No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

lunes, 30 de marzo de 2015

MAGO: PESADILLAS II

Después de un largo viaje a Colombia en el que Balam había tratado de encontrarse a sí mismo y poder ordenar las extrañas piezas que iban conectando su vida y verse implicado en una guerra de bandas por el control del tráfico de cocaína y que había terminado con él siendo retenido y torturado en un zulo en Cali, hasta que finalmente había conseguido escapar, volvía a San Francisco, para encontrarse a sus compañeros tocados por el ingreso hospitalario de Sci-Fi, y el intento de asesinato de Eyes. Finalmente, y mientras Eyes atendía a Sci-Fi, Myrddin, Detector y Balam consiguieron arreglar los papeles del alta de Sci-Fi, al que trasladaron a Chinese Red, donde mientras Balam y Eyes realizaban un ritual para curar el daño de Sci-Fi, Myrddin y Detector, además de meditar y recuperar Quintaesencia, investigaron el extraño mensaje que había recibido Eyes a través del busca que llevaba el hombre que había intentado asesinarla. Finalmente consiguieron desentrañar el mensaje, escrito en un dialecto del hindi, una lengua muerta siglos atrás que se había utilizado en el valle del Indo en la época de Mohenjo Daro. En mensaje decía "Moranga, 5 AM", y tras una breve investigación, supieron que Moranga era una capilla Verbena-Eterita en Atlanta, Georgia.  Sin embargo, Detector tuvo una confusión con los horarios, y no transmitió a sus compañeros de inmediato lo ocurrido, y cuando Myrddin quiso comunicárselo a sus compañeros, estos estaban ya durmiendo o estudiando. Sci-Fi pasó la noche tratando de desentrañar el significado de los sueños que le habían llegado, descubriendo que los Rakshasa eran criaturas míticas de la India, seres oníricos que se alimentaban de sangre, y su rey, Ravana, dormía bajo una montaña Sci-Fi asoció esas figuras con vampiros, pero no pudo descubrir mucho más antes de caer hundido por el agotamiento. Mientras tanto, Detector comenzó a estudiar El Signo Amarillo, descubriendo que tras la compleja obra de teatro que parecía contener, se escondía algún tipo de ritual, pero aún le faltaba mucho por leer... así como el Acto II. 
Una visión de los Rakshasa...




Esa noche, fue Balam el que tuvo extraños sueños: la montaña, el Rey bajo la montaña despertando, la tormenta y la lluvia de sangre, y tres criaturas míticas oponiéndose al terrible rey, una grulla, un tigre y un dragón oriental. Por la mañana, pusieron en común lo ocurrido en la noche, descubriéndose el error de Detector, y buscando de inmediato sucesos en Atlanta, donde efectivamente, se había producido un asesinato en masa parecido al que se había dado en Salat Ahmadi. Apoyándose en Sci-Fi, Balam envió sus sentidos a Moranga, la capilla de Atlanta, descubriendo que la masacre allí realizada era semejante a lo que le habían contado en Salat Ahmadi. Mientras Detector, Myrddin y Eyes volaban a Atlanta; Balam y Sci-Fi volvieron a Salat Ahmadi. Balam trató con escaso éxito de hablar con los espíritus de la Penumbra de aquel lugar, y Sci-Fi trató de nuevo de seguir la pista de las pistas de Correspondencia que había descubierto en la capilla tanaoica. Esta vez Sci-Fi si pudo reabrir esas conexiones, viendo que a través del Reino Fragmentario de la Correspondencia, llegaban a una especie de fortaleza Umbral que Sci-Fi desconocía. 

Mientras, en Atlanta, Eyes, Detector y Myrddin acudieron a Moranga. Myrddin entró en la capilla, utilizando su invisibilidad para evitar el cordón policial, descubriendo en el interior un panorama tan dantesco como el de Salat Ahmadi. Revisando el informe policial, con Detector disfrazado de policía, descubrieron que había una superviviente en el hospital, una mujer llamada Latishia Jones-Carrera, que se encontraba en el Hospital Universitario de Atlanta. Los tres se apresuraron a dirigirse al hospital, donde mientras Myrddin vigilaba, Eyes y Detector interrogaron a la superviviente. Latishia, aún un tanto confusa, les narró que su capilla había sido atacada por Kali, pero que ella había reconocido a los atacantes: los miembros de la Consanguineidad del Eterno Goce, también conocidos como Casa Helekar. Latishia les rogó que avisaran al anciano Sénex de Cerbero, el más importante de los Magos de los Eutánatos en el Templo de la Buena Muerte de Calcuta.  Tras descubrir que la Casa Helekar era una congregación Eutánatos de gran poder, regida por la llamada Consanguineidad del Eterno Goce, los asesinos de la Casa Eutánatos, y con un poderoso mago al frente, Voormas, el Gran Segador, decidieron cumplir la voluntad de Latishia. Así, organizaron un viaje a Calcuta para reunirse allí con Sénex, descubriendo que era imposible volar hasta la ciudad, debido a un tifón que azotaba Bengala Occidental y Bangla-Desh. Relacionando ese tifón con la tormenta de sus pesadillas, que ya habían empezado a compartir la mayoría de los miembros de Chinese Red, decidieron finalmente volar hacia Delhi y trasladarse desde allí en tren a Calcuta. 


Calcuta


Durante el agotador viaje, y ya en Calcuta, descubrieron que los sueños no eran exclusivos de ellos, ni siquiera de los Despertados del mundo. Muchas personas estaban soñando con la batalla entre el Rey de la Montaña y aquellas tres criaturas. La ciudad estaba azotada por el tifón, y fue peligroso moverse por ella hasta reunirse con Sénex en el Templo de la Buena Muerte. Allí, el anciano Eutánatos escuchó los testimonios de los personajes, convocando una reunión del Consejo de los Eutánatos, con una representante de la propia Casa Helekar, Theora Hetirck. Los Magos de los jugadores tuvieron que exponer ante el consejo y la propia Theora sus testimonios contra la Casa Helekar, mientras que Theora realizaba sus propias acusaciones: los desaparecidos Ksirafai de la Orden de la Razón, a los que parecían estudiar en Salat Ahmadi; o los enigmáticos Jenízaros de la Orden de Hermes. Theora apuntaba a la narración de Sci-Fi que hablaba de que los atacantes de Salat Ahmadi habían llegado a través de una fortaleza que la tanatoica identificó rápidamente: el Fors Collegi Mercurii, la fortaleza hermética situada en Mus, la luna umbral de Mercurio, el centro de control hermético del Reino de la Correspondencia. 

Tras retirarse del consejo ofendidos por el desdén de Theora, los personajes se reunieron con Sénex, que les informó de que habían conseguido sembrar la duda entre los miembros del consejo. Helekar era posiblemente la casa más poderosa de las Tradiciones, y por lo menos seguro la más importante de los Eutánatos,Sénex no podía enviar a Mus una delegación oficial, pero sí "patrocinar" a un pequeño grupo de magos independientes... y así, los personajes atravesaron un portal desde el Templo de la Buena Muerte hasta la fortaleza hermética de Mus, donde fueron recibidos por el Pontifex de la capilla, Lord Edward Gilmore bani Guernicus, que les mostró parte de la capilla: el Salón del Infinito, donde herméticos y Adeptos Virtuales cooperaban para catalogar y controlar los múltiples portales de Mus, bajo la silenciosa tutela de los últimos Tres Batini, que proveían a la Luna de Mus de su magia de Correspondencia...


PD

En algún lugar de Belgrado, hace dos años. 

El hombre entró en el café, y se detuvo un momento en la entrada, buscando a su anfitrión. Lo encontró en las sombras de un rincón, con una taza de café sin tocar delante y unos ojos negros extrañamente brillantes clavados en él desde la distancia. El Doctor Mandel suspiró, confiando que las protecciones que había tomado fueran suficientes como para hacer frente a una criatura de la antigüedad de aquella que acechaba en las sombras. Tratando de no mostrar el nerviosismo que sentía, se acercó a la mesa, y extendió una mano que el otro no estrechó.

-Ha sido usted extremadamente persistente, doctor Mandel. Y muy molesto.

-Estoy seguro de que comprenderá la importancia de la alianza que le ofrezco, señor Giovanni. También reconozco que ha sido usted muy escurridizo y difícil de encontrar.

-No suelo prestar atención a las historias sin sentido, mi tiempo es extremadamente valioso.

-Una extraña frase para una criatura condenada a no morir. 

-Vivimos tiempos exptraños, doctor Mandel. Y ahora... ¿tiene alguna prueba de toda esa locura que me ha intentado explicar? 

El conspirador Giovanni


-No estaría aquí si no lo tuviera, señor Giovanni-respondió Mandel, poniendo sobre la mesa el maletín que llevaba, y que deslizó hacia el otro hombre. Le llamó la atención ver su mano izquierda, una extraña garra putrefacta que utilizó con cierta soltura para abrir los cierres de la maleta. El señor Giovanni abrió la tapa y observó el interior con una perfecta pose de desinterés, y luego la cerró. 

-¿Por qué estoy contemplando un libro que no debería existir, doctor Mendel? ¿Es algún tipo de engaño?

-No, ninguno, señor Giovanni. Sólo una prueba de lo que trataba de comentarle. Estoy seguro de que con su ayuda, y con los medios que en Rojo Cinco pondríamos a su disposición, podríamos acabar con... bueno. Con su maldición. 

Mandel se relajó cuando vio que su anfitrión levantaba la mano y llamaba a un camarero para que les atendiera. Pidió un nuevo café caliente para él, devolviendo el anterior sin tocar, y una copa de tokai para el Doctor. 

-Es sólo el Acto II-comenzó a decir Mandel-, pero mi gente está rastreando el primer volumen. Los hombres a los que se encargó su custodia en mi organización fueron extremadamente severos con su propia misión. 

-Considero este segundo Acto como un material lo suficientemente interesante como para hacer que me interese su pequeña conspiración, doctor Mandel-. Así que está usted seguro. Existe un ritual capaz de eliminar la... ¿cómo lo ha llamado usted? Sí. La maldición.

-Sí, estoy convencido. Y parte de ese ritual, está en este libro. 

-Bien-dijo Ambrogino Giovanni, satisfecho-. Muy bien.