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jueves, 5 de noviembre de 2015

HABLEMOS DE SERIES: LA REINA BLANCA

Hace tanto tiempo que estoy dedicado a los cómics y los libros en el blog que prácticamente tenía el resto de las secciones abandonadas, pero bueno, hoy toca hablar de series. Y es que hace no mucho que he terminado de ver una de las series a las que más ganas le tenía: La Reina Blanca.




Esta serie de diez episodios de aproximadamente una hora está basada en las novelas de la escritora Philippa Gregory sobre la Guerra de las Dos Rosas, una trilogía formada por los libros La Reina Blanca, la Reina Roja y La Hija del Hacedor de Reyes, que nos cuenta uno de los más importantes y llamativos episodios de la historia de Inglaterra desde el particular punto de vista de varias de las mujeres que estuvieron implicadas en el asunto, centrándose especialmente en la reina Isabel Woodville (la Reina Blanca), de Lady Margarita Beaufort (la Reina Roja) y Lady Ana Neville (la Hija del Hacedor de Reyes).

La Guerra de las Dos Rosas, que ya se ha comentado anteriormente en este blog, fue el epílogo inglés a la Guerra de los Cien Años, con el enfrentamiento entre dos casas descendientes de los Plantagenet, los York y los Lancaster. El trono inglés había terminado recayendo en los segundos, cuyo emblema era una rosa roja, pero un gobierno desastroso y profrancés dirigido por la reina Margarita de Anjou, hizo que surgiera un fuerte bloque opositor encabezado por la casa de York, concentrados alrededor de tres jóvenes hermanos: Eduardo, Jorge y Ricardo. Isabel Woodville, hija de Lord Rivers y Jacquetta de Luxemburgo, y viuda de Lord Grey, se convirtió en la controvertida esposa de Eduardo de York, y es a través de ella principalmente a través de quien asistimos a los acontecimientos de la Guerra de las Dos Rosas: los vaivenes en el poder entre los York y los Lancaster, las maquinaciones de Lady Margarita Beaufort para llevar al trono a su hijo, Enrique Tudor, heredero al trono de los Lancaster, las traiciones a unos y otros de Lord Warwick, conocido como "El Hacedor de Reyes"; episodios tan controvertidos como la desaparición de los Niños de la Torre (el supuesto asesinato del joven Eduardo V y su hermano Ricardo en la Torre de Londres durante el gobierno Ricardo III, el menor de los hermanos York, que pasaría a la historia por la versión de él que Shakespeare nos daría), los amoríos de Eduardo IV con Jane Shore, la desventurada vida de Isabel Neville y de su controvertido esposo, Jorge, duque de Clarence, el segundo de los hijos de York...

No puedo (y creo que nunca podré) ser objetivo con nada que hable de la Guerra de las Dos Rosas, ya que es un momento histórico que cada vez me engancha más, engarzado en ese tramo que va desde el final de la Guerra de los Cien Años al reinado de los Tudor que por algún motivo me atontan con sólo ponerme a pensar en ellos. A destacar en negativo de la serie, su excesivo apresuramiento en los últimos capítulos, quizá esperaban hacer alguna temporada más y finalmente no fue posible. Pero en positivo, todo lo demás. Actores, localizaciones, guión, personajes... Y especialmente, el elenco femenino, donde destacan Rebecca Ferguson (Isabel Woodville), Faye Marsay (Ana Neville), y sobre todo, y comiéndose al resto del reparto, Amanda Hale (Margarita Beaufort), que realiza un trabajo absolutamente fascinante sobre uno de esos personajes que aparecen de vez en cuando en la historia y que a pura fuerza de voluntad se permiten cambiar el curso de un país. En el lado masculino, algunas caras guapas (Max Irons es Eduardo IV, Ben Lamb es Anthony Rivers...), pero destaca el menos "llamativo" físicamente de ellos, un tétrico Aneurin Barnard que encarna a Ricardo de York, el controvertido Ricardo III, el que quizá sea el personaje más maltratado de la literatura inglesa, convertido por Shakespeare en un auténtico villano para justificar la llegada de los Tudor al trono de Inglaterra (no olvidemos que Shakespeare escribió durante la vida de Isabel I, nieta de Enrique VII, que derrocó a Ricardo).

En fin, una historia completa en diez capítulos que da mucho de sí, perfecta para aquellos que, como yo, hayan disfrutado de esa auténtica joya que es Los Tudor.