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jueves, 21 de junio de 2012

LOS VENGADORES: LA CRUZADA DE LOS NIÑOS


                Desde que hace ya varios años (miraría las fechas, pero me voy a sentir muy viejo) Allan Heinberg y Jimmy Cheung trajeran a nuestras vidas a los Jóvenes Vengadores, quedé completamente fascinado por el concepto, los personajes… Y eso que la idea de un grupo de Vengadorcitos no me hacía, en principio, demasiada gracia. Los Titanes funcionan en DC, pero no veía que tal concepto tuviera que ser llevado a Marvel.



                Para mi sorpresa (grata y grande) no lo fue. Heinberg y Cheung crearon algo completamente nuevo, completamente sorprendente y completamente adictivo. De entre todos los personajes que Heinberg y Cheung aportaron al mundo Marvel, desde el principio el que más me llamó la atención fue Wiccan, Billy Kaplan, el joven mago gay y judío que realiza sus hechizos a base de repetir las cosas que quiere que ocurran en voz alta. Por supuesto, la mera existencia de Wiccan y su relación con Hulkling (hacen la mejor pareja de Marvel desde Scott Summers y Jean Grey) levantaron ríos de tinta: eran jóvenes, menores de edad… Como poco, la situación era controvertida, y Heinberg la manejó con la normalidad que la cuestión merecía. Las aventuras de los Jóvenes Vengadores llegaron a su final con una versión contemporánea de la Guerra Kree-Skrull previa a la Invasión Secreta, ya que Heinberg tenía compromisos televisivos y cinematográficos que le apartaron de los comics, y Quesada (acertadamente o no) decidió que sólo sus creadores podrían continuar con los Jóvenes Vengadores.
                Obviamente esto fue así sólo relativamente. El equipo y los personajes eran demasiado buenos para dejarlos en el Limbo, y tuvieron sus participaciones en Civil War e Invasión Secreta, junto a los Runaways, y una serie limitada con cada uno de los personajes como protagonistas.



                Y finalmente, años después, Heinberg y Cheung hicieron hueco en sus agendas, y nos trajeron la continuación del proyecto Jóvenes Vengadores; La Cruzada de los Niños, en la que ni más ni menos, los chicos se implicarían en la búsqueda de la Bruja Escarlata. Bueno, yo daba palmas con las orejas. Debo explicar aquí que, junto a Jean Grey, probablemente la Bruja Escarlata sea mi heroína favorita de Marvel (sí, tengo un ojo cojonudo). Si el primer cómic de superhéroes que cayó en mis manos, como comentaba el otro día hablando de la Patrulla-X tenía que ver con la Saga de Fénix Oscura, el segundo que recuerdo, era un Vengadores, y allí estaban ellos. La Visión y la Bruja Escarlata. ¿Ha existido alguna vez una pareja más llamativa? Su segunda limited serie, que transcurría tras dejar ambos los Vengadores después de que la Visión intentara dominar el mundo, fue durante mucho tiempo la joya de mi colección, tuve que ahorrar para comprarme el tomo, que costaba no me acuerdo cuanto, pero una cantidad que a mi se me hizo enorme, y muy satisfactoria cuando por fin tuve la historia de mis héroes favoritos en las manos. ¿Os imagináis como me sentí cuando al fin de la serie la Bruja Escarlata tenía gemelos y a uno de ellos le llamaba “Tommy”? Aquello fue muy grande. Algo que me dejó marcado en mi faceta comiquera para siempre. Por eso odie a Byrne cuando hizo desaparecer a los hijos de Wanda, cuando la convirtió en una villana, cuando deshizo (en una historia magistral, todo sea dicho) todo lo que a mi me había hecho tan feliz. Esa era mi espina personal, el destino de los hijos de la Bruja Escarlata.
                Y por eso, Jóvenes Vengadores fue aún más importante cuando la leí. Porque cuando se planteó que Wiccan era Billy, la encarnación de uno de los gemelos de Wanda (Veloz, que también tiene lo suyo, era Tommy), casi se me cayó el cómic al suelo. Bueno, seré totalmente sincero. Recuerdo el momento en el que lo leí, iba leyendo en el autobús de camino a mi casa, y tuve que dejar de leer porque se me saltaban las lágrimas y me daba vergüenza.



                Y estos son los antecedentes con los que he llegado a La Cruzada de los Niños. Creo que no podía esperarla con más ganas. Y ahora que ha terminado… ¿decepcionado? No es la palabra. Obviamente, nada que hubieran podido hacer Heinberg y Cheung podría estar a la altura de mis expectativas, en algo que es prácticamente personal. Quizá un poco enfadado, o dolido. No por la calidad de la historia (que mola un huevo: los Jóvenes Vengadores, los Vengadores, la Patrulla-X, Magneto, el Doctor Muerte, Factor-X…todos juntos, dando una escena molona tras otra que Cheung plasma con su gran habilidad para todo), ni del dibujo, que estoy encantado. Si no por el final en sí. Y aquí, si no la habéis leído, dejad de leer, que aquí llegan los SPOILERS.
                En su día, me costó mucho asumir que Wanda había sido la culpable de destruir los Vengadores. Pero lo entendí. Se había vuelto loca, su historial apuntaba a que podía hacer algo así. Era “coherente”. La progresión de la Bruja Escarlata en Desunidos, Excalibur, Dinastía de M y sus escasas apariciones en Nuevos Vengadores y Especies en Peligro, dejaban una historia cerrada. Wanda había caído en la oscuridad, pero ni siquiera era ya una villana al uso. Podríamos establecer paralelismos entre la historia de Jean Grey y Fénix, entre Hal Jordan y Parallax… Y lo que Heinberg ha hecho en La Cruzada de los Niños ha sido continuar con esos paralelismos. Jean Grey terminó siendo inocente de los actos de Fénix. Hal Jordan terminó siendo inocente de los actos de Parallax. Y ahora, la Bruja Escarlata resulta ser inocente de sus propios actos. Estaba manipulada… por Muerte (que no sé como cuadra esto con el actual papel de Víctor en la Fundación Futuro). Y no me gusta. Demasiado forzado, demasiado “correcto”. La historia de la heroína caída (sí, aunque fuera Wanda) me gustaba. Y ahora, es como si todo perdiera dramatismo. Había algo patético (no de forma peyorativa) en la caída de Wanda, en su declive, en la locura que la llevó a matar a la Visión, a Ojo de Halcón, al Hombre Hormiga… en el odio y la desesperación que la llevaron a decir esas tres palabras que han conmocionado durante años el Universo Marvel.



                No más mutantes.
                Y ahora, todo esto ha quedado reducido a una manipulación de Muerte. Y esto, no me gusta.
                Pero los Jóvenes Vengadores siguen siendo los mejores.

2 comentarios:

Yota dijo...

Hombre... yo no me tomo en serio lo de la mano manipuladora de Muerte, de hecho no se ha vuelto a hacer alusión al tema en USA...

Lo dejarán estar...

Tomás Sendarrubias dijo...

Ya se acordará alguien, ya...