No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

jueves, 8 de octubre de 2015

¡SANTIAGO Y CIERRA ESPAÑA!

Y con tan patriótico y medieval grito (que a mi me recuerda muchísimo a los tebeos del Guerrero del Antifaz), se cierra la trilogía de José Javier Esparza sobre los orígenes de España como nación, trilogía que arrancó con La Gran Aventura del Reino de Asturias, y continuó con Moros y Cristianos, ambos ya reseñados en este blog. Con esta trilogía, el escritor concluye una historia de España que va desde la llegada de los musulmanes a España y la creación de al-Andalus, hasta la conquista de Granada por parte de los Reyes Católicos siete siglos más tarde.



En concreto, en ¡Santiago y Cierra España!, nos encontramos con el relato de los hechos en Castilla, Aragón, Navarra, Portugal y Granada en los doscientos cincuenta años más o menos que pasaron entre las Navas de Tolosa y la rendición de Granada, con el epílogo puesto en la conquista de Melilla y la unión de Navarra. Aquí, en estas páginas, nos vamos a encontrar con personajes tan relevantes para la historia de España como son Jaime I, Fernando III, Alfonso X, el condestable Álvaro de Luna, el Marqués de Santillana, los hermanos Mendoza, Juan Pacheco, María Padilla o Pedro I el Cruel; todo ello, integrándose en uno de los periodos más interesantes (y por lo tanto convulsos, y casi catastróficos) de la historia de Europa: el siglo XIV, con eventos como la destrucción de los Templarios, la Guerra de los Cien Años, el Papado de Aviñón o el Cisma de Occidente. 

Por mi parte, me lo he pasado muy bien con algunas tramas: la dedicada a Carlos "el Malo", rey de Navarra que aspiró al trono de Francia durante el conflicto franco-británico de la Guerra de los Cien Años; o con cosas tan curiosas como la aventura de los Almogávares aragoneses que conquistaron Atenas, o los contingentes navarros que tomaron Albania, ambos insertados en los conflictos desatados por la descomposición del Imperio Bizantino y las guerras por el control del sur de Italia que enfrentarían principalmente a aragoneses y franceses durante siglos. 

En fin, un buen relato, con sus carencias y sus puntos fuertes, como ya se ha comentado en los libros anteriores, pero que es, desde luego, una lectura de lo más amena.