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lunes, 28 de abril de 2014

AMAZING SPIDERMAN 2: EL PODER DE ELECTRO

Spider-Man, Spider-Man, does whatever a spider can...



Bueno, y más cosas, que para algo es nuestro lanzarredes favorito. Y hoy, hemos acudido al cine para ver la segunda parte de Amazing Spider-Man, el que probablemente fuera el reboot más rápido del cine de superhéroes, famoso por hacerse a toda leche para que Sony no perdiera los derechos sobre el personaje que Marvel le vendiera en su día a cambio de una buena cantidad de pasta. 

En su día, ya Amazing Spiderman me pareció una película muy entretenida, y repito opinión con esta segunda parte, que repite el reparto principal de la primera: Andrew Garfield como Peter Parker, Emma Stone como Gwen Stacy y Sally Field como Tía May, con lo mismos puntos positivos que destacaban en la primera. Y es que reconozco que con toda su colección de tics nerviosos y el aire de patán torpe, Garfield me parece un Spiderman perfecto, tanto con máscara como sin ella. 

A ellos se unen Jamie Foxx, encarnando la versión cinematográfica de Max Dillo, o sea, Electro, pero sin máscara chunga; y el extrañísimo Dane DeHaan, que llega para convertirse en Harry Osborn. ¿Qué aportan estas nuevas incorporaciones? La nueva Spiderman nos presenta a Dillon como un pringao en toda la extensión de la palabra: Max Dillon es un técnico de electricidad es Oscorp, el desconocido al que todos ignoran, solitario en la muchedumbre de Manhattan, y con un punto bastante patético, que termina adquiriendo poderes eléctricos (mucho mayores que los que su homólogo de los cómics ha tenido normalmente). Y por supuesto, termina cogiéndole mucha tirria a Spiderman. Por otro lado, Harry Osborn llega de regreso a Nueva York para hacerse cargo de Oscorp tras un más que seguro fallecimiento de su padre debido a un enfermedad genética. DeHaan le da un aire bastante enajenado al personaje desde el primer momento, y adquiere una motivación perfecta cuando descubre que la sangre de Spiderman podría curarle de la misma enfermedad que aquejaba a su padre. 

Con estos dos nuevos personajes en danza (a los carteles en los que aparece el Rino no les hagáis mucho caso, que no sale casi), más las dudas de Peter sobre su relación con Gwen después de lo ocurrido con el Capitán Stacy en la primera parte de la película, y las escenas de Spiderman balanceándose de un lado para otro de la ciudad a toda mecha, y junto a una impresionante banda sonora de Hans Zimmer; Marc Webb compone una película rítmica, que se toma su tiempo para arrancar y que es trepidante cuando tiene que serlo, y que tiene todos los puntos frikis que nos gusta ver en el cine, como el habitual cameo de Stan Lee, los tentáculos de Octopus en Oscorp, o a Alistair Smiythe (el Mata-Arañas) ejerciendo de superior cabrón de Dillon.

A mi me ha gustado mucho... ahora, que no hace falta que os quedéis a la escena de después de los créditos, que no hay. Han colado una de X-Men en medio de los créditos... y después nada.Y yo esperando a Mary Jane por lo menos...