No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

lunes, 23 de febrero de 2015

MAGO: LA TIERRA YERMA II

Después de acabar sus vacaciones de Navidad con Kaede, Sci-Fi decidió reunirse con sus compañeros en Nueva York, mientras su novia asistía a un congreso de astrofísica en Austin. Mientras volaba, Sci-Fi recibió una visita curiosa. Dedicó el viaje a programar la simulación de un agujero negro, y abstraído en su música y en su trabajo, no se dio cuenta de que en algún momento, alguien había ocupado el asiento que tenía a su lado. Este hombre, de aspecto mediterráneo, llamó la atención de Sci-Fi sobre una libreta que al parecer se le había caído, antes de dirigirse hacia los baños. Sci-Fi recogió la libreta, y al no identificarla como suya, la dejó sobre el asiento. Sólo al final del vuelo, cuando vio que el hombre no volvía, utilizó su disciplina de Tiempo para descubrir cual era el origen del a libreta. Así, Sci-Fi pudo ver como el hombre que había dejado allí la libreta, el desconocido de aspecto mediterráneo, era quien la había escrito, y le vio observando el despegue del avión desde fuera. Intrigado, Sci-Fi abrió la libreta, descubriendo que tenía varias notas, frases sueltas.

-Heylel vuelve.
-¿Qué es el 17?
-Cuando llegue la Medianoche, buscad a Cara.
-El Horizonte en Llamas.

Sci-Fi es igualito a un joven Neil Gaiman...


Mientras Sci-Fi iba a reunirse con sus compañeros en La Azucena Dorada y Balam recogía los objetos de su anterior vida, Detector tenía una extraña experiencia en el hotel, escuchando unas risas que le hicieron salir de la habitación y seguir un rastro que le llevó hasta el salón de baile del hotel, donde descubrió una serie de rastros de quintaesencia positiva que parecían ramas y hojas de árboles que se extendían por el hotel. Con curiosidad por saber lo que ocurría allí, Detector fue a buscar a sus compañeros, momento en el que coincidieron en su llegada al hotel Balam y Sci-Fi. Los cinco reunidos, volvieron al Salón de Baile, donde Balam pasó a la Penumbra para descubrir allí el origen de la  quintaesencia que Detector había descubierto: un olmo de plata que resplandecía con luz dorada y verde y extendía su influencia por todo el hotel, protegiéndolo de la influencia dañina del exterior. Balam extendió sus percepciones a sus compañeros, y fue Sci-Fi quien consiguió ubicar que era aquel árbol. Al parecer, según diversas leyendas, en tiempos antiguos había una tribu de hadas nativas, los Nunnehi, y una de ellas, Namrael, había sembrado varios árboles mágicos para luchar combatir la influencia del Wyrm. Al parecer, en la Azucena Dorada, estaba uno de los míticos árboles de Namrael. 

Durante la comida en el propio hotel, y aún compartiendo la positividad transmitida por el Árbol, Balam comentó finalmente a todos sus compañeros lo ocurrido, sus recuerdos perdidos y la desaparición de su esposa, a la que ni recordaba. Aunque Balam no había sido capaz de identificar "Malfeas", el objetivo de la búsqueda de Ellen (o Danzarina Escarlata), unos alarmados Sci-Fi, Myrddin y Eyes si que habían oído hablar de la existencia de un Reino Umbral con ese nombre. Malfeas era el dominio de los más poderosos seres del Wyrm, los Maeljin Incarna, entidades que representaban la guerra, la muerte, el odio... Y según algunos, allí en Malfeas estaba Espiral que contenía al propio Wyrm. Este siniestro descubrimiento sobre los objetivos de Danzarina Escarlata, se mantuvo sobre los personajes mientras acudían al Circo de Medianoche, cruzándose en el camino con una manifestación en contra de Mars Electronic, la empresa que tenía su sede en Ciudad del Diablo, allí en Westborough. 

Astarté, la Reina de Otoño


La Feria Lunar de los Tiempos Antiguos y el Circo de Medianoche de Anastagio estaba situado en las afueras de Westborough, y el escrutinio de Balam reveló que las criaturas del Wyrm que parecían brotar de la Grieta, ya se habían extendido por el Circo. En espera del inicio de las actuaciones de la Carpa Central, se dividieron en dos grupos para recorrer el Circo. Balam y Sci-Fi se dirigieron a las tiendas de los místicos y las videntes, mientras Eyes, Myrddin y Detector acudían al laberinto de los espejos. Los primeros se encontraron con Kyanyi, una vidente china, que les ofreció respuestas a algunas preguntas. Para Sci-Fi narró parte de la historia de Heylel (la historia completa la tenéis aquí), y para Balam, resolvió el enigma del 17: el 17 era él mismo. De allí, los dos acudieron a la tienda de la adivina, encontrándose allí con una romaní que se hacía llamar Meridia Scribunda. Meridia leyó partes de su pasado y su futuro, advirtiéndoles en contra del propio Circo y del peso que este pondría en sus almas, y dándoles la opción de reunirse alli con su hermana Fata para recibir curación. Meridia reconoció ser una adepta de la Senda de Cara, la antigua diosa de la Luna relacionado con la curación y la sanación, antigua patrona del Circo, aunque en algún momento este había desviado su camino...

Y mientras tanto, Eyes, Myrddin y Detector exploraban la Sala y el Laberinto de Espejos de Xanadú. Desde el principio, Eyes tuvo malas vibraciones sobre aquel lugar, sensación que no desapareció cuando percibieron extraños movimientos y sombras en los espejos, y un molesto ruido metálico que venía del interior del laberinto. Adentrándose en el interior de este, la sensación de negatividad aumentó, a pesar de que Myrddin no tardó en resolver el laberinto. En el punto central del laberinto, encontraron dos espejos enormes, uno de ellos enmarcado con la imagen de una serpiente. El ruido que amenazaba con enloquecer a Eyes venía de uno de ellos, y los personajes trataron de localizar su origen, aunque les fue imposible, buscando la posibilidad de que hubiera algo escondido tras el espejo, incluso anulando su capacidad de refractar la luz. Finalmente, decidieron salir y dedicarse a algo menos estresante, como la pesca de patos de goma, mientras comenzaba el espectáculo principal, donde se reunieron los cinco, poniendo en común lo que les había ocurrido. Allí asistieron a un espectáculo circense dirigido por Devyn Cavendish, el maestro de ceremonias, donde pudieron ver jinetes, elefantes, acróbatas y trapecistas, bailarines, tigres y lobos, el espectáculo mágico del ilusionista Calabris, y los clásicos payasos. Después de la función, decidieron volver a separarse. 

Atraído por los comentarios que habían hecho sus compañeros sobre Meridia Scribunda, Detector buscó la tienda de la adivina, tratando de resolver dos dudas: los sueños que tenía desde mucho tiempo atrás, y quien le vigilaba. Y ninguna de las respuestas de la adivina le tranquilizó, Según Meridia, sus sueños marcaban un viaje hacia el fin del mundo, cuando Detector encontrara el final de sus sueños, el mundo vería su fin. Y sus vigilantes, parecían estar más cerca de lo que él creía. 

¿Es Malfeas el destino real de Danzarina Escarlata?


Sci-Fi se encaminó al Museo de Criaturas, donde el Doctor Owl y su ayudante, León,mostraban varias criaturas que decían ser parte de la evolución y la mutación humana, pero entre las cuales Sci-Fi creyó reconocer varias criaturas mágicas, o míticas: un sátiro, un ángel, una arpía, una sirena... además de los habituales freaks: la Mujer Barbuda,Helga la Elástica, Mister Bilis... Con sus poderes de Tiempo, Sci-Fi descubrió que muchos de ellos eran prisioneros del Circo, aunque antes de poder averiguar más, se vio obligado a continuar la visita oficial, observando a un enigmático Espantapájaros... A la salida, Sci-Fi se reunió con Detector, que quería compartir con él sus inquietudes...

Mientras, Balam y Eyes acudían a la Feria del Renacimiento, donde formaron parte de un enfrentamiento ajedrecístico entre una desganada Astarté y un entusiasta Cavendish, después de asistir a pequeñas piezas teatrales de Shakespeare y algunas obras cortas de marionetas. Y por otro lado, Myrddin no dudó en acudir a la Casa de Juegos de Devyn Cavendish, donde se encontró una ruleta, dos mesas de black jack y algunas tragaperras. Cavendish apareció para explicarle que era dinero para "ONG", pero Myrddin no tardó en darse cuenta de que las apuestas eran verdaderas, y había mucho dinero moviéndose allí. Myrddin no dudó en sentarse a la mesa de la ruleta y jugar, cambiando a la mesa de black jack cuando hizo su aparición Rod Lightner, que parecía conocer a Cavendish. Poco antes de la medianoche, y habiendo ganado una buena cantidad, Myrddin abandonó la casa de juego, encontrándose cerca con Eyes y Balam, de modo que los tres fueron testigos de un extraño evento. Una muchacha de aspecto infantil, vestida con ropas de quirófano, aparecía y desaparecía entre los asistentes al circo, sin parecer atraer la atención de nadie, salvo de un grupo de matones que parecían perseguirla. La muchacha desapareció en el interior de Ciudad Freak, seguida por los matones, y los tres magos la siguieron. Myrddin utilizó su dominio sobre la luz para volverse invisible, Balam entró a través de la Penumbra, y Eyes se manipuló para parecer una de las freak residentes, y aunque encontraron a la muchacha a tiempo de que esta le dijera a Eyes que buscaba a "Alex", los matones acabaron con ella en un tiroteo, para luego ser arrasados por Eyes, Balam y Myrddin, que mantuvieron a uno de ellos con vida, averiguando que perseguían a la muchacha por indicación de una empresa, Nastrum, que formaba parte de un grupo más grande, llamado Péntex. Reuniéndose con Sci-Fi y Detector, pudieron descubrir que Alex era el sátiro que Sci-Fi había visto en el Museo de Rarezas, y que el laboratorio del que la muchacha había escapado, era la sede de Mars Electronic...


P.D: Hace unos meses. 

Todos en el Colectivo Gris estaban alterados. Desde su fundación, jamás habían tenido algo parecido a una fuga, y mientras Terrance Shade analizaba los datos que recibía sobre la central de Rochester, suspiraba. Con un poco de suerte, los efectivos de Everwell darían con él antes de que el fugado llegara más lejos. Al menos habían seguido los consejos de la Doctora Reed y los implantes de memoria evitarían que recordara lo que había ocurrido allí, en el Colectivo. 

Sabía que desde el propio Panópticon, los Doce representantes de las Convenciones seguían de cerca sus avances, y bastante duro resultaba evitar que los miembros de los Progenitores y de Iteración X que formaban parte del Colectivo Gris se lanzaran los unos a las gargantas de los otros como para que los prisioneros se lo pusieran difícil. 

La puerta se abrió, y la propia Sharon Reed apareció. Ni siquiera se había quitado la bata de laboratorio. Sólo esperaba que no viniera a tratar de culpar a Iteración X de lo ocurrido, Shade no tenía ganas en ese momento de una de sus peroratas sobre lo incómodo que era trabajar con aquellas cosas medio mecánicas, como ella les definía. "Hemos encontrado a dos guardias del portal de Rochester", dijo Sharon. "El Sujeto 17 se les ha escapado". Shade suspiró. Hubiera sido demasiado bonito. 

"¿Están bien?", preguntó y ella negó con la cabeza. "Están heridos", respondió la Progenitora, "pero podrían salvarse si..." "Olvídalo", la interrumpió Shade. "Han fallado, no son relevantes. Deshazte de ellos, tienes a tu AOSMO" Por un momento, Shade pensó que Reed diría algo, pero la Progenitora se limitó a asentir y dejarle solo de nuevo.

Las órdenes de Shade estaban claras: el Proyecto GA debía continuar adelante.