No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

jueves, 15 de marzo de 2012

PRINCIPE DE NADA (III): EL PENSAMIENTO DE LAS MIL CARAS


                Anoche, finalmente,  tras un breve Sprint final de “Dios mío, no puedo parar de leer, me queda tan poco y es todo tan interesante”, terminé El Pensamiento de las Mil Caras, y con él, la trilogía Príncipe de Nada. Han sido tres libros de acompañar a unos personajes fascinantes a la Guerra Santa, de vislumbrar grandes naciones y civilizaciones, aquellas que rodean a los Tres Mares que tanto recuerdan al Mediterráneo en tiempos de las Cruzadas. Con El Pensamiento de las Mil Caras, y después de los sucesos de El Profeta Guerrero, la Guerra Santa se encuentra más cerca que nunca de la sagrada tierra de Amoteu, y por lo tanto, de Shimeh, su objetivo, y la sede de los enigmáticos cishaurim, los hechiceros fanim… y de Anasurimbor Moenghus, el padre de Kellhus y motor en la sombra de toda la historia que hemos leído.

                Bakker traza en El Pensamiento de las Mil Caras una historia múltiple (de mil caras), en la que a través de las diferentes perspectivas de cada uno de los protagonistas, cada uno con sus circunstancias, planes, filias y fobias, los últimos tiempos de la Guerra Santa, a la vez que se van resolviendo los enigmas que se planteaban desde el principio de la Guerra. El objetivo de Anasurimbor Moenghus entre los cishaurim, la verdad sobre el Santo Shriah Maithanet, qué se esconde detrás de los Chapiteles Escarlatas, y muchos más datos sobre esa gran historia no contada que es el Primer Apocalipsis y el alzamiento del No-Dios. Y todo ello, a través de personajes que cada vez crecen más, dedicándose este volumen mucho más a los que han sido menos importantes, apartando en buena parte del libro a Kellhus del protagonismo para centrarnos en sus seguidores y en lo que el Profeta Guerrero provoca a su alrededor. Así, Anasurimbor Kellhus y Cnaiur urs Skiotha dan un paso atrás para permitir avanzar tanto a Drusas Achamian (protagonista absoluto final de la saga), como a Esmenet, Proyas o ese personaje genial que es el Exalto-General Ikurei Conphas.

                La narración de Bakker sigue siendo genial, equilibrando perfectamente hechos con filosofía, avanzando tanto en la Guerra Santa como en las consecuencias psicológicas y filosóficas que la Guerra tiene en aquellos que participan de ella. El mundo que perfila, que atisbamos a ver más allá incluso del camino de la Guerra Santa es fascinante, y en todo momento, te quedas con ganas de saber más sobre el Primer Apocalipsis, sobre Kuniuri y la perdida Tryse, o sobre las tierras de la Sal que forman el dominio de los Kianene.

                Sólo hay una pega a la historia… ¡¡¡y es que la historia no acaba!!! O sea, sí lo hace la trilogía, pero no está todo dicho, ni mucho menos, ni sobre los personajes ni sobre la situación que se desarrolla. La Guerra Santa llega a su culminación, pero no lo hace el Segundo Apocalipsis. Se resuelve la guerra entre los inrithi y los fanim, pero no la vuelta del Consulto… Y es que tras Príncipe de Nada, Bakker ha proyectado otros dos ciclos, siendo los siguientes El Ciclo del Emperador-Aspecto, compuesto por dos novelas, La Gran Ordalía y Los Cuernos de Golgotterath… pero no se han publicado en España. Así que…

                ¿A quién hay que exigirle que termine esto?

miércoles, 14 de marzo de 2012

BELÉN ARJONA: INFINITO

Hoy, en los Miércoles Musicales, me he acordado de una canción de las que llevo años escuchando sin cansarme de ella. La espléndida voz de Belén Arjona se une aquí a una de las letras más trabajadas y poéticas que he escuchado, consiguiendo así UN PEDAZO DE TEMAZO.

Echadle un ojo, que seguro que estáis de acuerdo conmigo.

martes, 13 de marzo de 2012

SUPERMAN: EL ANILLO NEGRO


                Con todo el jaleo que han tenido en los últimos años las colecciones de Superman y con el mayor de todos los héroes paseándose a pie por buena parte de Estados Unidos para ver el mundo en la cuestionable etapa de Straczynski (otro día si eso ya hablamos de “Con los pies en el suelo”), y puesto que con el paseo del gran boy scout, Action Comics, la serie madre del héroe de Krypton se quedaba sin protagonista, el británico Paul Cornell decidió poner al frente de la serie al mayor enemigo de Superman, ni más ni menos que a Lex Luthor.


                Cornell parte de una concepción de la historia bastante original, que se asienta en los sucesos de La Noche Más Oscura. Durante esta saga, pudimos ver como la ambición de Luthor le hacia merecedor de uno de los duplicados de los anillos del Espectro Emocional, el Naranja de la Avaricia, lo que ya en su día le costó un duro enfrentamiento con Larfleeze, ya sabéis… ¡ES MIO! Pasados ya los acontecimientos de La Noche Más Oscura y de todo lo relacionado con Nuevo Krypton, nos encontramos con que Lex Luthor se pregunta qué ha ocurrido con toda la energía generada por los Anillos Negros. La búsqueda de esa fuente de poder, el generado por los anillos negros, que al parecer se ha reunido en una serie de esferas negras repartidas por el universo y la propia Tierra, es el argumento de El Anillo Negro.

                Y… bueno, en algún momento de la historia (creo que en la segunda página o la tercera), a Cornell se le va de las manos. Las explicaciones de por qué ocurre lo que ocurre están traídas por los pelos, y a pesar de que recurre a un gran número de invitados (Mister Mente, Vandal Savage, los Seis Secretos, el propio Joker, Brainiac, incluso, en esa reincorporación de los personajes de Vértigo a DC, Muerte de los Eternos) el británico no consigue hacerlos atractivos… pero es que tampoco consigue que resulte interesante el propio Lex Luthor, con todo lo que ese personaje tiene que dar.


                La historia se convierte en una especie de gynkana en la que Lex y su androide Lois Lane recorren la Tierra en busca de las bolas negras, que resultan ser obra de un ser extradimensional procedente de la Zona Fantasma… En fin, que vincula algo propio del universo Green Lantern con algo propio del universo Superman, y de una forma que está bastante traída por los pelos.

                En fin, una lectura prescindible, sólo para auténticos fans de Superman a los que les sobre el tiempo y el dinero…

lunes, 12 de marzo de 2012

CANCIÓN DE HIELO Y FUEGO: LA CAÍDA.


                Desde su escondite tras una cortina, Fusk Aesirk pudo ver como Meñique, Osmund Kettleback y Randall Tarly requerían los servicios del Reina de Dragones, pero mientras que el Capa Blanca y Meñique parecían disfrutar del lugar, el señor de Colina Cuerno parecía fuera de lugar, nervioso e incómodo. Fusk intentó salir del lugar sin ser visto, pero llamó la atención de Meñique, así que una de las mujeres del local le condujo hasta la mesa de los otros tres Ponienti. Randall Tarly puso sin tapujos la muerte de Fusk sobre la mesa por haberles descubierto, pero Meñique trató de averiguar el motivo de la presencia del norteño en Braavos, después de haber huido del Norte junto a los Hombres del Hierro. Sin embargo, Fusk supo volver la situación a su favor, averiguando que los tres se encontraban en Braavos siguiendo órdenes de Eddard Stark, y que habían enviado a un asesino, un Hombre Sin Rostro para acabar con la vida de Daenerys Targaryen. Además, supo que la alianza de los Tyrell con los Lannister era más débil de lo que aparentaba, y por ello Randall Tarly representaba al Dominio en aquellas cuestiones, mientras en Braavos trataban de contratar una compañía que liberase a Loras Tyrell, que continuaba en manos de los Lannister desde la derrota de Septo de Piedra. Fusk abandonó el Reina de Dragones, volviendo a toda prisa al Puerto del Trapero, en busca de Victarion, convenciendo al Almirante del Hierro para que tratasen de capturar a Meñique, Tarly y Kettleback. Victarion, Fusk y algunos Hombres del Hierro acudieron al Reina, para descubrir que los tres habían abandonado poco después que Fusk el local. Los Hombres del Hierro y Fusk buscaron a los Ponienti en las calles cercanas al Puerto de Chicquy, donde Fusk se encontró con Osmund Kettleback, que al parecer cubría la huida de  Meñique y Tarly. Osmund hirió a Fusk, pero la llegada de Victarion pronto cambió las tornas, y tras una ayuda de Fusk, Victarion consiguió acabar de forma sangrienta con la vida del Capablanca, arrojando sus restos a uno de los canales.

                Lo más rápido que pudieron y tras aprovisionar sus barcos, Fusk y los Hombres del Hierro volvieron a sus barcos, y la Flota emprendió el camino hacia Meereen, evitando los Escalones de Piedra y Volantis para que no hubiera rumores del movimiento de la Flota. Así, consiguieron alcanzar a la flota Volantene que se había retirado del puerto de Meereen y de la Costa Ghiscaria tras el ataque de los dragones, y bajo el liderazgo de Victarion, los Hombres del Hierro destruyeron a los Volantenes, hundiendo sus barcos y consiguiendo traspasar su cordón. Meereen estaba ahora a su alcance.

                Mientras tanto, Erwyn Aesirk y Robb Stark continuaban su camino hacia el Muro desde la Torre de la Viuda, enfrentándose al fuerte viento gélido que venía del Norte. Sobre ellos, pudieron ver volando a los cuervos blancos que la Ciudadela enviaba a las ciudades norteñas para avisar de que el Invierno había llegado. Encontraron varias poblaciones de los Hombres Libres abandonadas, y finalmente, dieron con una caravana de ellos que se dirigía también hacia el Muro. Al parecer, el Lord Comandante Mormont había convocado a todos los salvajes que se habían asentado en el Agasajo para que acudieran al Muro. Erwyn y Robb llegaron al Castillo Negro tras dejar tras de sí a números niños y mujeres del Pueblo Libre que los Hermanos de la Guardia de la Noche dejaban en Villa Topo, mientras los hombres acudían a reforzar el Muro. En el Castillo Negro, Erwyn y Robb fueron recibidos por Jeor Mormont, Jon Nieve, el Maestre Aemon y Samwell Tarly. Jon recibió con alegría y sorpresa a su hermano, pero el Lord Comandante, a pesar de acogerlos, no tenía buenas noticias para ellos. El Lord Protector Stark había denegado la petición de Erwyn y Robb de que se abrieran las puertas del Castillo Negro a los Hombres Libres para luchar contra los Bolton. Erwyn preguntó por qué los Hombres que habían seguido a Mance Rayder estaban siendo llamados al Muro, y Jeor Mormont se lo explicó, subiendo a la cima del Muro. Desde allí, pudieron ver que miles de Hombres Libres se habían reunido a los pies del Muro, exigiendo asilo en las tierras del Sur, y lanzando esporádicos pero ineficaces ataques a la gran construcción. El Lord Comandante iba a utilizar a los salvajes para luchar contra los salvajes. Erwyn pidió permiso al Lord Comandante para cruzar él el muro y hablar con los salvajes, pero el Maestre Aemon recomendó que no se hiciera nada hasta que llegara la luz del día.

                Tras la cena, Jon y Sam Tarly acudieron a la habitación que se había entregado a Robb y Erwyn, y allí, Jon les explicó que Uther, Oweyn y Theon Greyjoy habían partido hacia el Norte con una expedición dirigida por Ser Allyser Thorne, y que habían matado a uno de los Hermanos Negros antes de desaparecer. Sin embargo, Sam Tarly le explicó a Erwyn que no creía que sus familiares hubieran desertado, sino que era algo provocado por la misión que les había llevado a cruzar el Muro, y le explicó a Erwyn el contenido de las cartas que se habían cruzado años atrás Rhaegar Targaryen y el Maestre Aemon, y que él había leído para Oweyn.  Erwyn tenía pensado parlamentar con los salvajes al día siguiente, pero el amanecer les trajo una desagradable sorpresa. Los cuernos de la batalla les despertaron, y cuando se armaron supieron que un ejército formado por gigantes, espectros, gatosombras, cambiapieles y otras criaturas estaba atacando a los Hombres Libres que acampaban tras el Muro. En el patio, el Lord Comandante estaba preparando a la Guardia de la Noche para cruzar el Muro y combatir. La orden real le impedía abrir las puertas a los salvajes, pero no estaba dispuesto a ver impasible como eran masacrados. Así, Robb y Erwyn se unieron a los miembros de la Guardia de la Noche y los Hombres Libres, cruzando el Muro y enfrentándose al ejército de monstruos, dándose cuenta Erwyn de que todos tenían los ojos negros. Mientras los salvajes eran guiados al interior del Castillo Negro, los miembros de la Guardia de la Noche luchaban contra los atacantes, acabando Erwyn con la vida de un gigante, pero pronto le alcanzó un helor gélido… Allí había Caminantes Blancos.

                Mucho más al Norte, Oweyn Eld, Uther Aesirk y Theon Greyjoy ascendían las escaleras que se retorcían por la montaña, y que les llevarían a las puertas abiertas del Castillo de Discordia. Allí, de boca de una keriansai, supieron que el castillo estaba prácticamente vacío, pues el Ejército de Discordia estaba en el Sur, en el Muro. Oweyn, Uther y Theon cruzaron las estancias vacías del castillo hasta llegar a la sala del trono, una gran habitación donde viejos troncos de arcianos de ojos y bocas rojas se utilizaban como gigantescas columnas, con las ramas entrelazándose en el techo. Y en el centro, sobre un trono de arciano, Bran Stark, con los ojos negros y rodeado de una sombra gigantesca que emanaba frío y maldad, con su huargo, Verano, sentado a sus pies. Había llegado el momento de enfrentarse a Discordia. Ya heridos, los tres hombres tuvieron serios problemas para defenderse de los ataques del huargo y de Bran Stark, que a pesar de su invalidez, parecía desplazarse movido por las sombras, armado con una espada de oscuridad pura. Las flechas de Theon Greyjoy consiguieron acabar con la vida de Verano, y sería Oweyn Eld quien, finalmente, con su espada impregnada de la sangre del oso Iorek, atravesó el pecho de Discordia, clavándolo al respaldo del trono de arciano. Discordia moría… pero en ese momento, los ojo de todos los arcianos se volvieron hacia el Norte, y desde allí, el sonido de un cuerno crujió, rompiendo el cielo. Un fuerte terremoto sacudió el Valle de Discordia, y el propio castillo se partió, siendo arrastrados Oweyn y Theon en la caída, agarrándose a duras penas a la ladera de la montaña. Uther, que consiguió no caer al vacío, vio como Ioana Skadi aparecía en la sala, ante el trono de Discordia  el cuerpo muerto de Bran Stark, envuelta en llamas que se extendieron por los arcianos secos, convirtiendo los restos del Castillo de Discordia en una gran antorcha. “¡El Otro ha despertado!”, gritó Ioana, “¡avisad a todo el mundo! ¡Su cuerpo ya está preparado para acogerle y ha vuelto! ¡El Otro ha regresado!”

                Una gigantesca avalancha silenció las palabras de la muchacha, arrastrando a Uther, Oweyn y Theon a una muerte blanca, perlada de llamas…

                Cuando abrieron los ojos, se apoyaban sobre el Muro, y la batalla clamaba a su alrededor. Los Hombres Libres cruzaban hacia el Castillo Negro, y la Guardia de la Noche luchaba contra el ejército de Discordia. Erwyn, que estaba trabado en combate con un Caminante Blanco, fue uno de los primeros en darse cuenta de que algo pasaba, pues los Otros desaparecieron, y el resto de los miembros del monstruoso ejército se vieron libres de la presión tiránica de Discordia. Sus ojos retomaron la normalidad, y Jon Nieve lideró la carga de los Guardias Negros para acabar con aquel ejército, confuso y debilitado. Erwyn se unió a la matanza mientras Theon, Oweyn y Uther, malheridos, se mezclaban con los Hombres Libres que cruzaban el Muro. Y en ese momento, llegó el trueno, y una gran oscuridad se formó en el Norte. Una inmensa sombra voló desde el Norte, en dirección al Muro, y la figura de una garra de oscuridad pudo verse entre las nubes del cielo recién amanecido. La garra se desvaneció, y hubo un gran silencio… y entonces, llegó el crujido.  Erwyn, Jon Nieve, Robb, Ulegu y el resto de los hombres que se encontraban más allá del Muro fueron los primeros en verlo. Una gran grieta se extendía por la superficie helada del Muro, tan profunda que gigantescos trozos de hielo caían al vacío, aplastando a los Guardias y a los salvajes que estaban a sus pies. Boquiabiertos, vieron como las grietas se extendían, y el Muro se desplomaba, no solo en el Castillo Negro, sino allá donde alcanzaba la vista.

                En el interior del Castillo Negro, llegó como un gigantesco rugido, y luego las paredes del propio castillo se desplomaron bajo los gigantescos cascotes de hielo que caían del Muro. Aquellos que habían cruzado, consiguieron desplazarse hacia lugares seguros, pero los que aún estaban bajo el Muro o dentro del Castillo, murieron de forma horrible, aplastados por el propio hielo. Muchos, entre ellos el Lord Comandante Mormont, murieron al arrojarse enloquecidos contra el Muro, quizá pensando en evitar su caída. Otros, como el Maestre Aemon o Sam Tarly, perecieron entre los muros del castillo.

                El sol se encontraba ya alto en el cielo cuando Erwyn, Ulegu,  Jon, Robb y el resto de los supervivientes que se encontraban Más Allá del Muro consiguieron cruzar lo que ahora era una montaña de hielo, encontrándose con numerosos heridos. Ygritte les recibió, acudiendo llorosa a ellos para decirles que los supervivientes se habían dirigido a Villa Topo, donde la Guardia de la Noche se estaba reagrupando junto a los salvajes. Los supervivientes se dirigieron hacia allí, y Erwyn descubrió entre los refugiados a Theon, Oweyn y Uther. Tras asegurarse de que les escondían en un lugar donde los Guardias de la Noche no pudieran verles, buscó a alguien que les curara, y cuando finalmente pudieron hablar, se reunió allí con ellos, Jon y Robb. Theon, Oweyn y Uther les contaron lo ocurrido en el Norte, y las palabras de Ioana, avisándoles del despertar del Otro. Ante esa situación, debían replantearse la situación. Oweyn, Uther y Theon habían descubierto que Azor Ahai se había encarnado en Edric Tormenta, y que la espada del antiguo héroe, había sido la portada por Arthur Dayne y había terminado en manos de Ashara Dayne. Todo ello apuntaba a Dorne, y hacía allí se dirigirían Oweyn, Uther y Erwyn, pero antes, junto a la Guardia de la Noche, tomarían Puertoescarcha, que Erwyn cedía temporalmente a los Hermanos Negros. Mientras Jon ayudaba a la reorganización de la Guardia de la Noche, Robb y Theon intentarían recuperar el control del Norte de manos de los Bolton, los Frey y los Lannister. Pero los pasos de Uther, Erwyn y Oweyn, ahora les dirigirían hacia el Sur…

viernes, 9 de marzo de 2012

DOLCE & GABBANA


                Hace algunas semanas, durante las celebraciones de Un Año de Iconocronos, Nate hizo un post muy interesante sobre lo que mola y no mola de ser friki, centrándose en muchos aspectos estéticos del asunto. Tras darle varias vueltas, he pensado que sería interesante hacer algunos artículos que trajeran el glamour (je, je, je) al Iconocronos. Así que, para este 2012, inauguramos una nueva sección en el Iconocronos, en la que iremos viendo la historia y las características de algunas de las grandes marcas que crean tendencia, y así de paso, sacamos un poco la nariz del papel, que de tanto hablar de libros y comics se nos va a poner cara de imprenta. Noemí, si estás por ahí, sigue leyendo, esto te va a encantar.

                Y para inaugurar esta sección, nada mejor que una de las grandes marcas que son referencia en el mundo de la moda, la que en 1981 crearon en Milán la pareja formada por Doménico Dolce y Stefano Gabbana. Por supuesto, se trata de Dolce & Gabbana.


                Los dos fundadores de Dolce & Gabbana se conocieron a mediados de los setenta trabajando en unos talleres textiles, y en 1981, como hemos dicho antes, decidieron fundar su propia empresa, en la que los dos aportaron sus conocimientos. Doménico Dolce estaba acostumbrado a moverse entre agujas, pues era hijo de un sastre; y Stefano Gabbana aportaba una visión artística a la moda, pues antes de dedicarse al diseño, había estudiado artes gráficas. En 1986 abrirían su tienda en Milán, pero la década de los 90 sería en la que conseguirían su gran ascendente, con el apoyo de muchas estrellas del mundo del cine y la música, como Madonna. Dolce & Gabbana ha sido siempre una marca que ha apostado por el rupturismo, por cierto toque barroco y una apuesta muy sexual, lo que ha atraído a muchos seguidores a la marca, que si peca de algo, desde luego no es de discreción. Todo tiende al exceso, a lo llamativo, tanto en su línea de lujo (Dolce & Gabbana) como en la línea más dirigida hacia un mundo más urbano y accesible (D&G).



                Una vez consolidada la marca, los italianos no han dudado en arriesgarse abriendo otros campos de negocio, entrando de lleno en el mundo del perfume, la ropa interior o los complementos. Y si bien la ropa en sí de D&G puede resultar en exceso llamativa, es precisamente en este ámbito donde, para hombre, tienen sus mayores aciertos. Gafas de sol, cinturones, relojes, pulseras… Hay algunas cosas a precios bastante asequibles (ey, que ya bastante gasto es seguir DC…), y que aportarán un “algo más” a cualquier friki medio con ganas de tener una buena apariencia en cualquier sitio.

                La gran baza que Dolce & Gabbana ha jugado en estos años ha sido, sin duda, la publicidad. Al margen de que muchos famosos han sido imagen de la marca, en la publicidad Dolce & Gabbana siempre han apostado por la sorpresa para el espectador, y desde luego, por la provocación, en muchos ámbitos. Muchos han sido los anuncios de la marca que han sido criticados por los sectores más conservadores de la sociedad, al sugerir tríos, orgías, y todo con un marcado carácter de homosexualidad. En Italia, todos los años para promocionar sus colecciones de ropa interior, D&G han desnudado a diferentes grupos de deportistas italianos, con los que empapelan a gran tamaño las calles de Milán, llamando realmente la atención de todos.

                En fin, no es más que un esbozo de una gran marca, espero que os haya despertado cierta curiosidad. ¡Seguiremos hablando en el Iconocronos!

jueves, 8 de marzo de 2012

GUERREROS SECRETOS


                Este mes de Febrero, después de 28 meses, con sus 28 números correspondientes, ha llegado a su final la colección Guerreros Secretos, la gran historia hija de la Invasión Secreta que hace un poco más de dos años nos llenó todas las colecciones de Marvel de skrulls mejor o peor escondidos, y que abrió el camino a una de las etapas más interesantes de la Marvel actual, el famoso Reinado Oscuro  de Norman Osborn, concluido sin duda demasiado pronto, seguramente por cuestiones de marketing.

                La colección Guerreros Secretos, como he dicho, comenzó a raíz de Invasión Secreta, y vimos su génesis en uno de los números que Bendis escribía en Nuevos Vengadores y Poderosos Vengadores para ampliar la información que teníamos en la serie principal (¿he comentado alguna vez lo sumamente innecesarios que eran estos números?), y en uno de ellos, se nos hablaba de qué había hecho Nick Furia desde que desapareciera, tras los acontecimientos de Secret War, en los que Furia organizaba un ataque secreto contra la dictadora latveriana Lucía von Bardas, en su lucha contra el terrorismo internacional, lo que le costaría el liderazgo de SHIELD. Así, supimos que Nick había mantenido una serie de “orugas”, ficheros escondidos en los que estaban los nombres de posibles agentes, a los que reunió entre Secret War y Invasión Secreta. Un hijo del Doctor Druida, el hijo de Ares, Daisy (la agente de SHIELD con poderes tectónicos que apareciera en Secret War), Muro (hijo de un villano no revelado al principio de la serie)… son solo algunos de los miembros de este equipo que Furia ha reunido y que debuta en la Invasión, luchando contra los skrulls.


                Estos elegidos de Furia se convertirían en los protagonistas iniciales de Guerreros Secretos, que arrancó con Bendis y un Jonathan Hickman que prácticamente aterrizaba en Marvel en ese momento procedente de Image compartiendo el timón, aunque la serie pronto pasaría a estar en completo en manos de Hickman, que dejó muy claro que tenía para la serie grandes planes que iban más allá del propio grupo recién creado. Y es que el subtítulo de la serie en aquellos primeros tiempos, Nick Furia, Agente de Nada, cobraría incluso más importancia que la de los propios Guerreros Secretos.  Porque Nick ha sido el auténtico protagonista de la serie, él y sus Comandos Aulladores, en una colección que, como indica el título del último número, siempre se ha basado en la existencia de Círculos dentro de Círculos. Además de grandes escenas de acción (que además han contado con el dibujo de unos estupendos Stefano Caselli y Alessandro Vitti), la serie se ha caracterizado sobre todo por su trama de “politiqueos”, con espías triples y sorprendentes revelaciones alrededor de los propios protagonistas.

                Hickman se ha introducido en el mundo del conflicto escondido, y luego abierto, entre los restos de SHIELD (recordad que cuando todo comenzó, era la época de HAMMER) y una resurgente HYDRA, además de un tercer grupo en discordia, la versión soviética de estas dos agencias, la sorprendente LEVIATÁN. Además, Hickman presenta un nuevo concepto del Zodíaco, y a través de este, vincula Guerreros Secretos con la que es su colección más innovadora, ese must read que todos deberíais leer: SHIELD.


                En fin, han sido 28 números de sorpresas y de una historia tan rápida y entretenida que los propios números parecían hacerse cortos, hasta el punto de que en algún momento no muy lejano, espero sacar tiempo para leerme la historia del tirón, y seguramente me encuentre con que esta es aun mejor de lo que ahora mismo tengo en mente. Ánimo, y todos a leer.

miércoles, 7 de marzo de 2012

ACE OF BASE: THE SIGN

A principios de los 90, hubo dos grupos suecos que marcaron en mundo de la música de aquel momento. Uno de ellos fue Roxette, y el segundo, el que nos ocupa hoy, Ace of Base. El cuarteto, formado por los hermanos Berggren (Jonas, Jenny y Malin) y Ulf Ekberg. Moviéndose entre el reggae, el pop y con tendencia a la música electrónica, Ace of Base tuvieron un gran éxito con sus primeros dos discos, Happy Nation y The Bridge, aunque posteriormente fueron cruzando el puente que lleva a los artistas olvidados.

Y precisamente a Happy Nation, su primer disco, pertenece este tema que os traigo hoy, The Sign, segundo single del disco y una de las canciones más conocidas de Ace of Base. ¡Que la disfrutéis!

martes, 6 de marzo de 2012

TEMPLARIOS: CRUZADOS


                La paz no es del gusto de todos, y eso es algo que Robyn Young sabe y ha aprovechado muy bien para lanzar el desarrollo de su segunda novela de la trilogía que dedica a los Templarios, el Ánima Templi y la vida del protagonista de sus novelas, Will Campbell. Al final de Hermandad, nos encontrábamos con que musulmanes y cristianos de Tierra Santa llegaban a un acuerdo, un pacto de paz, inspirado por el Ánima Templi y por los hombres que, como el emir Kalawun, también creen en la paz dentro de los Mamelucos.

                Cuando comienza Cruzados, han pasado varios años desde la toma de Antioquía por parte de los Mamelucos, y la situación se ha estancado en los tres bandos que pugnan por Tierra Santa. Por un lado los cristianos, carentes del empuje de una nueva cruzada, siguen confinados a su rincón, con su capital en San Juan de Acre. Por otro, los Mongoles tratan de agitar la situación desde su posición en Anatolia y Persia. Y por otro, los Mamelucos liderados por Baybars continúen siendo casi hegemónicos en la región, pero los consejos del emir Qalawun y el miedo a una alianza entre Mongoles y Cristianos, hace que estos también mantengan su parte de la tregua.

                Como he dicho al principio, la paz no es del gusto de todos, y eran demasiadas las facciones que se movían en el Próximo Oriente Medieval como para que esta durase mucho. Los Templarios se enfrentaban a los Hospitalarios y a los Teutones. Los mercaderes venecianos lo hacían con pisanos y genoveses. El propio trono de Jerusalén se disputaba entre el rey Hugo de Chipre y el príncipe Carlos de Anjou, cada uno con sus detractores y aliados. Y en el Islam, los conflictos entre la oficialidad sunita de los Mamelucos y los Chiíes aún presentes en varias zonas de Turquía y Siria, eran aún incluso más profundos que los que enfrentaban a los latinos. Con un tapiz así, no es de extrañar que en Cruzados, Robyn Young se meta de lleno en el mundo de las intrigas cortesanas, alejándose del aire detectivesco que tenía Hermandad, con la búsqueda del Libro del Grial, para centrarse en enfrentamientos y cambios políticos. Con la paz en Tierra Santa, varios mercaderes asentados en Acre, comienzan a ver como sus ganancias disminuyen drásticamente, las Órdenes Militares ya no requieren de caballos, armaduras o armas, y la prohibición de Baybars de comerciar con los cristianos, hace que otros mercados, como el de esclavos, se tambaleen. Y serán estos mercaderes, aliados con aquellos que buscan provocar una nueva cruzada o vengarse del dominio suní los que trazarán un plan que podría lanzar a la guerra indiscriminada a Cristianos y Musulmanes: robar la Piedra Negra de La Kaaba, en la Ciudad Santa de La Meca.

                El templario Will Campbell, junto a sus aliados del Ánima Templi; y el emir Kalawun, dentro de la Corte de los Mamelucos, intentarán evitar que esto suceda, en una misión que parece imposible pero que no tienen más remedio que cumplir si no quieren que todo por lo que han luchado, desaparezca en el fuego de la batalla. Y mientras esto ocurre, la esperanza de todos, el hijo de Baybars, Baraka Kan, tutelado por Kalawun y que debía ser el sultán de la paz, parece no estar a la altura de lo que se espera de él… ni mucho menos.

                Con Cruzada, Robyn Young consigue una obra redonda, mucho más completa y mejor desarrollada que Hermandad, con un ritmo desenfrenado que atrapa al lector desde el principio, y que mezcla de forma intrigante muchas tramas y temas, envolviéndonos capa tras capa en uno de los periodos más interesantes de la Historia. Quizá el fallo del libro sea la superposición de la trama a los personajes. Si en Hermandad veíamos que por ejemplo, Garin de Lyons era un personaje perfectamente tratado, en Cruzados vemos que se tiende a crear unas impresiones más maniqueas de los personajes. Salvo Baybars, al que consigue dar cierta profundidad, en los demás, los buenos son buenos, y los malos malos. El verdadero peso de la novela recae sobre los giros argumentales, no sobre la evolución de los personajes.

                En fin, un libro muy entretenido, y sobre todo, un intento de acercarse de forma lo más veraz posible a la situación de Tierra Santa en el último cuarto del siglo XIII, al fascinante mundo de los Cruzados, los Mamelucos y las Órdenes Militares.

lunes, 5 de marzo de 2012

CANCIÓN DE HIELO Y FUEGO: MYSSA, MADRE.


                Con el fuego de los dragones de Daenerys aun cayendo desde el cielo y la gente huyendo a su alrededor, Rhoynar tuvo serios problemas para conseguir apartarse de la muchedumbre, recibiendo varias heridas en su intento por alcanzar una colina cercana al campamento. Finalmente, Rhoynar consiguió apartarse del caos del campamento y trepó a la colina, donde observó como las tropas de Meereen luchaban contra los Astapori y los Yunkios, al tiempo que los Volantene se retiraban hacia sus barcos. Los dragones, uno blanco, otro verde y otro de color negro, destruyeron el campamento bajo la atenta mirada de Rhoynar. Finalmente, los grandes reptiles volvieron hacia Meereen, y el silencio cayó sobre el campamento. Desde la colina, Rhoynar vio como hombres de la ciudad llegaban y exploraban el campamento, y se reunió con ellos, descubriendo que se trataba de un grupo de guerreros Inmaculados dirigidos por uno de los Hombres Bestia de Meereen, un hombre con una máscara de bronce que representaba a un tigre, Neezak no-Hanor, Primer Magistrado de la Emperatriz Daenerys. Neezak y sus hombres buscaban en los restos del campamento a los esclavos supervivientes para conducirlos a Meereen, donde serían liberados por Myssa, la Madre de Dragones. Los Inmaculados acababan con la vida de los esclavistas que habían sobrevivido al conflicto, y cuando consideraron que el campamento estaba libre, antes de que los rechazados yunkios, astapori y volantenes volvieran, dirigieron a la quincena de esclavos supervivientes hacia Meereen. Las puertas de la ciudad se abrieron para Neezak no-Hanor y sus hombres, y permitieron el paso de Rhoynar a la ciudad de las grandes pirámides. A su paso, pudo ver a meereenses, y a viejos esclavos de Astapor y Yunka´i, pero también había algunos dothraki y hombres de Poniente. Neezak les condujo al Templo de las Gracias, donde serían preparados para ser presentados al día siguiente a la Emperatriz. Allí, en el Templo de las Gracias, mujeres envueltas en sedas de colores, bañaron y adecuaron a Rhoynar, enseñándole a utilizar el tokar, la prenda propia de Meereen. Esa noche, mientras dormía, una de las Gracias vestida de verde, despertó a Rhoynar, que la siguió hasta un jardín, donde la Gracia se reunió con un Hombre-Bestia con la máscara de un lobo, que llevaba en un collar el símbolo de la Arpía. La Gracia y el Hombre-Bestia hablaron unos instantes, y Rhoynar vio que las manos del hombre estaban manchadas de sangre seca. Se escucharon ruidos, y el Hombre Bestia desapareció en el jardín, mientras Rhoynar se hacía el encontradizo con la Gracia Verde, que se presentó como Shila no-Laashi, y le acompañó hasta el dormitorio donde debía dormir, convencida de que Rhoynar no había visto nada.

                Por la mañana, las Gracias prepararon a los esclavos para ser conducidos ante la Emperatriz Daenerys, Myssa, la Madre de Dragones, y con ellos, desfilaron por las calles de Meereen, en dirección a la Gran Pirámide. Los rumores en las calles decían que esa noche, los Hijos de la Arpía habían matado a uno de los Grandes Amos con toda su familia, Shikar no-Mhozak, uno de los principales aliados de Daenerys. Finalmente, llegaron a la Gran Pirámide, donde Rhoynar se encontró con Nansirio Ikurei, el capitán que le había llevado de Volantis a Valyria, que ahora formaba parte de la guardia de Ser Barristan Selmy. Tras hablar con Neezak no-Hanor, Ikurei se llevó a Rhoynar de las filas de esclavos, conduciéndolo a una sala donde fue recibido por Lord Barristal Selmy, sorprendido de que siguiera vivo. Selmy ordenó a Ikurei de que se encargara de hacer parecer de nuevo a Rhoynar un Ponienti, mientras Rhoynar le confirmó que sospechaba de quien podía ser el culpable de la muerte de Shikar no-Mhozak. Selmy le ordenó silencio, tanto a él como a Ikurei, antes de volver junto a Daenerys, que estaba dando oficialmente la libertad a los esclavos rescatados en el campamento.

                Mientras tanto, Fusk viajaba en la Flota del Hierro, al mando de Victarion Greyjoy, evitando las costas de Poniente. En su camino a oriente, el Almirante había decidido esquivar los puntos habituales de avituallamiento  (Antigua, Lanza del Sol…) y dirigirse a Braavos, donde conseguirían información y vituallas que les permitieran alcanzar Meereen. En el camino, Victarion se empeñó en hacer parecer un guerrero a Fusk, su “sobrino de sal”, pero lo único que consiguió fue hacerle una buena herida en las costillas que le mantuvo en cama casi todo el viaje hasta Braavos. Fusk se recuperó a tiempo de ver el Titán que se erguía sobre la ciudad. Victarion dejó la mayor parte de la flota a una distancia prudencial de Braavos, y se dirigió hacia el Puerto del Trapero, el más pequeño de los puertos bravoosi con unos pocos barcos. Fusk se encargaría de las negociaciones en el gran mercado de Braavos, consiguiendo buenos precios, pero tardarían tres días en tener todos los suministros necesarios. Eso les dejaba tres días para recorrer la ciudad de los canales, la gran Braavos. Victarion instaló a Fusk y a sus hombres en una posada cerca del propio Puerto del Trapero, sus hombres tendrían bebida, comida y mujeres para los tres días. Sin embargo, las mujeres que aquella posada podía ofertar (donde destacaba una tal Elly la Trotona), no eran del interés de Fusk, al que el posadero indicó un lugar que podía ser de su interés, un burdel llamado La Reina de Dragones, donde se atendía todo tipo de necesidades. Picado por la curiosidad, Fusk se dirigió hacia las cercanías del Puerto Púrpura, donde se encontraba el Reina de Dragones, que contaba con su propio embarcadero, por el que Fusk vio pasar a varios hombres vestidos de negro, símbolo de poder en Braavos. Fusk entró en el burdel, y tras ser despojado de sus armas, entró en la sala principal, donde una mujer procedente de Yi Ti tocaba un extraño instrumento de dieciséis cuerdas, y otra mujer bailaba. Bravoosi y comerciantes procedentes de todos los puntos del mapa observaban allí a las mujeres que ofrecía aquel lugar. Y lejos de la luz, se ofrecían placeres menos comunes. Hombres, niños, eunucos… Chorindra, la propietaria del burdel se dirigió hacia Fusk, una mujer hermosa, de piel oscura, procedente de las Islas del Verano, que le condujo al interior de la sala. Chorindra gustaba de tomar la primera copa de aquellos que llegaban al Reina de Dragones con ellos, y Fusk no tardó en decidir que ella sería su mujer para esa noche. Pagó los dos dragones de oro que la mujer pedía como precio, y pasó el resto de la noche con Chorindra. Además de hacer el amor, Fusk aprovechó la otra gran habilidad de Chorindra, el comercio de rumores, averiguando así que la mujer a la que llamaban Myssa, y que gobernaba en Meereen manejando dragones, era Daenerys Targaryen. Además, Fusk supo que Astapor, Yunka´i y Volantis se habían aliado para luchar contra Daenerys. La gran flota de Volantis supondría una amenaza real para Meereen, que carecía de armada. Además, Fusk supo que compañías mercenarias estaban viajando hacia el Valle de Arryn, donde Stannis Baratheon, al parecer, planeaba marchar hacia los Ríos. Y del mismo modo Chorindra le hizo saber que había otros Ponienti en Braavos, hombres que habían recurrido a los servicios de La Reina de Dragones, pero también de la Casa del Blanco y el Negro. Además, los hombres habían pagado con oro del Banco de Hierro de Braavos, que había autorizado un crédito reciente a Eddard Stark, por lo que suponía que vendrían de Desembarco del Rey.  Fusk expresó su interés en saber qué era la Casa del Blanco y el Negro, y Chorindra le dirigió a la Isla de los Templos, y le dio el código para entrar, una moneda de hierro y las palabras valar morghulis.

                A la mañana siguiente, Fusk se dirigió a la Isla de los Dioses, en el centro de Braavos, donde había templos de muchas religiones. Fusk visitó el Septo, viendo que los Siete estaban velados por sedas negras, lo que indicaba que el Septón Supremo había muerto. Pero los rumores decían que pronto sería elegido un nuevo Septón Supremo, y que estaría dispuesto a lanzar la Guerra Santa en nombre de los Siete, pues Eddard Stark estaba intentando imponer la religión de los Viejos Dioses en Poniente. Caballeros de Altojardín y la Roca ya habían tomado como escudo la estrella de siete puntas. Con esta información en mente, Fusk se dirigió hacia la Casa del Blanco y el Negro, un edificio gris con dos puertas, una de arciano con una luna tallada en ébano y otra de ébano con la luna tallada en arciano. Las puertas se abrieron cuando Fusk pronunció las palabras valar morghulis, y pudo entrar en una gran estancia sombría, donde se rendía culto a más de treinta dioses. Quiso hablar con uno de los sacerdotes para averiguar qué habían hecho allí los hombres de Poniente, pero no tardó en averiguarlo por sí mismo: ante la estatua del Dios Sin Rostro, aquel que representaba a la muerte y a los Hombres Sin Rostro, había una talla de madera de una mujer rubia a caballo, en la que con un cuchillo se había grabado la palabra “Targaryen”. De inmediato, Fusk supuso que un Hombre Sin Rostro había sido enviado a poner fin a la vida de Daenerys Targaryen, pero antes de salir de la Casa del Blanco y el Negro, Fusk decidió utilizar la moneda que Chorindra le había dado, y pronunció un nombre en las salas del Dios Sin Rostro: Roose Bolton, el hombre que había matado a su padre, Ulryk Aesirk.

                Mucho más al norte, Oweyn Eld, Theon Greyjoy, Ioana Skadi y Uther Aesirk cruzaban la Puerta, y al otro lado, tras atravesar un largo pasillo, se encontraron en un bosque de arcianos dominado por una inmensa tormenta. La ventisca era tal que se perdieron las pistas los unos a los otros, y de pronto, caminaban solos por el bosque de arcianos. Uther comenzó a buscar a sus compañeros, pero se adentró en el bosque, perdido. Deambuló varias horas, horas extrañas en las que el sol no se movía en el cielo, pero finalmente, acertó a ver una columna de humo gris, y lo siguió, encontrando una pequeña aldea. Hombres de aspecto salvaje trataron de detenerle, apuntándole con arcos de madera de arciano y flechas con punta de sílex, pero un anciano, que se presentó como Ilco, se lo impidió. Los keriansai no recibían a sus huéspedes con flechas. Ilco condujo a Uther al interior de una de las casas, donde le dieron comida caliente. El anciano le explicó a Uther que los keriansai eran una tribu de los primeros hombres que habían combatido contra Discordia cuando este se alzó por primera vez, en los tiempos de la leyenda, pero que no habían abandonado sus tierras natales cuando el resto de los Antiguos Hombres se marcharon hacia el Sur, aunque ahora Ilco estaba planteándose buscar los viejos pasos de montaña para dejar sus viejos hogares. Discordia había vuelto. Uther trató de convencer a Ilco y los keriansai de que le acompañaran para buscar a Oweyn y los demás, pero la noche caía, y deberían posponer la búsqueda para el día siguiente. Los hombres de la tribu llegaron, y las mujeres les sirvieron comida y bebida, un fuerte licor del que Uther bebió una buena cantidad, mientras los keriansai escuchaban sus historias.

                Oweyn, mientras tanto, recorría el Bosque de Arcianos, en busca de sus amigos, pero lo que encontró fue a un gigante que atacaba a una hermosa doncella. Oweyn luchó contra el gigante, derrotándolo, y salvó a la joven (que llevaba un collar de oro con forma de dragón), que se presentó como Myssa, de los keriansai. Había salido a buscar hierbas para su pueblo, y se había perdido con la ventisca, cuando el gigante la había atacado. Oweyn y Myssa buscaron refugio para pasar la noche, pero no lo encontraron, y tuvieron que dormir al llano, aunque la ventisca cesó. Bajo el cielo despejado y cubiertos por pieles, Myssa y Oweyn hicieron el amor, y cuando terminaron, Myssa se incorporó, tambaleándose. Una sustancia oscura se derramaba entre sus piernas, mientras su piel se tensaba, y su cabello caía a mechones, volviéndose amarillento como los huesos viejos. Su vientre se hinchaba y convulsionaba, y dio a luz a tres hijos… tres arañas con cara de bebé, que de inmediato atacaron a Oweyn, los hijos de la Sangre de Eld dispuestos a acabar con su padre. Oweyn consiguió acabar con las tres criaturas, y su madre, la monstruosa Myssa se esfumó, dejando tras de sí el collar con la imagen del dragón, que Oweyn recogió. El oro estaba cálido, y se abrió un sendero en la nieve para que Oweyn lo siguiera.

                Y en la aldea keriansai, Uther se despertó bruscamente cuando los hombres y mujeres de la tribu le arrancaban de las pieles de su jergón, desnudo, al grito de “Oh, Discordia”. Los keriansai estaban dispuestos a encerrar a Uther en una jaula de ramas de arciano que habían preparado para él, tejida con forma de hombre, junto a una gran hoguera. Ilco gritaba, señalándole “¡Muerte para ti, vida para mi pueblo!”. Uther trató de liberarse varias veces, pero estaba a punto de ser arrojado a la jaula cuando las flechas de Theon Greyjoy alcanzaron el cuello de varios de aquellos que estaban rodeando a Uther, permitiéndole volver al interior de la casa y recoger su escudo y su espada, aunque estuvo a punto de caer en manos de tres keriansai. Theon irrumpió en la sala, acabando con los otros tres keriansai, y salvando así a Uther. Theon y Uther se alejaron de la aldea keriansai, completamente arrasada por el Greyjoy, internándose en el bosque de arcianos, donde finalmente, y gracias a la llamada del Dragón de Oro del colgante de Oweyn, se encontraron los tres, poniendo camino hacia el norte, hacia el Castillo de Discordia.

                Tras dos días de camino, Theon, Uther y Oweyn alcanzaron las montañas del otro lado del valle, donde se alzaba el Castillo de Discordia, y descubrieron allí un muro tallado con bajorrelieves que narraba la historia del enfrentamiento de los Primeros Hombres con el primer Discordia, y como fueron arrasados antes de la llegada de Azor Ahai, empujado por el Gran Dios de la Luz y empuñando una espada ardiente. Las imágenes mostraban la muerte de Discordia, y la victoria de Azor Ahai, pero también como este había tenido que matar a su esposa para encender la espada que le permitió vencer a la Oscuridad. Y otras imágenes que mostraban el funeral de Azor Ahai, pero en estas, no estaba la espada. Había bajorrelieves que mostraban a los keriansai trabajando en el Memorial, antes de ser dominados por Discordia, y de como un dragón había muerto allí, en las puertas del Castillo Discordia, envenenado por el poder del Otro. Y a sus pies se encontraba precisamente el esqueleto de un dragón, los restos de una antigua bestia, cubiertos de escarcha. Y entonces, los huesos comenzaron a moverse, hasta reconformar al viejo dragón, que se dirigió a ellos entre chasquidos. Los dragones eran criaturas del fuego y la tierra, y a ellos volvían, y desde allí, podían volver a ser invocados, y acceder al saber universal. Así que el dragón estaba obligado a responder a tres preguntas ante la sangre de Eld. Oweyn preguntó primero por el destino de la espada de Azor Ahai, y el dragón respondió que tras la muerte del héroe, la espada había pasado a uno de sus compañeros, de cuya sangre había nacido un héroe que había tomado su nombre de la espada. A su muerte, la espada fue entregada a su hermana, que se llevó su secreto a la tumba. Oweyn preguntó por cómo destruir a Discordia, y el dragón respondió que sólo la muerte podía acabar con el nuevo Discordia, y solo podía morir víctima de un objeto que no fuera de ese mundo, como la sangre del oso que habían conseguido. La tercera pregunta de Oweyn fue que quién estaba destinado a empuñar la espada de Azor Ahai, y el dragón respondió que era un nacido en Tierra de Tormentas, entre el humo y la sal, al que muchos habían llamado bastardo, pero que ahora estaba seguro entre las arenas. De inmediato, Theon, Uther y Oweyn pensaron que la espada de Azor Ahai debía ser la que había dado nombre a Arthur Dayne, la Espada del Amanecer, muerto en manos de Eddard Stark como último de los Capas Blancas que protegía a Lyanna Stark, y su hermana era Ashara Dayne, que había muerto, según algunos rumores, tras algo extraño con Eddard Stark. Por otro lado, bastardo nacido en tierra de tormentas, entre humo y sal… Uther pensó en Edric Tormenta, al que Stark les había ordenado capturar y que había huido de Bastión de Tormentas junto al castellano Courtney Penrose antes de que llegaran al castillo. Ashara Dayne pertenecía a una familia de Dorne, y en Dorne se había refugiado Edric Tormenta… parecía que todas las respuestas apuntaban a las arenas del sur de Poniente. El dragón cayó, dejando a la vista los escalones que conducían hacia el Castillo de Discordia, y Oweyn, Theon y Uther comenzaron a subirlos…

                Tras abandonar la Casa del Blanco y el Negro, Fusk informó de sus descubrimientos a Victarion, que de inmediato se lanzó a la preparación de planes de batalla para derrotar a los volantenes que asediaban Meereen, mientras Fusk volvía al Reina de Dragones, donde esperaba ver quienes eran los hombres que, posiblemente, habían encargado el asesinato de Daenerys Targaryen. Su sorpresa fue grande al descubrir que se trataba de Meñique, Randall Tarly de Colina Cuerno (uno de los señores del Dominio) y Osmund Kettleback, uno de los guardias de Desembarco del Rey…

                Y en Meereen, finalmente, Rhoynar era llevado, sin la argolla de esclavo, ante su hermana, Daenerys. La muchacha estaba sorprendida, hasta minutos antes, Lord Selmy no le había contado la existencia de su hermano, y estaba aún en shock. Daenerys abrazó a su hermano mayor, y decidió presentarle a toda su familia. Le condujo a una sala y allí, le mostró a su hijo con el difunto Khal Drogo, Rhaego, el Semental que Montaría el mundo…

jueves, 1 de marzo de 2012

TANTO POR LEER...

Estamos acabando ya entrando en Marzo, como el que no quiere la cosa, llevamos ya dos meses de 2012 disfrutados y finiquitados. Y claro, como el mundo se acaba en Diciembre, me ha entrado un poco de agobio por aquello de no dejar flecos pendientes. Y cuando miro a las estanterías y veo todos los libros que me quedan por leer... Así que aprovecho y os comento lo que veremos en el Iconocronos en los próximos meses... aunque aún no soy capaz de preveer un orden de lectura y por lo tanto de publicación.

-En estos momentos, estoy terminando Cruzados, de Robin Young.
-En cuanto lo acabe, me pondré con El Pensamiento de las Mil Caras, de Bakker, acabando así la trilogía Príncipe de Nada.
-Y cuando acabe con Bakker, me pondré con Réquiem, la última de las novelas de la trilogía templaria de Robin Young.

Y esto es lo que tengo organizado... porque más allá de esto... Os cuento:

-Los Pilares de la Tierra (Ken Follett)
-La Caída de los Gigantes (Ken Follett)
-Trilogía de la Fundación (Isaac Asimov)
-El Libro en el que Desapareció el Mundo (Wolfram Fleishhauer).
-Las biografías de Catalina de Medici, María Estuardo e Isabel I de Inglaterra.
-El Nombre del Viento (Patrick Rothfuss), y si me gusta, en algún momento, El Temor de un Hombre Sabio.
-La Mejor Venganza, La Voz de las Espadas, Antes de que los Cuelguen y El Último Argumento de los Reyes, de Joe Abercrombie.
-El Último Puente y Los Jardines de la Luna, de Steven Erikson...

Y eso, así, sin profundizar mucho y sin prever los libros que irán llegando a lo largo del año... Qué, ¿qué os parece?