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lunes, 1 de octubre de 2012

X-MEN: LA CANCIÓN DEL VERDUGO


                Creo que nunca había esperado tanto un crossover como cuando en sus días, esperé La Canción del Verdugo. La verdad es que en aquel momento, con unos… catorce años si acaso, todo el tema de dibujantes, fugas, Image y demás me la pelaba bastante. A día de hoy, con cierta perspectiva sin embargo, creo que me he dado cuenta de lo importante que fue en su día La Canción del Verdugo más allá incluso de lo que contaba.




                Como vimos en el post anterior, La Canción del Verdugo llegaba en un momento de caos para la franquicia mutante en particular y para Marvel en general. Sus grandes nombres habían abandonado la compañía tras una serie de conflictos por los derechos, y habían creado un nuevo sello, Image. Fabian Nicieza y Scott Lobdell habían tenido que dar un paso adelante en X-Men, X-Force y Patrulla-X, y había que buscar sustitutos a Jim Lee, Whilce Portaccio y Rob Liefeld. La Canción del Verdugo sirvió precisamente para demostrar que el peso de las colecciones estaba en sus personajes, no en los autores, y para presentar a los nuevos equipos creativos de las series, sirviendo como un nuevo punto de arranque dentro de la Franquicia Mutante. Además, serviría para ahondar en la enigmática figura de Cable… y para que aquí en España viviéramos un crossover mutante en tiempo real, es decir, dentro de las colecciones, no en serie aparte, que es lo que se había hecho en Inferno y Proyecto Exterminio. Así, los episodios de La Canción del Verdugo iban pasando de Patrulla-X a Factor-X, X-Men y X-Force y vuelta a los primeros, durante tres meses, sumando doce episodios.
                Y la verdad es que tuvo uno de los principios más impactantes de la historia de los mutantes. Durante un concierto de Lyla Cheney en Central Park, y a pesar de la presencia de Arcángel, Bishop, Tormenta, Gambito y Pícara entre los asistentes, el Profesor Xavier da un discurso de hermandad entre humanos y mutantes, discurso que concluye abruptamente cuando Xavier es atacado y recibe un disparo en la cabeza. Y Cable es la persona que empuña el arma. Tras herir de muerte al Profesor, Cable escapa, y al mismo tiempo, Cíclope y Jean Grey son atacados en el Escondite de Harry por un Calibán hiperdesarrollado por la tecnología de Apocalipsis y que reclama el título de Muerte, y sus compañeros jinetes, Hambre y Guerra, que consiguen llevarse a Scott y Jean antes de que el Hombre de Hielo y Coloso puedan impedirlo. La sorpresa llegaría al ver que quien ha enviado a los Jinetes tras Scott y Jean no ha sido Apocalipsis, sino Mister Siniestro (que había reaparecido en el Factor-X de Peter David tras su violenta explosión al final de Inferno). Mientras todo esto ocurría en Nueva York, los chicos de X-Force, de quien Cable se había separado tras la explosión de su base de las Montañas Adirondack en manos de Masacre (sí, el Mercenario Bocazas hizo su primera aparición en X-Force y como villano) y el enemigo de Cable, Mister Tolliver, tenían que ver por televisión desde Arizona como su maestro intentaba asesinar a Xavier. A pesar de su “cambio”, X-Force aún tenía dentro mucho de los Nuevos Mutantes, y más desde que tras la marcha de Cable, Rictor y Mancha Solar volvieran al grupo. Con Bala de Cañón convertido en su nuevo líder, X-Force decide acudir a Central Park para buscar rastros de Cable, mientras el equipo oficial del gobierno tomaba cartas en el asunto. Y es que durante La Canción del Verdugo, en ausencia de Xavier y Scott, Valerie Cooper se convertiría en el personaje que coordinaría y aglutinaría todos los equipos X, y Kaos en su líder de campo (compartiendo puesto con Tormenta, pero bastante por encima de ella a nivel argumental).



                Feroz, Estrella Rota, Rictor y Bala de Cañón llegarían a Central Park… para encontrarse con que Loba Venenosa y Fortachón estaban allí. Con los chicos de Cable convertidos en objetivo de los grupos X, el enfrentamiento era inevitable, y la llegada del resto de Factor-X hará que X-Force tenga que retirarse aunque por supuesto, la Patrulla y Factor no se darían por satisfechos… y menos tras descubrir que Cable había disparado al Profesor no con una bala normal, sino con una babosa tecnorgánica desarrollada a través de la tecnología de Apocalipsis que se alimentaba del propio Profesor (vale, aquí quiero dejar ver que este fue uno de los puntos débiles de La Canción. Si a Xavier le hubieran disparado con una bala normal… pues hubiera estado simplemente muerto). El Profesor es trasladado a la Mansión, convertida en centro de operaciones desde la que Val Cooper organiza a los grupos-X en dos objetivos. El Equipo Oro, más la Bestia y Mercurio, investigarían los refugios del difunto Apocalipsis para averiguar el origen de esa tecnología y encontrar a Scott y Jean. El Equipo Azul y Factor-X buscarían a X-Force para tratar de llegar a Cable a través de ellos. Y mientras, Bishop y Júbilo permanecerían en la Mansión, protegiendo a Xavier.
                Y mientras Apocalipsis es despertado en Egipto por sus Jinetes Oscuros, aún a medio recuperar después de su enfrentamiento y supuesta muerte en manos de Factor-X en la Luna, Siniestro, en un nuevo giro argumental, entrega a Scott y Jean ni más ni menos que a Brazos y a Segador, miembros del Frente de Liberación Mutante, con lo que una nueva figura aparece en la trama. Dyscordia, líder del FLM y doble idéntico de Cable. A cambio de los miembros fundadores de la Patrulla-X, Siniestro recibe un pago en material genético que tendrá gran importancia más adelante. Pero las manipulaciones de Siniestro no acaban aquí, pues pronto se presentará en la Mansión, enfrentándose directamente a Val Cooper, Stevie Hunter (que pasaba por allí), Júbilo, y sobre todo a Bishop, aunque a su retorcida manera, lo que hace es dirigir a los grupos-X hacia el verdadero enemigo: por supuesto, Dyscordia. En esos momentos, Cable regresa a su estación orbital, Graymalkin, y descubre que al parecer él mismo ha atacado a Xavier… algo que obviamente no ha hecho. Todo señala a Dyscordia, pero esa información parece llegar demasiado tarde para X-Force, cuyo transporte se ha estrellado entre Nuevo Méjico y Tejas, y que tiene que volver a enfrentarse a la Patrulla-X y Factor-X. A pesar de presentar una batalla digna, el equipo liderado por Kaos y Lobezno consigue atrapar a todos los miembros de X-Force. Mientras, el equipo de Tormenta descubre que Siniestro se encontraba tras el secuestro de Scott y Jean, derrotando a los Jinetes de Apocalipsis, pero decididos a seguir la pista de este… Mientras los propios Scott y Jean son finalmente entregados a Dyscordia, que tiene preparadas para ellos una serie de extrañas torturas en las que ambos son tratados como niños. Como niños abandonados.



                El Equipo Oro encuentra finalmente a Apocalipsis, que a pesar de estar débil, los vence sin demasiadas dificultades, continuando su búsqueda de quien está usurpando su nombre y su poder. Kaos y Gambito llegan a un acuerdo con Bala de Cañón, que se une a ellos en la búsqueda del FLM a cambio de la libertad de sus compañeros de X-Force, que quedan recluidos en la Sala de Peligro. Y mientras en la Mansión Val trata de seguir coordinando los equipos X, Lobezno y Bishop acuden por su cuenta al Departamento K canadiense, con quien Cable había tenido sus más y sus menos… para encontrarse allí precisamente con Cable, que busca información sobre Dyscordia. Por supuesto, Bishop y Lobezno se enfrentan a Cable antes de que este pueda convencerles de que no ha tenido nada que ver con el atentado contra Xavier, aunque finalmente deciden trabajar juntos; mientras un equipo conjunto de X-Men, Factor-X y Bala de Cañón y Bum-Bum se enfrentan finalmente al FLM, desmantelándolo y atrapando a sus miembros, pero sin encontrar rastro de Dyscordia. Sin embargo, los héroes no salen ilesos del enfrentamiento. Desliza (que junto a su compañero X-Terminador, Rusty Collins, había sido abducida por el FLM) rompe la mandíbula a Bum-Bum, Mercurio y Gambito resultan heridos, y Pícara queda ciega tras el combate. Cable lleva a Lobezno y Bishop a Graymalkin, donde comienzan a rastrear a Dyscordia, y mientras, este aparece en el refugio egipcio de Apocalipsis, derrotándole y obligándole a huir tras reconocer que vienen de un futuro común, y haciéndose así Dyscordia con el control los Jinetes Oscuros de Apocalipsis. Apocalipsis consigue aparecer ante los Hombres-X, prometiéndoles ayuda para salvar a Xavier a cambio de que le ayuden a acabar con Dyscordia, y mientras, en el refugio de este, Scott y Jean consiguen finalmente escapar… aunque para su desgracia, todo parece ser una prueba más de su demente captor, que intenta hacer que maten un bebé para salvarse, para conseguir la libertad y detenerle. Un sacrificio que Dyscordia les acusa repetidas veces de haber hecho ya.
                Mientras en la Mansión, la Bestia y Moira McTaggert tratan de salvar a Xavier, con poco éxito, en Graymalkin, Lobezno, Bishop y Cable descubren que Dyscordia está utilizando la vieja base lunar de Apocalipsis, conocimiento que podría haber sido útil a Scott y Jean, que consiguen salir al exterior, para encontrarse con el vacío, lo que permite que Dyscordia vuelva a capturarlos, aunque Jean consigue enviar un breve grito psíquico que solo capta Lobezno. Este consigue convencer a los equipos de la Mansión de que deben acudir a la Luna, y Tormenta organiza un grupo formado por ella misma, Kaos, Mariposa Mental, Arcángel, el Hombre de Hielo, Polaris y Bala de Cañón para acudir en rescate de Cíclope y Jean. Junto a ellos acudirá a Apocalipsis… que antes, purgará el Virus Tecnorgánico del cuerpo de Xavier, que se recupera a tiempo de explicar que durante su coma ha visto que Cable, Dyscordia, Cíclope y Jean están unidos por la sangre. La verdadera identidad de Cable/Dyscordia comienza a revelarse a pasos agigantados. Bishop, Lobezno y Cable llegarán a la base lunar de Apocalipsis antes que el resto de los Hombres-X y Apocalipsis, enfrentándose a los hombres de Dyscordia y a los Jinetes Oscuros, y contando pronto con la ayuda del equipo de Kaos. Apocalipsis se enfrentará en persona a sus Jinetes Oscuros, pero serán Kaos, Polaris, Cable y Bala de Cañón quienes encuentren a Dyscordia, que mantiene prisioneros a Cíclope y Jean Grey.



                Sería en este encuentro final donde se revelaría todo. Dyscordia venía del futuro, al igual que Cable, del mismo futuro al que Cíclope y Jean habían enviado, en una de las últimas sagas del antiguo Factor-X, al hijo de Scott y Madelyne Pryor, entregado a las Askani para evitar que muriera víctima del virus tecnorgánico de Apocalipsis. Dyscordia no era otro que Nathan Christopher Summers, y Cable, su clon defectuoso, realizado por las Askani. Y Dyscordia había vuelto para vengarse de sus padres por abandonarle, de Apocalipsis por convertirle en un monstruo, y del mundo entero por… por lo que fuera, porque estaba completamente loco. En medio de una especie de tormenta temporal provocada por Dyscordia, este y Cable tuvieron su último enfrentamiento, consiguiendo Cable liberar a Jean y Scott, y siendo ambos arrojados a la corriente temporal, acabando así con la amenaza de Dyscordia… al menos de momento. Porque en el epílogo, veríamos como uno de los científicos de Siniestro abría el material genético entregado por Dyscordia al principio de la saga a Siniestro como pago por Jean y Scott, y caería muerto. Así comenzaba el Legado de Dyscordia.
                Muchos han dicho que La Canción del Verdugo fue a la figura de Cable lo que Inferno había sido a la de Jean Grey, una forma de revitalizar el personaje, aclarar su situación, y en el caso de Cable, darle una colección propia, en la que viviríamos cómo Dyscordia se apoderaba de su mente, como Cable conseguía retenerle, y como finalmente se aclararía que Cable era el Nathan Cristopher Summers origina y Dyscordia el clon (algo obvio, por otro lado, ya que es Cable quien está infectado de siempre por el Virus Tecnorgánico). No deja de ser curioso además que fuera Cable precisamente el personaje a tratar en la saga, ya que había sido el origen de la fricción entre Liefeld y Marvel, ya que el dibujante reclamaba derechos sobre el personaje que había creado. Con La Canción del Verdugo, ajena por completo a Liefeld, Marvel ponía las cartas sobre la mesa e incluía a Cable en su continuo histórico.
                Además, como he dicho antes, presentaba a una serie de nuevos dibujantes que se harían cargo de las colecciones en ausencia de sus grandes nombres, y el espaldarazo definitivo para los guionistas. En Patrulla-X, Brandon Petersen tomaba el relevo de Whilce Portaccio, y creedme, para mí supuso un alivio incluso entonces. Petersen, aunque probablemente menos innovador que Portaccio, era dueño de un dibujo claro y nítido, aunque quizá algo estático. En Factor-X, y procedente de Namor, un jovencísimo Jae Lee llegaba para hacer los tres números correspondientes a la Canción del Verdugo, y lo haría con un estilo completamente personal, oscurantista y lleno de sombras que le convertiría en uno de mis dibujantes favoritos, y debo decir que su estilo ha mejorado aún más en los últimos años, donde ha disfrutado de encargos como El Pistolero, con guiones de su compañero de aquella época, Peter David. Andy Kubert llegaría a las páginas de X-Men para tratar de hacer olvidar a los lectores a Jim Lee, y la verdad es que creo que lo consiguió. O lo hubiera conseguido si Lee no fuera casi una leyenda viva. El mejor de los hermanos Kubert abriría una época ten emblemática para los mutantes como habían sido la del propio Lee, la de Paul Smith o la de Silvestri, con unos personajes perfectamente reconocibles y un trazo totalmente personal. Y finalmente, aunque había aterrizado el mes anterior al inicio de La Canción del Verdugo en X-Force, Greg Capullo tendría su bautismo de fuego en esta saga, con un estilo completamente diferente al de Liefeld, un trazo suave y casi preciosista que, junto a los guiones de Nicieza, convirtió X-Force en la que fuera probablemente mi serie favorita de la época.
                Y es que con grandes nombres o sin ellos, los mutantes continuaban adelante. Y como siempre, mutando.

3 comentarios:

Natán dijo...

No he vuelto a leer esta historia desde que se publicó (y creo que ni siquiera la leí entera) y tengo muchas ganas de volver a echarle un ojo. Creo que Panini ha anunciado una reedición en un tomo enterita, igual pico...

Tomás Sendarrubias dijo...

Yo reconozco que me puede la nostalgia con esta historia, sinceramente no sé decirte si ha envejecido bien o mal... es que a mi me encanta, y mira que hay momentos en los que los bailes de personajes (Apocalipsis y Siniestro sobre todo) están traídos por los pelos... Pero que grande fue, Nate. Que grande.

Natán dijo...

Ya te contaré cuando la lea... A mi también me afecta la nostalgia con muchos comics de los 90 que disfruto releyendo a pesar de que son malísimos.