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domingo, 13 de septiembre de 2015

RAVENLOFT: LA NOCHE DE LOS MUERTOS (II)

Los personajes despertaron para encontrarse solos en la pequeña isla en la que se habían encontrado con los Vistani la noche anterior, y con las palabras de Varana aún resonando en sus oídos. Mientras sus compañeros recogían el campamento, Lady Sombra encontró aún una nota de Varana, con una última advertencia: "Temed al loco, temed a la sangre del loco". Después de compartir con sus compañeros (con un flecha y un tiro certero de por medio) la nota, volvieron a subirse a la barcaza, buscando una salida del pantano, siguiendo las indicaciones que los vistani les habían dado para llegar a Marais d´Tarascon. A pesar de las indicaciones, se dieron cuenta de que estaban moviéndose en círculos, y tuvieron que hacer frente al ataque de unos sapos gigantes, que hirieron a Clavis e hicieron zozobrar la barca, arrojando a Koiel y Balduin al agua. Después de acabar con los sapos, encontraron un antiguo bote, probablemente restos de antiguos viajeros del pantano, donde dieron con un viejo cofre. Sombra lo abrió, y vieron dentro algo de comida echada a perder, ropa mojada, y unas espadas mágica, que conservaron Balduin y Clavis. Finalmente, cuando la noche ya había caído en el pantano, se dieron cuenta de que seguían viajando en círculos, y encontraron un canal, que les condujo a una nueva zona del pantano, donde dieron con una casa, habitada por un sólo hombre, un chico pálido y rubio, de aspecto descuidado, que parecía atender al nombre de "Luc", según decía el libro que sostenía, un poemario dedicado a Luc por su hermano Marcel. 



Luc parecía ausente y sólo dijo una frase: "Los males descenderán sobre la tierra en la noche, embrujando a esta cuando las señales estén a mano". Balduin desconfió de Luc, y pasó la noche en la plataforma de la casa, mientras Koiel, Clavis y Sombra trataban de entender qué le ocurría a Luc, que sólo reaccionó cuando Sombra apagó una de las luces de la cabaña, provocando que Luc se arrojase contra las paredes, gritando hasta que volvieron a encender la luz. En la cabaña encontraron comida y agua fresca así que cenaron y pasaron allí la noche montando guardia por turnos. Luc durmió también, y poco después del amanecer, cuando volvieron a marcharse, Luc les siguió, subiéndose a la barca, y señalándoles la dirección hacia Marais d´Tarascon. Finalmente, llegaron a la pequeña población, rodeada de marismas, pero se encontraron con que todo el pueblo estaba reunido cerca de la iglesia y el cementerio. Una macabra procesión cruzaba las calles de Marais d´Tarascon, con un ataúd que llevaban al cementerio... un ataúd encadenado. Clavis consiguió entablar conversación con algunos lugareños, averiguando que Luc era Luc Tarascon, el pequeño de los hermanos Tarascon, señores de aquellas tierras. Un sacerdote, ataviado con vestiduras azules, guiaba la procesión, y Lady Sombra se sorprendió al escuchar ruidos procedentes del interior del ataúd. Al parecer, en los últimos tiempos, en Marais d´Tarascon lo muertos habían cogido la costumbre de alzarse después de morir. Los personajes asistieron al momento en el que el sacerdote guió el entierro del fallecido, un tal Jeremiah d´Gris. Después de que las puerta del mausoleo se cerraran, las gentes de Marais d´Tarascon volvieron a sus quehaceres, pero el sacerdote se quedó para hablar con los personajes. Su nombre era Brucian de Mishakal, y conocía a Luc, que al parecer, había perdido el juicio después de la muerte de su hermano, Marcel Era Brucian quien llevaba comida y agua a la casa del pantano para Luc, y compartió con ellos su preocupación, tanto por los muertos que se alzaban como por los asesinatos y desapariciones que estaban teniendo lugar en la pequeña población. Tras hablar con Brucian, los personajes se dirigieron a la posada La Luna Llena, donde consiguieron habitaciones, baños y comida caliente.

Después de bañarse y comer, Balduin llevó su armadura a limpiar al herrero, mientras Koiel charlaba con el otro cliente de la posada, un mercader procedente de Port d´Elhour, sin demasiado que contar. Clavis consiguió algo más de información charlando con el posadero, y Sombra, exploró el pueblo, alejándose hasta llegar a la plantación de los Tarascon. La plantación estaba cerrada, pero Sombra escuchó ruidos procedentes del interior, ruidos de olfateos y rasguños... La Elfa volvió a la Luna Llena, donde compartió lo que había descubierto con sus compañeros. Decidieron dirigirse juntos a la plantación, deteniéndose antes para hablar con el alguacil, que les contó su preocupación por los asesinatos y las desapariciones, en muchas de las cuales habian encontrado trozos de regaliz rojo. También aprovecharon para echar un vistazo en la casa Tarascon de la villa. Sombra consiguió abrir la puerta y se colaron en el interior, descubriendo que estaba vacía, y descuidada. Tras explorar la casa, en la parte superior, Clavis y Sombra encontraron un escondite en el que había una capa y un tubo de pergaminos, que se llevaron de allí a toda prisa, pues un error de Balduin les llevó a pensar que habían revelado su presencia en la casa. 

Saliendo de allí, se dirigieron a la plantación, aunque Luc, que hasta ese momento les había seguido a todas partes, diciendo frases extrañas e inconexas, se negó a seguirles, quedándose en el camino, en el bosque. Llegaron a la plantación, y Clavis utilizó sus hechizos de clérigo para averiguar que dentro había varios muertos vivientes, y también se dio cuenta de que los hechizos de detectar el mal no funcionaban. Se estaban planteando marcharse de allí cuando Koiel hizo un ruido, llamando la atención de las criaturas que estaban en el interior, seis ghouls que se arrojaron sobre ellos, rompiendo las ventanas de la mansión. Los poderes de Clavis para canalizar la energía del bien consiguieron protegerles en parte del ataque de los muertos, aunque no pudo evitar que Koiel y Balduin fueran heridos por las mordeduras y las garras de los atacantes. Exploraron la casa, encontrando los restos de algunos de los desaparecidos en la ciudad, y finalmente, se marcharon en dirección a Marais d´Tarascon. Por el camino, examinaron la capa y el pergamino. En la capa, encontraron un bolsillo repleto de trozos de regaliz rojo, lo que les hizo suponer que el supuesto asesino debía ser el desaparecido Jean Tarascon. En el cartucho, encontraron un pergamino, donde aparecían seis frases, las seis profecías de Hyskosa, la vidente, que se correpondían de forma tergiversada con las frases de Luc... 

Al que encontraron muerto, con una espada atravesándole la garganta, clavado al árbol bajo el que el muchacho se había quedado. 


PD: LAS PROFECÍAS DE HYSKOSA LA VIDENTE.

En la casa de Daegon el gran brujo nació, de la vida, la no vida, de los no vivos se burló.

El niño sin vida de la inflexible madre habla. Presagia un tiempo, una noche en la que el mal se desata.

El hijo de los soles ha de alzarse siete veces, para hacer que el humilde, por toda la eternidad solloce.

La luz del sol brillará sobre los muertos, rezumará y caerá, volviendo rojos los restos. 

Inajira sus fortunas invertirá y a todo lo que vive horriblemente maldecirá.

Los sin cuerpo viajarán al tiempo de antaño, donde felicidad y odio crean leyendas de año en año.