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domingo, 10 de enero de 2016

RAVENLOFT: TELARAÑA DE ILUSIÓN (II)

Después de conseguir de Jahed y los suyos la ubicación del viejo palacio del príncipe Rashad en las junglas de Sri-Raji, los aventureros partieron hacia allí, cruzando la densa selva durante varios días hasta que finalmente las grandes cúpulas y estatuas del palacio se alzaron ante ellos. El lugar parecía abandonado, varias de sus cúpulas se habían derrumbado, y había zonas que, al menos desde el exterior, parecían inaccesibles. La vegetación se la selva se había extendido al exterior y todo parecía repleto de enredaderas, lianas y helechos. Finalmente, atravesaron las arcadas que daban acceso a la puerta principal, entrando en la vieja sala de ceremonias del palacio. La amplia sala estaba repleta de enredaderas y telarañas, lo que despertó las sospechas de los aventureros, que mientras exploraban la sala, fueron efectivamente atacados por un grupo de monstruosas arañas de fase, que salían y entraban del plano etéreo para atacarles, consiguiendo atrapar a Ronna y Clavis, que además sufrió los efectos del veneno de la araña. Lady Sombra, Balduin y Ailyn fueron más duros de roer para los arácnidos, y aunque acabaron cubiertos de babas y excrecencias de araña, consiguieron acabar con las arañas de fase. Sombra relacionó a las arañas con otras criaturas del plano aéreo, los terribles xilo, por lo que aumentaron sus precauciones en el resto de la búsqueda. Después de explorar la sala, se dirigieron a una sala cercana y a medio derruir, donde un elemental aéreo les emboscó, golpeando a Lady Sombra. El techo de la sala se desmoronó, y decidieron retroceder, en espera de un posible ataque del elemental, que sin embargo, pareció dispersarse después del derrumbe de la habitación.



Subieron al nivel superior del templo, desactivando la ladrona elfa una serie de trampas que encontraron, y la habilidad de Clavis de detectar la magia les salvó de una emboscada preparada por dos Rakshasha, servidores de Arijani, el señor de Sri Raji. Finalmente, consiguieron cambiar las tornas, y fueron los aventureros quienes consiguieron herir a los Rakshasha, que sólo podían ser heridos por armas punzantes. Mientras Balduin y Ronna se enfrentaban a uno de ellos, Ailyn se encaró con el segundo, apoyados por los hechizos de Clavis y las flechas de Lady Sombra. Los sortilegios de Clavis fueron determinantes, cegando a los Rakshasha, hasta que finalmente estos cayeron derrotados, aunque en el combate, uno de ellos consiguió hechizar a Ailyn para que atacase a Clavis y Ronna. Finalmente, con los Rakshasha muertos, pudieron explorar la habitación, encontrando varios objetos mágicos, y un acceso a las estancias inferiores del palacio. El resto de las salas de ese nivel resultaron ser habitaciones, y también el refugio de una pareja de xilos, uno de los cuales consiguió sorprender a Clavis, aunque Sombra conseguiría acabar con él disparándole por la espalda. Aunque la ladrona consiguió desactivar alguna trampa más, ella y el paladín terminarían cayendo en una trampa mágica que les apartaría de sus compañeros mediante un muro de piedra, mientras que el estrecho espacio que ocupaban se llenaba de gas venenoso. Aguantando la respiración, derribaron la puerta, siendo de nuevo emboscados por un xilo, mientras fuera, Ronna utilizaba uno de los martillos de Clavis para derribar el muro. Lo consiguieron finalmente, sufriendo daño por el aire ácido, pero para cuando llegaron a sus compañeros, estos ya se habían desecho del xilo.

En su búsqueda del arma prometida por Jahed, se dirigieron finalmente a la escalera del refugio de los Rakshasa, accediendo a un túnel inferior, a través del que alcanzaron una sala de sacrificios prácticamente derruida y que se había convertido en el refugio de un anquilosaurio que trató de escapar de ellos pero que fue ejecutado por Ronna, y a una sala de celdas. En ella, mientras el techo se derrumbaba sobre ellos, fueron atacados por una grupo de sombras, que consiguieron herir a Ailyn, drenando su fuerza, pero que serían expulsadas por Clavis. El sacerdote y la ladrona consiguieron encontrar varios pergaminos en la zona, uno de ellos lo que parecía ser parte de un ritual, y otro, las viejas notas de alguno de los prisioneros, que hablaban de unos muros de cristal que impedían el acceso a determinadas zonas del templo, y de las sombras que merodeaban en aquel lugar. Finalmente, agotados y heridos, decidieron atrincherarse en una de las celdas, dispuestos a hacer guardia y recuperarse para seguir con su exploración al día siguiente...