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lunes, 12 de octubre de 2015

MARVEL, LA ERA DE BENDIS XIV: VIEJOS AMIGOS, VIEJOS ENEMIGOS

Como vimos en el post anterior, Aniquilación había abierto un nuevo frente para Marvel, el resurgir de un lado cósmico largo tiempo abandonado, que se convertía ahora en un filón a explotar. Y en la Casa de las Ideas no tardaron en aprovechar la coyuntura, por supuesto. Después de Aniquilación, Dan Abnett y Andy Lanning, haciendo tándem en los guiones, dieron a Nova una etapa de lo más interesante, en la que Richard Raider, convertido en el último Nova del Universo trata de estar a la altura de lo que se espera de él, volviendo además a la Tierra de visita y encontrándose con el mundo de la Iniciativa, siendo uno más de los héroes que en aquellos tiempos se pasaron a acariciarle la cara con poco cariño a Tony Stark. 




Pero el éxito de Aniquilación auguraba pronto una nueva saga cósmica y así fue. Aniquilación: Conquista recogía en testigo de la saga original, de la que como veis, tomaba el nombre, y también la estructura. Todo comenzaba en un Aniquilación: Conquista Prólogo, seguía en cuatro series de cuatro números, y concluía en una serie de seis números con el nombre de la saga. Sin embargo, si en Aniquilación Marvel había recurrido a pesos pesados de su lado cósmico, en esta saga, se recurriría a personajes secundarios, terciarios, o incluso nuevos, los que tendrían que hacer frente a una amenaza cósmica inesperada. 

Aniquilación: Conquista arranca en el tiempo inmediatamente posterior a la guerra de la Aniquilación, con el Imperio Kree tratando de recuperarse de la pérdida de parte de sus dominios en manos de la Oleada, convertidos ahora en territorios de Voraz. Ronan el Acusador, convertido ahora en Emperador, ha decidido rehacer la red de seguridad Kree, destruida por la Oleada, y para ello, recurre a Peter Quill, antiguamente conocido como Starlord. Starlord recurre a los Caballeros de Galador (lo único que Marvel puede utilizar del viejo comic de Rom, cuyos derechos Hasbro no ha vuelto a dar a Marvel). Pero lo que Quill desconoce es que los caballeros Galadorianos han caído en manos de una inteligencia exterior, ni más ni menos que la Falange, la raza de conquistadores espaciales heredera de la Tecnarquía que había tratado de tomar la Tierra en la Saga de la Falange, en los años 90, que se desarrollaría en las colecciones mutantes. Ahora, de un solo golpe de mano, la Falange se hacía con el control de Hala y cerraba las fronteras del Imperio Kree, dejando sólo a un puñado de héroes para hacerles frente... 



Abnett y Lanning serían los autores del prólogo, de la miniserie, y también de los números de Nova insertados en la saga. Nova se enfrentaría a la Falange, recabando la ayuda de Drax y Gamora (reaparecidos en Aniquilación), y encontrando a la Tecnarquía, consiguiendo la alianza de Warlock y su nuevo hijo. La nueva Quasar, Phyla Vell sería la protagonista de una de las miniseries, guionizada por Christos N. Gage y dibujada por Mike Lilly, Phyla, y su amante Dragón Lunar, se encuentran entre los Sacerdotes de Pama, una secta kree antibelicista, cuando son atacados por la Falange, y una voz comienza a llevar a  Phyla hacia un supuesto salvador. En su camino, Phyla y Dragón Lunar (que acabaría convirtiéndose en un dragón de verdad), se tendrán que enfrentar a un Superadaptoide de lo más cansino, descubrirían que la voz misteriosa pertenece a la Inteligencia Suprema, y encontrarían al mítico salvador, ni más ni menos que Adam Warlock, protagonista junto a Thanos de las colecciones cósmicas de los 90. En Starlord, con guión del artífice de Aniquilación, Keith Giffen, y dibujos de Timothy Green II, asistimos a la génesis de los nuevos Guardianes de la Galaxia. Los Kree pondrán a un grupo de inadaptados bajo el mando de Starlord para evitar que la Falange haga detonar una serie de bombas de conversión masiva. En estas páginas, Giffen reuniría a varios personajes olvidados de Marvel: junto a Starlord estarían Bicho, Mantis, Mapache Cohete, Groot, el Capitán Universo y Grito de Muerte, convertidos en una especie de Escuadrón Suicida que perdería a varios de sus miembros en el conflicto. Por último, el proyecto más arriesgado llegaría de la mano de Javier Grillo-Marxuach y con dibujos de Kyle Hotz, y presentaría a un nuevo personaje que, hasta donde yo sé, no ha vuelto a ser visto después de esta saga. Se trata de Ra-Venn, conocido como el Fantasma, un Kree poseído por una serie de criaturas fantasmales, capaz de inundar de miedo a los miembros de la Falange, y que aliado con el Superskrull y Praxágora, hará frente al propio Ronan el Acusador, dominado por la Falange. 

Estas historias conducían hacia la propia serie Aniquilación: Conquista, con guiones de DnA y un fantástico dibujo de Tom Raney, donde se desarrollaba el grueso de la historia, y descubríamos que el auténtico villano de la saga era, ni más ni menos, Ultrón. Y es que el robot más malvado de Marvel, después de ser derrotado por los Poderosos Vengadores tras tomar la forma de Janet van Dyne, se había visto arrojado al espacio, donde había sido captado por Falange,.. y se había hecho con el control de esta. Todas la historias confluirían en Hala, donde Ultrón y los héroes se enfrentarían, con la Inteligencia Suprema y el Alto Evolucionador como invitados principales, Finalmente, los héroes aliados conseguirían destruir el Chapitel de Babel construido por Ultrón en Hala, abriendo las fronteras del Imperio Kree, y finalmente, Fantasma, Adam Warlock y Quasar conseguirían destruir a Ultrón... o mejor dicho, a esa encarnación de Ultrón, acabando con el dominio de la Falange sobre los Kree.



Aniquilación:Conquista es, si cabe, aún más trepidante que Aniquilación, y al igual que esta, sirvió como génesis a una nueva serie regular. Si en Aniquilación había surgido Nova, en Aniquilación: Conquista, sería Guardianes de la Galaxia, de la que DnA serían también los guionistas, una serie que estaría protagonizada por el equipo a lo doce del patíbulo de Starlord surgido de estas páginas, donde se integrarían Drax, Gamora, Quasar y Adam Warlock, y que traería aventuras y conceptos tan atractivos como Kosmo, el perro telépata; o Sapiencial, la cabeza del un Celestial muerto convertida en estación espacial... 

Evidentemente, al lado espacial de Marvel aún le quedaba mucho por explotar.