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martes, 17 de enero de 2012

BATMAN DE GRANT MORRISON (VIII): BATMAN VS ROBIN



Tras recuperarse de las heridas sufridas en manos de Jason Todd y Scarlett gracias a la ayuda de Talía, Damian Wayne se pone al frente de Industrias Wayne, para sorpresa del resto de miembros del consejo directivo, pero con el apoyo de Lucius Fox, ya que han descubierto una serie de irregularidades financieras en un fondo ferroviario memorial de Thomas Wayne. Mientras, Dick ayuda a Oberon Sexton, el Sepulturero, a seguir la pista del llamado Asesino del Dominó, que ha matado a diferentes celebridades por todo el mundo: un jeque árabe, un general ruso, un cardenal de la Iglesia, y si hacemos caso a las fotos que se nos muestran, probablemente a la propia Jezebel Jet. Sexton ha identificado a las víctimas del Asesino del Dominó con los dirigentes de la organización “El Guante Negro”, y por ello, sospecha de Bruce Wayne, convertido en un ermitaño desde que precisamente el Guante Negro revelara una serie de oscuros secretos sobre la familia Wayne.

Pero los secretos oscuros sobre los Wayne están a punto de revelarse de verdad y lo harán en la Mansión Wayne (dónde si no), cuando Alfred, que continúa recuperando el lugar tras el ataque sufrido por el Guante Negro, llama a Batman y Robin para que sean testigos de algo que ha encontrado. Alfred ha estado colocando de forma cronológica la galería de retratos de los cabezas de la familia Wayne, y hay dos detalles que llaman la atención. Uno, la de Robin. El segundo, la del lector. Alfred explica a Damian que hay un espacio vacío en la galería, la única prueba de la existencia del primer Thomas Wayne, que allá por 1760, lideró un culto satánico que rendía culto a Barbatos, el dios-murciélago de los Miagani (los indios de la región de Gotham). El segundo, es la caja que sostiene Joshua Wayne, una caja marcada con el símbolo del Murciélago, y sobre la que pronto nos llamará la atención el propio Dick. El parecido de Mordecai Wayne con el propio Bruce, lleva a pensar a Batman y Robin que tal vez, Bruce haya dejado pistas sobre su destino a lo largo de su genealogía. El libro que sostiene Mordecai, la caja de Joshua, la constelación de Orión pintada en el cuadro del héroe de la Revolución, Darius Wayne, utilizando para ello los barcos que este hizo arder en la bahía de Gotham. Alfred se pone al frente de la coordinación de la búsqueda, conectando con el Bat-Ordenador desde el Batmóvil, mientras Oberon Sexton recibe una intrigante y amenazante llamada. Al parecer, alguien había querido contar con Sexton para algún plan, pero este se ha negado a tener nada que ver en él, de modo que ahora se ha convertido en objetivo del ataque que sufrirá Gotham, el llamado Tren Mejicano (una forma de jugar al dominó), con los 99 demonios al frente. Y dicho y hecho, Sexton tiene que huir para evitar que le alcancen unos asesinos con nombres demoníacos.


Batman y Robin se internan en la mansión, descubriendo una entrada secreta en la chimenea, que les lleva a un pasillo desconocido, con una rosa pintada en el centro del pasillo, una rosa con dos alas de murciélagos. En ese momento, la programación que Talía al-Ghul había imprimado en el cerebro de Damian en su periodo de curación se activa, y Robin intenta matar a Batman, pero este desaparece a través de un pasillo que se abre en la rosa, consiguiendo librarse Robin momentáneamente del control de su madre, saliendo al exterior para descubrir que Oberon Sexton está en el cementerio de la mansión, y que están siendo atacados por los 99 demonios… mientras Dick llega a una cueva secreta con el nombre de Barbatos grabado en las paredes.

Mientras, las fuerzas de Seguridad de Estados Unidos asaltan una finca en Méjico, la finca donde se encuentra el señor del crimen que se hacía llamar “el Penitente” (el que enviara al Flamenco a Gotham), y que resulta no ser otro que el propio Doctor Simon Hurt , que regresa a Gotham.

Dick encuentra un nuevo túnel en la sala de Bárbatos (donde la pintura es mucho más reciente de lo que debería ser si procediera de los tiempos de Thomas Wayne en el siglo XVIII), mientras fuera, Damian y Oberon Sexton tienen que hacer frente a los 99 demonios. Damian empieza a notar que algo va mal con sus pensamientos y sus reflejos, pero no puede pararse a pensarlo, mientras Dick recorre un “túnel ferroviario” bajo la Mansión, lo que llaman “Un Camino de los Muertos”, encontrando al final una estatua de Bárbatos, el dios-demonio murciélago de los Miagani, y una puerta, que cruza, perdiendo su señal el propio Alfred. Fuera, Damian y Sexton han derrotado a los 99 demonios (que no dejan de repetir que Bárbatos despierta), y tratan de averiguar quien se encuentra tras ellos. Pero eso no es todo para Damian, que sospecha de que Sexton es Bruce Wayne. Pero en ese momento, es dominado por los implantes de Talía, que ha contratado para ello al mejor: será Deathstroke quien controle los movimientos de Robin. Coincidiendo con este momento, Dick aparece, herido y llevando una caja que ha conseguido de los sótanos, la caja que mostraba Joshua Wayne en su retrato, con el símbolo del Murciélago en la tapa.

Robin/Deathstroke trata de matar a Batman, que pierde la caja mientras Sexton trata de rechazar a los 99 Demonios. Dick consigue romper el vínculo entre Damian y Slade Wilson, pero es demasiado tarde, ya que los 99 Demonios han conseguido llevarse la caja. Con todo más tranquilo, al menos de momento, Alfred descubre que, superponiendo el mapa de la mansión al de sus subterráneos, aparece un Bat-Señal. Robin y Batman acuden al refugio de Talía, donde Damian se enfrenta a su madre, descubriendo que esta le ha clonado, por si él resultaba imperfecto… lo que está demostrando ser. Damian Wayne es declarado enemigo de la familia al-Ghul, y se enfrentará a ella en el futuro. Pero eso será más adelante, y ahora, hay enemigos inmediatos y cuestiones que resolver. El Doctor Hurt ha llegado a Gotham, y ha encontrado al único miembro superviviente del Guante Negro, el Senador Vine. Dick, Damian y Alfred continúan investigando en los subterráneos, descubriendo más allá de la escultura de Miagani una nueva sala, aquella en la que Dick encontró la caja, y en ella está el manto que llevaba Batman cuando desapareció, colgado de unas astas de ciervo. Ha llegado la hora de avisar a la Liga…

Pero queda un último detalle. Dick se reúne con Oberon Sexton, que niega ser Bruce Wayne, pero Batman ya sospecha de su identidad. El jeque, el cuarto de baño y los cacahuetes envenados. El general ruso y el cocodrilo. El cardenal estrangulado con la correa de su perro. Son todo chistes, números cómicos.

Oberon Sexton es el Joker.


Con el final de este arco, Batman vs Robin, queda todo preparado para “la gran fiesta” que llegaría en los siguientes meses, a través tanto de la colección Batman y Robin como de El Regreso de Bruce Wayne. Ambas historias se complementan, así que lo que haremos aquí, en lugar de tratarlas en dos partes, será integrarlas, de modo que los dos próximos posts sobre Batman de Grant Morrison se encargarán de finalizar esta historia, pero mezclando las dos colecciones.

El dibujo de Batman vs Robin ha sido obra de Andy Clarke, que saltó a la fama por su trabajo en colecciones como Juez Dredd o Nikolai Dante, y la verdad es que resulta un poco flojito para este tramo de la colección de Batman…

¿¿Preparados para el estallido de todo??

Próximamente…

2 comentarios:

Yota dijo...

Si son de tu propiedad igual te pido que me dejes el Batman de Morrison a partir de la resurreccion de rahs al gul que es hasta donde leí, me estaba gustando de lo más potable del escoces en materia de supers de cuanto he leído suyo

Tomás Sendarrubias dijo...

Ea, solucionado el problema internautico, puedo contestarte desde aquí. Lo dicho, tío, que míos son, cuando quieras echarle un ojo me los pides, pero te digo... que hasta lo que has leído es lo más "normal"... Lo morrisoniano empieza sobre todo en RIP...