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martes, 10 de junio de 2014

X-MEN: DÍAS DEL FUTURO PASADO

Lo que tienen las pelis de superhéroes es que de una a otra parece que se genera un hype impresionante, y después del desastre que fue X-Men 3, la noticia de la vuelta de Bryan Singer a la franquicia en la continuación de X-Men: Primera Generación a un proyecto que mezclaba a los héroes de la franquicia original con los de la última versión, puso sobre el papel una de las películas que yo más ganas tenía de ver de todos los proyectos comiqueros que hay en marcha (y eso que hay muchos... y mira que X-Men 3 fue una gran castaña... pero es que las dos primeras fueron tan grandes...)



Así que hoy hemos ido al cine a ver qué había conseguido hacer Singer en este proyecto, contando con un reparto que incluye James McAvoy y Patrick Stewart, a Michael Fassbender y Sir Ian McKellen, a Jennifer Lawrence y Hugh Jackman, a Hale Berry y Shawn Ashmore, Peter Dinklage y Evan Peters; y tomando como referencia principal ni más ni menos que uno de los eventos más famosos de la historia de los mutantes, Días del Futuro Pasado, la saga que siguió a la Muerte de Fénix, con guión del patriarca mutante Chris Claremont y dibujos de un John Byrne en auténtico estado de gracia. Singer no lo tenía fácil... y sin embargo, hemos salido del cine encantados de la vida, tanto el friki (yo) como los no frikis. Y conseguir ese equilibrio entre unos y otros viene siendo normalmente difícil.



En Días del Futuro Pasado, se nos presentaba un futuro distópico donde los mutantes eran perseguidos y controlados en campos de concentración por los Centinelas. Un equipo formado por Magneto, Coloso, Tormenta, Lobezno, Rachel (Summers, eso lo sabríamos después), y Kate Pryde, conseguían enviar hacia atrás la mente de Pryde para que volviera a su cuerpo de jovencita e impidiera el hecho que había provocado el nacimiento de ese futuro, la muerte del Senador Robert Kelly en manos de la nueva Hermandad de Mutantes Diabólicos, liderada por Mística. En este caso, Singer toma esta idea y la adapta a su propia historia: los Hombres-X del futuro (una alineación que cuenta con Xavier, Magneto, Lobezno, el Hombre de Hielo, Tormenta, Destello, Proudstar, Coloso, Bishop, Mancha Solar y la propia Kitty Pryde) consiguen enviar la mente de Lobezno a 1973, diez años después de los acontecimientos de X-Men: Primera Generación. Allí, Lobezno debe colaborar con Xavier, Magneto y la Bestia para evitar que Mística asesine a Bolivar Trask, el diseñador de los Centinelas que en el futuro llevaría a cabo la práctica extinción de la raza mutante, mejorados irónicamente por tecnología derivada de la genética de la propia Mística (un poco rollo Superadaptoide).

Por supuesto, todo es complicado, si no no tendría gracia. Xavier ha abandonado sus poderes para poder andar, Magneto está prisionero en el propio Pentágono acusado de matar a Kennedy, y Mística está completamente decidida a acabar con Trask, que ha matado a varios de sus viejos amigos en sus estudios sobre las mutaciones, y en el momento en que Lobezno despierte, el futuro se reescribirá, y quizá a peor...



Este es el planteamiento de X-Men: Días del Futuro Pasado, y mientras los Hombres-X del futuro tratan de retener a los Centinelas el tiempo suficiente, la acción principal transcurre en 1973, con Hugh Jackman, James McAvoy, Michael Fassbender, Jennifer Lawrence, Peter Dinklage y Nicholals Hoult como protagonistas de la trama principal. Evidentemente en la peli hay numerosos guiños hacia los cómics (la anciana que habla con Mística en el aeropuerto podría haber sido la mismísima Destino; la escena en París que recuerda al Juicio de Magneto o el enfrentamiento final en Washington, como ocurre en Días del Futuro Pasado; la presencia de Stryker entre los seguidores de Bolivar Trask...)

Y una escena después de créditos... que quita el aliento.