No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

lunes, 7 de septiembre de 2015

RAVENLOFT: LA NOCHE DE LOS MUERTOS (I)

Iniciamos crónica rolera en el Iconocronos, esta vez nos hemos trasladado al Semiplano del Terror, adaptando los antiguos módulos e historias de esta ambientación a las reglas de Pathfinder, Los personajes son:

Lady Sombra, una misteriosa ladrona elfa, de pasado desconocido y que nunca muestra su rostros, y a la que maneja Marco.

Ailyn Rebeca, una bárbara procedente de las tierras del Norte, del Valle del Viento Helado, que lleva Vero.

Clavis de Lathander, un sacerdote humano del Dios de la Mañana, al que controla José Luis.

Balduin Escudo de Clanggedon, un paladín enano procedente de las cavernas de Subhogar, controlado por Carlos.

Y Koiel, un hechicero semielfo de linaje elemental, especialista en el fuego, y al que maneja Vicente. 



El grupo se reunió poco antes del comienzo de la historia, al servicio del Barón Bhereu, un poderoso noble de Cormyr, en los Reinos Olvidados. Después de resolver un servicio para el noble, este les envió a investigar un asentamiento goblin en unos pantanos cercanos a la capital de Cormyr, Suzail. En ello estaban, y encontraron restos de un campamento goblin abandonado, y acamparon cerca, esperando el regreso de las criaturas. Por la noche, mientras aguardaban, en el cambio de turno de guardia entre Koiel y Sombra, una extraña bruma les envolvió, tan densa que apenas podían ver más allá de su rostro. La niebla pareció apagar todos los sonidos a su alrededor, y Koiel percibió algo extraño en ella. Despertando al resto del grupo, Sombra y Balduin exploraron la zona de alrededor, para darse cuenta de que el pasaje había cambiado. Continuaban en un pantano, pero no era aquel en el que se encontraban, la vegetación, el suelo, la topografía, todo había cambiado. Koiel confirmó algo incluso más inquietante, y era que incluso las estrellas no eran aquellas bajo las que se habían acostado. La propia luna , nueva en el pantano cuando habían llegado, era ahora una gran luna nueva, y el aire era mucho más caluroso. Esperaron a la salida del sol, y en cuanto este se hubo alzado, y ya sin nieblas, trataron de deshacer el camino de vuelta hacia Suzail, pero no tardaron en darse cuenta de que era imposible, el camino había cambiado. 

Sorprendidos por todo aquello, trataron de explorar el pantano, mucho más grande de lo que esperaban, y se enfrentaron a un cocodrilo que atacó a Lady Sombra, del que Ailyn se deshizo. La bárbara trepó hasta lo alto de uno de los árboles, descubriendo una zona relativamente seca, Hacia allí se dirigieron, llegando al anochecer, y encontrándose con que allí se había establecido una familia de peculiar aspecto que viajaba en una caravana de colores brillantes. Un anciano tuerto que estaba al frente de la familia y se presentó como Scarengi, acogió a los personajes junto al fuego, y les presentó al resto de su familia. Sombra se alejó, manteniéndose aparte, pero Scarengi les habló al resto del lugar en el que se encontraban. El vistani no había oído hablar nunca de un lugar llamado Cormyr, pero aquel lugar era Souragne, una isla en el Semiplano de Ravenloft. Los jugadores preguntaron por poblaciones cercanas, y Scarengi les informó de la existencia de un lugar cercano llamado Marais d´Tarascon, aunque su consejo era no acudir allí. 

Scarengi les dio algunos datos sobre el lugar en el que se encontraban, Ravenloft, una especie de cárcel dimensional donde por azar o destino, algunas personas eran "atrapadas" por las brumas, y desplazadas a aquellos dominios, controlados por unos "Poderes Oscuros". Las palabras del anciano vistani provocaron más dudas que respuestas, y propuso una lectura de la fortuna de su hija Varana. La joven leyó las runas para Ailyn, Clavis y Koiel, y se sobresaltó, indicándoles que el perdido les había llamado, y que debían evitar que Marais d´Tarascon pereciera bajo una gran tormenta de sangre. Inquietos, los personajes aceptaron la oferta de Scarengi de pasar la noche junto a la hoguera, pero al amanecer... los vistani se habían marchado y el pantano se alzaba ante ellos...