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jueves, 9 de julio de 2015

MARVEL, LA ERA DE BENDIS IV: EL FRÍO ANTES DE LA GUERRA.

Hemos visto con cierta profundidad cómo afectó el entorno de Dinastía de M a las series mutantes, pero debemos recordar que, al inicio de esta saga, los Nuevos Vengadores de Bendis acababan prácticamente de terminar su primer arco argumental, y de hecho, su existencia aún no se había hecho ni siquiera pública. 

Y es que después del primer arco, en el que los Vengadores se formaban después de la huida de la Balsa de unos cuarenta y dos criminales, y el viaje del equipo compuesto por el Capitán América, Iron Man, Spiderman, Luke Cage y Spiderwoman a la Tierra Salvaje, donde se les uniría Lobezno, en busca de Sauron, el mutante por el que se había organizado la fuga de la Balsa, y tras descubrir allí la posible existencia de una facción de SHIELD aliada con los mutados y que trabajaba de forma ilegal en la extracción de Vibranium, los Nuevos Vengadores no tenían demasiado claro cual sería su estatus. 



Hay que recordar aquí que, en una de sus primeras intervenciones para Marvel, Bendis había sido el guionista de Secret War (que no Secret Wars), una interesantísima serie dibujada por Gabrielle dell´Otto, con tramas de espías y conflictos internacionales, en la que tras una guerra secreta con Latveria, Nick Furia era apartado de SHIELD, y de hecho se convertía en un proscrito, y al frente de la agencia, quedaba una mujer que no era del todo amiga de los superhéroes, y que les daría muchos quebraderos de cabeza: María Hill. De hecho, Hill se opondrá a la reunión de los Vengadores, y sólo el estatus del Capitán América como "Defensor", con capacidad de reunir grupos bajo su propia responsabilidad, permitirá a los Nuevos Vengadores comenzar a hacerse una imagen oficial, al margen de SHIELD, e instalándose en la Torre Stark, en pleno corazón de NY. Durante los arcos siguientes al primero, y con Dinastía de M en el horizonte, los Vengadores de Bendis aún tenían que definirse a sí mismos. Por eso, las dos tramas siguientes sirvieron para aclarar cual iba a ser su funcionalidad, y las relaciones entre ellos mismos. Descubríamos, de forma casi tangencial, que Spiderwoman era una agente triple, que trabajaba para SHIELD, para Hydra, y ahora también para los Vengadores, y en el segundo arco de la colección, con lápices del espectacular Steve McNiven, conocíamos al que sería uno de los miembros más discutidos del equipo, el Vigía. 



Creado por Paul Jenkins en un ejercicio de retrocontinuidad, Rober Reynolds, el Vigía, era el héroe más poderoso de Marvel, su "Superman", con el poder de un millón de soles en explosión... pero también era un paranoico agorafóbico, encerrado por su propia voluntad en la Balsa y al que al parecer, nadie recordaba. Los Nuevos Vengadores intentan averiguar lo ocurrido, en una trama que incluirá a la Patrulla-X y a los Inhumanos, mientras tratan de evitar que el reverso oscuro del Vigía, el Vacío, lo destruya todo. Hitch volvería a los Nuevos Vengadores para traernos una historia de ninjas, con el enfrentamiento entre el equipo y la Mano, al acudir los Vengadores al rescate de una vieja aliada de Daredevil, que en estos momentos él no podía acudir a socorrer. Bajo el enigmático disfraz de Ronin, se encontraba ni mas ni menos Eco, una creación de David Mack que Bendis recuperaría para sus Nuevos Vengadores. En el conflicto entre la Mano, Hydra y los Vengadores, estos conseguirían capturar a Madame Hydra, pero la líder de los terroristas escaparía con la ayuda de Spiderwoman, que así se revelaría ante sus compañeros, descubriéndose que seguía en contacto con Furia y que este era consciente de sus actividades. 

La primera intervención pública de los Vengadores, tendría lugar en el número 16 de la nueva serie, y estaría relacionada con la propia Dinastia de M. Y es que ya en sus últimas viñetas, quedaba claro algo: ¿qué ocurría con la energía de los mutantes que habían dejado de serlo? Michael Pointer, un cartero canadiense, se convertía en el receptor de esta energía en las páginas de la saga El Colectivo, dibujada de nuevo por Steve McNiven y con la incorporación de Mike Deodato Jr. Pointer, prácticamente todopoderoso, iniciaba un camino de destrucción entre Alaska y Estados Unidos que llevaba, en una de sus más controvertidas escenas, a la muerte de todo el equipo canadiense Alpha Flight, y que obligaría a María Hill a pedir la intervención de los Vengadores. La batalla final tendría lugar en Genosha, donde descubrirían que en el interior de El Colectivo, había tomado el control la menta de Xorn, personaje creado por Morrison para sus New X-Men, que había llegado a sustituir a Magneto y matar a Jean Grey. En una trama que acaba con Magneto en coma, y Pointer en manos de SHIELD, los Vengadores dan de momento cierre a la trama de Dinastía de M, preparándose para el siguiente evento que ya se estaba cociendo en la Casa de las Ideas. 



Curiosamente, este nuevo horizonte, del que sería Mark Millar el principal arquitecto, y aunque tendría mucho que ver precisamente con los Nuevos Vengadores, no tendría su origen en estas páginas, sino en las del Iron Man de Matt Fraction y el Spiderman de Straczinsky. En ambas colecciones, en este momento, nos convertíamos en testigos de la apresurada carrera de Tony Stark para conseguir que el gobierno de EE.UU de marcha atrás a una serie de leyes propuestas para controlar a los héroes, mientras el "niño bonito" de América toma bajo su ala a Peter Parker, convertido en aliado de Iron Man en los Vengadores, hasta el punto de que Spiderman comienza a llevar un nuevo uniforme Hi-Tec creado por el mismo Stark. Por un lado, en estas colecciones podemos ver el avance de las leyes prorregistro, mientras que en el Universo Marvel en general, comienzan a recordarnos una y otra vez que hay antiguos conflictos abiertos entre el Capi y Iron Man: la Guerra de las Armaduras, Tormenta Galáctica... ambos habían tenido numerosos enfrentamientos, y se avecinaba uno más, con el lema "Y tú, ¿de qué lado estás?"