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jueves, 6 de septiembre de 2012

ÉRASE UNA VEZ, TEMPORADA 1


              


  Y comieron perdices y vivieron felices para siempre…
                O no. Porque si hay algo que en los últimos años hemos vivido por doquier ha sido una revisión desde numerosos puntos de vista de los cuentos clásicos. Lo hemos visto en el cine (Blancanieves y el Cazador; Mirror, Mirror; Caperucita Roja), en los libros (La Guerra de los Espejos), los cómics (Fábulas) y la televisión (Grimm, Érase una vez…). Y lo genial es que quizá todas estas revisiones, toda esta tormenta de ideas ha salido del mismo lugar, del genial cómic Fábulas, obra de Bill Willingham y con los lápices principalmente de Mark Buckingham. Fábulas ha sido, por así decirlo, el punto de ruptura que ha permitido que muchos ojos se giren hacia los cuentos clásicos para traer esta avalancha de nuevas perspectivas, de nuevas historias.
                Y hoy vamos a hablar de una de las series de televisión que, se admita o no, tiene su base en Fábulas. Se trata de Érase una Vez, con guiones de Edward Kitsis y Adam Horowitz (Perdidos, ni más ni menos). Aquí en España ha sido emitida por AXN, y en breve (bueno, cuando a los señores directivos les de la gana, que llevan anunciándola desde antes del verano) la tendremos en Antena 3, quizá sustituyendo a Juego de Tronos, que ya ha llegado a su último episodio en la cadena pública. Y quizá de todo lo dicho anteriormente, Érase una Vez, sea la historia que más directamente bebe de Fábulas, su concepto es muy parecido. Si en el cómic nos encontramos con que los personajes de los cuentos residen en Villa Fábulas, un barrio de Nueva York, en Érase una Vez los tenemos en un pueblecito de Maine llamado Storybrook. ¿La diferencia? Que mientras en Fábulas todo el mundo es consciente de quien es, en Érase un Vez los personajes han olvidado su naturaleza y sus personalidades mágicas.
                Y es que en Érase una Vez los personajes son víctimas de un hechizo, un maleficio que les impide recordar quienes son, que niega la magia, y que les arrebata sus finales felices. Por supuesto, este hecho fue perpetrado en su momento por la más malvada de entre las malvadas que han pasado por cuento alguno: la Reina de Blancanieves. Así, Érase una Vez nos narra, en dos tiempos, la situación de los personajes que ahora viven en Storybrook y cómo eran sus vidas en las tierras mágicas, en los reinos de donde vienen, revisitando sus cuentos e historias, entrelazándolos en muchos casos de curiosas formas para dar sentido a una mitología conjunta.
                Por supuesto, todo hechizo tiene un punto débil, y cuando hay cuentos de por medio, los finales felices pueden postponerse, pero poco más. Y así, el hechizo de la Reina comienza a zozobrar cuando Emma Swann, una detective de Boston, llega a Storybrook, a donde es llevada por su hijo, Henry, un niño al que dio en adopción cuando ella era solo una adolescente, y que fue adoptado por Regina, la alcaldesa de Strorybrook, que no es otra, por supuesto, que la Reina Malvada. Henry sabe la verdad sobre el pueblo gracias a un libro de cuentos, y también sabe que Emma tiene el poder de romper ese maleficio y devolver a la gente de Storybrook sus finales felices, pues Emma es, ni más ni menos, la hija olvidada de Blancanieves y el Príncipe Azul, destinada a liberar al resto de los personajes de cuento del embrujo de la Reina Malvada.
                Así, por esta primera temporada de Érase una Vez (ya ha renovado para una segunda que al parecer se estrenará en septiembre de este año, y acaba con un cliffhanger cojonudo, la verdad), hemos visto pasar a Blancanieves y el Príncipe, Cenicienta, el maléfico Rumpelstinski (más o menos, seguro que me baila alguna letra), la Bella, Gepetto, los enanitos, el Hada Azul, Pinocho, el Sombrerero Loco, Caperucita y la Abuelita, el Cazador, Pepito Grillo, Hansel y Gretel… Todo un muestrario de personajes de los cuentos clásicos, convertidos en los habitantes en principio anodinos y típicos de Storybrook, pero la llegada de Emma hace que se pueda ver que todos y cada uno de ellos son más, mucho más de lo que se puede ver a simple vista.
                Una gozada de serie, la verdad, en la que se cuenta con un trío de damas para encabezar el reparto principal, con Jennifer Morrison (House) como Emma Swann, Ginnifer Goodwin (Big Love) como Blancanieves y Lana Parrilla (Miami Medical) en el papel de Regina, la Reina Malvada.  ¡A ver si llega pronto de verdad la segunda temporada!

2 comentarios:

Yota dijo...

Me encanta leer reseñas televisivas en tu blog colega, te quedan muy bien.

La tengo que retomar, porque estoy atascado en el 16, de momento mi episodio favorito el del Cazador... que drama por DIO

Tomás Sendarrubias dijo...

¡Muchas gracias, tío! Haría más, pero es que no hay tiempo para ver la tele... Estoy viendo ya la séptima temporada de Sobrenatural, en cuanto la termine, haré un post sobre la serie entera...