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viernes, 13 de julio de 2012

X-MEN: DE KULAN GATH A LOKI.


Tras haber perdido sus poderes por culpa de una de las creaciones de Forja, Tormenta se dispondría a abandonar la Patrulla-X para dirigirse a África, al tiempo que Lobezno y Kitty Pryde compartían protagonismo en una serie limitada  con muchos ninjas de por medio en la que Kitty obtendría al fin el nombre clave que le ha durado hasta el día de hoy: Gatasombra. Mientras tanto, Rachel y Magma, de los Nuevos Mutantes, se enfrentaban a Selene de nuevo, esta vez convertida en Reina Negra del Club Fuego Infernal, y aunque la Patrulla-X conseguiría derrotarla y evitar que Rachel o Magma acabaran con ella, convirtiéndose así en asesinas, la hechicera no estaría muy lejos de ellos mucho tiempo… y sorprendentemente, volvería como una extraña aliada.



                Y es que mientras íbamos viendo estos enfrentamientos, Claremont y Romita habían ido deslizando escenas en las que el empleado de una industria pescadera de Manhattan encuentra un extraño collar, que le es robado por un hombre en el Metro, provocando así el ascenso del hechicero Kulan Gath. Este personaje ya se había enfrentado a Spiderman, un viejo hechicero inmortal servidor de la demoniaca raza de los N´Garai, que extendió un hechizo que transformó Manhattan en un reino de Dragones y Mazmorra. La propia Tormenta se vería atrapada en el cambio antes de partir hacia África, y en esta historia, veríamos una improbable alianza, pues Selene era también enemiga de Kulan Gath, y ayudaría a los personajes a enfrentarse al hechicero. Tormenta, Calisto, Rondador, Coloso, el Capitán América, Magik, Warlock, Magma y Selene se convertirían en unos originales Vengadores que conseguirían derrotar a Kulan Gath, utilizando luego el Doctor Extraño los poderes de Magik para volver atrás en el tiempo y evitar así el alzamiento de Kulan Gath.
                La saga de Kulan Gath aparece en la Patrulla-X como algo innovador, un esquema que luego se ha repetido en varias ocasiones, alcanzando incluso la importancia de la Era de Apocalipsis o Dinastía de M, incluso Flashpoint,  generando el modelo a seguir en estas ocasiones: alteración global del mundo, un personaje que recuerda la verdad (Tormenta y Calisto en este caso), y reunión de un equipo “de emergencia” para solventar la situación. En un par de números, Claremont sentó las bases de una docena de futuras historias. Con la vuelta a la normalidad, Lobezno y Gatasombra volverían de Japón a tiempo de ayudar a sus compañeros, bajo el liderazgo de Rondador, a enfrentarse a Magus, el padre de Warlock de los Nuevos Mutantes, miembros ambos de la Tecnarquía, en la que unas antiguas tradiciones obligan al enfrentamiento del padre con el hijo en un ciclo infinito en el que Magus y Warlock deben enfrentarse una y otra vez. La aparición de Magus sería casi eventual, y pronto la Patrulla tendría problemas más acuciantes, cuando Xavier es atacado por un grupo de estudiantes que le dejan medio muerto en un ataque racista, siendo rescatado por los Morlocks; y pronto, se las tendrían que ver con los Infernales, los cachorros de Emma Frost, diseñados como enemigos de los Nuevos Mutantes, pero que decidieron dar el paso a la primera división guiados por James Proudstar, el hermano del difunto John Proudstar, miembro de los Infernales, que secuestra a Banshee para provocar un conflicto con los X-Men que le permita su venganza contra la Patrulla por la muerte de su hermano. Sin embargo, los planes de Proudstar se verían alterados por la presencia de Émpata, el Infernal con más mala leche de la historia de Marvel, que provocaría un enfrentamiento entre los X-Men y el ejército de Estados Unidos, lo que aumentaría aún más la marginalidad de los mutantes. Proudstar demostraría ser mejor de lo que él mismo esperaba, y él y la joven Estrella de Fuego comenzarían así a apartarse de los Infernales, iniciando el camino que años después les llevaría a convertirse en héroes.


                Y en este tiempo, aparecería la que sería la primera serie limitada con protagonismo compartido entre Alpha Flight y X-Men. Hacía mucho tiempo que los caminos de ambos grupos no se cruzaban, y Claremont decidió solventar esta situación, acudiendo de nuevo a los lápices de Paul Smith, en el que probablemente sea su mejor trabajo en la franquicia mutante. El cruce entre la Patrulla-X y los Alpha Flight seguiría la estructura de los típicos encuentros entre héroes. Confusión al principio, enfrentamiento entre los dos grupos, alianza al final para hacer frente a una amenaza mayor. Y en este caso, la amenaza es ni más ni menos que Loki, que comienza a inmiscuirse aquí en los asuntos de los mutantes, un Loki considerado por muchos como un héroe tras su ayuda en la derrota de Surtur (vista en el Thor de Walt Simonson) y que ha decidido obtener mucho más poder. Para ello, Loki utiliza una fuerza mágica que convierte a los humanos normales en héroes casi de fantasía y que aparece en Ungava, en Canadá. Entre los afectados están Cíclope y Madelyne Pryor, que viajaban por la zona junto a varios pasajeros, convertidos en nuevos hombres por la magia de Loki. De hecho, la propia Madelyne Pryor obtuvo poderes en esta historia, convirtiéndose en Anodina (curioso nombre, el destino de Madelyne no sería anodino, precisamente), y Cíclope conseguía el control de sus rayos ópticos. Pícara podía tocar a la gente, Puck dejaba de ser enano, Aurora dejaba de estar loca… Era un regalo (como el nombre de la saga, El Regalo), pero un regalo envenado. El precio era la magia, y no solo la magia como tal que hizo que Shaman y Ave Nevada enfermasen al principio de la historia, sino la magia que hay en cada persona, su capacidad creativa. Por supuesto, esto llevaría a los héroes a dividirse y enfrentarse, pero finalmente, decidirían enfrentarse juntos a Loki y rechazar el don del  dios… lo que no se tomaría nada bien.


                Si la saga de Kulan Gath es entretenida, El Regalo es una auténtica joya de la historia en los cómics ochenteros, un auténtico placer para la lectura y la vista, una saga en la que Paul Smith realiza algunas de las viñetas con Pícara o Estrella del Norte que han quedado para siempre en mi memoria friki, y que convierten a este dibujante en uno de mis preferidos de los que han formado parte de la historia de la Patrulla.
                Tras estas historias, llenas de magia de una manera u otra, se veía venir en el horizonte una amenaza de carácter completamente distinto. Su nombre:
                Nimrod.