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martes, 14 de agosto de 2012

X-MEN: LA AMENAZA DE LOS COSECHADORES


                Inferno había sido, obviamente, un gran proyecto, y si normalmente tras cada gran evento, Claremont decidió dedicar parte de su tiempo y su trabajo a los números dedicados al equipo, a los personajes, que tanto marcaron la historia de la Patrulla-X y el hacer de este guionista a los mandos del equipo. Los números de partidos de baseball, de compras, de bar… Y tras una saga de la extensión y el peso de Inferno, Claremont decidió dedicar dos números a que sus personajes pudieran desarrollar aquellas facetas que no se veían tanto en misiones o en combate. Así, en los números de X-Men que siguieron a Inferno, Claremont dividió al equipo según la vieja idea de “Chicas por un lado y chicos por otro”, y mientras en el X-Men 244, las chicas se iban de compras y de fiesta a una zona comercial, en el 245, los chicos se iban de bares. Por supuesto, no todo sería tan fácil como parecía al principio, y Mariposa, Tormenta, Pícara y Dazzler terminaron haciendo frente a remanentes de tecnología “demonizada” en manos del Equipo M (un grupo de investigadores que habían sufrido un destino incierto en Inferno); Coloso, Lobezno, Kaos y Longshot se encontraban haciendo frente a una invasión extraterrestre… que satirizaba uno de los grandes eventos de DC: INVASION! Como puntos a destacar, en “Noche de Damas”, Claremont y Silvestri presentan por primera vez al que se convertiría en uno de los personajes protagonistas de muchos momentos célebres, Júbilo, a quien Pórtico permitiría seguir a las chicas hasta el complejo australiano de la Patrulla. Y el número de “¡Hombres!” destaca por estar dibujado por el polémico Rob Liefeld (sí, por el mismísimo ROB!), y porque en la reunión de razas extraterrestres que planean invadirnos, podemos ver a un montón de invitados especiales: Darth Vader, Alf, Jabba el-Hutt, Bobba Fett, E.T, Yoda…



                Tras su participación en Inferno y un breve descanso, la Patrulla se vio metida de forma tangencial en la saga veraniega de 1989, ¡Atlantis Ataca!, en su Annual 13, con guion de Terry Austin y dibujo de Mike Vosburg, una historia un poco deleznable, que contaba además con un complemento sobre Júbilo de manos de Sally Pashkow y Jim Fern. Y tras estas historias, Claremont se lanzaría muy en serio con la que sería una de sus “no sagas” más particulares: la destrucción de la Patrulla-X. Así, literal, como suena. Tras haberles hecho morir a ojos del mundo en La Caída de los Mutantes, Claremont parecía dispuesto a deshacerse de todos y cada uno de los miembros de su alineación. Uno por uno, los miembros de la Patrulla irían “sufriendo” las atenciones del patriarca mutante. La amenaza de los Cosechadores, a los que la Patrulla había expulsado de su refugio australiano, ahora dirigidos por el viejo Rey Blanco, Donald Pierce, y con Dama Mortal y sus seguidores (Reese, Cole y Macon) como nuevos efectivos, comenzaría a cernirse en el horizonte, y las visiones de Mariposa Mental cada vez lo dejarían más claro. Si la Patrulla se enfrentaba a los Cosechadores, morirían.



                Pícara sería la primera en salir del punto de mira. La Patrulla (con Lobezno fuera) tendría que hacer frente a la fusión entre Nimrod y el Centinela Molde Maestro en una batalla sin parangón en las calles de Manhattan, batalla en la que moriría la prometida del propio Senador Kelly, y en la que, para acabar con la amalgama asesina, Pícara/Carol Danvers, la arrastraría hasta el Portal Peligroso que Roma les había entregado. Longshot sería el siguiente en marcharse, sumido en dudas sobre su integridad y su alma tras lo ocurrido en Inferno, pero el gran golpe para la Patrulla llegaría de manos de un enemigo un tanto absurdo: Nanny, y su seguidor, Creahuérfanos. Los dos peculiares personajes atacarían a la Patrulla-X, consiguiendo dominar y rejuvenecer a Mariposa, Kaos y Dazzler… La intervención de Júbilo (cuya presencia sigue siendo un misterio para los X-Men), Coloso y Tormenta liberará a sus compañeros, y pondrán en fuga a Nanny y Creahuérfanos, con Tormenta persiguiéndoles… Turbado por la situación y las drogas de Nanny, Kaos dispara para derribar a Nanny, alcanzando la nave… y encontrando a Tormenta muerta entre los restos de la nave. Así, de pronto, la Patrulla se encontraba sin sus dos “almas”. Lobezno, ocupado en su propia serie, y Tormenta. De la formación del Giant-Size 1, sólo Coloso continuaba en el grupo. Y además de todo lo que esto significaba a nivel de guion y de historia, a largo plazo sería incluso más relevante para la propia historia del cómic que el número 248 de X-Men, con la muerte de Tormenta y el abandono de Longshot, sería dibujado por un recién llegado, Jim Lee, a quien se daba así una oportunidad para ver cómo funcionaba. Las repercusiones de la llegada de Jim Lee las veremos más adelante y con profundidad…
                Pero las desgracias no habían acabado para la Patrulla. Una misteriosa llamada procedente del Sur de Chile (y cuya autora es ni más ni menos que Lorna Dane, que parece haberse librado de Malicia), lleva a la Patrulla-X a un nuevo viaje a la Tierra Salvaje, donde se enfrentan a Zaladane, la antigua sacerdotisa de Garokk y ayudante del Alto Evolucionador, que aliada con Niñolisto y los Mutados de la Tierra Salvaje, que absorbe los poderes de Polaris, planeando amenazar al mundo con ellos, y revelando que es hermana de Lorna Dane. La Patrulla vencerá se deshará de Zala y sus seguidores, liberando también a Ka-Zar y su gente, pero las visiones de Mariposa continúan… si vuelven a Australia, morirán en manos de los Cosechadores.



                Y así es como Claremont pone punto final a la última parte de su proceso de deconstrucción de la Patrulla. Y lo hace acudiendo a una narrativa en retrospectiva, porque nos encontramos a Lobezno prisionero de los Cosechadores, y no hay rastro de los X-Men. A partir de las visiones de Lobezno, cruelmente torturado por Donald Pierce, descubriremos que, por miedo a los Cosechadores, Mariposa Mental convenció a Dazzler, Kaos y Coloso para que cruzaran el Lugar Peligroso, atravesándolo luego ella misma, dejando a los Cosechadores con dos palmos de narices. Eso suponía nuevas vidas para ellos si superaban el juicio del Lugar Peligroso, tal y como Roma les había ofrecido… pero dejaba a Lobezno en una tesitura de lo más incómoda.
                Y sólo con el inverosímil apoyo de Júbilo…