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viernes, 8 de julio de 2011

LOREENA MCKENNITT: THE MASK AND THE MIRROR.

Es en 1994 cuando Loreena McKennitt saca  al mercado su disco The Mask and the Mirror. Comentando The Visit, ya comenté que Loreena había comenzado una serie de viajes por Europa y el  Norte de África, viajes que continuó en los tres años que pasaron entre ambos discos. De ello deja buena cuenta Loreena  en su diario de ruta, que se incluye en  el CD, con los comentarios de la artista a cada uno de los temas, lo que permite conocer aún mejor a esta estupenda cantante. The Mask and the Mirror, sin abandonar en ningún momento las raíces celtas que la caracterizan, es su disco más “étnico”,  con mayores influencias hispanas y norteafricanas, lo que llena el álbum de un exotismo más que interesante. ¿Comenzamos?

The Mystic´s  Dream.

            Un  principio de lo más llamativo. Inspirada en Granada por la filosofía y el pensamiento sufí, Loreena reúne en The Mystic´s Dream sonidos orientales con cantos gregorianos,  símbolo quizá de la reunión de culturas que fue la Iberia medieval en la que la cantante parece inspirarse. Y esta vez, Loreena deja atrás las canciones de amor y de magia. Es el momento de la filosofía, de la búsqueda de Dios, del misticismo sufí,  pero también del cristiano…

The Bonny Swans

            Esta canción, que nace en el  corazón de Irlanda,  y en ella Loreena toma una letra tradicional, y la adapta y le pone música para convertirla en una canción  entrañable… y con cierto toque de rock, de guitarra eléctrica. La cantante canadiense vuelve a una historia mágica,  de amor, celos y asesinato, un cuento clásico de príncipes encantados.   Una historia de magia y amor que llega más allá de la propia muerte.  Un  canto genial al poder de la verdad, y como esta siempre termina saliendo a la luz, incluso desde el mundo de Más Allá…

The Dark Night of  the Soul.

            El  major homenaje que Loreena puede hacerle a España se encuentra en esta canción. En ella, la canadiense adapta al inglés y pone música a la  fabulosa poesía mística de San Juan de la Cruz.  La obra que elige es su “Noche oscura del alma”, un canto al amor entre Dios y el alma del hombre. “Ay noche que guiaste, /noche amable más que el alborada,/ noche que juntaste amado con amada, /amada en amado transformada”. La canción tiene un tempo lento, apropiado para la letra mística de  San Juan de la Cruz, coetáneo y amigo de Santa Teresa de Ávila, y reformador de la orden del Carmelo. Es un momento de paz, de reflexión sobre aquello que está más allá de lo humano, en lo divino.

Marrakesh Night Market.

            Loreena se encontraba durante el Ramadán en Marrakech cuando ideó este tema, absolutamente fascinante. La canadiense recrea perfectamente en esta canción un sueño de Las Mil y Una Noches, un bazar lleno de especias bajo la luna creciente. El sonido, los aromas de especias, y el lamento (sí, lamento) del encapuchado que nos ofrece las dos alternativas: la máscara o el espejo. Y es que, como dice la canción, “Puedes engañarte a ti mismo, puedes engañar a los otros, pero, ¿puedes engañar a Dios?”. De nuevo, la filosofía y el ambiente que recrea el tema son casi medievales, mientras Loreena continúa sumergiéndose en el misticismo y la búsqueda de la divinidad a través de la música.

Full Circle

            La artista canadiense compuso la letra y la música de esta canción entre Marruecos y Québec, entre el corazón del mundo árabe y un monasterio benedictino. Full Circle es un remanso de paz en el que Loreena resume la filosofía que intenta transmitir en todo este trabajo. Loreena describe diferentes momentos, diferentes lugares. Las dunas del desierto, la primera nevada del invierno… pero todo ello con el mismo trasfondo calmado, místico y de búsqueda de los Eterno y lo Infinito. Con Full Circle, Loreena McKennitt trasciende del mundo de la música celta, e incluso de la propia música, y se adentra en el mundo de la poesía mística de más alto nivel, recordando temas del ya mencionado San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús o Fray Luís de León.  Full Circle es una canción para escuchar tranquilo, para tomarse un tiempo y parar. De todo. Para olvidar lo que nos rodea, y centrarnos en nosotros mismos. Para trascender.

Santiago.

            Una canción muy especial, desde luego. Loreena la escuchó mientras recorría el Camino de Santiago, con destino a Compostela, el Campo de Estrellas. En su búsqueda de diferentes raíces musicales, Loreena se adentra en la música celta de tradición gallega, y lo hace desde el más inmenso respeto y ansia de conocimiento por las tres culturas que trata de reunir en su disco, en su voz y en este tema, el Islam, el Cristianismo y el Judaísmo. Después del remanso de paz de Full Circle, Santiago es una inyección de energía, de fuerza que, además, para mí, tiene un significado muy especial por dos motivos diferentes. El primero, porque la utilicé dentro de la música de mi primera obra de teatro, la primera que escribí y dirigí, y me recuerda aquellos momentos tan especiales. La segunda, porque lleva el nombre de una de las personas más especiales para mi del mundo, y siempre que la escucho, me acuerdo de él. Escuchadla. Escuchadla y dejaos llevar.

Cé Hé Mise Le Ulaingt/The Two Trees.

            El propio nombre de la canción (de su primera parte) nos da la pista de dónde están las raíces de lo que vamos a escuchar. Cé Hé Mise le Ulaingt es una canción que reune todo el sonido tradicional irlandés, compuesta y tocada por Patrick Hutchinson , que Loreena introduce, tocada por una fantástica y ensoñadora gaita, como preludio a un poema de William Butler Yeats, al que ella pone música. Las imágenes que la canción transmite son clásicamente irlandesas: los parajes, los sonidos… pero su trasfondo, el sentido de Yeats, un poeta eminentemente místico en muchas de sus composiciones, la une al pensamiento místico y sufí que ha impregnado todo el disco. A pesar de que es tan extraordinaria como cada uno de los trabajos de McKennitt, debo reconocer que no es una de mis canciones preferidas, pero su calidad es indudable.

Prospero´s Speech.

            Y como final del disco, como final de la aproximación de la cantante canadiense al misticismo, de nuevo acude a Shakespeare, al Bardo Inmortal. Pero esta vez no se queda en una obra “menor” como en Cymbeline, sino que le pone música a uno de los mejores (el mejor, diría yo, con permiso de las intervenciones de Yago en Otelo y la despedida de Puck en Sueño de una Noche de Verano) monólogos del bardo de Stratford-upon-Avon: el discurso de Próspero al final de La Tempestad, el momento en el que el mago abandona su magia y sus artificios y pide perdón a Dios y a quienes le escuchan por sus actos anteriores. Prospero´s Speech es uno de los mejores trabajos vocales de la cantante, trabajando en una línea de agudos realmente impresionante. Ya he dicho muchas veces, demasiadas que “esta es una de mis canciones favoritas”, y creo que esas palabras empiezan a perder el sentido. Pero realmente… escuchar el discurso de Próspero en la voz de Loreena McKennitt es algo mágico.

2 comentarios:

El Espiritu de las Navidades Pasadas dijo...

Nos vamos acercando a mis dos discos predilectos. A nivel personal de The Mask and Mirror tengo un especial predilección por esa joya que es la versión de "La noche oscura del alma". Ese tema me ha acompañado en el coche (bueno, llevo todos los discos en la guantera) por varios viajes por las tierras de Castilla, en mis rutas personales del románico, y puedo jurar por los Gormiti de mi enano (que eso es jurar y lo demás tontería) que la voz de Loreena en esta canción me sigue poniendo los pelos como escarpias. Y poco más puedo añadir a tu comentario/crítica del disco. Excepcional, como siempre. Solo me resta esperar a las siguientes entregas. Mi más sincera enhorabuena otra vez.

Sebastian Castellar dijo...

Agradecer sobre manera la descripcion que realizas de cada tema de este magnifico trabajo de Loreena. Gracias por dar sentido a la musica, la pena de no saber ingles y que tu me ayudas a descubrir lo que cada cancion encierra.
Sebastian Castellar.