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lunes, 12 de octubre de 2015

RAVENLOFT: TOQUE DE MUERTE (III)

Después de derrotar a la momia de Thutepot, Clavis, Balduin, Bastian, Ronna, Ailyn y Sombra decidieron descansar unos momentos y prepararse para posibles encuentros más adelante, ya que temían que fueran aún más peligrosos que ese. Finalmente, decidieron continuar adentrándose en la tumba de Ankhtepot, explorando otras salas, repletas de tesoros y ofrendas a los momificados hijos y esposas del faraón maldito. En una de las cámaras, encontraron un sarcófago vacío, y también un estrecho túnel oculto tras una puerta secreta. Sombra y Ailyn intentaron deslizarse por el túnel, pero la claustrofobia se lo impidió, así que finalmente fue Balduin el que consiguió arrastrarse hacia el interior de aquel largo túnel. Justo en ese momento, Clavis y Sombra comenzaron a escuchar pasos en uno de los corredores colindantes. Mientras Balduin trataba de continuar por el túnel, el resto de los aventureros se escaparon hacia otra cámara, huyendo de una momia que Clavis preveía que podía ser mucho peor que la anterior: el propio Senmet, aliado de Isu Rekhotep, el señor de los ghouls del desierto. Mientras Senmet volvía a su sarcófago, ellos permanecían aterrados, aunque finalmente la momia se enclaustró en su tumbas. Balduin llegó al final del túnel, encontrándose mirando a través de la enorme estatua de Ankhtepot hacia el salón principal, y encontrando también un pergamino con varios hechizos de mago. Por otro lado, el resto de los aventureros encontraron la tumba de Nephyr, vacía y sin rastros de la primera esposa del faraón, encontrando allí una mitad de un ankh de oro con resonancias mágicas, que Clavis recogió. 



Al descubrir que no había ninguna otra salida, decidieron volver hacia atrás, recogiendo a Balduin por el camino, y procurando no despertar a Senmet. Finalmente, descubrieron en la sala principal del templo que habían pasado por alto una puerta secreta detrás de los guerreros de terracota. Sombra abrió la puerta y se internaron en unos sótanos, que conducían a una sala con dos sarcófagos, y unas escaleras que se perdían en las profundidades de la tumba, además de otro pasillo que continuaba hacia delante. Bastian sintió la presencia de algo mágico en el interior de uno de lo sarcófagos, con una resonancia semejante a la del ankh de Nephyr. Al abrir el sarcófago para recuperar en ankh, descubrieron que estaba ocupada, y que tanto esa momia como la que había en el otro sarcófago, les atacaron. A pesar de que eran momias menores, Bastian y Ailyn sufrieron el miedo de las momias, quedando paralizados. El resto de sus compañeros consiguieron hacerles frente hasta que ellos se recuperaron, siendo especialmente efectivos los gritos de Ailyn a la hora de retener a las momias. Finalmente, las momias cayeron, rematadas por la canalización de energía positiva de Clavis y las flechas de Sombra, aunque fueron Ailyn y Balduin los más heridos en el combate. Después de recuperar el fragmento de ankh, Clavis los unió, formándose así una única cruz ansada que emanaba energía de protección. Tras derrotar a las momias, bajaron las escaleras, encontrándose con la cámara de las momias mayores, los elegidos de Ankhtepot, que estaban despiertos pero inmóviles, sujetos a la voluntad de su señor. 

Y allí les emboscó Isu Rekhotep, afirmando que no conseguirían despertar a Ankhtepot, la sacerdotisa de Set, que estuvo a punto de acabar con la vida de Ailyn y Balduin, que tuvieron que ser rescatados por la magia curativa de Clavis, y finalmente, Lady Sombra consiguió acabar definitivamente con la vida de la traidora sacerdotisa. Tras registrarla y llevarse sus joyas y monedas, continuaron por el pasillo que llevaba a la sala de la gran barca funeraria de Ankhtepot, y en el que un nuevo corredor de aspecto siniestro se adentraba en las entrañas de la montaña, protegido por dos titanes de piedra. Clavis, Balduin y Ronna entraron en la cámara de la barca, mientras Sombra, Ailyn y Bastian hacían guardia. En el interior de la cabina, encontraron un gong marcado con el símbolo del ankh, sujeto por una estatua de oro de Osiris. Balduin tomó en ankh dorado, y en ese momento, sintió que la atención de alguna poderosa criatura se volvía hacia él. Desafiante, Balduin golpeó el gong con el ankh, que quedó destruido, mientras su sonido resonaba por toda la tumba, un sonido aterrador que llevó a que todos sus compañeros huyeran de la cámara, encontrándose con que un ejército de ghouls de la arena comenzaba a entrar en la tumba. Senmet acudía al encuentro de su señor, y Balduin fue el único que, antes de huir, pudo tener una visión del Lord de Har´Akir, el faraón maldito Ankhtepot, que acudía a detener los planes de su levantisco siervo. 

Los personajes consiguieron escapar a duras penas por la cámara del arquitecto, saliendo al desierto en el momento en el que amanecía, y mientras, con Senmet y Ankhtepot enfrentándose en el interior del templo, los ardientes muros de Ra cayeron, encontrándose con que las Nieblas de nuevo se adentraban en Har´Akir. El fantasma de Dulcimae acudió a ellos para guiarles a través de las Nieblas, afirmando que habían cumplido la segunda de las profecías de Hyskosa, con el séptimo alzamiento del hijo de los soles. La gitana afirmó que les llevaría hacia Kartakass, su siguiente destino, pero en su camino, algo interfirió, y Dulcimae desapareció convertida en jirones de bruma y gritando algo sobre la maldición de la gitana, antes de que los personajes se encontraran en plena ventisca...