No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

jueves, 2 de febrero de 2012

THANOS_MALKAV: LOS VIEJOS ROLEROS NUNCA MUEREN

No tengo mucho que explicar sobre como Thanos_Malkav apareció en mi vida, porque lo cuenta él en este post, y entre otras muchas cosas, siempre ha sido un gran cronista (como puede comprobar cualquiera en sus crónicas sobre Expocomic en uno de sus dominios, Thanos_Crypt) y un gran contador de historias. A pesar de su desalentador nombre (¿el Titán obsesionado con la muerte y el fundador del Clan de los Locos en un solo tío?... ¡Vade Retro!), aquel al que algunos llamamos Darthni (chico, lo otro es muy largo) es un tío realmente encantador, y una de las personas que más rápidamente ha pasado el muro de "conocido" a "ey, este tio es mi AMIGO". Creativo como pocos, con un lado infantil muy destacado, lo que le permite disfrutar con todo lo que hace, un jugador de rol imaginativo y entregado al que es un placer dirigir, y con un gran talento para la escritura (cualquiera interesado, que eche un ojo a su otro blog, Thanos Tales ). En fin, podría alargarme muchísimo y no podría explicar nada más sobre Darthni sin hundirme en el escabroso terreno del azúcar y la diabetes repentina, así que... os dejo con su colaboración en el Iconocronos.  ¡¡Muchas gracias, Darthni!!

LOS VIEJOS ROLEROS NUNCA MUEREN



9 de Diciembre de 2010. Expocomic. Un tatuaje lo cambió todo...

Jugar a rol es una de las mayores aficiones que tengo desde los 9 o 10 años. Para los que no lo hayáis probado, sólo puedo decir una cosa: os perdéis la oportunidad de entrenar vuestra imaginación hasta límites insospechados y sobre todo, de pasarlo en grande con un montón de gente que en la mayor parte de los casos, terminan siendo grandes amigos.

Sin embargo, los juegos de rol tienen un problema: los jugadores escasean según te vas haciendo mayor. Y si a eso añadimos el auge de los juegos de mesa y los juegos de cartas, muchos se han quedado en el camino por falta de tiempo para planificar una partida de rol o reunirse de manera regular para jugar una crónica que puede llevar meses.

En mi caso personal, mantenerme sin oxidar como jugador de rol me ha costado lo suyo al haberme mudado de ciudad en varias ocasiones durante mi vida. Conformar un grupo de amigos que quiera jugar a rol regularmente y sobre todo, que tengan tiempo para hacerlo es complicado. Y resulta aún más complicado cuando en tu círculo de amistades, la mayor parte de la gente sólo ha oído hablar de juegos de rol para relacionarlo con psicópatas o chorradas del estilo que le han dado muy mala fama (¡malditos medios de comunicación!).

Aún así, he resistido durante muchos años. Explicando lo que son los juegos de rol (o como diría mi gran amigo Álvaro Loman, dando "el discursito"), introduciendo a gente en el mundillo y pasando grandes tardes viendo como grupos novatos se adentran en los mundos que creas para ellos.

El caso es que la época universitaria comenzó siendo muy prolífica, ya que me junté con gente novata con ganas de meterse en los juegos de rol (entre ella mi novia), y más tarde con gente que ya llevaba años, por lo que aunque comencé como master en los primeros años, al final pude volver al papel que más me gusta: el de jugador :)

Sin embargo, cuando la etapa universitaria va llegando a su fin, la gente comienza a desperdigarse (gente con más asignaturas pendientes que otros, gente que termina la carrera y se pone a currar, algunos son secuestrados por su pareja, etc.). El resultado final es que antes de la fecha que abre esta entrada, llevaba al menos un añito y pico en blanco como jugador de rol, y sinceramente, lo echaba mucho de menos, ya que aunque no lo había dejado como lector de libros de rol, si estaba congelando en cuanto a partidas.

Y ahora es donde enlazamos con la primera frase de mi participación en el aniversario del Iconocronos.

Los que conozcáis a su dueño, nuestro querido Tomás, sabréis que entre los varios tatuajes con los que cuenta (la mayoría freaks), tiene uno en el cuello que la gente normalmente confundiría con una letra china o similar. Pues bien, cuando Oneyros me lo presentó ese día en el Expocomic 2010, una de las primeros comentarios que le dirigí fue:

- Oye tío, me encanta tu tatuaje de hombre lobo. ¿Es el de los Uktena?

Y... ¡¡¡BUM!!! Acababa de conseguir establecer un lazo brutal con una persona con la que apenas había compartido unos minutos al reconocer de manera sencilla que significaba el símbolo que adornaba su cuello (os podéis imaginar la cara de sorpresa de Tomás ante esta situación).

Desde entonces, y como suele pasar con los freaks cuando se encuentran, la amistad surgió rápido y Tomás no tardó en ofrecerme que me uniese a su grupo de rol con la tentación de jugar las crónicas de Transilvania del juego de rol de Vampiro Edad Oscura.

¿Mi respuesta? Supongo que os la imagináis :)

Ha pasado ya un año y pico desde aquel día, y como reza el título de esta entrada, los viejos roleros nunca mueren, y lo que es mejor, suelen reconocerse y reunirse cuando normalmente la mayoría decide dejar la afición con el paso de los años.

En ese tiempo he jugado la mejor crónica de Vampiro de mi vida, disfrutando como un niño (nunca mejor dicho) de mi pequeño Malkavian Anthos en una partida que duró alrededor de un año.
Desde hace unos meses, hemos comenzado a jugar una crónica de Juego de Tronos que de momento ya está en mi top de crónicas de rol jugadas porque está siendo apasionante, y sólo acaba de empezar.

Pero sinceramente, lo mejor de todo esto es (como decía al principio de la entrada) lo que implica volver a disfrutar de los juegos de rol. Y lo que implica no es sólo pasarlo en grande o vivir grandes tardes con personajes que me absorben. Lo mejor sin duda alguna son los amigos que he hecho gracias al rol. En este tiempo Pedro, Vicente, Pelayo, Santi, Luis y sobre todo, Tomás, se han convertido en mis compañeros de aventuras y en los responsables de que cada domingo me haga 80 km en coche para reunirme con ellos.

Y si aún piensas que el rol es una afición dañina o de gente rara, sólo puedo parafrasear a la genial Ygritte:

No sabes nada, Jon Nieve.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Que bonito texto! Cuando yo jugaba al rol hace muuuuucho tiempo, el problema más gordo que teníamos era encontrar un master en condiciones, que te hiciese vivir la aventura. Y encontrar jugadores nuevos era un suplicio, nadie se lo tomaba en serio, a los 10 minutos ya estaban incordiando... Y resulta que ahora yo me he convertido en uno de ellos. Mi imaginación se fue...

Tomás Sendarrubias dijo...

Nunca es tarde para recuperarla, Natán. Realmente el texto de Darthni es absolutamente genial, y en cuanto a lo de los masters y los jugadores, asumiendo que llevo diecinueve años haciendo de máster casi sistemáticamente pues no puedo quejarme, creo que he tenido unos grupos de jugadores bastante coherentes, sobre todo desde que empezamos a jugar a rol los fines de semana, algún tiempo después de salir del Instituto, donde jugábamos en el Club de Rol. Bueno, Darthni conoce a un heredero de aquellos tiempos, como yo, a Rober, de cuando jugábamos en el Club de Rol... y ahí sigue. Como los viejos rockeros...

Tomás Sendarrubias dijo...

Eso sí, como el magno autor del post de hoy no le diga pronto a su director de juego si quiere ir a Meereen por Volantis o por el mar dothraki, va a ir por donde al master le plazca... y le place que vayas volviendo por Poniente...

Thanos_Malkav dijo...

Me alegro que os haya gustado el texto :)

En cuanto a mi querido master, aunque me atrae ir por el mar ardiente, creo que me tocaría ir solo (porque no creo que haya gente con tal nivel de curiosidad), así que supongo que iré atravesando el mar Dothraki, pese a que puede ser igual de peligroso :P

LgA dijo...

Pues ten mucho cuidado Dani, que este cualquier dia te lia y acabas dirigiendo tu una partida dejandote el culo ahi en el suelo... bueno pensandolo mejor, dejate liar y que por una vez coincidamos como jugadores el chaval y yo, que las unicas veces que le he visto jugar a sido en mis "partidas de un dia" (bueno o en las repes de oscar... jaja)