No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

viernes, 13 de abril de 2012

1602


                El azar y las decisiones editoriales se cruzaron el otro día en mi camino, cuando fui a comprar las novedades del mes. Bueno, de hecho, las novedades del mes no habían salido, así que cogí los tomos de Marzo… y me encontré con que comenzaba un coleccionable nuevo sobre Ultimate Spiderman, y hacían con él la típica promoción de número 1. Con el número 1 de Ultimate Spiderman, regalaban la genial 1602, y por lo que se ve, me bailaron los precios, porque yo juraría que vi 1.99€, y todo parece indicar que fueron diez euros los dos tomos, pero en fin… Aunque no soy un gran fan de la línea Ultimate, si lo soy de 1602, y como he hecho una relectura junto a las novedades del mes, pues hoy toca sesión remember en el Iconocronos.


                Cuando en 2002 se dijo que Neil Gaiman tenía un proyecto con Marvel, recuerdo que me quedé atónito. Gaiman. Mi Gaiman. El autor de mi Sandman. En Marvel. Y según fueron llegando noticias de como iba a ser su trabajo en la Casa de las Ideas, más interesante iba pareciendo. Cuando por fin pude leer 1602, mis esperanzas no se vieron defraudadas. Me pareció la puta ostia. Y a día de hoy, tras una segunda lectura, tantos años después… que puedo decir. Que a grandes rasgos, me lo sigue pareciendo.

                1602 se basa en una premisa que quizá brota de algo que en DC ya habían hecho con frecuencia antes, que es situar a sus héroes más característicos fuera de sus propias épocas o historias, los llamados Elseworlds, que siempre han ido un paso más allá que los What If…? de Marvel; y es que lo que Gaiman hace es situar a diversos héroes de Marvel en un contexto completamente atípico: la Inglaterra isabelina. Así, nos encontramos a Nick Furia convertido en jefe de espías de la reina Isabel, Stephen Extraño es su médico personal, Otto von Muerte es el señor de Latveria, las canciones hablan de la desaparición de “Los Cuatro del Fantastick”… El ayudante personal de Furia recibe el nombre de Peter Parquagh, y tiende a quedarse ensimismado mirando a las arañas, mientras que uno de sus más enigmáticos agentes es un bardo irlandés y ciego que atiende al nombre de Matt Murdock… y que es un hombre sin miedo. Aparecen los llamados “Nacidobrujos”, jóvenes que nacen con poderes formidables, y a los que Carlos Javier da refugio en una escuela cercana a Londres, mientras en España, el Alto Inquisidor, que tiene poderes sobre el magnetismo, y sus jóvenes seguidores, Wanda y el veloz Petros, parecen decididos a llevar a la hoguera a todos los Nacidobrujos. Cada página de 1602 es una sorpresa hasta que los personajes principales son presentados, precisamente por verles fuera del contexto en el que habitualmente les hemos visto. Y porque Gaiman hace un trabajo de documentación realmente admirable, donde prácticamente todos y cada uno de los datos que aporta, son históricamente veraces (hay un fallo, pero creo que es un error de traducción, ya que se alude a María Estuardo como “María Sangrienta”, y la reina inglesa que tuvo ese sobrenombre fue María Tudor). Y los que no lo son, como la pervivencia de la colonia de Roanoke, no son errores, sino cuestiones perfectamente hiladas en la trama y que nos dan las pistas de las diferencias entre el mundo Marvel habitual (históricamente, el nuestro) y aquel en el que Gaiman maneja a sus creaciones.


                A lo largo de 1602 nos encontramos con tramas religiosas, políticas, épicas… una mezcla explosiva que quizá cuenta como único fallo con un final demasiado apresurado y demasiado simplificado. En el apartado gráfico se confió el regreso de Gaiman a los cómics en una pareja que estaba de plena actualidad por su labor en Lobezno: Origen, Andy Kubert y Richard Isanove, que habían realizado un “experimento” en aquel momento, la aplicación del color digital directamente sobre los lápices del dibujante. No soy un gran defensor del trabajo de los Kubert (aunque si tengo que quedarme con uno, me quedo desde luego con Andy, a Adam Kubert no puedo ni verlo), pero 1602 es una auténtica joya también en lo visual (ese momento de Rojhaz lanzando una bandeja es memorable), y no deja de ser curioso ver las primeras aplicaciones de algo que a día de hoy se ha vuelto más habitual, la aplicación del color directamente sobre el lápiz.


                En fin, este tomo constituye una buena oportunidad de hacerse con un clásico moderno, una obra de obligado disfrute, y que ahora tiene un precio de lo más asequible… aunque sea con un Ultimate Spiderman de lastre…

                Que es broma…

                Je, je, je…

6 comentarios:

Shilmulo dijo...

No habia oido hablar nunca de este comic, pero la verdad es que si que parece la ostia puta, voy a intentar conseguirlo. Por cierto es curiosa la estrecha relación que mantiene Magneto con España.

Tomás Sendarrubias dijo...

Sí, lo mismo es el alto inquisidor de Domdaniel que le visten como al rey... Y si no habías leído este comic, ¡no esperes más!

David G. dijo...

Pues siendo sincero, está obra no me ha gustado demasiado. La veo como muy pretenciosa, sin llegar a contar nada del otro mundo.

A mi me gusta muchisimo más el Ultimate Spiderman XD

Tomás Sendarrubias dijo...

Calla, calla, que al final me he picado con Ultimate Spiderman y me he comprado el segundo volumen, con el primero de Ultimate X-Men. Terminaré haciéndolo todo, me lo veo venir.

Yota dijo...

Lo primero, las etapas de U. Spiderman y U. X-Men ofrecidas están muy muy bien.

Lo segundo, me lo estoy releyendo (1602) y me está gustando notablemente más que la primera vez, pero no dejar de parecerme un what if muy bonito, no la obra maestra que dicen por ahí

Tomás Sendarrubias dijo...

Si es que no aprecíais a Neil Gaiman en la magnitud de su grandiosidad... :)