enfrentándose a Uther, al que contaron como habían sido hombres del Norte, Lobos, no Leones, los que habían destruido su aldea. Los hombres de los Ríos temían ahora tanto a los Lobos como a los Leones. Uther trató de argumentar que ellos buscaban la paz, pero los refugiados le acusaron de ser como el resto de los caballeros: la paz que buscaban era la paz de la tumba. Los hombres se retiraron, pero a la mañana siguiente, se encontraron con un problema. Un gran grupo de refugiados se negaba a apartarse del camino para dejar pasar al ejército, y Loras Tyrell parecía dispuesto a masacrarlos. Uther intervino, y terminó convenciendo a Loras para que apartara al ejército del camino, permitiendo pasar a los refugiados.

                Finalmente, llegaron a Septo de Piedra, donde el ejército tuvo que montar un gran campamento. Ya que no todos los hombres del ejército cabían en Septo de Piedra, se montó un gran campamento en el exterior, donde se reunieron los señores menores, incluyendo a Uther y Oweyn. Mientras Oweyn se ocupaba de montar el pabellón junto a varios habitantes de Septo de Piedra que se habían visto obligados a actuar como criados, Uther se reunía con los líderes en una casa en el interior del poblado, ocupada por Loras Tyrell. Allí, el Caballero de las Flores y otros generales del ejército, revisaban la situación. Ser Alex Fossoway, jefe de exploradores de Altojardín, les informaba de que al parecer, Gregor Clegane había retirado a sus hombres de Septo de Piedra, huyendo hacia el nacimiento del Aguasnegras, en territorio de los Lannister. Loras supuso que los Lannister se habían acobardado por la presencia del poder de Altojardín, habían conseguido una victoria sin siquiera desenvainar sus espadas. Loras hizo un brindis, pero Uther se opuso, ya que consideraba que era demasiado pronto para celebrar nada, lo que despertó la hilaridad y la ira del Caballero de las Flores. Tras un enfrentamiento verbal, Loras humilló a Uther, que tardó varias horas en poder volver a su pabellón, y lo hizo enfurecido. Esa noche, como había dicho, Loras Tyrell organizó una gran fiesta, enviando bebida y comida a los pabellones, y varios aldeanos que sabían tocar música para animar la fiesta. Llegaron las vivanderas, comenzó la fiesta… Uther se negó a participar, observándolo todo con acritud, pero Oweyn se dejó llevar por la alegría reinante, y bebió de más.

                Todo cambió cuando, de forma simultánea, pasada la medianoche, todos los “músicos” comenzaron a tocar al mismo tiempo “Las Lluvias de Castamere”. Los criados alzaron cuchillos al grito de “¡Escucha mi rugido!”, y Uther lo comprendió todo. Los habitantes de Septo de Piedra habían sido reemplazados por soldados Lannister, habían caído en una trampa. Los criados que habían montado las tiendas las habían llenado de aceite, y ahora les prendieron fuego. Septo de Piedra parecía arder, mientras los hombres de Gregor Clegane arrasaban los pabellones y entraban en la ciudad. Uther consiguió salir de la carpa antes de que se derrumbara, pero ésta al caer, hirió a Oweyn. El caos cundió, y los dos se separaron….

sábado, 10 de diciembre de 2011

SKETCHES EXPOCOMIC 2011

Últimamente, los sábados no hay posts, pero hoy voy a hacer una excepción, para compartir con vosotros los dibujitos que obtuve de este último Expocómic. No son muchos (sólo tanteo el lado oscuro de los Cazadores de Dibujos), pero desde luego... son buenos.

Bueno, el jueves día 1, tras un madrugón (relativo), conseguí ser el quinto para David López, que cómo siempre, resultó de lo más eficiente. Es una gozada ver trabajar, diréctamente con los rotuladores que utiliza, además de que los resultados son siempre muy buenos, y sabe dedicar a cada dibujo el tiempo adecuado para que casi nadie se quede sin dibujo... si él puede evitarlo, claro. Pensando un poco en que debía estar harto de hacer a Ojo de Halcón y a Batman, y como ahora está trabajando en Nuevos Mutantes... pues le pedí eso, que me hiciera alguno de los personajes de Nuevos Mutantes, y aquí os dejo a Magma, en versión de David López.


El viernes, tras otro madrugón (relativo de nuevo, comparado con mucha de la gente que andaba por allí, soy como el oso perezoso), me hice con el cuarto número para Jesús Merino. Ahí tenía dudas, ya que a priori, quería pedirle un Mister Terrific, que es mi personaje preferido de la JSA que está dibujando ahora. Pero el día anterior, echando un ojo a los originales, vi con Darthni unas páginas que ha debido realizar para Superman... y me quedé completamente loco. Así que terminé pidiéndole un Superman Cyborg... y este fue el grandioso resultado.



Por último, el sábado (que pasé bastante de madrugar, para que vamos a engañarnos), me hice con un cuarto número para Agustin Padilla. En España no han salido aún muchos de los trabajos de este dibujante, pero el año pasado ya le estuve viendo en Expocómic, y me hizo un Joker absolutamente genial. Así que este año, en que Padilla era de los "fijos" que queria conseguir, le pedí un Espantapájaros, sabedor de que con la manera de trabajar las sombras que había tenido ya con el Joker que le pedí, me iba a hacer algo grandioso. Y aunque en principio no se acordaba de como era el Espantapájaros (lo buscó enseguida en internet con el móvil para tener referencias... es lo bueno de la tecnología a día de hoy), en cuanto se situó y comenzó a dibujar... Bueno, es que lo de este hombre es simplemente acojonante. Mirad, mirad...


Un grande entre los grandes esta llamado a ser Padilla, tiempo al tiempo...

Y nada, por mi parte nada más, aquí os los dejo... ¡que disfrutéis!

viernes, 9 de diciembre de 2011

TIZIANO FERRO: LA DIFERENCIA ENTRE TÚ Y YO

Hoy es Viernes, y en principio no tocaría música... pero, ¡oh, sorpresa! ¡Tiziano Ferro saca disco nuevo! Bueno, aún faltan unos meses, saldrá a la venta en Febrero, pero como adelanto y para ir abriendo boca, tenemos el nuevo vídeo con el primer single, La Diferencia entre Tú y Yo. Y bueno, pues aquí os lo dejo, para que lo disfrutéis como yo.

jueves, 8 de diciembre de 2011

LA SAGA DE GERALT DE RIVIA VI: LA TORRE DE LA GOLONDRINA


La guerra entre Nilfgaard y los países de la orilla norte del río Yaruga continúa en este libro, La Torre de la Golondrina. Mientras la boda del emperador Emhyr van Emreis con una falsa Ciri continúa adelante (con lo que se convertiría también legalmente por fin en señor de Cintra, en la desembocadura del Yaruga), la verdadera Ciri continúa junto a un grupo de bandidos, las Ratas, sin saber que muchos la buscan… y no todos son amigos. Yennefer de Vangerberg, que ha conseguido escapar de la alianza de hechiceras de Montecalvo intenta encontrarla por medio de la magia, mientras Geralt, Jaskier, Milva, Regis y Cahir exploran las orillas del Yaruga, buscando las pistas que les llevan hasta la Leoncilla de Cintra… pero alguien quiere asesinar a Geralt, alguien quiere impedir que la Leoncilla cumpla sus destino, o pretende que lo haga. El cazador de recompensas Leo Bonhart busca a la ladrona “Falka”, sin saber que es la propia Ciri, y Stefan Skellen, de los servicios secretos nilfgaardianos ya ha entramado a Ciri en sus propios planes. Y mientras, el hechicero Vilgeforz manipula a unos y a otros para conseguir sus propios objetivos, al tiempo que el jefe de los servicios secretos de Redania, Dijkstra, y la hechicera Filippa Eilhart tienen que evitar que Nilfgaard se haga con todo el norte del Yaruga.

                Y sobre todo esto, se yergue la sombra misteriosa de Tor Zierael, la Torre de la Golondrina, unida mágicamente a Tor Lara, la Torre de la Gaviota de la Isla de Thanedd, y cuyo destino parece entrelazarse con el de la propia Cirila, a la que da incluso nombre.

                En este sexto libro, Andrzej Sapkowski, tras la relativa calma del volumen anterior, prepara un sprint final para acercarnos al último de los volúmenes que formará parte de la Saga de Geralt de Rivia, La Dama del Lago. El escritor polaco vuelve a utilizar en La Torre de la Golondrina con las armas y técnicas con las que ya nos ha cautivado en los libros anteriores. La trama del tiempo no es lineal, y avanza adelante y atrás de un punto que se repite en todo el libro, la Noche del Equinoccio, yendo hacia atrás para contarnos lo ocurrido, y avanzando hacia delante para continuar la historia. Además, Sapkowski, recurre de nuevo a los diferentes puntos de vista para hacer más profunda la historia, huyendo del narrador omnisciente para hacernos ver la misma historia desde muchos puntos de vista.  Además, continúa sembrando el camino de Geralt y Ciri de profecías, magia y situaciones con una profunda carga fatídica (en el sentido de fatum, cumplimiento del destino), mientras el invierno se acerca (sí, aquí también) y todo se dirige hacia Tedd Deireadh, el Tiempo Final, y la última batalla, Rag na Roog. Y aún no sabemos si Ciri está destinada a salvar el mundo… o a destruirlo.

                En La Torre de la Golondrina Sapkowski vuelve a realizar un ejercicio de escritura realmente interesante, en el que demuestra que no todo está dicho en el mundo de la fantasía épica (gracias a Dios… y que hay vida incluso más allá de George R.R Martin.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

ROBBIE WILLIAMS Y NICOLE KIDMAN: SOMETHING STUPID

Hoy, en los Miércoles Musicales, me apetecia algo un poco "retro", y después de una breve sesión de Singstar esta tarde con unos amiguetes, se me ha ocurrido la canción perfecta. Something Stupid de Frank Sinatra, en versión de Nicole Kidman y Robbie Williams. Perfecta para una semanita un poco rara como esta, después de cinco días de fiesta, tres de Expocómic, en la que vendrán dos días de trabajo y aún queda otro día de fiesta de por medio.

Vamos... rara.

¡Que os guste!

martes, 6 de diciembre de 2011

BATMAN DE GRANT MORRISON (IV): BATMAN RIP


                Después del interludio representado por la reaparición de Ra´s al-Ghul y el conflicto del Hombre Murciélago con Silencio que vimos en Corazón de Silencio, nos encontramos con que Bruce Wayne continúa profundizando en su relación con Jezebel Jet, relación en la que Alfred le aconseja prudencia en todo momento. Pero mientras Bruce y Jezebel tienen una de sus peculiares citas, preparándose para saltar en paracaídas sobre Gotham, la comisaría de policía sufre un ataque inesperado: el tercer Batman, aquel que apareciera en el número 666 de Batman, en aquella visión de un futuro distópico en el que Batman era encarnado por Damian Wayne y luchaban por el propio alma de la ciudad. Este siniestro Batman, lanzallamas en manos, llega exigiendo hablar con un antiguo comisario, Vane, pero es Gordon quien se enfrenta a él, descubriendo una relación entre los tres Batman y la policía. El tercer Batman (Lane), toma como rehén a Gordon, y Bruce es avisado de lo que ocurre por Alfred, despistando a Jezebel y dirigiéndose como Batman a hacer frente al Tercer Hombre, al que recuerda de un escabroso sueño (precisamente ese futuro que vimos en el 666). Batman y Lane se enfrentan en la azotea, junto a la Batseñal, Gordon resulta herido… y Batman es alcanzado por uno de los disparos de Lane en pleno pecho. El impacto es tan fuerte que el corazón se le detiene… momento en el que hace su sorprendente aparición Bat-Mito.

                Originalmente, Bat-Mito había sido una creación del año 59, la versión del genio de la Quinta Dimensión, Mister Mxyzptlk para la franquicia del Murciélago. Sin embargo, en manos de Grant Morrison, Bat-Mito parece formar parte del subconsciente  de Bruce Wayne, ya que se convierte en su guía en un sueño que asalta a Bruce en esos momentos en los que el corazón de Batman se detiene, a cinco minutos de su muerte cerebral. En el sueño, Batman se ha convertido en la pesadilla del hombre que mató a sus padres, Joe Chill, pero además, descubrimos algo que al parecer ocurrió algo años atrás, cuando Dick Grayson aún era Robin. Batman, para intentar comprender la mente del Joker, se sometió a una terapia agresiva con un psiquiatra, el Doctor Simon Hurt. Durante diez días, Batman se sometió a una sesión de aislamiento sensorial, lo más cercano a la muerte de lo que se podía estar sin llegar a morir de verdad. Este hecho se repitió tiempo después durante lo narrado en 52, cuando Batman acudió a Nanda Parbat para someterse al rito del Thögal, en el que estuvo 49 días encerrado en una cueva, un ritual que podría haberle vuelto definitivamente loco. Y es que ese es el argumento principal de Batman RIP, y por lo tanto, de todo lo que Morrison ha hecho durante el camino que nos ha traído a esta saga. ¿Realmente Batman está loco? Cuando se recupera de las consecuencias del disparo del Tercer Batman, se da cuenta de que este le tiene prisionero y parece dispuesto a torturarle. Y lo hace. Mientras tanto, Batman averigua que este Tercer Batman, Lane, forma parte de un proyecto de la policía de Gotham, un proyecto en el que varios policías, entre los que destacarían Muller, Branca y el propio Lane, serían entrenados para sustituir a Batman si algún día a este le pasara algo. El proyecto había estado dirigido por el doctor Simon Hurt, al que Lane llama “diablo”. Batman consigue escapar y enfrentarse a Lane, pero este huye, dejando tras de sí su marca: un guante negro, lo que nos lleva a una aventura anterior, la así llamada precisamente, el Guante Negro, aquella en la que Batman acudía a una reunión del Club de Héroes y John Mayhew trataba de asesinarlos, muriendo después en manos de alguien que se hacía llamar también “el Guante Negro”.


                Pocos días después, para compensar lo ocurrido durante la sesión de salto (Bruce convenció a Jezebel de que el salto no había salido bien y se había perdido entre las calles de Gotham), él y Jezebel se reúnen en un restaurante para una cena. Además, sabemos que Talía al-Ghul continúa entrenando al pequeño Damian, en compañía del propio Merlyn. La cena de Bruce y Jezebel se ve interrumpida por el ataque de dos extraños monjes, cegados y con nueve dedos, con un ojo tatuado en cada uno de ellos, monjes semejantes a los que Bruce se enfrentó durante el Thögal, que planean secuestrar a Jezebel. En la lucha que se produce mientras Bruce Wayne y Jezebel Jet son secuestrados por estos extraños terroristas, Jezebel descubre que Bruce es Batman, y cuando Merlyn transmite a Talía la noticia del ataque de los terroristas a la pareja, de inmediato Damian ata los cabos: alguien va a por su padre.

                Consciente de que el Guante Negro le sigue y pretende acabar con él, Batman acude en busca de pistas a la más peculiar de las fuentes: el Joker, encerrado en Arkham tras su intento de fuga impedido por la propia Harley Quinn algún tiempo atrás. La respuesta del Joker, tan enigmática como siempre, llega de manos de unas cartas con las que juega continuamente, repitiendo delante de él la misma tirada una y otra vez. Ochos y ases, finalizando con un comodín, su signo. La jugada de dos ochos y dos ases es habitualmente conocida como “la Mano del Muerto”, ya que es la que tenía Wild Bill (James Butler Hickok, un antiguo sheriff de Dakota y Nebraska, famoso por su pasión por el poker) en el saloon Deadwood, en Dakota, cuando Jack McCall le descerrajó un tiro en la nuca. Wild Bill murió sin soltar las cartas, en lo que se llamó “la Mano del Muerto”. En esta versión, el Joker cambia los ochos por cartas rojas, volviendo al antagonismo que ya vimos en El Payaso a Medianoche, con las rosas negras y rojas que se volvían tóxicas. Sin embargo, Batman no consigue sacar en nada en claro del Joker, salvo que efectivamente hay alguien que le persigue… y que el Joker lo sabe, y le divierte. Ochos y ases, trasladando las cartas al alfabeto, serían “HAHA”. Es decir, esto le provoca hilaridad al Joker. Además, descubrimos que desde hace seis meses, efectivamente hay una reunión de villanos que se están reuniendo en Gotham, los enemigos de los miembros del Club de Héroes, una especie de Club de Villanos, formado por el Rey Kraken, Charlie Calígula, Le Bossú, Pierrot Lunaire, el Sombrero, Swangman, Scorpiana y dirigido por el doctor Simon Hurt.

                Batman y Robin continúan su lucha contra los criminales cada vez más desquiciados que parecen asolar la ciudad, y al final de cada jornada de trabajo, Bruce vuelve a los brazos de Jezebel. Robin, preocupado por la situación de Bruce con Damian, termina averiguando de Alfred que, efectivamente, Damian es su hermano, confirmado genéticamente (y ya que Bruce ha adoptado oficialmente a Tim), y decide marcharse durante unos días. En esos días, Batman comienza a encontrarse con unos “maleantes” disfrazados como gárgolas, nuevos en la ciudad, mientras se planifica la proyección de la película el Guante Negro en los cines de Gotham, la película dirigida por John Mayhew y protagonizada por Mangrove Pierce y Marsha Lamarr, la historia de dos amantes cuyo amor se ve corrompido por un grupo de apostadores multimillonarios. Mientras Alfred acude al cine para ver la película en busca de alguna pista sobre la relación entre esa película y el Guante Negro que persigue a Batman, Bruce lleva a Jezebel Jet a la Batcueva. Al ver el interior del refugio del Murciélago, Jezebel comienza a sospechar que quizá hay algo que realmente no funciona bien en la cabeza del murciélago, y así se lo hace saber. Jezebel piensa que el dinero de Bruce podría invertirse de muchas otras maneras, podría solucionar auténticos dramas sociales si se utilizase de otras maneras. Y mientras, el comisario Gordon tiene un enfrentamiento con el alcalde, que está dispuesto a permitir la publicación por parte del Gotham Gazette de una información recién recibida, una información que recude a Thomas y Martha Wayne a alcohólicos y drogadictos. Según esa información, que el Gotham Gazette piensa publicar, Bruce sería realmente hijo de Martha Wayne y su mayordomo, el antiguo actor Alfred Pennyworth, y el asesinato de Martha habría sido planeado por el propio Thomas Wayne, que luego habría fingido su propia muerte.

                En la Batcueva, Jezebel y Bruce continúan discutiendo sobre el papel de Batman, mientras Bruce le enseña a Jezebel los ordenadores dispuestos para descubrir cualquier cosa que a él pudiera pasársele por alto. En ellos, aparecen los callejones de Gotham, cubiertos por las palabras Zur-En-Arrh, pero para sorpresa de Jezebel, Bruce sólo ve estática. Es entonces cuando ella lee la palabra… y Bruce se colapsa, mientras las gárgolas de Le Bossú se infiltran en la Batcueva, junto al propio doctor Hurt. Decidido a enloquecer a Bruce, Hurt le droga y le arroja a las calles, sin identidad. Zur-En-Arrh era la palabra que Hurt había insertado en su mente, años atrás, para “desactivar” a Batman. Mientras, los aliados de Hurt tratan de dar caza a los aliados de Batman. Alfred es atrapado por Le Bossú y entregado al Doctor Hurt, mientras Pierrot Lunaire trata de matar a Robin, que se ha hecho con uno de los Diarios Negros, en los que Batman recogía las consecuencias del experimento con Hurt. Robin consigue escapar, aunque es perseguido por Swangman, mientras las gárgolas de Le Bossú comienzan a extenderse por Gotham. Nightwing hace frente a los centuriones de Charlie Calígula, pero es atrapado por Scorpiana. Y mientras, Bruce despierta en las calles, junto a un vagabundo que se hace llamar Honor Jackson, y que parece convertirse en su guía en las calles de Gotham, mientras Bruce trata de averiguar quién es. Las indicaciones de Honor Jackson llevan a Bruce Wayne a Park Row, el Callejón del Crimen, donde todo comenzara hace tantos años atrás, y donde Bruce descubre que realmente ha estado siguiendo lo que parecen ser los pasos de un fantasma, pues Honor Jackson había muerto el día anterior. Le Bossú encierra a Nightwing en el Asilo de Arkham, haciéndose pasar por uno de los psiquiatras del centro, mientras Simon Hurt, ataviado con el disfraz de murciélago que Thomas Wayne había llevado a un baile de disfraces, comienza a celebrar la victoria del Guante Negro.


                Pero en el Callejón del Crimen, donde ha obtenido unas drogas de viejos amigos de Honor Jackson, Bruce comienza a repetir una y otra vez “Zur-en-Arrh”. Bruce se cose un uniforme, el del Batman de Zur-en-Arrh, y Bat-Mito vuelve. Años atrás, Bruce había preparado una defensa contra un ataque mental, había creado una personalidad, el “Batman de Zur-en-Arrh”, lo que quedaba de Batman cuando Bruce Wayne salía de la ecuación. Y Bat-Mito, resulta ser el residuo coherente de lógica y cordura que queda dentro de Bruce cuando aparece el Batman de Zur-en-Arrh. Batman comienza a seguir la pista de Le Bossú, y guiado por Bat-Mito, comienza a reconocer los propios nervios que palpitan dentro de Gotham. Batman se enfrenta a los hombres de Le Bossú tras arrancarse un rastreador que llevaba injertado bajo un diente, mientras Robin convoca al Club de Héroes. Batman se enfrenta a Charlie Calígula y a Rey Kraken. Por otro lado, el Comisario Gordon, para avisar a su amigo Bruce Wayne de lo que va a ocurrir con la información que está en manos de la Gotham Gazette, encontrándose con que el Sombrero ha convertido la Mansión Wayne en una trampa mortal. En la Batcueva, el Doctor Hurt trata de convencer a Alfred de que es el mismísimo Thomas Wayne, pero Alfred se niega a aceptarlo. Mientras, Robin continúa escapando de sus perseguidores, y el Guante Negro se prepara para la destrucción de Batman en el Asilo de Arkham, cuyo control está ahora en manos de Le Bossú, que ha atrapado al doctor Arkham. Y hacia allí se dirige el propio Batman de Zur-en-Arrh, tras sacarle a palos la información a Charlie Calígula.

                En Arkham, el Doctor Hurt comienza a preparar el descenso a los infiernos de Batman. Ha trasladado allí a Jezebel Jet y ha reunido a una serie de grandes fortunas, con las que el Guante Negro suele tratar de vez en cuando, gente tan rica que sus divertimentos son, como poco, obscenos. Le Bossú libera al Joker, que lo mutila, para luego atacar al Sombrero antes de plantarse ante los miembros del Guante Negro. Batman se enfrenta a los guardias de Charlie Calígula y Le Bossú, pero Bat-Mito debe quedarse atrás: es el último rastro de la cordura de Batman, y no tiene cabida en el centro de la locura, el Asilo de Arkham. Simon Hurt trata de incluir al Joker en su juego, mientras Damian, Talía y sus hombres anulan las trampas del Sombrero en la Mansión Wayne, liberando así al Comisario Gordon.

                El Batman de Zur-en-Arrh se enfrenta al Joker en el corazón del Asilo de Arkham, y el Joker revela la chispa de su chiste definitivo: no hay objetivo, no hay lógica. Batman ha estado buscando pistas, significados… y no hay nada. Batman descubre a Jezebel Jet, rodeada de pétalos de rosas negras y rojas, las rosas venenosas del Joker, y trata de liberarla por todos sus medios… sólo para caer él mismo víctima del veneno y descubrir que Jezebel Jet estaba desde el principio aliada con el Guante Negro e inmunizada al veneno del Joker. Batman, aunque no muere, gracias a que se había inmunizado contra el veneno del Joker, pierde el sentido el tiempo suficiente como para que los miembros del Guante Negro le vistan de nuevo con sus ropas y le entierren vivo. Cuando despierta, el Batman de Zur-en-Arrh ha desaparecido, Bruce Wayne está de vuelta. Los miembros del Club de Héroes llegan a Gotham a tiempo de salvar a Robin de Swangman y de enfrentarse a los hombres de Le Bossú, que estaban invadiendo las calles, mientras el Joker revela al Doctor Hurt que no es alguien con quien se pueda jugar, o cuyos pasos se puedan prever. Ni siquiera gente tan creída de sí misma como el Guante Negro. En esos momentos, encuentran entre los despojos del Batman de Zur-en-Arrh lo que él llamaba “una Batradia”, lo que parecía una simple radio de mano que Bruce había encontrado en el carrito de vagabundo de Honor Jackson. Pero al examinarla el Guante Negro, se dan cuenta de que no es un receptor, es un emisor. Y rompe su control sobre el Asilo de Arkham. Nightwing consigue despertar antes de ser lobotomizado por el mutilado Le Bosú, y les derrota a este y a Scorpiana. Batman sale de su propia tumba, reviviendo (como había hecho después de la experiencia del Doctor Hurt y del Thögal simbólicamente, ahora lo hace realmente) y se enfrenta a los miembros del Guante Negro, descubriendo ahora que él y Alfred habían sospechado desde el principio de Jezebel Jet, a la que habían manipulado para conseguir sacar a la luz al Guante Negro, ya que habían averiguado su pertenencia a la asociación desde que su padre las perdiera a ella y a su madre en uno de los juegos del Guante, muchos años atrás. Mientras Nightwing se enfrenta a los matones, Batman persigue a Hurt, y el Joker escapa de Arkham en una ambulancia, sólo para ser arrojado al río por un Batmóvil conducido por Damian Wayne y con Alfred como acompañante.


                Bruce se enfrenta a Hurt en las cornisas de Arkham, y también él se niega a aceptar que el Doctor sea Thomas Wayne. Hurt afirma ser “el agujero que hay en el centro de todo, la pieza que no encaja”. Esperando encontrarse con un Bruce Wayne roto, Hurt le ofrece servir al Guante Negro, pero este se niega, sorprendiendo al Doctor Hurt, que trata de escapar en un helicóptero pilotado por el Tercer Batman, Lane. Bruce hace que el helicóptero se estrelle en la bahía de Gotham, donde llegan Robin, Alfred, el Comisario Gordon, Talía y el propio Damian, así como Nightwing, que encuentra la capucha que Batman se había quitado antes de saltar al helicóptero de Hurt. Jezebel Jet trata de escapar, pero los hombres de Talía la persiguen, utilizando para ello el suero de Murciélagos de Man-Bat.

                La historia de Batman: RIP acababa aquí, en el número 681 de Batman, pero su epílogo y explicación tendría lugar en los números 701 y 702 de la colección, Batman RIP: El Capítulo Perdido. Así, sabemos que tras caer al mar, Bruce recurre a técnicas de control corporal para sobrevivir a la difícil inmersión, consiguiendo emerger y hacerse una capucha con unas medias o algo parecido. Así, consigue regresar a la Mansión Wayne, donde Alfred se encuentra esperándole, en su papel de perfecto mayordomo. Las noticias que Hurt había filtrado a los periódicos de Gotham estaban cumpliendo su papel, manchando la reputación de la familia Wayne, pero había algo que obsesionaba a Bruce: la posible supervivencia y el origen de Hurt. Así, tras descubrir que no había ni rastro de él ni de Lane entre los restos del helicóptero, vemos a Bruce investigar la propia historia de su familia y descubrir una cueva, una cámara secreta con un nombre grabado en ella, Bárbatos.

                Pero Batman no tendría mucho tiempo para investigar, pues pronto Superman llamaría para informar a Batman de que alguien había matado a un Dios.

                La Crisis Final había llegado.

lunes, 5 de diciembre de 2011

EXPOCOMIC 2011: UNA BREVÍSIMA RESEÑA

                Bueno, Expocomic 2011 ya ha terminado… o al menos mi participación en él, que hoy es domingo y me lo he tomado libre. Hay que dejar sitio a los Narutos para que puedan disfrutar, que con esas alas y esos cosplays ocupan mucho espacio… Y sinceramente, tengo una capacidad reducida de aguantar a gente con carteles de “Regalo Abrazos”. Me entran enseguida ganas de conseguir un Anillo Rojo y ponerme a vomitar fuego. La crónica, por supuesto, es cosa de Darthni, cronista oficial de Expocomic (y que espero, pronto ponga a nuestra disposición su detallada narración, con documentos gráficos incluidos en su blog, Thanos_Crypt), pero sí me gustaría hacer un breve comentario sobre cómo se ha desarrollado este Expocomic 2011.

                Creo que, sin duda, este ha sido, de modo generalizado, lo que podríamos llamar “el Año del Miedo”. Y es que cuando un número 2 no te garantiza siquiera una firma después de estar en la puerta desde las seis de la mañana, no hay nada seguro. Así que para los que nos movíamos en las franjas del cuatro al seis, incluso en los autores menos “buscados”, como os podéis imaginar, todo era tensión hasta llegar a la mesa y ponerle delante al autor tu bloc. Y yo debo admitir que no puedo quejarme, de las tres colas para las que cogí número, obtuve dibujo en las tres, dibujos que compartiré en breve con vosotros: Magma por David López, Superman Cyborg de Jesús Merino y un Espantapájaros del genial Agustín Padilla… aunque creo que la joya de este año se la ha llevado Darthni, con un espectacular Kang de lápices de Jesús Merino, y que espero que comparta con nosotros (no pasa nada, no te guardo rencor por tenerme detrás esperando y aterrorizado por si no me daba tiempo a llegar… no me vengaré de tu maestre… de verdad…je, je, je).

                Bueno, a grandes rasgos, para mi Expocómic 2011 empezó el jueves por la mañana, a las seis y cuarto en concreto, lo que me llevó a poder estar en las filas de los Espartanos a eso de las ocho y cuarto, bastante antes de lo que tenía pensado. El jueves fue el día de ayudar a Darthni a hacer acopio de viejos números para completar su colección, de comer en el Kentucky, y de pasear, pasear y pasear, hasta la charla sobre fancines con Cels Piñols como invitado tardío y estrella. Y bueno, de la primera ronda destroyer para algunos de los asistentes, que teniendo números 3 para, por ejemplo, Pacheco, se quedaron sin dibujo.

                El viernes poco más o menos, pero había más atasco, así que llegué algo más tarde, aunque aun así pude conseguir número (y dibujo) de Merino, asistimos a una bastante entretenida charla con dos dibujantes argentinos, Leandro Fernández y Rodolfo Migliari (el primero presente en La Caída de los Nuevos Mutantes, y el segundo en las portadas de La Noche Más Oscura, por ejemplo), una de las charlas más entretenidas en las que he estado, pues ambos cuentan a sus espaldas con historias muy interesantes, y además Migliari con un gran sentido del humor. Comimos en un restaurante oriental (sushi, sushi, sushi… yummm), y después de comer, estuve en una charla basada en la exposición Identidades Secretas, sobre la influencia de las tradiciones y las formas de vida de los autores judíos en los personajes que crearon, poniendo el foco en especial en los superhéroes. La verdad es que algunas de las “relaciones” son algo rebuscadas, pero en general, fue una charla bastante interesante, y con la colaboración del genial Carlos Pacheco, que aportó mucha experiencia personal al fondo de la charla. Y después de la charla, mientras hacíamos tiempo para la sesión de firmas, reconozco que viví el rato más divertido que he tenido probablemente en este Expocomic, acompañado de Oneyros (autor de Welcome to the Suck) y de Natán, el dueño y señor del blog I Pity the Fool, los dos enlazados aquí al lado y a los que deberíais echar un ojo sin duda. Podríamos llamarlos “los Diez Minutos de Natán”, y pareció una prueba de cuantas cosas seguidas podían pasarle a la misma persona en diez minutos. Se encadenó el momento en el que tras dejarle a Edu, de la organización, su carpeta de originales, una splash page de Rafa Sandoval salió volando por arte de magia al suelo (menos mal que no estaba sucio, manchado, húmedo ni nada por el estilo) y los cuatro presentes nos quedamos clavados mirando el suelo esperando que nos lo devolviera hasta que Oneyros reaccionó y lo recogió; con el momento “¿Por qué Harry está hablando con una vieja?”, “No es una vieja, es un chico de cosplay” (era una mujer que había venido con su hijo desde Zaragoza, pero no era un chico de cosplay, desde luego); luego se le cayó el móvil a unos diez pasos; y remató ya esperando en la zona de talleres con “voy al baño, coge esto”, dejando la carpeta en manos de Oneyros… y quedándose luego de charla hasta que le recordamos que tenía que ir al baño. Natán, tío, si pasas por aquí, muchas gracias, nos diste diez minutos inolvidables. Ese día cristalizó finalmente en un dibujo de Merino, y en un nuevo día destroyer, ya que muchos autores empezaron con retraso, y en la zona de escenarios, de nuevo muchísima gente se quedó sin dibujo, ya que apenas contaron con cuarenta y cinco minutos para poder dibujar (y ese es más o menos el tiempo que Migliari deber tardar en coger el lápiz…)

                El sábado yo me lo tomé con más calma. Mi objetivo principal de este Expocomic (soy humilde, me había planteado como máximo Jesús Merino), ya estaba cumplido, así que podía ir con cierta calma. Además, mi amiga Noemí se vino conmigo, tuvo su “bautismo friki”, y aprendió lo más importante que hay en un salón del cómic: saber hacer colas. Cola para conseguir el número para que te firme, cola para que te firmen… Pero bueno, aunque llegamos allí como a las diez y pico, conseguimos números y dibujos, yo con Agustín Padilla y ella de David López, una Catwoman, su primer sketch… je, je, je… Aunque estuvo a punto de convertirse en el primero y el último cuando Darthni, nuestra conciencia generalizada sobre cómo deben tratarse los cómics, los sketches, los libros… cualquier cosa que tenga papel de por medio, percibió (chivatazo de Alberto mediante) que podía haber pasado por su mente la idea, el gesto o la imagen de doblar la hoja en la que López le había hecho el dibujo. Pero bueno, ya antes tuvo su bautismo de colas cuando nos pusimos a esperar para CAFU, aunque nos rendimos antes de llegar y nos fuimos a comer a un restaurante “tropical” después de que en un Oktoberfest decidieran no mostrar interés alguno en darnos de comer a once personas (luego, que si hay crisis). Por cierto, resolví una duda: el plátano frito no sabe a nada. Y nada, después de una comida bastante divertida en la que Alberto casi muere cuando empezaron a hablar de colecciones Marvel canceladas, y Darthni le quitó a Noemí su honor y se lo devolvió en cuestión de minutos (así, sin más), volvimos a Expocómic. Noemí y yo fuimos a ver una charla que daban Bogdanove y Leonardi, dos auténticos maestros, y que contó con los típicos problemas de las charlas de Expocómic: el sonido, la ubicación poco adecuada y el hecho de que a los Narutos no les han educado para darse cuenta de que cuando hay unos señores hablando en un escenario, si estás cerca sentado descansando, te callas. Aunque no te importe una mierda lo que dicen, es muy posible que a la gente que está intentando escuchar, sí. Por eso intentan escuchar. En fin, lo de siempre. Llegó la última espera para mí, conseguí mi Espantapájaros, Noemí su Catwoman, y llegaron para imbuirse de frikismo comiquero otro par de amigos, Sara y Álex, con los que Noemí y yo vivimos una genial y nueva versión de Mario, el de Super Mario, sin camiseta y que parecía sacado de la versión XXX del videojuego…

                En fin, tres días muy divertidos, agotadores, pero por los que quiero dar las gracias toda la gente con la que anduve por allí, a Sara, Álex y Noemí por atreverse a dar el paso; y bueno, a Alberto, Natán (de nuevo tío… que grandes esos diez minutos…), Álvaro, Txema, Raúl, y alguno más que me dejo; además de, por supuesto, a Oneyros y Darthni. Y bueno, desde el Iconocronos, un mensajito para Sevilla. Neikos, se te echó de menos. Que no se te ocurra volver a faltar, o nos obligarás a ir a buscarte.

viernes, 2 de diciembre de 2011

EXPOCÓMIC 2011

Nada, fieles seguidores, este post es sólo para dejar constancia que, desde ayer y hasta el próximo domingo, aquí el dueño del cortijo estará haciendo cosas de frikis por Expocómic 2011, como viene tocando por estar fechas, compartiendo mesa, mantel y frikadas varias com los amigos Oneyros, Thanos-Malkav y muchos otros, haciendo colas para conseguir dibujitos y asistiendo a charlas y mesas redondas sobre temas comiqueros, de modo que, los posts de la semana que viene saldrán con un poquito de retraso...

Disculpas por las molestias, pero entendedlo... ¡es una vez al año y tengo cogidas hasta vacaciones!

¡Nos vemos!