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domingo, 4 de octubre de 2015

RAVENLOFT: TOQUE DE MUERTE (II)

Después de explorar a conciencia la tumba de Ankhtepot sin descubrir ninguna entrada a su interior más allá del Templo de Ra, decidieron volver a Muhar para tratar de averiguar cómo abrir la Tumba. Llegaron a la ciudad después de soportar de nuevo el sol del desierto, y mientras Bastian, Ronna y Lady Sombra se escabullían para tratar de acceder al observatorio del templo, Balduin y Clavis, acompañados del pequeño Abu buscaron la ayuda de la sacerdotisa Isu Rekhotep. Según Isu les comentó, desconocía el momento exacto del año en el que se abría el acceso a la tumba de Ankhtepot, pero podía ayudarles a calcularlo si le daban toda la información necesaria, así que tanto Balduin como Clavis intentaron dibujar para la sacerdotisa todo lo que habían visto. Mientras, Ronna y Sombra distraían a los guardias del templo, permitiendo que Bastian recorriera el observatorio, descubriendo una extraña señal en la parta posterior de la cabeza de la estatua de Ra, seis estrellas de cristal. Al contar a Lady Sombra lo que había descubierto, ella de inmediato relacionó ese símbolo con las seis estrellas que aparecieron en la piedra que daba acceso al cementerio viejo de Marais d´Tarascon, donde los Tarascon habían encontrado el pergamino de Hyskosa. Cuando Clavis y Balduin salieron del templo, se encontraron con sus compañeros, y decidieron pasar la noche en la parte alta del templo, en el observatorio. Finalmente, fue Balduin el que encontró un compartimento secreto en el dorso de la cabeza de Ra, en el espacio marcado con las seis estrellas, donde había un pergamino en el que encontraron tres de los seis versos de las profecías de Hyskosa, el primero de los cuales se refería al alzamiento del Hijo de los Soles. 



Balduin y Lady Sombra finalmente decidieron acudir a pasar la noche con Dulcimae en su caravana, pues ella seguía negándose a entrar en la ciudad, mientras sus tres compañeros y Abu, descansaban en el templo. Después de cenar, Dulcimae preparó una lectura de cartas para sus invitados, pero Balduin no estaba dispuesto a escuchar, considerando aquellos rituales como teñidos de algo oscuro, así que fue Lady Sombra quien escuchó la lectura de tarokka de Dulcimae. Ella le habló de un señor oscuro al que debían buscar, de una mujer que había caído en la tentación y que había traicionado a su señor para servir a un "bellaco", de la noche en la que se abrirían los caminos, y que sería la noche de Thoth... Y mientras Balduin era emboscado por una serie de ghouls del desierto, que aparecieron de las arenas atacando al paladín, alzados por lo que parecía ser algún tipo de momia que se recortaba en el horizonte... Sombra y Dulcimae vieron el ataque de un ejército de ghouls que se alzaba contra ellos, y aunque Sombra trató de tranquilizar a los caballos para huir hacia Muhar, Dulcimae sucumbió al terror y salió del carro, cayendo en brazos de los ghouls de sus hermanos desaparecidos, que trataban de arrastrarla bajo la arena. Lady Sombra y Balduin trataron de defender a Dulcimae, pero Sombra fue herida por las mordeduras infecciosas de los ghouls, y al tratar de sacarla de allí Balduin, las criaturas consiguieron llevarse a Dulcimae, para luego desaparecer. 

Mientras, en el templo, Abu le confesaba a Bastian que desconfiaba de Isu, pues él se había colado en el templo tiempo atrás, encontrando pergaminos que hablaban de fechas y que demostraban que la sacerdotisa había estado en la Tumba. Inquietos, Clavis, Ronna y Bastian entraron de nuevo en el templo, buscando las habitaciones de Isu, y la encontraron desarrollando un ritual de adoración a Set, el dios de la oscuridad. El uso de magia divina por parte de Clavis reveló la presencia de los aventureros a la sacerdotisa, que hizo frente al ataque de estos, aunque finalmente consiguieron superarla y Clavis se asestó el golpe de muerte, justo antes de que un enorme golem de piedra irrumpiera en la habitación. Aprovechando la lentitud del golem, huyeron del golem, que provocó una gran destrucción antes de detenerse. Envueltos en la confusión, consiguieron colarse de nuevo en el templo, en las salas interiores, donde se dieron cuenta de que el cadáver de Isu había desaparecido. Encontraron los pergaminos a los que Abu se refería, junto a varios tesoros, y un templo a Set con un área de devoción oscura bastante inquietante. Finalmente, se encontraron de nuevo con sus compañeros, que llegaban al templo al escuchar los ruidos que venían del pueblo. Atrincherándose en el observatorio, descansaron antes de explorar de nuevo el templo en busca de Isu o de su ruta de escape, sin encontrar nada, y finalmente, Abu consiguió traducir los pergaminos de Isu Rekhotep. Así, descubrieron que la sacerdotisa había descubierto un pergamino que le daría poder sobre Senmet, uno de los hijos de Ankhotep, aunque para ello, debería rendirse al poder de Set. La sacerdotisa sucumbió a la tentación, dedicando sus atenciones a Set, y despertando a Senmet, el hijo de Ankhtepo, a quien de inmediato identificaron con el "bellaco" de las visiones de Dulcimae, y posiblemente con la momia que había dirigido el ataque contra los gitanos. Además, con la ayuda de Abu y las mediciones de Bastian, averiguaron que esa misma noche sería la Noche de Toth, en la que las puertas de la Tumba de Ankhtepot se abrirían. 

Sin más, partieron hacia allí, hacia la tumba, viendo extrañados que los perros infernales parecían haber desaparecido. Se adentraron en la tumba, encontrándose efectivamente, con que una nueva puerta se había abierto. En el interior, dieron con el Templo de Ankhtepot, con una gran estatua del faraón, sus hijos y sus esposa, y varias imágenes de sus guerreros. Dieron también con las estancias de los sacerdotes, destruidas con una gran furia, y con los sarcófagos de los constructores, donde encontraron una puerta secreta que conducía a la estancia del maestro de obras, muy arriba a través de unas estrechas y empinadas escaleras. Al llegar arriba encontraron una palanca que permitía abrir el techo de la habitación durante unos minutos, pero al bajar, cayeron en varias trampas, en las que Clavis y Balduin resultaron dañados. Finalmente, mientras Sombra se aseguraba de que los cadáveres embalsamados de los trabajadores no se alzaban, cerrando sus sarcófagos, sus compañeros se adentraron en la tumba, encontrando la tumba de los hijos de Ankhtepot. Mientras valoraban el tesoro de su primogénito, Tuthtepot, y pese a la desconfianza que les generaba el aviso de Dulcimae de que no debían robar los tesoros de las tumbas, se distrajeron lo suficiente como para que la momia de Tuthtepot pudiera atacarles, pillando desprevenido a Bastian, que quedó paralizado por la maldición de la momia. Balduin se encaró con ella, y Sombra escuchando los gritos de sus compañeros, corrió hacia ellos. En el combate, Ronna fue herida seriamente por la criatura, aunque finalmente, sería la guerrera quien acabaría con la criatura, con su espada bendita por el poder de Lathander, el dios del amanecer, convocado por Clavis...