No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

domingo, 12 de abril de 2015

MAGO: PESADILLAS III

Recién llegados a Mus, procedentes de Calcuta, Eyes, Balam, Detector, Sci-Fi y Myrddin no tardaron en comenzar a investigar los registros de las puertas del Fors Collegi Mercurii. Mientras Balam y Myrddin registraban los archivos en busca de rastros de transportes desde Helekar a las capillas de Moranga y Salat Ahmadi, Sci-Fi y Detector rastreaban los registros recogidos en las bases de datos de los Adeptos Virtuales y los Herméticos que controlaban Mus. Aunque los primeros no tuvieron a priori éxito en su búsqueda, los segundos encontraron rastros que indicaban que los archivos habían sido manipulados. Después de varias horas de investigación, y una brusca discusión entre Sci-Fi y Detector por cuestiones de enfoque, consiguieron averiguar que había varias líneas de registro que habían sido borradas, volcándose entonces en intentar recuperarlas. Myrddin y Balam tuvieron más suerte cuando cambiaron el enfoque, y en vez de buscar los registros de lo que se había recogido de los portales, comenzaron a buscar lo que no se había registrado. Así, descubrieron varios huecos que se correspondían con los arcos horarios en los que se habían producido los ataques a Salat Ahmadi y Moranga, y lo que fue más grave, que estos huecos llevaban al menos tres años teniendo lugar. El trabajo de Sci-Fi y Detector también se vio recompensado, consiguiendo las líneas borradas, y con ellas, las pruebas que buscaban: utilizando Mus como vértice, se habían abierto portales desde Helekar a Salat Ahmadi y desde Helekar a Moranga. En previsión de posibles nuevos ataques, consiguieron establecer una alarma que les avisara en caso de que volviera a originarse alguna transferencia con punto de origen en Helekar, mientras que en el otro lado, Myrddin y Balam consiguieron encontrar alguna información relevante para el segundo, pues al parecer él ya había estado allí, en Mus, unos cuarenta años atrás y en compañía de Danzarina Escarlata, y fueron expulsados de la Capilla por buscar portales hacia Malfeas. 

El emblema de Helekar



Mientras sus compañeros se enfrascaban en sus búsquedas de datos hasta el punto de olvidarse de comer, Eyes se encontraba con un curioso hombre, Mark Gillan, de la Orden de Hermes. Al parecer, Gillan había sido enviado Mus por Sénex para colaborar con los personajes, había intentado reunirse con ellos en Calcuta, pero no había llegado a tiempo. Gillan llevaba varios años sospechando de la Casa Helekar, después de haberse encontrado con una joven asesinada en Ciudad El Cabo con toda su Quintaesencia robada. Sus investigaciones le habían llevado a descubrir asesinatos de ese tipo en todo el mundo, y posteriormente, a asaltos a capillas extremadamente dispersas o poco comunicadas. Desde  que comenzara a investigar a Helekar, Gillan había sufrido varios intentos de asesinato, de los que él culpaba a la Confraternidad del Eterno Goce, y se le había tratado de amordazar desde las Tradiciones, en un intento de no ofender a Voormas y los suyos. 

Finalmente, al anochecer, el grupo se reunió para ponerse al día, habiendo averiguado incluso quien parecía ser el "operador" que borraba datos, un tal Minho Seimitsu. Estaban comenzando a ponerse al día cuando las alarmas de Detector y Sci-Fi saltaron: se había abierto un portal desde Helekar a una capilla situada en Damasco, a través de Mus. De inmediato, Eyes se puso en contacto con Gillan, que a su vez, consiguió de Edward Gilmore, maestro de Mus, el permiso para abrir un portal en dirección a Calcuta, para trasladar a Sénex los resultados de sus investigaciones y avisar de lo que ocurría en Damasco. Eyes y Gillan llegaron a Calcuta de forma inmediata, encontrando a Sénex y entregándole lo que este llevaba tanto tiempo buscando: las pruebas que demostraban la caída de Helekar. Mientras tanto, en Mus, el plan del resto de personajes era ayudar a la capilla damascena e interrumpir el tráfico de Helekar. Myrddin se volvió invisible para sorprender a Minho, pero sus compañeros fueron menos discretos, y el traidor tuvo oportunidad de teclear una serie de órdenes antes de tratar de huir. Myrddin le detuvo, y Balam trató de interrogarle, aunque finalmente sería el Hermético quien a través de una descarga eléctrica, dejara inconsciente al traidor. Mientras, Detector trató de utilizar el terminal de Minho para cancelar el portal procedente de Helekar, y Sci-Fi utilizó Correspondencia para enviar sus percepciones a Damasco, siendo testigo del ataque de la Confraternidad a la capilla, con Voormas, el Gran Segador con la forma de la Diosa de la Muerte, Kali, asesinando a diestro y siniestro a los ocupantes de la Capilla. Dispuesto a ayudar, Sci-Fi creó un portal al vacío en Damasco, tratando de enviar al espacio al propio Voormas, pero en ese momento, Detector descubrió que Minho había cancelado los sistemas de defensa de Mus, dejando la fortaleza al alcance de los Tecnócratas que siempre intentaban alcanzar el centro de poder de Correspondencia de las Nueve Tradiciones. Las alarmas comenzaron a sonar, y las naves Eteritas salieron para enfrentarse a los vehículos de Iteración X y los Ingenieros del Vacío que comenzaban a acercarse a la fortaleza. Con las sirenas de evacuación sonando, los portales de Mus comenzaron a cerrarse, y cuando Eyes trató de volver desde Calcuta, fue imposible conectar un portal. Balam y Myrddin se llevaron a Minho, descendiendo hacia la plaza de la Sala del Infinito, donde Edward Gilmore organizaba a los presentes para la evacuación, mientras Sci-Fi trataba de mantener su portal en Damasco todo lo posible, y Detector intentaba recuperar los sistemas defensivos de Mus, descubriendo que era imposible. Balam y Myrddin dejaron a Minho en manos de Gilmore, y en ese momento, uno de los proyectiles tecnócratas alcanzó uno de los muros de mus, arrojando escombros y fragmentos sobre Sci-Fi y Detector, al tiempo que para evitar "filtraciones", se suspendía toda comunicación de Correspondecia realizada desde Mus, lo que apartó a Sci-Fi de su conexión con Damasco... y con Voormas. Myrddin y Balam corrieron en ayuda de sus compañeros, Myrddin utilizando su control sobre la gravedad para ascender volando, y Balam corriendo escaleras arriba, mientras cubiertos por un ingenio protector creado por Detector, este y Sci-Fi bajaban. Myrddin pudo utilizar sus habilidades para facilitar la bajada de sus compañeros, bloqueando a los Mark V de la Tecnocreacia que comenzaban a  entrar en Mus... a tiempo de descubrir que había algo más allí, una cosa oscura que cubría las estrellas y que comenzaba a arrojar cosas musgosas sobre Mus... 


La Colmena


Balam identificó a lo recién llegado como una Colmena Nefanda, que atacaba tanto a los magos de las Tradiciones como a los Tecnócratas, así que de inmediato, se reunieron con Gilmore en la evacuación, huyendo de Mus y dejando atrás tan sólo a los Batini, que en cuanto se cerraron las puertas del último portal, utilizaron su magia para cerrar Mus a la Correspondencia, derribando la fortaleza sobre ellos, de modo que ni los Nefandos ni (si sobrevivía alguno) los Tecnócratas, pudieran acceder a su poder. 

Sci-Fi, Myrddin, Balam y Detector fueron los últimos, con Edward Gilmore, en cruzar la puerta, y Detector fue testigo de como desaparecía el último de los portales de Mus. Se encontraban en Cerbero, la capilla Eutánatos de Sénex en la Luna de Plutón, unas ruinas de aspecto alienígena llenas de lugares curiosos y extraños, desde donde Gilmore finalmente pudo contactar con Sénex y comenzar a devolver a los exiliados de Mus a la Tierra. Ellos fueron los primeros en atravesar el portal, pero algo pasó en el camino, porque sólo Sci-Fi y Detector se reunieron en Calcuta con Sénex, Eyes y Gillan. 

El destino de Balam y Myrddin fue otro. Ambos aparecieron en una jungla, arrasada por un tifón, y que se correspondía con la que habían visto en sueños. Balam utilizó correspondencia para ubicarse, estaban en Bangla-Desh, en el que había sido el centro del tifón Justin. Y frente a ellos, estaba la montaña en la que, en sus sueños, había aparecido Ravana, el señor de los Rakshasha. Balam trató de hablar con los espíritus de los árboles, pero un breve vistazo a la Umbra le demostró que no había espíritus allí. En la Penumbra, todo había muerto... y una extraña estrella roja brillaba en el cielo. Utilizando como ancla los broches que Myrddin había comprado en la tienda de Nueva York, Sci-Fi consiguió localizar a Balam y Myrddin, y Sénex dirigió a varios magos hacia allí, encontrándose con aquel desolado lugar en el que el tifón parecía haber escondido una batalla titánica. Antes de marchare, y ya con noticias que hablaban de la condena de Helekar (que había cerrado sus puertas), de Theora Hetirck y del traidor Minho (este el peor parado, pues se le condenó a Gilgul), Sci-Fi utilizó sus habilidades de Tiempo para escrutar el pasado de lo que allí había ocurrido, viendo así una batalla entre una criatura titánica y tres poderosos seres orientales, capaces de derrumbarse la montaña los unos sobre los otros. El Rey de los Rakshasha había derrotado a los tres orientales, pero la aparición de tres soles en el cielo seguida de una bomba espiritual, acabaron finalmente con Rey de la Montaña.

Los Mark V de la Tecnocracia...


Finalmente volvieron a San Francisco, conscientes de que aquella estrella parecía haber llegado para cambiarlo todo... 

PD: 

En el sueño, Henry estaba cubierto de sangre, y envuelto en telas blancas. Ante él, se erguía el gigante, poderoso e imponente, cubierto con una túnica bordada con fénix y esfinges. Su largo cabello es rubio, y sus ojos brillan como estrellas que arrojan sombras sobre su rostro asexuado. Henry mira a su alrededor, está en una sala gigantesca, en las paredes está en símbolo del cadúceo y la corona, y el suelo es de fría piedra. 

Las dos estrellas gemelas de sus ojos se clavan en Henry, y brillan, rojas como la sangre. Las ropas que cubren a Henry se tornan púrpuras, y en ese momento, se da cuenta de que hay una corona sobre su frente. Sorprendido, la toma en sus manos, y la observa. La corona se rompió en algún momento, pero ahora está de nuevo entera, hábilmente forjada. En una de las mitades, reconoce sus propias iniciales. 

En la otra, aparecen las letras MHG. 

Una voz atronadora retumba en la sala, procedente del gigante, una voz de hombre, profunda como el trueno...

Y en ese momento, Detector despierta...