Hoy presentamos:
Los secretos de las Serpientes.
Después de descubrir
el Templo de las Serpientes bajo Puertolibre y liberar a Lucius, Eärwen,
Alexiel, Tharkas y Hank decidieron permanecer en la ciudad para gestionar la
venta del Venganza Sangrienta y
cobrar la recompensa que Puertocalim pagaba por el pirata Scarbelly, que pasó a
engrosar sus arcas. Durante ese tiempo, continuaron residiendo en la Pluma del
Estudiante, aprovechando el mercado de Puertolibre para acceder a algunos
útiles y materiales que pudieran utilizar más adelante, pero también
preocupados por Lucius y lo que la infiltración de un hombre serpiente como
Milos en los altos cargos de la ciudad podía implicar.
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Orcos, siempre enemigos. |
Así, un mes después
aproximadamente el Hermano Egil se reencontró con ellos durante una cena en la
Pluma del Estudiante. Los personajes se vieron sorprendidos por la apariencia
nerviosa de Egil de Deneir, que parecía estar paranoico, mirando continuamente
a su alrededor, sobresaltándose con el más pequeño de los ruidos. Tharkas
finalmente le convenció de que les contara qué ocurría, y Egil les contó que
seguían preocupados por Lucius. Este estaba continuamente enfermo y estaba
teniendo problemas para recuperarse de todo lo que había ocurrido en los
últimos años, pero además, Egil tenía la sensación de que algo estaba pasando
en la ciudad. Se sentía observado, vigilado, y la presencia de los hombres
serpiente haciéndose pasar por humanos, le han convertido en un paranoico.
Además, había sido testigo de como una sombra se había infiltrado en la
habitación de Lucius para robar un pergamino, una sombra que olía a serpientes.
Egil pidió a los personajes que averiguaran lo que ocurría en la ciudad, y se
aseguraran de que el Templo de las Serpientes era desmantelado. Egil había
descubierto que Milos tenía otra identidad, y como Devlin, tenía unas
habitaciones en una posada en la zona vieja de la ciudad, la Luna del Marqués.
Dispuesto a averiguar
lo que ocurría (y tras aceptar la recompensa que Egil les ofrecía), el grupo se
dirigió hacia Barrio Viejo, donde enseguida localizaron la Luna del Marqués,
una posada de mala muerte cuyos únicos clientes eran dos enanos borrachos que
jugaban a los cuchillos con el hijo del posadero, Ficca. Ficca recibió a los
personajes, que le sonsacaron para saber que Devlin llevaba un mes desaparecido
(el tiempo pasado desde que habían matado a Milos), y que su padre estaba
furioso porque Devlin no había pagado la habitación en todo ese tiempo. Eärwen
decidió que el grupo pagaría los gastos (con una generosa contribución a la
propia economía del muchacho), con lo que pudieron acceder sin problemas al
cuarto que había ocupado Devlin, o sea, Milos. La habitación estaba repleta de
todo tipo de objetos que los personajes estudiaron con cuidado, pero sobre todo
de estanterías repletas de libros, que enseguida llamaron la atención del
equipo. Con ayuda de un perro celestial convocado por Alexiel, consiguieron
encontrar un libro que se había caído tras la estantería, un texto sobre
decantación de metales en el que aparecía un dibujo de un faro con extraños símbolos,
destacando una V envuelta en un círculo. Además, encontraron varios
experimentos en forma de ratas albinas, que Hank terminó liberando antes de
descubrir que faltaban varios libros en las estanterías, habían sido
reemplazados, lo que señalaba que alguien había entrado en la sala.
El Lobo, ese gran amigo de Eärwen.
Pensando que Ficca les
había engañado, los personajes volvieron a interrogar al muchacho, aunque este
decía la verdad, y fue uno de los enanos borrachos quien les ayudó, a cambio de
una pinta de cerveza, indicándoles que una noche había visto a tres hombres de
la guardia de la ciudad salir de la habitación, apartándole de malos modos, y
que olían raro, como a piedra y agua. Como serpientes.
A la salida del
edificio, y con el ocaso sobre la ciudad, el grupo comenzó a dirigirse hacia la
Casa Tapiada, pero les sorprendió un grito de ayuda. Cuando miraron, se
encontraron con que un niño, que parecía un joven mensajero era vapuleado por
tres orcos de terrible aspecto. Tharkas fue el primero en disparar, iniciando
así la pelea contra los orcos, lo que facilitó la huida del joven para ponerse
a salvo. Mientras Hank disparaba a los orcos con sus flechas, Alexiel lanzaba
sus hechizos y Eärwen convocaba a sus aliados mágicos, el niño consiguió aprovechar
la confusión para robarle a Tharkas el libro que había robado de la habitación
de Milos, aunque Tharkas se dio cuenta in extremis. Hank trató de asustar al
niño con sus flechas, mientras el cuervo familiar de Alexiel y un águila
convocado por Eärwen le seguían, acabando finalmente Hank y Tharkas con los
Orcos. Eärwen consiguió encontrar al niño en las calles, y los personajes lo
atraparon, escuchando una lacrimógena historia sobre hombres serpiente y
amenazas sombrías… que acabó cuando el muchacho reveló su naturaleza
serpentina, atacando a Tharkas, que acabó con la vida de la criatura,
recuperando así el libro…
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