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lunes, 2 de junio de 2014

LA GUERRA DE LAS DOS ROSAS: EL SOL EN ESPLENDOR

Desde hace unos meses tenía echado el ojo a los libros de Sharon Kay Penman, que ha ambientado tres de sus novelas en uno de mis momentos históricos favoritos, la Guerra de las Dos Rosas, que da título directamente a la trilogía; y hace poco, decidí que había llegado el momento de volver al conflicto entre la Casa de York y la Casa de Lancaster por la corona de Inglaterra.



El Sol en Esplendor es el primero de los volúmenes de la trilogía, y se centra en los primeros años de gobierno de Eduardo de York tras conseguir derrotar a las fuerzas de Margarita de Anjou, según Penman, la auténtica dirigente de los ejércitos de Enrique VI, el rey loco de la casa Lancaster. Mientras el gobierno del York se asienta, Penman nos cuenta cómo son las fases iniciales de la guerra, y los posteriores enfrentamientos dentro de la facción yorkista, cuyo personaje principal fue el famoso Hacedor de Reyes, Ricardo Neville, Conde de Warwick. Además, se va presentando al que probablemente sea el personaje protagonista de la novela más adelante, ya que de una forma o de otra, parece que todo lo relacionado con la Guerra de las Dos Rosas termina llevando a Ricardo de Gloucester, el Ricardo III de la obra de Shakespeare, probablemente una de las mejores del escritor de Stratford-upon-Avon, y también una de las más tendenciosas (no hay que olvidar que Shakespeare escribió en los tiempos de Isabel I, una Tudor, y que los Tudor habían llegado al trono enfrentándose para ello precisamente a Ricardo III, el primer rey Tudor, Enrique VII, era el abuelo de la reina).

La verdad es que El Sol en Esplendor se trata de una novela extraordinariamente sencilla de leer, quizá incluso demasiado. Los personajes más que desarrollados, están esbozados, y algunos de los más importantes a nivel de trama, ni siquiera están retratados a nivel personaje (el Conde de Warwick es el gran desconocido), especialmente los que probablemente tengan más conflicto detrás, el ya mencionado Warwick, o Jorge de Clarence, hermano de Eduardo de York que cambió en varias ocasiones de bando. Y que conste que, aunque a mi esto me ha dejado un poco frío, no tiene porque ser malo si se trata de un acercamiento básico a este episodio de la historia, donde lo realmente importante es más lo que sucede qué quienes son los protagonistas de lo que sucede.

A ver qué tal los siguientes volúmenes...