No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

martes, 4 de noviembre de 2014

RAKOSHI

Después de Navidades hablamos en el blog de La Fortaleza, de F. Paul Wilson, en la que un grupo de soldados del III Reich llegaban a un castillo en Rumanía dentro del que había una criatura que no podían controlar... Como el resultado de la lectura fue positivo, para mi cumple allá por Mayo, cayó otra novela de F. Paul Wilson, esta vez con un título y un argumento un poco más exóticos. Se trata de Rakoshi, la novela que nos ocupa hoy.



Al igual que en La Fortaleza, Wilson recurre a extrapolar un misterio antiguo al mundo moderno. En la Fortaleza, los soldados del Reich despertaban a un Vampiro, en Rakoshi, es una criatura un poco más exótica la que llega a Nueva York, procedente de un templo a Kali en la India, en los tiempos de la colonización británica. Wilson presenta en Rakoshi a un personaje que se volvería posteriormente recurrente en sus novelas, Jack el Reparador, un neoyorquino cuyo trabajo es "arreglar" cosas, todo tipo de cosas.  Jack ha participado en rescates, en ajustes de cuentas, en lo que él considera necesario si el precio es justo, y lo ha hecho a costa de arruinar su propia vida personal. A través de sus contactos en la ONU, un diplomático indio contacta con Jack, con un encargo para él: recuperar un viejo colgante que le fue robado a su anciana abuela en las calles de Nueva York, y mientras Jack intenta decidir si se enfrenta a ese caso, su antigua pareja, Gia, contacta con él para pedirle ayuda en un caso de desaparición. Una de sus parientes ha desaparecido, y le pide a Jack que la encuentre. Lo que no saben es que los Westphalen, familia a la que pertenece la desaparecida, arrastran una maldición que viene de la India colonial, y que tiene que ver con un templo dedicado a Kali y los monstruos que custodiaba en su interior, los Rakoshi Pronto los dos casos de Jack se entrecruzan... y se encuentra metido en una venganza que tiene siglos de antigüedad.

Con este planteamiento, Wilson plantea una historia sencilla y con un gran equilibrio a nivel tensión. Lo cierto es que Wilson nos trae algo que ya vimos en La Fortaleza, y es el sistema de desarrollo casi cinematográfico que utiliza para contar su historia, lo que sin duda facilita mucho el que la historia atraiga. Evidentemente no es ninguna obra maestra de ningún género, ni del terror, ni de la fantasía, pero combina con eficiencia bastantes géneros para trazar una historia completa y con acción, con algunos momentos de auténtica tensión muy a lo "Alien" (el monstruo cerca del héroe, casi sintiendo su aliento)... 

Nada del otro mundo, sin duda, pero por lo menos, un libro entretenido.