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jueves, 29 de enero de 2015

MAGO: EL TELAR DEL DESTINO II

Después de salir del Ojo de la Tormenta, donde habían recibido los presagios de Madame Cleo Verthank, los personajes se apresuraron a tratar de recuperar sus vidas, su rutina. El fin de semana había quedado atrás, y habían perdido muchas horas por el efecto mágico del barco. Así, mientras Eyes se dirigía a su trabajo en el Hospital General, Myrddin regresaba a Chinese Red, con Norna. La chica quería ir a ver a su madre, pero estaba agotada, y se quedo dormida en el sillón del Hermético.

El Telar del Destino

Mientras, aprovechando aquellas horas en las que la muchacha descansaba, Detector comenzó a registrar su casa, en busca de nuevas cámaras espía como la que había encontrado tras el pequeño terremoto, encontrando algunas más, que realizaban el mismo efecto que la primera. Se destruían en cuanto él era consciente de su presencia. Sci-Fi tenía también una sorpresa al llegar a casa, y es que su chica, Kaede, había tratado de darle una sorpresa la noche anterior... y él no había ido a la casa. Sci-Fi trataría de hablar con ella, lo conseguiría tras un gran esfuerzo, aunque las cosas estaban tensas. Y por otro lado, Balam había recibido un paquete inesperado, procedente de Nueva York, con un contenido que le dejaría completamente pasmado: era el vídeo de su boda, una boda que no recordaba, con una mujer a la que había olvidado. El descubrimiento de Detector pondría fin a las cuestiones personales, y todos registrarían sus domicilios y las zonas comunes en busca de cámaras espía, que no encontraron. Quien fuera que les vigilara, solo estaba interesado en Detector. Por la tarde, y ya con Eyes entre ellos de nuevo, decidieron realizar una visita a la casa de los Weaver, pero la precaución hizo que Balam hiciera una primera expedición utilizando Correspondencia, descubriendo que los Hombres de Negro vigilaban la casa. Decididos a explorar la casa sin llamar su atención, Balam se introdujo en la casa a través de la Umbra, y Sci-Fi lo haría explorándola a través de Correspondencia, mientras Myrddin, Eyes y Detector, protegían a Norna de un posible ataque. El resultado de la exploración fue demoledor: tal y como Norna afirmaba, su madre había muerto, pero un clon de la Tecnocracia ocupaba su lugar. Tras realizar el descubrimiento, Balam y Sci-Fi salieron de allí, llevando la terrible noticia a la muchacha.

Bradley Cooper es el rostro que Marco ha decidido poner a su personaje, Myrddin el Mago. 



Al día siguiente, mientras Sci-Fi, Detector y Eyes volvían a sus quehaceres habituales antes de tratar de decidir qué iban a hacer con Norna, Balam y Myrddin la acompañarían al cementerio Lincoln, donde su padre, el Doctor Weaver, estaba enterrado. Así mientras Sci-Fi trataba de que Kaede le disculpase, Balam y Myrddin se encontraron con que cerca de la tumba del Doctor Weaver, estaba el fantasma del propio padre de Norna. Balam permitió que el Doctor Weaver le poseyera para hablar con su hija, y ante su propia tumba, les avisó de que temía por ella, y que el Doctor Ken Himiitsu, presidente del Centro Médico UC, uno de los centros más importantes de San Francisco. Poco más o menos, el Doctor Weaver dejó ver que Himiitsu podía ser el culpable de su muerte (Balam y Myrddin enseguida lo asumieron como un efecto de Vida). Pero cuando se marchaban del Cementerio, se encontraron con una desagradable sorpresa: una decena de Merodeadores llegó, montados en sus motos para intentar cazarles. Trataron de escapar, despertando Balam a los espíritus y Myrddin utilizando la energía cinética de las motos contra ellos, entorpeciendo su camino.... y finalmente consiguieron huir tras una intervención de tres coches de Hombres de Negro, que se enzarzaron con los Merodeadores

La Torre Coit, punto de encuentro.


Un terremoto sacudió la ciudad poco después, haciendo sospechar a los personajes de que lo que ocurría era más grave de lo que pensaba. Habían descubierto que San Francisco estaba bajo la protección de un gran espíritu Umbrole llamado Cob, una araña tejedora que protegía San Francisco de las fuerzas Kaoticas del espíritu Cataclismo. Pero al parecer la decadencia de Cob se había iniciado, y si Cob moría.. San Francisco también lo haría .Preocupados por Cob, Balam recibió varias visiones que indicaban un lugar: La Torre Coit, sobre Telegraph Hill. Allí acudieron, después de recoger a Eyes y de que Sci-Fi se teleportase desde su centro de trabajo hasta allí, para encontrarse con que habían sido convocados por el propio Doctor Himiitsu, que llegó acompañado por la periodista Merika Seth, también miembro de la Tecnocracia. Himiitsu explicó a los personajes sus obejtivos: como habían sospechado, Cob estaba muriendo, y los ataques Merodeadores habían dado el golpe final a la Araña Patrón, que no tardaría en desaparecer. Norna debía sustituirle, estaba predestinada a convertirse en la nueva protectora de San Francisco. Norna debía sacrificarse, o los millones de pobladores de San Francisco y de buena parte de California, morirían.

Himiitsu avisó de que la Tecnocracia iba a convertir a Norna en la nueva Umbrole protectora de San Francisco... en manos de los personajes quedaba el colaborar con ellos, o llevar San Francisco a su destrucción...

HACE MUCHO TIEMPO.

No podían creerlo. Incluso después de haberlo descubierto, no podían creerlo. El propio Akrites Salónikas, maestro del Tiempo, había sido testigo de lo ocurrido, había testificado contra él. Uno de los suyos les había traicionado, les había vendido a la Orden de la Razón, y ahora estaba allí, siendo juzgado ante el tribunal de Concordia. "Juzgado". Allí estaba siendo culpabilizado. Akrites le había considerado un amigo, y sin embargo, mientras Porthos FitzEmpress hablaba, se dio cuenta de que solo esperaba la condena.

Akrites Salonikas, Maestro del Tiempo. 


Llegó enseguida, no tardó mucho. Gilgul. La muerte de su avatar. Akrites suspiró, era la mayor pena que podía ser impuesta a un Artesano de la Voluntad. Lo que se había destruido había sido más que la vida de los caídos de la Primera Cábala. El propio Concilio de las Nueve Tradiciones estaba roto. Todos desconfiaban de los Solificati, su propio Primus había sido asesinado por uno de los suyos. Y sin embargo, mientras FitzEmpress daba la sentencia, el condenado parecía sonreír. El condenado, aquella criatura perfecta, mística y hermafrodita. La unión inmaculada de dos Artesanos, hombre y mujer, para crear una sola persona perfecta. No un Avatar, dos Avatares condenados a la destrucción. Al Gilgul.

¿Que pretendía con aquella sonrisa? Akrites intentó escrutar el tiempo, pero el destino del condenado era solo oscuridad... ¿Desaparecería de verdad con el Gilgul? Akrites Salónikas suspiró mientras los Herméticos de la Casa Quaesitor comenzaban el Ritual...

Y en ningún momento el Rebis, el Monstruo, Heylel Teomin bani Solificati... en ningún momento dejó de sonreír.