No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

lunes, 5 de marzo de 2012

CANCIÓN DE HIELO Y FUEGO: MYSSA, MADRE.


                Con el fuego de los dragones de Daenerys aun cayendo desde el cielo y la gente huyendo a su alrededor, Rhoynar tuvo serios problemas para conseguir apartarse de la muchedumbre, recibiendo varias heridas en su intento por alcanzar una colina cercana al campamento. Finalmente, Rhoynar consiguió apartarse del caos del campamento y trepó a la colina, donde observó como las tropas de Meereen luchaban contra los Astapori y los Yunkios, al tiempo que los Volantene se retiraban hacia sus barcos. Los dragones, uno blanco, otro verde y otro de color negro, destruyeron el campamento bajo la atenta mirada de Rhoynar. Finalmente, los grandes reptiles volvieron hacia Meereen, y el silencio cayó sobre el campamento. Desde la colina, Rhoynar vio como hombres de la ciudad llegaban y exploraban el campamento, y se reunió con ellos, descubriendo que se trataba de un grupo de guerreros Inmaculados dirigidos por uno de los Hombres Bestia de Meereen, un hombre con una máscara de bronce que representaba a un tigre, Neezak no-Hanor, Primer Magistrado de la Emperatriz Daenerys. Neezak y sus hombres buscaban en los restos del campamento a los esclavos supervivientes para conducirlos a Meereen, donde serían liberados por Myssa, la Madre de Dragones. Los Inmaculados acababan con la vida de los esclavistas que habían sobrevivido al conflicto, y cuando consideraron que el campamento estaba libre, antes de que los rechazados yunkios, astapori y volantenes volvieran, dirigieron a la quincena de esclavos supervivientes hacia Meereen. Las puertas de la ciudad se abrieron para Neezak no-Hanor y sus hombres, y permitieron el paso de Rhoynar a la ciudad de las grandes pirámides. A su paso, pudo ver a meereenses, y a viejos esclavos de Astapor y Yunka´i, pero también había algunos dothraki y hombres de Poniente. Neezak les condujo al Templo de las Gracias, donde serían preparados para ser presentados al día siguiente a la Emperatriz. Allí, en el Templo de las Gracias, mujeres envueltas en sedas de colores, bañaron y adecuaron a Rhoynar, enseñándole a utilizar el tokar, la prenda propia de Meereen. Esa noche, mientras dormía, una de las Gracias vestida de verde, despertó a Rhoynar, que la siguió hasta un jardín, donde la Gracia se reunió con un Hombre-Bestia con la máscara de un lobo, que llevaba en un collar el símbolo de la Arpía. La Gracia y el Hombre-Bestia hablaron unos instantes, y Rhoynar vio que las manos del hombre estaban manchadas de sangre seca. Se escucharon ruidos, y el Hombre Bestia desapareció en el jardín, mientras Rhoynar se hacía el encontradizo con la Gracia Verde, que se presentó como Shila no-Laashi, y le acompañó hasta el dormitorio donde debía dormir, convencida de que Rhoynar no había visto nada.

                Por la mañana, las Gracias prepararon a los esclavos para ser conducidos ante la Emperatriz Daenerys, Myssa, la Madre de Dragones, y con ellos, desfilaron por las calles de Meereen, en dirección a la Gran Pirámide. Los rumores en las calles decían que esa noche, los Hijos de la Arpía habían matado a uno de los Grandes Amos con toda su familia, Shikar no-Mhozak, uno de los principales aliados de Daenerys. Finalmente, llegaron a la Gran Pirámide, donde Rhoynar se encontró con Nansirio Ikurei, el capitán que le había llevado de Volantis a Valyria, que ahora formaba parte de la guardia de Ser Barristan Selmy. Tras hablar con Neezak no-Hanor, Ikurei se llevó a Rhoynar de las filas de esclavos, conduciéndolo a una sala donde fue recibido por Lord Barristal Selmy, sorprendido de que siguiera vivo. Selmy ordenó a Ikurei de que se encargara de hacer parecer de nuevo a Rhoynar un Ponienti, mientras Rhoynar le confirmó que sospechaba de quien podía ser el culpable de la muerte de Shikar no-Mhozak. Selmy le ordenó silencio, tanto a él como a Ikurei, antes de volver junto a Daenerys, que estaba dando oficialmente la libertad a los esclavos rescatados en el campamento.

                Mientras tanto, Fusk viajaba en la Flota del Hierro, al mando de Victarion Greyjoy, evitando las costas de Poniente. En su camino a oriente, el Almirante había decidido esquivar los puntos habituales de avituallamiento  (Antigua, Lanza del Sol…) y dirigirse a Braavos, donde conseguirían información y vituallas que les permitieran alcanzar Meereen. En el camino, Victarion se empeñó en hacer parecer un guerrero a Fusk, su “sobrino de sal”, pero lo único que consiguió fue hacerle una buena herida en las costillas que le mantuvo en cama casi todo el viaje hasta Braavos. Fusk se recuperó a tiempo de ver el Titán que se erguía sobre la ciudad. Victarion dejó la mayor parte de la flota a una distancia prudencial de Braavos, y se dirigió hacia el Puerto del Trapero, el más pequeño de los puertos bravoosi con unos pocos barcos. Fusk se encargaría de las negociaciones en el gran mercado de Braavos, consiguiendo buenos precios, pero tardarían tres días en tener todos los suministros necesarios. Eso les dejaba tres días para recorrer la ciudad de los canales, la gran Braavos. Victarion instaló a Fusk y a sus hombres en una posada cerca del propio Puerto del Trapero, sus hombres tendrían bebida, comida y mujeres para los tres días. Sin embargo, las mujeres que aquella posada podía ofertar (donde destacaba una tal Elly la Trotona), no eran del interés de Fusk, al que el posadero indicó un lugar que podía ser de su interés, un burdel llamado La Reina de Dragones, donde se atendía todo tipo de necesidades. Picado por la curiosidad, Fusk se dirigió hacia las cercanías del Puerto Púrpura, donde se encontraba el Reina de Dragones, que contaba con su propio embarcadero, por el que Fusk vio pasar a varios hombres vestidos de negro, símbolo de poder en Braavos. Fusk entró en el burdel, y tras ser despojado de sus armas, entró en la sala principal, donde una mujer procedente de Yi Ti tocaba un extraño instrumento de dieciséis cuerdas, y otra mujer bailaba. Bravoosi y comerciantes procedentes de todos los puntos del mapa observaban allí a las mujeres que ofrecía aquel lugar. Y lejos de la luz, se ofrecían placeres menos comunes. Hombres, niños, eunucos… Chorindra, la propietaria del burdel se dirigió hacia Fusk, una mujer hermosa, de piel oscura, procedente de las Islas del Verano, que le condujo al interior de la sala. Chorindra gustaba de tomar la primera copa de aquellos que llegaban al Reina de Dragones con ellos, y Fusk no tardó en decidir que ella sería su mujer para esa noche. Pagó los dos dragones de oro que la mujer pedía como precio, y pasó el resto de la noche con Chorindra. Además de hacer el amor, Fusk aprovechó la otra gran habilidad de Chorindra, el comercio de rumores, averiguando así que la mujer a la que llamaban Myssa, y que gobernaba en Meereen manejando dragones, era Daenerys Targaryen. Además, Fusk supo que Astapor, Yunka´i y Volantis se habían aliado para luchar contra Daenerys. La gran flota de Volantis supondría una amenaza real para Meereen, que carecía de armada. Además, Fusk supo que compañías mercenarias estaban viajando hacia el Valle de Arryn, donde Stannis Baratheon, al parecer, planeaba marchar hacia los Ríos. Y del mismo modo Chorindra le hizo saber que había otros Ponienti en Braavos, hombres que habían recurrido a los servicios de La Reina de Dragones, pero también de la Casa del Blanco y el Negro. Además, los hombres habían pagado con oro del Banco de Hierro de Braavos, que había autorizado un crédito reciente a Eddard Stark, por lo que suponía que vendrían de Desembarco del Rey.  Fusk expresó su interés en saber qué era la Casa del Blanco y el Negro, y Chorindra le dirigió a la Isla de los Templos, y le dio el código para entrar, una moneda de hierro y las palabras valar morghulis.

                A la mañana siguiente, Fusk se dirigió a la Isla de los Dioses, en el centro de Braavos, donde había templos de muchas religiones. Fusk visitó el Septo, viendo que los Siete estaban velados por sedas negras, lo que indicaba que el Septón Supremo había muerto. Pero los rumores decían que pronto sería elegido un nuevo Septón Supremo, y que estaría dispuesto a lanzar la Guerra Santa en nombre de los Siete, pues Eddard Stark estaba intentando imponer la religión de los Viejos Dioses en Poniente. Caballeros de Altojardín y la Roca ya habían tomado como escudo la estrella de siete puntas. Con esta información en mente, Fusk se dirigió hacia la Casa del Blanco y el Negro, un edificio gris con dos puertas, una de arciano con una luna tallada en ébano y otra de ébano con la luna tallada en arciano. Las puertas se abrieron cuando Fusk pronunció las palabras valar morghulis, y pudo entrar en una gran estancia sombría, donde se rendía culto a más de treinta dioses. Quiso hablar con uno de los sacerdotes para averiguar qué habían hecho allí los hombres de Poniente, pero no tardó en averiguarlo por sí mismo: ante la estatua del Dios Sin Rostro, aquel que representaba a la muerte y a los Hombres Sin Rostro, había una talla de madera de una mujer rubia a caballo, en la que con un cuchillo se había grabado la palabra “Targaryen”. De inmediato, Fusk supuso que un Hombre Sin Rostro había sido enviado a poner fin a la vida de Daenerys Targaryen, pero antes de salir de la Casa del Blanco y el Negro, Fusk decidió utilizar la moneda que Chorindra le había dado, y pronunció un nombre en las salas del Dios Sin Rostro: Roose Bolton, el hombre que había matado a su padre, Ulryk Aesirk.

                Mucho más al norte, Oweyn Eld, Theon Greyjoy, Ioana Skadi y Uther Aesirk cruzaban la Puerta, y al otro lado, tras atravesar un largo pasillo, se encontraron en un bosque de arcianos dominado por una inmensa tormenta. La ventisca era tal que se perdieron las pistas los unos a los otros, y de pronto, caminaban solos por el bosque de arcianos. Uther comenzó a buscar a sus compañeros, pero se adentró en el bosque, perdido. Deambuló varias horas, horas extrañas en las que el sol no se movía en el cielo, pero finalmente, acertó a ver una columna de humo gris, y lo siguió, encontrando una pequeña aldea. Hombres de aspecto salvaje trataron de detenerle, apuntándole con arcos de madera de arciano y flechas con punta de sílex, pero un anciano, que se presentó como Ilco, se lo impidió. Los keriansai no recibían a sus huéspedes con flechas. Ilco condujo a Uther al interior de una de las casas, donde le dieron comida caliente. El anciano le explicó a Uther que los keriansai eran una tribu de los primeros hombres que habían combatido contra Discordia cuando este se alzó por primera vez, en los tiempos de la leyenda, pero que no habían abandonado sus tierras natales cuando el resto de los Antiguos Hombres se marcharon hacia el Sur, aunque ahora Ilco estaba planteándose buscar los viejos pasos de montaña para dejar sus viejos hogares. Discordia había vuelto. Uther trató de convencer a Ilco y los keriansai de que le acompañaran para buscar a Oweyn y los demás, pero la noche caía, y deberían posponer la búsqueda para el día siguiente. Los hombres de la tribu llegaron, y las mujeres les sirvieron comida y bebida, un fuerte licor del que Uther bebió una buena cantidad, mientras los keriansai escuchaban sus historias.

                Oweyn, mientras tanto, recorría el Bosque de Arcianos, en busca de sus amigos, pero lo que encontró fue a un gigante que atacaba a una hermosa doncella. Oweyn luchó contra el gigante, derrotándolo, y salvó a la joven (que llevaba un collar de oro con forma de dragón), que se presentó como Myssa, de los keriansai. Había salido a buscar hierbas para su pueblo, y se había perdido con la ventisca, cuando el gigante la había atacado. Oweyn y Myssa buscaron refugio para pasar la noche, pero no lo encontraron, y tuvieron que dormir al llano, aunque la ventisca cesó. Bajo el cielo despejado y cubiertos por pieles, Myssa y Oweyn hicieron el amor, y cuando terminaron, Myssa se incorporó, tambaleándose. Una sustancia oscura se derramaba entre sus piernas, mientras su piel se tensaba, y su cabello caía a mechones, volviéndose amarillento como los huesos viejos. Su vientre se hinchaba y convulsionaba, y dio a luz a tres hijos… tres arañas con cara de bebé, que de inmediato atacaron a Oweyn, los hijos de la Sangre de Eld dispuestos a acabar con su padre. Oweyn consiguió acabar con las tres criaturas, y su madre, la monstruosa Myssa se esfumó, dejando tras de sí el collar con la imagen del dragón, que Oweyn recogió. El oro estaba cálido, y se abrió un sendero en la nieve para que Oweyn lo siguiera.

                Y en la aldea keriansai, Uther se despertó bruscamente cuando los hombres y mujeres de la tribu le arrancaban de las pieles de su jergón, desnudo, al grito de “Oh, Discordia”. Los keriansai estaban dispuestos a encerrar a Uther en una jaula de ramas de arciano que habían preparado para él, tejida con forma de hombre, junto a una gran hoguera. Ilco gritaba, señalándole “¡Muerte para ti, vida para mi pueblo!”. Uther trató de liberarse varias veces, pero estaba a punto de ser arrojado a la jaula cuando las flechas de Theon Greyjoy alcanzaron el cuello de varios de aquellos que estaban rodeando a Uther, permitiéndole volver al interior de la casa y recoger su escudo y su espada, aunque estuvo a punto de caer en manos de tres keriansai. Theon irrumpió en la sala, acabando con los otros tres keriansai, y salvando así a Uther. Theon y Uther se alejaron de la aldea keriansai, completamente arrasada por el Greyjoy, internándose en el bosque de arcianos, donde finalmente, y gracias a la llamada del Dragón de Oro del colgante de Oweyn, se encontraron los tres, poniendo camino hacia el norte, hacia el Castillo de Discordia.

                Tras dos días de camino, Theon, Uther y Oweyn alcanzaron las montañas del otro lado del valle, donde se alzaba el Castillo de Discordia, y descubrieron allí un muro tallado con bajorrelieves que narraba la historia del enfrentamiento de los Primeros Hombres con el primer Discordia, y como fueron arrasados antes de la llegada de Azor Ahai, empujado por el Gran Dios de la Luz y empuñando una espada ardiente. Las imágenes mostraban la muerte de Discordia, y la victoria de Azor Ahai, pero también como este había tenido que matar a su esposa para encender la espada que le permitió vencer a la Oscuridad. Y otras imágenes que mostraban el funeral de Azor Ahai, pero en estas, no estaba la espada. Había bajorrelieves que mostraban a los keriansai trabajando en el Memorial, antes de ser dominados por Discordia, y de como un dragón había muerto allí, en las puertas del Castillo Discordia, envenenado por el poder del Otro. Y a sus pies se encontraba precisamente el esqueleto de un dragón, los restos de una antigua bestia, cubiertos de escarcha. Y entonces, los huesos comenzaron a moverse, hasta reconformar al viejo dragón, que se dirigió a ellos entre chasquidos. Los dragones eran criaturas del fuego y la tierra, y a ellos volvían, y desde allí, podían volver a ser invocados, y acceder al saber universal. Así que el dragón estaba obligado a responder a tres preguntas ante la sangre de Eld. Oweyn preguntó primero por el destino de la espada de Azor Ahai, y el dragón respondió que tras la muerte del héroe, la espada había pasado a uno de sus compañeros, de cuya sangre había nacido un héroe que había tomado su nombre de la espada. A su muerte, la espada fue entregada a su hermana, que se llevó su secreto a la tumba. Oweyn preguntó por cómo destruir a Discordia, y el dragón respondió que sólo la muerte podía acabar con el nuevo Discordia, y solo podía morir víctima de un objeto que no fuera de ese mundo, como la sangre del oso que habían conseguido. La tercera pregunta de Oweyn fue que quién estaba destinado a empuñar la espada de Azor Ahai, y el dragón respondió que era un nacido en Tierra de Tormentas, entre el humo y la sal, al que muchos habían llamado bastardo, pero que ahora estaba seguro entre las arenas. De inmediato, Theon, Uther y Oweyn pensaron que la espada de Azor Ahai debía ser la que había dado nombre a Arthur Dayne, la Espada del Amanecer, muerto en manos de Eddard Stark como último de los Capas Blancas que protegía a Lyanna Stark, y su hermana era Ashara Dayne, que había muerto, según algunos rumores, tras algo extraño con Eddard Stark. Por otro lado, bastardo nacido en tierra de tormentas, entre humo y sal… Uther pensó en Edric Tormenta, al que Stark les había ordenado capturar y que había huido de Bastión de Tormentas junto al castellano Courtney Penrose antes de que llegaran al castillo. Ashara Dayne pertenecía a una familia de Dorne, y en Dorne se había refugiado Edric Tormenta… parecía que todas las respuestas apuntaban a las arenas del sur de Poniente. El dragón cayó, dejando a la vista los escalones que conducían hacia el Castillo de Discordia, y Oweyn, Theon y Uther comenzaron a subirlos…

                Tras abandonar la Casa del Blanco y el Negro, Fusk informó de sus descubrimientos a Victarion, que de inmediato se lanzó a la preparación de planes de batalla para derrotar a los volantenes que asediaban Meereen, mientras Fusk volvía al Reina de Dragones, donde esperaba ver quienes eran los hombres que, posiblemente, habían encargado el asesinato de Daenerys Targaryen. Su sorpresa fue grande al descubrir que se trataba de Meñique, Randall Tarly de Colina Cuerno (uno de los señores del Dominio) y Osmund Kettleback, uno de los guardias de Desembarco del Rey…

                Y en Meereen, finalmente, Rhoynar era llevado, sin la argolla de esclavo, ante su hermana, Daenerys. La muchacha estaba sorprendida, hasta minutos antes, Lord Selmy no le había contado la existencia de su hermano, y estaba aún en shock. Daenerys abrazó a su hermano mayor, y decidió presentarle a toda su familia. Le condujo a una sala y allí, le mostró a su hijo con el difunto Khal Drogo, Rhaego, el Semental que Montaría el mundo…