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jueves, 26 de abril de 2012

HABLEMOS DE SERIES: ESPARTACO, DIOSES DE LA ARENA


                Hoy finalmente he terminado de ver Espartaco: Dioses de la Arena, la precuela que se grabó de Espartaco: Sangre y Arena  mientras Andy Whitfield trataba de recuperar la salud, con las tristes consecuencias son de todos ya conocidas. Para que la franquicia no perdiera empuje, se decidió, acertadamente, por rodar esta precuela, que nos habla de la historia de la casa de Batiato anterior a la llegada de Espartaco.


                Por lo tanto, en Espartaco: Dioses de la Arena, nos encontramos con los que probablemente sean los personajes más carismáticos de la primera temporada: John Hannah como Batiato y Lucy Lawless como la sin par Lucrecia. Junto a ellos, asistimos a los antecedentes de personajes ya conocidos, como Crixo, que aparece como un esclavo recién comprado; Naebia; el sirio Ashur, Salonio, Enomao, Barca… Y a ellos se unen nuevos personajes. Tito Batiato, el padre de Quinto; Gannicus, el campeón del ludus; el lanista Tulio y su ad latere Betio, rivales de Batiato; Melita, la esposa de Enomao; Gaya, una patricia romana amiga de Lucrecia… Y así, hasta completar un reparto de lo más digno para esta serie que roza la genialidad.


                Y es que, si Sangre y Arena fue una serie que mejoró con el tiempo y que iba mejorando capítulo a capítulo, Dioses de la Arena ha sabido aprovechar desde el principio las grandes bazas argumentales de la temporada anterior, y ya entramos en faena desde el primer episodio. La serie es todo un manual de traiciones, manipulación y juegos políticos, sin perder en ningún momento ese punto morboso que le dan la sangre y el sexo, que no pierden el lugar destacado que ya tuvieron durante la primera temporada, adquiriendo incluso mayor importancia argumental muchas de las escenas que anteriormente hubieran sido mero relleno para disfrute del ojo. Y es que en el cásting de Dioses de la Arena, una de las cosas que ha seguido primando es el hecho de que sus protagonistas se van a pasar la mayor parte de la serie con muy poco ropa encima… o ninguna.


                En fin, una serie que ha sabido jugar hábilmente con el tiempo y las mejores bazas de su primera temporada, limando detalles y mejorando en muchos puntos, hasta concentrar en seis episodios de cincuenta minutos una gran historia. La segunda temporada de la serie propiamente dicha ya está en antena, con un nuevo Espartaco y sin muchos de los personajes que han hecho grandes la primera temporada y su precuela, sólo espero que esté a la altura y no desmerezca.

1 comentario:

Yota dijo...

Genial precuela, ya estoy ansioso de que estrenen en España: Venganza. Que hace meses que acabó en USA, aver si este verano..

Además mola juntar a Spartacus y Galicus.