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martes, 6 de enero de 2015

EL HOBBIT: LA BATALLA DE LOS CINCO EJÉRCITOS

Este finde, con alguos días de retraso sobre el estreno, hemos ido a ver finalmente la tercera y última parte de El Hobbit, La Batalla de los Cinco Ejércitos. La verdad es que tenía bastantes perspectivas negativas de la película, había leído aquí y allá que era la peor de las tres, y claro, con lo bajito que dejaba el listón La Desolación de Smaug...




Quizá eso haya sido lo mejor, la verdad. Con la cosa de que íbamos a ver una castaña, pues lo cierto es que me ha parecido la más entretenida de las tres películas de El Hobbit. A ver, antes de empezar, hay cosas que son de cajón, aunque voy a repetirlas de nuevo. No creo que las doscientas (si acaso) páginas de El Hobbit den para tres películas, ni para dos. Una película larga hubiera sido suficiente para contar la historia de Bilbo y los doce enanos, batalla de los Cinco Ejércitos incluida. Con eso en la cabeza, se pueden elegir dos caminos lógicos: entender que no va a ser como el libro y tratar de disfrutarla, o no entenderlo y no verla. El camino de en medio, la verdad es que no tiene mucho sentido. Así que dejo claro por adelantado que si las dos películas anteriores no me parecieron para tirar cohetes no es por una cuestión de parecido con el libro, sino porque entendiendo que las películas tienen su propio lenguaje, no me parecieron buenas por sí mismas.

En el libro de Tolkien, la Batalla de los Cinco Ejércitos debe ocupar aproximadamente diez páginas, no mucho más si acaso, así que era evidente que en una película centrada en esa batalla, Peter Jackson y su equipo iban a tener mucho campo libre para hacer lo que les diera la gana. Por lo menos, esta vez, lo que les ha dado la gana, y dentro de que podríamos estar hablando de "fallos", "errores" o "desviaciones" durante unas treinta líneas, ha sido entretenido. Muy entretenida, y esta vez no se me ha hecho nada larga, y de hecho, una de las cosas que tengo en contra es que haya temas que creo que no se han cerrado y que tendrán que esperar a la versión extendida.

A grandes rasgos, La Batalla de los Cinco Ejércitos comienza justo donde acaba La Desolación de Smaug. El gran dragón vuela libre hacia la ciudad de Lago, los enanos están en Erebor y Gandalf en Dol Guldur, prisionero del Nigromante, un nuevo "avatar" del propio Sauron. Y en La Batalla de los Cinco Ejércitos se van resolviendo esas cuestiones. Muy rápido el tema de Smaug y el Nigromante, para centrar la película en la batalla que tendrá lugar ante las puertas de Erebor cuando los intereses de Enanos, Hombres y Elfos confluyan en la Montaña, que también se convierte en objetivo de dos ejércitos de orcos y trasgos (aquí se saltan que en el libro se considera a los huargos el quinto ejército), dirigidos por el enemigo de Thorin de toda la vida, Azog, y su segundo al mando, Volgo. Y este es el argumento. Bueno, mientras todo esto ocurre, Thorin se vuelve loco dentro de la Montaña, poseído por el ansia de recuperar la Piedra del Arca (uno de los inventos de Peter Jackson para estas películas), Thranduil trata de decidir si ayuda a los Enanos o los aniquila, y Tauriel, Legolas y Kili tratan de resolver su extraño triángulo amoroso.

No hay mucho más que contar sobre el argumento de la Batalla de los Cinco Ejércitos, más que nada porque no hay más argumento. Lo que hay son muchas ostias, mucho ritmo y CGI a tope, Y alguna cantada, claro. Cabras blindadas que aparecen de la nada, ejércitos de corren mucho al principio pero luego no llegan, vahídos élficos, fallos de estrategia orca, otros ejércitos que viajan demasiado rápido... y Legolas, que no se puede ser más chulo. Aunque claro, eso tampoco sorprende, que ya se le veía venir.

En fin, no será la peli del año; el Hobbit no será una trilogía para recordar, como sí que lo es El Señor de los Anillos... pero esta vez les ha quedado muy entretenida.