No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

sábado, 12 de febrero de 2011

EGIPTO Y TÚNEZ: ¿QUÉ OCURRE EN EL MUNDO ÁRABE?

            Hace ya muchos años (más de los que me gusta pensar que hace, madre mía…), realicé mi viaje de Paso del Ecuador con mis compañeros de la Facultad de Historia, y el destino que elegimos fue Túnez. Hicimos un tour por el país, y reconozco que nos lo pasamos no bien, lo siguiente, y que es un viaje que he recomendado siempre a cualquiera que me ha preguntado. Con nuestra sede en un hotel (el Selima Club, no se me olvidará el nombre…) en Port el-Kantaoui, la versión tunecina de Marbella, y desde muy cerca de Sousse, visitamos la propia capital, El-Djem,  Chott el-Jerid, Cartago, Sidi-bou-Said, Kairouan y la región de Douz y Matmata, los oasis de montaña, el desierto del Sahara…
            Y durante todo el viaje, hubo algo que nos llamó mucho la atención yo creo que a todos, dos nombres que se repetían una y otra vez por parte de los guías turísticos, la gente del hotel, etc. El nombre más repetido era Habib Bourguiba, considerado artífice de la independencia tunecina, y el segundo, Ben Ali, el que era presidente en aquel momento y que lo ha sido hasta hace unos quince días. Y hubo algunos detalles que consideramos extraños para un país… digamos, democrático. El primero, la residencia del expresidente, el ya fallecido Habib Bourguiba se encontraba en Cartago, y por pura perspectiva, si querías hacer fotos al elemento más llamativo de las Termas de Antonino Pío, tres columnas inmensas, la casa de Bourguiba quedaba encuadrada. Estaba prohibido hacer fotos en esa dirección. Directamente, había guardias que se preocupaban   de que  los turistas no hicieran fotos; podías llevarte las teselas de un mosaico si querías… pero fotos no. Y lo segundo, una situación que a día de hoy es una anécdota, pero que pudo haber  sido algo más serio. Un grupo de mis amigos estaba  interesado en conseguir una bandera de Túnez, y preguntaron en la calle donde podían conseguirla. Les dirigieron a una comisaría y allí les interrogaron sobre el motivo por el cual querían la bandera y todas esas cosas. Como ya he dicho, a día de hoy nos echamos unas risas recordando el momento; pero estoy seguro de que en aquel momento, a mis amigos no les pareció nada gracioso.
            ¿Por qué toda esta introducción? Porque es mi experiencia en Túnez, y tiene que ver con todo lo que está convulsionando desde hace cosa de un mes el mundo árabe. Hace un par de semanas, estuve con un amigo, Da(rth)ni, pasando la tarde a modo friki, el jaleo en Túnez estaba terminando y en Egipto estaba comenzando. Y Da(rth)ni, que estaba liado con sus cosas me preguntó: ¿Qué es lo que está pasando? Y ese es el objetivo de este post, analizar qué está pasando en el mundo árabe, no desde el punto de vista de un analista político, aunque sí un poco de historiador, y sobre todo, de una persona de la calle, enamorada (eso sí) del mundo islámico.
            Bien, que empiece la función.

            Como casi siempre, a la hora de analizar muchos acontecimientos internacionales de fuera de Europa, debemos empezar por mirarnos el ombligo. Por muchos motivos que no corresponde desarrollar aquí, la mayor parte del siglo XIX fue una carrera por el dominio geográfico del mundo, especialmente en África y Asia. Francia e Inglaterra fueron los principales competidores, aunque no los únicos: Holanda, Alemania, España… participaron en menor medida en esta carrera, pero serían Francia y Gran Bretaña, como ya he dicho, los grandes corredores, y los ingleses serían quienes finalmente ganarían esta competición, consiguiendo “las perlas de la corona”: Egipto, India, Sudáfrica… las grandes colonias del Imperio Británico, las joyas de la Reina Victoria. Y como si fuera una goma elástica, este proceso de Colonización tuvo un proceso reflejo en el segundo tercio del siglo XX, especialmente entre el período de Entreguerras y sobre todo tras la II Guerra Mundial.
            Y señores… fue una auténtica chapuza. Una catástrofe, hasta el punto que, la mayoría de las guerras que hemos vivido, sobre todo en África Subsahariana, pueden rastrearse hasta el momento en que los artífices de la Descolonización se sentaron con un mapa delante y trazaron fronteras y países con escuadra y cartabón, sin tener en cuenta diferencias étnicas, tribales o culturales.
            Túnez, como Argelia, había estado bajo el mandato francés, y ya desde antes de la II Guerra Mundial había tenido una tendencia independentista y nacionalista encabezada por el partido Neo Destour (Nueva Constitución), del que formaría parte un personaje muy importante para la historia reciente de Túnez, el ya mencionado Habib Bourguiba (1903-2000). Después de que el país fuera escenario de varias operaciones y enfrentamientos entre alemanes y franceses en la II Guerra Mundial; y tras una serie de procesos por la independencia (manifestaciones, revueltas, huelgas, sabotajes, lanzamiento de artefactos caseros…) el gobierno francés decidió  aplastar de raíz la revuelta. No fue posible, y finalmente, en 1955, el primer ministro francés, Pierre Mendès, firmaba la independencia de Túnez con el que sería su homólogo tunecino, Tahar ben Ammar. El rey Muhammad VIII al-Amin (Lamine Bey para los franceses) formaría gobierno, con todos los escaños en manos del Neo Destour, con Bourguiba a la cabeza, que ya en 1957 dirigió el paso del país de una monarquía a una república presidencial, convertido él mismo en el primer presidente de la República de Túnez. Realmente, si analizamos la situación con la perspectiva del tiempo, es fácil ver que Bourguiba, lo que hizo, fue sustituir una monarquía dinástica por otra diferente: la suya propia.
            Bourguiba gobernó con plenos poderes hasta 1987 (treinta años), año en que fue depuesto por senilidad por el que era su hombre fuerte, su ministro del interior, encargado, curiosamente, de una de las situaciones más peculiares de la historia de Túnez, la lucha contra el islamismo: su nombre era Zayn Abidine ben Ali, y había nacido en Sousse en 1936. Bourguiba se retiró a un espléndido aislamiento en su residencia de Cartago, convertido en un personaje prácticamente mítico, mientras Ben Ali se hacía con varios mandatos consecutivos, ganando las “elecciones” con márgenes que fueron desde el 86% al 99% del voto, y manteniendo una dura lucha para mantener lejos del poder (e incluso del país) a los adeptos a la izquierda y a los islamistas. 
            Bien, ya tenemos Túnez al día.
            Egipto era independiente desde un par de décadas antes que Túnez, tras casi un siglo bajo el protectorado inglés, consiguió su independencia, al menos nominal en 1922, con el nombramiento del sultán Fuahd I como rey de Egipto a causa de la desmembración del Imperio otomano a causa del resultado de la I Guerra Mundial, aunque los ingleses intervendrían en gran parte de la política del país hasta la conquista fascista de Etiopía por obra de Mussolini. Sin embargo, desde el momento de la independencia, hubo problemas entre el probritánico Fuahd I y el partido nacionalista egipcio, el Wafd, con el que tuvo varios enfrentamientos, aunque sería el sucesor de Fuahd I, Farouk I quien apartaría al Wafd del poder, además de jugar un  papel ambiguo en el conflicto entre Inglaterra y el Afrika Korps alemán en la II Guerra  Mundial, hizo a Egipto partícipe de la Primera Guerra Árabe-Israelí, en la que los árabes salieron malparados. Todo esto provocó el descontento del pueblo con el gobierno de Farouk, que sería apartado finalmente del poder en 1952 por un alzamiento del llamado Movimiento de oficiales Libres, dirigido por Muhammad Naguib y Gamal Abdel Nasser. Naguib sería el primer presidente de la República de Egipto, pero sería derrocado solo dos años después por su segundo, Nasser, reconocido por su apoyo a la  Descolonización, y su cercanía a la URSS, por la creación de la Presa de Assuán y la nacionalización del Canal de Suez… y por participar en cada una de las siguientes guerras Árabes-Israelíes, que no supusieron más que pérdidas para Egipto y el resto de los integrantes de lo que podríamos llamar “Liga Árabe”. Nasser permanecería en el poder hasta 1970, 16 años, para ser sustituido por el más moderado Anwar el-Sadat, su vicepresidente. Sería Sadat quien iniciaría los procesos de paz entre el mundo árabe e Israel, y firmaría junto al presidente estadounidense Jimmy Carter y el israelí Menahem Begin los famosos acuerdos de Camp David. No todo el  mundo asumió bien estos cambios, y  Sadat fue asesinado durante un desfile presidencial en 1980, momento en que hizo su aparición al frente de Egipto el rais Hosni Mubarak, que ha estado en el  poder precisamente hasta ayer, 11 de Febrero de 2011, 31 años. Quizá lo más llamativo de Mubarak, a nivel internacional, haya sido su política de paz con Israel, y su lucha contra el terrorismo islámico que le había costado  la  vida a su predecesor.
            Y así, tenemos Egipto en  su sitio…
            ¿Y qué ha pasado? Curiosamente todo empezó en Argelia. Ni en Egipto ni en Túnez, en Argelia. El 4 de Enero, precisamente. El gobierno había planeado una subida  del  precio de los alimentos, y fue la gota que colmó el vaso en un país donde el nivel de  desempleo, especialmente entre la juventud,  hace que lo que ocurre en España  parezca una broma. Durante varios días, los argelinos tomaron las calles para protestar por el aumento del 200% en el precio del azúcar o el aceite, pero enseguida las protestas llegaron más allá: a la figura del presidente Abdelaziz Buteflika, que dirige el país desde 1999. La represión policial ha paralizado la protesta argelina, al menos de momento, ya  que hoy, 12 de Febrero, hay  una gran  manifestación convocada en Argel…
            Pero los disturbios iniciados en Argelia no tardaron en expandirse a su país vecino, a Túnez. Allí la situación era semejante a la de Argelia, y en  localidades como Sidi-Bou-Said, donde se encuentra el mítico Café de las Esteras, al que Hemingway acudiera en su día, y donde yo mismo he tomado su célebre té rojo con piñones, el  25% de los hombres y el 44% de las mujeres  graduadas no tienen trabajo. Allí mismo, un joven de nombre Mohammed Bou´aziz, decidió intentar quemarse a lo bonzo como protesta por la situación. Sobrevivió, pero solo fue el primero de los muchos jóvenes   en su situación que, con mayor o menor  éxito, protestaron tratando de quitarse la vida. Desde Sidi-Bou-Said, la rebelión se extendió a la capital del país,  y en este caso,  apuntando a un personaje en concreto.  Efectivamente, Ben Ali y su familia, especialmente su esposa, Leila,  quien  según Wikileaks era  quien verdaderamente hacía y deshacía en el país. Ben Ali trató de controlar lo incontrolable, y finalmente,  el 13 de Enero, junto a su familia, huyó a Arabia Saudí  con su  fortuna personal y dejando el país  en manos del primer ministro Mohammed Ghannouchi,  que fue sustituido menos de  24 horas después por el actual  presidente interino, Fuehd Mebaza, Presidente del Parlamento…y que a día de hoy,  puede permitirse gobernar por  decreto.
            Y el siguiente paso se dio en Egipto, en tres focos: La  Plaza Tahrir en El Cairo, Suez  y Alejandría. Y todo comenzó con nombres propios. Wael Ghonim, director  de marketing de Google en Egipto, creó un grupo en Facebook, “Todos somos Jaled Said”, un hombre asesinado por la policía egipcia en Alejandría.  Ghonim fue detenido y encarcelado por la policía egipcia, mientras las masas se acumulaban en  la  Plaza  Tahrir y unos desgraciados (no tienen otro  nombre) aprovechaban la confusión para tratar de robar en el Museo de El Cairo, resultando dañados varios objetos de  la colección de la Tumba  de  Tut-ankh-amon (¿maldición? ¿maldición?), lo que hizo  que los propios cairotas  hayan acordonado  y defendido las mayores joyas de su patrimonio  histórico. Hosni Mubarak,  más hábil  políticamente que Ben  Ali,  y bastante más  cabezota que él, trató de mantenerse en el poder a través de diferentes sistemas: desvincular a  su  hijo Gamal del Gobierno (los planes de Mubarak parece que  eran dejarle Egipto como herencia) y nombrar un vicepresidente/sucesor afín a  él, su jefe de espías:  Omar Sulayman. Y al mismo tiempo, mandaba a la policía y  a  sus matones  privados a aplastar a los sublevados, que se negaban a aceptar el toque de queda. Y cuando todo  el mundo pensaba  que el rais se rendía, reafirmó su posición, tratando de mantener la diplomacia pero con un mensaje claro: no  se  iba  a  marchar.  El Cairo, Alejandría y Suez  estaban paralizados…  y el rais no cedía.  Pero la gente tampoco  lo  hizo. Hemos visto todos como  alzaron sus zapatos en muestra de su desprecio  por Mubarak (una  costumbre árabe, ¿recordáis las imágenes de los iraquíes golpeando con sus zapatos  las estatuas de Sadam Hussein? Pues va por ahí la cosa); y como persistieron en  Tahrir (¿he dicho  que el significado de “Plaza  de Tahrir”  es  “Plaza de la Liberación”?). Y unas horas después,  ayer por la tarde, Mubarak finalmente cedió. Se marcha,  abandona el poder, y deja  el control de Egipto en  manos de los militares  para que dirijan la transición.                           

             Aún es pronto para saber qué ocurrirá en Túnez  y  Egipto, aunque han sido pasmosas las declaraciones de Barak Obama apoyando la transición   de ambos países y diciendo que “Quiere que esta vez EE.UU esté  en el lado correcto de la Historia”. Pero lo que está  claro es  que esto no acaba aquí. En época de  la Guerra Fría  hizo aparición   el término  “Teoría del Dominó”. ¿Qué  hay en el horizonte?

Argelia: Hoy, 12 de Febrero  hay  una gran manifestación programada.
Siria: Ha reprimido las manifestaciones que han surgido. Su presidente, Bachar el-Asad, gobierna desde el 2000, sucediendo a su padre.
Jordania: Abdallah II, de  forma preventiva y tras una manifestación el día 5 de Febrero, ha realizado  un cambio completo en el   gobierno.
Arabia Saudi: Se han propuesto movilizaciones desde Internet. El rey Abdallah ibn Abdelaziz  representa a la dinastía  Saudí, que  gobierna  el país desde 1932.
Libia: El dictador Muamar  el  Gadafi ha prometido ahogar en sangre cualquier protesta.
Marruecos: Hay una manifestación anunciada para el 20 de Febrero, pero ya  hay denuncias de represión  por parte de los seguidores del  monarca alahuita ,  Mohammed  VI.

Ahora, nos queda esperar.                                                                                                      
                                                                                 

3 comentarios:

vicentea_2 dijo...

Bueno, ya por fin me he leído el interesante (por lo menos para mi, que no tengo ni putisima idea de historia, ni reciente ni antigua)documento que nos has colgado para aclararnos un poco lo que pasa en estos países y de dónde viene (poniendo la guinda histórica y muy bien contado). Yo por mi parte te doy las gracias por aclarármelo porque sinceramente yo veía muchas cosas en las noticias y era como oír campanas, que las oyes pero no sabes donde. Ahora ya podré leer el periódico y entender lo que estan diciendo.
PD: luego nos quejamos en España, pero sí, hay sitios en los que están peor.
PD2: las momias de tutankamon (y si, lo escribo así, que lo otro es muy difícil) se vengarán... no te digo más.

Tomás Sendarrubias dijo...

Nada, hijo, si es que siempre he sido como una ONG... pero vamos, de lo de las momias estoy seguro... su venganza será terrible...

Angel Guerrero dijo...

Pues aquí otro más que es un "negado" a la Historia y que agradece este resumen histórico para entender la actualidad de los acontecimientos en el norte de África.