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lunes, 21 de diciembre de 2015

RAVENLOFT: FIESTA DE GOBLYNS (V)

Después de ver cómo el Dominio de Daglan se formaba ante sus propios ojos, con la hechicera Radaga al frente, habiendo recuperado la Corona de Almádenas, se dieron cuenta de que las nubes en el cielo, a pesar de la ausencia de viento, avanzaban raudas hacia el Oeste. Pensando en que algo debía estar pasando allí, emprendieron el camino, preparados para enfrentarse a cualquier cosa que pudieran encontrarse. Tras un largo día y una larga noche, finalmente llegaron a una población, la capital del pequeño dominio de Radaga, Hemlock. El poblado estaba rodeado por una muralla hecha de esqueletos vivientes, y cerca de una iglesia abandonada, se estaba formando un torbellino de nubes que llegaban a tocar tierra en un círculo de montículos cercanos. Clavis y Balduin se acercaron a la muralla, y los esqueletos se prepararon para atacar, así que retrocedieron, Sin embargo, cuando un grupo de goblyns procedentes del interior de la población y enarbolando una cabeza humana, lo esqueletos permitieron que salieran, apartándose. Derrotando a los goblyns, los personajes se disfrazaron con sus ropas y volvieron a la ciudad, con Bastian al frente portando la cabeza decapitada, y de ese modo, pudieron adentrarse en Hemlock. Una vez dentro de la población, no dudaron en dirigirse hacia la iglesia. Allí tuvieron que enfrentarse a un numeroso grupo de muertos vivientes, y se adentraron en lo que parecía ser el corazón del dominio de Radaga. 



Después de que Lady Sombra descubriera las trampas envenenadas situadas en la puerta, pudieron adentrarse en la iglesia, enfrentándose de nuevo a varias criaturas no muertas, desde zombis a esqueletos gigantes, liberando en su exploración a un guerrero elfo, Honnock Cann, procedente del reino en el que la Corona había sido forjada, aunque para Honnock, era la Corona de Almas, obra del malvado hechicero Daglan Daegon, que había depositado un gran poder en la Corona, para finalmente, quedar atrapado dentro de esta; y les explicó que Radaga no debía ser asesinada con la corona puesta, pues eso permitiría a Daglan liberarse y tomar su cuerpo, encarnándose de nuevo en Ravenloft. Siguieron explorando la iglesia, derrotando a extrañas criaturas, hasta que tras una batalla en la nave principal de la iglesia, donde derrotaron a varios goblyns, una entidad y un espectro, consiguieron interrumpir el hechizo que le permitía a Radaga continuar animando muertos vivientes, y encontraron también el camino que llevaba hacia el refugio de la sacerdotisa, una cripta en el exterior de la iglesia. 

Hacia allí se dirigieron, dispuestos a acabar finalmente con Radaga, que estaba allí, protegida por vario esqueletos de fuego y dos esqueletos gigantes. Los hechizos de Bastian y Clavis, y la resistencia de Ailyn, Ronna y Balduin, permitieron a Lady Sombra utilizar una nueva adquisición, una capa de araña, para trepar por las paredes y acercarse a Radaga lo suficiente como para arrebatarle a la sacerdotisa la Corona. Ronna pudo acabar finalmente de nuevo con la no-vida de Radaga, no antes de que Sombra y Ailyn fueran malditos por los sacrílegos poderes que mantenían a la sacerdotisa, y en ese momento, la maldad de Daglan se liberó de la Corona, tratando de hacerse con el cuerpo de Radaga. Clavis bendijo el cuerpo de Radaga, evitando a Daglan que lo tomara, pero la forma espectral del nigromante se hizo con la Corona y se enfrentó a Lady Sombra, dándole las gracia por haber matado a su nieta de generaciones, lo que le había permitido liberarse, lo que era el objetivo de los poderes de Ravenloft, un nuevo dominio para Daglan Daegon. Todos se preparaban para, a pesar de estar en malas condiciones, hacer frente al nuevo señor, cuando una blanca luz estalló, viendo junto a Daglan la silueta de un elfo, que al parecer, había estado atrapado en la Corona junto al nigromante, 

La luz blanca arrastró a Bastian, Ronna, Ailyn, Sombra, Clavis y Balduin, y cuando recuperaron la visión, se encontraban en una jungla, con el aire cargado de humedad, y rugido escuchándose procedentes de la densa vegetación...